AUTORES
- José Domingo Lozano Montero. Graduado en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Urgencias y Emergencias Sanitarias 061 Aragón. España.
- Edurne Paniagua García. Graduada en Enfermería. Servicio Navarro de Salud. Enfermera Servicio de Neurofisiología del Hospital Universitario de Navarra. España.
- Mónica Morales Tornero. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Urgencias y Emergencias Sanitarias 061 Aragón. España.
- Sofía Flores Francés. Graduada en Enfermería. Servicio Aragonés de Salud. Urgencias y Emergencias Sanitarias 061 Aragón. España.
La úlcera por presión (UPP) es una lesión de origen isquémico, localizada en la piel y tejidos subyacentes con pérdida de sustancia cutánea producida por presión prolongada o fricción entre dos planos duros
En el medio hospitalario son un grave problema sanitario donde la enfermera tiene una gran responsabilidad, dentro de su rol autónomo, ya que se estima que un 51,6% se producen dentro del propio hospital y que un 95% son evitables.
Su incidencia y el deterioro de la calidad de vida de quienes las padecen hacen que actualmente sean consideradas como un problema de salud pública
El objetivo de este trabajo es evaluar la efectividad del uso de miel en el tratamiento de úlceras por presión (UPP) de estadios III y IV.
Se llevó a cabo una revisión bibliográfica exhaustiva en diferentes bases de datos (Cuiden, Dialnet, Scielo, PubMed, Google Académico). De los 63 artículos encontrados, 5 fueron incluidos en este trabajo los cuales son ensayos clínicos, casos clínicos y revisiones bibliográficas. Todos los artículos revisados sugieren que el uso de la miel resulta efectivo en el tratamiento de UPP, especialmente en los estadios más graves (estadios III y IV). De esta manera, se estimulan los procesos de cicatrización y epitelización, así como una disminución del exudado gracias al efecto antibacteriano de la miel. Cabe destacar que uno de los estudios analizados a través de un ensayo clínico determina que la efectividad de la miel es menor frente a un desbridamiento quirúrgico con colagenasa.
En conclusión, el uso de la miel es una medida eficaz en el tratamiento de UPP en estadio III y IV. No obstante, creemos que este tratamiento debe incluirse dentro de los protocolos de actuación de enfermería tras haberse comparado con otros tratamientos de uso habitual.
PALABRAS CLAVE
Enfermería, ulcera, miel.
ABSTRACT
Pressure ulcers are lesions of ischemic origin, located in the skin and underlying tissues with loss of skin substance produced by prolonged pressure or friction between two hard planes
In the hospital environment, there are a serious health problem where the nurse has a great responsibility, within their autonomous role, since it is estimated that 51.6% occur within the hospital itself and that 95% are avoidable.
Their incidence and the deterioration of the quality of life of those who suffer from them mean that they are currently considered a public health problem
The objective of this work is to evaluate the effectiveness of the use of honey in the treatment of pressure ulcers of stages III and IV.
An exhaustive bibliographic review was carried out in different databases (Cuiden, Dialnet, Scielo, PubMed, Google Scholar). Of the 63 articles found, 5 were included in this work, which are clinical trials, clinical cases and bibliographic reviews. All the articles reviewed suggest that the use of honey is effective in the treatment of PUs, especially in the most severe stages (stages III and IV). In this way, the healing and epithelialization processes are stimulated, as well as a decrease in exudate thanks to the antibacterial effect of honey. It should be noted that one of the studies analyzed through a clinical trial determines that the effectiveness of honey is lower compared to surgical debridement with collagenase.
In conclusion, the use of honey is an effective measure in the treatment of PUs in stages III and IV. However, we believe that this treatment should be included in the nursing action protocols after having been compared with other commonly used treatments.
KEYWORDS
Nursing, ulcer, honey.
Definicion de Lesión por Presión (LPP) o ulcera por presión (UPP):
Una Úlcera por presión (UPP) es una lesión de la piel y de los tejidos adyacentes producida por una presión continuada entre una zona de prominencia ósea y un plano duro, en la zona afectada; lo que provoca la disminución del flujo de sangre y por tanto de oxígeno, y por consiguiente la necrosis del tejido. Es por esto que se considera una lesión de origen isquémico1.
Según el grado de afectación del tejido, podemos clasificarlas en 4 estadíos;
- Grado 1: eritema no blanqueante en la piel íntegra.
