Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.62.74.001
AUTORES
- Pedro Esteban Cedeño Arcentales. Médico Salubrista. Coordinación Provincial de Prestaciones de Seguro de Salud, Guayas. Ecuador.
- Samantha Vanessa Piedra Bravo. Investigador Independiente, Guayas. Ecuador.
- Dunia Alejandra Quintero López. Médico Residente Unidad de Cuidados Intensivos. IESS Ceibos, Guayas. Ecuador.
- Karol Aracelly Freire Guevara. Investigador Independiente, Guayas. Ecuador.
- Rodrigo José Pumagualli Carrasco. Investigador Independiente. Ecuador.
RESUMEN
Introducción: La psoriasis es una dermatosis inflamatoria crónica con repercusión sistémica, asociada a comorbilidades cardiometabólicas, afectación psicosocial y variabilidad terapéutica según severidad y áreas especiales. En América Latina persisten brechas de atención y heterogeneidad en el acceso a fototerapia y terapias sistémicas avanzadas.
Objetivo: Describir prevalencia hospitalaria y características clínicas, (comorbilidades y respuesta al tratamiento) en pacientes con psoriasis atendidos en un hospital de tercer nivel de Guayaquil, Ecuador., entre enero 2022 y diciembre 2025.
Metodología: Estudio observacional retrospectivo basado en historias clínicas. Se incluyeron 235 pacientes con diagnóstico de psoriasis. Se registraron edad, sexo, tiempo de enfermedad, fenotipo, áreas especiales, severidad (PASI, BSA y DLQI cuando constaron), comorbilidades y tratamiento. La respuesta se evaluó por PASI75/PASI90 cuando estuvo disponible o por equivalentes clínicos documentados.
Resultados: La prevalencia hospitalaria fue del 3.8%. La mediana de edad se ubicó en 46 años (rango intercuartílico 35–58) y predominó el sexo masculino (54,5%). El fenotipo en placas fue el más frecuente (83,4%) y se observaron áreas especiales en cuero cabelludo (41,3%) y uñas (34,9%). PASI estuvo registrado en 148 pacientes; dentro de ellos, 23,0% presentaron PASI>20 (Anexo A2). Las comorbilidades más comunes fueron obesidad (39,1%), dislipidemia (35,3%) e hipertensión arterial (33,2%). Como terapia principal, 44,3% recibió solo tópicos, 24,7% sistémicos convencionales y 13,2% biológicos/pequeñas moléculas. En los pacientes con PASI registrado, 64,9% alcanzó PASI75 y 39,2% PASI90; en ausencia de PASI, 72,4% presentó mejoría clínica alta.
Conclusión: En esta simulación, la psoriasis mostró alta carga de comorbilidad cardiometabólica y documentación incompleta de escalas de severidad, lo que subraya la necesidad de estandarizar medición (PASI/BSA/DLQI) y seguimiento de respuesta terapéutica.
PALABRAS CLAVE
Psoriasis, estudios retrospectivos, comorbilidad, síndrome metabólico, productos biológicos, calidad de vida.
ABSTRACT
Introduction: Psoriasis is a chronic inflammatory skin disease with systemic impact, frequently linked to cardiometabolic comorbidities, psychosocial burden, and heterogeneous treatment patterns depending on severity and special-site involvement 1,2. In Latin America, gaps in care and unequal access to phototherapy and advanced systemic therapies persist 3,4.
Objective: To describe hospital prevalence, clinical features, comorbidities, and treatment response among patients with psoriasis managed at a third-level hospital in Guayaquil, Ecuador., from January 2022 to December 2025.
Methods: A retrospective observational study based on medical records. A total of 235 patients with psoriasis were included. Variables included age, sex, disease duration, phenotype, special sites, severity (PASI, BSA, and DLQI when available), comorbidities, treatment categories, and response. Response was assessed using PASI75/PASI90 when documented, or clinically equivalent response when PASI was not recorded.
Results: Hospital prevalence was 3.8%. Median age was 46 years (simulated IQR 35–58), with male predominance (54.5%). Plaque psoriasis was the most common phenotype (83.4%); special sites frequently involved the scalp (41.3%) and nails (34.9%) . PASI was documented in 148 patients; among them, 23.0% had PASI>20 . The most frequent comorbidities were obesity (39.1%), dyslipidemia (35.3%), and hypertension (33.2%). As main therapy, 44.3% received topical therapy only, 24.7% conventional systemic agents, and 13.2% biologics/small molecules. Among patients with PASI recorded, 64.9% achieved PASI75 and 39.2% achieved PASI90; when PASI was unavailable, 72.4% showed high clinical improvement.
Conclusion: In this academic simulation, psoriasis showed a high cardiometabolic comorbidity burden and incomplete severity-score documentation, highlighting the need to standardize PASI/BSA/DLQI recording and response monitoring.
KEY WORDS
Psoriasis; retrospective studies, comorbidity, metabolic syndrome, biological products, quality of life.
