Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.70.39.001
AUTORES
- Álvaro Baeta Ruiz, Facultativo Especialista del Área de Pediatría, Hospital Universitario San Pedro, Logroño. España.
- Rocío Garcés Cubel, Facultativo Especialista del Área de Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- María Khadar Nicolás, Facultativo Especialista del Área de Pediatría, Centro de Salud Arrabal, Zaragoza. España.
- Cristina María Sanz Pérez, Facultativo Especialista de Área de Pediatría, Centro de Salud Ejea de los Caballeros, Zaragoza.
- Eva María Llena Angulo, Facultativo Especialista del Área de Pediatría, Hospital Ernest Lluch, Calatayud. España.
- María del Carmen Remacha Almerich, Facultativo Especialista del Área de Pediatría, Hospital Universitario San Pedro, Logroño. España.
RESUMEN
La ventilación mecánica invasiva es una intervención frecuente en las unidades de cuidados intensivos neonatales y puede constituir una fuente mantenida de dolor, estrés y disconfort en el recién nacido. La indicación de sedoanalgesia en este contexto sigue siendo controvertida, debido a la dificultad para equilibrar el alivio del dolor con los posibles efectos adversos de los fármacos empleados. Se realizó una revisión bibliográfica sobre el uso de sedación y analgesia en neonatos sometidos a ventilación mecánica invasiva, centrada en la evidencia disponible sobre opioides, benzodiacepinas, agonistas alfa-2 y medidas no farmacológicas. La literatura revisada muestra que el tratamiento del dolor y del estrés debe formar parte del manejo integral del neonato sometido a ventilación mecánica, aunque no existe evidencia suficiente que respalde el uso rutinario e indiscriminado de sedoanalgesia farmacológica en todos los pacientes. Los opioides, especialmente fentanilo y morfina, siguen siendo los fármacos más utilizados, pero su empleo prolongado puede asociarse a hipotensión, tolerancia, retraso en la retirada del soporte ventilatorio y posibles efectos sobre el neurodesarrollo. El midazolam también se ha utilizado con frecuencia, aunque su perfil de seguridad parece menos favorable. En los últimos años, la dexmedetomidina ha emergido como una alternativa prometedora, si bien la evidencia disponible todavía es limitada. En conclusión, la sedoanalgesia debe individualizarse según la situación clínica, priorizando siempre las medidas no farmacológicas y reservando el tratamiento farmacológico para los casos en los que el dolor, la agitación o la asincronía ventilatoria lo justifiquen.
PALABRAS CLAVE
Recién nacido, ventilación mecánica, analgesia, sedación consciente, unidades de cuidado intensivo neonatal.
ABSTRACT
Invasive mechanical ventilation remains a common intervention in neonatal intensive care units and may be a persistent source of pain, stress, and discomfort in newborn infants. The indication for sedation and analgesia in this setting remains controversial because of the difficulty in balancing pain relief with the potential adverse effects of the drugs used. A literature review was performed on sedation and analgesia in neonates undergoing invasive mechanical ventilation, focusing on available evidence regarding opioids, benzodiazepines, alpha-2 agonists, and non-pharmacological strategies. The reviewed literature suggests that pain and stress management should be part of the comprehensive care of ventilated neonates, however, current evidence does not support the routine and indiscriminate use of pharmacological sedation in all patients. Opioids, especially fentanyl and morphine, remain the most frequently used agents, although prolonged exposure may be associated with hypotension, tolerance, delayed weaning from ventilatory support, and possible neurodevelopmental effects. Midazolam has also been widely used, but its safety profile appears less favourable in neonates. In recent years, dexmedetomidine has emerged as a promising alternative, although evidence is still limited. In conclusion, sedation and analgesia should be individualized according to the clinical situation, always prioritizing non-pharmacological measures and reserving pharmacological treatment for cases in which pain, agitation, or ventilator asynchrony justify its use.
KEY WORDS
Infant, newborn, respiration, artificial, analgesia, conscious sedation, intensive care units, neonatal.
