AUTORES
RESUMEN
Introducción: La rehabilitación cardíaca es un tratamiento específicamente diseñado para aquellos pacientes con patología cardíaca que tras una intervención o estancia hospitalaria requieran de una recuperación tanto física como mental. Aunque al comienzo, se trataba exclusivamente el aspecto físico, hace unos años cobraron importancia la salud mental del paciente y unos hábitos saludables.
Metodología: El objetivo de este trabajo es conocer la contribución de la rehabilitación a la calidad de vida del paciente. Para ello se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica a través de artículos científicos en bases de datos como Pubmed y otras publicaciones científicas como la Revista Española de Cardiología, tanto en español como inglés. Seleccionados finalmente diez artículos.
Resultados: La mayor parte de los artículos realizan cuestionarios y test para valorar los niveles pre post rehabilitación de calidad de vida, ansiedad y depresión de los pacientes. Algunos utilizan valores objetivos como la capacidad funcional.
Conclusión: Los ensayos clínicos relacionan un aumento de la calidad de vida con un buen nivel de actividad física y un buen tratamiento psicoemocional. Se investigan nuevas formas de hacer el tratamiento más efectivo mediante otros tipos distintos de entrenamiento físico, así como investigar sus beneficios en otros ámbitos como en el estado cognitivo del paciente. Interesante resultado relacionado con el descenso de calidad de vida y la adherencia a los hábitos aprendidos meses después de acabar el tratamiento. Es un tratamiento que se debería fomentar ya que cuenta con muy poca práctica en la actualidad a pesar de sus resultados.
PALABRAS CLAVE
Rehabilitación cardíaca, calidad de vida, entrenamiento físico y ansiedad/ depresión.
ABSTRACT
Introduction: Cardiac rehabilitation is a treatment specifically designed for patients with cardiac pathology who, after an intervention or hospital stay, require both physical and mental recovery. Although at the beginning, the physical aspect was treated exclusively, a few years ago the patient’s mental health and healthy habits became more important.
Methodology: The aim of this study was to determine the contribution of rehabilitation to patient quality of life. To this end, a literature review was carried out using scientific articles in databases such as PubMed and other scientific publications such as the Revista Española de Cardiology, both in Spanish and English. Ten articles were finally selected.
Results: Most of the articles use questionnaires and tests to assess pre-post rehabilitation levels of quality of life, anxiety and depression in patients. Some use objective values such as functional capacity.
Conclusion: Clinical trials relate an increase in quality of life to a good level of physical activity and good psychoemotional treatment. New ways of making the treatment more effective through other types of physical training are being investigated, as well as investigating its benefits in other areas such as the patient’s cognitive state. Interesting results related to the decrease in quality of life and adherence to the habits learned months after finishing the treatment. It is a treatment that should be promoted as it is currently very little practiced despite its results.
KEY WORDS
Cardiac rehabilitation, quality of life, physical training and anxiety/depression.
INTRODUCCIÓN
Las enfermedades de naturaleza cardíaca son la primera causa de morbilidad en el mundo. Son numerosos los tratamientos que se pueden aplicar a una cardiopatía, siendo muy habitual y esencial el papel que juegan los buenos hábitos. Difícilmente el paciente pueda tratar su dolencia si no cambia todos aquellos factores de su rutina diaria que la empeoran.
La práctica regular de actividad física es uno de los principales caballos de batalla de la salud pública a nivel mundial debido a los múltiples beneficios que aporta a la salud del usuario, siendo estos incluso reconocidos por la OMS. Es utilizado frecuentemente como herramienta en prevención primaria y secundaria en estadios tempranos, disminuyendo la morbimortalidad y reduciendo costes en tratamientos. Afecta a una multitud de enfermedades de índole tanto física como emocional.
La inactividad física supone un riesgo de salud a menudo imperceptible por parte de la población: “sabemos que la actividad física tiene un efecto protector frente a la incidencia de las enfermedades cardiovasculares, la hipertensión, el infarto, la obesidad, la diabetes no dependiente de la insulina, la osteoporosis y algunos cánceres. Además el ejercicio físico mejora la capacidad funcional, el estado de ánimo y el estado psicológico en general, a la vez que retrasa las enfermedades y la incapacidad de la edad avanzada” (Fisiología clínica del ejercicio, 2008, p. 37).
La capacidad funcional se ve muy reducida en pacientes cardíacos. Los mecanismos que se ponen en funcionamiento de forma fisiológica durante la práctica de ejercicio físico se ven alterados cuando la principal bomba y motor del flujo sanguíneo como es el corazón, lidia con patologías como insuficiencia o isquemia coronaria: “la relativa incapacidad del sistema cardiovascular para asegurar niveles adecuados de gasto cardíaco a potencias elevadas, puede ser un factor limitante de la capacidad aeróbica del individuo” (Fisiología del ejercicio físico y del entrenamiento, 2006, p.78).
Los pacientes cardiópatas muestran una calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) disminuida y revelan de forma progresiva emociones como el miedo a la muerte, depresión, ansiedad e inseguridad ante un futuro incierto. La depresión, el estrés y la falta de apoyo social han sido consideradas por diversos profesionales como factores de riesgo de la cardiopatía isquémica o incluso en ciertos casos desencadenantes de la muerte súbita.
Estudios como el metaanálisis efectuado en Dusseldorf en el año 1999, deduce la gran relevancia que tiene la educación psicoeducacional en los programas de rehabilitación cardíaca: un 34% de descenso en la mortalidad y un 29% en los reinfartos, mejor control de la tensión arterial, el sobrepeso y el hábito fumador, incremento en la práctica de ejercicio y adquisición de hábitos alimenticios más sanos.