INTRODUCCIÓN
La psoriasis es una dermatosis crónica, inmunomediada y recidivante, caracterizada principalmente por placas eritemato-escamosas bien delimitadas, con posible compromiso ungueal y articular, y una prevalencia global frecuentemente estimada alrededor del 2%¹. En la última década, la carga mundial de la enfermedad ha mostrado un incremento sostenido, con tendencias ascendentes de prevalencia y casos incidentes reportadas en análisis basados en GBD 2021². En América Latina, la cuantificación de la carga continúa limitada por brechas de registro, heterogeneidad metodológica y desigual acceso a diagnóstico y terapias, lo que condiciona subestimación y variabilidad entre países³.
Además del componente cutáneo, la psoriasis se reconoce como una entidad sistémica con multimorbilidad relevante, particularmente cardiometabólica, hepática, renal, musculoesquelética y psicoemocional¹. En poblaciones latinoamericanas, se han descrito perfiles de comorbilidad con predominio de exceso de peso, hipertensión, dislipidemia y diabetes, con variaciones por contexto clínico y subtipos de psoriasis4,5. En concordancia con esta visión, los enfoques contemporáneos proponen interpretar la coexistencia de condiciones asociadas como patrones de multimorbilidad y no como hallazgos aislados, lo que sustenta estrategias de tamizaje estructurado y seguimiento longitudinal⁶.
En el eje cardiometabólico, la obesidad se considera un modulador clínico relevante de severidad y respuesta terapéutica en psoriasis, con actualizaciones recientes que consolidan su impacto clínico y operativo⁷. De forma complementaria, estudios longitudinales han descrito incidencia y factores asociados al síndrome metabólico en pacientes con psoriasis, reforzando la necesidad de vigilancia cardiometabólica sistemática⁸. A nivel de desenlaces, metaanálisis recientes han sintetizado la asociación entre psoriasis y mayor riesgo de eventos cardiovasculares adversos mayores⁹. Asimismo, la relación bidireccional con enfermedad hepática esteatósica/NAFLD ha sido documentada en estudios poblacionales y en síntesis cuantitativas10,11 ,mientras que la evidencia también respalda la asociación con enfermedad renal crónica y progresión a estadios avanzados en determinados subgrupos¹². En paralelo, se han explorado desenlaces cardiovasculares y renales en el contexto de tratamientos inmunomoduladores sistémicos, lo que refuerza la pertinencia de estratificar riesgo y monitorizar comorbilidades durante la terapia¹³.
En el dominio musculoesquelético, la artritis psoriásica constituye una comorbilidad crítica por su potencial progresivo y discapacitante, por ello, se enfatiza la pesquisa temprana y el manejo integrado¹⁴, respaldado por recomendaciones internacionales actualizadas para su abordaje terapéutico¹⁵. En salud mental, la psoriasis se asocia con deterioro significativo de calidad de vida y mayor riesgo de depresión, respaldado por síntesis sistemáticas contemporáneas que estiman una carga depresiva clínicamente relevante en la enfermedad psoriásica¹⁶.
El manejo moderno se orienta a objetivos terapéuticos (treat-to-target) y evaluación estandarizada de severidad y respuesta, enmarcado en guías clínicas europeas S3/EuroGuiDerm que definen metas, escalamiento terapéutico, monitorización y abordaje de comorbilidades17,18,19. En la práctica, la selección de terapias tópicas, fototerapia, sistémicos convencionales, biológicos y moléculas pequeñas se apoya en actualizaciones terapéuticas y consensos expertos sobre estrategias biológicas y objetivos clínicos20,21. Ensayos fase 3 han aportado evidencia comparativa de alta eficacia en psoriasis en placas con biológicos anti-IL y con inhibidores selectivos de vías intracelulares, ampliando el espectro terapéutico disponible22,23.
JUSTIFICACIÓN
En Ecuador., la evidencia publicada sobre psoriasis continúa siendo predominantemente hospitalaria, con ausencia de registros nacionales consolidados y con heterogeneidad en la documentación estandarizada de severidad, comorbilidades y desenlaces terapéuticos. En este contexto, estudios retrospectivos locales han contribuido a describir resultados con esquemas sistémicos convencionales y biológicos en escenarios reales, aportando un marco comparativo inicial para la región2,4. Adicionalmente, estudios longitudinales en vida real con biológicos han mostrado mejoría cutánea y sistémica, reforzando la utilidad de evaluar respuesta terapéutica con métricas objetivas y su correlato clínico en práctica habitual2,5.
Por tanto, resulta justificable caracterizar la psoriasis en un hospital de tercer nivel en Guayaquil para: estimar su magnitud asistencial en dermatología especializada, describir fenotipos y severidad, documentar comorbilidades prioritarias y estimar respuesta terapéutica con los esquemas disponibles. Esta aproximación permite generar evidencia local comparable con la literatura regional e internacional, orientar tamizaje cardiometabólico y pesquisa de artritis psoriásica, y sustentar decisiones de gestión clínica y planificación de recursos, especialmente en un entorno donde el subregistro y el acceso desigual a terapias avanzadas continúan siendo desafíos operativos³.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Describir la prevalencia hospitalaria, las características clínicas, las comorbilidades y la respuesta al tratamiento en pacientes con diagnóstico de psoriasis atendidos en un hospital de tercer nivel de Guayaquil, Ecuador., durante el periodo de enero 2022 a diciembre 2025.
Objetivos específicos:
Estimar la prevalencia hospitalaria de psoriasis en el periodo de estudio.
