Los dispositivos de alto flujo en pacientes con COVID-19

1 septiembre 2023

 

AUTORES

  1. Isabel Paco Sesé. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  2. Patricia Mateo Hernando. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  3. Ruth del Río Apuntaté. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  4. Eva Compais López. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.
  5. Carlos Jesús Bona Garrido. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud.
  6. Andrea Lores Torres. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

La COVID-19, originada en diciembre de 2019, supuso un gran impacto a nivel mundial. Debido a su gran facilidad de contagio y propagación, trajo consigo un gran número de personas que padecían la enfermedad y a causa de su gravedad, un número elevado de defunciones.

Debido al gran número de casos positivos, a la gran cantidad de personas que precisaban un ingreso por su gravedad, a la falta de recursos materiales para atender correctamente a los pacientes y a la falta de profesionales sanitarias, se produjo un colapso a nivel hospitalario; y es por ello, que se tuvo que seleccionar a diferentes personas según su edad, su estado de salud y su pronóstico para proporcionarles una atención médica u otra.

Por ello, se comenzó a utilizar los dispositivos de altos flujo, considerados un tipo de ventilación mecánica no invasiva, en aquellos pacientes que eran candidatos para ingresar en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) pero que su estado de salud aún no era considerado muy crítico para ser trasladados a esta unidad. La finalidad de ello fue aportar un apoyo extra de oxigenoterapia a niveles elevados de oxígeno (O2) para disminuir el trabajo respiratorio del paciente.

En el presente trabajo monográfico se va a realizar una investigación sobre el papel de los dispositivos de alto flujo en pacientes con COVID-19. Para ello se debe tener en cuenta la definición e historia de la COVID-19, su epidemiología, su sintomatología asociada, los grupos de riesgo, las complicaciones y las medidas de prevención. Así como, el funcionamiento de los dispositivos de alto flujo y el papel de enfermería asociado a ellos.

PALABRAS CLAVE

COVID-19, Cánula de alto flujo, ventilación no invasiva, enfermería.

ABSTRACT

COVID-19, which originated in December 2019, had a major impact worldwide. Due to its ease of transmission and spread, it brought with it a large number of people suffering from the disease and, because of its severity, a high number of deaths.

Due to the large number of positive cases, the large number of people who needed to be admitted due to their seriousness, the lack of material resources to attend to patients correctly and the lack of health professionals, there was a collapse at hospital level; and this is why different people had to be selected according to their age, state of health and prognosis in order to provide them with one medical care or another.

Therefore, high-flow devices, considered a type of non-invasive mechanical ventilation, started to be used in those patients who were candidates for admission to an Intensive Care Unit (ICU) but whose health status was not yet considered too critical to be transferred to this unit. The purpose of this was to provide extra oxygen therapy support at high oxygen (O2) levels to reduce the patient’s work of breathing.

This monograph will investigate the role of high-flow devices in patients with COVID-19. To this end, the definition and history of COVID-19, its epidemiology, associated symptoms, risk groups, complications and preventive measures must be taken into account. As well as the functioning of high-flow devices and the nursing role associated with them.

KEY WORDS

COVID-19, High-flow nasal cannula, Non-invasive ventilation, nursing.

INTRODUCCIÓN

A finales del año 2019, en concreto en el mes de diciembre, se detectó en la ciudad de Wuhan (China) un gran número de pacientes que padecían una neumonía de origen desconocido. Progresivamente los casos fueron aumentando, lo que hizo saltar las alarmas de las autoridades chinas debido a la gran facilidad de expansión y contagio, afectando a millones de personas en el mundo1.

Con el tiempo, se observó una similitud de este agente desconocido con las anteriores epidemias producidas por el coronavirus causante del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS-CoV) en 2003 y del Síndrome respiratorio del Medio Oriente (MERS) que tuvo lugar en el año 2012. Tras varias investigaciones se llegó a la conclusión de que el agente desconocido causante de estas neumonías era un virus perteneciente a la familia Coronarividae, conocido actualmente como SARS-CoV-2 o la COVID-191.