Existe un tratamiento en el que se pone en uso el ejercicio físico en beneficio de pacientes con patología cardíaca y se conoce como “rehabilitación cardíaca”. La rehabilitación cardíaca (RC), es un programa diseñado a largo plazo y dirigido por un equipo multidisciplinar enfocado en elevar la calidad de vida del usuario. Actúa a nivel físico, psicológico y social, centrándose en aspectos que van desde sesiones de entrenamiento físico para la mejora de la capacidad física, pautas de hábitos saludables como la alimentación y la actuación psicológica. Persigue como objetivo principal la recuperación del enfermo mejorando su calidad de vida y aumentando sus capacidades físicas.
Han sido muchos años de contradicción y desconfianza sobre la práctica deportiva en pacientes cardíacos. Está demostrado que la actividad física disminuye la mortalidad y la incidencia de posteriores complicaciones. Esto se traduce en una disminución de costes de tratamiento para el paciente y un aumento de los beneficios para él, lo que lo convierte en una opción con una alta rentabilidad. A pesar de los estudios que demuestran que su práctica resulta beneficiosa es un programa escasamente implantado en España.
Los expertos, sin embargo, no es recomendable para todo el que padezca una patología de índole cardíaca. Previamente se procede a realizar una valoración y un estudio de los pacientes, para establecer sus capacidades y situación antes de tomar una decisión sobre si un usuario es apto para comenzar.
“Los programas de rehabilitación cardíaca son sistemas terapéuticos aconsejados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en los años sesenta del pasado siglo (1964 y 1968) y se definen como «el conjunto de medidas necesarias para asegurar a los cardiópatas una condición física, mental y social óptima que les permita ocupar por sus propios medios un lugar tan normal como les sea posible en la sociedad».” (Libro Corazón, 2009, cap.43, pág. 1)1,2,3,4,5,16,17.
OBJETIVO
Como objetivo general se procede a estudiar y conocer la repercusión de la rehabilitación cardíaca en la salud de los pacientes con patología cardíaca,así como sus efectos en la calidad de vida de los pacientes.
METODOLOGÍA
Se realiza una búsqueda de información que se basa en artículos científicos especializados en cardiología. Se utilizan fuentes bibliográficas extraídas de sitios web principalmente PubMed.
Se aceptarán documentos con una extensión de no más de 6 años de antigüedad, excepto libros teóricos. El tipo de artículo se centra en ensayo clínico y ensayo aleatorio controlado. Los artículos deben estar completos y disponibles de forma gratuita. Se excluyen aquellos de pago. Los términos principales de búsqueda son cardiac rehabilitation, heart disease, quality of life and physical activity. La búsqueda se realiza fundamentalmente en inglés debido a la escasez de publicaciones en castellano, aunque si se extrae información general del tema de estas.
Principalmente la búsqueda se centrará en el uso del lenguaje libre con operadores booleanos “AND” y “OR”, como “actividad física” AND “patología cardíaca”. Se excluirá el operador “NOT”, por no dar los resultados adecuados. Se incluirán principalmente artículos que abarcaban el estudio de las repercusiones en la calidad de vida de los pacientes tras la rehabilitación cardíaca en la insuficiencia cardíaca. Los principales marcadores de calidad de vida que se buscan son el nivel de depresión o ansiedad del usuario, su capacidad física y funcional. Pueden aparecer otros, solo de forma secundaria en el mismo artículo, para completar información.
Se admiten ambos sexos en el estudio, sin límite de edad en la etapa adulta excluyendo a menores de 18 años.
Se excluirán artículos incompletos, que dan datos sueltos o revisiones bibliográficas. Rechazados aquellos centrados en temas como la toxicidad o la psicología.
Se utilizan los operadores booleanos. ((cardiac rehabilitation) AND (heart disease)) AND (quality of life) y ((cardiac rehabilitation) AND (treatment)) NOT (ischemic coronary))
RESULTADOS
El estudio sobre el efecto de la rehabilitación cardíaca en la calidad de vida, la depresión y la ansiedad en pacientes asiáticos de Carol C. Choo y otros, publicado en el 2018, analiza el efecto de la rehabilitación cardíaca en el estado depresivo dentro de la población asiática. Se realizaron 10 sesiones completas del programa que duraron aproximadamente 1 mes. Se usaron cuestionarios para evaluar los parámetros de los factores de riesgo asociados (IMC, calidad de vida y apoyo social).
El programa incluyó servicios como la educación, el asesoramiento y el entrenamiento con ejercicios prescritos de forma individualizada.
Se dividió en cuatro fases, en las que se aportó información sobre la enfermedad, el estilo de vida y un entrenamiento físico con objetivos personalizados. La tercera fase se enfocó en aspectos más psicológicos y la cuarta tuvo lugar en un gimnasio comunitario y consistió en entrenamiento físico vigilado por personal cualificado.
Para evaluar los niveles de ansiedad y depresión se utilizó la Escala Hospitalaria de Ansiedad y Depresión mientras que para la calidad de vida se usó el SF-12. Se realizaron ambos antes y después de la RC.
De un total de 194 pacientes, son finalmente 139 (71,6%) los que completaron los cuestionarios de rehabilitación pre y post cardíaca. Sus edades se situaban entre 28 y 80 años (M = 56,66, DE = 8,88), 103 pacientes (74,1%) eran hombres y 21 pacientes (15,1%) eran mujeres y 15 pacientes (10,8%) no indicaron su sexo. Además, 10 pacientes (7,2%) habían completado la educación primaria, 50 pacientes (36,0%) la educación secundaria, 61 pacientes (43,9%) la educación superior y 18 pacientes (12,9%) no indicaron su nivel educativo. La tasa de abandono fue del 28,4%.
