AUTORES
- Andreea Pantea. DUE. Zaragoza. España.
- María Dolores Azagra Sierra. TCAE. Zaragoza. España.
- María Del Rosario Palomo Medina. TCAE. Zaragoza. España.
- Azucena Palomo Gracia. TCAE. Zaragoza. España.
- Aaron Gines Torres. TCAE. Zaragoza. España.
- Leyre Puértolas Orejuela. DUE Zaragoza. España.
RESUMEN
La porfiria eritropoyética congénita, también conocida como enfermedad de Günther, es una enfermedad metabólica hereditaria extremadamente infrecuente causada por un déficit de la enzima uroporfirinógeno III sintasa. Esta alteración provoca la acumulación de porfirinas en diferentes tejidos, originando una intensa fotosensibilidad cutánea, anemia hemolítica crónica y diversas complicaciones sistémicas que afectan significativamente a la calidad de vida de quienes la padecen. El diagnóstico precoz y el seguimiento multidisciplinar resultan esenciales para prevenir secuelas irreversibles y reducir la aparición de complicaciones. La educación sanitaria, la prevención de la exposición solar, el control de los síntomas y el acompañamiento continuado constituyen elementos fundamentales para optimizar la evolución clínica y favorecer el bienestar del paciente y de su entorno familiar.
PALABRAS CLAVE
Porfiria eritropoyética congénita, enfermedad de Günther, enfermedades raras, fotosensibilidad, anemia hemolítica.
ABSTRACT
Congenital erythropoietic porphyria, also known as Gunther disease, is an extremely rare inherited metabolic disorder caused by a deficiency of the enzyme uroporphyrinogen III synthase. This defect leads to porphyrin accumulation in several tissues, producing severe cutaneous photosensitivity, chronic hemolytic anemia and multiple systemic complications that significantly affect patients’ quality of life. Early diagnosis and multidisciplinary follow-up are essential to prevent irreversible damage and reduce complications. Patient education, sun protection, symptom control and continuous support are key components in improving clinical outcomes and quality of life.
KEY WORDS
Congenital erythropoietic porphyria, Gunther disease, rare diseases, photosensitivity, hemolytic anemia.
DESARROLLO DEL TEMARIO
Las enfermedades raras representan un importante desafío para los sistemas sanitarios debido a su baja prevalencia, la dificultad para establecer un diagnóstico precoz y la limitada experiencia clínica disponible. Entre ellas se encuentra la porfiria eritropoyética congénita (PEC), descrita por primera vez por el médico alemán Hans Günther a comienzos del siglo XX.
Esta patología pertenece al grupo de las porfirias, un conjunto de enfermedades metabólicas producidas por alteraciones en la síntesis del grupo hemo. En la porfiria eritropoyética congénita existe un déficit de la enzima uroporfirinógeno III sintasa, lo que provoca una acumulación progresiva de porfirinas en médula ósea, sangre, piel, dientes y otros tejidos.
Las manifestaciones clínicas aparecen habitualmente durante los primeros meses de vida y se caracterizan por una marcada fotosensibilidad cutánea, formación de ampollas, lesiones cicatriciales, hemólisis crónica y alteraciones estéticas que pueden generar un importante impacto psicológico y social.
Debido a la complejidad de esta enfermedad, el abordaje requiere la participación coordinada de especialistas en hematología, dermatología, genética, oftalmología y atención continuada, con el objetivo de minimizar las complicaciones y mejorar la calidad de vida del paciente.
Bases fisiopatológicas de la enfermedad:
La porfiria eritropoyética congénita es una enfermedad hereditaria autosómica recesiva causada por mutaciones en el gen UROS, responsable de codificar la enzima uroporfirinógeno III sintasa.
Cuando esta enzima presenta una actividad reducida, la síntesis normal del grupo hemo se interrumpe y se acumulan grandes cantidades de uroporfirina I y coproporfirina I. Estas sustancias poseen una elevada capacidad fotosensibilizante y se depositan progresivamente en distintos órganos y tejidos.
La exposición de estas porfirinas a la luz, especialmente a la radiación ultravioleta y parte del espectro visible, desencadena reacciones fotoquímicas que producen radicales libres responsables del daño celular.
Como consecuencia aparecen lesiones cutáneas repetidas, destrucción progresiva de tejidos blandos, hemólisis mantenida y alteraciones funcionales que evolucionan lentamente durante toda la vida del paciente.
La gravedad clínica depende del grado de actividad enzimática residual, existiendo formas extremadamente graves desde el nacimiento y otras con evolución más lenta durante la infancia o adolescencia.
Manifestaciones clínicas
Las primeras manifestaciones suelen observarse durante los primeros meses de vida, cuando el lactante comienza a exponerse de forma habitual a la luz solar.
El signo más característico es la fotosensibilidad extrema. Tras exposiciones de corta duración aparecen eritema intenso, dolor, ampollas y lesiones cutáneas que cicatrizan lentamente. La repetición de estos episodios provoca deformidades permanentes, pérdida de tejido en orejas, nariz y dedos, además de importantes cicatrices1.
Otro hallazgo característico es la coloración rojiza de la orina, consecuencia de la eliminación de grandes cantidades de porfirinas. Este signo suele ser uno de los primeros indicios que orientan hacia el diagnóstico.
Muchos pacientes presentan eritrodoncia, una pigmentación rojiza o marrón de los dientes que adquiere fluorescencia bajo luz ultravioleta. Esta característica, aunque poco frecuente en otras enfermedades, resulta muy sugestiva de porfiria eritropoyética congénita.
La anemia hemolítica constituye otra manifestación habitual. La destrucción continua de hematíes puede producir palidez, cansancio, taquicardia, ictericia y esplenomegalia. En algunos pacientes son necesarias transfusiones periódicas para mantener cifras adecuadas de hemoglobina.
Las complicaciones oculares también son frecuentes. La exposición solar mantenida favorece queratitis, conjuntivitis crónica, cicatrices corneales y disminución progresiva de la agudeza visual.
A nivel psicológico, las limitaciones impuestas por la enfermedad, el aislamiento social y las alteraciones estéticas pueden favorecer ansiedad, baja autoestima y síntomas depresivos, especialmente durante la adolescencia.
Diagnóstico:
El diagnóstico precoz continúa siendo uno de los principales retos debido a la baja prevalencia de esta enfermedad.
La sospecha clínica aparece ante un lactante con ampollas recurrentes tras la exposición solar, orina rojiza, anemia hemolítica y lesiones cutáneas de evolución progresiva.
La confirmación diagnóstica se realiza mediante la determinación de porfirinas en orina, sangre y heces, donde se detectan concentraciones muy elevadas de uroporfirina I y coproporfirina I.
El estudio enzimático demuestra la disminución de la actividad de la uroporfirinógeno III sintasa.
Actualmente el diagnóstico molecular mediante secuenciación del gen UROS permite confirmar definitivamente la enfermedad, identificar portadores familiares y ofrecer asesoramiento genético.
También resulta recomendable realizar estudios complementarios para valorar la afectación sistémica, incluyendo hemograma, pruebas de función hepática, ecografía abdominal y exploración oftalmológica periódica.
Tratamiento y manejo clínico:
Actualmente no existe un tratamiento curativo universal, por lo que las intervenciones se orientan principalmente a prevenir el daño tisular y controlar las complicaciones.
La medida terapéutica más importante consiste en evitar la exposición solar. Se recomienda utilizar ropa con protección ultravioleta, guantes, sombreros de ala ancha, gafas con filtros especiales y protectores solares que bloqueen tanto la radiación ultravioleta como parte de la luz visible.2
El tratamiento de las lesiones cutáneas incluye limpieza adecuada de las heridas, prevención de infecciones secundarias y control del dolor mediante analgesia individualizada.
Cuando existe anemia hemolítica significativa pueden ser necesarias transfusiones sanguíneas periódicas. En algunos casos seleccionados se emplean terapias destinadas a disminuir la producción de porfirinas mediante supresión de la eritropoyesis.