Finalmente, el 11 de marzo de 2020, tras el brote epidémico originado en China, el cual no se pudo controlar a nivel local, la OMS decretó el estado de pandemia debido a miles de contagios contabilizados a nivel mundial1.

La COVID-19 se conoce como una enfermedad respiratoria causada por el coronavirus SARS-Cov-2. Además, se caracteriza por presentar síntomas similares a los de la gripe. Se propaga a partir de gotículas desprendidas de la nariz o de la boca por una persona infectada cuando tose, estornuda o habla. Estas gotículas son espesas por lo que cuando son desprendidas no se propagan muy lejos y suelen caer al suelo o a los objetos y superficies de alrededor; de ahí la importancia de las medidas de prevención para no contagiarse1.
La epidemiología de la COVID-19 ha ido evolucionando a lo largo de este periodo de tiempo y cambiando según diferentes regiones del mundo. La transmisión del virus depende de diversos factores, como: las medidas de prevención implementadas, la densidad de la población, el cumplimiento de las normas sanitarias y la existencia de variantes del virus2.

Desde el inicio de la pandemia, se ha podido observar como día a día el número de casos positivos y el número de fallecidos va aumentando; en concreto, a día 30 de junio de 2023, se han confirmado 13.914.811 casos positivos en España2.

Al comienzo de la pandemia se desconocía la sintomatología y sólo se asociaron tres síntomas concretos, que eran: tos, fiebre y dificultad para respirar3.

La aparición de los síntomas pueden variar de 2 a 14 días tras la exposición al virus y los pacientes que se contagian pueden presentar síntomas leves, graves, o incluso, ser asintomáticos3.

Tras el transcurso del tiempo, los síntomas asociados a la COVID-19 son3,4:

  • Fiebre o escalofríos.
  • Tos.
  • Dificultad para respirar o sensación de falta de aire.
  • Fatiga.
  • Dolores musculares y corporales.
  • Cefalea.
  • Conjuntivitis.
  • Pérdida reciente del olfato o el gusto.
  • Dolor de garganta.
  • Congestión o rinorrea.
  • Náuseas o vómitos.
  • Diarrea.

 

Además, existen una serie de signos de emergencia cuya aparición hace la puesta en contacto con servicios médicos de emergencia de la manera más rápida posible. Entre los que destacan3:

  • Aumento significativo de la dificultad para respirar.
  • Dolor o presión persistente en el pecho.
  • Confusión mental.
  • Incapacidad de despertarse o permanecer despierto.
  • Coloración azulada en los labios o en el rostro.

 

Se ha observado que la aparición de los síntomas de esta enfermedad puede variar de una persona a otra; llegando incluso algunas personas a pasar esta patología sin desarrollar ningún tipo de síntoma, mientras que otras pueden enfermar gravemente5.

A partir de diferentes investigaciones, se ha podido identificar que las personas de edad avanzada y las de cualquier edad que padezcan algún problema de salud grave presentan mayor riesgo de desarrollar síntomas de gravedad5.

Los grupos que mayor riesgo presentan para desarrollar síntomas de gravedad son5:

  • Personas de edad avanzada.
  • Enfermedades cardiovasculares: hipertensión o algún tipo de cardiopatías.
  • Diabetes Mellitus.
  • Enfermedades respiratorias crónicas: la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), fibrosis quística y pulmonar o asma.
  • Enfermedades renales o hepáticas: en ambas patologías, las personas que las sufren pueden tener el sistema inmunológico debilitado y presentar mayor riesgo de contraer la enfermedad.
  • Neoplasias.
  • Inmunosupresión: pacientes oncológicos, trasplantados o VIH/SIDA.
  • Enfermedades neurológicas: Alzheimer.
  • Sobrepeso u obesidad.
  • Tabaquismo.

