Prevención de caídas en pacientes adultos hospitalizados: intervenciones de enfermería basadas en la evidencia

29 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Adrián Cubas Esteban. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Ines Gracia Abril. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Mari Mar Marco Martín. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Iratxe Goded Navarrete. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Ainoa Albiol Falcó. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Cristina Hernández Romano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

Las caídas durante la hospitalización constituyen un evento adverso frecuente y potencialmente prevenible. Sus consecuencias incluyen lesiones, miedo a volver a caer, pérdida funcional, prolongación de la estancia y aumento de la utilización de recursos. El riesgo es multifactorial y puede modificarse a lo largo del ingreso, por lo que una valoración única resulta insuficiente.

Enfermería desempeña un papel central en la prevención mediante la identificación del riesgo, la vigilancia clínica, la movilización segura, la educación del paciente, la revisión de factores ambientales y la coordinación de intervenciones individualizadas. La evidencia reciente favorece estrategias multifactoriales y educativas frente a medidas aisladas, aunque la efectividad depende de la adherencia y de la correcta implementación.

El objetivo de esta revisión es sintetizar las intervenciones enfermeras aplicables al ámbito hospitalario y analizar los factores que condicionan su efectividad. La prevención debe orientarse a los riesgos concretos de cada paciente, evitando medidas universales que puedan limitar innecesariamente la autonomía.

PALABRAS CLAVE

Accidentes por caídas, enfermería, hospitalización, seguridad del paciente y prevención de accidents.

ABSTRACT

In-hospital falls are frequent and potentially preventable adverse events. Consequences include injury, fear of falling, functional decline, prolonged length of stay and increased resource use. Risk is multifactorial and may change throughout hospitalization, making a single assessment insufficient.

Nurses play a central role through risk identification, clinical surveillance, safe mobilization, patient education, environmental assessment and coordination of individualized interventions. Recent evidence supports multifactorial and educational strategies rather than isolated measures, although effectiveness depends on adherence and implementation.

This review synthesizes nursing interventions applicable to hospital settings and examines factors affecting their effectiveness. Prevention should target each patient’s specific risks while avoiding universal measures that unnecessarily restrict autonomy.

KEY WORDS

Accidental falls, nursing, hospitalization, patient safety, accident prevention.

INTRODUCCIÓN

Las caídas hospitalarias son acontecimientos complejos en los que intervienen factores intrínsecos y extrínsecos. Edad avanzada, deterioro de la marcha, debilidad, hipotensión, alteración cognitiva, urgencia miccional, medicación sedante y antecedentes de caídas pueden combinarse con iluminación insuficiente, obstáculos, calzado inadecuado o falta de acceso a ayudas técnicas1,2.

Las consecuencias trascienden la lesión física. Una caída puede generar miedo, restricción de la movilidad y pérdida de confianza, favoreciendo un círculo de inmovilidad y deterioro funcional. Además, las estrategias preventivas excesivamente restrictivas también pueden producir efectos no deseados si sustituyen la movilización segura por reposo innecesario1,2.

Una revisión y metaanálisis de ensayos sobre intervenciones de enfermería en mayores encontró una reducción significativa del riesgo de caídas, con mejores resultados para intervenciones educativas y multifactoriales1.

Revisiones más recientes en atención aguda coinciden en que los programas liderados por enfermería deben combinar valoración, educación, comunicación y modificaciones del entorno1-3.

Sin embargo, disponer de un protocolo no garantiza su cumplimiento. Una revisión de estrategias de implementación hospitalaria observó una amplia variabilidad en la adherencia y señaló la formación de profesionales y el desarrollo de relaciones entre los implicados como componentes frecuentes de los programas3.

Por ello, resulta pertinente analizar la prevención de caídas como un proceso continuado de cuidados y no únicamente como la aplicación de una escala al ingreso.

OBJETIVOS

General:

  • Analizar las intervenciones de enfermería dirigidas a prevenir caídas en pacientes adultos hospitalizados.

Específicos:

  • Identificar factores de riesgo modificables y situaciones que requieren reevaluación.
  • Describir intervenciones educativas, ambientales y de movilización segura.
  • Analizar la utilidad de estrategias multifactoriales y los factores relacionados con su implementación.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo entre julio y agosto de 2026 en PubMed/MEDLINE, CINAHL, Scopus, SciELO y Dialnet, complementándose con la consulta de revisiones sistemáticas y documentos científicos relevantes.

Se utilizaron descriptores DeCS/MeSH relacionados con el problema estudiado y con los cuidados de enfermería, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR. Se priorizaron revisiones sistemáticas, metaanálisis, ensayos clínicos, estudios observacionales y trabajos de implementación con aplicabilidad clínica.

Se incluyeron publicaciones en español o inglés, centradas en población adulta hospitalizada y relacionadas con intervenciones de enfermería. Se excluyeron estudios pediátricos y trabajos cuyo contenido no permitía responder a los objetivos. La evidencia seleccionada se sintetizó de forma narrativa, señalando las áreas en las que existía heterogeneidad o certeza limitada.

La pregunta de investigación se estructuró mediante el modelo PICO:

¿En pacientes adultos hospitalizados, las intervenciones multifactoriales de enfermería, comparadas con los cuidados habituales, reducen la incidencia de caídas?

  • P: pacientes adultos hospitalizados.
  • I: intervenciones enfermeras multifactoriales e individualizadas.
  • C: cuidados habituales o prevención no estructurada.
  • O: reducción de caídas, lesiones y factores de riesgo modificables.

RESULTADOS

Valoración dinámica del riesgo:

La valoración inicial permite identificar vulnerabilidad, pero el riesgo puede cambiar tras cirugía, inicio de sedantes, hipotensión, infección, deterioro cognitivo o pérdida funcional. Por ello, enfermería debe reevaluar ante cambios clínicos y después de cualquier caída o casi caída1,2.

Las escalas ayudan a ordenar la información, pero no sustituyen el juicio clínico. Es necesario conocer antecedentes, marcha, equilibrio, necesidad de ayuda para transferencias, visión, continencia, estado cognitivo y fármacos que puedan favorecer mareo o sedación.

Comunicar el riesgo entre turnos evita que la información quede limitada al registro. La prevención es más útil cuando se vincula cada factor identificado con una intervención concreta1,2.

Movilización y transferencias seguras:

La inmovilidad no debe utilizarse como estrategia preventiva general. Mantener actividad y fuerza reduce deterioro funcional, por lo que deben facilitarse sedestación, deambulación y transferencias con el nivel de ayuda adecuado1.

Antes de levantar al paciente conviene valorar hipotensión ortostática, dolor, debilidad, calzado y dispositivos. El timbre y las ayudas técnicas deben quedar accesibles y el paciente debe conocer cuándo solicitar ayuda2,3.

Los planes individualizados permiten diferenciar a quien puede movilizarse de forma autónoma de quien necesita supervisión o asistencia física, evitando tanto la infraasistencia como restricciones innecesarias3.

Educación del paciente y la familia:

La educación es una de las intervenciones con mejores resultados en revisiones de programas enfermeros. Debe explicar el riesgo personal y las conductas concretas: pedir ayuda, levantarse progresivamente, utilizar calzado estable, mantener ayudas técnicas cerca y comunicar mareo o debilidad.

La información genérica tiene menor utilidad que aquella adaptada a los riesgos del paciente. La técnica teach-back puede comprobar que la persona comprende cuándo y cómo movilizarse con seguridad.

Familiares y cuidadores pueden reforzar las recomendaciones, pero no deben asumir funciones de vigilancia para las que no estén preparados1,2.

Entorno y necesidades de eliminación:

El entorno debe mantenerse despejado, con iluminación adecuada, cama en posición segura y objetos de uso frecuente al alcance. Las gafas, audífonos, bastones o andadores deben estar disponibles cuando sean necesarios1,2.

Muchas caídas ocurren al intentar ir al baño. La urgencia, la nocturia y el efecto de diuréticos pueden anticiparse mediante rondas y oferta programada de ayuda para la eliminación, especialmente en pacientes dependientes2,6.

La señalización del riesgo puede facilitar la comunicación profesional, pero no sustituye las intervenciones individualizadas6.

Medicaciones y factores clínicos:

Enfermería puede detectar somnolencia, hipotensión, mareo o alteración de la marcha tras cambios farmacológicos y comunicar estos hallazgos. Sedantes, hipnóticos, antihipertensivos y otros tratamientos pueden contribuir al riesgo en determinados pacientes6.

También deben abordarse dolor, deshidratación, hipoglucemia, infección y alteraciones cognitivas cuando estén presentes. La caída puede ser la manifestación de un deterioro clínico y no únicamente un accidente ambiental1,6.

Tras una caída es fundamental valorar lesiones y analizar circunstancias, actividad realizada, síntomas previos y factores contribuyentes para modificar el plan preventivo.

Tecnología y vigilancia

Algunos programas incorporan sensores, alarmas o videovigilancia. Una revisión reciente identificó resultados favorables con tecnologías de monitorización, aunque los estudios fueron heterogéneos y no permiten considerar la tecnología una solución independiente2,3.

Las alarmas pueden generar fatiga si se utilizan indiscriminadamente. Su indicación debe individualizarse y acompañarse de una respuesta asistencial rápida3.

La tecnología puede complementar, pero no reemplazar, la observación, la educación y la disponibilidad del personal4.

Intervenciones multifactoriales e implementación:

Los programas que combinan valoración, educación, comunicación y modificaciones ambientales muestran mayor consistencia que las medidas aisladas. Su lógica es abordar simultáneamente varios factores que interactúan en un mismo paciente1,2.

La implementación condiciona el resultado. En una revisión de 48 estudios hospitalarios, casi todos utilizaron estrategias de formación y educación de profesionales; la adherencia a las intervenciones fue variable.

Para sostener los programas se requieren protocolos comprensibles, registro sencillo, auditoría, devolución de resultados y liderazgo clínico. Enfermería tiene un papel esencial en convertir las recomendaciones en cuidados aplicados durante las 24 horas3.

DISCUSIÓN

La evidencia respalda la prevención multifactorial, pero no existe una intervención única capaz de eliminar las caídas. El metaanálisis de Orts-Cortés y colaboradores observó reducción del riesgo con programas enfermeros, especialmente educativos y multifactoriales1.

Las revisiones en atención aguda refuerzan esta conclusión, aunque señalan heterogeneidad metodológica y necesidad de estudios más comparables. Por tanto, los resultados deben interpretarse como apoyo a paquetes individualizados y no a protocolos rígidos iguales para todos2.

Un aspecto especialmente relevante es la implementación. La adherencia puede ser incompleta incluso cuando las intervenciones están bien fundamentadas. La prevención requiere que la valoración produzca acciones visibles y que estas se revisen cuando cambia el estado del paciente3.

El equilibrio entre seguridad y autonomía debe mantenerse. Restringir innecesariamente la movilidad puede aumentar dependencia y deterioro, por lo que el objetivo debe ser una movilidad segura y asistida según necesidad.

La evidencia complementaria muestra que la prevención debe integrar factores clínicos, educación y, cuando proceda, tecnología. Un metaanálisis de estrategias tecnológicas describió reducción de algunas caídas y fracturas, pero con heterogeneidad entre dispositivos5.

La revisión de factores de riesgo hospitalarios de 2024 confirmó asociaciones especialmente relevantes con antecedentes de caídas y fármacos depresores del sistema nervioso central.6 La educación del paciente puede mejorar conocimiento y conductas preventivas, aunque sus efectos dependen del diseño y la implementación del programa7,8.

CONCLUSIONES

  • El riesgo de caída es dinámico y debe reevaluarse durante el ingreso y ante cambios clínicos.
  • Las intervenciones educativas y multifactoriales lideradas por enfermería presentan el respaldo más consistente.
  • La movilización segura, la adaptación del entorno, la atención a la eliminación y la vigilancia de efectos farmacológicos son componentes fundamentales.
  • La tecnología puede complementar la prevención, pero no sustituye la valoración y la atención individualizada.
  • La efectividad de los programas depende de su implementación, adherencia y continuidad entre turnos.

BIBLIOGRAFÍA

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