INTRODUCCIÓN
El manejo del dolor y del estrés en el período neonatal constituye un aspecto fundamental de la práctica clínica en las unidades de cuidados intensivos neonatales. En las últimas décadas se ha demostrado que el recién nacido, incluido el prematuro, posee capacidad para percibir estímulos dolorosos y responder a ellos con cambios fisiológicos, conductuales y hormonales. Además, la exposición repetida al dolor en etapas precoces del desarrollo puede relacionarse con alteraciones posteriores en el neurodesarrollo y en la modulación del dolor1–3.
La ventilación mecánica invasiva representa una intervención especialmente relevante en este contexto. Aunque puede ser imprescindible para el soporte vital de neonatos con insuficiencia respiratoria, también supone una fuente mantenida de disconfort, agitación y asincronía respiratoria, además de asociarse a procedimientos potencialmente dolorosos. Todo ello ha favorecido el uso progresivo de fármacos analgésicos y sedantes en la práctica habitual4,5.
Sin embargo, la utilización de sedoanalgesia en neonatos continúa siendo motivo de debate. Por una parte, el tratamiento insuficiente del dolor y del estrés puede tener consecuencias clínicas y fisiológicas desfavorables y por otra, muchos de los fármacos empleados presentan un perfil farmacocinético complejo en esta población y no están exentos de efectos adversos, como hipotensión, depresión respiratoria, tolerancia, síndrome de abstinencia o potencial impacto neurológico5–7.
A ello se añade una notable variabilidad entre centros en cuanto a indicaciones, elección de fármacos, dosis y duración del tratamiento, lo que refleja la ausencia de criterios universalmente aceptados8. En este escenario, resulta de interés revisar la evidencia disponible sobre la necesidad real de sedoanalgesia en los neonatos sometidos a ventilación mecánica, así como los beneficios y riesgos de las principales estrategias utilizadas.
Por ello, el objetivo principal es revisar la evidencia disponible sobre el uso de sedoanalgesia en neonatos sometidos a ventilación mecánica invasiva y sintetizar las principales recomendaciones clínicas derivadas de la literatura.
METODOLOGÍA
Se realiza una revisión bibliográfica narrativa sobre el uso de sedación y analgesia en neonatos sometidos a ventilación mecánica invasiva. La búsqueda bibliográfica original se llevó a cabo en febrero de 2024 en las bases de datos PubMed, ScienceDirect y Cochrane Library, utilizando combinaciones de los términos neonate, newborn, mechanical ventilation, invasive ventilation, sedation y analgesia mediante operadores booleanos.
Se consideraron artículos en español o inglés, con especial interés en revisiones sistemáticas, ensayos clínicos, estudios observacionales y artículos de revisión publicados en los últimos años y centrados en población neonatal ventilada. Se excluyeron trabajos realizados exclusivamente en población pediátrica no neonatal, estudios en animales, publicaciones centradas en ventilación no invasiva y artículos referidos exclusivamente a sedación perioperatoria o postoperatoria.
Posteriormente, se seleccionaron los trabajos con mayor relevancia clínica, atendiendo a su aplicabilidad asistencial y a su contribución al conocimiento sobre eficacia, seguridad y tendencias actuales en el uso de sedoanalgesia neonatal.
RESULTADOS
La literatura revisada coincide en que el neonato sometido a ventilación mecánica constituye una población vulnerable al dolor y al estrés, por lo que la valoración sistemática del confort debe integrarse en la práctica asistencial. No obstante, la evidencia disponible no respalda de forma uniforme la administración rutinaria de sedación farmacológica en todos los neonatos ventilados4–6. Debido a la variabilidad en la práctica clínica, se subraya la necesidad de protocolos estandarizados y guías clínicas.