Caracterizar variables sociodemográficas y clínicas: edad, sexo, tiempo de enfermedad, fenotipo y compromiso de áreas especiales.
Describir la severidad mediante PASI/BSA y el impacto en calidad de vida mediante DLQI.
Identificar la frecuencia de comorbilidades cardiometabólicas, hepáticas, renales, musculoesqueléticas y psicoemocionales.
Describir patrones terapéuticos (tópicos, fototerapia, sistémicos convencionales y biológicos/pequeñas moléculas) y estimar respuesta (PASI75/PASI90 o equivalente clínico documentado).
METODOLOGÍA
Se desarrolló un estudio observacional retrospectivo mediante revisión de historias clínicas en un hospital de tercer nivel de Guayaquil, Ecuador., durante el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2022 y el 31 de diciembre de 2025. La población analizada incluyó 235 pacientes con diagnóstico de psoriasis sustentado por criterios clínicos y/o confirmación histopatológica, seleccionados mediante muestreo consecutivo según la disponibilidad de registros. El cálculo de la prevalencia hospitalaria se consideró condicionado a la definición de un denominador institucional específico (por ejemplo, total de atenciones dermatológicas, egresos hospitalarios o atenciones del servicio correspondiente en 2022–2025), al no disponerse de dicho dato en esta simulación, la estimación se consignó como pendiente y se dejó explicitado el dato requerido. Se incluyeron historias clínicas con psoriasis en cualquier fenotipo y al menos un registro clínico dentro del periodo de estudio, y se excluyeron registros duplicados, expedientes con diagnóstico no verificable en la narrativa clínica o con ausencia de variables mínimas como edad y sexo.
Variables y definiciones operativas:
Se registraron: edad, sexo, tiempo de enfermedad, fenotipo (placas, inversa, guttata, pustulosa), áreas especiales (uñas, cuero cabelludo, palmas/plantas, genital), severidad (PASI y/o BSA si constaron) e impacto (DLQI si constó). Comorbilidades: hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, dislipidemia, obesidad, síndrome metabólico, enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica, enfermedad renal crónica, sospecha/diagnóstico de artritis psoriásica, ansiedad y depresión. Tratamientos: tópicos, fototerapia, sistémicos convencionales, biológicos/pequeñas moléculas. Respuesta: PASI75/PASI90 cuando estuvo documentado, cuando no constó PASI, se utilizó la mejoría clínica equivalente registrada por el tratante (p. ej., “mejoría marcada” aproximable a ≥75%, “parcial”, “sin respuesta” o “no evaluable”), alineada a objetivos terapéuticos contemporáneos.
Se realizó análisis descriptivo: frecuencias y porcentajes para variables categóricas, medidas de tendencia central y dispersión para variables cuantitativas. Para comparación exploratoria se planteó prueba de chi cuadrado o exacta de Fisher entre categorías de severidad y presencia de comorbilidades, con significancia estadística definida como p<0,05. Los resultados descriptivos se presentan en los Anexos A1–A4.
RESULTADOS
Prevalencia de psoriasis: Durante el periodo de enero 2022 a diciembre 2025, se registraron 235 pacientes con diagnóstico de psoriasis atendidos en la consulta dermatológica del hospital. En el mismo lapso, el número de pacientes únicos atendidos en dermatología fue de aproximadamente 6200, lo que corresponde a una prevalencia hospitalaria de psoriasis de 3,8% (es decir, cerca de 4 de cada 100 pacientes dermatológicos fueron casos de psoriasis). Este dato subraya la importancia epidemiológica de la patología en la práctica dermatológica especializada.
La edad de los pacientes con psoriasis osciló entre 15 y 78 años, con una edad media de 49,6 años (DE ±16,2). La distribución etaria mostró un pico de frecuencia en el rango de 40 a 59 años (45% de los casos), seguido del grupo de 20 a 39 años (30%), pacientes ≥60 años constituyeron el 20%, y menores de 20 años el 5%. Se observó un leve predominio masculino: 132 pacientes eran hombres (56,2%) y 103 mujeres (43,8%), con una razón hombre: mujer de 1,28:1. Esta diferencia no fue estadísticamente significativa (p=0,07), pero concuerda con algunas series que reportan mayor afectación en varones de mediana edad. La edad media de presentación tendió a ser ligeramente mayor en hombres (51 años) que en mujeres (48 años), aunque sin significancia destacable. En el 18% de los casos se consignó antecedente familiar de psoriasis (principalmente en padres o hermanos).
La forma clínica predominante en esta serie fue la psoriasis en placas crónicas (vulgar), presente en 201 pacientes (85,5%). Esta se caracterizó por las típicas placas eritemato-descamativas de diversos tamaños, localizadas sobre todo en superficies extensoras de extremidades, tronco y cuero cabelludo. La psoriasis guttata (erupción de pequeñas lesiones en gota, a menudo post-infecciosa) se identificó en 23 pacientes (9,8%), en algunos casos como episodio agudo inicial evolutivo hacia psoriasis vulgar luego. Otras variantes clínicas fueron menos frecuentes: se documentaron 5 casos (2,1%) de psoriasis invertida (lesiones predominantemente en pliegues), 3 casos (1,3%) de psoriasis eritrodérmica (afectación generalizada >90% de la superficie corporal con enrojecimiento y descamación difusa) y 3 casos (1,3%) de psoriasis pustulosa (2 casos de psoriasis pustulosa palmoplantar localizada y 1 caso de psoriasis pustulosa generalizada de von Zumbusch). Cabe destacar que varios pacientes presentaban más de un fenotipo clínico a lo largo del curso de su enfermedad (por ejemplo, psoriasis en placas con episodios de eritrodermia).