La piel permanece intacta con eritema no blanqueante en el área localizada donde se ejerce la presión. Puede provocar distintos signos y síntomas como frío, calor, endurecimiento, dolor, edema, escozor…
- Grado 2: pérdida parcial del espesor de la piel o ampolla.
Estas úlceras se caracterizan por presentar una pérdida parcial del espesor de la epidermis, dermis o ambas. A simple vista parece una abrasión o ampolla. Son poco profundas, con el lecho de la herida entre rosado/rojo y sin esfacelos.
- Grado 3: pérdida total del grosor de la piel.
Presentan una pérdida completa del grosor de la piel. La grasa subcutánea puede ser visible pero no los huesos, tendones o músculos. Puede haber esfacelos e incluir cavitaciones y tunelizaciones. La profundidad varía según la localización anatómica.
- Grado 4: pérdida total del espesor de los tejidos.
Las lesiones también presentan una pérdida total del espesor del tejido por necrosis, pero a diferencia de las de grado 3, puede ser visible el hueso, tendón o músculo. Se caracterizan por presentar esfacelos o escaras, frecuentemente incluyen cavitaciones y tunelizaciones. En este caso la profundidad de las úlceras varía según su localización anatómica, existiendo riesgo de producir una osteomielitis u osteítis.
Con los conocimientos que actualmente disponemos, sabemos que las UPP son un tipo de lesiones evitables en un gran porcentaje y afectan a todos los niveles asistenciales, principalmente a personas de edad avanzada con limitaciones en la movilidad2.
Este tipo de lesiones pueden desarrollar diferentes complicaciones, desde dolor, infección, sepsis y en los casos más graves la muerte.
Sus cuidados y tratamiento suponen un gran gasto económico, además de una gran carga de trabajo para enfermería.
Para poder reducir el número de casos es muy importante la educación sanitaria de los métodos para prevenirlas, tanto a los propios sanitarios como a cuidadores que estén al cargo del paciente.
El cuidado de la piel es algo imprescindible dentro de la profesión de enfermería. Es el órgano más externo y grande del cuerpo humano y para conservarlo en buenas condiciones se deben conocer cuáles son sus necesidades y cuidados, y cómo deben prevenirse este tipo de lesiones, sobre todo en aquellos pacientes con movilidad reducida.
En un estudio realizado en 2013 acerca de las UPP en hospitales, centros sociosanitarios y atención primaria, los resultados obtenidos indican lo siguiente; en hospitales la prevalencia en adultos estaba entre el 7% y el 8,5%, en atención sociosanitaria alcanzaba entre el 12% y el 14%, y en la atención primaria en atención domiciliaria, entre el 8% y el 9%. También se reflejaba una menor prevalencia en los CAP rurales frente a los urbanos; esto podría explicarse con el hecho de que en los entornos rurales las estructuras de cuidados domiciliarios son más activas que en los entornos urbanos.
Es importante recalcar que la mayoría de las lesiones (65%) son nosocomiales, se generan durante la estancia de las personas en instituciones, mientras que las que aparecen en pacientes cuidados en domicilios no llegan a un tercio.
Se han desarrollado tres estudios nacionales de prevalencia en 2001, 2005 y 2009 en los distintos contextos asistenciales (atención primaria, especializada y sociosanitaria). Se utilizaron cuestionarios para estimar la prevalencia de UPP, a partir de una muestra no aleatoria. A través de estos cuestionarios se solicitaba a los profesionales de atención primaria que informasen acerca de sus pacientes mayores de 14 años y a los profesionales de unidades de hospitalización o de centros sociosanitarios que informasen acerca de los pacientes de sus respectivas unidades. En el estudio de 2009 se recopilaron datos de 1596 pacientes con UPP. 625 de los pacientes procedían de cuestionarios de hospitales (39,2% del total de pacientes), 347 (21,7%) de centros de atención primaria y los 624 restantes (39,1%) de centros sociosanitarios. De éstos, 1.344 (84,2%) son pacientes con UPP mayores de 65 años de los que 324 (24,1%) son de centros de atención primaria, 474 (40,6%) de hospitales y 546 (35,3%) de centros sociosanitarios.
ETIOPATOGENIA:
La causa principal de la formación de úlceras por presión, es la presión mantenida entre dos planos duros, uno de ellos forma parte del paciente (plano esquelético y prominencias óseas) y otro externo al mismo (cama, silla u otros objetos).
