- Lucía Cásedas Aguarón. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza, C.S. Univérsitas. Zaragoza, España.
- Isabel Bellostas Campello. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza, C.S. Univérsitas. Zaragoza, España.
- Irene Ara Bielsa. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza, C.S. Delicias Sur. Zaragoza, España.
- Blanca Asunción Macías Lusilla. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza, C.S. Miralbueno-Garrapinillos. Zaragoza, España.
- Belén Gayán Benedet. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza, C.S. Delicias Norte. Zaragoza, España.
- Eva María Samatán Ruiz. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza, C.S. Oliver. Zaragoza, España.
RESUMEN
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una patología respiratoria crónica de elevada prevalencia y morbimortalidad que, en la actualidad, se reconoce como una enfermedad sistémica. Más allá de la limitación al flujo aéreo, la EPOC se asocia frecuentemente a múltiples comorbilidades, entre las que destacan los factores de riesgo y la enfermedad cardiovasculares establecida, responsables de una proporción significativa de la mortalidad en estos pacientes.
La estrecha relación entre la EPOC y el riesgo cardiovascular se explica tanto por la coexistencia de factores de riesgo compartidos, como el tabaquismo, el envejecimiento y el sedentarismo, como por mecanismos fisiopatológicos comunes, entre los que destacan la inflamación sistémica crónica, el estrés oxidativo, la hipoxia y la disfunción endotelial. Estos procesos favorecen el desarrollo de aterosclerosis y aumentan la probabilidad de eventos cardiovasculares, especialmente durante y después de las exacerbaciones de la enfermedad.
La presencia de factores de riesgo cardiovascular se asocia a un peor pronóstico en pacientes con EPOC, con mayor número de hospitalizaciones, aumento de la mortalidad y deterioro de la calidad de vida. Por ello, el reconocimiento precoz y el abordaje integral del riesgo cardiovascular deben considerarse elementos clave en el manejo de la EPOC. Un enfoque multidisciplinar que incluya medidas farmacológicas y no farmacológicas, con especial protagonismo de Atención Primaria, resulta fundamental para mejorar el pronóstico y optimizar la atención a estos pacientes.
PALABRAS CLAVE
EPOC, factores de riesgo cardiovascular, inflamación sistémica, comorbilidades, enfermedad cardiovascular.
ABSTRACT
Chronic obstructive pulmonary disease (COPD) is a highly prevalent chronic respiratory condition associated with significant morbidity and mortality and is currently recognized as a systemic disease. Beyond persistent airflow limitation, COPD is frequently associated with multiple comorbidities, particularly cardiovascular risk factors and established cardiovascular disease, which account for a substantial proportion of mortality in this population.
The close relationship between COPD and cardiovascular risk is explained by the coexistence of shared risk factors, such as smoking, aging, and physical inactivity, as well as common pathophysiological mechanisms, including chronic systemic inflammation, oxidative stress, hypoxia, and endothelial dysfunction. These processes promote the development of atherosclerosis and increase the likelihood of cardiovascular events, especially during and following acute exacerbations of the disease.
The presence of cardiovascular risk factors is associated with a poorer prognosis in patients with COPD, including increased hospitalizations, higher mortality, and impaired quality of life. Therefore, early recognition and comprehensive management of cardiovascular risk should be considered essential components of COPD care. A multidisciplinary approach combining pharmacological and non-pharmacological interventions, with a central role for primary care, is crucial to improve prognosis and optimize patient outcomes.
KEY WORDS
COPD, cardiovascular risk factors, systemic inflammation, comorbidities, cardiovascular disease.
INTRODUCCIÓN
La enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) es una enfermedad respiratoria crónica caracterizada por una limitación persistente y no completamente reversible del flujo aéreo, asociada a una respuesta inflamatoria anómala del pulmón frente a partículas o gases nocivos¹. Representa una de las principales causas de morbimortalidad a nivel mundial y supone una importante carga sanitaria, social y económica². Según estimaciones recientes, la EPOC se sitúa entre las primeras causas de muerte a nivel global y su prevalencia continúa en aumento, especialmente en países desarrollados, en relación con el envejecimiento poblacional y la persistencia del tabaquismo³.
Durante años, la EPOC fue considerada una patología limitada al aparato respiratorio. Sin embargo, en la actualidad se reconoce como una enfermedad sistémica, asociada a múltiples comorbilidades que influyen de forma decisiva en su evolución clínica, calidad de vida y pronóstico⁴. Entre estas comorbilidades, las enfermedades cardiovasculares y los factores de riesgo cardiovascular ocupan un lugar destacado, siendo responsables de una proporción significativa de la mortalidad en pacientes con EPOC, especialmente en estadios leves y moderados⁵.
