AUTORES
- Roxana Loredana Mocanu Gruia. Enfermera en Atención Primaria. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.
- Cristian Marius Paduraru Constantin. Técnico en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear, TCAE en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.
- Maria Teresa Vela Benavente. TCAE, Zaragoza.
- Pablo Guiu Liebana. TCAE en Hospital Royo Villanova. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.
- Irina Mocanu Gruia. Enfermera en Atención Primaria. Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza.
RESUMEN
El presente articulo pretende incluir la perspectiva de género en el desarrollo de la enfermedad, ya que hay bibliografía que respalda precisamente que uno de los factores de riesgo para desarrollar el síndrome post covid es pertenecer al sexo femenino.
Analizando la evidencia científica de hasta ahora, se puede concluir que las mujeres son más propensas tanto en adquirir el covid-19, como en mantener la enfermedad o parte de sus síntomas; además los síntomas son más intensos y prolongados en el sexo femenino que en el masculino.
PALABRAS CLAVE
Covid prolongado, género.
ABSTRACT
This article aims to include the gender perspective in the development of the disease, as there is literature that supports precisely that one of the risk factors for developing post covid syndrome is belonging to the female sex.
Analysing the scientific evidence to date, it can be concluded that women are more likely both to acquire covid-19 and to maintain the disease or part of its symptoms; moreover, the symptoms are more intense and prolonged in women than in men.
KEY WORDS
Long covid, gender.
DESARROLLO DEL TEMA
El covid prolongado, o “Long Covid” es una patología que se define como una serie de características clínicas que suelen perdurar más allá de las 12 semanas y presentan los individuos meses después de haber pasado por la fase aguda de la enfermedad, y que no pueden explicarse mediante un diagnóstico alternativo. Entre las manifestaciones más comunes se encuentran los síntomas respiratorios, como fatiga y la disfunción cognitiva, aunque también se han notificado otros síntomas que suelen repercutir en el funcionamiento cotidiano del enfermo, afectándole de una manera considerable la calidad de vida, incluyendo alteraciones psicopatológicas, como la ansiedad, la depresión o el trastorno del sueño1. Se ha llegado a describir un amplio abanico en cuanto a las manifestaciones clínicas, llegando hasta 201 síntomas. La afectación persistente del covid-19 parece no estar relacionada con la gravedad en la fase inicial, por tanto puede darse tanto en pacientes con sintomatología leve o moderada, como grave2.
Se estima que el deterioro o la afectación a nivel cognitivo la padecen alrededor de más de la mitad de los afectados por el long covid, esto suponiendo un gran impacto negativo en la calidad de vida de los enfermos. Entre los síntomas más descritos se encuentran los déficits de atención, el enlentecimiento a la hora de procesar la información, así como las afectaciones amnésicas y ejecutivas y dificultad para concentrarse, todo esto acuñado bajo el término “brain fog”, o “niebla mental”3.
En cuanto a los mecanismos de producción de la covid persistente, hay varias hipótesis:
– Un estado inflamatorio crónico, desencadenando la llamada “tormenta de citoquinas” provocando niveles altos de inflamación en el cuerpo,
– La persistencia del virus en el organismo y el contacto directo, dando lugar a una infección crónica y latente.
– Un trastorno del sistema inmune, debido a una respuesta exagerada ante la presencia del virus covid-19
– Una deficiencia de oxígeno en el cerebro, el estado de hipoxia causado por las alteraciones a nivel respiratorio sufridas en la fase aguda de la enfermedad4.
El hecho de ser mujer representa un factor de riesgo junto a otros, como, por ejemplo, la edad o el tabaquismo activo, que se suman a la hora de desarrollar la enfermedad. La mayor incidencia que se ha registrado hasta ahora se ha dado en mujeres con edades comprendidas entre los 50 y 60 años; este hecho parece estar relacionado con las hormonas sexuales y con su actividad inmunomoduladora, siendo distinta del género masculino5.
Hay estudios que demuestran que a los 12 meses tras el diagnóstico de la enfermedad, el 72% de las personas que seguían presentando síntomas eran mujeres; asimismo, hay otros estudios que elevan el porcentaje de afectados pertenecientes al género femenino al 90 % con diferencia al masculino6.
Sin embargo, según la Asociación Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello, los hombres son los que más síntomas de disfonía presentan tras haber pasado el covid, y eso lo atribuyen al estar intubados en las unidades de cuidados intensivos un periodo más prolongado que las mujeres, debido a que las manifestaciones que presentan son más graves7.
Como limitaciones del enfoque de género en cuanto al covid prolongado, se puede afirmar que, aunque la literatura estudiada refleja un mayor porcentaje de mujeres afectadas por el síndrome Long Covid que hombres; hay también evidencia científica que respalda el hecho de que las mujeres acuden más a los servicios de atención médica que los hombres, hecho influenciado por distintos factores como por ejemplo, cuidado de los hijos, nivel de concienciación más alto que los hombre, más preocupación por su salud que los hombres.
Otro de los factores que reflejan una menor incidencia de long covid en los hombres, está relacionado, tal vez, con la forma de ver la vida y el hecho de que asumen de forma diferente las vivencias. con eso refiriéndonos a que pasan los mismos síntomas que las mujeres, sin embargo, lo viven distinto; por tanto, parece que la tendencia de los hombres frente a la de las mujeres es de no maximizar / no concienciar la vivencia de los mismos episodios vividos8.
Como además actualmente los efectos a largo plazo de la infección por covid-19 en los hombres aún no están disponibles, resulta importante que aquellos que han superado la enfermedad y tengan inquietudes sobre las posibles consecuencias que busquen atención médica.
CONCLUSIÓN
Dicho todo lo anterior, no obstante, la forma tan distinta en la que se llevan a cabo los estudios, además del número más bien limitado de pacientes incluidos, representan una dificultad a la hora de sacar conclusiones amplias en cuanto a los factores de riesgo de sexo y genero para una enfermedad como Covid prolongado.
Se necesita conseguir una perspectiva temporal más a largo plazo para poder estudiar la evolución de las secuelas que deja atrás esta nueva enfermedad y poder brindar los cuidados oportunos a las personas que la padecen.
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