Manejo del infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST: papel de la enfermería y código infarto en Aragón

28 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Nerea Berjillo Gimeno. Enfermera. Unidad de Hemodiálisis. Hospital San Juan de Dios, Zaragoza.
  2. Victoria Meiyou Alfonso López. Enfermera Residente de Obstetricia y Ginecología. Servicio de obstetricia y ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  3. Diana Beatriz Cadar. Enfermera. Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  4. Francisco Abellán Alías. Enfermero. Centro Médico de Especialidades San José – Consultas Externas Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. David Gimeno Elías. Enfermero. Servicio de Aislamiento del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  6. Paula Castro Martín. Enfermera. Servicio de Oncología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

RESUMEN

El Infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST) representa una de las principales causas de morbimortalidad cardiovascular, lo que hace imprescindible la aplicación de estrategias de manejo urgente que permitan una reperfusión rápida y eficaz. En este contexto, la correcta activación del Código Infarto resulta fundamental para optimizar los tiempos asistenciales y mejorar el pronóstico del paciente.

El objetivo de este trabajo es analizar y describir el abordaje del IAMCEST en el contexto del Código Infarto en Aragón, haciendo especial hincapié en el abordaje terapéutico, el papel de la enfermería y las particularidades del manejo en pacientes jóvenes.

Para ello, se realizó una revisión narrativa de la literatura científica mediante una búsqueda exhaustiva en bases de datos como PubMed y Web of Science, así como en revistas científicas especializadas. Se incluyeron artículos en español e inglés, relacionados con el IAMCEST, el Código infarto, las estrategias de reperfusión, la actuación de enfermería y el infarto en pacientes jóvenes.

La evidencia revisada pone en manifiesto que la angioplastia primaria continúa siendo laa estrategia de reperfusión de elección cuando puede realizarse dentro de los tiempos recomendados. No obstante, en aquellos contextos en los que no es posible una intervención percutánea inmediata, la estrategia farmacoinvasiva se presenta como una alternativa segura y eficaz. El tiempo transcurrido desde el inicio de los síntomas hasta la reperfusión se confirma como un factor pronóstico clave, asociándose una actuación precoz con menor daño miocárdico y mejor evolución clínica.

Asimismo, se destaca el papel fundamental de la enfermería en loa atención al IAMCEST, tanto en la monitorización clínica y administración del tratamiento como en la detección precoz de complicaciones y el apoyo integral al paciente. Además, el IAMCEST en pacientes jóvenes presenta particularidades clínicas que hacen necesario un abordaje individualizado y una mayor concienciación para optimizar su manejo y pronóstico.

PALABRAS CLAVE

Infarto agudo de miocardio, infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST, intervención coronaria percutánea, terapia trombolítica, atención de enfermería, servicios médicos de urgencia

ABSTRACT

ST-segment elevation myocardial infarction (STEMI) remains one of the leading causes of cardiovascular morbidity and mortality, making the implementation of urgent management strategies aimed at achieving rapid and effective reperfusion essential. In this context, the correct activation of the Infarction Code plays a fundamental role in optimizing care times and improving patient outcomes.

The aim of this study is to analyze and describe the management of STEMI within the framework of the Infarction Code in Aragón, with special emphasis on the therapeutic approach, the role of nursing, and the specific considerations in young patients.

A narrative review of the scientific literature was conducted through an exhaustive search of national and international databases, including PubMed, Web of Science and Google Scholar, as well as relevant scientific journals. Articles published in Spanish and English addressing STEMI, the Infarction Code, reperfusion strategies, nursing care, and STEMI in young patients were included.

The reviewed evidence indicates that primary percutaneous coronary intervention remains the reperfusion strategy of choice when performed within the recommended time frames. However, in settings where immediate percutaneous intervention is not feasible, the pharmaco-invasive strategy represents a safe and effective alternative. Time from symptom onset to reperfusion is confirmed as a key prognostic factor, with early intervention being associated with reduced myocardial damage and improved clinical outcomes.

