AUTORES
- Paula López Bergua. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Sara Pérez Puyuelo. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Ana Belén Arranz Álvarez. Fisioterapeuta-Osteópata. FISIOART: Osteopatía integral y Consciencia Corporal. Zaragoza. España.
- Alberto Roche Gotor. Fisioterapeuta. Huesca. España.
- Laia León Rodrigo. Fisioterapeuta en salud pélvica. Huesca. España.
Introducción: La incidencia del cáncer de endometrio (CE) está en aumento debido a factores de riesgo metabólicos, como la obesidad y la resistencia a la insulina, que promueven un estado de inflamación crónica y sobreexposición estrogénica.
Objetivo: Revisar la evidencia científica sobre la relación entre los patrones dietéticos y el riesgo de CE, y diseñar una propuesta de intervención educativa basada en la nutrición antiinflamatoria para su prevención.
Metodología: Se realizó una revisión bibliográfica sistemática en PubMed, Cochrane, Scopus y PEDro de artículos publicados entre 2016 y 2026. Basándose en la evidencia, se diseñó un programa formativo teórico-práctico de 4 semanas dirigido a mujeres premenopáusicas.
Resultados: Un patrón dietético proinflamatorio incrementa el riesgo de CE hasta un 49%, especialmente en mujeres con obesidad. En contraste, una dieta antiinflamatoria rica en fibra vegetal, omega-3 y compuestos bioactivos regula el exceso de estrógenos, reduce el estrés oxidativo y frena la proliferación celular.
Conclusiones: La nutrición antiinflamatoria es un pilar preventivo fundamental en la prevención del CE. Las intervenciones de educación nutricional estructuradas resultan altamente viables y necesarias para empoderar a las pacientes y consolidar hábitos saludables sostenibles.
PALABRAS CLAVE
Cáncer de endometrio, nutrición antiinflamatoria, educación nutricional, prevención, índice inflamatorio de la dieta.
Introduction: The incidence of endometrial cancer (EC) is increasing due to metabolic risk factors, such as obesity and insulin resistance, which promote a state of chronic inflammation and estrogenic overexposure.
Objective: To review the scientific evidence on the relationship between dietary patterns and risk of EC and design a proposal for an educational intervention based on anti-inflammatory nutrition for its prevention.
Methodology: A systematic literature review was conducted in PubMed, Cochrane, Scopus and PEDro of articles published between 2016 and 2026. Based on the evidence, a 4-week theoretical and practical training program was designed for pre-menopausal women.
Results: A pro-inflammatory dietary pattern increases the risk of EC up to 49%, especially in women with obesity. In contrast, an anti-inflammatory diet rich in plant fibre, omega-3, and bioactive compounds regulates excess estrogen, reduces oxidative stress, and slows cell proliferation.
Conclusions: Anti-inflammatory nutrition is a fundamental preventive pillar in CE prevention. Structured nutrition education interventions are highly viable and necessary to empower patients and build sustainable healthy habits.
KEY WORDS
Endometrial cancer, anti-inflammatory nutrition, nutritional education, prevention, inflammatory index of the diet.
El cáncer de endometrio (CE) se define como una neoplasia maligna que se origina en las células del endometrio, el revestimiento interno del útero. El tejido mucoso del endometrio tiene la capacidad de regenerarse y desprenderse mensualmente en respuesta a las fluctuaciones de los niveles hormonales de estrógenos y progesterona durante el ciclo menstrual1,2. Cuando las células del endometrio sufren alteraciones en su ADN, pueden proliferar de forma descontrolada y dar lugar a un carcinoma endometrial3.
Desde un punto de vista epidemiológico, el CE representa un problema de salud pública de primer orden. A nivel mundial, se sitúa como el sexto cáncer más frecuente en la población femenina, mientras que en la Unión Europea ocupa el cuarto lugar. En los países desarrollados, es la neoplasia genital más frecuente, superando al cáncer de ovario y al cáncer de cuello uterino4,5,6.
La incidencia de la patología ha aumentado significativamente en las últimas décadas. Este aumento se debe al envejecimiento de la población y al incremento de los factores de riesgo metabólicos y nutricionales5,7. En la mayoría de los casos, la etiopatogenia del CE está vinculada a un desequilibrio hormonal. La hipótesis sugiere que la exposición excesiva y prolongada a estrógenos, sin la adecuada oposición de la progesterona, produce el sobrecrecimiento endometrial. Hay varios factores que influyen, como la obesidad, que aumenta la conversión de estrógenos en el cuerpo, la anovulación, la menarquia temprana y la menopausia tardía, que determinan el proceso inflamatorio y proliferativo2,8.
La presentación clínica del CE tiene como síntoma principal el sangrado uterino anormal, presente en aproximadamente el 90% de los casos. En mujeres posmenopáusicas, cualquier pérdida de sangre o flujo rosado se considera señal de sospecha, mientras que las mujeres en edad fértil o perimenopausia pueden presentar sangrado intermenstrual o menstruaciones abundantes6. La aparición temprana de esta sintomatología permite identificar la enfermedad en estadios iniciales. Los síntomas en los estadios más avanzados incluyen dolor abdominal, alteraciones gastrointestinales o síndrome constitucional, como pérdida de peso y apetito9.
El diagnóstico comienza con una ecografía transvaginal para evaluar el grosor endometrial. En las pacientes posmenopáusicas con sintomatología, el grosor superior a 3-4 mm indica que se debe proseguir con el estudio mediante biopsia endometrial por aspiración, que es el método estándar para confirmar el diagnóstico6.
También se utilizan técnicas de imagen avanzadas, como la resonancia magnética de abdomen y pelvis, que se consideran las más precisas para valorar la profundidad de la invasión miometrial5,10.
Los factores de estilo de vida influyen en el desarrollo de CE. Por eso resulta crucial abordarlo desde una perspectiva de la prevención y el manejo nutricional.
Perfil inflamatorio dietético:
Evidencia científica reciente ha demostrado que la inflamación crónica de bajo grado juega un papel determinante en la etiopatogenia de diversas enfermedades, incluida la carcinogénesis endometrial. Este estado proinflamatorio fomenta la proliferación celular, la angiogénesis y la inhibición de la apoptosis.
Para evaluar este impacto, Shivappa et al. desarrollaron el índice inflamatorio de la dieta (DII). Esta herramienta estándar se basa en una amplia revisión de la literatura que clasifica la alimentación según su efecto, proinflamatorio o antiinflamatorio, sobre marcadores inflamatorios clave, interleucina 1 beta, interleucina 4, interleucina 6, interleucina 10, factor de necrosis tumoral alfa y proteína C reactiva (IL-1β, IL-4, IL-6, IL-10, TNF-α y PCR)11.