La presión normal de los capilares oscila entre 16 y 33 mmHg, una presión mantenida por encima de esta producirá el colapso de la red capilar de la zona, tras esto aumentará la permeabilidad capilar, se producirá vasodilatación en la zona, extravasación de líquidos e inflamación celular resultando un proceso inflamatorio. Este proceso es reversible los primeros treinta minutos, si continúa el aumento de presión en la zona se produce una isquemia local, trombosis venosa, el proceso degenera hasta producirse necrosis y aparece una úlcera3.
LOCALIZACIONES:
Las úlceras por presión se producen en los puntos de apoyo corporales que coinciden con prominencias óseas.
Por orden de frecuencia los puntos más sensibles son los siguientes: sacro, talón, maléolos externos, glúteos, trocánteres, omóplatos, isquion, occipucio, codos, crestas ilíacas, orejas, apófisis espinosas, cara interna de rodillas, cara externa de rodillas, maléolos internos y bordes laterales de los pies.
VALORACIÓN INTEGRAL DEL PACIENTE:
ESTADO DEL PACIENTE AL INGRESO
La valoración del estado del paciente ha de ser constante y continuada realizándose mínimo una vez por semana comenzando en el momento del ingreso.
Gracias a la utilización de diferentes métodos como la anamnesis (entrevista al paciente o su cuidador principal), exploración física y escalas de valoración del riesgo, se procederá a la identificación y valoración de UPPs ya existentes, en caso de no presentar, se evaluará el riesgo de sufrirlas teniendo en cuenta factores de riesgo como tratamiento farmacológico, autonomía, estado nutricional e hidratación, cambios posturales, recursos…
La identificación temprana y la gestión de los factores de riesgo que producen estas lesiones de la piel minimizan la morbilidad y la duración de la hospitalización.
La valoración del estado del paciente al ingreso debe ser integral.
VALORACIÓN DE RIESGO DE LAS UPP O LPP:
Podríamos clasificar los factores de riesgo según su origen, fisiopatológicos; como consecuencia de diferentes problemas de salud; derivados del tratamiento, como consecuencia de determinadas terapias o procedimientos diagnósticos y situaciones del entorno, dependiendo del lugar de residencia del paciente ya sea centro residencial, hospital o domicilio.
Fisiopatológicos:
- Lesiones cutáneas: envejecimiento y patológicas; edema, sequedad, heridas, cicatrices y UPP previa.
- Trastornos del transporte de oxígeno: enfermedades de las células sanguíneas, cardíacas, respiratorias y vasculares (arteriales y venosas); insuficiencia vascular periférica, estasis venoso, trastornos cardiopulmonares.
- Problemas nutricionales (por exceso o por defecto): delgadez, obesidad, anemias, hipoproteinemias, deshidratación.
- Trastornos inmunológicos: cáncer, infección.
- Alteraciones del estado de conciencia: fármacos, confusión, coma.
- Déficit motor: ACV (accidente cerebrovascular), fracturas.
- Déficits sensoriales: pérdida de la sensibilidad térmica y dolor.
- Alteraciones de la eliminación: urinaria y fecal.
- Fiebre
Derivados del tratamiento:
- Inmovilidad impuesta por tratamiento; como escayolas, tracciones, respiradores, drenajes, gafas nasales, etc.
- Tratamiento inmunosupresor: radioterapia, quimioterapia, corticoides, citostáticos y antibioterapia prolongada.
- Sondajes con fines diagnósticos o tratamiento; sondaje vesical, nasogástrico.
Derivados de las situaciones del entorno:
- Humedad.
- Fricción.
- Sujeción mecánica.
- Uso de dispositivos sanitarios (ej. Oxigenoterapia, sondas, catéteres…).
- Higiene.
- Temperatura ambiente.
- Grandes intervenciones quirúrgicas en población de riesgo.
- Inmovilizaciones postoperatorias.
- Calidad del cuidado.
- Desmotivación del profesional por falta de formación y/o información específica.
- Sobrecarga de trabajo.
- Falta de criterios unificados en la planificación de las curas.
- Falta de educación sanitaria de cuidadores y pacientes.
- Falta o mala utilización del material de prevención.
- Entorno social de riesgo, situación socioeconómica, lejanía de prestaciones económicas y ayudas sociales.
ESCALAS DE VALORACIÓN DEL RIESGO:
Elemento objetivo para la identificación de pacientes que son susceptibles de desarrollar una UPP, ayudando así a los profesionales sanitarios en la aplicación de medidas de prevención y poder cuantificar en forma de grados o estadios dicho riesgo para que sea comparable en el tiempo y se pueda realizar un correcto seguimiento del paciente4.