Furthermore, the crucial role of nursing in the care of patients with STEMI is highlighted, particularly in clinical monitoring, medication administration, early detection of complications, and comprehensive patient support. In addition, STEMI in young patients presents specific clinical features that require an individualized approach and increased awareness to optimize management and prognosis.

KEY WORDS

Acute myocardial infarction, ST elevation myocardial infarction, percutaneous coronary, intervention, thrombolytic therapy, nursing care, emergency medical services.

INTRODUCCIÓN

El infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST) constituye una de las principales emergencias cardiovasculares, debido a su elevada morbimortalidad y a la necesidad de una intervención terapéutica inmediata1-3. Aunque su incidencia es mayor en edades avanzadas, su aparición en población joven, especialmente en menores de 45 años, representa un desafío clínico y asistencial de especial relevancia, tanto por su impacto personal y social como por las implicaciones en términos de discapacidad y calidad de vida a largo plazo2.

La instauración precoz de estrategias de reperfusión coronaria ha demostrado ser un pilar fundamental en la mejora del pronóstico de estos pacientes, reduciendo de forma significativa la mortalidad y la aparición de complicaciones4. Sin embargo, en el grupo de pacientes jóvenes, la presencia de factores de riesgo modificables, como el sedentarismo, el consumo de tabaco, la obesidad, los hábitos dietéticos inadecuados y determinadas enfermedades subyacentes, condiciona un perfil clínico específico que requiere un abordaje diferenciado1,2.

En este contexto, el papel de los profesionales sanitarios, y en particular de la enfermería, adquiere una relevancia esencial tanto en la detección precoz de los síntomas como en la atención inicial, el manejo clínico y la educación sanitaria orientada a la prevención secundaria. La actuación enfermera no solo resulta determinante en la fase aguda del proceso, sino también en la continuidad de los cuidados, la rehabilitación cardíaca y la modificación de estilos de vida, elementos clave para la reducción del riesgo de recurrencia5,6.

El presente trabajo tiene como objetivo realizar una revisión narrativa sobre el infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST, abordando sus principales aspectos clínicos, diagnósticos y terapéuticos, así como analizar el papel de la enfermería en la atención integral del paciente, desde la fase aguda hasta el seguimiento posterior, poniendo especial énfasis en los circuitos asistenciales y protocolos de actuación en el ámbito autonómico de Aragón7.

OBJETIVOS

OBJETIVO GENERAL:

Analizar y describir el abordaje del infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST), en el contexto del Código Infarto en Aragón, haciendo especial hincapié el abordaje terapéutico, el papel de la enfermería y las particularidades del manejo en pacientes jóvenes.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

  • Revisar el tratamiento del IAMCEST y las estrategias de reperfusión.
  • Analizar el funcionamiento del Código Infarto en Aragón.
  • Describir los cuidados y la actuación de enfermería en las distintas fases asistenciales.
  • Identificar las particularidades del IAMCEST en pacientes jóvenes según la evidencia disponible.

METODOLOGÍA

Para abordar el objetivo principal se ha llevado a cabo una revisión narrativa de la literatura, basada en una búsqueda exhaustiva de estudios relevantes relacionados con el infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST, el código infarto y el papel de la enfermería.

La búsqueda bibliográfica se realizó en las bases de datos PubMed, Web of Science y Google Académico entre otros, utilizando palabras clave como “Infarto Agudo de Miocardio”, “Infarto Agudo de Miocardio con elevación del Segmento ST”, “Intervención Coronaria Percutánea”, “Terapia Trombolítica”, “Atención de Enfermería”, “Servicios médicos de Urgencia”

CRITERIOS DE INCLUSIÓN:

  • Artículos publicados en inglés y en español.
  • Artículos de acceso libre gratuito y texto completo.
  • Artículos centrados en el Infarto con elevación del Segmento ST.

CRITERIOS DE EXCLUSIÓN:

  • Artículos que no proporcionen suficiente evidencia científica, como aquellos sin control de calidad o con diseño metodológico deficiente.
  • Estudios centrados exclusivamente en otros tipos de síndrome coronario agudo.
  • Publicaciones duplicadas.

