Proteína beta traza y β2-microglobulina: utilidad y limitaciones clínicas

26 octubre 2025

 

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2025.74.40.002

 

 

 

 

AUTORES

  1. Juan Manuel Orellana Cifuentes. Universidad Técnica de Machala. Ecuador.
  2. Carla Crisley Cañafe Carpio. Universidad Técnica de Machala. Ecuador.
  3. Carina Alexandra Serpa Andrade. Universidad Técnica de Machala. Ecuador.

 

RESUMEN

La Enfermedad Renal Crónica representa un desafío global, dada la limitación de biomarcadores tradicionales como la creatinina para la detección temprana del daño renal. El objetivo fue analizar las ventajas y aplicaciones clínicas de la Proteína Beta-Trace y la β2-microglobulina como biomarcadores renales emergentes, incluido los factores que influyen en sus niveles y confiabilidad. Se efectuó una búsqueda bibliográfica sistemática en PubMed y Google Scholar, priorizando artículos de cuartil 1 y 2. Los resultados principales revelan que BTP y B2M superan a la creatinina en la detección temprana del daño renal y en la precisión del filtrado glomerular, probablemente debido a su menor influencia de factores no renales. Su utilidad se extiende a la predicción de la progresión de la ERC en condiciones como nefropatía diabética, diálisis peritoneal, trasplante renal y lupus eritematoso sistémico. No obstante, su interpretación demanda considerar variaciones demográficas, genéticas, de composición corporal, modalidades de diálisis, inflamación y farmacoterapia. En conclusión, la BTP y la B2M tienen un alto potencial como biomarcadores en la identificación precoz y el abordaje clínico de la enfermedad renal crónica. No obstante, su uso habitual en la práctica médica aún depende de procesos de estandarización más rigurosos y de investigaciones adicionales que respalden su eficacia.

PALABRAS CLAVE

Insuficiencia renal crónica, proteína beta-traza, microglobulina beta-2, biomarcadores.

ABSTRACT

Chronic Kidney Disease represents a global challenge, given the limitations of traditional biomarkers like creatinine for early detection of kidney damage. This review aimed to analyze the advantages and clinical applications of Beta-Trace Protein and β2-microglobulin as emerging renal biomarkers, also identifying factors influencing their levels and reliability. A systematic literature search was conducted in PubMed and Google Scholar, prioritizing Q1 and Q2 articles. Main results reveal that BTP and B2M surpass creatinine in early kidney damage detection and glomerular filtration rate precision, showing less influence from non-renal factors. Their utility extends to predicting CKD progression in conditions such as diabetic nephropathy, peritoneal dialysis, kidney transplantation, and systemic lupus erythematosus. However, their interpretation demands considering demographic, genetic, body composition, dialysis modalities, inflammation, and pharmacotherapy variations. It is concluded that BTP and B2M are promising tools to improve early detection and management of CKD, although further standardization and studies are needed for their routine implementation.

KEY WORDS

Chronic kidney disease, beta-trace protein, beta 2-microglobulin, biomarkers.

INTRODUCCIÓN

La Enfermedad Renal Crónica (ERC) representa un problema de salud pública de magnitud mundial, caracterizado por una reducción progresiva de la función renal que, en su estadio más avanzado, puede culminar en la enfermedad renal crónica terminal. Esta condición se asocia con una elevada morbilidad y mortalidad, imponiendo una considerable carga socioeconómica y de salud a nivel global. En Ecuador, factores como la diabetes y la hipertensión arterial, que afectan aproximadamente al 11% de la población adulta, son los principales causantes de la ERC, posicionándose como la cuarta causa de mortalidad general y la quinta de mortalidad prematura, además se estima que cerca de 20.000 habitantes reciben terapia de reemplazo renal (TRR), superando por mucho las recomendaciones de la Sociedad Latinoamericana de Nefrología e Hipertensión1. Estas cifras tan alarmantes son resultado directo de un retraso en el diagnóstico, menos de un 10% de los pacientes en el Ecuador reciben un diagnóstico de ERC en estadios iniciales, y se calcula que alrededor del 45% de los pacientes en estadios 4 y 5 fallecen antes de siquiera iniciar tratamiento con diálisis2.

La evaluación precisa de la función renal es fundamental para el diagnóstico, clasificación y seguimiento adecuado de la ERC, siendo el filtrado glomerular (FG) el mejor índice para esta valoración, sin embargo, la medición directa del FG es un proceso complejo, poco práctico y tardado para la rutina clínica 3. Por ello, en la práctica se prefiere emplear una aproximación a la tasa de filtración glomerular (TFG) real, es decir la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), un método indirecto que tradicionalmente se ha basado en la cuantificación de urea y creatinina sérica, junto con el análisis de orina, no obstante, estas pruebas habituales presentan limitaciones significativas4. En el caso de la creatinina, su concentración puede verse alterada por factores extrarrenales como la edad, el sexo, la masa muscular, el tipo de dieta y ciertos medicamentos, lo que puede conducir a una sobreestimación del FG, en parte debido a su secreción tubular, más allá de estas influencias, la creatinina sérica presenta un «rango ciego» de detección, esto significa que sus valores pueden permanecer dentro de rangos normales incluso cuando ya existe un daño renal significativo5,6. Esta aparente normalidad se debe a los avanzados mecanismos de compensación del riñón, autorregulación glomerular, feedback túbulo-glomerular y la hipertrofia compensatoria, manteniendo la TFGe relativamente estable, solo cuando la masa nefronal funcional cae por debajo del 50%, la creatinina sérica comienza a aumentar de forma detectable en los exámenes de laboratorio, por tal motivo, la creatinina no es un marcador precoz de enfermedad renal, y el daño puede cursar silente durante años, lo que ha llevado a considerar la ERC como un «asesino silencioso”7.