Estas escalas serán realizadas por el personal sanitario, sería importante hacer una primera valoración de este riesgo en el primer contacto con el sistema sanitario en cualquier centro asistencial, prestando especial importancia a los pacientes crónicos domiciliarios, pluripatológicos o con lesiones por presión ya presentes.
En dependencia de los resultados se establecerá la periodicidad en la que se deberá realizar la siguiente valoración, en caso de sufrir alteraciones graves como isquemia, disminución de la movilidad o cirugía mayor, la valoración se realizará inmediatamente tras estos acontecimientos. En algunos casos el cuidador principal será de ayuda para esta evaluación.
A través de distintos ítems o parámetros relacionados directamente con los factores de riesgo se establece una puntuación, y en función de ésta, el grado de riesgo. Las escalas más importantes y por ello más utilizadas son:
- Escala Norton: Valora 5 factores de riesgo: estado mental, movilidad, incontinencia y actividad, en función de la gravedad se le atribuye una puntuación entre (1, mayor riesgo y 4, menor riesgo). Creando una puntuación final por la suma de dichas puntuaciones
Además de esta escala existen otras con gran relevancia como pueden ser la escala Emina o la Escala de Braden.
La principal función de la prevención de UPP no es otra que evitar su desarrollo a partir de determinados cuidados enfermeros aplicados a aquellos pacientes que puedan presentar algún riesgo5.
Las medidas de prevención son las siguientes:
– Cuidados de la piel: Preservar la integridad de la piel, manteniéndola limpia y seca evitando el exceso de humedad. Es conveniente examinar la piel una vez al día y extremar la prevención en zonas con prominencias óseas. En zonas más vulnerables se puede hacer uso de diferentes dispositivos de protección local de la presión (Taloneras, almohadas…).
– Cuidados nutricionales: Una adecuada nutrición disminuye el riesgo de desarrollar úlceras y, en caso de que aparezcan, su curación sea más rápida y con menos complicaciones. La evaluación nutricional se realizará durante las 24-48 horas tras el primer contacto con el paciente en cualquier ámbito asistencial (crónicos domiciliarios en atención primaria, hospitalaria y sociosanitaria).
– Actividad física: Tener presente diferentes actuaciones como valorar la movilidad del enfermo o recomendar planes para estimular la actividad y el movimiento del enfermo
– Cambios posturales: Son de gran importancia tanto en la prevención como en el tratamiento. Se considera que éstos deben mantener la alineación corporal y fisiológica del enfermo. Prestando gran atención a no arrastrar al enfermo al cambiarlo de postura.
Como norma general realizar los cambios posturales cada 2-3 horas a los pacientes encamados que no son capaces de reposicionarse solos, siguiendo una rotación programada e individualizada6.
VALORACIÓN DE LA LESIÓN:
Los principales parámetros descriptores de la lesión son los siguientes:
- Estadio de la UPP. (Grado I, II, III, IV).
- Localización de la lesión.
- Dimensiones de la lesión, teniendo en cuenta la longitud, la anchura, el volumen y el área de superficie.
- Existencia de tunelizaciones, excavaciones y fístulas.
- Tipo de tejido presente en el lecho de la úlcera: tejido necrótico, tejido de granulación, tejido epitelial, esfacelos o fibrina.
- Exudado: purulento, hemorrágico o seroso. También hay que tener en cuenta si el exudado es mínimo o por lo contrario es bastante considerable.
- Antigüedad de la lesión.
- Estado de la piel perilesional: macerada, lacerada, eccematosa o íntegra.
- Signos clínicos de infección local: Exudado purulento, mal olor o bordes inflamados.
- Presencia del dolor: Para medir la intensidad del dolor podemos hacer referencia a la escala visual analógica (EVA).
CUIDADOS LOCALES DE LAS UPP – LPP:
Ante una cura de una úlcera por presión primero debemos colocar al paciente en una posición cómoda para poder retirar el apósito con una técnica no agresiva ni traumática, limpiaremos la zona de la lesión, valoraremos el lecho y la piel adyacente para elegir el tratamiento y finalmente realizaremos la cura en condiciones de asepsia.
- Limpieza de la lesión:
La limpieza siempre se realizará al inicio de la cura y con una técnica no traumática. Usaremos suero salino fisiológico (o jabones neutros) y materiales no traumáticos. No se emplearán antisépticos locales, ni cualquier tipo de limpiador, ni corticoides tópicos sobre la piel debido a que con un uso frecuente pueden provocar problemas sistémicos debido a su absorción7.