DESARROLLO

SÍNDROME CORONARIO AGUDO Y CLASIFICACIÓN DEL INFARTO AGUDO DE MIOCARDIO:

El síndrome coronario agudo (SCA) engloba un conjunto de manifestaciones clínicas producidas por la obstrucción aguda de una o varias arterias coronarias, lo que genera una disminución repentina del flujo sanguíneo al corazón. Esta situación suele estar originada por la rotura o erosión de una placa aterosclerótica con la consiguiente formación de un trombo, aunque también puede deberse a otras causas como el espasmo coronario o la embolia3,4.

Desde el punto de vista clínico, el SCA se clasifica en angina inestable, infarto agudo de miocardio sin elevación del segmento ST (IAMSEST) e infarto agudo de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST). La diferenciación entre estas entidades es fundamental, ya que condiciona la urgencia y el tipo de tratamiento instaurado, especialmente en relación con las estrategias de reperfusión3,4.

El infarto agudo de miocardio (IAM) se define como la necrosis del músculo cardíaco, secundaria a una isquemia prolongada, producida generalmente por una obstrucción coronaria asociada a la rotura o erosión de una placa de ateroma3,4.

El infarto de miocardio (IM) se clasifica en cinco tipos según su etiología y las circunstancias en las que ocurre4:

  1. Tipo 1: Infarto espontáneo debido a un evento coronario primario, como la rotura, fisura o erosión de una placa aterosclerótica.
  2. Tipo 2: Infarto secundario a un desequilibrio entre el aporte y la demanda de oxígeno miocárdico, como puede ocurrir en situaciones de espasmo coronario, embolia, arritmias, hipotensión o hipertensión).
  3. Tipo 3: Infarto asociado a muerte súbita de origen cardíaco, sin una identificación clara de la causa. No se dispone de biomarcadores cardíacos previos, pero existe una alta sospecha clínica o electrocardiográfica.
  4. Tipo 4a: Infarto relacionado con una intervención coronaria percutánea, cuando los niveles de troponinas son más de cinco veces el límite superior del percentil 99.
  5. Tipo 4b: Infarto asociado a trombosis documentada de una prótesis endovascular, como un stent.
  6. Tipo 5: Infarto relacionado con la cirugía de revascularización miocárdica, cuando los niveles de troponina superan diez veces el percentil 99.

En función de la presentación electrocardiográfica y la elevación de marcadores cardíacos, como troponinas y CK-MB, el IAM se clasifica en IAMSEST e IAMCEST3,4.

El infarto de miocardio sin elevación del segmento ST (IAMSEST), también conocido como infarto subendocárdico, se caracteriza por la ausencia de elevación persistente del segmento ST en el electrocardiograma, pudiendo observarse infradesnivel del ST o inversión de la onda T, junto con elevación de biomarcadores cardíacos. Por el contrario, el infarto de miocardio con elevación del segmento ST (IAMCEST), o infarto transmural, se caracteriza por la presencia de un supradesnivel significativo del segmento ST en el electrocardiograma, indicativo de una necrosis más extensa del músculo cardíaco. Este cambio en el ECG no se revierte rápidamente con la administración de nitroglicerina, lo que subraya la gravedad de la obstrucción coronaria. Al igual que en el IMSEST, los niveles de troponinas y CK-MB están elevados3,4.

Ambos tipos de infarto requieren una intervención médica urgente, aunque el tratamiento varía según el tipo de infarto y la extensión del daño miocárdico. La identificación precisa del tipo de infarto es crucial para elegir el tratamiento adecuado y minimizar las complicaciones graves asociadas. El manejo temprano y apropiado puede mejorar significativamente el pronóstico del paciente4.

EPIDEMIOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO:

Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte a nivel mundial. Según la OMS, a nivel mundial, representan la primera causa de defunción, produciendo anualmente 18 millones de muertes aproximadamente1. Dentro de estas enfermedades, la cardiopatía isquémica es la más común, y el Síndrome Coronario Agudo, especialmente el infarto agudo de miocardio con elevación del ST, es una de las formas más graves y urgentes de presentación1,3.

A pesar de que la mortalidad por cardiopatía isquémica ha disminuido en los últimos años, factores como el sedentarismo, la obesidad y el consumo de tabaco y alcohol siguen aumentando el riesgo de sufrir estos eventos. La prevalencia de esta enfermedad es más alta en hombres y aumenta con la edad1,2.

En Aragón, las enfermedades isquémicas del corazón son la segunda causa de muerte, aunque la mortalidad por infarto agudo de miocardio ha mostrado una tendencia descendente similar a la de España desde 20042.

CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO:

Los síntomas del infarto agudo de miocardio pueden variar significativamente de una persona a otra, dependiendo de diversos factores, como la edad, el sexo o la presencia de enfermedades previas. Sin embargo, el síntoma principal suele ser un malestar torácico agudo, que generalmente se describe como dolor, opresión, pesadez o ardor en el pecho. Este dolor aparece de manera brusca y repentina, y se caracteriza por ser intenso, con una sensación de presión en el tórax, concretamente en la zona retroesternal. En muchos casos, el dolor puede irradiarse hacia el hombro izquierdo, los brazos, la espalda e incluso la mandíbula. Aunque este dolor puede recordar al de la angina de pecho, la diferencia es que en el infarto dura más de 20 minutos y no responde al tratamiento con nitroglicerina sublingual. Además, se suele acompañar de otros síntomas como disnea, sudoración excesiva, náuseas, palpitaciones e incluso síncope3,4.

El diagnóstico del infarto agudo de miocardio (IAM) se basa en una evaluación clínica, electrocardiográfica y en la medición de biomarcadores cardíacos. La evaluación clínica es fundamental para identificar los síntomas sugestivos de un infarto; sin embargo, para confirmar el diagnóstico y diferenciar entre angina inestable, infarto de miocardio con elevación del segmento ST e infarto de miocardio sin elevación del segmento ST, es importante realizar un electrocardiograma y medir los biomarcadores cardíacos3,4.

El electrocardiograma es una herramienta diagnóstica crucial para identificar el tipo de infarto y las alteraciones específicas en el corazón. Ante un paciente que presenta clínica sugestiva de SCACEST, el médico que atiende inicialmente al paciente debe realizar e interpretar tan pronto como sea posible un ECG de 12 derivaciones. Lo ideal es que dicho ECG sea realizado e interpretado en menos de 10 minutos desde el primer contacto médico4,8.

Los biomarcadores cardíacos, como las troponinas I y T, la CK-MB y la mioglobina, son proteínas y enzimas que se liberan en el torrente sanguíneo cuando las células del miocardio se dañan o mueren. Estos biomarcadores ayudan a confirmar la necrosis miocárdica y a estimar el tiempo de la lesión, ya que tienen diferentes tiempos de aparición y descenso en la sangre. La medición repetida de estos marcadores es esencial para monitorizar la evolución del infarto y su gravedad3,4.

TRATAMIENTO:

El tratamiento del IAMCEST se basa en una actuación rápida y coordinada, cuyo objetivo principal es limitar el daño miocárdico, restaurar el flujo coronario y prevenir complicaciones tanto agudas como a largo plazo. Este abordaje incluye medidas de atención prehospitalaria, tratamiento farmacológico, estrategias de reperfusión y cuidados posteriores orientados a la rehabilitación y prevención secundaria4,8.

Durante la etapa prehospitalaria, las intervenciones iniciales están dirigidas a estabilizar al paciente y minimizar el daño isquémico. Se suministra oxígeno a aquellos pacientes que lo precisan, ácido acetilsalicílico para prevenir la agregación plaquetaria y nitratos para aliviar el dolor torácico, siempre que no existan contraindicaciones. Asimismo, resulta fundamental la derivación precoz del paciente a un centro sanitario adecuado para continuar con el tratamiento definitivo4,7.

