Revisión bibliográfica: Clostridium Difficile

20 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Sara Palomar Mingote. Enfermera en Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza.
  2. Francho Royo Delgado. Enfermero en Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza.
  3. Paula Allueva Lainez. Enfermera en Centro de Salud la Almozara, Zaragoza.
  4. Ana Royo García. Enfermera en Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza.
  5. Paula Martín Fernández. Enfermera en Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza.
  6. David Pérez Herrer. Enfermero en Centro de Salud El Oliver, Zaragoza.

 

RESUMEN

Clostridium difficile es una bacteria anaerobia, formadora de esporas y grampositiva, que provoca infecciones gastrointestinales graves, especialmente en entornos hospitalarios. La infección por C. difficile (ICD) se relaciona con el uso de antibióticos que alteran la microbiota intestinal, permitiendo la proliferación de la bacteria y la producción de toxinas que dañan la mucosa intestinal.

Los principales factores de riesgo incluyen el uso reciente de antibióticos, la hospitalización prolongada y la edad avanzada. Aunque originalmente se consideraba una infección nosocomial, C. difficile ha comenzado a afectar a personas en la comunidad sin factores de riesgo tradicionales.

La presentación clínica de la ICD varía desde diarrea leve hasta colitis fulminante, que puede incluir megacolon tóxico y shock séptico. La recurrencia de la ICD es común, afectando a entre el 20% y el 30% de los pacientes después del tratamiento inicial. El diagnóstico se basa en la combinación de síntomas clínicos y pruebas de laboratorio, como la detección de toxinas en heces y pruebas de amplificación de ácidos nucleicos.

La transmisión de la bacteria es por vía fecal-oral, es por ello por lo que la principal medida de prevención de la ICD se enfoca en la higiene de manos. Añadido a la desinfección de superficies con productos que eliminan esporas y el uso prudente de antibióticos asociados a la toma de probióticos durante el tratamiento.

El tratamiento varía según la gravedad de la enfermedad; en casos leves, se utilizan antibióticos como la vancomicina o el metronidazol. Por otro lado, la fidaxomicina se reserva para reducir la recurrencia. En casos graves, puede ser necesaria la cirugía. El trasplante de microbiota fecal ha mostrado eficacia en la prevención de recurrencias en pacientes con ICD recurrente.

La infección por C. difficile representa un desafío importante para la salud pública, debido a su creciente incidencia, la aparición de cepas hipervirulentas y su alta tasa de recurrencia.

PALABRAS CLAVE

Clostridium difficile, infecciones nosocomiales.

ABSTRACT

Clostridium difficile is an anaerobic, spore-forming, gram-positive bacterium that causes severe gastrointestinal infections, especially in hospital settings. C. difficile infection (CDI) is associated with the use of antibiotics that disrupt the gut microbiota, allowing the bacteria to proliferate and produce toxins that damage the intestinal mucosa. The main risk factors include recent antibiotic use, prolonged hospitalization, and advanced age. Although initially considered a nosocomial infection, C. difficile has begun to affect people in the community without traditional risk factors.

The clinical presentation of CDI ranges from mild diarrhea to fulminant colitis, which may include toxic megacolon and septic shock. Recurrence of CDI is common, affecting between 20% and 30% of patients after initial treatment. Diagnosis is based on a combination of clinical symptoms and laboratory tests, such as toxin detection in stool samples and nucleic acid amplification tests.

The bacterium is transmitted via the fecal-oral route, which is why hand hygiene is the primary preventive measure for CDI. This is supplemented by the disinfection of surfaces with products that eliminate spores and the prudent use of antibiotics, often in conjunction with probiotics during treatment.

Treatment varies depending on the severity of the disease; in mild cases, antibiotics such as vancomycin or metronidazole are used. On the other hand, fidaxomicin is reserved for reducing recurrence. In severe cases, surgery may be necessary. Fecal microbiota transplantation has shown efficacy in preventing recurrences in patients with recurrent CDI.

Clostridium difficile infection represents a significant public health challenge due to its increasing incidence, the emergence of hypervirulent strains, and its high recurrence rate.

KEY WORDS

Clostridium difficile, cross infection.

INTRODUCCIÓN

Clostridium difficile es una bacteria anaerobia, formadora de esporas, y grampositiva que se asocia principalmente con enfermedades gastrointestinales, particularmente la colitis pseudomembranosa.

Desde su primera identificación en 1935 y su asociación con enfermedades humanas en 1978, C. difficile se ha convertido en un patógeno de gran relevancia, especialmente en entornos hospitalarios.

La infección por C. difficile (ICD) es una de las principales causas de diarrea asociada a antibióticos, lo que representa un importante desafío para la salud pública en todo el mundo1.

ETIOLOGÍA:

La etiología de la ICD está intrínsecamente ligada a la alteración de la microbiota intestinal, generalmente debido al uso de antibióticos de amplio espectro que eliminan la flora intestinal protectora. Este desequilibrio permite la proliferación de C. difficile y la producción de toxinas que desencadenan una respuesta inflamatoria en el colon. Las toxinas A (TcdA) y B (TcdB) son los principales factores de virulencia de esta bacteria, siendo responsables de la destrucción de la mucosa intestinal y de la activación del sistema inmune, lo que conduce a la colitis pseudomembranosa.

La transmisión de C. difficile ocurre principalmente por vía fecal-oral, a través del contacto con superficies contaminadas o manos que han tocado esporas de la bacteria2.

EPIDEMIOLOGÍA:

La ICD es una de las infecciones nosocomiales más comunes en países desarrollados. En Estados Unidos, se estima que anualmente ocurren más de 450,000 casos de ICD, con una mortalidad asociada de alrededor del 5-10% en los pacientes afectados1. Por otro lado, los datos específicos sobre la incidencia varían según la región y la metodología de vigilancia utilizada, se estima que la tasa de ICD en España se sitúa en torno a 5-10 casos por cada 10,000 estancias hospitalarias3.

Las tasas de incidencia han aumentado significativamente en las últimas décadas, en parte debido a la aparición de cepas hipervirulentas, como la cepa NAP1/BI/027, que producen mayores cantidades de toxinas y son resistentes a las fluoroquinolonas4. Los factores de riesgo principales para el desarrollo de ICD incluyen el uso reciente de antibióticos, hospitalización prolongada, edad avanzada, y comorbilidades como enfermedades inflamatorias del intestino o inmunosupresión4. La ICD también ha emergido como una infección importante en la comunidad, afectando a individuos sin los factores de riesgo tradicionales, lo que sugiere un cambio en la epidemiología de la enfermedad5.

CLÍNICA:

La presentación clínica de la ICD varía desde diarrea leve hasta colitis fulminante. Los síntomas más comunes incluyen diarrea acuosa, fiebre, dolor abdominal, y leucocitosis2. En casos graves, los pacientes pueden desarrollar megacolon tóxico, perforación intestinal, y shock séptico, que requieren intervención médica urgente2.

La colitis pseudomembranosa, caracterizada por la presencia de placas blanquecinas en la mucosa colónica, es una manifestación grave de la enfermedad3. En pacientes ancianos o inmunocomprometidos, la ICD puede ser particularmente devastadora, con una mayor tasa de complicaciones y mortalidad2. La recurrencia de la ICD es un desafío clínico significativo, ocurriendo en aproximadamente el 20-30% de los pacientes después del tratamiento inicial, lo que complica aún más el manejo de la enfermedad4.

PREVENCIÓN:

En cuanto a la prevención de la ICD, se centra en la reducción de la transmisión de C. difficile y la minimización de factores de riesgo. La higiene de manos es una de las medidas más efectivas para prevenir la propagación de la bacteria en entornos hospitalarios4. Además, la desinfección de superficies con productos que contengan cloro es esencial para eliminar las esporas de C. difficile, que pueden persistir en el ambiente por largos periodos4.

El uso prudente de antibióticos es otra estrategia clave en la prevención de esta infección, evitando la prescripción innecesaria de antibióticos de amplio espectro que predisponen al paciente a la infección. En algunos casos, el uso de probióticos durante el tratamiento antibiótico ha demostrado ser beneficioso para la prevención de la ICD, aunque la evidencia en este sentido sigue siendo limitada4.

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico de la ICD se basa en la combinación de criterios clínicos y pruebas de laboratorio. La prueba de detección de toxinas en heces es el método más comúnmente utilizado para el diagnóstico. Las pruebas más avanzadas, como la amplificación de ácidos nucleicos (PCR), ofrecen una mayor sensibilidad, detectando la presencia del gen de la toxina. Sin embargo, la PCR no distingue entre colonización e infección activa, lo que puede llevar a diagnósticos falsos positivos. Por lo tanto, el diagnóstico de ICD debe basarse en la presencia de síntomas clínicos compatibles y la confirmación de toxinas en heces4.

En algunos casos, la colonoscopia puede ser necesaria para observar las pseudomembranas características de la colitis por C. difficile2.

TRATAMIENTO:

El tratamiento depende de la gravedad de la enfermedad. Para casos leves y moderados, la vancomicina o el metronidazol son los antibióticos de elección4. La fidaxomicina, un antibiótico más reciente, ha demostrado ser efectiva en la reducción de las tasas de recurrencia, aunque su alto costo limita su uso generalizado3. En casos graves o complicados, como el megacolon tóxico, se requiere tratamiento intensivo, que puede incluir cirugía para resección colónica2.

La terapia con anticuerpos monoclonales, como el bezlotoxumab, ha emergido como una opción para prevenir la recurrencia en pacientes de alto riesgo5. En los últimos años, el trasplante de microbiota fecal (TMF) ha ganado popularidad como tratamiento para la ICD recurrente, con altas tasas de éxito en la restauración de la microbiota intestinal y prevención de recurrencias6.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Lessa FC, Mu Y, Bamberg WM, et al. Burden of Clostridium difficile Infection in the United States. N Engl J Med. 2015;372(9):825-834. doi:10.1056/NEJMoa1408913.
  2. McDonald LC, Gerding DN, Johnson S, et al. Clinical Practice Guidelines for Clostridium difficile Infection in Adults and Children: 2017 Update by the Infectious Diseases Society of America (IDSA) and Society for Healthcare Epidemiology of America (SHEA). Clin Infect Dis. 2018;66(7):987-994. doi:10.1093/cid/ciy149.
  3. Bouza E, Muñoz P. Clostridium difficile en España: situación actual. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2017;35(5):303-307. doi:10.1016/j.eimc.2017.04.001.
  4. Guh AY, Mu Y, Winston LG, et al. Trends in U.S. Clostridioides difficile Incidence and Outcomes. N Engl J Med. 2020;382(14):1320-1330. doi:10.1056/NEJMoa1910215.
  5. Wilcox MH, Gerding DN, Poxton IR, et al. Bezlotoxumab for Prevention of Recurrent Clostridium difficile Infection. N Engl J Med. 2017;376(4):305-317. doi:10.1056/NEJMoa1602615.
  6. Kelly CR, Yen EF, Grinspan AM, et al. Fecal Microbiota Transplantation Is Highly Effective in Real-World Practice: Initial Results from the FMT National Registry. Gastroenterology. 2021;160(1):183-192.e3. doi:10.1053/j.gastro.2020.08.059.

 

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