- Desbridamiento:
Hay diferentes tipos de desbridamiento y se elegirá el método más apropiado en función de las características de la lesión a desbridar (escaras o esfacelos, el lugar de la lesión, dolor…), la combinación de los mismos puede servir para obtener mejores resultados.
- Desbridamiento quirúrgico: método principal en desbridamiento urgente.
- Desbridamiento cortante: Utilizado cuando hay signos de infección o presencia elevada de bacterias.
- Desbridamiento químico o enzimático: las enzimas de los productos químicos hidrolizan el tejido necrótico.
- Desbridamiento autolítico: uso de apósitos sintéticos con enzimas.
- Desbridamiento mecánico: no utilizado actualmente debido a ser demasiado traumático y provocar dolor.
- Desbridamiento osmótico: uso de apósitos de poliacrilato.
- Desbridamiento larval: se busca reducir el número de bacterias gracias a la aplicación de larvas
- Cuidado de la infección:
Siempre que haya signos de infección local: inflamación, mal olor, dolor, exudado purulento; se debe intensificar la limpieza y el desbridamiento siguiendo normas de asepsia, siempre habrá que limpiar o desbridar de la zona menos contaminada a la más contaminada8.
Si no hay respuesta favorable, finalmente se realizará un cultivo con su posterior tratamiento antimicrobiano específico.
- Control del exudado:
Habrá que realizar un examen del exudado de la lesión fijándonos en su color, consistencia (alta: elevado contenido proteico debido a infección o proceso inflamatorio o baja: bajo contenido proteico por desnutrición), cantidad y olor.
Ante un exudado demasiado abundante que puede influir negativamente en la evolución de la úlcera, se recomienda el uso de apósitos de alginato de calcio o bien de hidropoliméricos9.
- Elección del apósito:
Un apósito ideal recoge las siguientes características: biocompatible, protector, que elimine y controle el exudado y el tejido necrótico además de que mantenga el lecho húmedo y que deje la menor cantidad de residuos manteniendo la piel adyacente seca; servirá para potenciar la cicatrización10.
La elección del apósito depende del lugar, del estadio, de los signos de infección y del estado general de la lesión, además de los recursos, del coste y de las dificultades que puedan producirle al paciente. El apósito que elijamos para cubrir la lesión tiene que sobrepasar el borde del lecho de la herida entre 2,5 y 4 cm.
El cambio o mantenimiento dependerá de la calidad del producto y del estado general de la lesión. Si se observa exudado por fuera del apósito significa que habrá que cambiar de apósito a uno más absorbente.
- Ante un Grado I y II se aplicará un apósito hidrocoloide o hidrorregulador de baja absorción en placa.
- Ante lesiones de tercer y cuarto grado limpias únicamente habrá que aplicar apósitos hidrocoloides o hidrorreguladores en placa11.
Debemos manejar de forma efectiva la presión que pueda ejercer cualquier tipo de estructura sobre la piel, por ellos debemos:
- Proponer planes de cuidados al paciente cuyo objetivo va a ser la potenciación y la mejora de la movilidad/actividad del paciente.
- Realizar cambios posturales cada 2 horas a pacientes encamados, si está sentado se realizará cada hora.
- Evitar que prominencias óseas contacten con planos duros.
- No es recomendable apoyarse sobre las lesiones12.
- No sobrepasar la elevación de la cabecera más de 30º
- Utilización de superficies que se encargan de reducir o aliviar la presión:
- Superficies estáticas: disminuyen la presión gracias a que el paciente está completamente en contacto con la superficie por lo que aumenta la superficie de contacto y por tanto disminuye la presión.
- Superficies dinámicas: tienen un sistema que permite una variación de presiones alternando diferentes zonas de apoyo.
- Evitar o disminuir la humedad.
- Evitar movimientos de fricción en zonas con presión.
- Colocar objetos que reduzcan la presión (almohadillas o cuñas de espuma) en los tobillos en pacientes encamados.
Es muy importante el soporte nutricional por las razones nombradas en apartados anteriores, por lo que en ocasiones su dieta va a ser distinta.
COMPLICACIONES:
Las complicaciones pueden dividirse en primarias y secundarias13:
- Complicaciones primarias:
- Locales: originadas por la progresión de la necrosis llegando a afectar a las articulaciones y originar fístulas y hemorragias graves. La infección se deberá sospechar en toda úlcera grado III y IV y en las superficiales con enrojecimiento de la piel en la zona que rodea la úlcera o la supuración de la herida. Los patógenos más frecuentes son gérmenes gramnegativos, anaerobios y staphilococo aureus meticilin resistente. La osteomielitis se debe sospechar ante úlceras de evolución tórpida, sepsis, leucocitosis sin otra causa o VSG mayor o igual a 120 mm/h. Otra de las complicaciones que puede condicionar el manejo y tratamiento es el dolor14.