Hubo una diferencia entre las puntuaciones de rehabilitación pre y post cardíaca en las variables de calidad de vida física y mental, ansiedad y depresión. Cuando los resultados de las variables se consideraron por separado, la única diferencia que alcanzó importancia estadística, utilizando un nivel alfa ajustado de Bonferroni fue la calidad de vida física.
Los resultados reflejan niveles más altos de calidad de vida física y mental y niveles más bajos de depresión en las evaluaciones post rehabilitación. Esto concordó con otros estudios asiáticos que relacionan una mayor calidad de vida y una disminución de la depresión6.
El artículo escrito por Damir Rosic y otros publicado en el 2020 trata la rehabilitación cardíaca ambulatoria y su efecto en la calidad de vida, la ansiedad y la depresión.
El ensayo tuvo una duración de al menos 36 sesiones. Se aportaron datos sobre los sujetos como la edad, el género o el nivel educativo, factores de riesgo asociados a cardiopatías (sedentarismo, obesidad, HTA, dislipemia, hiperglucemia, tabaquismo) y el funcionamiento psicosocial, que se evaluó con el Estado Inventario de ansiedad de rasgos (STAI). La ansiedad se evaluó con el inventario de depresión de Beck y se utilizó el cuestionario SF-36 para la calidad de vida. Comprende dimensiones como: la capacidad física en actividades de la vida diaria, el desempeño físico en el trabajo, la vitalidad, el dolor corporal y general, el funcionamiento social, el rol emocional y la salud mental.
Se realizó asesoramiento, educación y terapia de grupo que corrió a cargo de un especialista en psicología. El avance de las sesiones dependió del progreso del paciente. Se organizaron talleres sobre relajación, facilitando el manejo de la ira y la ansiedad. También se educó a nivel nutricional.
Después de 3 meses se realizaron mediciones de control de todos los parámetros mencionados.
Del total de 170 pacientes de riesgo muy bajo a moderado, de 59 años, la mayor prevalencia fue de hombres (74,7%). Se encontró una gran prevalencia de sedentarismo (88,2%), seguido de obesidad (74,1%), HTA (64,7%), tabaquismo (48,2%), dislipemia (40,6%) y diabetes (34,7%). La mayoría de los pacientes presentaban valores medios (65,3%), luego altos (24,1%) y finalmente bajos (10,6%) de nivel de educación.
Se observó una reducción de la media de valores de ansiedad y puntuaciones de depresión sin diferencias significativas en la prevalencia de ansiedad leve y ansiedad moderada/severa. La calidad de vida mejoró en los valores medios de salud general, rol físico y emocional, funcionamiento físico y social, dolor corporal, vitalidad y salud mental. Se percibió una correlación negativa entre los valores de ansiedad y depresión y los valores relacionados con la calidad de vida, es decir, a mayor nivel de calidad de vida disminuyeron los valores de ansiedad y depresión. La depresión y la ansiedad mantuvieron una correlación positiva.
La correlación entre ansiedad, depresión y calidad de vida fue más débil después de la rehabilitación, pero todavía estaba presente14.
El objetivo principal del ensayo de Laura S. Redwine y otros en el 2020 sobre “Los efectos de los ejercicios grupales leves a moderados sobre el bienestar cardiovascular, físico y psicológico” fue comparar y observar los cambios en la práctica de TC, RB y la TAU en las funciones físicas, cardíacas y mentales del paciente. Se planteó la hipótesis de que los ejercicios ligeros y moderados (TC y RB) eran más eficaces para mejorar la función corporal y cardíaca que le TAU.
Se comparó el Tai Chi (TC), el ejercicio con bandas de resistencia (RB) y la terapia estándar (TAU) en 70 pacientes con IC. Las funciones corporales de los grupos TC se mantuvieron estables, mientras que TAU disminuyó. En comparación con TAU, los síntomas depresivos de los grupos TC y RB se redujeron. La función cardíaca de los dos grupos se mantuvo sin cambios.
Los estudios revelaron que, comparando la práctica de TC con el tratamiento convencional, el primero pudo reducir eficazmente los síntomas depresivos de los pacientes con IC. Al mismo tiempo el ejercicio de resistencia pudo mejorar eficazmente la fuerza muscular, la resistencia y la función física, usando la prueba de marcha de 6 minutos.
Se midió la función física y cardíaca y los síntomas de depresión al inicio del estudio e inmediatamente después de la intervención de 16 semanas. Para evaluar la capacidad funcional física se utilizó la prueba de la caminata de seis minutos. Los valores de la depresión se evaluaron con el Inventario de Depresión de Beck.
Los pacientes asistieron al entrenamiento de TC o RB dos veces por semana durante 60 minutos por sesión durante 16 semanas, ambos dirigidos por personal especializado. Mantuvieron la atención y consultas habituales con sus profesionales de la salud, cardiólogo o médicos de atención primaria mientras que los participantes de TAU no recibieron una intervención activa.
Participaron activamente 70 personas de las cuales 25 fueron asignadas al Tai Chi, 22 al entrenamiento con bandas y 23 formaron el grupo TAU.
Del total (70) abandonaron el 16% y 59 completaron el estudio. Sin diferencias entre la asistencia a clase entre ambos grupos, participaron activamente.
El TAU disminuyó en la distancia recorrida, el grupo RB aumentó ligeramente y TC disminuyó significativamente. Los análisis post hoc revelaron sólo diferencias entre los grupos RB y TAU. Sin diferencias entre RB y TC ni entre TC y TAU.
