Psicosis cannábica.

26 febrero 2024

AUTORES

  1. Verónica Dalda Navarro. Enfermera Especialista en Salud Mental. CRP San Juan de Dios (Teruel).
  2. María Teresa Navarro Martín. Limpieza. CRP San Juan de Dios (Teruel).
  3. Enrique Negre Ferrer. Administrativo. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  4. Carlos Negre Ferrer. Administrativo. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
  5. Ana Belén Navarro Martín. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Hospital Obispo Polanco (Teruel).
  6. Juan Ángel Dalda Navarro. Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).

 

RESUMEN

El Cannabis es actualmente la droga ilegal más consumida tanto en Europa. Si bien no todos los consumidores de esta droga presentan problemas de salud mental, las revisiones de los últimos años apuntan a un mayor riesgo de diversos trastornos mentales. Su consumo no es inocuo, dado que se relaciona con una serie de efectos adversos sobre la salud mental a medio y largo plazo. Este hecho ha llevado a plantear un debate sobre el hipotético papel causal que el uso de cannabis podría desempeñar en el desarrollo de una psicopatología, más concretamente, de la esquizofrenia.

En este artículo, se llevará a cabo una revisión bibliográfica de la relación entre el uso del cannabis y el desarrollo de trastornos mentales, en concreto la psicosis.

PALABRAS CLAVE

Droga, cannabis, psicosis, enfermedad mental, esquizofrenia.

ABSTRACT

Cannabis is currently the most widely used illegal drug in Europe. While not all users of this drug have mental health problems, reviews in recent years point to an increased risk of various mental disorders. Its consumption is not harmless, as it is related to a series of adverse effects on mental health in the medium and long term. This fact has led to a debate about the hypothetical causal role that cannabis use could play in the development of a psychopathology, more specifically, schizophrenia.

KEY WORDS

Drugs, cannabis, psychosis, mental illness, schizophrenia.

INTRODUCCIÓN

La marihuana también conocida como “hierba”, “mota”, “pasto”, “porro” o “peta” – y otros derivados del cáñamo son las drogas ilícitas más utilizadas en el mundo y con una mayor continuidad de consumo, especialmente entre la población más joven. La principal sustancia química psicoactiva responsable de las alteraciones del estado de ánimo perseguida por los consumidores que la buscan de forma recreacional, es la delta-9-tetrahidrocannabinol (Δ-9-THC)1.

Conceptos generales sobre el cannabis:

El cannabis es una droga que se extrae de la planta Cannabis sativa con cuyas hojas, tallos, flores o resinas se elaboran las drogas ilegales más consumidas en España, en Europa y en el mundo: la marihuana y el hachís.

La Cannabis es una planta que contiene más de 400 componentes químicos, de las cuales se conocen al menos 60 cannabinoides que son únicos de esta especie. Los tres cannabinoi- des más importantes, por sus efectos psicoactivos, son el THC, el cannabidiol (CBD) y el cannabinol. Mientras que el THC es el responsable de la mayoría de los efectos, el cannabinol es diez veces menos activo que el THC, y el cannabidiol, tiene un perfil distinto, ya que presenta actividad ansiolítica y sedante.

Los efectos de esta droga sobre el cerebro son debidos a su principio activo, el THC, que se encuentra en diferente proporción en función del preparado utilizado:

1. Marihuana: hace referencia a la sustancia obtenida tras la trituración de las hojas secas, flores o pequeños tallos de la planta.

2. Hachís: se refiere a la sustancia obtenida a partir de la resina almacenada en las flores de la planta hembra.

3. Aceite de hachís: es la resina de hachís disuelta y concentrada.

Estos preparados se consumen habitualmente fumados en un cigarrillo liado, la mayoría de las veces mezclado con tabaco, aunque también se puede fumar sin tabaco.

