Mascotas y salud emocional en personas solas: una mirada desde los servicios sociales

5 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Laura Báguena Sancho, Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet. (Zaragoza). España.
  2. Natividad Aragüés Saz, Trabajadora Social y TCAE. Hospital Universitario Miguel Servet. (Zaragoza). España.
  3. Ana Isabel Navarro Pérez, Auxiliar Administrativa y TCAE. CME San José. (Zaragoza). España.
  4. Sonia Pascual Martín, Trabajadora Social. Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Aragón. España.
  5. María Yébenes Delgado, Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  6. Eva Ibáñez Mily. Licenciada en Odontología. Aragón. España.

 

RESUMEN

Este artículo analiza el papel que desempeñan las mascotas en la salud emocional de personas que viven solas, en particular desde la perspectiva del trabajo de los servicios sociales. Se aborda cómo la tenencia de mascotas puede ofrecer apoyo emocional, reducir la sensación de soledad, fomentar la rutina diaria y propiciar el contacto social, aspectos clave para mejorar el bienestar psicofísico en contextos de aislamiento social.

Mediante una revisión documental en bases de datos académicas y documentos de políticas sociales, se exploran evidencias empíricas recientes. También se examinan limitaciones, incluyendo estudios que apuntan a efectos temporales o contraproducentes. Finalmente, se propone una reflexión crítica sobre cómo los servicios sociales podrían incorporar el acompañamiento con mascotas como estrategia complementaria en intervenciones con personas que viven solas.

PALABRAS CLAVE

Mascotas, salud emocional, soledad, servicios sociales, apoyo social, bienestar.

ABSTRACT

This article examines the role played by pets—as companion and emotional support animals—on the emotional health of individuals living alone, particularly from the social services perspective. It addresses how pet ownership may offer emotional support, reduce loneliness, foster daily routine, and promote social contact—key aspects to improve psychophysical well-being in socially isolated contexts.

Through a documentary review of academic databases and social policy reports, recent empirical evidence is explored. Limitations are examined, including studies indicating temporary or adverse effects. Finally, a critical reflection is offered on how social services could integrate pet-based companionship as a complementary intervention strategy for people living alone.

KEY WORDS

Pets, emotional health, loneliness, social services, social support, wellbeing.

DESARROLLO DEL TEMA

Se llevó a cabo una revisión documental centrada en estudios recientes sobre el impacto emocional de la convivencia con mascotas en personas que viven solas. Para ello, se consultaron bases de datos académicas como PubMed, BMC Psychiatry y Scopus, seleccionando investigaciones cuantitativas, revisiones sistemáticas y artículos especializados.

La selección se orientó a estudios que analizan específicamente el vínculo humano-animal como factor protector frente a la soledad y el deterioro emocional.

Los objetivos para este artículo monográfico fueron:

  1. Analizar la evidencia sobre los beneficios emocionales que proporciona la convivencia con mascotas en personas que viven solas.
  2. Identificar mecanismos mediante los cuales las mascotas pueden reducir la soledad y mejorar la salud emocional en este colectivo.
  3. Explorar implicaciones prácticas para los servicios sociales en la integración de estrategias basadas en animales de compañía.

 

La soledad y el aislamiento social son factores de riesgo crecientes en personas que viven solas, especialmente en personas mayores o con diagnósticos de salud mental. Desde los servicios sociales, se busca promover estrategias que favorezcan el bienestar emocional, la conexión social y el apoyo psicosocial. En este contexto, la convivencia con mascotas ha surgido como un recurso potencial que combina compañía afectiva, responsabilidad, actividad física y oportunidades de interacción social. Este artículo plantea una reflexión sobre cómo integrar dicha convivencia en intervenciones de servicios sociales adaptadas a personas que viven solas.

A continuación, se contextualiza el rol de las mascotas en la salud emocional de personas solas y se profundiza en los beneficios psicológicos asociados.

Impacto emocional de la convivencia con mascotas:

Beneficios psicológicos de la convivencia con mascotas:

El vínculo humano-animal ha sido objeto de creciente interés por sus efectos positivos en la salud mental y emocional. Las mascotas actúan como fuente constante de afecto incondicional, reduciendo niveles de ansiedad, depresión y estrés1. Estudios recientes muestran que interactuar con animales reduce la presión arterial, los niveles de cortisol y mejora la oxitocina en humanos, contribuyendo a un estado emocional más equilibrado.

Una revisión sistemática publicada en BMC Psychiatry ha confirmado que las mascotas pueden actuar como una fuente clave de apoyo emocional para personas con problemas de salud mental o que viven solas2, favoreciendo el apego, la autoeficacia, la rutina y la estabilidad emocional.