Las fórmulas actuales para calcular la TFGe a partir de creatinina, como la desarrollada en el estudio Modification of Diet in Renal Disease y calibrada mediante Isotope Dilution Mass Spectrometry (MDRD-IDMS), así como la propuesta por la Chronic Kidney Disease Epidemiology Collaboration (CKD-EPI), ofrecen mayor precisión que el uso aislado de creatinina. Sin embargo, su aplicabilidad se ve reducida en contextos como peso corporal extremo, alteraciones significativas de la masa muscular, insuficiencia renal aguda, embarazo, hepatopatías avanzadas o presencia de edema generalizado, por su parte, la albuminuria constituye un marcador sensible de daño renal, aunque suele aparecer en fases más avanzadas de la enfermedad 5,6.

Ante estas limitaciones inherentes a los biomarcadores clásicos para la detección temprana y precisa del daño renal, emerge la necesidad imperante de explorar nuevos biomarcadores con mayor sensibilidad y especificidad. En este contexto, la Proteína Beta-Trace (BTP) y la β2-microglobulina (B2M) han cobrado relevancia como biomarcadores emergentes y prometedores para la evaluación temprana de la función renal y la detección de daño tubular. La BTP, también conocida como prostaglandina D2 sintasa, es una glicoproteína monomérica de bajo peso molecular (23 000-29 000 daltons) que se produce de manera constante en el organismo, su expresión es predominante en el plexo coroideo del cerebro, por ello, históricamente ha sido empleada como marcador de fuga de líquido cefalorraquídeo, en menor medida se encuentra en otros tejidos como el riñón, el corazón, los testículos, la glándula pineal, el bazo y la médula ósea 8. La BTP se elimina casi exclusivamente por filtración glomerular, siendo posteriormente reabsorbida y degradada en los túbulos proximales, lo que le confiere una vida media sérica corta de aproximadamente 1.2 horas, como biomarcador renal, su utilidad reside en su papel dual: por un lado, su filtración glomerular constante la convierte en un indicador fiable de la TFGe, ya que sus niveles séricos reflejan directamente la capacidad de los glomérulos para filtrar la sangre9,10. Por otro lado, su casi completa reabsorción y catabolismo en los túbulos proximales la posicionan como un marcador sensible de daño tubular, dado que cualquier alteración en la función de reabsorción tubular resultaría en un aumento de su excreción urinaria o en una acumulación sérica desproporcionada, se ha sugerido que sus niveles son menos dependientes de la edad, el sexo, la dieta o la producción endógena del tejido muscular en comparación con la creatinina, lo que podría traducirse en una mayor fiabilidad para el cálculo de la TFGe11.

Por su parte, la B2M es una proteína pequeña de 99 aminoácidos con un peso molecular de 11 800 daltons, cuya función principal es inmunológica, constituye la cadena ligera de las moléculas del complejo principal de histocompatibilidad (MHC) de clase I, las cuales se expresan en la superficie de casi todas las células nucleadas del organismo, incluyendo las del riñón, corazón, hígado y células sanguíneas12,13. La B2M circulante se filtra libremente en el glomérulo y es reabsorbida casi por completo por el receptor tubular proximal megalina, siendo catabolizada a aminoácidos, con solo un 1% de eliminación extrarrenal14. Al igual que la BTP, la B2M también presenta un papel dual como biomarcador renal. Su filtración glomerular la hace útil para obtener la TFGe, mientras que su reabsorción tubular casi completa la convierte en un marcador sensible de disfunción tubular proximal, un aumento en la excreción urinaria de B2M, o en sus niveles séricos en ausencia de una disminución significativa de la TFG, puede indicar una alteración en la capacidad de reabsorción de los túbulos. Las ecuaciones de TFGe basadas en B2M son menos dependientes de la edad y el sexo que las basadas en creatinina, y se ha demostrado que la B2M es menos influenciada por la raza que la cistatina C y la creatinina5,15. Además, la B2M es un biomarcador pronóstico establecido en pacientes con mieloma múltiple16.

Ambos biomarcadores, BTP y B2M, se asocian significativamente con los niveles de suPAR (soluble urokinase plasminogen activator receptor), sugiriendo su participación en vías inflamatorias crónicas. La relevancia de la BTP y la B2M radica en su capacidad para ofrecer una perspectiva más completa y temprana de la disfunción renal en diversas condiciones clínicas, al reflejar tanto la función de filtración como la integridad tubular 17.

OBJETIVO

Analizar la evidencia científica sobre la utilidad clínica de la Proteína Beta-Traza (BTP) y la Beta-2-Microglobulina (B2M) como biomarcadores para la detección temprana, seguimiento y pronóstico del daño renal, con el fin de proveer al personal médico de atención primaria una base de conocimiento actualizada que destaque su potencial diagnóstico sobre los marcadores tradicionales.