Diversos estudios han demostrado que los pacientes con EPOC presentan una mayor prevalencia de hipertensión arterial, dislipidemia, diabetes mellitus, obesidad, sedentarismo y síndrome metabólico en comparación con la población general⁶. Esta asociación no puede explicarse únicamente por la coexistencia de factores de riesgo clásicos, como el tabaquismo, sino que responde a mecanismos fisiopatológicos compartidos que conectan la inflamación pulmonar crónica con el daño vascular sistémico⁷.
OBJETIVOS
El objetivo principal de esta revisión es analizar en base a un caso clínico la relación existente entre la EPOC y la presencia de factores de riesgo cardiovascular en estos pacientes. Como objetivos secundarios se plantean describir los mecanismos fisiopatológicos implicados y destacar la importancia del abordaje integral del riesgo cardiovascular en el manejo de la EPOC.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Varón de 68 años que acude a consulta de Atención Primaria para control de sus patologías crónicas y revisión periódica. Como antecedentes personales presenta enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) diagnosticada hace 6 años, tabaquismo previo de 45 paquetes-año (exfumador desde hace 3 años), hipertensión arterial, dislipidemia y diabetes mellitus tipo 2. Refiere vida sedentaria y aumento progresivo de peso en los últimos años. No antecedentes de eventos cardiovasculares mayores conocidos.
El paciente refiere disnea de esfuerzo progresiva, actualmente grado II según la escala mMRC, con tos crónica y expectoración habitual, sin cambios recientes en el volumen ni color del esputo. Niega dolor torácico, palpitaciones o edemas periféricos. En el último año ha presentado dos exacerbaciones respiratorias moderadas tratadas en Atención Primaria con broncodilatadores de rescate y corticoides sistémicos, una de ellas con derivación a urgencias hospitalarias.
En la exploración física se objetiva una presión arterial de 150/95 mmHg en varias tomas, frecuencia cardiaca de 82 lpm y un índice de masa corporal de 29 kg/m². La auscultación pulmonar muestra espiración prolongada y disminución del murmullo vesicular bilateral, sin signos de insuficiencia cardiaca. La saturación basal de oxígeno es del 93 % en reposo.
Se revisan pruebas complementarias recientes, observándose en la espirometría una obstrucción persistente al flujo aéreo con un FEV₁ del 55 % del valor teórico y una relación FEV₁/FVC reducida, compatible con EPOC moderada. En la analítica sanguínea destacan cifras elevadas de colesterol LDL, hemoglobina glicosilada de 7,6 % y discreto aumento de reactantes de fase aguda, sugiriendo un estado de inflamación sistémica crónica.
Desde la consulta de Atención Primaria se realiza una valoración global del riesgo cardiovascular, constatándose la coexistencia de múltiples factores de riesgo cardiovascular en un paciente con EPOC, lo que incrementa significativamente su riesgo de enfermedad cardiovascular y empeora su pronóstico. Se detecta un control subóptimo de la hipertensión arterial, la dislipidemia y la diabetes mellitus, en un contexto de sedentarismo y antecedentes de tabaquismo prolongado.
Se decide intensificar el manejo integral del paciente, optimizando el tratamiento inhalado de mantenimiento, ajustando el tratamiento antihipertensivo e hipolipemiante, y reforzando el control glucémico. Asimismo, se realizan intervenciones no farmacológicas desde Atención Primaria, incluyendo educación sanitaria, consejo antitabaco, promoción de actividad física adaptada, recomendaciones dietéticas y derivación a un programa de rehabilitación respiratoria. Se planifica seguimiento estrecho y coordinación con neumología para control evolutivo.
En controles posteriores, el paciente presenta mejor control de la presión arterial y del perfil lipídico, reducción de las exacerbaciones respiratorias y mejoría funcional, poniendo de manifiesto la importancia del abordaje integral del riesgo cardiovascular en el paciente con EPOC desde el ámbito de Atención Primaria.
