Listas de verificación (checklists), triggers clínicos y biovigilancia: herramientas de enfermería para la seguridad en la donación en asistolia

21 septiembre 2026

 

 

AUTORES

  1. Beatriz La Nuez Estévez. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  2. Araceli Falcón Hidalgo. Graduada en Enfermería, Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología en Universidad de Sevilla. España.
  3. Manuel Medina Hormigo. Graduado en Enfermería, Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología en Universidad de Sevilla. España.
  4. Patricia Escós Andrés. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  5. Andrea Blasco Larios. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  6. Clara Benito Anchelergues. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.

RESUMEN

Introducción: La donación en asistolia controlada (DAC) es un proceso asistencial altamente complejo que exige una estricta coordinación interdisciplinar y una elevada precisión operativa. La variabilidad en las prácticas clínicas y los errores de omisión durante las fases logísticas pueden comprometer la viabilidad de los órganos e incidir en la seguridad del proceso. La Enfermera Coordinadora de Trasplantes (ECT) lidera la implantación de herramientas de gestión de la calidad.

Objetivo: Analizar la eficacia de las listas de verificación (checklists), los disparadores clínicos (clinical triggers) y los sistemas de biovigilancia como herramientas enfermeras para la estandarización, la seguridad y la reducción de la variabilidad clínica en la DAC.

Metodología: Artículo profesional y de mejora de la calidad basado en una revisión de la literatura en PubMed, Scopus y ScienceDirect de publicaciones entre 2016 y 2026 empleando los términos DeCS/MeSH Quality Assurance, Health Care, Checklist, Patient Safety y Tissue and Organ Procurement.

Resultados: Se identificaron tres pilares de gestión enfermera: a) la sistematización de checklists específicos en cada fase del proceso (previo a la limitación del tratamiento de soporte vital, durante la preservación normotérmica y en el área quirúrgica); b) el diseño de clinical triggers en las Unidades de Cuidados Intensivos para la detección precoz y oportuna de potenciales donantes; y c) la implementación de protocolos de biovigilancia para el registro y trazabilidad de eventos adversos relacionados con las sustancias de origen humano. Conclusiones: La estandarización de procesos liderada por enfermería reduce la variabilidad asistencial, minimiza los fallos logísticos y optimiza la tasa de extracción efectiva de injertos viables.

PALABRAS CLAVE

Garantía de la calidad de la atención de salud, lista de verificación, seguridad del paciente, obtención de tejidos y órganos, coordinación de trasplantes.

ABSTRACT

Introduction: Controlled donation after circulatory death (cDCD) is a highly complex healthcare process requiring strict interdisciplinary coordination and technical precision. Practice variability and omission errors during logistical phases can compromise organ viability and impact safety. The Transplant Coordinator Nurse plays a leading role in implementing quality management tools.

Objective: To analyze the effectiveness of checklists, clinical triggers, and biovigilance systems as nursing tools for standardization, safety, and clinical variability reduction in cDCD.

Methodology: Professional and quality improvement article based on a literature review in PubMed, Scopus, and ScienceDirect for publications between 2016 and 2026 using MeSH terms Quality Assurance, Health Care, Checklist, Patient Safety, and Tissue and Organ Procurement.

Results: Three core pillars of nursing management were identified: a) systematization of stage-specific checklists (prior to life-sustaining therapy withdrawal, during normothermic perfusion, and in the surgical suite); b) implementation of clinical triggers in Intensive Care Units for timely potential donor identification; and c) deployment of biovigilance protocols for tracking and reporting adverse events related to substances of human origin.

Conclusions: Nurse-led process standardization reduces clinical variability, minimizes logistical errors, and optimizes the effective retrieval rate of viable grafts.

KEY WORDS

Quality assurance, health care, checklist, patient safety, tissue and organ procurement, transplant coordination.

INTRODUCCIÓN

La consolidación de los programas de donación en asistolia controlada (DAC) se ha desarrollado como la principal estrategia para incrementar la tasa de donantes en España1. No obstante, la DAC se caracteriza por una elevada sensibilidad temporal y por la integración de múltiples intervenciones clínicas sucesivas en un intervalo crítico reducidísimo2. Desde la decisión de la limitación del tratamiento de soporte vital (LTSV) hasta la perfusión e hipotermia de los órganos, cada etapa requiere la coordinación precisa entre las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI), los equipos quirúrgicos y las unidades de coordinación de trasplantes2,3.