La esplenectomía puede plantearse en pacientes con hemólisis grave, aunque sus beneficios deben valorarse cuidadosamente debido al aumento del riesgo de infecciones posteriores.
En las formas más graves, el trasplante de médula ósea constituye actualmente la única alternativa con potencial curativo, ya que permite restaurar la producción normal de la enzima deficitaria. No obstante, se trata de un procedimiento complejo reservado para casos cuidadosamente seleccionados.
Cuidados asistenciales y seguimiento del paciente:
El manejo de la porfiria eritropoyética congénita requiere un seguimiento continuado y coordinado entre diferentes especialistas, ya que se trata de una enfermedad crónica con afectación multisistémica. El objetivo principal es prevenir complicaciones, controlar los síntomas y favorecer la mejor calidad de vida posible.
La valoración clínica periódica debe incluir la evaluación del estado de la piel, la presencia de nuevas lesiones, la evolución de las cicatrices y la detección precoz de signos de infección. Las heridas deben mantenerse limpias y protegidas mediante apósitos adecuados, minimizando el riesgo de traumatismos y favoreciendo una correcta cicatrización3.
El control hematológico constituye otro aspecto prioritario. La monitorización periódica de la hemoglobina, los reticulocitos y los marcadores de hemólisis permite detectar empeoramientos clínicos y valorar la necesidad de transfusiones o de otras medidas terapéuticas.
También es importante vigilar la función hepática y renal, ya que la acumulación mantenida de porfirinas puede favorecer complicaciones a largo plazo. Del mismo modo, la valoración oftalmológica periódica permite identificar lesiones oculares antes de que produzcan una pérdida irreversible de visión.
La educación sanitaria ocupa un lugar fundamental dentro del plan asistencial. Explicar la importancia de evitar la exposición solar, reconocer precozmente signos de infección, mantener una correcta hidratación y acudir a las revisiones programadas mejora notablemente la adherencia al tratamiento y disminuye la aparición de complicaciones.
Impacto psicológico y social:
Además de las manifestaciones físicas, la enfermedad produce un importante impacto emocional tanto en el paciente como en su entorno familiar. Las limitaciones derivadas de la fotosensibilidad obligan a modificar numerosas actividades cotidianas, dificultando la integración escolar, laboral y social.
Los niños suelen experimentar restricciones para realizar actividades al aire libre, participar en deportes o compartir tiempo con otros compañeros durante el día. Estas limitaciones pueden favorecer sentimientos de aislamiento, frustración y diferencias respecto a otros menores de su misma edad.
Durante la adolescencia, las cicatrices visibles, las deformidades cutáneas y las alteraciones faciales pueden afectar de manera significativa a la autoestima y a la imagen corporal. No es infrecuente la aparición de ansiedad, síntomas depresivos o dificultades en las relaciones sociales.
La familia también experimenta una importante carga emocional. La necesidad de adaptar horarios, proteger constantemente al paciente de la exposición solar y afrontar ingresos hospitalarios repetidos puede generar sobrecarga física y psicológica.
Por este motivo, el apoyo psicológico y el acceso a asociaciones de pacientes con enfermedades raras constituyen recursos de gran utilidad. Compartir experiencias con otras familias favorece el afrontamiento de la enfermedad y reduce la sensación de aislamiento.
Avances terapéuticos y líneas de investigación:
Durante los últimos años se han producido importantes avances en el conocimiento de las enfermedades relacionadas con la síntesis del grupo hemo, lo que ha permitido desarrollar nuevas estrategias terapéuticas.
La investigación en terapia génica representa una de las líneas más prometedoras. Diversos estudios experimentales intentan corregir el defecto genético responsable de la enfermedad mediante la introducción de copias funcionales del gen UROS en las células hematopoyéticas del propio paciente.
Otra línea de investigación se centra en el desarrollo de tratamientos capaces de disminuir la producción de porfirinas o bloquear sus efectos tóxicos sobre los tejidos3.
El perfeccionamiento de los protocolos de trasplante de progenitores hematopoyéticos también ha mejorado los resultados obtenidos en pacientes con formas graves, reduciendo progresivamente la morbimortalidad asociada al procedimiento.
El diagnóstico molecular precoz permite actualmente identificar la enfermedad antes de la aparición de complicaciones irreversibles, facilitando el consejo genético y la planificación familiar en aquellos casos con antecedentes conocidos.
Aunque todavía se trata de una enfermedad sin tratamiento curativo generalizado, el avance continuo de la medicina personalizada ofrece perspectivas esperanzadoras para mejorar el pronóstico en los próximos años.
Importancia de la atención multidisciplinar:
Debido a la complejidad de esta enfermedad, ningún profesional puede abordar por sí solo todas las necesidades asistenciales del paciente. La coordinación entre diferentes especialidades constituye uno de los principales factores asociados a una mejor evolución clínica.
Los especialistas en hematología realizan el seguimiento de la anemia hemolítica y valoran la necesidad de tratamientos específicos. Dermatología controla las lesiones cutáneas y establece medidas de fotoprotección individualizadas, mientras que oftalmología supervisa la afectación ocular derivada de la fotosensibilidad.
La participación de genética clínica permite confirmar el diagnóstico molecular, ofrecer asesoramiento reproductivo y estudiar a otros miembros de la familia cuando resulte necesario.
Por su parte, el personal dedicado a los cuidados desempeña un papel esencial en la educación sanitaria, la vigilancia de las lesiones, la prevención de infecciones, el control del dolor y el apoyo emocional tanto al paciente como a sus familiares.
La coordinación entre atención hospitalaria y atención primaria facilita el seguimiento a largo plazo, evitando duplicidades asistenciales y garantizando la continuidad de los cuidados.
Este modelo multidisciplinar favorece una atención integral centrada en la persona, permitiendo anticiparse a las complicaciones y mejorar el pronóstico funcional.
CONCLUSIÓN
La porfiria eritropoyética congénita o enfermedad de Günther constituye una enfermedad metabólica hereditaria extremadamente infrecuente cuyo impacto trasciende las manifestaciones cutáneas características. La acumulación progresiva de porfirinas produce complicaciones hematológicas, oculares, dermatológicas y psicológicas que condicionan significativamente la calidad de vida desde edades muy tempranas.
El diagnóstico precoz, basado en la sospecha clínica y confirmado mediante estudios bioquímicos y genéticos, resulta fundamental para instaurar medidas preventivas antes de que aparezcan lesiones irreversibles. La fotoprotección estricta, el tratamiento de las complicaciones y el seguimiento continuado permiten mejorar el pronóstico y disminuir la aparición de secuelas.
La educación sanitaria constituye uno de los pilares fundamentales del manejo de esta enfermedad. La implicación activa del paciente y de su familia en las medidas de prevención favorece una mayor adherencia al tratamiento y contribuye a reducir el número de complicaciones asociadas a la exposición solar.
Asimismo, el abordaje multidisciplinar y el desarrollo de nuevas estrategias terapéuticas, como la terapia génica y el perfeccionamiento del trasplante de progenitores hematopoyéticos, ofrecen perspectivas esperanzadoras para modificar la evolución natural de esta enfermedad en el futuro. Aunque sigue siendo una patología poco frecuente, el incremento del conocimiento científico y la mejora de los recursos asistenciales permiten proporcionar una atención cada vez más personalizada, segura y orientada a mejorar la calidad de vida de las personas afectadas.
BIBLIOGRAFÍA
- Ministerio de Sanidad. Estrategia en Enfermedades Raras del Sistema Nacional de Salud [Internet]. Madrid: Ministerio de Sanidad; [citado 2026 Ago 3]. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es
- Instituto de Salud Carlos III. Instituto de Investigación de Enfermedades Raras (IIER) [Internet]. Madrid: ISCIII; [citado 2026 Ago 3]. Disponible en: https://www.isciii.es
- Federación Española de Enfermedades Raras (FEDER). Información sobre enfermedades raras y recursos para pacientes [Internet]. Madrid: FEDER; [citado 2026 Ago 3]. Disponible en: https://www.enfermedades-raras.org