En la evaluación de la depresión se reveló una disminución por parte de TC mientras que el TAU disminuyó pero en menor proporción. Los grupos TC y RB diferían de TAU a lo largo del tiempo, sin embargo, no se percibieron diferencias entre TC y RB.
Al final de la semana 16 no se observaron mejoras en el ámbito de la función física en ninguno de los grupos, sin embargo, se encontró que la función física no disminuyó en el grupo TC ni RB y que RB y TAU si difirieron entre sí a lo largo del tiempo. RB tuvo mejores resultados en la 6MWT que los TAU. No hubo cambios en el FEVI en ninguno de los grupos13.
El estudio de Patrick J. Smith y otros publicado en el año 2017 sobre la actividad física y la función psicosocial tras la RC analizó el valor agregado del entrenamiento para el manejo del estrés cuando se agrega a la RC integral tratamiento sobre el estrés. Duró 3 meses, y los pacientes fueron asignados a dos grupos al azar: uno consistió en RC convencional y el otro además de la RC añadió también entrenamiento en el manejo del estrés en sesiones grupales.
Completaron el cuestionario de ejercicio en el tiempo libre de Godin en el que indicaron el tipo de ejercicio realizado y la frecuencia durante una semana normal. La depresión se evaluó por medio del Inventario de Depresión de Beck, la ansiedad mediante el Inventario Estado-Rasgo de Ansiedad Estado.
De los 151 participantes en el ensayo, 119 estaban disponibles para evaluaciones al año.
Se observaron niveles más altos de actividad tras 3 meses después de completar el RC y luego, aunque disminuyó algo en el año, se mantuvo más alto que antes de participar en la RC.
Al inicio del estudio el 40% de los participantes eran “insuficientemente activos”, el 26% eran “moderadamente activos” y el 34% “activos”. En el seguimiento más de la mitad de los participantes, 58% continuaron en nivel “activo”, un 20% quedó como “moderadamente activo” y el 22% en “intervalos de actividad insuficiente”.
El examen de BDI-II mostró niveles elevados al inicio que disminuyeron tras la RC y se mantuvieron más bajos en la evaluación del seguimiento anual. El 23% de los pacientes mostraron problemas depresivos al inicio del estudio, mientras que después de la RC el 8% continúan mostrando niveles elevados de depresión.
Entre los grupos no hubo una diferencia significativa en los síntomas depresivos generales tanto para CR o CR+SMT, sin embargo, se mostró una BDI-II basal significativa por acción de tratamiento de forma que los individuos con síntomas depresivos clínicamente elevados al inicio del tratamiento mostraron niveles más bajos de depresión pos tratamiento en el grupo CR+SMT en comparación con CR solo. Aunque los síntomas depresivos aumentaron durante el seguimiento, los efectos beneficiosos sobre los síntomas depresivos persistieron y el grupo CR+SMT continuó presentando síntomas depresivos más bajos en comparación con CR solo.
Las puntuaciones STAI se elevaron moderadamente al inicio y disminuyeron después de la RC permaneciendo más bajas en el seguimiento. Fue similar al patrón observado en los síntomas depresivos. La frecuencia de ansiedad disminuyó después de completar la RC y continuó siendo más baja durante el seguimiento. No se observaron diferencias entre los grupos de tratamiento a lo largo del tiempo o cualquier línea de base por interacción del grupo de tratamiento.
El examen de los cambios en los síntomas depresivos reveló una fuerte asociación entre niveles más altos de actividad física y síntomas depresivos más bajos. Mayores niveles de actividad física autoinformada se asociaron con niveles más bajos de síntomas depresivos y niveles más altos de actividad física se asociaron con menores síntomas de ansiedad.
Tras una RC de tres meses, en la evaluación a los 12 meses los niveles de actividad física fueron más altos que los niveles previos a la RC, pero un número importante de participantes cayó por debajo del nivel “activo”11.
El estudio de Annett Salzwedel y otros publicado en el 2020 analiza el regreso al trabajo y la calidad de vida tras la RC. La vuelta al trabajo depende entre otras cosas del rendimiento físico, la depresión, la ansiedad, las expectativas de reinserción profesional y la salud percibida por el usuario. Se buscó relacionar parámetros de la CVRS que pronostiquen la vuelta al trabajo mediante un programa basado en asesoramiento, educación sobre hábitos, actividad física y adherencia a la medicación, ejercicios supervisados y terapia deportiva además de intervenciones psicosociales y asesoramiento al trabajador.
A los seis meses se evaluaron los resultados mediante el SF-12.
De los 1586 pacientes inscritos totales, el 80%(1262) respondieron a los cuestionarios y fueron analizados. La mayor parte de estos pacientes el 78% habían completado al menos 10 años de educación, no vivían solos y estaban empleados antes de la RC el 90%, aunque el 72% estaba de baja por enfermedad. Se realizó con mayor frecuencia después de un evento agudo (83%) y en un entorno hospitalario (92%).
Durante el programa de RC, se reparó en que hay una mejora en los factores relacionados con el riesgo vascular, el rendimiento físico y las medidas de resultado informadas por el paciente. Se vio reducida la proporción de fumadores actuales, del 35% pasó al 15%. La carga media de entrenamiento de resistencia se incrementó en 21 vatios. Mejoró en el porcentaje de pacientes motivados por cambios de estilo de vida y pronósticos de salud autoevaluados con resultados excelentes o muy buenos. Las puntuaciones en los cuestionarios de salud subjetivos mejoraron significativamente. Las variaciones en la escala física y mental del SF-12 e IRES-24 y en el WHO-5 excedieron el MID.