En este marco asistencial, la variabilidad no justificada en las prácticas clínicas y los errores derivados de la improvisación o la omisión técnica representan una amenaza directa para la viabilidad de los injertos y la seguridad del procedimiento3,4. La falta de protocolos estandarizados no solo incrementa el riesgo de pérdidas de potenciales donantes, sino que puede derivar en la aparición de eventos adversos en los receptores debido a fallos en la trazabilidad o en la preservación de los órganos4,5.

La Enfermera Coordinadora de Trasplantes (ECT) y la enfermera de críticos asumen la responsabilidad técnica de supervisar la continuidad del proceso asistencial5. Para garantizar la seguridad del paciente donante y la calidad de los componentes anatómicos, la enfermería emplea herramientas avanzadas de gestión de la calidad como las listas de verificación (checklists), los disparadores clínicos (clinical triggers) y los circuitos de biovigilancia5,6.

Por ello, el objetivo del presente trabajo es analizar la aplicación y efectividad de estas herramientas en el proceso6,7.

OBJETIVO

Analizar el papel de las listas de verificación, los disparadores clínicos y los sistemas de biovigilancia coordinados por la enfermería como herramientas de gestión de la calidad para la reducción de la variabilidad clínica y el incremento de la seguridad en la donación en asistolia.

METODOLOGÍA

Se realizó un artículo profesional y de mejora de la calidad fundamentado en una revisión analítica de la literatura científica8. La búsqueda bibliográfica se efectuó en las bases de datos Medline (PubMed), Scopus y ScienceDirect para el periodo comprendido entre 2016 y 2026.

Se utilizaron los descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y Medical Subject Headings (MeSH): Quality Assurance, Health Care, Checklist, Patient Safety, Tissue and Organ Procurement, Organ Preservation y Workflow, interconectados mediante los operadores booleanos AND y OR.

Criterios de selección:

  • Inclusión: Estudios originales, proyectos de mejora de la calidad asistencial, guías de práctica clínica, análisis de seguridad del paciente y documentos de consenso en español o inglés (2016-2026) que abordarán herramientas de estandarización (checklists, triggers), sistemas de biovigilancia o el rol de la Enfermera Coordinadora de Trasplantes en la donación de órganos.
  • Exclusión: Artículos de opinión, editoriales, estudios en modelos animales, investigaciones sobre donación pediátrica sin protocolo de gestión, y trabajos con evaluación de calidad metodológica insuficiente según la herramienta JBI.

La muestra seleccionada quedó constituida por 10 documentos con representatividad específica en la gestión de calidad en trasplantes.

RESULTADOS

1. Disparadores clínicos (clinical triggers) en la detección del donante.

La optimización de la tasa de detección de potenciales donantes en las UCI depende del diseño e implantación de clinical triggers o avisos automáticos3,5. Estos criterios clínicos estandarizados obligan a la comunicación inmediata entre la enfermera intensivista y la ECT ante situaciones predefinidas5:

  • Pacientes con daño neurológico grave e irreversible con previsión de LTSV2,5.
  • Escala de Coma de Glasgow (GCS) ≤ 5 sin respuesta a estímulos verbales ni motores5,6.
  • Suspensión o fracaso de medidas de soporte hemodinámico o ventilatorio en fase terminal3,5.

La instauración de los clinical triggers evita la pérdida de posibles donantes por falta de identificación o por retrasos en la valoración de idoneidad, permitiendo iniciar la evaluación de viabilidad orgánica de forma previa al cese circulatorio5,9.

2. Listas de verificación (checklists) para la reducción de errores por omisión.

La lista de verificación constituye la herramienta principal para la seguridad operativa en entornos de alta complejidad técnica4,6. La ECT y la enfermera de críticos estructuran la verificación de la DAC en tres fases secuenciales obligatorias6,7:

  • Fase 1: Pre-LTSV y evaluación de idoneidad. Verificación del consentimiento/autorización legal, cumplimentación de la serología infecciosa urgente, comprobación de pruebas de función hepática y renal, y confirmación del protocolo de sedación paliativa6,7.
  • Fase 2: Periodo de isquemia caliente y preservación (RPN/ECMO). Verificación del bolo y perfusión continua de anticoagulación (heparina no fraccionada), comprobación del cebado del circuito extracorpóreo, control de parámetros biomecánicos de flujo/presión y registro estricto del tiempo transcurrido desde la LTSV hasta la asistolia6,7.
  • Fase 3: Área quirúrgica y preservación ex vivo. Verificación de la identidad del donante, etiquetado normalizado de las soluciones de preservación fría, acondicionamiento térmico de los injertos y trazabilidad del envasado estéril7,9.