- Sistémicas: entre las que debemos destacar la anemia, sepsis, amiloidosis secundaria, endocarditis, tétanos, carcinoma de células escamosas, fístulas, complicaciones del tratamiento.
- Complicaciones secundarias:
Algunas son de origen económico, como la mayor estancia hospitalaria y el aumento del costo asistencial; y otras de tipo clínico, como el retardo en la recuperación y rehabilitación, las infecciones nosocomiales y la yatrogenia15.
El objetivo de este trabajo es realizar una búsqueda y análisis bibliográfico con el fin de evaluar la efectividad del uso de miel en el tratamiento de úlceras por presión (UPP) de estadios III y IV siendo estos los casos más críticos del paciente.
Una vez planteado el objetivo, se realizó una búsqueda de bibliografía y estudios científicos publicados en bases de datos. Se priorizó la búsqueda de ensayos clínicos frente a las revisiones bibliográficas. Esto se debe a que pensamos que el estudio en pacientes, es clave para evaluar la eficacia del tratamiento.
La búsqueda se realizó en marzo de 2020 a través de las siguientes bases de datos: PubMed, Cuiden, Dialnet y Scielo. En ellas se seleccionaron aquellos artículos escritos en castellano e inglés, comprendidos en un rango de 10 años (2010 – 2020). Además, se realizó la búsqueda en google académico con el fin de ampliar el número de artículos. Las palabras clave o descriptores utilizados fundamentalmente fueron: “úlceras por presión”, “miel” y “tratamiento”.
Tras la realización de la búsqueda se identificaron 63 artículos, de los cuales fueron seleccionados 5.
RESULTADOS
- ARTÍCULO 1: Uso de miel no procesada para la curación de úlceras por presión16.
Fuentes Castillo. 2014 realizó un estudio experimental tipo ensayo clínico controlado, aleatorizado y doble ciego en pacientes del Hospital Escuela Antonio Lenín Fonseca de la ciudad de Managua que presentaban úlceras por presión y que no habían utilizado nunca el tratamiento con miel. Sus resultados fueron favorables en cuanto al uso de la miel en el tratamiento de UPP, consiguiendo una eliminación rápida del olor de la herida, mejora de la granulación y la epitelización, reducción de los exudados y favoreciendo la esterilización de las heridas, además de que su uso no presentó efectos secundarios significativos.
En este estudio seleccionan a los participantes siguiendo la pauta de la no utilización anterior de miel como tratamiento en sus UPP, la gran mayoría con úlceras sacras de III y IV grado, y son separados de forma aleatoria en dos grupos. Uno de estos grupos, compuesto por 9 casos, fue tratado con apósitos impregnados en miel no procesada; mientras que el otro grupo, compuesto por 7 casos, fue tratado con ácido acético. El seguimiento de los casos se inició en noviembre de 2014 y finalizó en enero de 2015.
En cuanto al tratamiento de las úlceras por presión con miel, esta se aplicó empapando apósitos estériles con miel líquida, o impregnando cavidades profundas en toda su superficie mediante una jeringa. Dejándola actuar de 2 a 3 días, lo que le permite interactuar con el lecho de la herida. En el estudio se tiene en consideración la esterilidad de la miel, ya que, al ser un producto natural, conlleva la posibilidad teórica de poder desarrollar botulismo a partir de las esporas de Clostridium Botulinums. Este problema se solucionaría mediante la esterilización de la miel en un autoclave, mediante irradiación con rayos gamma a dosis de 25 Kg.
Finalmente se observa que en los pacientes que fueron curados con miel existe una mejoría clínica evidente, con una reducción del tiempo de eliminación de la fetidez, reducción del exudado y aparición del tejido de granulación, en al menos un 50% del tiempo en comparación con el grupo de ácido acético.
- ARTÍCULO 2: Comparación de la efectividad de colagenasa y miel medicinal para el tratamiento de úlceras por presión17.
Se trata de un Ensayo clínico retrospectivo llevado a cabo por Adrienne M. Gilligan et col, 2017 en el que se trataron a 787 pacientes que padecían úlceras por presión de categorías principalmente III, y los datos se sacaron del registro estadounidense de úlceras por presión. El objetivo era comparar el desbordamiento enzimático usando colagenasa con desbordamiento automático usando miel medicinal en el hospital tratando a pacientes con úlceras por presión.