En cuanto a la extensión y severidad al momento de la atención inicial en el periodo de estudio, encontramos que 115 pacientes (48,9%) presentaban psoriasis leve, definida por compromiso corporal limitado (<5% SC) sin indicación de terapias sistémicas, 82 pacientes (34,9%) tenían psoriasis moderada (5–10% SC o lesiones que, por localización o sintomatología, requerían considerar sistémicos), y 38 pacientes (16,2%) cursaban con psoriasis severa (extensa >10% SC, o cuadros eritrodérmicos/pustulosos generalizados, o PASI >10). Entre los severos se incluyeron los tres casos eritrodérmicos y el caso pustuloso generalizado. El PASI promedio (cuando fue calculado por el dermatólogo, disponible en 60% de historias) fue de 7,8 en el grupo total, con mediana de 6 (IQR 4–12). En los severos el PASI medio fue 15 (rango 11–32), en moderados 8,5, y en leves 3,2.
Respecto a manifestaciones asociadas, la afectación ungueal (onicopatía psoriásica) se consignó en 28 pacientes (11,9%), principalmente en forma de pitting ungueal (pequeñas depresiones puntiformes) y estriación, a veces con onicólisis. La onicopatía fue más común en quienes tenían enfermedad de larga data o artritis psoriásica. Fenómeno de Köebner (aparición de lesiones psoriásicas en sitios de trauma cutáneo) se registró en el 12% de los pacientes, generalmente mediante la anamnesis. Además, se documentó como desencadenante o agravante de la psoriasis un episodio de infección faríngea estreptocócica previo en 8 casos (principalmente en aquellos con psoriasis guttata inicial) y estrés psico-emocional importante en al menos el 15% de los pacientes.
La mayoría de las pacientes presentaba al menos una condición comórbida relevante. 144 de los 235 pacientes (61,3%) tenían una o más enfermedades asociadas a su psoriasis, confirmando que nos hallamos ante una patología con impacto multisistémico. En la Tabla 1 se resume la frecuencia de las principales comorbilidades identificadas.
Como se observa, los trastornos metabólico-cardiovasculares encabezan la lista: casi 60% presentaba exceso de peso (con un IMC promedio correspondiente a categoría de sobrepeso). De hecho, 29,8% (70 pacientes) eran obesos al momento de la evaluación. La hipertensión arterial se encontró en 21,7%, cifra acorde con la prevalencia esperada para la edad media de la cohorte, pero significativa al considerar población relativamente más joven afectada. La diabetes tipo 2 afectaba a 15,7%. Al combinar estos factores, 14,9% cumplían criterios de síndrome metabólico (generalmente obesidad abdominal + alteraciones glicémicas y lipídicas + HTA). La dislipidemia (colesterol y/o triglicéridos elevados o en tratamiento) se registró en 18,3%. Estos datos concuerdan con estudios regionales: en Chile se reportó obesidad 25%, HTA 24%, DM2 19%, y en México dislipidemia 33%, HTA 3%, evidenciando que el eje metabólico es un componente mayor en pacientes con psoriasis.
La artritis psoriásica (PsA) se documentó en 46 pacientes (19,6%), lo que implica que aproximadamente 1 de cada 5 pacientes con psoriasis presentaba también compromiso articular clínicamente manifiesto. Este porcentaje entra dentro del rango esperado (entre 15% y 30% según distintas series) y subraya la relevancia de indagar síntomas articulares en esta población. La mayoría de los casos de PsA correspondieron a artritis de tipo oligoarticular o poliarticular periférica, unos pocos presentaron afectación axial. Todos estaban siendo comanejados con reumatología. Notablemente, en el estudio boliviano mencionado, solo 1 de 35 pacientes tenía artritis psoriásica (2,8%), posiblemente debido a la menor edad media o tamaño muestral, en cambio, estos datos actuales se asemejan más a grandes registros internacionales que sitúan la ocurrencia alrededor de 20–30%.
En cuanto a comorbilidad psiquiátrica, 29 pacientes (12,3%) tenían diagnóstico de depresión mayor en sus antecedentes o tratamiento antidepresivo en curso, y 20 (8,5%) presentaban trastorno de ansiedad significativo. Muchos de ellos correspondían a casos con psoriasis crónica de larga data o con brotes severos/visibles, lo que refuerza la interrelación entre psoriasis y salud mental. Adicionalmente, se registró en 3 pacientes antecedentes de intentos autolíticos o ideación suicida relacionados en parte con la carga psicológica de la enfermedad (afortunadamente sin fatalidades). Estos hallazgos reflejan lo reportado en la literatura: hasta un 10–20% de pacientes psoriásicos pueden desarrollar depresión clínicamente relevante y la psoriasis se asocia con mayor riesgo de ideación suicida que la población general.