El tratamiento farmacológico constituye un pilar esencial en el manejo del IAMCEST. Incluye la administración de anticoagulantes, como la heparina de bajo peso molecular, y la instauración de una doble antiagregación plaquetaria mediante ácido acetilsalicílico combinado con un inhibidor del receptor P2Y12, como ticagrelor, prasugrel o clopidogrel. Además, se emplean estatinas para el control del perfil lipídico, betabloqueantes para disminuir la demanda de oxígeno del miocardio e inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, que contribuyen al control de la presión arterial y a la protección del músculo cardíaco3,4.

El objetivo de la terapia de reperfusión es restaurar el flujo sanguíneo en la arteria coronaria que ha sido ocluida. Esto puede realizarse por medio de la administración de fibrinolíticos para disolver el trombo o mediante una angiografía coronaria con intervención coronaria percutánea, que permite la apertura de la arteria mediante angioplastia y la colocación de un stent. En situaciones más complejas, puede ser necesaria la cirugía de revascularización miocárdica mediante bypass coronario9-11.

Tras la fase aguda, el tratamiento continúa con un abordaje integral orientado a la rehabilitación y al control de los factores de riesgo. La rehabilitación cardíaca, basada en programas de ejercicio físico supervisado y educación sanitaria, resulta fundamental para mejorar la calidad de vida del paciente. Asimismo, se mantiene el tratamiento farmacológico crónico y se promueven cambios en el estilo de vida, como el control de la hipertensión arterial, la diabetes y el colesterol, con el objetivo de prevenir nuevos eventos cardiovasculares1,2,4.

CÓDIGO INFARTO ARAGÓN:

El Código Infarto en Aragón es un sistema asistencial diseñado para garantizar una atención rápida, coordinada y eficaz a los pacientes con sospecha de síndrome coronario agudo con elevación del segmento ST, con el objetivo principal de reducir el tiempo hasta la reperfusión coronaria y mejorar el pronóstico clínico. Su activación permite la coordinación entre los servicios de emergencia, los centros hospitalarios y las unidades de hemodinámica, asegurando una actuación homogénea en todo el territorio4,7.

El Código Infarto se activa principalmente en aquellos pacientes con síntomas sugestivos de SCACEST de duración menor a 12 horas de evolución, desde el inicio del cuadro clínico. No obstante, también puede ponerse en marcha si han transcurrido más de 12 horas, pero el paciente sigue con dolor, presenta elevación de ST o se encuentra hemodinámicamente inestable. La activación del código se realiza mediante una llamada al 061. Este se considera habilitado cuando el paciente cumpla los criterios clínicos y electrocardiográficos, y siempre que el paciente sea candidato para someterse a una estrategia de reperfusión (angioplastia o fibrinolisis) 4,7.

Una vez activado el Código Infarto, se inicia de forma inmediata el tratamiento urgente inicial, dirigido a estabilizar al paciente y a limitar el daño miocárdico. La administración de oxígeno está indicada en aquellos pacientes que presentan hipoxemia, con una saturación de oxígeno inferior al 90%. Los nitratos, como la nitroglicerina vía sublingual, se emplean en la fase aguda para el alivio del dolor, especialmente en pacientes con hipertensión o insuficiencia cardíaca, siempre que no existan contraindicaciones como la hipotensión, la sospecha de infarto del ventrículo derecho o el consumo reciente de inhibidores de la fosfodiesterasa tipo 53,4.

El control del dolor constituye otro aspecto fundamental del manejo inicial. En este contexto, los opiáceos, como la morfina administrada por vía intravenosa, permiten reducir la activación simpática asociada al dolor intenso y disminuir la carga de trabajo cardiaco. No se recomienda la administración intramuscular ni el uso de antiinflamatorios no esteroideos debido a su efecto protrombótico. Asimismo, resulta imprescindible realizar un control estrecho de la glucemia, manteniendo cifras inferiores a 180 mg/dL y evitando episodios de hipoglucemias4.

La administración precoz de tratamiento antiagregante resulta esencial en esta fase. El ácido acetilsalicílico debe administrarse lo antes posible, salvo contraindicación, en dosis de carga de 150-300 mg por vía oral. Posteriormente, la terapia antiagregante se completa en función de la estrategia de reperfusión seleccionada, asociando clopidogrel, ticagrelor o prasugrel4.

La elección de la estrategia de reperfusión se basa principalmente en el tiempo estimado desde el denominado “Momento Cero” hasta la posibilidad de realizar una angioplastia coronaria primaria. Cuando este tiempo es inferior a 120 minutos, la intervención coronaria percutánea primaria constituye el tratamiento de elección. En los casos en los que dicho intervalo supera los 120 minutos, se prioriza la fibrinólisis, siempre que no existan contraindicaciones, teniendo en cuenta el tiempo de evolución de los síntomas, las comorbilidades y el riesgo hemorrágico. En situaciones clínicas especiales, como el shock cardiogénico o la parada cardiorrespiratoria recuperada con electrocardiograma compatible con SCACEST, se recomienda la realización de una angioplastia primaria independientemente del tiempo transcurrido8-10.

En el marco del Código Infarto, la angioplastia coronaria primaria constituye la estrategia de reperfusión de elección siempre que pueda realizarse en los tiempos recomendados. Este procedimiento permite la perfusión mecánica de la arteria coronaria ocluida mediante un cateterismo cardíaco, durante la cual se identifica la lesión responsable y se restablece el flujo sanguíneo mediante la implantación de un stent coronario. La realización de una angioplastia primaria requiere la coordinación estrecha entre los servicios de emergencias, la unidad de hemodinámica y el personal de enfermería, tanto en la preparación del paciente como en la administración y vigilancia del tratamiento asociado4,7.

Los pacientes sometidos a una angioplastia primaria deben recibir tratamiento farmacológico complementario, que incluye doble antiagregación plaquetaria anticoagulación durante el procedimiento, salvo contraindicación. Estas medidas resultan esenciales para prevenir la reoclusión del vaso tratado y reducir el riesgo de complicaciones trombóticas, siendo su administración y control una parte fundamental de la actuación enfermera durante todo el proceso4,8.

Cuando no es posible realizar una angioplastia primaria dentro del intervalo de tiempo recomendado, se opta por fibrinolisis como estrategia inicial de reperfusión. Este tratamiento debe administrarse de forma precoz tras el diagnóstico de SCACEST con el objetivo de disolver el trombo responsable de la oclusión coronaria. En los casos en los que la fibrinolisis resulta eficaz, se programa una angiografía coronaria en las horas posteriores para valorar el estado de las arterias coronarias. Por el contrario, si la reperfusión no es efectiva, se indica la realización de una angioplastia de rescate. Entre los fármacos fibrinolíticos empleados se incluyen agentes como la estreptoquinasa, la tenecteplasa o la alteplasa, que se administran asociados a tratamiento antiagregante y anticoagulante4,9,10.

Tras la estrategia de reperfusión, el 061 gestiona la asignación del recurso hospitalario más adecuado y el ingreso del paciente en función de su situación clínica. Una vez realizado el intervencionismo coronario urgente, el paciente es trasladado a una unidad de cuidados especializada para continuar con la monitorización y el tratamiento7.

En los casos en los que el paciente se encuentra hemodinámicamente estable, el ingreso se realiza preferentemente en una Unidad de Cuidados Cardiológicos Agudos Intermedios (UCCAR). Por el contrario, aquellos pacientes que presentan inestabilidad hemodinámica o que precisan intubación orotraqueal y soporte ventilatorio requieren ingreso en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)7.

CUIDADOS Y ACTUACIÓN DE ENFERMERÍA:

La estrategia fármaco-invasiva exige una vigilancia clínica estrecha y una actuación coordinada del equipo sanitario. En este contexto, la enfermería desempeña un papel fundamental en la monitorización continua del paciente, la detección precoz de complicaciones y la continuidad de los cuidados a lo largo de todo el proceso asistencial 4,5.

