- Silvia Pérez Ortiz. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Isabel Shengyin de la Parra Colom. Graduada en Enfermería. Aragón, España.
- Alba Moliner Gil. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Laura Murillo Eito. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Zhasmina Ivanova Ivanova. Graduada en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La sarcopenia se define como la pérdida de masa y fuerza muscular, sin afectar necesariamente el rendimiento físico. Este síndrome tiene un impacto significativo en la salud, la autonomía y la calidad de vida, y se ha convertido en un problema de salud pública debido a su asociación con múltiples enfermedades crónicas.
En cuanto a la prevención y tratamiento, la nutrición juega un papel esencial. Una ingesta inadecuada de energía o proteínas puede provocar atrofia muscular. Asimismo, la actividad física, especialmente el entrenamiento de resistencia progresivo y de alta intensidad, ha demostrado ser altamente eficaz para mejorar la fuerza, la masa muscular y la función física. La combinación de nutrición adecuada y ejercicio físico muestra efectos sinérgicos, ayudando a mejorar parámetros musculares y reducir el riesgo de caídas. Dado que esta condición también puede presentarse en personas jóvenes, es fundamental promover estilos de vida saludables desde edades tempranas.
PALABRAS CLAVE
Sarcopenia, nutrición, ejercicio físico, prevención.
ABSTRACT
Sarcopenia is defined as the loss of muscle mass and strength, without necessarily affecting physical performance. This syndrome has a significant impact on health, autonomy, and quality of life, and has become a public health concern due to its association with multiple chronic diseases.
In terms of prevention and treatment, nutrition plays a key role. Inadequate intake of energy or protein can lead to muscle atrophy. Likewise, physical activity, particularly progressive and high-intensity resistance training, has been shown to be highly effective in improving strength, muscle mass, and physical function. The combination of proper nutrition and physical exercise has synergistic effects, helping to improve muscle parameters and reduce the risk of falls. Since this condition can also occur in young people, it is essential to promote healthy lifestyles from an early age.
KEY WORDS
Sarcopenia, nutrition, physical exercise, prevention.
DESARROLLO DEL TEMA
Se define la sarcopenia como la pérdida de fuerza y de masa muscular sin que se produzca pérdida en el rendimiento físico1. Si bien es cierto que tradicionalmente se ha asociado con la edad avanzada, también es prevalente en personas jóvenes. Se ha demostrado que la velocidad de pérdida de fuerza muscular es de 2 a 5 veces más rápida que la de la pérdida de masa muscular2.
La sarcopenia es un problema significativo porque influye directamente en la salud, la autonomía y la calidad de vida de los individuos. Pues se asocia con el riesgo y prevalencia de multitud de enfermedades y procesos crónicos3. Lo cual ha hecho que se reconozca como un problema de salud pública y se haya convertido en un campo de gran interés en la investigación en la última década4.
El riesgo de sarcopenia se ve influenciado por una serie de factores entre los que figuran la edad avanzada, un mal estado nutricionaldestacando el déficit de vitamina D, la actividad sedentaria y comorbilidades como la osteoporosis o enfermedades cardiovasculares y metabólicas entre otras2.
La relación entre la sarcopenia y enfermedades cardiovasculares o metabólicas se ha vinculado a procesos de inflamación crónica, estrés oxidativo excesivo, la resistencia a la insulina en los diabéticos, la disfunción endotelial y la disfunción hepática. No obstante, algunos estudios señalan que, debido a la coexistencia de la sarcopenia y las enfermedades metabólicas en diversas poblaciones, resulta difícil determinar cuál de ellas constituye la causa principal de esta mutua asociación5.
A nivel poblacional, se recomienda emplear el cuestionario SARC-F como herramienta de cribado. Es un instrumento compuesto por 5 ítems y utilizado en la práctica clínica diaria para analizar el riesgo de sarcopenia2. Hay estudios que demuestran que es un cuestionario de gran validez y fiabilidad, pues su alta sensibilidad y especificidad lo convierten en una opción útil para su implementación en la práctica clínica, especialmente en contexto en donde el acceso a pruebas diagnósticas más complejas es limitado6.
Nutrición y sarcopenia. ¿Cómo afecta la nutrición en la sarcopenia?
Si bien es cierto que la cantidad y calidad de los alimentos consumidos, así como la energía consumida, pueden considerarse factores preventivos de la sarcopenia, una ingesta inadecuada de energía y/o proteínas repetidamente puede conducir a atrofia muscular, fatiga muscular, debilidad y fragilidad7. Por ello se dice que la desnutrición contribuye a la sarcopenia8.
La Sociedad Europea de Nutrición Clínica y MetabolismoESPEN recomienda un valor aproximado de 30 kcal/kg de peso corporal como estimación general y orientación para los requerimientos energéticos en personas mayores. Este valor guía necesita ser ajustado individualmente teniendo en cuenta todos los factores pertinentes y es necesario adecuar la ingesta energética e ingesta de líquidos a la patología de base y necesidades de cada paciente9.
En los periodos de desnutrición se produce una disminución del tejido adiposo y de la masa muscular, siendo esta última la más difícil de recuperar para las personas mayores. Algunos estudios afirman que un consumo proteico adecuado puede mejorar la fuerza y la masa muscular en adultos mayores sanos, en personas en estado de envejecimiento o que atraviesen procesos inflamatorios y/o patológicos. En este contexto, un grupo de expertos de la Sociedad Europea de Nutrición Clínica y MetabolismoESPEN recomienda una ingesta de 1,0–1,2 g de proteína/kg de peso corporal/día para adultos mayores sanos y 1,2–1,5 g de proteína/kg para adultos mayores desnutridos7.
En adición, existen indicios de que la dieta mediterránea podría tener efectos beneficiosos sobre la masa muscular y la función física en adultos mayores saludables, mostrando un potencial prometedor en la prevención de la sarcopenia en adultos mayores7.
EJERCICIO FÍSICO Y SARCOPENIA. ¿Cómo afecta la actividad física en la sarcopenia?
Es importante resaltar el papel fundamental que tiene la inactividad física en el deterioro de la masa muscular, la potencia y la fuerza muscular, lo cual deriva en un aumento del riesgo de caídas en las poblaciones mayores.
Existen estudios que han contemplado los ejercicios de resistencia, tanto de forma aislada como combinados con otro tipo de entrenamiento, concluyendo que pueden resultar beneficiosos en el campo de la antropometría y rendimiento muscular10.
En particular, un entrenamiento de resistencia progresivo y de alta intensidad ha demostrado ser especialmente eficaz en la mejora de la fuerza muscular, masa muscular y función física. Este enfoque resulta más efectivo para combatir la pérdida muscular asociada al envejecimiento y a condiciones como la sarcopenia. Por otro lado, los ejercicios del tipo aeróbico y de baja intensidad son más adecuados para la mejora de la capacidad cardiovascular, la movilidad y la resistencia. Sin embargo, su efecto directo sobre la fuerza y la masa muscular es limitado, por lo que se recomienda combinarlos con entrenamientos de alta resistencia para obtener un enfoque más completo y equilibrado10.
Con respecto al tratamiento, actualmente no se dispone de tratamientos farmacológicos autorizados para la sarcopenia. Por ello las Guías internacionales de práctica clínica para la sarcopeniaICFSR señalan la importancia del entrenamiento con ejercicios de fuerza y de resistencia como principal estrategia en la prevención y tratamiento de la sarcopenia10.
NUTRICIÓN Y EJERCICIO. Estilo de vida saludable en la prevención de la sarcopenia:
La dieta mediterránea, especialmente combinada con ejercicio, ayuda a mejorar la masa muscular y reducir la grasa corporal en adultos mayores obesos. Pues contribuyen en la mejora del equilibrio, la velocidad de la marcha, la flexibilidad, la fuerza muscular y una reducción en el riesgo de caídas. La dieta tiene efectos protectores, especialmente en personas que están en una etapa pre-frágil, ayudando a retrasar o prevenir el desarrollo de la fragilidad. Además, contribuyen en la mejora de factores cardiometabólicos y, por ende, en una mejor salud en el envejecimiento11.
Cabe resaltar que el entrenamiento de resistencia dinámica de alta intensidadHIT-DRT aplicado de manera eficiente durante un tiempo, apoyado con suplementación de vitamina D, calcio y proteínas, aplicado en personas mayores con osteosarcopenia, genera efectos favorables en la masa ósea, la masa corporal magra y la fuerza muscular12.
CONCLUSIONES
- En una sociedad demográficamente envejecida la nutrición desempeña un papel fundamental en la prevención de la sarcopenia. Las recomendaciones dietéticas actuales se centran en un aumento de la ingesta proteica, complementada con suplementos nutricionales cuando sea necesario. Entre los modelos alimentarios más eficaces, destaca la dieta mediterránea.
- El estilo de vida sedentario y la adopción de hábitos alimentarios inadecuados aumentan significativamente el riesgo de desarrollar sarcopenia. Dado que esta condición también puede presentarse en personas jóvenes, es fundamental promover estilos de vida saludables desde edades tempranas.
- La combinación de una alimentación equilibrada y el ejercicio físicodestacando ejercicios de fuerza y de resistencia tiene efectos sinérgicos en la salud muscular y funcionalidad al reducir el riesgo de caídas y favorecer la salud cardiometabólica.
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