Tras realizar una encuesta de seguimiento, se observó que 864 pacientes (68,5%) volvieron a trabajo, 67 (5,3%) informaron jubilados y 79 (6,3%) solicitaron pensión. Después de la RC, 89 pacientes (7,1%) se encontraban desempleados, mientras que 190 pacientes (15,1%) se encontraban de baja por enfermedad. Otros 194 (15,4%) tuvieron que ser readmitidos en el hospital debido a algún evento cardíaco agudo.
Los datos de CVRS se pudieron utilizar para 1.181 pacientes (94%). La puntuación media en la escala de composición corporal fue de 45,5 más menos 10 puntos y la puntuación media en la escala de composición mental fue de 48,9 más menos 11 puntos. La puntuación de CVRS a los 6 meses después de la RC se correlacionó con el regreso al trabajo. En 935 casos (74,7%) los pacientes informaron que la RC resultó en una mejora moderada o sustancial de su salud, mientras que 876 de los casos (69,9%) mejoraron sus capacidades físicas.
Después de 6 meses, la CVRS del paciente se predijo basándose en los indicadores de resultado reportados por el paciente, que se evaluaron principalmente cuando RC ingresó en el hospital. Además, la carga de entrenamiento de resistencia durante la RC, la ansiedad centrada en el corazón, los cambios en la calidad de vida física y la salud pudieron predecir la puntuación total de cada parte del cuerpo, así como los cambios en las expectativas de ansiedad, bienestar, salud mental y autoestima general. La eficacia tuvo un impacto en la mentalidad durante el seguimiento. 9
Otro ensayo fue el realizado por Laurente Bailly y otros y publicado en el 2018 sobre el impacto en la calidad de vida y la rentabilidad de un programa de actividad física en pacientes con enfermedades cardiovasculares.
Se compararon dos tipos de intervenciones: un programa estándar de actividad física (SPA) y un programa de actividad física progresivamente autónomo (PAPA). Se compararon ambos en el mantenimiento del ejercicio cotidiano. Los participantes del ensayo fueron pacientes coronarios (C) y no coronarios (NC), se consideraban sedentarios y no podían caminar más de 250 metros en la prueba de caminata de 6 minutos.
Los pacientes del grupo PAPA mantuvieron durante la semana 2 sesiones supervisadas durante los primeros dos meses y medio, que se redujo a una sesión durante los últimos dos meses y medio. Se fomentó la autonomía del paciente para ayudar a formar hábitos mediante la organización y consejos escritos. Cada dos semanas mantienen una conversación con un experto en formación de hábitos. Por otro lado el grupo SPA mantuvo las dos sesiones supervisadas a la semana durante los cinco meses que duró la intervención.
La calidad de vida relacionada con la salud se evaluó mediante el cuestionario EQ-5D. Como evaluador de la esperanza de vida se utilizó la prueba de la caminata de seis minutos.
En total fueron asignados cincuenta pacientes a ambos grupos. Se perdieron cinco durante el seguimiento. Sin diferencias significativas de edad, proporción de sexos, índice de masa corporal o puntaje de utilidad EQ-5D entre los grupos PAPA y SPA. Aparecen diferencias en la prueba de caminata de seis minutos, los pacientes PAPA caminan una distancia media de seiscientos metros frente a los quinientos veinticuatro para los SPA.
Al final de la intervención, se observó una mejora de los problemas de calidad de vida relacionados con la salud medidos con el cuestionario EQ-5D. Los participantes con algunos problemas disminuyeron en comparación con la línea de base, en movilidad (de 20,5 a 5,1%), actividades habituales (de 15,9 a 0%) y dolor o malestar (de 79,5 a 71,8%).
Hubo una mejora en la distancia de caminata en la prueba de caminata de seis minutos desde 561 m en la línea de base contra 605 m en T6 (p <0.001). Teniendo en cuenta la distancia umbral de 468 m en la prueba de caminata de seis minutos, 38 participantes estaban por encima y siete por debajo. La media del puntaje de utilidad EQ-5D fue 0,808 en el grupo de 468 m anterior antes de la intervención y 0,863 después del programa de actividad física, lo que correspondió a una ganancia de 0,055. Al año, todavía había una ganancia en el grupo que caminaba más de 468 m, ya que la media de la puntuación de utilidad EQ-5D era 0,847, es decir, + 0,039. Por el contrario, en el grupo que caminó menos de 468 m, la media del puntaje de utilidad EQ-5D fue 0,812 antes y 0,763 al final de la intervención, y 0,724 al año8.
En el estudio francés INCARD realizado por François Koukoui y otros y publicado en 2015 se analiza la capacidad funcional de los pacientes para comprobar sus parámetros de forma objetiva y su calidad de vida. Participaron un total de 63 pacientes.
La capacidad funcional se evaluó con el VO2 pico y una prueba de caminata de 6 minutos. La calidad de vida se determinó mediante el cuestionario Minnesota Living with HF. Se tuvieron en cuenta otros parámetros como la FC, la PA, el IMC, el aclaramiento de creatinina y el péptido natriurético cerebral, además de la FEVI.
El programa incluyó una educación nutricional. En total fueron 30 sesiones de dos horas diarias divididas en dos periodos. El primer período de 10 sesiones de 1,5 hora se enfocó en tratar pequeños grupos musculares de forma simultánea y media hora de ejercicios físicos. El segundo período se compuso por 20 sesiones (3 sesiones semanales de 60 minutos cada una, que se dividían en media hora en el cicloergómetro y media hora de marcha dentro del centro alternando el orden de los ejercicios físicos. Sin intervalo de tiempo entre las primeras 10 sesiones y las siguientes 20.
El programa domiciliario se basó en un mínimo de 1 hora de actividad física por día sin que su FC supere el límite establecido como umbral ventilatorio de cada paciente.
Se realizó una primera evaluación antes del programa de RC. Al alta del paciente, es decir al acabar el seguimiento hospitalario se realizó otra. A los tres meses, seis, doce, dieciocho, y a los veinticuatro meses fueron reevaluados.
La edad promedio de los pacientes fue de 55 ± 13 años sin diferencia significativa entre C y NC. Los valores de IMC y presión arterial fueron similares en ambos grupos. El análisis de los parámetros biológicos reveló un CrCl más alto e independientemente del sexo un colesterol más alto en NC para los hombres. La FEVI medida con el método isotópico fue mayor en NC. La concentración de BNP fue mayor en C.
El pico de VO 2 fue mayor en NC, mientras que las puntuaciones de 6MWT y MLHFQ fueron similares en C y NC.En cuanto a los factores de riesgo, C mostró una mayor proporción de diabéticos e hipertensos.La duración media de la rehabilitación hospitalaria fue de 69 días (seguimiento hospitalario). Hubo tasas similares de asistencia en ambos grupos.
El VO 2 pico fue mayor en NC hasta 1 año después del inicio del seguimiento ambulatorio. Para los pacientes con NC, la puntuación máxima del VO 2 se logró principalmente durante el período de hospitalización, mientras que para C, la recuperación fue más lenta. En T4, 12 meses después del alta, el VO 2 máximo fue similar en los 2 grupos.
Las puntuaciones de la 6MWT aumentaron durante el seguimiento hospitalario y luego permanecieron sin cambios durante el seguimiento ambulatorio. Aunque los puntajes no fueron significativamente diferentes entre los grupos, los puntajes generales medidos en NC durante el seguimiento ambulatorio fueron más altos.
La principal mejora de la puntuación CVRS se produjo durante el seguimiento hospitalario y se extendió hasta los 6 meses (T3) después del alta. Las puntuaciones CVRS medidas en C y NC fueron similares.
La FEVI aumentó de forma similar en C y NC durante el seguimiento hospitalario con un 28%. Solo NC mostró una mejora de la FEVI durante el seguimiento ambulatorio con un aumento significativo a los 3 meses (T2). La FEVI medida en C fue significativamente menor que en NC durante el seguimiento ambulatorio alcanzando una diferencia neta del 11% a los 24 meses (T6). Las mediciones de la FEVI se registró una diferencia significativa en la medición en la primera evaluación (prueba t de muestras pareadas, P <0,001, n = 60) con un valor de FEVI un 5% más alto estimado por el método isotópico.
NC tuvo una disminución significativa de la FC promedio sin cambio de presiones arteriales durante el seguimiento hospitalario. Luego, la FC se mantuvo estable y similar en C y NC durante el seguimiento ambulatorio. Hubo un ligero aumento de PAS durante los primeros 3 meses (T2) después del alta y luego PAS se mantuvo estable y similar en los 2 grupos. El IMC aumentó significativamente hasta 6 meses después del alta y luego se mantuvo estable en los 2 grupos.
No se produjo ninguna muerte antes del alta, mientras que un total de 8 muertes de 63 pacientes (13%) se registraron durante el seguimiento ambulatorio.
Las personas con IC informaron de dificultades para seguir las recomendaciones de ejercicio. La adherencia al programa de RC fue del 76% después de 1 año, mucho más alta que las tasas de adherencia del 24% al 50% informadas en otros estudios.
En el momento de la inclusión, la función renal en NC y C difería, con CrCl más deteriorado en C, en línea con la FEVI más deteriorada en este grupo.
La mejora de la función cardíaca con el aumento de la FEVI no se observó en todos los estudios anteriores. Así, ningún estudio observó ningún cambio en la FEVI después de 2 meses de entrenamiento de los pacientes con IC, mientras que otro ni siquiera observó una disminución en la FEVI después del entrenamiento durante 12 semanas (por debajo del 43-30% en la FEVI). En este estudio, que no fue aleatorizado para AF, la combinación de mejora del tratamiento y AF probablemente contribuyó a la mejora de la FEVI durante el seguimiento hospitalario.
De acuerdo con numerosos estudios, la capacidad funcional (pico de VO 2) y la calidad de vida (CVRS) de los pacientes mejoraron en los primeros meses de RC y se estabilizó después de 1 año el de pico VO 2 que aumentó moderadamente.
Junto con la mejora de los parámetros funcionales, el BNP disminuyó durante el seguimiento hospitalario. Sin embargo, C mantuvo un nivel plasmático elevado de BNP y se considera que puede ser indicativo de estrés cardíaco persistente. C y NC tuvieron pocas diferencias con respecto a los parámetros clínicos. Se observó una disminución más pronunciada de la FC en NC (diferencia media de -6 latidos / min, P = 0,04) concomitantemente con un aumento en la tasa de prescripción de betabloqueantes. Esto indica que todavía hay espacio para aumentar el tratamiento con betabloqueantes en C. La disminución de la FC probablemente estuvo relacionada con las consecuencias de la rehabilitación y los medicamentos betabloqueantes.
Así, la rehabilitación hospitalaria mejoró todos los parámetros funcionales y la FEVI para C y NC, a pesar de que este último grupo tuvo un mejor desempeño.
En el estudio HF-ACTION, no se encontraron diferencias en la mortalidad por cualquier causa entre el grupo entrenado y el grupo control con un 51% de pacientes coronarios, lo que fue similar al 46% de la cohorte INCARD. En un análisis de la cohorte HF-ACTION, no se encontró interacción de la etiología sobre la mortalidad por todas las causas u hospitalización por causas cardiovasculares. Se concluyó que el entrenamiento con ejercicios aeróbicos debe realizarse independientemente de la etiología y gravedad de la IC.
Solo los pacientes con NC mejoraron su FEVI en el seguimiento ambulatorio de 3 meses de acuerdo con un estudio anterior que informó una mejoría de la FEVI tanto durante el período de rehabilitación con ejercicio hospitalario como en los 6 meses posteriores a la rehabilitación con ejercicio ambulatorio. La FEVI medida en los pacientes C permaneció más baja que en los pacientes NC. Inversamente, el BNP se mantuvo más alto en los pacientes C de acuerdo a la relación observada entre los niveles plasmáticos de BNP y la función sistólica del ventrículo izquierdo. Las concentraciones de BNP medidas en el plasma de pacientes coronarios permanecieron significativamente más altas que las de los pacientes con NC. Las concentraciones de BNP de los pacientes con C fueron <400 pg / mL y permanecieron en el rango medido en pacientes similares.
Hubo una leve mejoría en la calidad de vida hasta 6 meses después del inicio del seguimiento ambulatorio de C. Los beneficios de la calidad de vida se obtuvieron hasta el tercer mes como se observó en el estudio HF-ACTION y se mantuvieron durante el seguimiento ambulatorio10.
En el estudio de Kazuhiro Fujiyoshi y otros y publicado en 2020, se analiza el efecto de la RC sobre la función cognitiva en pacientes ancianos con enfermedades vasculares.
Es frecuente que se estudie la relación y los efectos entre la RC y el ámbito psicológico y social pero no está muy clara la afectación a nivel cognitivo, especialmente de la población anciana.
Fueron incluidos finalmente 66 pacientes. Se evaluó mediante el Miniexamen del Estado Mental (MMSE) y la Batería de Evaluación Frontal (FAB) al inicio del estudio y tras 6 meses. Los investigadores desconocían las características clínicas iniciales de los pacientes.
Se incluyó en el programa ejercicios de estiramiento, resistencia y entrenamiento aeróbico y educación para incrementar las actividades físicas, terapia dietética y manejo de enfermedades para prevenir eventos cardíacos. Se midieron la función endotelial y la fuerza isométrica.
Se asignaron 27 pacientes al grupo RC mensual y 39 al grupo RC no mensual. Sin diferencias significativas en las puntuaciones iniciales de MMSE y FAB ni en otras características clínicas o parámetros.
No hubo rehospitalizaciones cardiovasculares durante el período de estudio en ningún grupo. Se dio una mayor disminución en el nivel de hemoglobina Acl, triglicéridos y péptidos natriurético cerebral en el grupo de RC mensual. Los parámetros como la función física variaron siendo mayor en el grupo RV mensual.
El cambio en la puntuación MMSE durante 6 meses fue mayor en el grupo de RC mensual, así como también este grupo presentó mayor cambio en la orientación por tiempo y potencia de cálculo. El cambio en la puntuación FAB fue mayor en el grupo RC mensual. En FAB se observaron mayores puntuaciones en casi todos los parámetros.
El modelo lineal general reveló que la RC mensual fue un predictor independiente del cambio absoluto en la puntuación MMSE. Resultados similares en el análisis de la puntuación.
Se observaron correlaciones significativas entre el número de RC y el cambio de puntuación MMSE y la puntuación FAB.
Se consideraron como hallazgos: la mejora de la función cognitiva fue significativamente mayor en el grupo de RC mensual, entre las funciones cognitivas la mejora de la función cortical frontal fue significativamente mayor en el grupo de RC mensual que en el RC no mensual, se estableció una mejora en los parámetros de laboratorio relacionados con los riesgos ateroescleróticos, la función cardíaca y las capacidades físicas se observaron mayores en el grupo RC mensual.
Se consideró que la mejora de la función cognitiva se produjo por la mejora de la función endotelial en la microcirculación cerebral. En segundo lugar, la mejora de la función cardíaca podría contribuir a la mejora cognitiva. Y finalmente la mejora en la función física por la acción de la práctica de actividad física. 7
El artículo realizado por Antonio José Madueño Caro y otros y publicado en 2019 estudia la autoeficacia percibida en pacientes tras un programa de RC en atención primaria.
Los participantes fueron asignados de forma ciega al grupo de intervención o de control siguiendo la proporción 2:1 (dos pacientes al de intervención por cada uno al control).
Se utilizó fundamentalmente la Escala General de Autoeficacia Percibida de Baessler & Schawarzer. Las variables como la edad, el sexo, el IMC también se tuvieron en cuenta así como las variables psicométricas como el Índice de Depresión de Beck.
Se llevaron a cabo cinco visitas en total: en la primera se facilitó información y se firmó así el consentimiento informado. En la última se hizo la evaluación de variables.
El grupo de control por otro lado solo realizó una visita para determinar las variables basales, facilitar información y firmar los consentimientos informados. La siguiente visita fue al cabo de 12 meses para realizar una evaluación de las variables. El paciente durante todo este tiempo quedó bajo los cuidados estándares de su médico, enfermera y cardiología.
La selección inicial constaba de 104 sujetos, de los cuales se incluyeron finalmente 89. La edad media era de 63,01 años. El 80,23% fueron varones y el 19,77 % mujeres. El IMC presentó una media de 28,59.
Tras la asignación a ciegas, el grupo de intervención se compuso por 58 individuos (61,05%) mientras que el grupo de control lo conformaron 37 (38,95%).