Los cuidados y la actuación de enfermería en el infarto agudo de miocardio son clave para estabilizar al paciente, prevenir complicaciones y apoyar en el diagnóstico y tratamiento. El personal de enfermería se encarga de la monitorización de las constantes vitales, la administración de medicamentos, la preparación del paciente para los procedimientos y el apoyo emocional, trabajando de manera coordinada con el equipo médico para asegurar una atención integral y una recuperación efectiva 3-5 (Ver Tabla 1).

CONCLUSIONES

El IAMCEST continúa siendo una urgencia vital en la que la rapidez y la coordinación asistencial resultan determinantes para mejorar el pronóstico del paciente. En este contexto, la implantación del Código Infarto en Aragón ha permitido optimizar los tiempos de atención y garantizar el acceso precoz a las terapias de reperfusión, favoreciendo una atención más eficaz y mejorando el pronóstico de los pacientes.

La angioplastia coronaria primaria se mantiene como la estrategia de reperfusión de elección cuando puede realizarse dentro de los tiempos recomendados. No obstante, la estrategia farmacoinvasiva constituye una alternativa eficaz y segura en aquellos contextos donde la intervención percutánea inmediata no es posible, destacando la importancia de adaptar la decisión terapéutica a la situación clínica y a los recursos disponibles.

El intervalo entre el inicio de los síntomas y la reperfusión sigue siendo uno de los factores pronósticos más determinantes, ya que una actuación precoz permite limitar el daño miocárdico, reducir complicaciones y mejorar la recuperación funcional a largo plazo.

La enfermería desempeña un papel esencial en todas las fases del proceso asistencial, desde la identificación precoz de los síntomas y la activación del Código Infarto hasta la monitorización clínica, la administración del tratamiento y el apoyo emocional al paciente y su entorno.

En definitiva, el manejo del IAMCEST continúa siendo una carrera a contrarreloj, en la que cada decisión tomada en la fase aguda influye de manera decisiva en el pronóstico inmediato y en la calidad de vida futura del paciente, siendo imprescindible una actuación basada en protocolos, evidencia científica y trabajo multidisciplinar.

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ANEXOS

Tabla 1

CUIDADOS DE ENFERMERÍA
Monitorización: Se realiza un seguimiento constante de la presión arterial, frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria, saturación de oxígeno, temperatura y diuresis. Además, el paciente debe de estar cerca de un desfibrilador y un equipo de reanimación.
Vía venosa: Se canalizarán dos vías para el tratamiento trombolítico, para la administración de heparina y fluidoterapia, y para tomar muestras.
Administración de AAS para reducir el riesgo de reinfarto y mortalidad, junto a protección gástrica.
ECG 12 derivaciones para detectar signos de oclusión coronaria (elevación ST)
Oxigenoterapia: Se administra O2 en gafas nasales a 2-4 Lpm
Manejo del dolor con morfina diluida en suero fisiológico. Se diluye una ampolla de cloruro mórfico de 10 mg (1 cc) en 9 cc de suero fisiológico.
Toma de muestras: Se lleva a cabo un análisis bioquímico y de marcadores específicos como las troponinas cardíacas, que son sensibles a la necrosis del miocardio.
Exploración: inspección y palpación del tórax, evaluación de la sudoración, dificultad respiratoria, cianosis y medición de pulsos periféricos. La auscultación cardíaca y pulmonar es clave para detectar complicaciones.
Decisión terapéutica: Tras una evaluación de las indicaciones y las contraindicaciones, será el médico el que decidirá si realizar trombolisis o angioplastia.
Información: Es esencial proporcionar información clara y tranquilizadora al paciente y sus acompañantes.
Valoración del dolor: Se detalla la naturaleza del dolor (opresivo, retroesternal, irradiado), su inicio y duración, y los síntomas asociados como mareo, sudor o vómitos.
Valoración emocional: consiste en identificar niveles de ansiedad y evaluar la historia psicosocial del paciente.
Registros: Se anotan todos los datos del paciente y registros en una hoja de enfermería.

Fuente: Elaboración propia a partir de información de citas 3-5

 

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