En la etiología del CE, la evidencia reciente indica que la inflamación no actúa de forma aislada. Trabaja junto con alteraciones metabólicas, como la resistencia a la insulina.
Investigaciones recientes en mujeres posmenopáusicas, como las presentadas por Jin et al., han demostrado que los patrones dietéticos con mayor puntaje en el DII, proinflamatorios e hiperinsulinémicos, se asocian significativamente con un mayor riesgo de neoplasias. Este estudio muestra que las dietas nocivas alteran el perfil metabolómico del organismo (conjunto de metabolitos en sangre). Esto crea un ambiente sistémico favorable para el desarrollo tumoral. Por tanto, la dieta actúa como un factor de exposición dual: agudiza la inflamación sistémica y promueve las vías de señalización de la insulina, estimulando así el crecimiento celular endometrial12.
Por otro lado, hay estudios que han demostrado que la relación entre los antioxidantes y la enfermedad es muy importante. Estos estudios, basados en la aleatorización mendeliana, sugieren que una mayor exposición a antioxidantes produce un efecto protector. Este efecto se debe a que los antioxidantes exógenos complementan a los endógenos, actuando directamente sobre las vías de señalización celular y modulando el estrés oxidativo13.
En este contexto, la reciente revisión de Zhuang et al. sobre estilos de vida y estrategias dietéticas para prevenir el CE remarca que no se puede modificar este ambiente proinflamatorio solo con el consumo aislado de nutrientes, sino que es necesario interactuar con diversos patrones alimentarios globales para lograr una mejor biodisponibilidad de compuestos bioactivos.
Destacan que ciertos hábitos alimenticios pueden frenar la carcinogénesis al aumentar la sensibilidad a la insulina y disminuir la adiposidad. Sin embargo, falta investigar sobre la dosis óptima, la biodisponibilidad de los compuestos bioactivos y la necesidad de individualizar todas estas estrategias preventivas. Es fundamental examinar los mecanismos de acción de cada uno de sus elementos de manera individual para entender el impacto real de una dieta global antiinflamatoria14.
Componentes dietéticos moduladores:
La importancia de los nutrientes específicos cobra sentido al analizar cómo influye el patrón alimentario global en el riesgo de cáncer.
Investigaciones en grandes cohortes demuestran que mantener durante años una dieta con tendencia a la hiperinsulinemia y un alto potencial proinflamatorio incrementa las probabilidades de desarrollar CE15. No obstante, al adoptar una alimentación de perfil antiinflamatorio, el riesgo se reduce considerablemente, lo que reafirma la dieta como factor de protección.
En esta línea, el algoritmo del DII identifica el potencial preventivo de ciertos nutrientes asignando valores negativos. En este grupo destacan la fibra dietética y los ácidos grasos omega-3 (ω-3), conocidos por su capacidad para reducir los niveles de citocinas proinflamatorias. Además, la fibra actúa como reguladora de la carga glucémica, reduciendo los efectos de los patrones hiperinsulinémicos asociados al riesgo de CE descritos en la literatura reciente11,12.
Del mismo modo, el consumo de compuestos bioactivos presentes en el té verde y el café, junto con un aporte adecuado de vitaminas antioxidantes, actúan como una estrategia clave para reducir el estrés oxidativo. Según los estudios de aleatorización mendeliana y el algoritmo del DII, estos nutrientes no solo mejoran el perfil inflamatorio sistémico, sino que podrían tener un efecto causal en la reducción del riesgo de carcinogénesis endometrial13.
Para comprender el papel protector de los ácidos grasos ω-3 frente al CE, conviene analizar su papel fisiológico en la modulación de la cascada inflamatoria. Estos lípidos son componentes esenciales de la estructura de la membrana celular. En cuanto a su composición, se pueden clasificar en saturados, monoinsaturados y poliinsaturados (PUFA); en esta última categoría, los ω-3 y ω-6 adquieren protagonismo por su actividad metabólica16.
Los PUFA influyen directamente en la funcionalidad de la estructura celular mediante un mecanismo de competencia bioquímica. Se ha observado que el ácido eicosapentaenoico (EPA) y el ácido docosahexaenoico (DHA) compiten directamente con el ácido araquidónico (AA) por el acceso a las enzimas ciclooxigenasa (COX) y lipooxigenasa (LOX). Al desplazar el AA de estas rutas enzimáticas, se inhibe la síntesis de eicosanoides proinflamatorios, como ciertas prostaglandinas y leucotrienos, y se promueve la producción de mediadores especializados en la resolución de la inflamación (resolvinas y protectinas)17. Mediante este mecanismo, el ω-3 consigue neutralizar el microambiente inflamatorio, actuando como inhibidor de la carcinogénesis en el tejido endometrial18,19.
En cuanto a la evidencia epidemiológica, los hallazgos de la cohorte de la Women’s Health Initiative (WHI) demostraron que una mayor ingesta de ω-3 de cadena larga disminuye significativamente el riesgo de desarrollar CE, especialmente en mujeres posmenopáusicas con un Índice de Masa Corporal (IMC) < 2518. Esta relación se confirma por el Epidemiology of Endometrial Cancer Consortium (E2C2), cuyo metaanálisis de datos individuales confirmó que el consumo dietético de ω-3 ejerce un potente efecto protector al bloquear las vías metabólicas pro-tumorales y reducir así el riesgo19.
Este impacto positivo se traduce en una protección integral, tanto estructural como funcional, de todo el sistema reproductor frente al estrés metabólico e inflamatorio20. La evidencia científica actual demuestra que el consumo de pescados azules, semillas, nueces y aceites vegetales posee un alto potencial para reducir la inflamación sistémica y modular el microambiente hormonal más saludable
Otro componente esencial en la prevención es la fibra dietética. Desde la perspectiva biológica y metabólica, la evidencia sobre su papel protector frente al CE es firme y se basa en varios mecanismos de acción. En primer lugar, la fibra interfiere en la absorción intestinal de los esteroles, lo que facilita la modulación del metabolismo de los estrógenos y reduce la exposición prolongada del endometrio a estas hormonas.
Por otro lado, su fermentación por la microbiota intestinal da lugar a la producción de ácidos grasos de cadena corta (AGCC), los cuales ejercen efectos antiinflamatorios y regulan procesos vinculados al desarrollo tumoral21,22. Además de estas propiedades, se añade su capacidad para estabilizar los niveles de colesterol y la glucemia posprandial.
Chen et al. observaron una reducción del 24% del riesgo de desarrollar la enfermedad, destacando el papel protector de la fibra de origen vegetal. Sin embargo, mostraban resultados más variables, especialmente al analizar la fibra procedente de cereales. Esto sugería que el beneficio podría estar condicionado por la fuente dietética y el tipo de fibra consumida21.
Esta incertidumbre se ha resuelto gracias a evidencias más recientes y sólidas. En la umbrella review de He et al., en la que se examinaron diversos metaanálisis para determinar el impacto real de este nutriente, los resultados fueron bastante contundentes: las mujeres con una ingesta elevada de fibra presentaban un 14% menos de desarrollar esta neoplasia en comparación con aquellas con un consumo deficitario22.
En resumen, la evidencia actual confirma que asegurar un aporte adecuado de fibra, especialmente de fuentes vegetales, es una estrategia eficaz y necesaria para reducir el riesgo de CE.
Dentro de este mismo enfoque, los alimentos ricos en compuestos antioxidantes han cobrado un protagonismo clínico. Investigaciones como la de Ricceri et al. demuestran que la sinergia entre una alta adherencia a la dieta mediterránea y un DII reducido puede disminuir hasta en un 50% el riesgo de desarrollar esta neoplasia. Este efecto protector se atribuye a la presencia de fitoestrógenos y compuestos bioactivos que protegen el endometrio frente al daño oxidativo y la inflamación crónica11,26.
Entre estos compuestos bioactivos, las catequinas del té verde representan uno de los polifenoles más estudiados por sus potenciales efectos antioxidantes y antiinflamatorios. Según la revisión de Olcha et al., estos compuestos poseen propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antiobesogénicas y antidiabéticas23, factores críticos para restaurar el equilibrio sistémico y frenar la progresión tumoral. Estos resultados se ven reforzados por los hallazgos epidemiológicos de Kim et al., quienes asocian el consumo habitual de té verde con una reducción significativa de la incidencia del cáncer24.
Asimismo, el consumo de alimentos de origen vegetal constituye una estrategia protectora frente al CE. Según el metaanálisis de Lu et al., la sinergia de los fitoquímicos presentes en frutas y verduras ejercen un potente efecto protector25. Destaca la acción de las crucíferas y las hortalizas pigmentadas; sus componentes actúan estimulando el sistema inmunológico, activando las enzimas antioxidantes endógenas y modulando las concentraciones hormonales esteroideas, estabilizando así el microambiente endometrial25,26.
Finalmente, el café representa una fuente significativa de compuestos bioactivos, entre los que destacan la cafeína, los ácidos clorogénicos y los diterpenos como el cafestol y el kahweol. Se ha demostrado que estos compuestos poseen la capacidad de inhibir la proliferación tumoral y modular el perfil hormonal, contribuyendo a reducir el entorno proinflamatorio27.
A nivel epidemiológico, estos mecanismos se ven respaldados por los datos del consorcio E2C2. Sus resultados mostraron una clara relación dosis-respuesta: el consumo de dos a tres tazas diarias se asocia con una reducción del 14% en el riesgo de CE, cifra que asciende al 24% en aquellas mujeres que superan las cuatro tazas al día.
Desde la perspectiva metabólica, este efecto protector es más destacable en mujeres con un IMC superior a 25 kg/m², ya que la ingesta regular de café reduce significativamente las concentraciones circulantes de estrógenos e insulina, dos hormonas que, en niveles excesivos, actúan como promotoras de la inflamación sistémica y la carcinogénesis del tejido endometrial28.
En conclusión, la nutrición es un pilar fundamental en la prevención y el abordaje del CE. La aplicación de un modelo dietético de perfil antiinflamatorio permite optimizar el entorno sistémico en su conjunto. Por un lado, combina mecanismos de protección metabólica y hormonal con una potente actividad antioxidante. De este modo, la sinergia de nutrientes específicos se consolida como una vía eficaz y necesaria para mitigar la incidencia y la progresión de esta neoplasia.
Revisión exhaustiva de la literatura científica sobre los patrones dietéticos, la inflamación, el riesgo y la progresión del cáncer de endometrio.
Diseñar una propuesta de intervención educativa en formato divulgativo sobre los beneficios de una dieta antiinflamatoria para la prevención primaria del CE y la mejora de la calidad de vida de pacientes diagnosticadas.
- Desarrollar materiales educativos claros, prácticos y atractivos sobre los principios y la aplicación de la dieta antiinflamatoria.
- Definir un taller práctico y participativo de nutrición antiinflamatoria enfocado a la prevención en mujeres premenopáusicas.
- Elaborar un menú antiinflamatorio como herramienta práctica de apoyo que satisfaga las necesidades nutricionales de los grupos.
Para la realización de este trabajo se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica exhaustiva y sistemática de la literatura científica. El objetivo ha sido recopilar la evidencia científica más actual sobre la relación entre el potencial inflamatorio de la dieta y el CE, para apoyar el diseño de la propuesta de intervención educativa.
Base de datos y estrategias de búsqueda:
Los estudios empleados en esta revisión bibliográfica se seleccionaron en mayo de 2026, a partir de los resultados obtenidos en 4 bases de datos diferentes: PubMed (MEDLINE), Cochrane Library, Scopus y PEDro,
Para construir las ecuaciones de búsqueda se han utilizado los descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS) y su equivalente en inglés, Medical Subject Headings (MeSH), así como términos de texto libre. Las palabras clave principales empleadas fueron: “Endometrial Neoplasms”, “Endometrial Cancer”, “Diet, Anti-inflammatory”, “Dietary Inflammatory Index”, “Fatty Acids”, “Omega-3”, “Antioxidants”, “Dietary Fiber” y “Health Education”.
Estas palabras han sido combinadas mediante los operadores booleanos “AND” (para la intersección de conceptos) y “OR” (para unir sinónimos).
Para definir el objetivo de la revisión bibliográfica y estructurar de forma precisa la estrategia de búsqueda, se ha estructurado mediante el modelo PICO (Población, Intervención, Comparación y Resultados/Outcomes), quedando definida de la siguiente manera:
- P (Población): Mujeres premenopáusicas con factores de riesgo metabólico (sobrepeso, obesidad, resistencia a la insulina, hiperinsulinemia) y pacientes diagnosticadas de CE en estadios iniciales
- I (Intervención): Adopción de un patrón dietético antiinflamatorio caracterizado por una puntuación baja en el DII y un alto consumo de fibra, ω-3, antioxidantes y compuestos bioactivos.
- C (Comparación): Seguimiento de una dieta habitual, patrón dietético con perfil proinflamatorio (DII alto) o ausencia de intervención nutricional específica.
- O (Resultados/Outcomes): Reducción del riesgo de desarrollo o progresión del CE, protección del microambiente celular y mejora del pronóstico de la enfermedad.
Criterios de inclusión y exclusión:
Para garantizar el rigor metodológico y seleccionar los estudios correspondientes para responder a los objetivos, se han establecido los siguientes criterios:
Criterios de inclusión:
- Población: Mujeres con factores de riesgo metabólico asociados a la carcinogénesis endometrial (sobrepeso, obesidad, resistencia a la insulina, hiperinsulinemia) y mujeres diagnosticadas de CE (especialmente en estadios iniciales) o supervivientes del mismo.
- Intervención: Estudios que evalúen el impacto de patrones dietéticos, la aplicación del DII, el consumo de nutrientes y compuestos específicos (fibra dietética, ácidos grasos ω-3, antioxidantes, bioactivos) y programas de educación nutricional o de estilo de vida.
- Tipo de estudio: La base principal serán Ensayos Clínicos Aleatorizados (ECA), metaanálisis y revisiones sistemáticas.
- Antigüedad: Artículos publicados en los últimos 10 años (desde 2016 hasta 2026) para asegurar la máxima actualización científica.
- Idioma: Publicaciones escritas en inglés o español.
- Disponibilidad: Estudios con acceso al texto completo libre.
Criterios de exclusión:
- Tipo de estudio: Estudios realizados en modelos animales, casos clínicos aislados (case reports), cartas al director, artículos de opinión y protocolos de estudio sin resultados definitivos.
- Población: Se excluirán aquellos estudios cuya muestra esté compuesta exclusivamente por pacientes con otros tipos de cáncer (cérvix, ovario, mama, colon) sin representación del endometrio. Asimismo, se descartarán las investigaciones sobre cánceres ginecológicos generales si no es posible extraer o separar los datos específicos de las pacientes con CE. Por último, se excluirán los estudios realizados en mujeres en fase terminal o en cuidados paliativos, donde el enfoque preventivo o modulador de la dieta ya no sea aplicable.
- Intervención: Estudios donde la intervención principal sea exclusivamente farmacológica (quimioterapia, hormonoterapia aislada) o quirúrgica (histerectomía), sin contemplar ninguna variable nutricional, dietética o de estilo de vida. También se excluirán terapias alternativas sin evidencia científica respaldada.
Se identificaron un total de 1332 artículos mediante la búsqueda en PubMed (1037), Scopus (88), PEDro (16) y Cochrane (191). En la primera fase, tras la aplicación de los filtros establecidos (publicación en los últimos 10 años, tipo de estudio: ECA, metaanálisis o revisión sistemática, estudios en humanos, disponibilidad de texto completo e idioma inglés o español), se excluyeron 1183 registros, quedando 149 artículos relevantes. Posteriormente, se eliminaron 86 estudios duplicados, obteniéndose un total de 63 artículos para lectura completa. Finalmente, tras aplicar los criterios de inclusión y exclusión previamente definidos, se excluyeron 55 estudios por no ajustarse a la población, la intervención o el diseño metodológico.
Extracción de datos y aplicación práctica:
Tras el análisis exhaustivo de la literatura científica seleccionada, los resultados se han agrupado en las principales áreas temáticas que relacionan la dieta con el desarrollo y el pronóstico del CE. Se encuentra más detallado en el Anexo I.
Ácidos grasos ω-3
La evaluación del impacto de los ácidos grasos ω-3 en la prevención del CE revela hallazgos epidemiológicos de gran relevancia. La revisión paraguas (Umbrella Review) de Lee et al., concluye que el consumo general de ω-3 o pescado no muestra una asociación protectora significativa de forma poblacional. Estos datos están respaldados por el metaanálisis de Hoang et al., que tampoco encontró una reducción significativa del riesgo de neoplasias ginecológicas con la ingesta habitual de EPA o DHA en la dieta. En esta misma línea, el metaanálisis de datos individuales más reciente del consorcio E2C2 (Brasky et al.) aporta una perspectiva relevante. Al analizar a las pacientes según su IMC, se observó que un mayor consumo dietético de ω-3 de cadena larga, especialmente de DHA, se asocia con un incremento del riesgo de desarrollar CE entre un 12% y un 19% en el subgrupo de mujeres con sobrepeso u obesidad. Estos resultados sugieren que la recomendación general de aumentar el consumo de pescado graso debe reevaluarse en pacientes con riesgo metabólico19,20,30.
El rol protector de la fibra dietética.
La ingesta de fibra dietética destaca como un factor preventivo clave frente a la carcinogénesis endometrial. Según el metaanálisis de Chen et al., el alto consumo de fibra se asocia con una reducción del riesgo de desarrollar la enfermedad, destacando especialmente el papel protector de la fibra de origen vegetal (Odds Ratio (OR 0.74)), que demostró reducir el riesgo de CE de manera más consistente en los estudios de casos y controles norteamericanos21.
Compuestos bioactivos:
El consumo de bebidas ricas en polifenoles y bioactivos, como el café, muestra un efecto quimiopreventivo claro. El análisis combinado del consorcio E2C2, Crous-Bou et al., observó una reducción gradual del riesgo conforme aumentaba la ingesta de café. Las consumidoras de más de 4 tazas diarias presentaron un 24% menos de riesgo de desarrollar CE frente a las no consumidoras. Resulta de especial interés clínico que este efecto protector fue significativamente más fuerte (reducción del 21% del riesgo) en mujeres con un IMC superior a 25 kg/m². Esto sugiere que los compuestos antioxidantes del café podrían contribuir a modular los procesos inflamatorios y metabólicos vinculados al exceso de adiposidad28.
El DII como predictor de riesgo:
La evaluación de patrones dietéticos globales mediante el DII ha demostrado ser una herramienta clínica altamente predictiva en la carcinogénesis endometrial. La revisión sistemática y metaanálisis de Liu et al., que englobó a más de 330.000 participantes, concluyó que las mujeres con las puntuaciones más altas del DII (patrón dietético proinflamatorio) presentan un riesgo significativamente mayor de desarrollar neoplasias ginecológicas. De forma específica, la adherencia a una dieta proinflamatoria incrementó el riesgo de CE en un 49% (Riesgo Relativo (RR) 1.49; 95%; Intervalo de Confianza (IC): 1.09–2.03). Resulta de gran relevancia para la presente revisión que este efecto adverso de la inflamación dietética fue significativamente más pronunciado en las mujeres con sobrepeso u obesidad, lo que reafirma la fuerte sinergia entre el tejido adiposo, la resistencia a la insulina y el impacto inflamatorio de los alimentos en la promoción tumoral31.
Viabilidad y eficacia de las intervenciones educativas sobre el estilo de vida:
Finalmente, la evidencia respalda la efectividad clínica de estructurar intervenciones de educación nutricional específicas para esta población. El CE es la neoplasia femenina más vinculada a la obesidad, lo que influye significativamente en la supervivencia y la calidad de vida de las pacientes. Ensayos clínicos recientes han evaluado programas conductuales de estilo de vida en supervivientes de la enfermedad. El estudio de Haggerty et al. demostró que las intervenciones de educación nutricional y control del peso que incluyen objetivos dietéticos concretos y apoyo profesional continuado son eficaces para promover una pérdida de peso significativa y aumentar la actividad física en estas mujeres, lo que se asocia con una mejora de su salud y pronóstico cardiometabólico. En la misma línea, el ensayo controlado aleatorizado DEUS (Diet and Exercise in Uterine Cancer Survivors) de Koutoukidis et al. confirmó que los programas estructurados de alimentación saludable y ejercicio físico en supervivientes de CE presentan altas tasas de adherencia y retención. Estos resultados clínicos avalan la viabilidad y la necesidad de implementar talleres y programas de educación nutricional como parte integral del tratamiento y prevención secundaria de la enfermedad29,32.
Propuesta de intervención educativa: alimentación consciente y antiinflamatoria frente al cáncer de endometrio
Justificación, contexto y objetivos:
Dada la relación entre la inflamación crónica, el exceso de estrógenos y el riesgo de CE, se propone una intervención educativa grupal. El objetivo principal es lograr la adopción de un patrón dietético antiinflamatorio para reducir el riesgo del CE, trasladando los conocimientos a la práctica cotidiana de las participantes.
Para lograr los objetivos se realizará un enfoque participativo, proporcionándoles estrategias y habilidades culinarias, educación sobre la lectura de etiquetado y estrategias para aumentar el consumo de fibra, ω-3 y compuestos bioactivos.
Población diana y criterios de selección:
La población objetivo se compone de mujeres premenopáusicas con perfiles metabólicos de riesgo, residentes en el área de Huesca y sus proximidades.
El proceso de captación y reclutamiento se realizará mediante una estrategia de difusión multicanal que incluirá centros de atención primaria, farmacias comunitarias, centros de nutrición clínica y plataformas digitales (ver anexo II).
Los criterios de inclusión son:
- Mujeres en etapa premenopáusica con un rango de edad entre los 35 y 55 años.
- Presencia de factores de riesgo metabólico asociados a la carcinogénesis endometrial, tales como sobrepeso u obesidad (IMC ≥ 25 kg/m²), diagnóstico de resistencia a la insulina o hiperinsulinemia.
- Pacientes diagnosticadas de CE en estadios iniciales que se encuentren en fase de seguimiento o tratamiento coadyuvante, siempre bajo autorización médica y sin contraindicación nutricional específica.
Se requerirá de las participantes la firma del consentimiento informado y un compromiso de asistencia mínima del 75% a las sesiones presenciales, con el fin de garantizar la correcta transmisión de competencias y la continuidad del programa educativo.
Metodología y recursos didácticos:
Las participantes se agruparán en una cohorte única de 15-20 personas. El programa educativo se desarrollará durante 4 semanas, con una sesión presencial por semana, para un total de 4 sesiones. Cada sesión durará 90 minutos y combinará contenidos teóricos con actividades prácticas, con el fin de que el aprendizaje sea dinámico y fácil de aplicar en situaciones diarias.
La intervención se desarrollará en el Palacio Villahermosa (Huesca), un entorno que cumple con los requisitos de accesibilidad y aforo. Este centro dispone de espacios adaptados para las diferentes temáticas del programa, incluyendo un aula para el desarrollo de la teoría y prácticas, una cocina para las demostraciones culinarias y talleres, una sala polivalente para la realización de talleres y picoteo final de clausura y una zona para demostraciones culinarias.
Recursos y materiales:
La intervención se apoya en el siguiente kit de materiales, cuya finalidad es facilitar la transferencia de conocimientos teóricos a la práctica cotidiana.
- Materiales didácticos impresos: Infografías “Crea tu plato protector”, trípticos “Semáforo de la compra”, cuadernillo de seguimiento y recetario.
- Materiales de demostración y talleres: Tarjetas de colores para la dinámica «El semáforo de la Compra» (Rojo, Ámbar, Verde), envases vacíos de consumo habitual, bolsitas transparentes y azúcar blanco, recortes de productos de supermercado. Especias en pequeños botes y semillas.
Diplomas de asistencia y tarjetas de compromiso.
Presupuesto:
Para la correcta ejecución del programa, se requieren los siguientes recursos, clasificados por categorías. Se muestra el presupuesto más detallado, que incluye el importe total y la distribución por categorías en ANZ
- Humanos: 20 mujeres, 1 dietista-nutricionista para desarrollo de actividades
- Materiales: recursos impresos de apoyo para las actividades, envases, alimentos, especias, utensilios…
- Local: Sala del palacio y zona para las demostraciones culinarias
Sesiones y cronograma:
Se ha elaborado un manual del programa para ver en qué consisten las 4 sesiones presenciales. La primera sesión (S1) será de carácter mixto e incluirá los cuestionarios de conocimientos, una introducción a la relación entre inflamación, estrógenos e insulina, así como una introducción a la fibra dietética y el análisis del plato antiinflamatorio. La segunda sesión (S2), también de carácter mixto, abordará las diferencias entre los ácidos grasos omega-3 y omega-6, junto con un juego de semillas y la actividad del semáforo de la inflamación mediante el Índice Inflamatorio de la Dieta (DII). La tercera sesión (S3) será de carácter práctico y estará centrada en un taller de etiquetado y detección de nutrientes ocultos, además de la elaboración de batidos y boles antioxidantes y antiinflamatorios. Finalmente, la cuarta sesión (S4), también práctica, consistirá en el diseño grupal de menús semanales, la identificación y gestión de barreras, la realización del cuestionario final y la elaboración de tarjetas de compromiso. La intervención finalizará con la entrega de diplomas y un pequeño picoteo.Además, el desarrollo de la metodología de todas las actividades se presenta en los ANEXOS IV-VII.
En cuanto a la temporalización, las cuatro sesiones se llevarán a cabo durante el mes de mayo de 2026, con una sesión programada cada semana, todas ellas los miércoles. De este modo, la Sesión 1 se realizará durante la primera semana de mayo, la Sesión 2 durante la segunda semana, la Sesión 3 durante la tercera y la Sesión 4 durante la cuarta semana del mes, siguiendo una distribución semanal que permita desarrollar progresivamente los contenidos planteados.
Evaluación de la intervención:
La eficacia del programa se medirá mediante un diseño de evaluación aplicado en dos momentos (pre-intervención y post-intervención), con el objetivo de valorar tanto la adquisición de competencias teóricas como la satisfacción y la percepción de cambio conductual.
- Evaluación de conocimientos teóricos (Kahoot interactivo):
Este cuestionario se administrará al inicio de la intervención, durante la primera sesión (S1), con el objetivo de evaluar los conocimientos previos de las participantes e identificar posibles mitos o creencias erróneas. Asimismo, se volverá a aplicar al finalizar la cuarta sesión (S4) para valorar la progresión individual y grupal alcanzada tras la intervención. Las preguntas y respuestas incluidas en este cuestionario interactivo se encuentran recogidas en el Anexo VII.
- Evaluación de satisfacción y autoeficacia:
Al finalizar el programa, se administrará una encuesta de satisfacción tipo Likert (ver Anexo VIII). Se evaluará la utilidad percibida de los materiales proporcionados, así como la autoeficacia de las participantes. En concreto, se analizará si las participantes perciben una mayor capacidad para realizar compras alimentarias saludables e incorporar técnicas culinarias con potencial antiinflamatorio en su rutina diaria en comparación con la situación inicial previa al programa.
- Evaluación conductual:
Las tarjetas de compromiso recogidas al finalizar la intervención servirán para evaluar la intención de las participantes de mantener en el tiempo los cambios relacionados con la alimentación y el estilo de vida promovidos durante el programa.
Las participantes elaborarán una tarjeta de compromiso en la que registrarán tres acciones específicas que se comprometen a implementar en su vida diaria una vez finalizada la intervención.
Esta actividad fomenta el compromiso personal. Al externalizar sus objetivos, se incrementa la probabilidad de mantener los cambios dietéticos a largo plazo, consolidando el programa como un motor de transformación real y no solo como una experiencia educativa puntual.
En la primera sesión se presentará el programa educativo, explicando los objetivos, contenidos y organización de las sesiones.
BLOQUE I: BASE TEÓRICA Y EL PODER DE LA FIBRA (semana 1)
Sesión 1: Comprendiendo la inflamación y mi cuerpo.
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- Objetivo: Comprender la relación entre la inflamación, el tejido adiposo y la sobreexposición estrogénica, e identificar la fibra como moduladora clave.
- Actividades: Se realizará un cuestionario inicial interactivo de “Mitos vs Verdades” para detectar falsas creencias alimentarias y sus conocimientos. Posteriormente, apoyándonos en una presentación visual (Anexo IX), se realizará un análisis de la infografía (Anexo X) sobre el plato antiinflamatorio para aprender a integrar la fibra en el día a día.
- Justificación: La educación nutricional efectiva debe empezar por desmentir sesgos cognitivos que impiden la pérdida de peso o el control glucémico. Visualizar cómo añadir fibra al plato ayuda a comprender su papel clave y facilita su inclusión en las comidas principales.
Para consultar la metodología detallada y la temporalización de esta sesión, ver Anexo VIII.
BLOQUE 2: ESTRATEGIAS DE NUTRICIÓN PROTECTORA (semana 2)
Sesión 2: Grasas amigas vs. enemigas y el azúcar. El poder DII y los antioxidantes.
-
- Objetivo: Diferenciar ácidos grasos (ω-3 vs ω-6 frente a trans) y clasificar el potencial inflamatorio de los alimentos.
- Actividades: Con el soporte de una presentación visual sobre las grasas (Anexo XI), se realizará el Juego de las Semillas, un taller de activación (hidratación/molienda) de lino y chía para aprovechar el ω-3. A continuación se explicará el Semáforo de la inflamación mediante un tríptico educativo (Anexo XII) y las participantes clasificarán productos comunes con tarjetas visuales (rojo, ámbar y verde) (Anexo XVIII) según su impacto inflamatorio.
- Justificación: Ante la evidencia epidemiológica de que el consumo general de pescado graso puede contener contaminantes que aumentan el riesgo oncológico por disrupción endocrina, la intervención opta por una vía más segura: educar a las pacientes en la obtención de ácidos grasos ω-3 a partir de fuentes vegetales limpias (lino y chía)36.
Por otro lado, el DII es una herramienta compleja. Trasladarlo a un semáforo visual permite a la paciente tomar decisiones de compra rápidas, reduciendo la carga mental y mejorando la adherencia.
Para consultar la metodología detallada de esta sesión, ver Anexo IV.
BLOQUE 3: HERRAMIENTAS DE AUTOGESTIÓN (semana 3)
Sesión 3: Detectives al supermercado y técnicas culinarias.
- Objetivo: Desarrollar habilidades para detectar azúcares ocultos y aditivos proinflamatorios en el etiquetado. Además de aplicar técnicas culinarias para maximizar los nutrientes y los antioxidantes.
- Actividades: Tras una breve presentación visual para aprender a leer el etiquetado nutricional (Anexo XIV), se realizará un taller donde las participantes emparejarán envases reales con su cantidad equivalente de azúcar. Tras esto, se realizará un taller elaborando boles antioxidantes y probando activaciones de especias.
- Justificación: Visualizar el volumen físico del azúcar impacta más a nivel cognitivo que leer una tabla nutricional, facilitando el rechazo de ultraprocesados proinsulínicos.
El uso de especias en esta sesión se justifica por sus propiedades protectoras frente al cáncer. La evidencia científica señala que compuestos como la curcumina son capaces de provocar la muerte de las células tumorales del endometrio y frenar su capacidad de metástasis en ensayos in vitro. El principal inconveniente es que, si se consume de forma aislada, el cuerpo humano apenas la absorbe. Aunque la industria promueve el uso de suplementos concentrados de cúrcuma, estudios recientes alertan de que pueden causar daño grave en el hígado. Por ello, este programa prioriza la seguridad de las pacientes enseñando una alternativa natural: la activación culinaria. Al mezclar cantidades normales de cúrcuma con pimienta y aceite de oliva virgen extra (AOVE) al cocinar, se consigue absorber todas sus propiedades protectoras eliminando por completo cualquier riesgo para el hígado33,34,35
Para consultar la metodología detallada de esta sesión, ver Anexo V.
BLOQUE 4: INTEGRACIÓN Y ADHERENCIA (semana 4)
Sesión 4: Construyendo mi menú protector y clausura.
- Objetivo: Planificar menú semanal equilibrado y adaptado a las necesidades de las participantes, evaluar los conocimientos adquiridos e identificar barreras personales.
- Actividades: Trabajo en grupos para diseñar un menú semanal bajo supervisión nutricional, utilizando plantillas de trabajo (Anexo XV). Para concluir, se realizará un cuestionario interactivo final para medir los conocimientos adquiridos junto con la encuesta de satisfacción. Las participantes rellenarán las tarjetas de compromiso con tres acciones a integrar en sus rutinas y se les otorgará un menú de base (Anexo XVI). La intervención finalizará con la entrega de diplomas de reconocimiento y un picoteo antiinflamatorio.
- Justificación: El éxito en la prevención no depende de una dieta aislada, sino de patrones globales sostenibles. Que ellas diseñen su propio menú promueve la autonomía y el empoderamiento. La externalización de objetivos y la celebración de pequeños logros consolidan el cambio como un nuevo estilo de vida.
Para consultar la metodología detallada de esta sesión, ver Anexo VI.
La principal limitación de este trabajo es que el programa de intervención educativa no se ha llevado a cabo de forma presencial. En consecuencia, no es posible evaluar su eficacia real, la aceptabilidad de los materiales ni el grado de adherencia y retención a largo plazo.
Por otro lado, en cuanto a la revisión bibliográfica, se observa una variabilidad en los resultados de los estudios analizados. Destaca especialmente el impacto de los diferentes tipos de fibra dietética (origen vegetal frente a cereales) y la complejidad para definir el papel de los ácidos grasos ω-3 en el CE.
Asimismo, aunque se han identificado compuestos bioactivos prometedores, la literatura científica todavía carece de consenso sobre las dosis óptimas y la biodisponibilidad in vivo exacta necesaria para ejercer un efecto quimiopreventivo real en humanos.
A nivel de estrategia de búsqueda, el estudio presenta un posible sesgo de selección y publicación, ya que la recopilación de datos se vio restringida a artículos disponibles a texto completo de forma gratuita y publicados en inglés o español. Este criterio podría haber excluido investigaciones relevantes.
Finalmente, como línea de investigación futura, se propone la ejecución del programa de educación nutricional diseñado para evaluar de forma cuantitativa el cambio en los conocimientos nutricionales, el impacto metabólico e índices de calidad de vida a largo plazo en las participantes.
A partir de la revisión exhaustiva de la literatura científica y el desarrollo de la propuesta de intervención, se extraen diversas conclusiones fundamentales para el abordaje nutricional del CE. En primer lugar, la evidencia actual demuestra que un patrón dietético proinflamatorio incrementa significativamente el riesgo de desarrollar esta neoplasia. Esta asociación se ve fuertemente intensificada en mujeres con sobrepeso u obesidad, donde la sinergia metabólica entre el tejido adiposo, la resistencia a la insulina y el hiperestrogenismo puede llegar a elevar el riesgo hasta en un 49%.
Frente a este riesgo, la adopción de un patrón alimentario antiinflamatorio ejerce una actividad protectora directa sobre el microambiente endometrial. Por un lado, el consumo adecuado de fibra vegetal interfiere en la reabsorción de estrógenos; por otro, el aporte de fitoquímicos reduce el estrés oxidativo y frena la proliferación celular. En este contexto, destaca especialmente el papel protector de los polifenoles presentes en alimentos como el café, los que evidencian reducciones del riesgo de hasta un 24% en consumidoras habituales. No obstante, la investigación reciente remarca la personalización de estas recomendaciones nutricionales. Se ha observado que ingestas muy elevadas de ácidos grasos ω-3 en mujeres con obesidad podrían no resultar beneficiosas, y que el uso de suplementos concentrados, como la cúrcuma, requiere precaución clínica por su potencial hepatotoxicidad, debiendo priorizarse siempre su ingesta mediante una activación culinaria segura.
Por todo ello, se concluye que la prevención y el manejo del CE no deben limitarse exclusivamente al tratamiento médico o quirúrgico. Las intervenciones de educación nutricional estructuradas han demostrado ser herramientas altamente viables y eficaces, alcanzando tasas de adherencia superiores al 90% en esta población. En este sentido, el programa diseñado en el presente trabajo, fundamentado en un enfoque divulgativo y práctico mediante el uso del «Plato Protector», el control de la carga glucémica y los talleres del etiquetado, fomentan el empoderamiento de las pacientes y permite transformar la evidencia científica en cambios de estilo de vida seguros y sostenibles a largo plazo.
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- Koutoukidis DA, Beeken RJ, Manchanda R, Michalopoulou M, Burnell M, Knobf MT, et al. Recruitment, adherence, and retention of endometrial cancer survivors in a behavioural lifestyle programme: the Diet and Exercise in Uterine Cancer Survivors (DEUS) parallel randomised pilot trial. BMJ Open. 2017;7(10): e018015. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1136/bmjopen-2017-018015
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- Esmaeli M, Dehabadi MD, Pourentezari M, Vostakolaei MA. Curcumin in endometrial cancer therapy: A qualitative systematic review of molecular targets, preclinical evidence, and translational challenges. Indian J Gynecol Oncol. 2026;24(1). Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s40944-026-01116-2
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- Pam P, Asemani S, Azizi MH, Jamilian P. Chia seed supplementation and inflammatory biomarkers: a systematic review and meta-analysis. J Nutr Sci. 2024;13: e91. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1017/jns.2024.70
ANEXOS
Anexo I. Características estudios
| Estudio (Autor y año) | Tipo de diseño | Muestra y características | Intervención | Grupo de comparación | Resultados |
| Hoang et al. 2021 | Metaanálisis | 12.523 participantes en casos y controles.
237.714 participantes en cohortes. Mujeres con cáncer ginecológico |
Ingesta dietética de ácidos grasos ω-3 (Ácido alfa-linolénico (ALA), EPA, DHS, Ácido docosapentaenoico (DPA)) | Grupo con la ingesta dietética más baja de ω-3 | No se encontró una asociación significativa entre la ingesta de ω-3 y el riesgo de cánceres ginecológicos. Sin embargo, se observó una disminución del riesgo de los estudios de casos y controles. |
| Koutoukidis et al. 2017 | ECA | 60 supervivientes de cáncer de endometrio.
IMC medio de 28 kg/m² |
Programa de intervención conductual sobre el estilo de vida (dieta y ejercicio, 12 h en 8 semanas) | Cuidado habitual | Demostró un alto nivel de adherencia (92%) y retención (77%) de las pacientes en el programa. |
| Liu et al. 2019 | Revisión sistemática y metaanálisis | 330.363 participantes y 33.907 casos de cánceres ginecológicos | Evaluación del (DII) | Categoría con el DII más bajo | Un DII elevado se asocia con un mayor riesgo de cánceres ginecológicos, especialmente en participantes con IMC ≥ 25 kg/m². De forma que el riesgo de CE aumentó un 49% |
| Haggerty et al. 2017 | ECA | 41 supervivientes de CE con IMC ≥ 30 kg/m². Edad media de 59,7 años. | Programa de intervención conductual | Cuidado habitual mejorado | Todos los grupos lograron pérdida de peso (4,4 kg) y un aumento de la actividad física frente a intervenciones pasivas. Demuestra la viabilidad y necesidad de educar sobre objetivos dietéticos específicos. |
| Brasky et al. 2023 | Metaanálisis | 7.268 casos de cáncer de endometrio y 26.133 controles | Ingesta habitual de ω-3 de cadena larga (LCn3PUFA) | Ingesta menor de ω-3 LCn3PUFA | Las ingestas altas de ω-3 no redujeron la incidencia. Se asociaron con un riesgo 9% mayor de CE. En mujeres con IMC ≥ 25 kg/m², el riesgo aumentó un 12-19%. |
| Lee et al. 2020 | Revisión paraguas (umbrella review) de metaanálisis | Poblaciones extraídas de 57 metaanálisis evaluando diversos tipos de cáncer, de los cuales 5 se centraban en CE | Consumo dietético de pescado y de ácidos grasos ω-3 (incluyendo ALA, EPA, DHA y DPA) | Consumo menor de ω-3 o pescado | No hay evidencia convincente de que el consumo de ácidos grasos ω-3 reduzca el riesgo de cáncer |
| Crous-Bou et al. 2022 | Análisis combinado (pooled analysis) de datos individuales de 19 estudios | 12.159 casos de CE y 27.479 controles | Consumo de café | No bebedoras de café | Las bebedoras de café presentaron menor riesgo (OR): 0.87) con una relación dosis-respuesta (a más tazas, menor riesgo, llegando a OR 0.76 con >4 tazas/día). La asociación protectora fue más fuerte en mujeres con IMC > 25 kg/m² |
| Chen et al. 2018 | Revisión sistemática y metaanálisis | Participantes de estudios, 3 cohorte y 12 casos y controles | Ingesta de fibra dietética y sus subtipos específicos (vegetal, cereales, frutas) | Nivel más bajo de ingesta de los distintos tipos de fibra | Se observó una asociación protectora con la fibra total y la fibra vegetal en estudios de casos y controles. Sin embargo, el consumo de fibra de cereales en estudios de cohorte mostró un aumento del riesgo. |
Anexo II. Cartel y redes sociales junto al link de inscripciones. Elaboración propia
https://forms.gle/Tr27QEfYGE8hB28o6
Anexo III. Metodología de la sesión 1. Elaboración propia
| Sesión 1: Comprendiendo la inflamación y mi cuerpo | |||||
Objetivos específicos:
|
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| Técnica | Nombre | Agrupación | Tiempo | Recursos | |
| Actividad 1 | Evaluación interactiva | Mitos vs Verdades | Individual | 20min | Kahoot interactivo |
| Actividad 2 | Clase participativa | Mi cuerpo y la inflamación | Grupal | 30min | Presentación visual |
| Actividad 3 | Análisis visual | Plato protector | Grupal | 25min | Infografía del plato antiinflamatorio |
| Actividad 4 | Debate/dudas | Fibra en mi día a día | Grupal | 15 min | Pizarra y rotuladores |
| Tiempo empleado | 90min | ||||
Anexo IV. Metodología de la sesión 2. Elaboración propia
| Sesión 2: Grasas amigas vs enemigas y el poder DII | |||||
Objetivos específicos:
|
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| Técnica | Nombre | Agrupación | Tiempo | Recursos | |
| Actividad 1 | Exposición práctica | Las grasas que nos protegen | Grupal | 20 min | Pizarra/material de apoyo |
| Actividad 2 | Juego de clasificación | Semáforo de la inflamación | Grupos de 4-5 personas | 35 min | Tarjetas de alimentos y cartulinas rojo, ámbar, verde
Tríptico Semáforo de la compra |
| Actividad 3 | Taller de habilidades | El juego de las semillas | Grupos de 4-5 personas | 35 min | Semillas de lino/chía, agua, yogurt, recipientes, molinillo. |
| Tiempo empleado | 90min | ||||
Anexo V. Metodología de la sesión 3. Elaboración propia
| Sesión 3: Detectives al supermercado y técnicas culinarias | |||||
Objetivos específicos:
|
|||||
| Técnica | Nombre | Agrupación | Tiempo | Recursos | |
| Actividad 1 | Clase participativa | Aprendiendo a leer etiquetas | Grupal | 15min | Presentación visual |
| Actividad 2 | Taller de investigación | Detectives del azúcar | Parejas | 30min | Envases reales de supermercado, terrones de azúcar, báscula |
| Actividad 3 | Taller culinario | La magia de los boles y las especias | Grupal | 45 min | Ingredientes para boles, especias (cúrcuma, pimienta), especial, AOVE, utensilios |
| Tiempo empleado | 90 min | ||||
Anexo VI. Metodología de la sesión 4. Elaboración propia
| Sesión 4: Construyendo mi menú protector y clausura | ||||||
Objetivos específicos:
|
||||||
| Técnica | Nombre | Agrupación | Tiempo | Recursos | ||
| Actividad 1 | Trabajo aplicado | Chef por un día | Grupos de 4-5 personas | 35min | Plantillas de menú semanal, rotuladores | |
| Actividad 2 | Evaluación interactiva | Kahoot final y encuesta de satisfacción | Individual | 20min | Kahoot interactivo.
Encuesta Google |
|
| Actividad 3 | Dinámica de compromiso | Pacto de salud | Individual | 10min | Tarjetas de compromiso y bolígrafos | |
| Actividad 4 | Clausura | Entrega de diplomas y picoteo | Grupal | 25min | Diplomas, alimentos antiinflamatorios preparados | |
| Tiempo empleado | 90 min | |||||
Anexo VII. Kahoot. Elaboración propia
El siguiente enlace dirige al juego didáctico “Kahoot” sobre la nutrición antiinflamatoria y cáncer de endometrio
Anexo VIII. Encuesta de satisfacción. Elaboración propia
La siguiente página web presenta una encuesta de satisfacción digitalizada.
https://forms.gle/cYFJbAZUcNsPSNaJ8
Anexo IX. Presentación introducción Sesión 1. Elaboración propia
https://canva.link/presentacion-inflamacion-sesion-1
Anexo X. Infografía plato protector
Anexo XI. Presentación Grasas. Sesión 2. Elaboración propia
https://canva.link/presentacion-sesion-2
Anexo XII. Tríptico del semáforo de la inflamación
Anexo XIII Tarjetas educativas semáforo. Elaboración propia
Anexo XIV. Presentación del etiquetado. Sesión 3. Elaboración propia
https://canva.link/presentacion-sesion-3

Anexo XVI. Menú semanal. Elaboración propia