Relación entre la EPOC y los factores de riesgo cardiovascular:
Factores de riesgo compartidos:
La EPOC y la enfermedad cardiovascular comparten numerosos factores de riesgo, siendo el tabaquismo el más relevante⁶. El consumo de tabaco constituye el principal factor etiológico de la EPOC y un determinante clave en el desarrollo de aterosclerosis, hipertensión arterial, cardiopatía isquémica y enfermedad cerebrovascular⁸. Además, otros factores como el envejecimiento, el sedentarismo, la exposición a contaminantes ambientales y el bajo nivel socioeconómico contribuyen de forma conjunta al desarrollo de ambas patologías⁵.
La limitación funcional y la disnea características de la EPOC favorecen la inactividad física, lo que a su vez incrementa el riesgo de obesidad, resistencia a la insulina y dislipidemia, generando un círculo vicioso que potencia el riesgo cardiovascular⁶.
Inflamación sistémica y estrés oxidativo:
Uno de los principales mecanismos que explican la asociación entre EPOC y riesgo cardiovascular es la presencia de inflamación sistémica crónica⁷. Los pacientes con EPOC presentan niveles elevados de marcadores inflamatorios como la proteína C reactiva, la interleucina-6 y el fibrinógeno, incluso en fases estables de la enfermedad⁹. Estos mediadores desempeñan un papel clave en el desarrollo y progresión de la aterosclerosis y en la disfunción endotelial.
El estrés oxidativo, intensificado por el tabaquismo y la hipoxia, contribuye al daño vascular y a la alteración del equilibrio entre factores vasodilatadores y vasoconstrictores, favoreciendo la rigidez arterial y el desarrollo de enfermedad cardiovascular⁷.
Hipoxia y disfunción endotelial:
La hipoxia crónica o intermitente, frecuente en pacientes con EPOC avanzada o durante las exacerbaciones, induce vasoconstricción, aumento de la presión arterial pulmonar y disfunción endotelial sistémica¹⁰. Estos cambios se asocian a un mayor riesgo de hipertensión arterial, cardiopatía isquémica y eventos cerebrovasculares. Asimismo, se ha demostrado que las exacerbaciones de la EPOC aumentan de forma transitoria el riesgo de eventos cardiovasculares, especialmente en las semanas posteriores al episodio agudo6,11.
Impacto clínico del riesgo cardiovascular en la EPOC:
La presencia de factores de riesgo cardiovascular y de enfermedad cardiovascular establecida se asocia a un peor pronóstico en pacientes con EPOC¹². Diversos estudios indican que una proporción significativa de las muertes en estos pacientes se debe a causas cardiovasculares, superando en algunos casos a las causas respiratorias, especialmente en estadios moderados de la enfermedad⁵.
Además, la coexistencia de comorbilidades cardiovasculares se asocia a un mayor número de hospitalizaciones, aumento de la frecuencia y gravedad de las exacerbaciones, deterioro de la capacidad funcional y peor calidad de vida¹². El riesgo cardiovascular elevado también complica el manejo terapéutico de la EPOC, condicionando la elección de tratamientos y la necesidad de un seguimiento más estrecho.
Importancia del abordaje integral:
El reconocimiento precoz de los factores de riesgo cardiovascular en pacientes con EPOC resulta fundamental para mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad⁶. Las guías y consensos internacionales recomiendan una evaluación sistemática del riesgo cardiovascular en todos los pacientes con EPOC, independientemente del grado de obstrucción pulmonar¹³.
El abordaje integral debe incluir tanto medidas farmacológicas como no farmacológicas, entre las que destacan el abandono del tabaquismo, la promoción de la actividad física adaptada, el control de la presión arterial, la dislipidemia y la diabetes mellitus, así como la participación en programas de rehabilitación respiratoria6,13. En este contexto, Atención Primaria desempeña un papel clave en la detección precoz, el seguimiento longitudinal y la coordinación con otros niveles asistenciales.
CONCLUSIONES
La EPOC es una enfermedad sistémica estrechamente relacionada con la presencia de factores de riesgo cardiovascular. La coexistencia de factores de riesgo compartidos y mecanismos fisiopatológicos comunes, como la inflamación sistémica, el estrés oxidativo y la hipoxia, explica el aumento significativo de la morbimortalidad cardiovascular observada en estos pacientes7,9.
La presencia de riesgo cardiovascular no sólo incrementa la mortalidad de origen cardiovascular, sino que también empeora el control clínico de la EPOC, aumenta las hospitalizaciones y deteriora la calidad de vida. Por ello, el abordaje integral y precoz del riesgo cardiovascular debe considerarse un pilar fundamental en el manejo de la EPOC, con el objetivo de optimizar los resultados clínicos y mejorar la supervivencia de estos pacientes¹³.
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