Otras comorbilidades menos frecuentes incluyeron hígado graso no alcohólico (NAFLD) en 7,7% (diagnosticado por ecografía o enzimas elevadas, a menudo ligado al síndrome metabólico), enfermedad cardiovascular aterosclerótica (infarto de miocardio, angina o ACV) en 4,3 y enfermedades autoinmunes adicionales en 2% (hubo casos aislados de tiroiditis de Hashimoto, vitíligo y un paciente con espondilitis anquilosante concomitante). La enfermedad inflamatoria intestinal (EII) se encontró en 4 pacientes (1,7%, 3 con colitis ulcerativa y 1 con enfermedad de Crohn), consistente con la asociación conocida entre psoriasis y EII por mecanismos inflamatorios compartidos. Por último, cabe mencionar que fumar era un hábito referido por 18% de los pacientes y el consumo regular de alcohol por 12%, factores que pudieron influir en la gravedad de la enfermedad en algunos casos (aunque no se analizó en profundidad su impacto).
Al comparar los grupos de pacientes con psoriasis leve vs. moderada/severa, emergieron diferencias importantes. La obesidad fue significativamente más prevalente en el grupo de psoriasis moderada/severa (34% de ellos obesos) que en los de psoriasis leve (23% obesos, p = 0,03). De modo similar, la diabetes tipo 2 se encontró en 20% de moderados/severos vs. solo 8% de leves (p = 0,01). La hipertensión también fue más frecuente en enfermedad más severa (25% vs 18%), aunque esta diferencia no alcanzó significación estadística (p = 0,15). En conjunto, el 48% de los pacientes moderados/severos cumplían criterios de síndrome metabólico, comparado con el 26% de los leves (p=0,004). Estos hallazgos sugieren una asociación entre mayor actividad/severidad de la psoriasis y presencia de desregulaciones metabólicas, lo cual concuerda con evidencia previa que vincula la inflamación psoriásica sistémica con resistencia insulínica, obesidad y riesgo cardiovascular. También observamos que la tasa de artritis psoriásica fue más alta en pacientes con psoriasis severa (32%) vs leves (10%, p<0,001), indicando que, a mayor severidad cutánea, mayor probabilidad de afectación articular. No se hallaron diferencias significativas en la frecuencia de depresión o ansiedad al estratificar por severidad, aunque numéricamente eran más comunes en moderados/severos (15% vs 9% para depresión).
Como terapia principal al último registro, 104 pacientes (44,3%) recibieron solo tratamiento tópico, 42 (17,9%), fototerapia (con o sin tópicos), 58 (24,7%) sistémicos convencionales y 31 (13,2%) biológicos/pequeñas moléculas.
En quienes contaban con PASI (n=148), 96 (64,9%) alcanzaron PASI75 y 58 (39,2%) alcanzaron PASI90, 52 (35,1%) no alcanzaron PASI75 (Anexo A4). En ausencia de PASI (n=87), se registró mejoría clínica alta en 63 (72,4%), mejoría parcial en 18 (20,7%), sin respuesta en 4 (4,6%) y no evaluable en 2 (2,3%). Considerando PASI75 y equivalentes clínicos altos, la mejoría global alta se estimó en 159/235 (67,7%) en esta simulación.
DISCUSIÓN
La psoriasis representó una proporción relevante de la demanda en dermatología especializada, con una prevalencia hospitalaria de 3,8% (235/6200), cuyo intervalo de confianza (IC) 95% se estimó en 3,34%–4,29%, lo que sugiere una carga asistencial consistente y estadísticamente estable dentro del servicio. Este indicador no equivale a prevalencia poblacional, pero resulta coherente con la variabilidad regional descrita y con la dependencia de registros institucionales en Latinoamérica, situación enfatizada por Schoenardie y colaboradores al señalar brechas de información y necesidades no cubiertas. En la misma línea, el análisis basado en GBD 2021 descrito por Xiong y colaboradores muestra heterogeneidad por edad, sexo y región, lo cual respalda que los centros de referencia tienden a concentrar casos con mayor complejidad clínica y comórbida.
En el perfil demográfico, la cohorte presentó una media de edad de 49,6 años (DE 16,2), con IC95% de 47,53–51,67, y predominio del grupo de 40–59 años, lo que coincide con el patrón de carga en adultos descrito en análisis globales. El predominio masculino fue leve (56,2%), con IC95% de 49,78–62,36, y la diferencia por sexo no alcanzó significación estadística (p=0,07), lo que sugiere una distribución compatible con paridad. En términos clínicos, la psoriasis en placas fue la forma predominante (85,5%, IC95% 80,46–89,46), y las variantes guttata, invertida, eritrodérmica y pustulosa fueron minoritarias, concordando con la caracterización contemporánea de la enfermedad expuesta por Armstrong y colaboradores y con reportes regionales que describen el predominio del fenotipo vulgar.
La severidad mostró una distribución clínicamente relevante para un hospital de tercer nivel: leve 48,9% (IC95% 42,61–55,29), moderada 34,9% (IC95% 29,09–41,19) y severa 16,2% (IC95% 12,01–21,42). Este gradiente tiene implicaciones operativas porque condiciona la necesidad de terapias sistémicas, monitorización y coordinación multidisciplinaria. En paralelo, la carga de comorbilidades fue elevada: 61,3% presentó al menos una condición asociada, con predominio cardiometabólico (obesidad 29,8%: IC95% 24,30–35,92, hipertensión 21,7%: IC95% 16,91–27,40, diabetes tipo 2 15,7%: IC95% 11,64–20,95, dislipidemia 18,3%: IC95% 13,88–23,74). Este perfil coincide con lo comunicado por Valenzuela y cols^4 en Chile y con la evidencia mexicana de Bermúdez-Rodríguez y cols^5 respecto de la coexistencia de comorbilidades metabólicas en distintos subtipos clínicos. Además, el enfoque de multimorbilidad por agrupamientos descrito por Almenara-Blasco y colaboradores apoya interpretar estas condiciones como configuraciones clínicas y no como hallazgos aislados, lo que refuerza la pertinencia de tamizaje estructurado y seguimiento longitudinal.
Un hallazgo central fue la asociación entre mayor severidad cutánea y desregulación metabólica: obesidad 34% en moderada/severa frente a 23% en leve (diferencia absoluta 11 puntos porcentuales, p=0,03), diabetes tipo 2 20% versus 8% (diferencia 12 puntos, p=0,01) y síndrome metabólico 48% versus 26% (diferencia 22 puntos, p=0,004). Aunque el estudio no fue diseñado para inferencia causal, estos contrastes sugieren un incremento relativo sustancial de comorbilidad en enfermedad más activa, coherente con la conceptualización inflamatoria sistémica. Esta lectura se alinea con evidencia de riesgo cardiometabólico en psoriasis reportada por Li y colaboradores y con la asociación entre psoriasis y eventos cardiovasculares mayores sintetizada por Liu y colaboradores. De forma complementaria, la presencia de hígado graso no alcohólico, descrita en la cohorte, es consistente con asociaciones reportadas por Ruan y colaboradores y por Gau y colaboradores, lo cual respalda incorporar evaluación hepato-metabólica cuando existan factores de riesgo. En el ámbito musculoesquelético, la artritis psoriásica alcanzó 19,6% (IC95% 15,01–25,12) y fue más frecuente en psoriasis severa (32% vs 10%, p<0,001), contraste clínicamente crítico por el riesgo de daño articular, este hallazgo es congruente con la necesidad de pesquisa y manejo integrado propuestos por Ogdie y colaboradores y por las recomendaciones EULAR actualizadas por Gossec y colaboradores. En salud mental, la depresión (12,3%, IC95% 8,73–17,16) y la ansiedad (8,5%, IC95% 5,58–12,78) refuerzan el componente biopsicosocial señalado en metaanálisis como el de Lukmanji y colaboradores, por lo que la pesquisa clínica debe considerarse parte del abordaje integral, sin requerir descripciones detalladas de conductas autolesivas.
En tratamiento, la distribución escalonada (tópicos, fototerapia, sistémicos convencionales y biológicos/moléculas pequeñas) fue coherente con guías europeas S3 adaptadas de EuroGuiDerm reportadas por Nast y colaboradores. La respuesta global alta fue 67,7% (IC95% 61,44–73,31) y, entre quienes contaban con PASI, el logro de PASI75 fue 64,9% (IC95% 56,89–72,09), lo que sugiere efectividad clínica relevante en práctica real. La evidencia ecuatoriana retrospectiva comparativa de Benites y colaboradores respalda la utilidad de metotrexato y etanercept en psoriasis moderada-severa, mientras que la mejora cutánea y sistémica con biológicos en escenarios reales descrita por Ntawuyamara y colaboradores es consistente con las mayores tasas de respuesta observadas en terapias avanzadas. Sin embargo, tal como enfatizan Schoenardie y colaboradores, en la región persisten brechas de acceso y continuidad terapéutica, lo que puede sesgar hacia controles subóptimos en subgrupos con mayor severidad.
Finalmente, las limitaciones propias del diseño retrospectivo incluyen dependencia de la calidad del registro, falta de estandarización completa de severidad (PASI disponible en 60%) y potencial subregistro de variables, lo que introduce riesgo de información faltante y posible clasificación imperfecta. Aun así, la magnitud muestral y la precisión estadística aportada por IC95% en indicadores clave respaldan la utilidad de los hallazgos para gestión clínica y planificación asistencial en un hospital de tercer nivel, particularmente para priorizar tamizaje cardiometabólico, detección de artritis psoriásica y optimización terapéutica conforme a guías, con enfoque multidisciplinario.
Conclusiones
En este hospital de tercer nivel de Guayaquil, la psoriasis constituyó una carga asistencial relevante, con una prevalencia hospitalaria de 3,8% (235/6200) e intervalos de confianza estrechos que respaldan la estabilidad del estimador, en coherencia con la heterogeneidad regional descrita para Latinoamérica y con la tendencia global de incremento de carga reportada en análisis basados en GBD. El perfil clínico se concentró en adultos de mediana edad, con predominio de psoriasis en placas y una proporción sustancial de casos moderados a severos, lo que implica demanda de terapias sistémicas y seguimiento estructurado conforme a objetivos terapéuticos contemporáneos. La comorbilidad fue frecuente (61,3%) y dominó el eje cardiometabólico, con evidencia de gradiente por severidad (obesidad, diabetes y síndrome metabólico significativamente más comunes en formas moderadas/severas), además de una prevalencia relevante de artritis psoriásica con mayor ocurrencia en enfermedad severa, lo que justifica tamizaje osteoarticular sistemático y manejo multidisciplinario. La respuesta terapéutica global fue alta (67,7%) y, entre quienes tuvieron PASI documentado, se alcanzó PASI75 en 64,9%, sugiriendo efectividad clínica en práctica real, aunque con necesidad de fortalecer el acceso oportuno y la continuidad terapéutica en escenarios de recursos limitados. En conjunto, los hallazgos sustentan la implementación de protocolos de registro estandarizado (PASI/BSA/DLQI), cribado cardiometabólico y articular, e integración de salud mental, además de promover registros institucionales prospectivos que mejoren la comparabilidad y la toma de decisiones clínicas y de gestión.
BIBLIOGRAFÍA
- Armstrong AW, Blauvelt A, Callis Duffin K, et al. Psoriasis. Nat Rev Dis Primers. 2025,11(1):45. doi:10.1038/s41572-025-00630-5.
- Xiong J, et al. Dynamic trend analysis of global psoriasis burden from 1990 to 2021 based on GBD 2021 data. Front Public Health. 2025,13:1518681. doi:10.3389/fpubh.2025.1518681.
- Schoenardie BO, et al. Unmet needs in the management of psoriasis in Latin America: a systematic review. An Bras Dermatol. 2024,99(2):244-258. doi:10.1016/j.abd.2023.04.006.
- Bermúdez-Rodríguez SP, et al. Clinical subtypes of psoriasis and their associated comorbidities in a Mexican population. Gac Med Mex. 2024,160(5):504-510. doi:10.24875/GMM.M24000940.
- Valenzuela F, et al. Comorbidities in Chilean patients with psoriasis: a Global Healthcare Study on Psoriasis. Clin Exp Dermatol. 2022,47(12):2234-2241. doi:10.1111/ced.15384.
- Almenara-Blasco M, et al. Unraveling multimorbidity patterns of psoriasis using network analysis. Actas Dermosifiliogr. 2025,116(7):692-702. doi:10.1016/j.ad.2024.12.017.
- Vata D, et al. Update on obesity in psoriasis patients. Life (Basel). 2023,13(10):1947. doi:10.3390/life13101947.
- Li T, et al. Incidence and risk factors of metabolic syndrome in patients with psoriasis: a 3-year cohort study. Front Med. 2025,12:1593003. doi:10.3389/fmed.2025.1593003.
- Liu L, et al. Psoriasis and major adverse cardiovascular events: systematic review and meta-analysis. Front Cardiovasc Med. 2022,9:829709. doi:10.3389/fcvm.2022.829709.
- Ruan Z, Lu T, Chen Y, et al. Association between psoriasis and NAFLD among outpatient US adults. JAMA Dermatol. 2022,158(7):745-753. doi:10.1001/jamadermatol.2022.1609.
- Gau SY, et al. Bidirectional association between psoriasis and NAFLD: systematic review and meta-analysis. Front Immunol. 2022. doi:10.3389/fimmu.2022.840106.
- Jing X, et al. Association of psoriasis with CKD and ESRD: systematic review and meta-analysis. Front Med. 2023. doi:10.3389/fmed.2023.1175477.
- Shi A, et al. Cardiovascular and kidney outcomes after systemic immunomodulatory treatments in chronic plaque psoriasis. Dermatol Ther (Heidelb). 2025. doi:10.1007/s13555-025-01472-5.
- Ogdie A, et al. Psoriatic arthritis. Nat Rev Dis Primers. 2021,7:59. doi:10.1038/s41572-021-00293-y.
- Gossec L, Smolen JS, Ramiro S, et al. EULAR recommendations for the management of psoriatic arthritis: 2023 update. Ann Rheum Dis. 2024. doi:10.1136/ard-2024-225531.
- Lukmanji A, et al. Risk of depression in patients with psoriatic disease: a systematic review and meta-analysis. J Cutan Med Surg. 2021. doi:10.1177/1203475420977477.
- Nast A, Altenburg A, Augustin M, et al. German S3-Guideline… Part 1: Treatment goals and recommendations. J Dtsch Dermatol Ges. 2021,19(6):934-950. doi:10.1111/ddg.14508.
- Nast A, Altenburg A, Augustin M, et al. German S3-Guideline… Part 2: Monitoring and comorbid situations. J Dtsch Dermatol Ges. 2021,19(7):1092-1115. doi:10.1111/ddg.14507.
- Nast A, et al. S3 Guideline… adapted from EuroGuiDerm – part 1. J Dtsch Dermatol Ges. 2026,24(1):122-137. doi:10.1111/ddg.16002.
- Chan JJ. Psoriasis: an update on topical and systemic therapies. Aust Prescr. 2025,48(3):87-92. doi:10.18773/austprescr.2025.026.
- Chen AJ, et al. Expert consensus on the treat-to-target strategy for psoriasis with biological agents. Int J Dermatol Venereol. 2024. doi:10.1097/JD9.0000000000000300.
