- Gisèle Cano Rodriguez. FEA Cirugía Ortopédica y Traumatología. Hospital Ernest Lluch. Zaragoza. España.
- Emma Casasampera Segarra. FEA Urgencias y Emergencias. Althaia. Barcelona. España.
RESUMEN
El tendón subescapular es esencial para la función de rotación interna y la estabilidad anterior del hombro. Las lesiones de este tendón, aunque menos frecuentes que las del supraespinoso, generan dolor crónico, limitación funcional y riesgo de inestabilidad. La ecografía realizada por el cirujano de hombro permite una evaluación dinámica, precisa y reproducible, identificando lesiones parciales o completas antes de cambios degenerativos visibles en radiografía o resonancia magnética. La reparación artroscópica representa la técnica de elección, adaptándose a la extensión de la lesión según la clasificación de Lafosse. Este artículo revisa el diagnóstico clínico-ecográfico, las estrategias quirúrgicas artroscópicas diferenciadas por tipo de lesión y los resultados funcionales, integrando evidencia reciente y protocolos de rehabilitación.
PALABRAS CLAVE
Tendón subescapular, ecografía musculoesquelética, reparación artroscópica, lesiones parciales, lesiones completas, hombro.
ABSTRACT
Subscapularis tendon is essential for internal rotation and anterior stability of the shoulder. Although less frequent than supraspinatus tears, subscapularis tears can cause chronic pain, functional limitation, and risk of instability. Surgeon-performed ultrasound allows dynamic, precise, and reproducible assessment, identifying partial or complete tears before degenerative changes are visible on radiographs or magnetic resonance imaging. Arthroscopic repair is the gold-standard, tailored to extension according to the Lafosse classification. This article reviews clinical and ultrasound diagnosis, arthroscopic surgical strategies differentiated by tear type, and functional outcomes, integrating recent evidence and rehabilitation protocols.
KEY WORDS
Subscapularis tendon, musculoskeletal ultrasound, arthroscopic repair, partial tears, complete tears, shoulder.
DESARROLLO DEL TEMA
El tendón del músculo subescapular, el más potente del manguito rotador, desempeña un papel clave en la rotación interna y la estabilidad anterior glenohumeral. Las lesiones, que pueden ser parciales o completas, generan dolor, debilidad y limitación funcional. La reparación artroscópica ha evolucionado como técnica preferente, permitiendo restaurar la anatomía sin comprometer el deltoides ni la movilidad postoperatoria1,3. La ecografía realizada por el cirujano ofrece una ventaja diagnóstica fundamental: permite identificar desgarros parciales ocultos y evaluar la calidad del tendón en tiempo real, optimizando la indicación quirúrgica antes de que las lesiones sean evidentes en radiografía, TAC o RM4-7.
Diagnóstico clínico y ecográfico:
La exploración clínica incluye pruebas específicas como lift-off, belly-press y bear-hug, complementadas por la evaluación de fuerza de rotación interna. Sin embargo, la confirmación diagnóstica y la planificación quirúrgica dependen cada vez más de la ecografía musculoesquelética intraoperatoria o preoperatoria, realizada por el propio cirujano.
La ecografía permite:
• Diferenciar lesiones parciales de completas.
• Evaluar retracción tendinosa y degeneración grasa incipiente4,5.
• Identificar desgarros intersticiales y fisuras no evidentes en RM6,7.
• Monitorizar la movilidad dinámica del tendón y su relación con el tubérculo menor.
Esta técnica aporta información inmediata y directa, favoreciendo decisiones terapéuticas individualizadas y evitando retrasos en la reparación que podrían derivar en progresión de la lesión o degeneración articular7.
Clasificación de Lafosse:
La clasificación de Lafosse es ampliamente aceptada y guía la estrategia artroscópica1:
• Tipo I: Desgarro parcial superior <25% del tendón.
• Tipo II: Desgarro parcial 25 50%.
• Tipo III: Desgarro >50% con mínima retracción.
• Tipo IV: Rotura completa con retracción moderada.
• Tipo V: Rotura completa con retracción importante y lesiones combinadas del manguito.
Esta diferenciación es crucial, ya que condiciona la técnica de reparación artroscópica y el pronóstico funcional2,3.
Tratamiento artroscópico:
Lesiones parciales (Lafosse I II):
El desbridamiento artroscópico y, si es necesario, la sutura selectiva con anclajes permite preservar el tendón sano y evitar progresión de la lesión2,3. La ecografía preoperatoria permite localizar con precisión el área comprometida y valorar la integridad de la inserción en el tubérculo menor, optimizando la colocación de portales y reduciendo el riesgo de lesión iatrogénica6.
Lesiones completas (Lafosse III V):
En desgarros completos, la reparación artroscópica mediante anclajes óseos restaura la inserción del tendón2,3. Para lesiones tipo V, con retracción significativa, la movilización artroscópica combinada con liberación cuidadosa permite restaurar longitud y tensión del tendón sin recurrir a abordaje abierto5. La ecografía puede utilizarse de manera intraoperatoria para confirmar la reducción y el posicionamiento adecuado del tendón antes de fijar los anclajes7.
Resultados clínicos:
Los estudios reportan resultados consistentes con recuperación de fuerza de rotación interna, rango de movimiento completo y disminución significativa del dolor3-5. Las puntuaciones funcionales (Constant, ASES, DASH) mejoran de manera notable, y la tasa de re-ruptura se mantiene baja cuando se respetan la anatomía y los principios biomecánicos de reparación4,5. La ecografía postoperatoria permite seguimiento dinámico y temprano, detectando posibles fallos de reparación antes de que se manifiesten clínicamente6,7.
Rehabilitación:
Se recomienda inmovilización inicial de 4 6 semanas en ligera abducción y rotación neutra. La movilización pasiva se inicia de forma progresiva, seguida de ejercicios activos y resistidos supervisados por fisioterapeuta. La integración de la evaluación ecográfica permite ajustar la carga funcional de manera personalizada, favoreciendo una recuperación óptima y segura6,7.
La valoración y tratamiento de las lesiones del tendón subescapular representan un desafío clínico significativo, dada su función esencial en la rotación interna y la estabilidad anterior del hombro4,5. La identificación temprana de desgarros parciales o totales es fundamental para prevenir la progresión hacia retracción tendinosa, degeneración muscular y pérdida funcional.
En este contexto, la ecografía realizada por el cirujano de hombro ha demostrado ser una herramienta diagnóstica altamente efectiva6. A diferencia de la resonancia magnética, la ecografía permite una evaluación dinámica del tendón, detectando lesiones intersticiales o parciales que podrían pasar desapercibidas en estudios convencionales, así como la valoración de la movilidad, grosor y calidad tendinosa en tiempo real6,7. Permite diagnosticar lesiones tempranas, incluso antes de que sean visibles en RM o radiografía, optimizando la indicación quirúrgica y reduciendo la progresión hacia desgarros completos o degeneración articular7.
La reparación artroscópica, guiada por ecografía, ofrece resultados clínicos superiores, con mínima morbilidad, recuperación funcional más rápida y bajo riesgo de complicaciones2,3,5. Esta estrategia enfatiza la importancia de la experiencia del cirujano en ecografía y artroscopia para el manejo integral de estas lesiones6.
La artroscopia del subescapular, guiada por esta ecografía preoperatoria y, en algunos casos, intraoperatoria, ofrece múltiples ventajas frente a técnicas abiertas. En primer lugar, permite una visualización directa y precisa de la inserción en el tubérculo menor y del tendón remanente, facilitando la planificación de portales y anclajes de manera individualizada según la extensión y localización de la lesión1,3. Además, la técnica artroscópica minimiza el daño del deltoides y de las estructuras circundantes, lo que se traduce en menor morbilidad postoperatoria, menor dolor y recuperación funcional más rápida.
Otro aspecto crítico es la diferenciación de lesiones parciales y completas según Lafosse, ya que condiciona la estrategia quirúrgica1. Las lesiones parciales requieren desbridamiento selectivo y, cuando es necesario, sutura con preservación del tejido sano, mientras que las lesiones completas precisan reparación con anclajes óseos que restauren la anatomía y tensión fisiológica del tendón2,3. La ecografía permite confirmar la extensión exacta de la lesión, lo que reduce el riesgo de reparación insuficiente o excesiva, y optimiza la colocación de anclajes en relación con el tubérculo menor6,7.
Además, la artroscopia permite abordar lesiones combinadas del manguito rotador de manera simultánea, identificando rupturas subclínicas que podrían comprometer el resultado funcional si no se reparan4,5. Esta capacidad de tratamiento integral, unida a la guía ecográfica, contribuye a tasas de éxito elevadas y baja incidencia de re-ruptura7, como se ha evidenciado en series recientes.
La artroscopia también ofrece ventajas diagnósticas: la inspección directa de la bursa subacromial, de la cápsula anterior y de la articulación glenohumeral permite detectar cambios inflamatorios o degenerativos asociados que podrían pasar desapercibidos en estudios por imagen convencionales5. Esto resulta especialmente relevante en pacientes con dolor crónico y limitación funcional, donde la correlación clínica, ecográfica y artroscópica optimiza la toma de decisiones terapéuticas6.
En términos de seguimiento, la ecografía postoperatoria proporciona información objetiva sobre la cicatrización del tendón, la integración del tejido reparado y la ausencia de desplazamiento de anclajes7. Esta monitorización permite ajustar la rehabilitación de manera individualizada, favoreciendo la recuperación de fuerza y rango de movimiento sin comprometer la reparación.
En resumen,
CONCLUSIONES
La reparación artroscópica del tendón subescapular, integrada con evaluación ecográfica dinámica por el cirujano, constituye la estrategia óptima para lesiones parciales y completas. Permite un diagnóstico temprano, planificación quirúrgica precisa, reparación mínimamente invasiva y seguimiento funcional óptimo, estableciendo un estándar de atención que prioriza la preservación anatómica y la restauración funcional completa.
La diferenciación según la clasificación de Lafosse y la valoración ecográfica permiten planificar la intervención con precisión, restaurando la función de rotación interna y estabilidad anterior del hombro. La combinación de técnica artroscópica avanzada, diagnóstico ecográfico y rehabilitación individualizada garantiza los mejores resultados clínicos.
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