En primer lugar, se destaca la importancia de las medidas no farmacológicas (presencia de padres, reducción de estímulos ambientales, agrupamiento de cuidados, etc.) como primera medida de sedoanalgesia en neonatos. Su utilidad es mayor como complemento del tratamiento farmacológico que como alternativa única en pacientes con ventilación mecánica invasiva mantenida.
En cuanto a las medidas farmacológicas la clonidina demostró una reducción significativa en las puntuaciones de escalas de analgesia, aunque no se observaron diferencias en mortalidad o estancia hospitalaria. Sin embargo, se requiere más evidencia para confirmar su seguridad y eficacia14. Por otro lado, la dexmedetomidina emerge como alternativa, con estudios en curso que buscan establecer su perfil de seguridad y dosificación óptima (0.1-1.2 mcg/kg/h)12, 16.
En cuanto a los opioides, la morfina y el fentanilo han sido ampliamente estudiados. La morfina no mostró efectos adversos a largo plazo (8-9 años) en el neurodesarrollo o la sensibilidad al dolor. Sin embargo, su uso no redujo significativamente los días de VM ni la mortalidad4. El fentanilo, aunque efectivo, presenta riesgos como rigidez torácica en dosis altas y tolerancia en infusiones prolongadas, especialmente en prematuros debido a su metabolismo reducido9. Además, un estudio retrospectivo asoció el uso de opioides con un mayor riesgo de daño cerebral en prematuros <32 semanas, lo que refuerza la necesidad de individualizar su uso10.
El midazolam, ampliamente utilizado, se asoció con un mayor riesgo de hemorragia intraventricular (HIV), lo que sugiere precaución en su administración6. Por el contrario, la dexmedetomidina se perfila como una opción más segura y con menos efectos secundarios en comparación con otros sedantes16.
En conclusión, aunque los opioides y sedantes son herramientas útiles en el manejo del dolor y la sedación en neonatos, su uso debe ser individualizado y complementado siempre con medidas no farmacológicas. La dexmedetomidina representa una alternativa prometedora, pero se requieren más estudios para consolidar su uso en la práctica clínica.
DISCUSIÓN
La prevención y tratamiento del dolor neonatal siguen siendo un reto. Se han desarrollado diversas estrategias, pero persiste una variabilidad en el uso de analgesia y sedación, lo que subraya la necesidad de guías estandarizadas.
Existen medidas farmacológicas y no farmacológicas para el manejo del dolor. Las estrategias no farmacológicas, como succión no nutritiva, lactancia materna y método canguro han demostrado ser eficaces para reducir el estrés. Sin embargo, en casos como la ventilación mecánica invasiva, es necesario combinar sedantes y analgésicos para minimizar efectos adversos del dolor.
Los opioides y benzodiacepinas han sido los fármacos más empleados en neonatos ventilados. Un estudio retrospectivo (1997-2012) con 85,911 prematuros evidenció que el 37% recibió al menos un fármaco, destacando fentanilo, midazolam y morfina, reduciendo asincronía ventilatoria, mejorando el intercambio gaseoso y disminuyendo la mortalidad11. No obstante, su uso prolongado implica riesgos.
La morfina y el fentanilo no incrementan la mortalidad neonatal ni las secuelas neurocognitivas, pero prolongan la ventilación mecánica al suprimir el impulso respiratorio y retrasar la tolerancia alimentaria. Además, su metabolismo en prematuros es más lento, aumentando el riesgo de tolerancia, por lo que no se recomienda en infusión continua. Algunos estudios sugieren un mayor riesgo de daño cerebral con el uso prolongado de opioides4,9,10.
Las benzodiacepinas, especialmente midazolam, se han asociado con hipotensión, hemorragia intraventricular y alteraciones en el hipocampo. Estudios preclínicos muestran neuroapoptosis y déficits funcionales a largo plazo tras exposición temprana6, lo que enfatiza la necesidad de más investigaciones sobre su seguridad.
La falta de alternativas ha llevado a una amplia variabilidad en su uso en UCIs neonatales. La morfina es más segura que el midazolam, como muestra un ensayo en 89 neonatos donde no se evidenciaron efectos secundarios a largo plazo en dolor crónico o desarrollo neurológico17. Sin embargo, no hay suficiente evidencia para su recomendación rutinaria y su uso debe individualizarse.
La dexmedetomidina, un agonista alfa-2-adrenérgico, emerge como una alternativa prometedora por sus efectos analgésicos y sedantes sin depresión respiratoria. Aunque hay pocos estudios en neonatos, datos observacionales sugieren que reduce la duración de la ventilación mecánica y tiene posible efecto neuroprotector. Las dosis recomendadas oscilan entre 0.1-1.2 mcg/kg/h, con una media de 0.4 mcg/kg/h. No obstante, se han descrito efectos adversos como bradicardia e hipotensión12,16.
Los datos emergentes posicionan a la dexmedetomidina como una alternativa viable a opioides y benzodiacepinas, pudiendo reducir el tiempo de ventilación y facilitar la extubación. Sin embargo, se requieren más estudios para evaluar su seguridad y efectos a largo plazo en neonatos.
El uso habitual de estos fármacos hace imprescindible la creación de protocolos de sedoanalgesia que optimicen el manejo neonatal y minimicen efectos adversos. Son necesarios más estudios sobre la seguridad y el impacto de los analgésicos y sedantes a corto y mediano plazo, con el objetivo de reducir la morbilidad y mejorar el bienestar del neonato prematuro.
CONCLUSIÓN
Como conclusión, en los neonatos con ventilación mecánica, el control del dolor y del estrés debe apoyarse siempre en medidas no farmacológicas y en una valoración individualizada de la necesidad de sedoanalgesia. Aunque en los últimos años ha aumentado el uso de estos fármacos en las unidades neonatales, su empleo no está exento de efectos adversos, por lo que no debería realizarse de forma rutinaria.
Midazolam, morfina y fentanilo siguen siendo los fármacos más utilizados, pero su indicación debe ajustarse a cada paciente. La dexmedetomidina supone una alternativa útil, sin embargo, son necesarios más estudios que avalen su seguridad y eficacia. Además, debería promoverse la protocolización de la sedoanalgesia en las unidades neonatales con el fin de reducir la variabilidad en el manejo de estos pacientes.
BIBLIOGRAFÍA
- Anand KJS, Scalzo FM. Can adverse neonatal experiences alter brain development and subsequent behavior? Biol Neonate. 2000,77(2):69-82.
- Juárez-Olguín H, Buendía-Soto E, Lares-Assef I. Farmacología del feto y el recién nacido. Gac Med Mex. 2015,151:387-95.
- McPherson C, Miller SP, El-Dib M, Massaro AN, Inder TE. The influence of pain, agitation, and their management on the immature brain. Pediatr Res. 2020,88(2):168-75.
- Bellù R, Romantsik O, Nava C, de Waal K, Zanini R. Opioids for newborn infants receiving mechanical ventilation. Cochrane Database Syst Rev. 2021,3(3):CD013732.
- McPherson C, Ortinau CM, Vesoulis Z. Practical approaches to sedation and analgesia in the newborn. J Perinatol. 2021,41(3):383-95.
- Rocha G, Soares P, Gonçalves A, Silva AI, Almeida D, Figueiredo S, et al. Respiratory care for the ventilated neonate. Can Respir J. 2018,2018:7472964.
- Prestes ACY, Balda RDCX, Dos Santos GMS, Rugolo LMSS, Pachi PR, Peres RS, et al. Painful procedures and analgesia in the NICU: what has changed in the medical perception and practice in a ten-year period? J Pediatr (Rio J). 2016,92(1):88-95.
- Avila-Alvarez A, Carbajal R, Courtois E, Pertega S, Muñiz-García J, Anand KJS, et al. Manejo de la sedación y la analgesia en unidades de cuidados intensivos neonatales españolas. An Pediatr (Barc). 2015,83(2):75-84.
- Pacifici GM. Clinical pharmacology of fentanyl in preterm infants. A review. Pediatr Neonatol. 2015,56(3):143-8.
- Szatkowski L, Sharkey D, Budge H, Hudson J, White J, Gale C, et al. Association between opioid use during mechanical ventilation in preterm infants and evidence of brain injury: a propensity score-matched cohort study. EClinicalMedicine. 2023,65:102272.
- Zimmerman KO, Smith PB, Benjamin DK, Laughon M, Clark RH, Traube C, et al. Sedation, analgesia, and paralysis during mechanical ventilation of premature infants. J Pediatr. 2017,180:99-104.e1.
- Ojha S, Abramson J, Dorling J. Sedation and analgesia from prolonged pain and stress during mechanical ventilation in preterm infants: is dexmedetomidine an alternative to current practice? BMJ Paediatr Open. 2022,6(1):e001460.
- Gundersen JK, Chakkarapani E, Jary S, Thoresen M. Morphine and fentanyl exposure during therapeutic hypothermia does not impair neurodevelopment. EClinicalMedicine. 2021,36:100892.
- Romantsik O, Calevo MG, Norman E, Bruschettini M. Clonidine for sedation and analgesia for neonates receiving mechanical ventilation. Cochrane Database Syst Rev. 2017,5(5):CD012468.
- Valkenburg AJ, van den Bosch GE, de Graaf J, van Lingen RA, Tibboel D, Anand KJS, et al. Long-term effects of neonatal morphine infusion on pain sensitivity: follow-up of a randomized controlled trial. J Pain. 2015,16(9):926-33.
- Ibrahim M, Jones LJ, Lai NM TK. Dexmedetomidine for analgesia and sedation in newborn infants receiving mechanical ventilation. Cochrane 2016,(9):Art. No.:CD012361.
- Valkenburg AJ, Van Den Bosch GE, De Graaf J et al. Long-Term Effects of Neonatal Morphine Infusion on Pain Sensitivity: Follow-Up of a Randomized Controlled Trial. J Pain 2015,16(9):926–33.
ANEXOS
Tabla 1. Estudios más relevantes sobre sedoanalgesia en neonatos sometidos a ventilación mecánica.
| AUTOR, AÑO | TIPO DE ESTUDIO | POBLACIÓN / INTERVENCIÓN | HALLAZGOS PRINCIPALES |
| Bellù et al., 2021 | Revisión sistemática Cochrane | Neonatos con ventilación mecánica, uso de opioides | No se demuestra reducción clara de mortalidad ni de duración de ventilación, recomiendan individualizar el uso. |
| Gundersen et al., 2021 | Cohorte prospectiva | Neonatos con hipotermia terapéutica expuestos a morfina/fentanilo | No se observa peor neurodesarrollo a 18-24 meses. |
| Valkenburg et al., 2015 | Ensayo clínico con seguimiento | Neonatos expuestos a morfina frente a placebo | No se demuestran efectos adversos relevantes a largo plazo en los parámetros estudiados. |
| Szatkowski et al., 2023 | Cohorte retrospectiva | Prematuros <32 semanas ventilados, expuestos a opioides | Mayor exposición a opioides asociada con mayor riesgo de lesión cerebral. |
| Zimmerman et al., 2017 | Cohorte retrospectiva | Prematuros ventilados, evolución de prácticas durante 15 años | Aumento del uso de sedoanalgesia a lo largo del tiempo y gran variabilidad clínica. |
| McPherson et al., 2021 | Revisión | Sedación y analgesia en recién nacidos | Recomiendan priorizar medidas no farmacológicas e individualizar el tratamiento. |
| Ojha et al., 2022 | Revisión | Uso de dexmedetomidina en prematuros ventilados | Alternativa prometedora, aunque con necesidad de más evidencia. |
| Avila-Alvarez et al., 2015 | Estudio observacional multicéntrico | UCIN españolas | Gran variabilidad entre unidades, necesidad de protocolos comunes. |