Al consumirse fumado, sus efectos pueden sentirse casi inmediatamente y duran entre dos y tres horas. Del total de THC contenido en un cigarrillo, entre un 10-25% llega a la sangre. La cantidad final de THC absorbido en el organismo depende de la profundidad y número de caladas y de la potencia de los cigarrillos. El THC se detecta en sangre inmediatamente después de la primera calada (1-2 minutos) y las concentraciones máximas se alcanzan entre los 3 y los 10 minutos.

Por vía oral (aceites, pasteles, infusiones, etc.) la absorción es más lenta. Su biodisponibilidad puede variar entre un 5 y un 10% debido a que es destruido parcialmente por el jugo gástrico y a que es sometido a intensa metabolización hepática como primer paso. La concentración máxima de THC en plasma aparece a las 2-4 horas y el inicio de los efectos se da entre media hora y 2 horas postadministración, pudiendo durar los mismos unas 6 horas. La presencia de comida puede retrasar la absorción de THC. Se ha estimado que para obtener la misma intensidad de efectos se requieren dosis unas tres o cuatro veces superiores a las usadas por vía pulmonar2.

El Cannabis es actualmente la droga ilegal más consumida tanto en Europa. Si bien no todos los consumidores de esta droga presentan problemas de salud mental, las revisiones de los últimos años apuntan a un mayor riesgo de diversos trastornos mentales.

Riesgos que están asociados a la menor edad de inicio del consumo, la mayor frecuencia del mismo o a ciertas predisposiciones personales.

La investigación no sólo ha desvelado alteraciones que van del espectro psicótico al afectivo, sino también deterioros cognitivos o su relación con la conducta antisocial, el consumo de otras drogas ilegales o con otros riesgos para la salud3.

¿QUÉ EFECTO TIENE LA MARIHUANA EN EL CEREBRO?

Efectos a corto plazo:

Cuando una persona fuma marihuana, el TCH pasa rápidamente de los pulmones a la corriente sanguínea. La sangre transporta entonces la sustancia química al cerebro y a otros órganos del cuerpo. Si la persona ingiere o bebe el THC, el organismo lo absorbe más lentamente. En ese caso, los efectos se sienten por lo general entre 30 y 60 minutos después de consumir la droga.

El THC actúa sobre ciertas células receptoras específicas en el cerebro, las células que normalmente reaccionan a sustancias químicas naturales similares al THC. Estas sustancias químicas naturales desempeñan un papel en el desarrollo y el funcionamiento normal del cerebro.

La marihuana sobrestimula las áreas del cerebro que contienen la mayor cantidad de estos receptores. Eso genera la euforia que experimenta la persona. Otros efectos incluyen:

  • Alteración de los sentidos (por ejemplo, los colores se ven más brillantes).
  • Alteración de la percepción del tiempo.
  • Cambios en el estado de ánimo.
  • Limitación de la movilidad corporal.
  • Dificultad para pensar y resolver problemas.
  • Debilitamiento de la memoria.
  • Alucinaciones (cuando se consume en grandes dosis).
  • Delirio (cuando se consume en grandes dosis).
  • Psicosis (el riesgo es mayor con el consumo regular de marihuana de gran potencia).

 

Efectos a largo plazo:

La marihuana también afecta el desarrollo del cerebro. Cuando una persona comienza a consumir marihuana en la adolescencia, la droga puede reducir la capacidad de pensar, la memoria y las funciones cognitivas (funciones de aprendizaje), y puede afectar la manera en que el cerebro establece conexiones entre las áreas que son necesarias para realizar estas funciones. Los investigadores todavía continúan estudiando cuánto tiempo duran los efectos de la marihuana y si algunos de los cambios que causa podrían ser permanentes.