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda bibliográfica exhaustiva para esta revisión, empleando los términos Medical Subject Headings (MeSH) » beta trace protein» y «beta 2-Microglobulin». Las bases de datos consultadas fueron PubMed y Google Scholar, dando prioridad a los artículos publicados en revistas científicas de cuartil 1 y 2, según las variables del estudio, tales como sus posibles aplicaciones clínicas y estudios que revelaran variaciones en los niveles de estas biomoléculas debido a diversos factores renales y no renales. La información recopilada fue analizada y sintetizada para identificar las ventajas, limitaciones, confiabilidad en diversos contextos y los factores influyentes en la interpretación de estos biomarcadores.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

La evidencia actual sobre la Proteína BTP y la B2M como biomarcadores emergentes en la evaluación de la función renal, superando las limitaciones de los marcadores tradicionales. Los hallazgos se estructuran para destacar su utilidad en diversos escenarios clínicos y los factores que modulan su concentración.

BTP: Utilidad Clínica en Patologías Renales Específicas:

En el contexto de la diálisis peritoneal, la BTP se presenta como un biomarcador potencialmente más preciso de la función renal residual (FRR) que los métodos tradicionales, estos últimos, basados en la depuración de urea y creatinina, a menudo requieren recolecciones de orina de 24 horas (un proceso tardado y propenso a errores), y sus marcadores séricos (creatinina, cistatina C y urea) son sustancialmente depurados por la diálisis, limitando su precisión para reflejar la FRR18. En contraste, la BTP muestra una eliminación peritoneal mínima frente a la renal, 3.36 L/semana/1.73m² vs 15.14 L/semana/1.73m² respectivamente, estudios han revelado una correlación inversa significativa entre la BTP sérica y la diuresis residual, la depuración de creatinina residual y la depuración total de urea19. Sus cambios a lo largo del tiempo reflejaron fielmente las variaciones en la FRR, no obstante, la mayoría de estas investigaciones se han realizado en cohortes pequeñas y predominantemente caucásicas, lo que resalta la necesidad de futuros estudios con poblaciones más amplias para establecer valores de corte clínicos y evaluar su valor pronóstico a largo plazo10.

En relación a la lesión renal aguda (LRA), la Proteína Beta-Trace (BTP) emerge como un biomarcador prometedor, ofreciendo ventajas significativas sobre la creatinina sérica. A diferencia de la creatinina, cuya elevación es tardía (12-24 horas post-injuria) y sujeta a variabilidad por factores no renales (género, edad, masa muscular), la BTP se eleva tempranamente en el curso de la LRA, reflejando una disminución del aclaramiento renal17,18. Estudios piloto han demostrado que niveles preoperatorios de BTP fueron de 0.90 mg/L en pacientes que posteriormente desarrollaron LRA en comparación con el grupo sin LRA 0.68 mg/L, sugiriendo una disfunción renal subyacente y abriendo la posibilidad de su uso predictivo en el preoperatorio10. Aunque la evidencia es prometedora y la BTP es un indicador más sensible de la TFGe con una vida media más corta, se requieren estudios más amplios y prospectivos en poblaciones diversas para validar estos hallazgos y establecer su implementación clínica rutinaria, especialmente considerando las limitaciones de los estudios actuales (tamaño de muestra, definición de LRA basada en CrS, exclusión de ciertas cirugías).

Para el trasplante renal, los niveles pretrasplante de BTP se encuentran elevados en pacientes con ERCT debido a la mínima eliminación no renal, un hallazgo relevante es la asociación de niveles elevados de BTP pretrasplante (>12.7 mg/l) con un mayor riesgo de eventos cardíacos adversos mayores (MACE) postrasplante (HR 2.02, p=.02), lo que sugiere su posible utilidad en la estratificación del riesgo cardiovascular. A diferencia de la creatinina y la cistatina C, la BTP no parece eliminarse sustancialmente por las membranas de hemodiálisis de bajo o alto flujo, lo que la haría menos susceptible a la variabilidad relacionada con el tratamiento dialítico previo al trasplante9,20. No obstante, es importante señalar que, en una cohorte escandinava, las ecuaciones basadas en BTP y/o B2M no mejoraron la estimación de la TFG en comparación con las ecuaciones CKD-EPI de 2021 basadas en creatinina y cistatina C en receptores de trasplante renal12.

En relación con la modalidad de hemodiálisis, la eliminación de BTP es mínima con la hemodiálisis convencional, pero aumenta significativamente con la hemodiafiltración, en cuanto la fiabilidad de la BTP como marcador de FRR podría disminuir a medida que aumenta la permeabilidad de la membrana de diálisis10.

La nefropatía diabética (ND) es un campo donde la BTP muestra un gran potencial como biomarcador de disfunción renal y para la medición de la TFGe. La microalbuminuria, aunque se considera un marcador temprano de la ND y se utiliza para el cribado rutinario, presenta varias limitantes, el daño renal puede estar ocurriendo incluso sin su presencia, tiene una mayor variabilidad, baja sensibilidad, no puede predecir de manera confiable un resultado renal y no es específica para la ND8. Los estudios demuestran que los niveles séricos de BTP están sustancialmente elevados en pacientes diabéticos en comparación con individuos sanos, con un aumento progresivo en relación con la gravedad de la albuminuria, un hallazgo crucial es que el aumento de la BTP puede ocurrir incluso antes del desarrollo de la microalbuminuria, posicionándose como un biomarcador valioso para la identificación temprana de la nefropatía en pacientes diabéticos4. Además, se ha observado una correlación positiva significativa entre los niveles séricos de BTP y parámetros como la glucosa, HbA1c, y la relación albúmina-creatinina (RAC), así como una correlación inversa con la TFG, algunos estudios sugieren que el incremento de BTP en pacientes con nefropatía puede estar relacionado con el daño renal, independientemente de la presencia de diabetes mellitus, es decir que su valor como indicador renal no se ve afectado por la glucosa y es aplicable a otros contextos21.

B2M: Utilidad Clínica en Patologías Renales Específicas:

En la progresión hacia la Enfermedad Renal Crónica (ERC), la proporción urinaria de B2M/creatinina, medida dos semanas después de un episodio de LRA, ha demostrado una alta sensibilidad (85.5%) para predecir la ERC al cabo de un año, su combinación con una TFG <60 mL/min/1.73 m2 a las dos semanas alcanza una sensibilidad del 100%, lo que la convierte en una herramienta potencialmente valiosa para la estratificación temprana del riesgo de progresión a ERC, especialmente en entornos donde el seguimiento serial prolongado se viera limitado22. Además, un modelo lineal mixto ajustado por edad y TFG basal reveló que aquellos pacientes con una proporción urinaria de B2M/creatinina superior a 10.85 mg/g presentaron trayectorias de TFG consistentemente más bajas a lo largo del año, esto sugiere que la B2M urinaria elevada en la fase temprana de recuperación es un indicador de una menor TFG sostenida23.

Respecto al trasplante renal, niveles séricos más altos de B2M se han asociado positivamente con un mayor riesgo de mortalidad por todas las causas y por enfermedad cardiovascular en pacientes en hemodiálisis de mantenimiento, debido a su capacidad para dañar vasos sanguíneos, inducir productos finales de glicosilación avanzada y estimular respuestas inflamatorias. A pesar de que los corticosteroides pueden reducir los niveles plasmáticos de B2M post-trasplante, niveles más altos de B2M sérica al alta se correlacionaron mejor con resultados adversos que la creatinina sérica12,13.

Tras la nefrectomía unilateral en donantes sanos, se observa un aumento significativo de la diferencia en la B2M urinaria estandarizada por creatinina, en un estudio la mediana 24 horas post-nefrectomía fue de +1906 μg/mmol, un cambio de 139 veces. Este incremento se interpreta como un reflejo de un aumento en el suministro de B2M plasmática a los glomérulos y/o una disminución o reabsorción inmediatamente después de reducir a la mitad la masa de nefronas disponible, el estudio sugiere que esta reabsorción disminuida podría deberse a una disfunción de la megalina después de una lesión tubular 24. En los receptores de trasplante renal, también se observaron patrones similares de aumento de B2M en la orina 24 horas después del procedimiento, donde hubo una lesión adicional por isquemia-reperfusión, tanto en donantes como receptores, B2M no parece ser confiable para el cálculo de la TFGe a corto o largo plazo, puesto que el estudio no encontró una relación fuerte entre ambas. En contraste, otros biomarcadores como TIMP-2 e IGFBP7 se redujeron a la mitad, sugiriendo que estos reflejan predominantemente la filtración glomerular25.

En la nefropatía diabética la B2M sérica emerge como un biomarcador prometedor en la detección y seguimiento de la ND, incluso en sus etapas más tempranas. En pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y normoalbuminuria, la B2M ha demostrado ser un «marcador aceptable» para predecir la ND, con una sensibilidad del 65.2% y una especificidad del 63.6% empleando como punto de corte ≥2.61μg/mL, además, el estudio recomienda como punto el mejor punto de corte (sin considerar el grado de albuminuria) un valor ≥4.35 μg/mL de con sensibilidad del 93.3% y una especificidad del 80.0% 5,14. Este hallazgo subraya su potencial utilidad para la detección precoz, un aspecto crucial dada la progresión silenciosa de la enfermedad. Además, se ha observado consistentemente que los niveles de B2M sérica son significativamente más elevados en pacientes con ND en comparación con los controles, y muestran una correlación adecuada con los grados de albuminuria, aumentando a medida que la función renal se deteriora. Sin embargo, es importante considerar que algunos estudios, como el que evaluó biomarcadores urinarios en niños con DM1, sugieren que los niveles de B2M/creatinina urinaria pueden no variar significativamente entre casos y controles pediátricos, esto podría atribuirse a la presencia de enfermedades febriles menores subyacentes en los controles reclutados en entornos hospitalarios22,26.

Una particularidad interesante se observó en pacientes iraquíes con DM2, donde la B2M sérica mostró un aumento significativo en el grupo con microalbuminuria (5.06±1.97μg/mL) en comparación con los grupos de normoalbuminuria y, sorprendentemente, con el de macroalbuminuria (3.6±1.59μg/mL). Una hipótesis para este fenómeno podría ser que en la etapa de macroalbuminuria, los pacientes ya están recibiendo tratamientos renales más intensivos que podrían influir en la depuración y, consecuentemente, en los niveles séricos de B2M, o bien, que en esta fase avanzada la integridad glomerular está tan comprometida que la filtración de B2M se ve afectada de manera diferente14.

En el Lupus Eritematoso Sistémico (LES) y la Nefritis Lúpica (NL), los niveles elevados de B2M, tanto en orina como en suero, han demostrado ser eficaz para la predicción de la NL. Un valor de B2M sérica superior a 2.6 μg/ml fue predictivo con una sensibilidad del 92.45% y una especificidad del 74.47%, además, se ha empleado como un excelente predictor de la actividad de la enfermedad (según el score SLEDAI) y del daño acumulado (según el score SLICC/ACR), su utilidad como biomarcador no invasivo para la detección temprana de la NL, la evaluación de la actividad de la enfermedad y el daño acumulado, con alta sensibilidad y especificidad, lo posiciona como una herramienta valiosa en el manejo clínico 26. En contraste, una investigación enfocada en pacientes pediátricos con LES juvenil (LESJ) y nefritis lúpica juvenil mostró que, si bien los niveles de B2M sérica estaban significativamente elevados en pacientes con LESJ en comparación con controles sanos y también en el grupo con NL juvenil, sus correlaciones con ciertos parámetros renales y de daño fueron distintas, el estudio sugiere que la cistatina C podría ser prometedora para predecir la actividad de la enfermedad renal en la población con LESJ27.

En el contexto de la terapia de reemplazo renal (TRR), la acumulación excesiva de B2M es la causa principal de la amiloidosis relacionada con la diálisis (ARD). Históricamente, la ARD ha sido una complicación grave en pacientes con ERC en TRR a largo plazo, es por ello que la introducción de la diálisis de alto flujo, el trasplante renal y la hemodiafiltración han contribuido a reducir significativamente la incidencia y progresión de la ARD al mejorar la eliminación de B2M28. A pesar de estos avances, la ARD sigue siendo un problema frecuente en ciertos países, especialmente en aquellos con recursos limitados o donde el acceso a terapias más eficientes es restringido, en estos casos, la consideración de columnas de adsorción de B2M, como la columna Lixelle, puede ser una estrategia complementaria para mejorar la depuración de B2M durante la hemodiálisis y mitigar el riesgo de ARD29.

Para la detección temprana de la disfunción tubular renal inducida por tenofovir, la B2M se ha demostrado como un biomarcador potencialmente más sensible que la evaluación tradicional24.

Finalmente, en la preeclampsia, los niveles séricos de B2M son significativamente más altos en casos severos y en el segundo trimestre del embarazo, sugiriendo su potencial para la detección temprana y como indicador de la intensidad de la enfermedad30.

Influencia de Factores No Renales en BTP y B2M:

La interpretación clínica de los niveles de BTP y B2M requiere considerar diversos factores no renales que pueden influir en sus concentraciones. En cuanto a la edad, los valores de BTP y B2M varían durante la infancia, pero ambos biomarcadores parecen ser más estables después de los 15 años. Esta particularidad es importante para la práctica clínica y el desarrollo de fórmulas de estimación del filtrado glomerular, ya que sugiere que la BTP y B2M podrían ser marcadores más fiables en adultos jóvenes y mayores. Si bien la BTP generalmente se considera menos influenciada por el sexo que la creatinina, algunos estudios han reportado niveles de BTP un 20.7% más altos en hombres que en mujeres, aunque esta variación no ha sido exhaustivamente investigada en poblaciones sanas, mientras tanto con B2M un estudio en Pakistán encontró un cambio porcentual medio del 10.1% en hombres versus mujeres30,31. De manera similar, en individuos mayores de 60 años, los hombres presentaron niveles medianos de B2M significativamente más altos que las mujeres, sin embargo, es interesante notar que dos estudios de la Encuesta Nacional de Examen de Salud y Nutrición (NHANES) observaron descriptivamente que los participantes con concentraciones más altas de B2M tendían a ser mujeres32.

Las diferencias raciales/étnicas también influyen en los niveles de estos biomarcadores. Si bien la BTP se considera menos afectada por la raza, se ha determinado que sus niveles son aproximadamente un 14% más bajos en individuos de raza negra, una diferencia que podría explicarse por un polimorfismo de un solo nucleótido (SNP) en una región aguas arriba del gen PTGDS33. Para la B2M, la NHANES encontró una asociación intermedia entre niveles más altos y razas no negras, observándose que en los quintiles más altos de B2M, el porcentaje de blancos no hispanos aumentaba, mientras que el de mexicanos-americanos y negros no hispanos disminuía32. Pese a estas variaciones raciales, la capacidad de la B2M para predecir el riesgo de mortalidad parece mantenerse similar, no obstante, estudios en la población pakistaní sugieren que, aunque la B2M y la BTP son prometedoras, no superan las ecuaciones de TFGe ya calibradas para esta población, lo que subraya la necesidad de más investigación para comprender su utilidad clínica en contextos específicos31.

En cuanto a la composición corporal, no se ha encontrado una relación consistente entre el Índice de Masa Corporal (IMC) y los niveles de BTP, aunque un estudio sí reportó variaciones según la circunferencia de la cintura. Curiosamente, tras una cirugía bariátrica, se ha evidenciado una disminución del 13% en los niveles séricos de BTP, si bien el mecanismo exacto de esta reducción aún no se ha dilucidado, a diferencia de la BTP, los niveles de B2M no se vieron afectados tras una cirugía bariátrica, y en general, no se ha establecido una relación consistente entre la B2M y el peso corporal, el IMC o la complexión física34. Por ello estas biomoléculas son potencialmente útiles para valorar TFG en pesos extremos. Además, es destacable mencionar que estudios han determinado que las concentraciones de BTP y B2M no varían significativamente tras una amputación, a diferencia de la creatinina, lo que mantiene su utilidad en estas poblaciones31.

La variabilidad analítica y biológica es otro aspecto a considerar. En un estudio, la BTP mostró un coeficiente de variación analítica del 5.37%, el más alto en comparación a B2M, creatinina y cistatina C, además, presentó una variabilidad intra-sujeto del 9.91%, lo que puede atribuirse a factores biológicos o a la ausencia de un material de referencia certificado y la falta de estandarización en sus metodologías35. Por otro lado, la estabilidad longitudinal de los paneles de calibración prospectivos de BTP y B2M muestra diferencias porcentuales respecto al objetivo de un 2%, valor que se considera relativamente aceptable16.

Respecto al impacto de fármacos y condiciones específicas, los corticosteroides pueden reducir los niveles plasmáticos de B2M, sin embargo, un estudio encontró que, a pesar de esta reducción, las ecuaciones basadas en P-B2M (así como las basadas en P-cistatina C en combinación con creatinina) subestimaron la TFG en la cohorte estudiada, resaltando la complejidad de interpretar los niveles de B2M en presencia de esta terapia12. Aunque estudios previos sugerían una elevación de B2M con el uso de citostáticos, una investigación más reciente no encontró relación entre los niveles de B2M urinaria y el uso de fármacos quimioterapéuticos específicos (ciclofosfamida, ifosfamida, cisplatino y metotrexato) en sobrevivientes de cáncer infantil7. Finalmente, la acidosis metabólica es un factor que puede influir en los niveles de B2M y debe ser tomado en cuenta, es necesario realizar las correcciones adecuadas antes de medir a estas biomoléculas29.

En relación con la inflamación, se ha revelado una relación entre los índices plasmáticos del receptor soluble del activador del plasminógeno tipo urocinasa (suPAR) con BTP, B2M y Cistatina C, sugiriendo su participación en vías inflamatorias crónicas34. Además, se ha encontrado una correlación con la proteína C reactiva (PCR) para B2M y Cistatina C, sin embargo, la BTP no se relaciona con este marcador agudo de inflamación, lo que podría mantener su confiabilidad como biomarcador renal en presencia de procesos inflamatorios agudos, al no ser un reactante de fase aguda17.

 

CONCLUSIONES

Los hallazgos demuestran la precisión de la BTP en diversos escenarios clínicos. Por ejemplo, en el contexto de la lesión LRA, la BTP se eleva de forma temprana, con niveles preoperatorios de 0.90 mg/L en pacientes que desarrollaron LRA, en comparación con los 0.68 mg/L del grupo que no la desarrolla. En la diálisis peritoneal, su utilidad como marcador de la función renal residual se destaca por su mínima eliminación peritoneal (3.36 L/semana/1.73m2) frente a la renal (15.14 L/semana/1.73m2). En la nefropatía diabética, la BTP resulta ser un indicador más rápido y preciso de la reducción de la TFG, incluso en el rango «ciego» de la creatinina, puede elevarse antes de la aparición de microalbuminuria y lo hace progresivamente en relación con la gravedad de la albuminuria.

En cuanto a la proporción urinaria de B2M/creatinina, medida dos semanas después de un episodio de LRA, alcanzó una sensibilidad del 100% cuando se combinó con una TFG menor a 60 mL/min/1.73 m2, demostrando ser altamente predictiva de la progresión a ERC en el transcurso de un año. Además, en el LES, un valor de B2M sérica superior a 2.6 μg/mL fue predictivo con una sensibilidad del 92.45% y una especificidad del 74.47% para el desarrollo de nefritis lúpica. En la nefropatía diabética, se ha demostrado que un punto de corte de B2M sérica de ≥2.61 μg/mL ofrece una sensibilidad del 65.2% y una especificidad del 63.6%. Un punto de corte mejorado de ≥4.35 μg/mL eleva estas cifras a una sensibilidad del 93.3% y una especificidad del 80.0%. Consistentemente, los niveles de B2M sérica son más elevados en pacientes con ND, sin embargo, son más elevados en los pacientes con microalbuminuria (5.06±1.97μg/mL) vs macroalbuminuria (3.6±1.59μg/mL), aparentemente por los efectos del tratamiento.

Si bien la BTP y la B2M muestran un gran potencial, su interpretación clínica debe considerar factores no renales. Los niveles de ambos biomarcadores varían durante la infancia, pero se vuelven más estables a partir de los 15 años. En cuanto a las diferencias por género, se han reportado niveles de BTP un 20.7% más altos en hombres que en mujeres, mientras que para la B2M se ha observado un cambio porcentual medio del 10.1%. Las variaciones raciales también influyen, ya que los niveles de BTP son aproximadamente un 14% más bajos en individuos de raza negra. Además, la B2M es susceptible a factores como la acidosis metabólica y el uso de corticosteroides, los cuales pueden reducir sus niveles. La variabilidad analítica y biológica de estos biomarcadores, con una variabilidad intra-sujeto de la BTP del 9.91%, subraya la necesidad de estandarizar las metodologías y realizar más estudios en poblaciones diversas para establecer valores de corte universales y maximizar su utilidad clínica.

Es imperativo que los profesionales de la salud comprendan sus ventajas, aplicaciones y las variables que modulan su interpretación, optimizando la toma de decisiones clínicas y mejorando los resultados en pacientes con riesgo o diagnóstico de enfermedad renal.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Ramírez Torres M. “PROTOCOLO DE ENFERMEDAD RENAL CRÓNICA” [Internet]. 2024 Jan. Available from: www.hgdz.gob.ec
  2. Candelaria-Brito JC, Gutiérrez-Gutiérrez C, Bayarre-Vea HD, Acota-Cruz C, Montes de Oca DM, Labrador-Mazón O. Caracterización de la enfermedad renal crónica en adultos mayores. Revista Colombiana de Nefrología. 2018 Aug 22,5(2):166.
  3. Kidney Disease: Improving Global Outcomes. KDIGO 2012 Clinical Practice Guideline for the Evaluation and Management of Chronic Kidney Disease [Internet]. 2013 Jan. Available from: www.publicationethics.org
  4. Taher AY, Alsodani MH, El-Yassin HD. Assessment of correlation between serum βTP and cystatin C as biomarkers for the detection of early nephropathy in Iraqi patients with type 2 diabetes. Int J Health Sci (Qassim). 2022 Jul 10,7774–84.
  5. Kamal M, Apu SA, Kamal A, Alam I, Kamal AM, Rahman AKMS. Serum Beta- 2 Microglobulin is a Reliable Biomarker to Predict Diabetic Nephropathy. Arch Clin Biomed Res. 2021 Sep 12,05(05).
  6. Onovughakpo-Sakpa EO, Ayinbuomwan E. Cystatin-c, Beta-2-Microglobulin, and Other Determinants of Renal Function in Preeclampsia. Nigerian Journal of Experimental and Clinical Biosciences. 2022 Oct 27,10(2):47–52.
  7. Latoch E, Konończuk K, Taranta-Janusz K, Muszyńska-Rosłan K, Sawicka M, Wasilewska A, et al. Urinary beta-2-microglobulin and late nephrotoxicity in childhood cancer survivors. J Clin Med. 2021 Nov 13,10(22).
  8. Manuel S, Vijayasamundeeswari CK, Parhi KK, Rangasamy S. Evaluation of Serum Beta-trace Protein for Identifying Nephropathy in Type 2 Diabetes Mellitus. Biomedical and Biotechnology Research Journal. 2025 Mar 15,9(1):100–6.
  9. Elebidi AM, Mai AH, Abulfadl MA, Taghreed HE. BETA TRACE PROTEIN AS A PREDICTIVE BIOMARKER OF CHRONIC KIDNEY DISEASE. Aswan University Medical Journal. 2022,2(1):20–5.
  10. Schwab S, Kleine CE, Bös D, Bohmann S, Strassburg CP, Lutz P, et al. Beta-trace protein as a potential biomarker of residual renal function in patients undergoing peritoneal dialysis. BMC Nephrol. 2021 Dec 1,22(1).
  11. Lousa I, Reis F, Beirão I, Alves R, Belo L, Santos-Silva A. New potential biomarkers for chronic kidney disease management — A review of the literature. Int J Mol Sci. 2021 Dec 23,22(1):1–37.
  12. Kure N, Krogstrup N V., Oltean M, Jespersen B, Birn H, Nielsen MB. β-Trace Protein and β2-Microglobulin do not Improve Estimation of Glomerular Filtration Rate in Kidney Transplant Recipients Compared With Creatinine and Cystatin C. Transplant Proc. 2023 Nov 1,55(9):2071–8.
  13. Jin YX, Zhang S, Xiao J, Wang ZH, Dong C, You LL, et al. Association between serum β2-microglobulin levels and the risk of all-cause and cardiovascular disease mortality in chinese patients undergoing maintenance hemodialysis. BMC Nephrol. 2023 Jun 13,24(1).
  14. Hussein Z, Abdulsattar S, Salman I. The usefulness of serum beta-2 microglobulin as a biomarker for evaluating renal function decline in type II diabetes mellitus. Baghdad Journal of Biochemistry and Applied Biological Sciences. 2022 Mar 15,3(01):51–9.
  15. Shen X, Cheng J, Yu G, Li X, Li H, Chen J. Urine β2-Microglobulin and Retinol-Binding Protein and Renal Disease Progression in IgA Nephropathy. Front Med (Lausanne). 2021 Dec 22,8.
  16. Karger AB, Eckfeldt JH, Rynders GP, Chaudhari J, Miao S, Van Lente F, et al. Long-Term Longitudinal Stability of Kidney Filtration Marker Measurements: Implications for Epidemiological Studies and Clinical Care. Clin Chem. 2021 Feb 1,67(2):425–33.
  17. Iversen E, Boesby L, Hansen D, Houlind MB. Comparison of 24-hour urinary creatinine clearance and estimated glomerular filtration rate based on a panel of filtration markers in patients with chronic kidney disease. Pharmacol Res Perspect. 2022 Oct 1,10(5).
  18. Jaques DA, Davenport A. Serum β2-microglobulin as a predictor of residual kidney function in peritoneal dialysis patients. J Nephrol. 2021 Apr 1,34(2):473–81.
  19. Kamel MH, Emran TM, Ahmed OM, Rafat MN. Comparison between Serum Beta -Trace Protein and Soluble α-Klotho as Early Predictors of Diabetic Nephropathy in Patients with Type 2 Diabetes Mellitus. The Scientific Journal of Medical Scholar. 2023 Jan 30,13–8.
  20. Schwab S, Pörner D, Kleine CE, Werberich R, Werberich L, Reinhard S, et al. Pre-transplant serum Beta Trace Protein indicates risk for post-transplant major cardiac adverse events. Nephrology. 2023 Jan 1,28(1):51–9.
  21. Mahmood ZK, Al-Qaysi SA, Mahrath AJ. Determination the Effect of Glucose on BTP, LFABP Levels in the Patients with Diabetic Nephropathy. Al-Esraa University College Journal for Medical Sciences. 2023 Dec 20,4(6):69–84.
  22. Sachan N, Dabas A, Mantan M, Dabla PK. Urinary Biomarkers NGAL and Beta-2 Microglobulin for Detection of Diabetic Nephropathy in Type 1 Diabetes Mellitus [Internet]. 2023. Available from: https://www.researchsquare.com/article/rs-3417003/v1
  23. Puthiyottil D, Priyamvada PS, Kumar MN, Chellappan A, Zachariah B, Parameswaran S. Role of urinary beta 2 microglobulin and kidney injury molecule-1 in predicting kidney function at one year following acute kidney injury. Int J Nephrol Renovasc Dis. 2021,14:225–34.
  24. Cerezo I, Cancho B, Rodriguez Sabillon JA, Jorge A, Alvarez Lopez A, Valladares J, et al. Comparative Prognostic Value of Glomerular Filtration Rate, Serum Cystatin C, Beta-2-Microglobulin and Albuminuria for Death and Chronic Kidney Disease Progression. J Clin Lab Anal. 2025 Jan 1,39(2).
  25. de Rooij ENM, Hoogeveen EK, Romijn FPHTM, van der Kooy SW, Veighey K V., Dekker FW, et al. Urinary beta-2 microglobulin increases whereas TIMP-2 and IGFBP7 decline after unilateral nephrectomy in healthy kidney donors. Sci Rep. 2024 Jun 5,14(1).
  26. Gamal DM, Badr FM, Taha SIA el F, Moustafa NM, Teama MAEM. Serum beta-2 microglobulin as a predictor of nephritis, disease activity, and damage score in systemic lupus erythematosus: a cross-sectional study. Rheumatol Int. 2023 Feb 1,43(2):323–33.
  27. Qiu P, Lu CL, Wang YL, Wang W. Correlation between β2-microglobulin level and risk of cardiovascular events and prognosis in hemodialysis patients. Am J Transl Res. 2025,17(2):1428–36.
  28. Assounga AG. Beta 2 Microglobulin in Kidney Failure: A Review and an Algorithm for Renal Replacement Therapy. Vol. 32, Saudi J Kidney Dis Transpl. 2021.
  29. Portales-Castillo I, Yee J, Tanaka H, Fenves AZ. Beta-2 Microglobulin Amyloidosis: Past, Present, and Future. Vol. 1, Kidney360. Lippincott Williams and Wilkins, 2020. p. 1447–55.
  30. Van Donge T, Staub E, Atkinson A, Gotta V, Van Den Anker J, Risch L, et al. Age appropriate reference intervals for eight kidney function and injury markers in infants, children and adolescents. Clin Chem Lab Med. 2021 Feb 1,59(2):373–82.
  31. Wang Y, Levey AS, Inker LA, Jessani S, Bux R, Samad Z, et al. Performance of Serum β2-Microglobulin– and β-Trace Protein–Based Panel Markers and 2021 Creatinine- and Cystatin-Based GFR Estimating Equations in Pakistan. Kidney Med. 2022 Apr 1,4(4).
  32. Fang H, Zhang Q, Jin L. Association of beta-2-microglobulin with cardiovascular and all-cause mortality in the general and non-CKD population. Medicine (United States). 2023 Mar 17,102(11):E33202.
  33. Inker LA, Couture SJ, Tighiouart H, Abraham AG, Beck GJ, Feldman HI, et al. A New Panel-Estimated GFR, Including β2-Microglobulin and β-Trace Protein and Not Including Race, Developed in a Diverse Population. American Journal of Kidney Diseases. 2021 May 1,77(5):673-683.e1.
  34. Iversen E, Walls AB, Petersen A, Jensen PS, Kallemose T, Andersen A, et al. Estimated glomerular filtration rate based on creatinine, cystatin C, β-trace protein and β2 microglobulin in patients undergoing nontraumatic lower extremity amputation. Br J Clin Pharmacol. 2023 Jun 1,89(6):1789–98.
  35. Baysoy A, Karakoyun I, Arslan FD, Basok BI, Colak A, Duman C. Biological variation data for kidney function related parameter: serum beta trace protein, creatinine and cystatin C from 22 apparently healthy Turkish subjects. Clin Chem Lab Med. 2022 Mar 1,60(4):584–92.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos