AUTORES
- Itziar Miguel Paricio. Graduada en Enfermería. España.
- Sonia Zaman Bibi. Graduada en Enfermería. Servicio Pediatría, Hospital Obispo Polanco, Teruel, España.
- Gloria Castillon Linares. Graduada en Enfermería. Servicio Cirugía, Hospital Cruces, Bilbao. España.
- Andrea Martín Sánchez. Graduada en Enfermería. Servicio Pediatría Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Andrea Miguel Paricio. Graduada en Enfermería. Residencia Personas Mayores IASS Javalambre, Teruel, España.
RESUMEN
La bacteriemia relacionada con el catéter venoso central (BRCV) constituye una de las complicaciones infecciosas más frecuentes y graves en los pacientes ingresados en las unidades de cuidados intensivos (UCI), especialmente en aquellos portadores de catéteres venosos centrales no tunelizados. Estos dispositivos son fundamentales en el manejo del paciente crítico, ya que permiten la administración de tratamientos complejos, monitorización hemodinámica, nutrición parenteral, transfusiones y otras terapias intravenosas prolongadas. Sin embargo, su uso también conlleva un importante riesgo de infección nosocomial, aumentando la morbimortalidad, la estancia hospitalaria y los costes sanitarios.
La BRCV, también conocida como infección del torrente sanguíneo asociada a catéter venoso central (CLABSI), se define como la bacteriemia o fungemia que aparece en un paciente portador de un catéter venoso central, en ausencia de otro foco infeccioso identificable. En las UCI, los catéteres venosos centrales no tunelizados son responsables de aproximadamente el 90% de estas infecciones, lo que convierte su prevención en una prioridad asistencial.
Ante esta problemática, el Proyecto Bacteriemia Zero surge en España como una estrategia nacional orientada a reducir la incidencia de estas infecciones mediante la aplicación de medidas preventivas basadas en la evidencia científica. Entre ellas destacan la higiene de manos, la antisepsia con clorhexidina, el uso de máximas barreras estériles durante la inserción, la elección adecuada del lugar de inserción y la retirada precoz de catéteres innecesarios, además de la formación continuada de los profesionales sanitarios.
La implantación de este proyecto ha demostrado una reducción significativa de las tasas de bacteriemia en las UCI participantes, consolidándose como una de las principales estrategias de seguridad del paciente y mejora de la calidad asistencial en el ámbito de los cuidados intensivos.
PALABRAS CLAVE
Unidades de cuidados intensivos, bacteriemia, catéteres venosos centrales, infecciones relacionadas con catéteres.
ABSTRACT
Central line-associated bloodstream infection (CLABSI) is one of the most frequent and serious infectious complications in patients admitted to intensive care units (ICUs), especially in those carrying non-tunneled central venous catheters. These devices are essential in the management of critically ill patients, as they allow the administration of complex treatments, hemodynamic monitoring, parenteral nutrition, blood transfusions, and other prolonged intravenous therapies. However, their use also involves a significant risk of nosocomial infection, increasing morbidity, mortality, length of hospital stay, and healthcare costs.
CLABSI is defined as bacteremia or fungemia occurring in a patient with a central venous catheter, in the absence of another identifiable source of infection. In ICUs, non-tunneled central venous catheters are responsible for approximately 90% of these infections, making their prevention a major healthcare priority.
In response to this problem, the Bacteriemia Zero Project was developed in Spain as a national strategy aimed at reducing the incidence of these infections through the implementation of evidence-based preventive measures. These include proper hand hygiene, skin antisepsis with chlorhexidine, the use of maximum sterile barriers during catheter insertion, appropriate selection of the insertion site, and the early removal of unnecessary catheters, as well as continuous training for healthcare professionals.
The implementation of this project has demonstrated a significant reduction in bloodstream infection rates in participating ICUs, establishing it as one of the main patient safety strategies and a key measure for improving healthcare quality in critical care settings.
KEY WORDS
Intensive care units, bacteremia, central venous catheters, catheter-related infections.
DESARROLLO DEL TEMA
Los dispositivos intravasculares (DIV) constituyen en la actualidad una herramienta imprescindible en la práctica clínica hospitalaria, especialmente en pacientes críticos ingresados en las unidades de cuidados intensivos (UCI), donde permiten garantizar un acceso vascular seguro y continuo para el tratamiento y la monitorización del paciente. Entre ellos, el catéter venoso central (CVC) destaca por su amplio uso en estas unidades, donde los pacientes requieren accesos venosos seguros y prolongados debido a su situación clínica compleja. Según los datos del programa EPINE (Estudio de Prevalencia de las Infecciones Nosocomiales en España), aproximadamente el 70% de los pacientes hospitalizados son portadores de algún dispositivo intravascular durante su estancia, y alrededor del 7% de ellos llevan un catéter venoso central (CVC), ya sea de forma temporal o permanente1,2.
Los catéteres venosos centrales son dispositivos cuyo extremo distal se localiza en la cavidad cardiaca, cerca de ella o dentro de uno de los grandes vasos, como la vena cava superior, la vena cava inferior, las venas braquiocefálicas, la vena yugular interna, la vena ilíaca externa o la vena femoral común2. Existen diferentes tipos de CVC según su vía de inserción, duración y finalidad terapéutica. Entre ellos destacan los catéteres venosos centrales no tunelizados, los tunelizados, los de inserción periférica y aquellos con reservorio subcutáneo implantable. En el ámbito de los cuidados intensivos, los más utilizados son los CVC no tunelizados, generalmente insertados por vía percutánea en la vena subclavia, yugular interna o femoral, destinados principalmente a tratamientos temporales y a pacientes que requieren una actuación rápida e intensiva. Este tipo de catéter permite la administración de nutrición parenteral, transfusiones sanguíneas, antibioticoterapia prolongada, hemodiálisis, monitorización hemodinámica y otras terapias intravenosas complejas, siendo especialmente útil en pacientes con inestabilidad clínica o necesidad de soporte vital avanzado1,2.
El paciente ingresado en UCI, considerado paciente crítico, presenta una situación clínica de elevada complejidad que requiere vigilancia continua, procedimientos invasivos frecuentes y una elevada manipulación de los accesos vasculares. Esto convierte al CVC en un recurso prácticamente indispensable dentro de este entorno asistencial. El estudio ENVIN-UCI mostró un elevado ratio de utilización de estos dispositivos, reflejando su uso generalizado en las unidades de cuidados intensivos2. Sin embargo, la colocación y mantenimiento de estos catéteres también conlleva riesgos importantes, siendo la bacteriemia relacionada con catéter (BRC) una de las complicaciones infecciosas más frecuentes y de mayor repercusión clínica.
La bacteriemia relacionada con el catéter venoso central (BRCV), también denominada infección del torrente sanguíneo asociada a catéter venoso central o CLABSI (Central Line-Associated Bloodstream Infection), se define como la bacteriemia o fungemia que aparece en un paciente portador de un catéter venoso central, caracterizada por el aislamiento de un patógeno en un hemocultivo cuando el paciente presenta fiebre o signos clínicos de infección, en ausencia de otro foco infeccioso identificable, y habiendo portado dicho catéter en el momento de la infección o dentro de las 48 horas previas a su aparición2,3. Estas infecciones pueden manifestarse inicialmente como procesos locales, con signos inflamatorios en el punto de inserción, pero también evolucionar hacia complicaciones sistémicas graves como bacteriemia persistente, tromboflebitis séptica, endocarditis infecciosa, abscesos metastásicos, osteomielitis o endoftalmitis, aumentando considerablemente la morbimortalidad del paciente1.
Los catéteres venosos centrales no tunelizados ocasionan aproximadamente el 90% de las bacteriemias asociadas a catéteres vasculares en las UCI, lo que los convierte en el principal foco de prevención dentro del paciente crítico1,2. Esta complicación no solo incrementa la estancia hospitalaria y los costes sanitarios, sino que también se asocia a una mortalidad atribuible significativa, pudiendo alcanzar cifras entre el 10% y el 25% de los casos2.
Debido a su elevada frecuencia, su impacto clínico y su carácter potencialmente prevenible, la bacteriemia asociada al CVC se considera actualmente un importante indicador de calidad asistencial y seguridad del paciente. La prevención de estas infecciones depende en gran medida de la correcta inserción, manipulación y mantenimiento del catéter, aspectos en los que el personal sanitario, especialmente enfermería, desempeña un papel fundamental.
Ante esta problemática, en España surge el Proyecto Bacteriemia Zero, una estrategia nacional impulsada por la Agencia de Calidad del Ministerio de Sanidad y desarrollada en colaboración con la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC), cuyo objetivo principal es reducir la incidencia de bacteriemias relacionadas con los catéteres venosos centrales en las UCI. Este proyecto se basa en la aplicación de un paquete de medidas preventivas (“bundle”) sustentadas en la evidencia científica, orientadas a mejorar la seguridad del paciente mediante la correcta inserción y mantenimiento del CVC2. Entre las medidas fundamentales incluidas en este programa destacan la higiene adecuada de manos antes de la inserción y manipulación del catéter, la utilización de clorhexidina en la antisepsia de la piel, el empleo de máximas barreras estériles durante la inserción, la preferencia de la vena subclavia frente a la femoral siempre que sea posible y la retirada precoz de los catéteres innecesarios. A estas actuaciones se suma la formación continuada de los profesionales sanitarios y la estandarización de los procedimientos mediante protocolos de actuación, con el objetivo de reducir la variabilidad clínica y mejorar la adherencia a las recomendaciones basadas en la evidencia4.
Su implantación logró una reducción aproximada del 50% en las tasas de bacteriemia en las UCI participantes, consolidándose como una de las estrategias más relevantes en la prevención de infecciones nosocomiales y en la mejora de la calidad asistencial en el paciente crítico2.
CONCLUSIÓN
La bacteriemia relacionada con el catéter venoso central continúa siendo una de las principales complicaciones infecciosas en las unidades de cuidados intensivos, especialmente en pacientes portadores de catéteres venosos centrales no tunelizados. Su elevada frecuencia, así como su impacto sobre la morbimortalidad, la estancia hospitalaria y los costes sanitarios, la convierten en un importante problema de seguridad del paciente.
La aplicación de medidas preventivas basadas en la evidencia, como las incluidas en el Proyecto Bacteriemia Zero, ha demostrado ser fundamental para reducir su incidencia. La correcta inserción, manipulación y mantenimiento del catéter, junto con la formación continuada de los profesionales sanitarios y el cumplimiento estricto de los protocolos, permiten mejorar la calidad asistencial y disminuir de forma significativa el riesgo de infección.
Por ello, la prevención de la BRCV debe considerarse una prioridad dentro de la práctica clínica en UCI, donde el papel de enfermería resulta esencial para garantizar unos cuidados seguros, eficaces y centrados en el paciente crítico.
BIBLIOGRAFÍA
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- Viu Martínez R. Medidas preventivas de bacteriemia asociada al catéter venoso central en la UCI. Trabajo Fin de Grado. Escuela Universitaria de Enfermería de Vitoria-Gasteiz; 2018.
- Haddadin Y, Annamaraju P, Regunath H. Central Line-Associated Blood Stream Infections. In: StatPearls [Internet]. Treasure Island (FL): StatPearls Publishing; 2022 [updated 2022 Nov 26; cited 2026 Apr 20]. Available from: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK430891/
- Seguridad del Paciente. Bacteriemia Zero. Madrid: Ministerio de Sanidad y Consumo de España; 2015.