Cada grupo presentaba 571 úlceras por presión (la mayoría de categoría III, el 56,1% en el primer grupo y 55.3 % en el segundo), en el primero que fueron tratados con colagenasa eran 446 pacientes, y el segundo grupo que fueron tratados con miel eran 341 pacientes. Las edades de los pacientes comprenden entre los 64 y 66 años, la mayoría mayores de 65.
Durante el proceso se vio como las UPP tratadas con miel requirieron más desbridamientos manuales, necesito mayor uso del sistema sanitario, y un mayor porcentaje de pacientes tuvo prescrita medicación para el dolor durante el periodo que duró el estudio. Al cabo de un año un porcentaje significativamente más elevado de UPP tratadas con colagenasa alcanzaron el 100% de granulación, por lo que las UPP tratadas con colagenasa tenían un 38% más de probabilidades de alcanzar dicha granulación. Además, las úlceras tratadas con colagenasa tenían un 47% más de probabilidad de epitelizar comparadas con las tratadas con miel. Comparándolo con otros estudios previos ya había quedado demostrado que el desbordamiento automático es el que más tiempo lleva, ya que deja en manos del propio mecanismo celular del paciente eliminar el tejido necrótico. A pesar de ello, el uso de un método de desbridamiento disponible dependerá de la condición médica del paciente y de la propia úlcera, además de la efectividad y de las limitaciones de las diversas variedades.
Debido a todo lo dicho previamente es necesario más estudios evaluando la relación de los costes efecto de la relación del tratamiento de la colagenasa comparada a la miel en esta población.
- ARTICULO 3: Use of Medihoney as a non-surgical therapy for chronic pressure ulcers in patients with spinal cord injury18.
Es un estudio realizado por Bligari y compañeros y que tenían como objetivo ver la eficacia de la miel, se basó en la observación de 20 pacientes, 15 de ellos presentaron úlceras de grado tres y 5 de los pacientes presentaron úlceras de grado 4, también cabe destacar que 6 pacientes eran tetrapléjicos y 14 parapléjicos.
Todos los pacientes habían recibido un tratamiento previo diferente al de la miel durante más de 12 semanas. El tratamiento era diario, al menos una vez al día se trataba cada cura, el artículo también destaca que se usó la miel sin combinarlo con ningún tipo de antibiótico para que no hubiera factores externos que pudieran entorpecer el estudio. Las úlceras de 18 pacientes de los 20 en cuatro semanas se cicatrizaron, mostraron una cura completa.
Finalmente, después de ver los buenos resultados obtenidos tras los tratamientos de las úlceras, Bligari y compañía observaron que el tratamiento con miel es altamente eficaz animando a otros profesionales a añadir en sus curas apósitos de miel homologados. Además, el mal olor de estas úlceras debido al tejido necrótico y colonización de bacterias es eliminado satisfactoriamente con miel medicinal debido a su efecto antibacteriano, antiinflamatorio y sus efectos desbridantes.
Resaltan que lo que hace falta es marcar unas pautas universales para poder garantizar la seguridad y la eficacia de este método.
- ARTÍCULO 4: Estudio de casos de úlceras por presión tratados con miel y propóleos19.
Autores y Año: Samper, R. M., Piñeiro, A. P., Sánchez, R. M. M., & Alarcón, R. I. 2013.
Tipo de estudio: Ensayo clínico.
Objetivo: Comprobar si la miel aplicada con propóleo curas de úlceras por presión es más eficaz que los productos sintéticos para cicatrizar las mismas.
Población: Paciente de 84 años y paciente de 19 años. Ambos previamente tratados con productos sintéticos que no fueron efectivos.
Resultados: Los pacientes evolucionaron favorablemente, se demostró que el tratamiento de estas úlceras con miel enriquecida con propóleo es más efectivo en la cicatrización de las úlceras que los productos sintéticos utilizados en las mismas anteriormente.