 

Como en la mayoría de las patologías, en la COVID-19 existen una serie de complicaciones asociadas que pueden desarrollarse durante el transcurso del cuadro o una vez pasada la enfermedad; pero esto no quiere decir que todas las personas que la hayan sufrido desarrollen alguna de las complicaciones6.

Se ha identificado que solo un 5% de las personas que padecen la enfermedad, sobretodo los grupos de riesgo nombrados anteriormente, desarrolla alguna de las siguientes complicaciones graves6:

  • Insuficiencia respiratoria.
  • Síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA).
  • Sepsis y choque séptico.
  • Tromboembolismos.
  • Alteraciones de la coagulación.
  • Fallo multiorgánico: Como, por ejemplo, una insuficiencia renal aguda o una insuficiencia hepática.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Shock cardiogénico.
  • Miocarditis.
  • Accidente cerebrovascular (ACV).
  • Alteraciones neurológicas: delirio, encefalopatía o meningoencefalitis.
  • Alteración del sentido del olfato, conocido como anosmia.
  • Alteración del sentido del gusto, como disgeusia.
  • Ansiedad.
  • Depresión.
  • Alteraciones del sueño.

 

Debido a la gran facilidad de propagación que presenta el virus, con el transcurso del tiempo se han establecido unas medidas de prevención con el fin de recomendar a la población, evitando o disminuyendo así los contagios7.

 

DISPOSITIVOS DE ALTO FLUJO:

Los dispositivos de alto flujo (DAF) se consideran un tipo de ventilación mecánica no invasiva (VMNI); estos se utilizan mediante presión positiva y son un tipo de dispositivo que reduce en gran medida la necesidad de intubación endotraqueal y la mortalidad en aquellos pacientes con exacerbaciones agudas de enfermedades pulmonares8.

La finalidad de la VMNI es disminuir el trabajo respiratorio, consiguiendo así mejorar el intercambio gaseoso. Además, se ha demostrado que aquellos pacientes portadores de ello presentan una mayor comodidad y oxigenación, que aquellos portadores de una terapia de oxígeno estándar administrada a través de una mascarilla facial8,9.

La terapia de oxígeno de alto flujo se realiza a través de una cánula nasal mediante la cual se administra oxígeno caliente y humidificado a una velocidad de flujo elevado, generando así bajos niveles de presión positiva en las vías respiratorias superiores y disminuyendo el espacio muerto fisiológico al eliminar el dióxido de carbono espirado en las vías respiratorias superiores8,9.

Gracias a la oxigenoterapia de alto flujo (OAF) se permite administrar un flujo de gas de hasta 60 L/min a través de unas cánulas nasales de silicona. Flujo que se debe administrar humidificado a una temperatura (Tª) y una fracción inspiratoria de oxígeno (FiO2) estipuladas por indicación médica10.

Se consigue mejorar la oxigenación mediante la oxigenoterapia de alto flujo (OAF) debido a una serie de mecanismos que son: la disminución de la dilución de oxígeno administrado con el aire ambiente, la disminución del espacio muerto, el aumento del volumen circulante y a la generación de presión positiva en la vía aérea10,11.

Otro de los efectos que se consiguen con estos dispositivos son el incremento del bienestar, la mejora de la capacidad para la realización de esfuerzos y la mejora del transporte mucociliar gracias a la humidificación activa del gas10,11.

Estos dispositivos tuvieron una gran importancia en la pandemia producida por la COVID-19 ya que se consiguió disminuir el número de personas que necesitaban ingresar en una UCI, ya que debido a ese colapso hospitalario no se disponía de la cama suficiente para ello. Todo ello gracias a los DAF ya que conseguían disminuir disminuir el trabajo respiratorio que padecían los pacientes y aumentaban la comodidad del mismo. Consiguiendo de esta manera el objetivo final que era mejorar el estado de salud de este tipo de pacientes11,12.

 

CONCLUSIÓN

A lo largo de esta pandemia a causa de la COVID-19, debido al colapso hospitalario que se sufrió y que actualmente en algunas ocasiones también ocurre, a la falta de material hospitalario tanto de protección por parte de los profesionales como material sanitario y a la gran cantidad de casos positivos que hubo, se tuvo que seleccionar a diferentes personas que, según su edad, estado de salud y pronóstico eran candidatos para proporcionarles diferentes tipos de medidas.

Gracias a los dispositivos de alto flujo se ha conseguido que aquellos pacientes que son candidatos a ingresar en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), pero que su estado de salud aún no es muy crítico para poder trasladarlos, se les pueda administrar una oxigenoterapia a altos niveles de O2 para así disminuir el trabajo respiratorio del paciente y aumentar la comodidad del mismo. Mejorando así en la mayoría de las ocasiones, su estado de salud.

Son dispositivos que se deben controlar y saber usar ya que presentan un grado de complejidad, pero que son de gran utilidad debido a que proporcionar una oxigenoterapia de mayor calidad a aquellas personas que son candidatos a llevar estos dispositivos.

Es un gran avance contar con este tipo de dispositivos, ya que gracias a ellos se consigue mejorar el estado de salud y el bienestar de las personas.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Serrano Cumplido, A., Antón Eguía Ortega, P.B., Ruiz García, A., et al. COVID-19. La historia se repite y seguimos tropezando con la misma piedra. 2020;46(1):48–54.
  2. Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Ministerio de Sanidad. Actualización no 672. Enfermedad por el coronavirus (COVID-19). 2023.
  3. Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Síntomas de la enfermedad del coronavirus [Internet]. 2022 [citado el 20 de julio de 2023]. Disponible en: https://espanol.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/symptoms-testing/symptoms.html
  4. Organización Mundial de la Salud (OMS). Información básica sobre la COVID-19. [Internet]. 2023. [citado el 20 de julio de 2023]. Disponible en: https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/question-and-answers-hub/q-a-detail/coronavirus-disease-covid-19
  5. Huang, C., Wang, Y., Li, X., et al. Clinical features of patients infected with 2019 novel coronavirus in Wuhan, China. Lancet. 2020; 395(10223); 497-506.
  6. Guan, W.J., Ni, Z.Y., Hu, Y., et al. Clinical Characteristics of Coronavirus Disease 2019 in China. N Engl J Med. 2020; 382(18); 1708-1720.
  7. Organización Mundial de la Salud (OMS). Brote de enfermedad por Coronavirus (COVID-19): orientaciones para el público [Internet]. 2022. [citado el 22 de julio del 2023]. Disponible en: https://www.who.int/es/emergencies/diseases/novel-coronavirus-2019/advice-for-public?gclid=CjwKCAiArIH_BRB2EiwALfbH1NyPHVdGOc2gtrLapo2n2tllDpUi0yVHp3z-iwMMdVEGyDwYsDn7NRoCh-YQAvD_BwE
  8. Frat, J.P., Thille, A.W., Mercat, A., et cols. High-Flow Oxygen through Nasal Cannula in Acute Hypoxemic Respiratory Failure. The New England Journal of Medicina. 2015;372(23):2185–96.
  9. Rochwerg, B., Granton, D., Wang, D.X., et al. High flow nasal cannula compared with conventional oxygen therapy for acute hypoxemic respiratory failure: a systematic review and meta-analysis. Intensive Care Med. 2019;45(5); 563-572.
  10. Masclans, J.R., Pérez Terán, P., Roca, O. The role of high flow oxygen therapy in acute respiratory failure. Medicina Intensiva. 2015;39(8): 505-515.
  11. Panadero, C., Abad Fernández, A., Rio Ramirez, M.T. High-flow nasal cannula for Acute Respiratory Distress Syndrome (ARDS) due to COVID-19. Multidisciplinary Respiratory Medicine. 2020;15(693).
  12. Duan, J., Zeng, J., Deng, P. High-flow nasal cannula for COVID-10 patients: a multicenter retrospective study in China. Front Mol Biosci. 2021; 8(639100).

 

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