Efectos físicos:

  • Problemas respiratorios. El humo de la marihuana irrita los pulmones, y quienes fuman marihuana con frecuencia pueden tener los mismos problemas respiratorios que quienes fuman tabaco. Estos problemas incluyen flemas y tos crónica, enfermedades pulmonares más frecuentes y un mayor riesgo de sufrir infecciones pulmonares. Hasta ahora los investigadores no han hallado evidencia de que las personas que fuman marihuana tengan un mayor riesgo de cáncer de pulmón.
  • Ritmo cardíaco acelerado. La marihuana aumenta la frecuencia cardíaca por hasta tres horas luego de fumarla. Este efecto puede aumentar la posibilidad de un infarto. El riesgo puede ser más alto para las personas mayores y quienes sufren de problemas cardíacos.
  • Problemas con el desarrollo del niño durante y después del embarazo. Un estudio halló que alrededor del 20% de las mujeres embarazadas de 24 años o menos tuvieron resultados positivos en pruebas de detección de marihuana. Sin embargo, este estudio también halló que era dos veces más probable que las mujeres tuvieran un resultado positivo en una prueba de consumo de marihuana que lo que ellas mismas reportaban. Esto sugiere que los índices de consumo de marihuana que reportan las mujeres embarazadas no son una medida precisa y es posible que no se reporte todo el consumo. Si una mujer embarazada consume marihuana, la droga puede afectar ciertas partes del cerebro en desarrollo del feto. Los niños que estuvieron expuestos a la marihuana mientras estaban en el vientre de la madre tienen un riesgo mayor de tener problemas de atención y de memoria y menor capacidad para resolver problemas, en comparación con niños que no estuvieron expuestos a la droga. Algunas investigaciones también sugieren que el THC pasa en cantidades moderadas a la leche de la madre que está amamantando. Con el consumo regular, el THC puede estar presente en la leche materna en cantidades que pueden afectar el cerebro en desarrollo del bebé.
  • Náuseas y vómitos intensos. El consumo regular y prolongado de marihuana puede causar el síndrome de hiperemesis cannabinoide en algunas personas. Esto hace que la persona tenga ciclos regulares de intensas náuseas, vómitos y deshidratación, que a veces requieren atención médica de emergencia4.

 

PSICOSIS CANNÁBICA:

Otro aspecto que resulta controvertido en la relación entre consumo de cannabis y psicosis es la existencia o no de una psicosis cannábica, es decir, un cuadro nosológico producido, específicamente, por el consumo de cannabis y con unas características clínicas propias. Diversos estudios coinciden en afirmar que el consumo de cannabis puede producir una sintomatología psiquiátrica en algunos consumidores. De esta manera, hablan del término de “psicosis cannabica” para aludir a aquellos síntomas que emergen tras el consumo de importantes cantidades de cannabis. Así, por un lado, se han descrito las denominadas psicosis tóxicas, con presencia de síntomas confusionales y alucinaciones, fundamentalmente visuales. En relación con el consumo de dosis elevadas y, por otro, el consumo de cannabis produce psicosis agudas propias de un episodio de psicosis funcional. Lo que podría constituir el antecedente de una esquizofrenia. Entre las características distintivas de esta psicosis cannábica, se encontraría una mayor presencia de alucinaciones visuales o la existencia de más alteraciones del afecto. Así, el trabajo clásico de Thacore y Shukla (1976), señala la presencia de más hostilidad, conductas bizarras y menos alteraciones del pensamiento que en la esquizofrenia. Por otro lado, Nuñez y Gurpegui (2002) indican que en la psicosis cannábica predominan los síntomas de despersonalización y el predominio de alucinaciones visuales. Estos síntomas remiten en un plazo de días o semanas tras el cese de consumo de cannabis, sin que reaparezca la sintomatología psicótica (a no ser que se realicen nuevos consumos de cannabis).

No obstante, en la práctica habitual, la validez del diagnóstico de psicosis inducida por cannabis es controvertida, ya que resulta complicado la diferenciación clínica entre una psicosis inducida por cannabis de aquella inducida por tóxicos o de un brote esquizofrénico, resultando indistinguibles en la psicopatología. Aquellas características que facilitan la diferenciación entre una psicosis relacionada con el consumo de esta sustancia de una esquizofrenia, son los antecedentes familiares de drogodependencias, así como la personalidad previa, más que las características clínicas en sí. Por tanto, en la actualidad no se dispone de una evidencia suficiente que permita reconocer la psicosis cannábica como una entidad nosológica diferencial1.

Datos epidemiológicos:

Según la Encuesta sobre Uso de Drogas en Enseñanzas Secundarias con edades comprendidas entre 14 y 18 años, ESTUDES, en 2021 el cannabis fue la tercera sustancia psicoactiva más consumida en todos los marcos temporales, por detrás del alcohol y del tabaco.

En 2021 la prevalencia de consumo de cannabis disminuyó en ambos sexos y en todos los grupos de edad. Este descenso en la prevalencia de consumo durante el año 2021 puede ser debido probablemente a la pandemia global causada por Covid-19 y sus consiguientes restricciones a la movilidad de las personas y al ocio nocturno.

Casi la mitad de los que consumieron el último mes fumaron marihuana, un 33,5% consumió tanto marihuana como hachís y el 16,7% consumió únicamente hachís. El porro o canuto es la forma con mayor prevalencia de consumo (91,4%) y mayoritariamente se consume el cannabis mezclado con tabaco (87,7%)2.

OBJETIVO

El objetivo de esta revisión bibliográfica es buscar y examinar la literatura científica existente sobre la psicosis cannábica.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una búsqueda bibliográfica en las bases de datos Dialnet, PubMed y Google Académico. Dichas bases han sido seleccionadas por la disponibilidad de artículos en inglés y castellano y por tener la posibilidad de acceso a textos completos.

RESULTADOS

El consumo de cannabis se da principalmente entre los hombres y en jóvenes, situándose la edad media de inicio en el consumo a los 14,9 años, edad más baja de todas las sustancias ilegales.

Aunque su consumo suele ser experimental, normalmente concentrado en un periodo corto (al final de la adolescencia o al inicio de la edad adulta), algunos consumidores presentan un patrón de consumo problemático, llegando a tener que iniciar tratamiento para el abuso o la dependencia de esta sustancia2.

CONCLUSIONES

Se ha podido evidenciar que el uso de cannabis no es inocuo para la salud, sino que un consumo constante de esta sustancia produce cambios a nivel conductual, cognitivo y, en algunos casos, este consumo puede desembocar en el desarrollo de una psicopatología1.

Individualmente, el uso de Cannabis confiere un doble incremento global del riesgo relativo de sufrir esquizofrenia posteriormente. En la población general, la eliminación del uso de Cannabis podría reducir la incidencia de esquizofrenia en aproximadamente un 8%, asumiendo una relación causal. El consumo de Cannabis no parece ser una causa necesaria ni suficiente de psicosis. Es una causa componente, parte de una compleja constelación de factores que conducen a esta enfermedad5.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Crespo JLC. Modalidad: Revisión bibliográfica Título: Relación entre consumo de cannabis y esquizofrenia Autora: Paula Lloret Morant.
  2. Observatorio E. Gob.es. [citado el 22 de enero de 2024]. Disponible en: https://pnsd.sanidad.gob.es/profesionales/publicaciones/catalogo/catalogoPNSD/publicaciones/pdf/2022_OEDA_Monografia_Cannabis.pdf
  3. Fernández-Hermida JR, Secades-Villa R, García-Portilla P. Cannabis y Salud Mental [Internet]. Adolescenciaalape.com. 2011 [citado el 22 de enero de 2024]. Disponible en: http://www.adolescenciaalape.com/sites/www.adolescenciaalape.com/files/Cannabis%20y%20Salud%20Mental.pdf
  4. National Institute on Drug Abuse. El canabis (marihuana) – DrugFacts [Internet]. National Institute on Drug Abuse. 2019 [citado el 22 de enero de 2024]. Disponible en: https://nida.nih.gov/es/publicaciones/drugfacts/el-canabis-marihuana
  5. Arseneault L, Cannon M, Witton J, Murray RM. Asociación causal entre Cannabis y psicosis: examen de la evidencia. Psiquiatr biol (Ed impr) [Internet]. 2004 [citado el 22 de enero de 2024];134–43. Disponible en: https://pesquisa.bvsalud.org/portal/resource/pt/ibc-35103

 

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