El papel del trabajo social en la construcción de sistemas de salud equitativos e integrales: un enfoque crítico y ético

20 mayo 2026

 

AUTORES

  1. Sofia Cerdán Gómez. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. España.
  2. Nuria Martínez Artigas. Licenciada en Derecho. Administrativa en Salud Aragón. España.
  3. Ruth Santamarta Plaza. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. España.
  4. María Nuria Requeno Jarabo. Médica de Familia. Centro de Salud San José Sur. Zaragoza, Aragón. España.
  5. María Teresa Poyo Pozo. Graduada en Gestión y Administración Pública. Administrativa en Salud Aragón. España.
  6. Ana Laura Jiménez Mendizábal. Diplomada en Trabajo Social. Trabajadora Social en Salud Aragón. España.

 

RESUMEN

El Trabajo Social se posiciona como un actor estratégico en la transición hacia sistemas de salud equitativos e integrales, capaces de superar el reduccionismo biomédico y abordar los determinantes sociales de la salud (DSS). Desde un enfoque crítico y ético, este artículo analiza cómo la profesión, basada en principios de justicia social y derechos humanos, puede incidir en políticas intersectoriales, promover intervenciones emancipatorias y cuestionar estructuras que mercantilizan la atención sanitaria. Se destacan sus funciones clave: diagnóstico psicosocial, acompañamiento, facilitación de recursos, construcción de alianzas y advocacy político. Se concluye que el compromiso ético-político del Trabajo Social es esencial para desarrollar sistemas centrados en la persona, con participación comunitaria activa y reducción de inequidades.

PALABRAS CLAVE

Trabajo social, sistemas de salud equitativos, determinantes sociales de la salud, ética profesional, justicia social.

ABSTRACT

Social Work is positioned as a strategic actor in the transition toward equitable and integrated health systems, capable of overcoming biomedical reductionism and addressing the social determinants of health (SDH). From a critical and ethical perspective, this article analyzes how the profession, grounded in principles of social justice and human rights, can influence intersectoral policies, promote emancipatory interventions, and challenge structures that commodify healthcare. Key functions include psychosocial assessment, individual and community support, resource facilitation, alliance-building, and political advocacy. The article concludes that the ethical-political commitment of Social Work is essential to develop person-centered systems with active community participation and reduced health inequities.

KEY WORDS

Social work, equitable health systems, social determinants of health, professional ethics, social justice.

DESARROLLO DEL TEMA

Los sistemas de salud contemporáneos enfrentan múltiples desafíos estructurales: persistencia de inequidades profundas, medicalización excesiva y subordinación a lógicas mercantiles que priorizan el lucro sobre el derecho humano a la salud. En América Latina, las reformas neoliberales impulsadas por organismos internacionales han fragmentado la atención sanitaria, profundizado brechas de clase, género y etnia, y reducido la salud a un bien privado¹.

Ante esta realidad, se requiere una transición hacia sistemas integrales que incorporen el modelo biopsicosocial, fortalezcan la atención primaria y actúen sobre los determinantes sociales de la salud (DSS)². El Trabajo Social, como disciplina y profesión, ocupa un lugar estratégico en esta transición. Su definición global lo posiciona como promotor del cambio social, la cohesión comunitaria y la emancipación individual y colectiva, mediante estrategias que cuestionan estructuras opresivas y fomentan la equidad³.

Este artículo analiza, desde un enfoque crítico y ético, cómo el Trabajo Social puede contribuir a la construcción de sistemas de salud más equitativos e integrales. Se exploran los roles profesionales, la articulación con políticas intersectoriales y la intervención sobre los DSS, destacando su capacidad para integrar la dimensión individual con la estructural y para promover la justicia social en contextos de mercantilización de la salud⁴.

MARCO CONCEPTUAL: DETERMINANTES EQUIDAD Y PROYECTO ÉTICO-POLÍTICO DE TRABAJO SOCIAL:

Los determinantes sociales de la salud (DSS) son las condiciones en las que las personas nacen, crecen, trabajan y envejecen, y constituyen la causa estructural de las inequidades en salud¹. Entre estos determinantes, los estructurales —como la distribución desigual del poder según clase, género y etnia— generan condiciones intermedias de vida, incluyendo vivienda, empleo y redes sociales, que producen diferencias evitables e injustas².

La equidad en salud se diferencia de la igualdad formal en que exige acciones afirmativas que compensen desventajas históricas y prioricen a los grupos más vulnerables³. En este marco, el Trabajo Social adopta un proyecto ético-político crítico, rechazando la neutralidad técnica y comprometiéndose activamente con los sectores desfavorecidos⁴.

La intervención del Trabajo Social en el ámbito salud-enfermedad trasciende lo individual y psicosocial, cuestionando el Modelo Médico Hegemónico, centrado en lo biológico y desvinculado de las condiciones históricas y sociales. Propone, en cambio, un enfoque histórico-social que vincula los padecimientos con las condiciones materiales y las relaciones de poder¹.

Ética y políticamente, la práctica del Trabajo Social se sustenta en la Declaración de Principios Éticos de la IFSW/IASSW, que incluye: reconocimiento de la dignidad inherente, promoción de derechos humanos y justicia social, respeto a la diversidad y autodeterminación, y el desafío a políticas y prácticas injustas².

