Recursos sociales para personas afectadas de Ictus

5 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Lorena Rudilla Pinzón. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. M. Ángeles Gómez Auría. Trabajadora Social, TEL, TCAE. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  3. Olga Tolosa González. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  4. M. Cruz Camacho Pescador. Trabajadora Social.  Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  5. Carmen Ramos Margalejo. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  6. Pilar Ramos Margalejo. Enfermera. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

El Ictus, tal y como exponen neurólogos y en numerosos informes, es una enfermedad altamente incapacitante que afecta de por vida y con gran intensidad a las personas que lo sufren, conduciendo en muchos casos a una dependencia o una discapacidad permanente. Al afectar en muchos ámbitos de la vida diaria a estas personas, conlleva a numerosas necesidades que tienen que ser paliadas por profesionales con experiencia en el tema. Por este motivo es preciso que existan una serie de centros de rehabilitación que cubran todas las áreas afectadas, no sólo a nivel de salud, sino que exista un apoyo social por parte de la intervención del Trabajo Social. Además, también hay que incidir en la prevención informando a toda la Comunidad sobre la importancia de la enfermedad.

PALABRAS CLAVE

Ictus, daño cerebral, trabajo social, necesidades, recursos sociales, rehabilitación, dependencia, discapacidad, prevención.

ABSTRACT

Stroke, as several neurologist and reports expose, is a high-disabling illness that affects strongly during lifetime, driving in most of times to a dependency or permanent disability. Cause it affects lots of areas during daily life, it has lot of needs that must be palliate by professionals. Due to these matters, it is necessary to create rehabilitation centres to cover all affected areas, not only at health issues but also trying to help from the social point of view with the help of a Social Worker. What’s more, we should prioritize about prevention telling the Community about the importance of this illness.

KEY WORDS

Stroke, social work, needs, social resources, rehabilitation, dependence, disability, prevention.

INTRODUCCIÓN

La investigación se desarrolla en el marco de la prestación de una atención integral a las personas afectadas de accidente cerebrovascular (o “Ictus”). Una afección de tipo vascular que afecta al cerebro de manera considerable, y que está cobrando gran relevancia en los países desarrollados debido al alto índice de discapacidad y mortalidad asociado a la misma.

Es necesario realizar una investigación sobre esta afección concreta, analizando qué necesidades tienen estos pacientes y sus familiares (quienes en la mayoría de los casos realizan una gran labor de acompañamiento y cuidado, por lo que deben tenerse siempre presentes). Si dichas necesidades se están viendo satisfechas en la actualidad desde los recursos sociales existentes que trabajan de manera integral sobre las secuelas y que no afectan únicamente a la salud, sino a muchos de los ámbitos de la vida diaria de las personas afectadas.

Por otro lado, es esencial analizar y reconocer la verdadera importancia que tiene la labor del Trabajador Social en este ámbito, el cual realiza una crucial labor de acompañamiento, asesoramiento y apoyo tanto a los pacientes como a los familiares y cuidadores.

Así pues, este trabajo comprende dos partes:

En una primera parte se va a desarrollar a nivel general qué es el Ictus, qué se entiende por discapacidad/dependencia, así como los datos, aspectos y consecuencias más relevantes del mismo. Se ha constatado (mediante diversos estudios, informes y opiniones de profesionales del área) que la rehabilitación es una parte fundamental y necesaria en el trabajo con las personas que han sufrido un ictus, además de constatar si estos recursos son suficientes para la población afectada. Así, se puede paliar en la medida de lo posible sus secuelas, promoviendo el entrenamiento del cerebro y evitando de esta manera el estancamiento y probable atrofia permanente de sus capacidades.

En una segunda parte se va a analizar el importante papel que juega nuestra profesión en esta área, ya que en los centros de rehabilitación parece ser crucial la presencia de una figura de apoyo social que trabaje también con los familiares, procurando sobre todo que no se sobrecarguen de trabajo. El presente análisis persigue identificar cuáles son las funciones de este profesional y la gran importancia que puede residir en la visión o percepción que estos profesionales tengan sobre este colectivo, a la hora de llevar a cabo sus funciones de un modo óptimo.

Desde la profesión sería conveniente trabajar también en proyectos sociales a nivel de concienciación, información y prevención, organizando o llevando a cabo actividades dirigidas a que la población general sepa cómo actuar en los momentos oportunos, y a que conozca tanto las secuelas físicas como otros problemas importantes originados por esta enfermedad, al igual que los factores de riesgo asociados a la misma, promoviendo un ritmo de vida más saludable. Por todo ello, se explorará también en qué medida se están llevando a cabo este tipo de actividades desde el Trabajo Social.

Para finalizar, se hará hincapié en la importancia de esta profesión, para su reivindicación y posterior reconocimiento, ya que es esencial que la población conozca mejor su cometido para que pueda solicitar la ayuda necesaria. Hay que tener en cuenta que este profesional no trabaja únicamente en el ámbito de los Servicios Sociales, sino que también desarrolla su labor en el ámbito judicial, en el ámbito sanitario, en el ámbito educativo… El trabajador social, como sabemos, tampoco atiende a un colectivo en particular, sino que trabaja con personas muy diferentes que necesitan ayuda: menores, mayores, jóvenes, personas discapacitadas, dependientes, en riesgo de exclusión…; por consiguiente, se va a subrayar la necesidad de que continúe formándose de una manera integral, aprendiendo y curtiendo sus habilidades para conseguir con su trabajo que las personas afectadas, sean cuales sean, mejoren lo máximo posible su calidad de vida.

 

OBJETIVOS

Los objetivos de investigación, de carácter general y específico, a partir de los cuales se fundamenta todo el proceso, son los siguientes:

Objetivos generales:

  1. Realizar una búsqueda bibliográfica sobre el Accidente Cerebrovascular.

 

Objetivos específicos:

  1. Efectuar una búsqueda sobre los centros de rehabilitación existentes en España y, a partir de aquí, evaluar sus servicios y recursos con los que disponen para las personas afectadas por el Ictus y sus familiares.
  2. Identificar lagunas en materia de servicios no proporcionados pero necesarios, y a partir de aquí establecer propuestas de mejora desde el Trabajo Social.

 

METODOLOGÍA

Para desarrollar la investigación, se realizó una búsqueda bibliográfica sobre el Ictus (tipos, prevalencia, factores de riesgo) y las necesidades del colectivo afectado. La información ha sido recabada de las siguientes fuentes (dialnet, Google académico): Artículos científicos, informes de salud (medicina y sociosanitarios), libros, documentos impresos, manuales propios de la Facultad de Medicina y las páginas web de las entidades de rehabilitación.

A su vez, las personas afectadas por Ictus cuentan con numerosas lesiones permanentes que les llevan a una situación de dependencia o de discapacidad, así mismo, se ha realizado una búsqueda sobre este tema, a partir de la ley 39/2006 de 14 de diciembre de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a personas en situación de dependencia.

Se ha unificado toda la información relativa del tema, necesidades del colectivo y sobre el ámbito de la dependencia. Por tanto, ha sido necesaria una lectura detenida de los documentos encontrados, así como una combinación de la información obtenida.

No obstante, para establecer qué tipo de recursos son idóneos y cuáles de ellos no lo son primero hay que reconocer qué tipo de necesidades son primordiales para los afectados y para sus allegados. La figura del trabajador social debe trabajar de manera coordinada con otros profesionales para lograr que, aunque la afección se considera crónica debido a la existencia de lesiones permanentes, se puedan satisfacer las necesidades de los afectados, para que de este modo puedan contar con la mejor calidad de vida posible. Por ello, se analizará el papel y las funciones de los trabajadores sociales en aquellas entidades.

 

RESULTADOS

El Accidente Cerebrovascular es una afección altamente incapacitante que en muchas ocasiones deja a la persona sin un vínculo social o laboral estable, necesitando recuperar las funciones o roles que ejercía antes de sufrir el Ictus. Desgraciadamente, el Ictus presenta altos índices de mortalidad y discapacidad y las personas “no vuelven a ser las mismas que eran”, sin poder ejercer los roles que ejercían anteriormente.

El ictus o también llamado el Accidente CerebroVascular (ACV), es uno de los principales problemas de salud en la población. Es la primera causa de discapacidad y la segunda causa de demencia con alteraciones en los entornos familiar/ social /económicos, teniendo en cuenta el importante coste que deben hacer frente las familias asociado a la pérdida del empleo y a la necesidad de asistencia sanitaria permanente. Es uno de los motivos más frecuentes de asistencia neurológica urgente, por lo que constituye un verdadero problema de salud pública, tal y como sostienen Forero & Moya1.

De entre algunas de las definiciones más comunes son las siguientes:

  • “Trastornos vasculares que provocan alteración en el encéfalo. El ictus sería su manifestación aguda, produciéndose generalmente de forma súbita y violenta”, como desarrolla Alvela, L2.
  • “Trastorno brusco de la circulación sanguínea del cerebro”, por Álvarez & Masjuan3.
  • “Alteración brusca de la circulación sanguínea que llega a nuestro cerebro”, descrito por la Federación Española de Ictus4.

 

Es importante trabajar desde esta enfermedad debido no sólo a la alta incapacidad que sufren estas personas, sino que existen otros datos conmovedores que los investigadores Álvarez y Majuan3 declaran y los cuales se presentan a continuación:

  • El Ictus es la primera causa de mortalidad en las mujeres españolas y la segunda en los varones, según los datos recabados por el estudio de Enfermedades Cerebrovasculares de la Sociedad Española de Neurología. En Europa mueren 650000 personas por esta causa y 40000 de ellos son españoles.
  • El Ictus es el responsable de una de cada 10 muertes, pero representa la causa más importante de morbilidad y discapacidad a largo plazo.
  • En España, cada año entre 120000 y 130000 personas tienen un ictus, de las cuales unas 80000 fallecen o quedan con alguna discapacidad. Actualmente, unas 950000 personas han sufrido un ictus, de las cuales 400000 tienen algún tipo de discapacidad.
  • Los Ictus ocurren más frecuentemente en personas mayores de 65 años, pero actualmente hay un aumento en personas menores de 55 años.
  • La OMS estima que en el año 2050 la población mayor de 65 años representará el 46% del total, casi la mitad podrá sufrir un ACV.
  • Según el estudio PREVICTUS, más del 21% de la población mayor de 60 años presenta un alto riesgo de sufrir un ictus en los próximos 10 años.

 

Gran parte de la población desconoce con exactitud cómo se puede tratar el Ictus, esto se considera un problema general ya que esta enfermedad, como se ha mencionado anteriormente, es realmente importante siendo la segunda causa de muerte en el mundo y la primera en las mujeres en España , como señalan Jiménez-Conde & Roquer5. Son muchas las personas que no saben reconocerlo cuando alguien cercano a ellos está sufriéndolo o no distinguen la importancia que tiene esta enfermedad:

  • Por un lado, se suelen confundir los términos con otras acepciones, ya que en el pasado, en vez de utilizar la palabra “Ictus”, haciendo referencia al infarto cerebral, hemorragia cerebral, apoplejía… y actualmente se han unificado los conceptos en este nuevo término. Las personas escuchan a menudo la palabra Ictus, pero no reconocen que es lo mismo que expresar que está sufriendo un infarto cerebral o una hemorragia cerebral. Aunque actualmente haya un mayor uso de este término, la población no conoce con exactitud qué es y tampoco conocen cuál es el proceso de actuación en caso de estarlo sufriéndolo alguien cercano.
  • Por otro lado, uno de los factores que inciden en el desconocimiento de la enfermedad es el nivel cultural y la edad, ya que los que tienen un alto nivel cultural y los jóvenes no tenían problemas en reconocerlo, algo contrario a los mayores y con bajo nivel cultural. Para mitigar este problema, son necesarias una serie de campañas informativas para mejorar la actitud de la población ante la enfermedad, y como trabajadores sociales en el campo de la salud es necesario y pertinente el fomentarse para que la población conozca todo lo que conlleva la enfermedad (Pérez et al. 2009).

 

Por otro lado, como investigación fundamental en este apartado, cabe nombrar el estudio realizado por Cristina Pérez de la Sociedad Española de Neurología, viéndose en este que más del 65% de la población no sabe distinguir los síntomas del Ictus. Esto supone un problema realmente notable ya que la detección temprana es fundamental para poder tratar al paciente con los métodos adecuados, y que, por consiguiente, su esperanza de vida aumente. En todo el proceso, es imprescindible minimizar el tiempo de respuesta, reaccionando rápidamente acudiendo al hospital para evitar que el daño colateral sea demasiado grave, ya que si la lesión tarda más tiempo en ser tratada puede agravar las secuelas. Este tiempo transcurrido se denomina ventana terapéutica, comentado por Álvarez & Masjuan3, define el periodo de tiempo durante el cual, la aplicación de un tipo de tratamiento puede reducir la lesión cerebral mejorando la recuperación de las neuronas, descrito por Martínez & Gállego6.

Para evitar las dolencias que causa esta enfermedad, las personas deben cambiar su estilo de vida por uno más saludable para evitar, no sólo el ictus sino también otro tipo de enfermedades, entre ellas las denominadas cardiovasculares. Hay que mencionar que no se puede evitar totalmente el infarto cerebral (puesto que existen factores de riesgo no modificables), pero sí se puede reducir en gran medida el riesgo de poder padecerlo, como sostiene la Asociación Ictus de Aragón7.

Es primordial mencionar en este apartado el efecto que tienen los determinantes de la salud en las enfermedades de la población, existiendo dos modelos que corroboran esto último señalado por la OMS8:

El modelo de Lalonde-La framboise incide en que un 43% de las causas asociadas a las enfermedades proceden del estilo de vida del individuo; mientras tanto, el sistema de cuidados y la cobertura sanitaria cuenta únicamente con un 11%. El medio ambiente cuenta con un 19%, en el que se incluye el estrés laboral, el entorno familiar. La biología humana cuenta con un 27% donde se incluyen la herencia, la maduración, el envejecimiento y el sistema corporal. Gracias a la ciencia genética, se ha avanzado mucho al estudiar las enfermedades genéticas y la descendencia.

Desde el modelo de los determinantes sociales de la salud se afirma que las causas que tienen que ver con el ámbito de lo social y con las estructuras fundamentales (condiciones en las que vivimos, conocemos, crecemos, trabajamos y envejecemos) afectan a la salud de la población.

En cuanto a la población que se encuentra afectada por el Ictus, este no afecta únicamente a un grupo determinado de edad, sino que cualquier grupo de edad y sexo puede verse influido por esta afección. A pesar de esto, la población envejecida es más predominante a sufrirlo ocasionando una situación de dependencia. Un dato relevante es que actualmente ¾ partes de los ictus afectan a pacientes mayores de 65 años. Por tanto, como se ha estudiado que en el año 2050 España será una de las poblaciones más envejecidas del mundo, se prevé un incremento de la incidencia de esta enfermedad, escrito por Matías-Guiu9.

De entre los adultos que sufren un ictus, se sitúan dos subgrupos de edades: por un lado, se encuentran los jóvenes de 15 a 35 años; y, por otro lado, los adultos de entre 36 y 45 años. Actualmente, en los hospitales la cifra persiste hasta un 10% de casos, viéndose cada vez más casos de jóvenes afectados debido al consumo de drogas.

Existe un bajo porcentaje de niños que sufren esta dolencia, siendo su frecuencia mucho menor respecto a la población adulta. Sin embargo, este dato no se debe desestimar ya que actualmente se cuenta con un 17,85% de niños afectados de ictus, según afirman Castro, Vázquez y Miranda10. Por otro lado, los niños menores de dos años son más prevalentes a sufrir un accidente cerebrovascular, defendido por la Fundación Belén11.

En definitiva, para que estas personas recuperen funciones de la parte del cuerpo afectada, necesitan una rehabilitación y que las neuronas de alrededor sustituyan a la zona dañada por el ictus. La rehabilitación que necesitan estas personas debe ser integral interviniendo en todos los aspectos. Es una enfermedad que, dependiendo de su afectación, origina numerosos trastornos físicos (dificultad al caminar, dificultad al levantarse) y psíquicos (afectivos, emocionales) que puede derivar a una depresión e influye negativamente en la recuperación funcional y en la calidad de vida.

A su vez, la calidad de vida de estos pacientes es multidimensional, viéndose determinada por aspectos físicos, funcionales, emocionales y sociales provocando a que el cuidador y el afectado deban adaptarse a una situación desbordante.

Para evitar que tal situación se agrave, se debe incidir en los recursos sociosanitarios como una forma de seguimiento y ayuda, definición desarrollada por Alcántara & Montero12. Por contra, el Ictus afecta de manera diversa a unos que a otros: hay personas que no se encuentran tan afectadas y pueden seguir llevando una vida normal sin necesidad de recibir rehabilitación, siempre y cuando cambien de estilo de vida realizando ejercicio y cumplan una dieta sana.

Las personas del entorno/familiares (quiénes se convierten en cuidadores principales y son no profesionales) son quiénes se hacen cargo de las necesidades básicas del paciente. Esto conlleva a una carga, (física y económica) que afectan a las actividades personales deteriorando su salud física y emocional. En este punto, los grupos de autoayuda, a la vez que favorecen la crítica mutua, refuerzan el empoderamiento de los cuidadores después de escuchar experiencias ajenas con respecto al trato al enfermo.

2.RECURSOS SOCIALES PARA PERSONAS AFECTADAS DE UN ICTUS:

Para evaluar cuál es el centro de rehabilitación ideal para las personas afectadas y para sus familiares resulta significativo distinguir varios puntos relevantes:

En primer lugar, se ha de evaluar si los recursos son de carácter público o privado, debido a que en situación de crisis aumenta la población que se encuentra con una escasez de recursos económicos o que están en riesgo de exclusión social. En España existen un gran número de entidades del ámbito privado que tienen que conseguir recursos con la escasa financiación con la que cuentan, y lo que es más, que carecen de suficientes profesionales para cubrir periodos vacacionales o que deben compartir un espacio con otras entidades.

Multitud de centros privados han de adaptar los recursos con los que cuentan para poder seguir facilitando a los usuarios los servicios necesarios. La mayoría de los centros han de estudiar la situación personal de las familias y verificar si estos afectados pueden recibir la subvención que necesitan para el tratamiento. Además, muchas entidades han establecido una serie de convenios con otras empresas o particulares, como el convenio establecido con taxistas para que la persona afectada con problemas de movilidad pueda desplazarse al centro y que la propia familia no deje sus responsabilidades en un segundo plano.

Puede influir negativamente el hecho de que la población no cuenta con la información suficiente sobre los recursos que tienen a su disposición, ya que estas entidades deben proporcionar la difusión y conocimiento a toda la comunidad.

En segundo lugar, cabe aclarar que en España, el ámbito de los Servicios Sociales cuenta con un retraso en los cuidados con respecto al resto de Europa: países que hacen un mayor hincapié en el nivel asistencial frente al sanitario. No obstante, hay que destacar que en España el Ictus cuenta con una mayor dedicación en el nivel sanitario, con la contratación de neurólogos con experiencia en esta enfermedad que trabajan en las unidades de Ictus y adoptan un método de intervención. Por este motivo, hay que trabajar desde los Servicios Sociales para proporcionar un mayor número de recursos de ayuda asistencial, rehabilitación en las provincias y facilitar el transporte a zonas rurales.

Siguiendo esta línea, cada Comunidad Autónoma cuenta con un determinado número de recursos distribuidos por las distintas provincias de esa Comunidad, por lo cual el ámbito de actuación es mucho más amplio que en caso de contar con un único centro en una provincia. En muchas ocasiones, el entorno rural es el más afectado, ya que deben desplazarse a las ciudades para realizar la rehabilitación necesaria. Un aspecto decisivo es que se implante una medida de rehabilitación en todas las provincias de España proporcionando una igualdad de oportunidades a las personas independientemente de la Comunidad Autónoma en la que residan. Un ejemplo de ello es que las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla no cuentan con un recurso accesible para estas personas que proporcione una rehabilitación y apoyo social.

No obstante, hay mayor porcentaje de Ictus en zonas urbanas debido al estrés, la contaminación y el ruido; pero no hay que olvidar a la población que es obligada a desplazarse geográficamente buscando un centro, ya sea residencia o centro de día o de noche. Cabe mencionar que no hay presencia de este tipo de recursos en los pueblos y comarcas, y también debería garantizarse que las personas que residen en zonas rurales cuenten con el mismo apoyo que quienes residen en zonas urbanas.

En tercer lugar, la mayor parte de los usuarios de los centros es adulta ya que se trata del grupo de edad en el que el ictus presenta mayor prevalencia. Además, las personas mayores son más representadas en los centros y son más propensas a sufrir enfermedades neurodegenerativas, con mayor riesgo a desarrollar dependencia. A pesar de ello, no hay que olvidarse de las personas menores de edad, que sufren de Ictus a edades tempranas, con quien se trabaja desde “Atención Temprana” para prevenir secuelas en la edad adulta.

Por este motivo, al ofertar los recursos a una población adulta: los materiales van dirigidos a la población mayor de edad, los profesionales tienen mayor experiencia en trato con mayores; en definitiva, no están adaptados a jóvenes o niños. Uno de los aspectos más importantes que necesitan estos centros para conseguir ayudar a los afectados son los distintos recursos humanos, materiales y financieros, ya que sin ellos no podría facilitarse el servicio. No obstante, cada entidad puede proporcionar unas actividades u otras, pero existen algunas de ellas que deben ser comunes a todos: fisioterapia, deporte adaptado, psicomotricidad, terapia ocupacional, apoyo psicológico y logopedia.

3.LA INTERVENCIÓN DEL TRABAJO SOCIAL:

Desde el ámbito de la Salud este asume como objetivo general el identificar e intervenir sobre los factores sociales que inciden en las condiciones de la salud de las personas, de las familias y de las comunidades, a través de un proceso para que la población (a partir de sus necesidades) participe en la promoción, en la prevención, en la atención y la rehabilitación de la salud, tal y como señalan Acosta, Bohórquez, Duarte, González, & Rodríguez13. Es por este motivo que hay que aclarar el papel que realizan los trabajadores sociales y que no es un ámbito exclusivo y propio de médicos, enfermeros, fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales, hay que intervenir y paliar necesidades a nivel de la salud y a nivel social.

El Trabajo Social en este ámbito tiene una gran importancia para proporcionar a las personas la atención social que se precisa en aquellos momentos. Es en la primera entrevista donde se debe obtener toda la información posible sobre el afectado y sobre su familia, averiguando si cuenta con apoyos sociales, si precisa de otro tipo de necesidades que el afectado no ha tenido en cuenta (proceso de solicitud de la dependencia, recursos a los que puede acceder si es una persona con discapacidad). Para recabar estos datos, se debe pasar una serie de escalas (Gijón y Zarit) tanto al paciente como a la familia y evaluar si el cuidador tiene un alto grado de sobrecarga.

En caso de que el centro donde recibe el tratamiento no sea el más idóneo para él, se procederá a una derivación contactando con otros profesionales para que sean ellos quienes les facilitan toda la ayuda posible. En definitiva, todo lo que comprende la primera entrevista y el contacto continuo con otras entidades debe realizarlo el trabajador social, por ser el más apto para ello y quien se encarga de todo lo relacionado con las necesidades sociales.

Para hacer alusión a las funciones que debe cumplir el trabajador social, estas se encuentran especificadas en el Decreto 59/1997, de 29 de abril, por el que se aprueba las funciones del Equipo de Atención Primaria en la Comunidad Autónoma de Aragón en el Artículo 15 de los Trabajadores Sociales.

Por otro lado, es esencial que se promuevan una serie de proyectos comunitarios realizando:

  • Actividades de sensibilización hacia la población en su conjunto, preparando mesas informativas en hospitales o centros ambulatorios; y a través de la difusión con diferentes carteles y folletos, informar de los síntomas de la enfermedad, de acudir a un hospital lo antes posible, ya que aunque sea difícil disminuir los factores de riesgo, al menos proporcionarle una rápida ayuda al recién afectado.
  • Tener en cuenta la prevención hacia los jóvenes de edades entre 14 y 18 años, con cierto potencial para disminuir las enfermedades crónicas (si disminuyen los factores de riesgo: alcohol, tabaco, estrés, dieta saludable), y sobre todo desde el ámbito educativo.

 

CONCLUSIÓN

Para concluir con la investigación, se debe recalcar que lo más adecuado es realizar una coordinación entre los recursos sanitarios y los recursos sociales, promoviendo que la persona afectada de Ictus no se vea afectada y deba detener el proceso de rehabilitación. Actualmente es muy complicado que la persona cumpla con un proceso de rehabilitación completo sin interrupción alguna, ya que no es muy habitual la coordinación sociosanitaria y tampoco existen muchos recursos destinados a este tipo de personas y a sus familias.

Para reducir el porcentaje de personas que padecen esta dolencia, fomentar el estilo de vida saludable desde los centros de salud, desde la atención comunitaria. Desde las profesiones que se implican en el ámbito de lo sociosanitario (enfermería, medicina, trabajo social), evitar todos aquellos estilos de vida que son, de alguna manera, impuestos por el individuo, que pueden encaminar a las enfermedades cerebrovasculares. De esta manera se puede reducir indiscutiblemente el porcentaje de personas que padecen esta dolencia.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  6. Martínez E, Gállego J. El ictus: Una emergencia médica. Pamplona; 2000.
  7. Asociación de Ictus de Aragón [Internet]. Asociacion Ictus de Aragon | Asociación Ictus de Aragón donde nuestra misión es agrupar, informar, reivindicar, asesorar y rehabilitar a pacientes de Ictus y sus familias. ¡Conócenos! Asociación Ictus de Aragón; 2021 [citado el 30 de agosto de 2024]. Disponible en: http://www.ictusdearagon.es/.
  8. Who.int. [citado el 30 de agosto de 2024]. Disponible en: http://www.who.int/topics/cerebrovascular_accident/es/.
  9. Matías-Guiu J. Estrategia en Ictus del Sistema Nacional de Salud. Ministerio de Sanidad y Política Social. 2009.
  10. Castro, P., Vázquez, M., & Miranda, M. Ictus infantil: conceptos, peculiaridades y epidemiología.
  11. Belén F. Ictus (derrame cerebral) en la infancia [Internet]. Fundación Belén. 2013 [citado el 30 de agosto de 2024]. Disponible en: http://fundacionbelen.org/base-datos/ictus-derrame-cerebral-infancia/.
  12. Alcántara B, Montero O. Trastornos afectivos en el paciente con ictus y desajustes familiares. Fundación Hospital Alcorcón. Hospital Don Benito-Villanueva. Madrid; 2000.
  13. Acosta ML, Bohórquez MY, Duarte FE, González A, Rodríguez CI. Trabajo Social en el área de Salud. Perfiles y competencias profesionales básicas en el área de salud. Salud, Bogotá; 2012.

 

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