AUTORES
- Belén Sieso Gracia. F.E.A Psiquiatría Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Lucas Santiago Piñeiro. F.E.A. Psicología Clínica Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza, España.
RESUMEN
La comprensión de los trastornos psicosomáticos ha evolucionado desde modelos centrados exclusivamente en factores biológicos hacia perspectivas que integran las dimensiones relacionales y familiares. Entre las contribuciones más relevantes destaca la obra de Luigi Onnis y del grupo de Roma, quienes desarrollaron una visión sistémica de la enfermedad psicosomática basada en la teoría de la comunicación, la cibernética y los modelos de complejidad. El objetivo de este trabajo es revisar las principales aportaciones de Onnis al estudio de las familias psicosomáticas. Se describen las cuatro fases de su investigación: el análisis de los modelos interactivos familiares, la influencia de la intervención terapéutica, la exploración de los mitos y fantasmas familiares y el estudio de los acontecimientos traumáticos transgeneracionales. Desde esta perspectiva, el síntoma psicosomático adquiere un significado comunicacional y relacional, desempeñando funciones específicas dentro del sistema familiar. Las aportaciones de Onnis continúan siendo una referencia fundamental para la comprensión y el abordaje sistémico de la patología psicosomática.
PALABRAS CLAVE
Trastornos psicosomáticos, terapia familiar, relaciones familiares.
ABSTRACT
The understanding of psychosomatic disorders has evolved from models focused exclusively on biological factors to approaches that integrate relational and family dimensions. Among the most influential contributions is the work of Luigi Onnis and the Rome Group, who developed a systemic view of psychosomatic illness grounded in communication theory, cybernetics, and complexity models. The aim of this article is to review Onnis’s main contributions to the study of psychosomatic families. Four stages of his research are described: the analysis of family interaction patterns, the influence of therapeutic intervention, the exploration of family myths and fears, and the study of transgenerational traumatic experiences. From this perspective, the psychosomatic symptom acquires a communicational and relational meaning, fulfilling specific functions within the family system. Onnis’s contributions remain a key reference for understanding and addressing psychosomatic disorders from a systemic perspective.
KEY WORDS
Psychosomatic disorders, family therapy, family relationships.
DESARROLLO DEL TEMA
La comprensión de los trastornos psicosomáticos ha experimentado una profunda transformación a lo largo del desarrollo de la terapia familiar sistémica. Frente a los modelos explicativos centrados exclusivamente en el individuo o en la enfermedad orgánica, diversos autores comenzaron a considerar el síntoma como un fenómeno inseparable del contexto relacional en el que aparece y se mantiene. En este marco, las aportaciones de Luigi Onnis y del grupo de Roma constituyen una referencia fundamental para el estudio de la psicosomática desde una perspectiva sistémica.
A través de una progresiva evolución teórica, influida por la teoría de la comunicación, la cibernética y los modelos de complejidad, Onnis desarrolló una concepción del síntoma psicosomático como una forma de comunicación vinculada a las dinámicas familiares. Sus investigaciones permitieron ampliar la comprensión de la enfermedad más allá de los factores biológicos e individuales, incorporando aspectos relacionales, mitológicos e históricos del sistema familiar. El presente trabajo revisa las principales aportaciones de este autor al estudio de las familias psicosomáticas y su relevancia para la comprensión del síntoma desde una perspectiva sistémica.
DESARROLLO TEÓRICO DE LUIGI ONNIS Y EL GRUPO DE ROMA:
Luigi Onnis se inicia como neuropsiquiatra y más tarde se forma como terapeuta familiar. Nacido en Italia, es quizás, el autor de referencia para observar la enfermedad psicosomática desde una óptica sistémica1. A lo largo de su extensa bibliografía se ha dedicado a aportar una nueva y más compleja visión del fenómeno psicosomático, llegando a convertirse en un autor imprescindible para cualquier terapeuta familiar.
La principal aportación de Onnis consiste en proponer una auténtica revolución del modelo. Proponiendo un cambio epistemológico desde la perspectiva de la complejidad1.
La idea de entender “el síntoma como metáfora”, a nivel simbólico, del sistema familiar y de los modelos interaccionales le acompaña durante toda su obra llegando a establecer que el “síntoma psicosomático adquiere las características de una comunicación coherente con las modalidades y las reglas de la red comunicacional en la que aparece y tiende a perpetuarse. Por lo tanto, el síntoma habla, comunica”2.
Desarrolla su investigación de las familias psicosomáticas en torno a cuatro fases, todas ellas en referencia a diferentes aspectos teóricos3:
El estudio de los modelos interactivos:
Esta fase está caracterizada por el estudio de los estilos comunicativos y la estructura organizativa de la familia, contando con gran influencia de la primera cibernética, que centra su atención en la pragmática de la comunicación en el “aquí y ahora” de las interacciones observables4.
En estas familias la comunicación es habitualmente congruente, no se suelen observar mensajes paradójicos o comunicación tipo “doble vínculo”, en contraposición a lo descrito en las familias de transacción psicótica por el equipo de Milán5.
El énfasis de la familia, las comunicaciones y las angustias, se encuentran dirigidas hacia la enfermedad del paciente identificado. Siendo frecuentes además las dinámicas de dependencia con profesionales sanitarios.
En este marco la aparición de alianzas transgeneracionales no se hace esperar, debido entre otras cosas a la labilidad de los límites entre subsistemas. En contraposición a lo escrito por Minuchin6, el equipo de Onnis no observa la frecuencia de coaliciones, explicando su ausencia debido a la evitación del conflicto2.
La comunicación no verbal y el clima en las sesiones son de aparente armonía, o más bien de pseudoarmonía, siempre en búsqueda de la evitación del conflicto. En torno a este clima emocional, Onnis y su equipo proponen una revisión del concepto de alexitimia. Tradicionalmente éste se entendía a nivel individual como una particular estructura de personalidad del paciente psicosomático que le impide expresar y verbalizar emociones. Ellos proponen que, si observamos al paciente en su contexto, esta incapacidad tiene que ver con las reglas en la familia, por las que las emociones deben ser minuciosamente filtradas para evitar el conflicto y mantener la armonía3.
Onnis y su equipo destacan la debilidad en los límites entre subsistemas e individuos y la tendencia a la invasión de los espacios personales y emocionales de los otros; la baja tolerancia al conflicto y al desacuerdo, impidiendo la definición de las relaciones; la imagen de armonía que dan hacia el exterior y, la tendencia a catalizar la tensión y el conflicto en torno al síntoma2,3.
En resumen, las características destacables son el aglutinamiento, la hiperprotección, la falta de resolución de conflictos y la rigidez.
La influencia de la intervención terapéutica:
En esta segunda etapa, aborda el problema de la elevada cronicidad y supuesta intratabilidad de muchos de los pacientes con patología psicosomática.
Movidos por la influencia de la segunda cibernética deciden ampliar el campo de la observación, incluyendo en éste la interacción entre terapeuta y familia. De esta forma intentan desenmascarar el mito de la neutralidad y objetividad del terapeuta, algo heredado del modelo biomédico, y estudian la posible influencia de éste en la evolución del trastorno1,3.
En su investigación encuentran un reduccionismo biológico en el tratamiento de enfermedades psicosomáticas por parte de los profesionales sanitarios. Relacionando la respuesta que el médico da ante la enfermedad con la posterior demanda de las familias, las cuales se afanan en buscar constantemente el fármaco milagroso que por fin arregle la “máquina averiada”. Poniendo así de manifiesto la interrelación recíproca entre demanda y respuesta1,3.
La complejidad sigue abriéndose camino y ahora ya no sólo el individuo y su familia son los implicados en el proceso, sino también lo es el profesional sanitario. Existe así, una influencia circular entre la intervención del trabajador, las características y demanda de la familia y la evolución del trastorno.
Finalmente, concluyen que “es lícito pensar que la cronicidad no es el resultado de la evolución inevitable de la enfermedad, sino más bien es el resultado de una relación”. Pudiendo concluir que la famosa intratabilidad de algunos trastornos psicosomáticos estaría más relacionada con el contexto y con la interacción entre paciente, familia y terapeuta que con causas meramente orgánicas3.
La exploración de la mitología familiar y de las vivencias individuales:
En esta fase de la investigación deciden separarse de la exigencia de la interacción en el aquí y ahora, dando entrada a la dimensión temporal y la construcción de significados tanto a nivel individual como familiar para entender la patología psicosomática1.
Cobran entonces importancia dos conceptos para la comprensión de las dinámicas familiares: mito y fantasma.
Los mitos son definidos como creencias organizadas asentadas sobre los valores y compartidas por todos los miembros que “colorean” sus roles respectivos, la naturaleza de la relación y la imagen que ellos forman de su identidad grupal, todo ello con una carga de idealización. La función homeostática es una característica central de los mitos, es de alguna forma para la familia lo que los mecanismos de defensa son para el individuo6.
Por fantasma entendemos como el peor temor de la familia, siempre en términos de futuro, aquello que tanto a nivel individual como colectivo temen que pueda ocurrir si se produce un cambio6.
En la investigación de Onnis, se plantean el explorar qué mitos y fantasmas aparecen asociados a esta tipología de familias. A través de la utilización de esculturas de presente y futuro observan claramente dos predominancias: El mito de la unidad familiar a cualquier precio y el fantasma de la disgregación2.
Así, en estas familias rígidamente homeostáticas, que parecen en ocasiones congeladas en el tiempo, se observa una muy baja tolerancia a la diferencia y al conflicto y se afanan en hacer ver, e incluso vivenciar, que las cosas en casa están perfectamente bien. Son familias que nos dirán que están muy unidas, que se cuentan todo, que no discuten y que tienen gran confianza entre ellos.
Es importante destacar que para mantener este mito de armonía en la familia es necesario echar mano del control. En concreto del control a la diferencia y al conflicto. Conceptos como la cohesión familiar, el autosacrificio, la abnegación y la renuncia al beneficio personal a favor del colectivo pueden convertirse en claves para estos sistemas. Un campo predilecto sobre el que poder ejercer control hacia la diferencia es el cuerpo. Aspectos como la apariencia externa, la alimentación y las secreciones corporales se convierten, tanto para la familia como para el paciente identificado, en campo de batalla por el poder y el control3.
En aquellas etapas de cambio del ciclo vital familiar e individual, donde las familias deben adaptar las reglas y reinventarse para poder evolucionar, es donde aparece este mayor temor a la diferencia y a la separación, donde aparece el influjo del fantasma de la disgregación familiar. Así, a través de mecanismos homeostáticos la unidad familiar queda preservada a costa de la evolución y necesaria diferenciación de sus miembros3.
Pareciera que este temor a la diferencia, a la individuación, a la evolución y al cambio fuera percibida como amenaza al mito de la unidad familiar al acompañarse, de forma especular, del fantasma de la disgregación.
Este fantasma de disgregación, de ruptura, supone un intenso miedo ante cada manifestación de conflicto o cada movimiento de separación debido a la amenaza que supone para la integridad del sistema y la identidad, tanto individual como familiar.
La adhesión del paciente identificado a este mito es profunda, no tanto a nivel racional como emocional. Esto explica la fuerza de los vínculos que lo unen a la familia y los intensos sentimientos de culpa respecto a cada posibilidad de traición del mandato familiar.
El retorno del pasado:
La cuarta fase de la investigación de Onnis y su equipo dirige su mirada hacia el pasado de la familia. Exploran inevitablemente las familias de origen en la búsqueda del inicio de los mitos y fantasmas actuales1.
Lo que encuentran habitualmente es una elevada frecuencia de sucesos traumáticos, duelos no elaborados, separaciones prematuras, enfermedades graves o abandonos2. En definitiva, lo que resuena en el pasado de estas familias son las pérdidas y la angustia que éstas han generado. Angustias y miedos que de alguna manera continúan vivas en el presente.
Ante este hallazgo en la historia de las familias, podríamos entender el mito de la “unidad familiar a cualquier precio” como una construcción defensiva, compartida y escondida, ante la angustia que les genera el vivir una nueva pérdida2. Ante este miedo, el conflicto, la separación y la individuación se complican debido a lo que podría suponer para la unidad familiar y para la identidad individual y grupal de la familia.
CONCLUSIÓN
Las aportaciones de Luigi Onnis y del grupo de Roma supusieron un importante avance en la comprensión sistémica de los trastornos psicosomáticos1-3 al desplazar el foco de atención desde el individuo aislado hacia los procesos relacionales, comunicacionales e históricos de la familia. Su propuesta de entender el síntoma como una metáfora comunicacional permitió atribuir un significado relacional a la enfermedad, integrando dimensiones emocionales, familiares y contextuales que habían permanecido en un segundo plano dentro de los modelos biomédicos tradicionales.
A través del estudio de los patrones interactivos, la influencia de la intervención terapéutica, los mitos y fantasmas familiares y la transmisión transgeneracional de experiencias traumáticas, Onnis construyó un modelo explicativo complejo que continúa siendo de gran utilidad clínica en la actualidad. Su trabajo puso de manifiesto cómo determinados síntomas pueden desempeñar funciones organizadoras dentro del sistema familiar y cómo los procesos de individuación, diferenciación y cambio pueden verse condicionados por dinámicas relacionales orientadas a preservar la homeostasis familiar. En este sentido, sus contribuciones siguen constituyendo una referencia esencial para el abordaje sistémico de la patología psicosomática1-3.
BIBLIOGRAFÍA
- Gómez Holgado F. Guía de tratamiento psicoterapéutico sistémico en trastornos psicosomáticos en niños, adolescentes y familias. Cuadernos de Salud Mental del 12. N.º 6. Madrid: Unidad Docente Multiprofesional de Salud Mental, Área de Gestión Clínica de Psiquiatría y Salud Mental, Hospital Universitario 12 de octubre; 2012
- Onnis L. Terapia familiar de los trastornos psicosomáticos. Barcelona: Paidós; 1990.
- Onnis L. La palabra del cuerpo: psicosomática y perspectiva sistémica. Barcelona: Herder; 1997.
- Watzlawick P, Beavin J, Jackson D. Teoría de la comunicación humana: interacciones, patologías y paradojas. Barcelona: Herder; 1967.
- Selvini Palazzoli M, Cirillo S, Selvini M, Sorrentino AM. Los juegos psicóticos en la familia. Barcelona: Paidós; 1990.
- Salem G. Abordaje terapéutico de la familia. Barcelona: Masson; 1990.