Políticamente, implica posicionarse en contra de la mercantilización de la salud —como ocurre en algunas versiones neoliberales de la cobertura universal— y a favor de sistemas de salud universales, públicos y solidarios³. De este modo, el Trabajo Social articula la praxis micro-macro, conectando la intervención individual con la transformación de estructuras sociales opresivas, fortaleciendo la participación comunitaria y resistiendo la mercantilización de la salud⁴.

ROL DEL TRABAJADOR SOCIAL EN LA TRANSICIÓN HACIA SISTEMAS EQUITATIVOS E INTEGRALES:

En el ámbito sanitario, el Trabajo Social realiza funciones de diagnóstico psicosocial, acompañamiento y articulación intersectorial, actuando como puente entre las necesidades individuales y las condiciones estructurales que afectan la salud¹. Su intervención no se limita a la asistencia directa, identifica barreras de acceso, fortalece redes comunitarias y contribuye a la incidencia en políticas públicas para reducir inequidades².En la transición hacia sistemas equitativos e integrales, el Trabajo Social cumple cinco roles estratégicos:

  1. Educador y vigilante crítico: denuncia inequidades y educa a individuos y comunidades sobre los determinantes sociales de la salud³.
  2. Broker de recursos y desarrollador comunitario: facilita el acceso a recursos, programas y servicios, empoderando a las personas como protagonistas de sus procesos⁴.
  3. Constructor de alianzas: promueve la implementación de la estrategia de Salud en Todas las Políticas y fomenta la participación multisectorial¹.
  4. Catalizador político: integra movimientos sociales y comunitarios por el derecho a la salud, resistiendo retrocesos privatizadores y fortaleciendo la gobernanza democrática².
  5. Agente de desmedicalización: impulsa intervenciones preventivas colectivas que abordan factores estructurales como masculinidades hegemónicas, malnutrición o externalización de responsabilidades sin recursos suficientes³.

 

Estos roles estratégicos permiten que el Trabajo Social trascienda la asistencia tradicional, articulando la praxis micro-macro y promoviendo intervenciones emancipatorias que transformen las condiciones estructurales de inequidad, fortaleciendo la participación comunitaria y defendiendo sistemas de salud universales, públicos y solidarios1-4.

ANÁLISIS CRÍTICO, ÉTICO Y POLÍTICO DEL TRABAJO SOCIAL EN SALUD:

Los sistemas de salud contemporáneos enfrentan profundas inequidades estructurales y la consolidación del Modelo Médico Hegemónico, que tiende a individualizar los problemas sanitarios, centrándose en estilos de vida y ocultando los determinantes sociales de clase, género y etnia¹. En este contexto, el Trabajo Social asume un papel fundamental al romper la ideología dominante y promover intervenciones que transformen la realidad social, evitando convertirse en mero “administrador de pobreza”².

Desde un punto de vista ético, la profesión enfrenta tensiones entre lo biomédico y lo social, control y autonomía, y estigma y dignidad. Su práctica requiere priorizar la justicia distributiva, la no discriminación y la responsabilidad colectiva, cuestionando prácticas que patologizan la pobreza o transfieren responsabilidades al individuo o comunidad sin soporte institucional³.

Políticamente, la transición hacia sistemas de salud equitativos constituye un acto de poder. Requiere confrontar a las élites médico-empresariales, romper la dependencia estructural neoliberal y aliarse con fuerzas progresistas⁴. Su praxis dialéctica —que articula lo micro y lo macro, lo personal y lo político— lo convierte en un agente colectivo capaz de generar voluntad política para la equidad1-4.

En síntesis, el Trabajo Social en salud no se limita a la asistencia individual, actúa como agente transformador que defiende derechos, fomenta la participación comunitaria e incide en políticas públicas para eliminar inequidades estructurales¹.

CONCLUSIONES

El Trabajo Social, comprometido con la justicia social, es un actor clave en la transición hacia sistemas de salud equitativos. Su enfoque integra lo individual con lo colectivo, lo psicosocial con lo estructural, y lo asistencial con lo transformador, enfrentando desigualdades profundas, mercantilización de la atención y el Modelo Médico Hegemónico. Priorizar intervenciones emancipatorias permite cuestionar estructuras opresivas y promover derechos, participación comunitaria y equidad en salud.

En síntesis, el Trabajo Social no puede limitarse a roles periféricos: asumiendo su mandato emancipador, contribuye a que la salud deje de ser un privilegio y se convierta en un derecho universal efectivo, transformando sociedades hacia mayor justicia y sistemas de salud integrales.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Hidalgo Lavié A, Lima Fernández AI, Piedra Cristóbal J, coordinadores. Trabajo social y salud pública: Consideraciones sobre el papel del trabajador social en el ámbito sociosanitario. Madrid: Sanz y Torres, 2023.
  2. Gijón Sánchez MT. El Trabajo Social Sanitario y su relación con la Salud Pública en el abordaje de la dimensión social de la salud. En: La Protección Social de la Salud en el marco del Estado del Bienestar. Granada: Comares, 2019. p. 349–373.
  3. Ituarte A, coordinador. Prácticas del Trabajo Social Clínico. Barcelona: Nau Llibres, 2017.
  4. Puyol Á. Ética, equidad y determinantes sociales de la salud. Gaceta Sanitaria. 2011,25(Sup 1):66–70.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos