Picaduras de garrapatas: artículo monográfico

3 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Nuria Pilar Lázaro Compaired. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Atención Continuada C.S. Broto, Huesca, España.
  2. Yaiza Pilar Gracia García. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
  3. Nazaret Vico Moya. Graduada en Enfermería. Universidad de Salamanca. Hospital Materno-Infantil, Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Rosa Iliarte Llop. Graduada en Enfermería. Universidad de Zaragoza. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las garrapatas, como Ixodes scapularis e Ixodes ricinus, son vectores hematófagos responsables de la transmisión de enfermedades infecciosas como la fiebre botonosa, la enfermedad de Lyme y la babesiosis. Aunque en zonas no endémicas como Aragón la incidencia es baja, la prevención sigue siendo esencial. Se recomienda el uso de repelentes, vestimenta adecuada y revisión corporal post-exposición. El tratamiento antibiótico se reserva para casos con sintomatología compatible.

PALABRAS CLAVE

Picaduras de garrapatas, enfermedades transmitidas por garrapatas, prevención de garrapatas, diagnóstico de garrapatas, tratamiento de garrapatas, España, Aragón.

ABSTRACT

Ticks such as Ixodes scapularis and Ixodes ricinus are hematophagous vectors responsible for transmitting infectious diseases including Mediterranean spotted fever, Lyme disease, and babesiosis. Although incidence is low in non-endemic regions like Aragón, preventive measures remain essential. The use of repellents, proper clothing, and body inspection after exposure is recommended. Antibiotic treatment is reserved for symptomatic cases.

KEY WORDS

Tick bites, tick-borne diseases, tick prevention, tick diagnosis, tick treatment, Spain, Aragon.

DESARROLLO DEL TEMA

Las garrapatas son parásitos hematófagos que se alimentan de la sangre de animales y seres humanos. A travésde su picadura, estas pueden transmitir diversas infecciones, algunas de ellas graves, actuan como vectores. Existen más de 800 especies de garrapatas, pero las más comunes en el ámbito de la salud pública son la Ixodes scapularis y Ixodes ricinus, conocidas como garrapatas de venado, que transmiten la enfermedad de Lyme, la fiebre botonosa y la babesiosis1,2.

Las garrapatas pasan por varias fases en su ciclo de vida: huevo, larva, ninfa y adulto. Durante su fase de ninfa y adulto, las garrapatas buscan huéspedes para alimentarse, a menudo utilizando animales silvestres o humanos como fuente de sangre. La picadura de la garrapata puede durar varias horas o incluso días, lo que aumenta el riesgo de transmisión de patógenos. Durante la succión de sangre, la garrapata puede introducir agentes patógenos como Borrelia burgdorferi (causante de la enfermedad de Lyme), Rickettsia conorii (causante de la fiebre botonosa) y protozoos como Babesia divergens (causante de la babesiosis) en el torrente sanguíneo del huésped2,3,4.

Las enfermedades más comunes transmitidas por garrapatas incluyen la enfermedad de Lyme, la fiebre botonosa, la anaplasmosis, la babesiosis y la ehrlichiosis. La enfermedad de Lyme es la más prevalente, especialmente en zonas rurales y boscosas de América del Norte y Europa. Se caracteriza por síntomas como eritema migratorio (una erupción en forma de anillo), fiebre, dolor muscular y fatiga. Si no se trata, puede causar artritis y afectación del sistema nervioso central1,3,5.

La fiebre botonosa se presenta con fiebre alta, erupción cutánea y dolor muscular. Es particularmente peligrosa si no se detecta a tiempo, ya que puede resultar en complicaciones graves y la muerte. Otras enfermedades como la babesiosis y la anaplasmosis pueden producir síntomas similares a los de la gripe y, en personas con sistemas inmunitarios comprometidos, pueden ser mortales2,3.

En algunas zonas de Europa, como en ciertas regiones de España, la presencia de garrapatas es común, pero la incidencia de enfermedades graves transmitidas por estas no es tan elevada en comparación con otras áreas más endémicas. En estos casos, las picaduras de garrapatas pueden ser frecuentes, pero el riesgo de transmisión de patógenos patentes, como Borrelia o Rickettsia, sigue siendo bajo. Sin embargo, debido al aumento de la actividad recreativa en la naturaleza, especialmente en el campo o bosques, se ha incrementado la atención hacia la prevención de las picaduras1,5.

En regiones donde la incidencia de enfermedades transmitidas por garrapatas es baja, como en algunas áreas de Aragón, el diagnóstico ante una picadura de garrapata se basa principalmente en la historia clínica y la presencia de la garrapata adherida. En estos casos, la mayoría de las personas pueden no presentar síntomas graves inmediatamente después de la picadura, y el riesgo de que se desarrolle una enfermedad grave es mínimo. La incidencia de enfermedades en Aragón es baja pero persistente. Se registran entre 1 y 4 casos anuales de fiebre botonosa, y hasta 2 casos por año de enfermedad de Lyme, en su mayoría importados (Pirineo catalán, Navarra).

No se han notificado casos de fiebre hemorrágica de Crimea-Congo. Las consultas por picaduras han aumentado desde 2019. No obstante, es importante que el paciente se mantenga bajo vigilancia durante un periodo de tiempo determinado para observar si desarrollan síntomas asociados a alguna de las enfermedades transmitidas2,3,6.

El diagnóstico específico para enfermedades como la enfermedad de Lyme o la fiebre de las montañas rocosas en zonas no endémicas no suele realizarse de manera rutinaria, ya que la probabilidad de que estas enfermedades se desarrollen es baja. Sin embargo, en casos en los que se desarrollan síntomas compatibles con estas enfermedades, como eritema migratorio, fiebre, malestar general o dolor muscular, se debe proceder a realizar pruebas serológicas para confirmar el diagnóstico2,3.

El tratamiento en zonas no endémicas, cuando ocurre una picadura de garrapata, generalmente no implica el uso preventivo de antibióticos, ya que el riesgo de infección es bajo. En casos donde el paciente presenta síntomas de una enfermedad transmitida por garrapatas, el tratamiento será similar al de las zonas endémicas. Por ejemplo, en caso de sospecha de enfermedad de Lyme, se utilizará antibióticos como la doxiciclina o la amoxicilina [2,6].

Es fundamental que los profesionales de la salud en áreas no endémicas se mantengan informados sobre los posibles riesgos, dado que el cambio en los patrones climáticos y la expansión de los hábitats de las garrapatas podrían aumentar la prevalencia de estas enfermedades en el futuro7.

La prevención de las picaduras de garrapatas es fundamental para evitar las enfermedades que pueden transmitir. Se recomienda el uso de repelentes de insectos (DEET, IR3535), el uso de ropa adecuada (como pantalones largos y camisas de manga larga) y la revisión frecuente del cuerpo después de haber estado en áreas con vegetación alta, como bosques o praderas. Además, es importante retirar las garrapatas lo más rápido posible utilizando pinzas, asegurándose de retirar la garrapata de forma completa sin dejar partes de la misma incrustadas en la piel. Las garrapatas deben ser depositadas en un frasco con alcohol para su análisis posterior si se sospecha de una enfermedad transmitida2,8.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Gobierno de Aragón. Boletín Epidemiológico Semanal 2016–2024.
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  7. Moscoso Hidalgo CJ, Ulloa Carvajal SV, Peralta Gracia GE, Alvarado Naranjo MA, Moncayo Parraga SE, Lara Vizuete JU, Alvarado Otero A de los A. Epidemiología, diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Lyme: tendencias actuales y direcciones futuras en estrategias de prevención y tratamiento. Rev Sanit Investig. 2024;5(9).
  8. Septfons, A., Figoni, J., Gautier, A. et al. Increased awareness and knowledge of Lyme Borreliosis and tick bite prevention among the general population in France: 2016 and 2019 health barometer survey. BMC Public Health 21, 1808 (2021).

 

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