Resumen: Samper R. M. et all, tras seleccionar dos pacientes portadores de úlceras por presión que resultaron resistentes al tratamiento de las mismas con productos sintéticos, un anciano de 83 años con una úlcera en la zona sacra y otra en el calcáneo, ambas en estadio 4 sin infección y un paciente de 19 años con úlcera por decúbito en zona glútea, necrosada. Realizaron una revisión bibliográfica de la literatura sobre la aplicación de miel en úlceras por presión y después de resumirla y analizarla comenzaron a tratar a los pacientes. La técnica utilizada fue la valoración inicial y posterior aplicación de curas diarias; en las que primero limpiaban la úlcera con agua estéril, después aplicaban miel con propóleo rojo y por último la cubrían con un apósito estéril. Samper R.M. et all decidieron tratar al paciente anciano con pan de abeja a parte de la técnica para las úlceras por su patología subyacente y su estado de malnutrición. La evolución de las 3 úlceras estudiadas fue muy positiva, en el plano profundo había aparecido tejido de granulación a los 30 días, en el plano intermedio a los dos meses se podía ver una disminución en el tamaño de la herida, así como tejido de granulación en la úlcera sacra del paciente anciano, sin embargo, los efectos de cicatrización en este plano tanto en la úlcera sacra del paciente de 19 años como en la del calcáneo del paciente anciano se pudieron observar en un mes. Por último, el plano superficial tardó un mes en cicatrizar completamente.
- ARTICULO 5: aplicación de miel para el tratamiento de úlceras basado en literatura científica20.
La miel tiene efecto antimicrobiano y antifúngica, favorece la desbridación del tejido necrótico, su acidez produce una acidificación local en la herida lo cual previene el efecto nocivo de la úlcera, aumenta el aporte de oxígeno además de estimular el efecto de granulación y epitelización disminuyendo la formación de cicatrices hipertróficas, también podemos decir que tiene efecto antiinflamatorio, disminuye el dolor, olor, edema y exudado, favorece la humedad.
Después de haber hecho una revisión de numerosos artículos científico, José Antonio, realizó el tratamiento con miel de 2 úlceras a una mujer de 91 años cuya vida era el desplazamiento de la cama al sillón, por lo que era completamente dependiente, tanto la higiene, como la alimentación eran adecuadas y además la paciente tenía un colchón antiescaras. Se realizaron curas cada 24 horas y para mejorar el tratamiento se realizaron cambios posturales cada 4 horas, cambios de pañales y una buena hidratación y alimentación.
Finalmente se observó que después de un año y dos meses las úlceras del glúteo derecho cicatrizaron con muy buena evolución y la úlcera del miembro inferior izquierdo se cerró a los 4 meses.
José Antonio considera una alternativa el uso tópico de la miel para la cura de úlceras por presión tras observar su gran eficacia. No produce reacción alérgica, ni efectos secundarios, ésta consigue una rápida eliminación tanto del tejido necrótico, como del olor, dolor y los exudados como ya he comentado21.
Los artículos en su mayoría coinciden en que el tratamiento con miel en este tipo de úlceras es efectivo, mostrando una evolución favorable en casi todos los pacientes; como se demuestra en el estudio de B. Biglari et al. (3), que confirma la cura del 90% de las úlceras en 4 semanas. Por el contrario, el estudio de Dra. Haydee María Fuentes Castillo et al. (2) concluye que la efectividad de la miel sería menor al uso de un desbridamiento enzimático con colagenasa, y que la epitelización y la granulación usando esta última al cabo de un año sería mayor que con la miel22.
Los artículos de la Dra. Haydee María Fuentes Castillo et col (1), B. Biglari et al. (3) y Samper, R. M (4) et col aseguran que el uso de miel en úlceras por presión estimula el proceso de cicatrización y epitelización de las mismas, al igual que la miel enriquecida con propóleos que produce este mismo efecto, afecta a las propiedades de epitelización, como se concluye en el artículo de Samper, R. M et col23.
Los artículos de Dra. Haydee María Fuentes Castillo et al. (1), de B. Biglari et al. (3) y de José Antonio Pérez Sánchez (5) hablan de cómo es capaz de disminuir el olor que estas producen, debido a su efecto antibacteriano y antiinflamatorio que además produciría una disminución del exudado24.
Tras analizar los resultados de cada artículo estudiado hemos observado que a pesar de que casi todos coinciden en la efectividad del uso de miel para el tratamiento de úlceras por presión, se considera que, para conocer su verdadera eficacia, es necesario que esta sea comparada con otros tratamientos de uso más habitual. Con estos datos hemos concluido, por tanto, que la utilización de la miel en la cura de úlceras es una técnica que a día de hoy es pronto para incluirla en las guías y protocolos clínicos de enfermería. No obstante, con la futura realización de estudios en numerosos pacientes, no se descarta que sea uno de los tratamientos más efectivos junto con el que se emplea actualmente25.
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