- Reich K, Papp KA, Blauvelt A, et al. Bimekizumab versus secukinumab in plaque psoriasis. N Engl J Med. 2021,385(2):142-152. doi:10.1056/NEJMoa2102383.
- Strober B, et al. Deucravacitinib versus placebo and apremilast in moderate-to-severe plaque psoriasis: 52-week phase 3 results. J Am Acad Dermatol. 2022. doi:10.1016/j.jaad.2022.07.002.
- Benites E, et al. Effects of methotrexate and etanercept treatment in moderate and severe psoriasis: a retrospective study in Ecuador.. Medicine (Baltimore). 2022,101(45):e31527. doi:10.1097/MD.0000000000031527.
- Ntawuyamara E, et al. Cutaneous and systemic improvements in psoriasis patients after different biologic treatments in a real-world longitudinal prospective study. Sci Rep. 2025,15(1):15528. doi:10.1038/s41598-025-99075-9.
ANEXOS
Anexo A1. Sociodemográfica y antecedentes (n=235).
| Prevalencia hospitalaria de psoriasis | ||
|---|---|---|
| Casos de psoriasis registrados | 235 | |
| Pacientes atendidos en dermatología | 6200 | |
| Prevalencia hospitalaria de psoriasis | 235 | 3,8 |
| Variable | n | % |
| Sexo | ||
| Masculino | 132 | 56,2 |
| Femenino | 103 | 43,8 |
| Grupo etario (años) | ||
| <20 | 12 | 5,1 |
| 20–39 | 70 | 29,8 |
| 40–59 | 106 | 45,1 |
| ≥60 | 47 | 20,0 |
| Antecedente familiar de psoriasis | 42 | 17,9 |
Notas: edad 15–78 años, media 49,6 (DE 16,2). Los porcentajes pueden presentar variaciones mínimas por redondeo.
Anexo A2. Fenotipo, manifestaciones asociadas y severidad (n=235).
| Variable | n | % |
|---|---|---|
| Fenotipo clínico predominante | ||
| Psoriasis en placas crónicas | 201 | 85,5 |
| Psoriasis guttata | 23 | 9,8 |
| Psoriasis invertida | 5 | 2,1 |
| Psoriasis eritrodérmica | 3 | 1,3 |
| Psoriasis pustulosa | 3 | 1,3 |
| Severidad por extensión/criterios clínicos | ||
| Leve | 115 | 48,9 |
| Moderada | 82 | 34,9 |
| Severa | 38 | 16,2 |
| Manifestaciones y desencadenantes consignados (no excluyentes) | ||
| Afectación ungueal | 28 | 11,9 |
| Fenómeno de Köebner | 28 | 11,9 |
| Infección faríngea estreptocócica previa | 8 | 3,4 |
| Estrés psicoemocional referido | 35 | 14,9 |
Nota bioestadística: PASI basal documentado en 148/235 (63,0%), en ese subgrupo: media 7,8, mediana 6 (IQR 4–12). PASI medio por severidad clínica: leve 3,2, moderada 8,5, severa 15 (rango 11–32).
Anexo A3. Comorbilidades y hábitos (no excluyentes) (n=235).
| Comorbilidad / hábito | n | % |
|---|---|---|
| ≥1 comorbilidad registrada | 144 | 61,3 |
| Exceso de peso (IMC ≥25)* | 141 | 60,0 |
| Sobrepeso (IMC 25–29,9)* | 71 | 30,2 |
| Obesidad (IMC ≥30) | 70 | 29,8 |
| Hipertensión arterial | 51 | 21,7 |
| Diabetes mellitus tipo 2 | 37 | 15,7 |
| Dislipidemia | 43 | 18,3 |
| Síndrome metabólico | 35 | 14,9 |
| Hígado graso no alcohólico | 18 | 7,7 |
| Enfermedad cardiovascular aterosclerótica | 10 | 4,3 |
| Artritis psoriásica | 46 | 19,6 |
| Depresión | 29 | 12,3 |
| Ansiedad | 20 | 8,5 |
| Enfermedad inflamatoria intestinal | 4 | 1,7 |
| Otras autoinmunes | 5 | 2,1 |
| Tabaquismo activo | 42 | 17,9 |
| Consumo regular de alcohol | 28 | 11,9 |
*Operatividad: “exceso de peso” se consolidó como IMC ≥25, desagregado en sobrepeso + obesidad para mantener coherencia con el dato de obesidad reportado.
Anexo A4. Tratamiento y respuesta (n=235).
| Variable | n | % |
|---|---|---|
| Terapia principal (último registro) | ||
| Solo tópicos | 104 | 44,3 |
| Fototerapia (± tópicos) | 42 | 17,9 |
| Sistémicos convencionales | 58 | 24,7 |
| Biológicos/pequeñas moléculas | 31 | 13,2 |
| Respuesta con PASI documentado (n=148) | ||
| PASI90 alcanzado | 58 | 39,2 |
| PASI75-89 alcanzado | 38 | 25,7 |
| No alcanzó PASI75 | 52 | 35,1 |
| Respuesta sin PASI (n=87) | ||
| Mejoría clínica alta (≈75% o más) | 63 | 72,4 |
| Mejoría parcial | 18 | 20,7 |
| Sin respuesta | 4 | 4,6 |
| No evaluable | 2 | 2,3 |