En personas que viven solas, estos beneficios se potencian. La presencia de un animal puede funcionar como puente afectivo, creando sensación de compañía y propósito. Además, fomentan rutinas saludables (alimentación, actividad física, sueño), fundamentales para el equilibrio psicológico3. El acto de cuidar una mascota promueve sentimientos de utilidad y control, especialmente en adultos mayores o personas con antecedentes de trastornos afectivos.

Apoyo emocional constante y no juzgador:

Las mascotas brindan una presencia constante, afectuosa y sin juicios4. Este tipo de vínculo es especialmente significativo para personas que viven solas, quienes con frecuencia experimentan aislamiento emocional o han tenido experiencias de rechazo social. La interacción diaria con un animal proporciona seguridad emocional y reduce la percepción de abandono o desamparo afectivo.

Estudios en psicología social demuestran que las personas pueden establecer vínculos de apego con sus mascotas comparables a los humanos, desarrollando sentimientos de pertenencia, apoyo y consuelo en momentos de ansiedad o tristeza. Este fenómeno es particularmente notable en personas con dificultades relacionales, como aquellas con trastornos de ansiedad social o con experiencias previas de trauma o soledad crónica.

Además, se ha observado que las mascotas favorecen la autoexpresión emocional en contextos donde las personas se sienten inseguras para comunicarse con otros humanos. Son, en palabras de quienes las tienen, «compañías que escuchan sin interrumpir, sin juzgar, siempre disponibles».

Rutina y propósito diario:

El cuidado de una mascota impone una estructura cotidiana: horarios de alimentación, paseos, higiene y atención veterinaria. Esta rutina puede representar un anclaje diario que ayuda a estructurar el tiempo, reducir la inactividad y promover una mayor sensación de control personal.

Para personas en situación de aislamiento o riesgo de deterioro psicoemocional, esta rutina se convierte en una herramienta terapéutica no médica. Proporciona un sentido de propósito: el saber que otro ser depende de uno, y que su bienestar está vinculado a las propias acciones, aumenta la autoestima y disminuye sentimientos de inutilidad o desesperanza.

Este efecto es evidente en poblaciones adultas mayores, donde la tenencia responsable de mascotas se ha asociado con una mejora en la percepción del bienestar, la autoeficacia y el deseo de mantener la autonomía personal.

Barreras que dificultan la convivencia con mascotas:

Pese a los beneficios demostrados, existen barreras estructurales y sociales que limitan la posibilidad de convivir con mascotas. Una de las principales es la exclusión residencial: muchas personas que viven solas lo hacen en viviendas alquiladas donde no se permiten animales, especialmente en entornos urbanos o viviendas públicas. La falta de legislación clara sobre el derecho a convivir con mascotas genera inseguridad jurídica.

Otra barrera es la situación de salud o dependencia. Algunas personas mayores, con movilidad reducida o con diagnósticos psiquiátricos, encuentran dificultades para asumir el cuidado constante de un animal. A esto se suma el coste económico en alimentación, atención veterinaria y seguros, que puede ser prohibitivo en contextos de vulnerabilidad o pensiones mínimas.

Además, desde el punto de vista de la salud pública, existen temores injustificados sobre higiene, alergias o seguridad en entornos compartidos como residencias o centros sociales, lo que refuerza la exclusión de animales en muchos servicios colectivos.

Propuesta de intervención desde los servicios sociales:

Desde los servicios sociales, se pueden articular estrategias innovadoras y sostenibles que reconozcan el valor terapéutico de las mascotas y favorezcan su integración en la vida cotidiana de personas solas:

  • Acompañamiento con mascotas y visitas domiciliarias asistidas: programas de intervención donde una persona voluntaria visita regularmente con un animal entrenado a personas mayores o en situación de aislamiento. Esta fórmula, probada con éxito en países como Canadá o Reino Unido, fomenta vínculos, conversación y emociones positivas.
  • Residencias y centros «pet friendly»: diseñar espacios colectivos (residencias de personas mayores, viviendas tuteladas, centros de día) que permitan la convivencia con animales. Implica adaptar normas, facilitar recursos (zonas de paseo, convenios con clínicas veterinarias), y formación del personal. La experiencia de países nórdicos muestra que estas residencias generan mayor satisfacción vital y menor uso de psicofármacos entre residentes con mascota.
  • Programas de adopción asistida desde servicios sociales: iniciativas como «Anímate» en Málaga, que promueven la adopción responsable en mayores, con seguimiento veterinario y mediación en vivienda. También se podrían establecer alianzas con protectoras y centros de acogida animal para fomentar adopciones acompañadas y formaciones previas.

 

Ejemplos de buenas prácticas:

En Andalucía, el programa “Anímate” de Málaga apoya a personas mayores que viven solas a adoptar mascotas para combatir la soledad, con coordinación veterinaria, talleres y sin coste para los participantes.5 En Nueva York, miles de personas mayores han recibido mascotas robotizadas como parte de un programa de envejecimiento activo del Estado, con reducción de soledad y dolor tras 12 meses6.