Los datos recogidos en la primera visita como toma de contacto permitieron determinar la uniformidad entre los grupos de intervención y control para las variables edad, diagnóstico, estratificación de riesgo y las puntuaciones en ansiedad, depresión y autoeficacia percibida, una vez realizada la asignación aleatoria a grupos. Como parámetro a estudio principal, la autoeficacia percibida correlacionó de forma inversa con las puntuaciones obtenidas en el cuestionario de ansiedad de Hamilton, y el Índice de Depresión de Beck, es decir que a mayor autoeficacia percibida menores eran las puntuaciones de ansiedad y depresión. De igual forma, la puntuación en autoeficacia percibida se correlacionó de forma inversa con la obtenida para rasgos de personalidad dependientes, impulsivo, inestables, antisocial o esquizotípica, sin relevancia en correlaciones para con otros rasgos de personalidad.
Se observó un riesgo más bajo en el grupo de intervención mientras que el grupo de control tiene un riesgo severo con 7,95. En riesgo moderado se encontró el grupo de control 10,23% y el grupo de intervención obtuvo un 20,45%. Mostró más puntuación de ansiedad el grupo de control con 15,52 frente al 13,32 del grupo de control. En cuanto a la depresión no se percibió una diferencia significativa, el grupo de control 9,68 frente al 9,52 del grupo de intervención. La autoeficacia percibida fue ligeramente mayor en aquellos individuos del grupo de control 27,77 frente a los 27,34 del grupo de intervención.
En relación a los posibles cambios a detectar en las escalas de ansiedad de Hamilton e inventario de depresión de Beck, tras finalizar la intervención, se realizó una estimación y contraste entre ambos grupos, no encontrándose diferencias significativas. De igual forma, no se encontraron diferencias significativas entre grupos para las medias obtenidas en la variable “diferencia de puntuación en inventario de Beck en depresión”12.
El estudio realizado por Raquel Alba Martín y publicado en 2018 sobre la efectividad de la RC en un grupo de pacientes de alto riesgo se realizó en un Hospital de Córdoba mostró a un total de 29 pacientes que fueron incluidos en el programa de RC y a los que se evalúo por medio del SF-36 al inicio y al final del programa. Como resultado se observó una mejoría en el esfuerzo percibido por casi la totalidad de los participantes (90%) en las cuatro subescalas del SF-36: la salud general, el rol emocional, el dolor corporal y la función social. También se observa una disminución del sobrepeso, el tabaquismo y el sedentarismo15.
DISCUSIÓN
Se observan en general mejores valores y puntuaciones en el momento posterior a la RC, tanto a nivel de calidad de vida como a nivel mental (ansiedad y depresión). Incluso mostrando en varios artículos una correlación negativa entre niveles de actividad física y niveles de ansiedad y depresión. Sin embargo, una vez estudiados los valores un tiempo después de acabar el tratamiento se ve que disminuyen aunque sin llegar a los valores previos a la RC. Esto podría ser interesante porque a pesar de mejorar los parámetros, los hábitos y consejos trabajados no parecen establecerse de forma definitiva y arraigar en el paciente. La principal mejora se establece durante el seguimiento y unos meses tras el alta, pero pasado un tiempo disminuye.
Sorpresivamente se han encontrado diferencias entre los resultados de hombres y mujeres y no todos los valores coinciden, hay parámetros que no parecen mejorar en función del sexo del individuo. A mejor calidad de vida, más personas vuelven al trabajo, más de la mitad, lo que contribuye a un beneficio social y comunitario.
Parecen dar mejores resultados los ejercicios de leves a moderados frente al tratamiento habitual, difieren con él en varios puntos, sin embargo, no parecen mostrar grandes diferencias entre ellos. Especialmente los ejercicios con bandas de resistencia que claramente parecen discrepar con el modelo tradicional, aunque no parece estar muy clara la razón, ambos tratamientos alternativos parecen dar buen resultado.
Los individuos con tratamiento previo por depresión se ven más favorecidos que los que no lo tienen por la inclusión de la práctica psicológica en le RC.
Hay variaciones en la afectación entre patología coronaria y no coronaria. Se presenta un pico de VO2 mayor en NC, mientras que las puntuaciones de calidad de vida son similares en ambos. Los puntajes generales medidos en NC durante el seguimiento ambulatorio fueron más altos.
Sorpresivamente al decir a la gente que señalará cuál había sido su grado de satisfacción en ambos grupos fue prácticamente igual con muy poca diferencia, sin embargo, al consultar sus datos hay un grupo que mejoró claramente mostrando mejores parámetros que aquel que no había recibido RC, lo que nos lleva a pensar que tienen dificultades para realmente observar cambios y mejoras o que no lo notan.
CONCLUSIÓN
Contrariamente a lo que se creía antaño, la práctica de actividad física supervisada juega un papel muy importante en la recuperación de un individuo cardiópata, especialmente unida a la atención psicológica y la incursión de los hábitos adecuados. Especial atención a que no sea una práctica pasajera, sino que los hábitos se adquieran de forma duradera estudiando estrategias diferentes para los distintos tipos de cardiopatías.
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Anexo 1: GLOSARIO DE ABREVIATURAS:
IC: Insuficiencia cardíaca.
CVRS: Calidad de vida relacionada con la salud.
RC: Rehabilitación cardíaca.º
PAS: Presión arterial sistólica.
C/NC: Coronario/ no coronario.
FEVI: Fracción de eyección del ventrículo izquierdo.
IMC: Índice de masa corporal.
FC: Frecuencia cardíaca.
VO2: Volumen oxígeno.
6MWT: Caminata de 6 metros.
CrCl: Aclaramiento de creatinina.
BNP: Péptido natriurético cerebral.
MMSE: Mini examen del estado mental.
FAB: batería de evaluación frontal.
RV: respuesta ventricular.