El uso sistemático de estas listas por parte del equipo enfermero reduce drásticamente la omisión de pasos críticos y homogeneiza la respuesta asistencial independientemente del turno o del hospital de origen4,6,7.

3. Biovigilancia y trazabilidad de las Sustancias de Origen Humano (SoHO).

La biovigilancia es el conjunto de procedimientos de vigilancia para detectar, registrar y analizar los eventos y reacciones adversas graves relacionados con la obtención y preservación de órganos3,9. La ECT lidera el sistema de biovigilancia hospitalario mediante5,9:

  • Trazabilidad biunívoca: Garantizar el rastreo ininterrumpido desde el donante hasta los receptores mediante códigos de identificación únicos3,9.
  • Notificación de Eventos Adversos Graves (EAG): Registro de incidencias técnicas en el circuito de preservación (p.ej., coagulación masiva de la membrana, contaminación bacteriana de líquidos de conservación o fallos mecánicos de bomba)6,9.
  • Gestión del riesgo: Implementación de análisis modal de fallos y sus efectos (AMFE) para corregir las deficiencias detectadas en la cadena de custodia orgánica9,10.

DISCUSIÓN

La evidencia demuestra que la complejidad organizativa de la donación en asistolia controlada no puede fundamentarse en el voluntarismo ni en el conocimiento implícito de los profesionales3,4. La variabilidad asistencial entre centros genera ineficiencias y discrepancias en los porcentajes de viabilidad de los órganos extraídos3,5.

La figura de la Enfermera Coordinadora de Trasplantes (ECT) se consolida en la literatura como el elemento responsable de la seguridad en la cadena de trasplante5,9. La ECT ejerce una función de enlace entre el equipo médico de intensivos, los cirujanos de extracción y la Organización Nacional de Trasplantes, garantizando que el flujo de trabajo se ejecute bajo estándares de calidad homogéneos5,9.

Diversos estudios señalan que la implantación de checklists específicos de enfermería en los procesos de DAC reduce la tasa de eventos adversos evitables en más de un 40% y disminuye los tiempos de demora logística durante el periodo de isquemia caliente funcional4,6,7. Asimismo, la integración de clinical triggers en los sistemas informáticos de la UCI incrementa la detección precoz de potenciales donantes, evitando pérdidas relacionadas con fallos de comunicación interprofesional5,9.

No obstante, la literatura advierte que la eficacia de las listas de verificación requiere un entrenamiento continuado y una cultura organizativa orientada a la seguridad del paciente6,10. La simple existencia del documento no garantiza su cumplimiento si no se acompaña de formación estructurada, evaluaciones periódicas de adherencia y auditorías de biovigilancia9,10.

CONCLUSIONES

  1. Las listas de verificación y los disparadores clínicos diseñados para enfermería son herramientas esenciales para reducir la variabilidad clínica y prevenir errores por omisión durante la donación en asistolia controlada.
  2. La implantación de clinical triggers en las Unidades de Cuidados Intensivos optimiza la identificación oportuna de potenciales donantes, garantizando la viabilidad de los injertos.
  3. La Enfermera Coordinadora de Trasplantes ejerce un rol fundamental en la gestión de la calidad, actuando como responsable de la trazabilidad y del sistema de biovigilancia de los órganos destinados al trasplante.
  4. Es necesario auditar periódicamente la adherencia a las herramientas de calidad y promover programas de formación continuada para consolidar la cultura de seguridad en los equipos asistenciales.

BIBLIOGRAFÍA

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  8. Page MJ, McKenzie JE, Bossuyt PM, Boutron I, Hoffmann TC, Mulrow CD, et al. The PRISMA 2020 statement: an updated guideline for reporting systematic reviews. BMJ. 2021;372:n71.
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