Estas propuestas de intervención se fundamentan en una visión integral del bienestar, donde el apoyo social —ya sea humano o a través del vínculo con un animal— actúa como factor protector frente al deterioro emocional. Las mascotas pueden convertirse en una fuente de apoyo social percibido, especialmente en personas con redes afectivas limitadas.

Además, desde la perspectiva del enfoque One Health7, se reconoce la interdependencia entre la salud humana, el animal y la ambiental, lo que refuerza el valor terapéutico de la convivencia con animales en contextos sociales y sanitarios.

Limitaciones y consideraciones éticas:

Aunque numerosos estudios destacan los beneficios emocionales de convivir con mascotas, no todas las investigaciones llegan a conclusiones favorables a largo plazo. En particular, algunas experiencias durante la pandemia de COVID-19 han puesto de manifiesto ciertos riesgos. Un estudio reciente encontró que muchas adopciones impulsivas motivadas por el aislamiento generaron un alivio emocional inicial, pero con el tiempo se asociaron a un aumento de la ansiedad y una menor satisfacción vital8.

Estos resultados sugieren que el vínculo con los animales, si no se establece de manera consciente y sostenida, puede no generar los efectos positivos esperados e incluso conllevar nuevas responsabilidades difíciles de asumir, especialmente en situaciones de vulnerabilidad emocional, social o económica. Por ello, es fundamental considerar la idoneidad de cada persona antes de fomentar la tenencia de mascotas como herramienta de intervención social.

 

CONCLUSIONES

La evidencia científica indica que convivir con mascotas puede favorecer la salud emocional de personas que viven solas, al contribuir a reducir la sensación de soledad, mejorar el estado de ánimo y promover rutinas, vínculos afectivos y oportunidades de socialización.

La convivencia con animales ofrece así una vía complementaria para abordar el aislamiento desde los servicios sociales, especialmente cuando las redes de apoyo tradicionales son frágiles o inexistentes. Si bien no puede entenderse como una solución universal, su incorporación desde una perspectiva planificada y adaptada al contexto personal puede enriquecer el abanico de estrategias de acompañamiento.

Para avanzar en esta línea, resulta necesario integrar el enfoque humano-animal en la planificación de servicios, valorando tanto sus beneficios como las limitaciones prácticas, éticas y personales. Más allá de su impacto individual, el vínculo con los animales invita a repensar el papel del cuidado mutuo y de la afectividad en la intervención social contemporánea.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Brooks HL, Rushton K, Walker S, Lovell K, McCabe C, Bee P. The power of support from companion animals for people living with mental health problems: a systematic review and narrative synthesis of the evidence. BMC Psychiatry. 2018;18:31. doi:10.1186/s12888-018-1613-2
  2. López Sabuco F. Influencia de las mascotas en la calidad de vida de los adultos mayores [Tesis de Grado]. Elche: Universidad Miguel Hernández; 2015 [citado 2025 Jul 27]. Disponible en: http://hdl.handle.net/11000/2655
  3. Powell L, Workman C, Lintott H, Watkins F, Gilbey A, Baillie J. Pet ownership, loneliness and social isolation: a systematic review. Ageing Soc. 2022:1–27. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35816194/
  4. NIH News in Health. The Power of Pets. 2018. Disponible en: NIH. https://salud.nih.gov/recursos-de-salud/nih-noticias-de-salud/el-poder-de-las-mascotas
  5. Colegio Oficial de Veterinarios de Málaga. Diputación y veterinarios de Málaga presentan el programa “Anímate” para combatir la soledad no deseada entre los mayores [Internet]. Málaga: colvet.es; 2024 [citado 2025 Jul 27]. Disponible en: https://www.colvet.es/es/1-Noticias-actualidad/19438-Diputacion-y-veterinarios-de-Malaga-presentan-el-programa-Animate-para-combatir-la-soledad-no-deseada-entre-los-mayores.htm
  6. New York State Office for the Aging. NYSOFA animatronic pet initiative [Internet]. Albany: NYSOFA; 2024 [citado 2025 Jul 27]. Disponible en: https://aging.ny.gov/nysofa-animatronic-pet-initiative
  7. World Health Organization. One Health [Internet]. Geneva: WHO; [citado 2025 Jul 30]. Disponible en: https://www.who.int/news-room/questions-and-answers/item/one-health
  8. Mokos J, Kubinyi E, Ujfalussy D, Büki G, Faragó T. Short-term effects of pet acquisition and loss on well-being in an unbiased sample during the COVID-19 pandemic. Sci Rep. 2025;15(1):1392. doi: 10.1038/s41598-025-06987-7

 

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