AUTORES
- Javier Gimeno Elías. Enfermero del Centro de Salud Delicias Norte, Zaragoza.
- Marina Bueno Pardo. Enfermera de Quirófano en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
- Paula Ballestero Hernando. Enfermera de la Unidad de Reproducción Asistida en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Myriam Gaudioso Cameo. Enfermera de UCI polivalente en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Alba Castejón Martín. Enfermera del Servicio de Cirugía Vascular en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Alicia Peralta Casais. Enfermera de Nutrición y Dietética en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
RESUMEN
Los cigarrillos electrónicos se han promocionado como seguros o al menos como menos perjudiciales que los cigarrillos tradicionales por lo que en pacientes fumadores se han usado como estrategia para dejar de fumar. Sin embargo, muchos de ellos mantienen su adicción a la nicotina con los cigarrillos electrónicos e incluso pueden reiniciar en el tiempo el hábito de fumar. El inicio al uso de los cigarrillos electrónicos en la población adolescente que nunca ha fumado es de tipo recreativo pero puede convertirles con el tiempo en potenciales fumadores de cigarrillos tradicionales. En la actualidad, en España hay un aumento del consumo de cigarrillos electrónicos por parte de los adolescentes, prefiriendo con nicotina conforme aumentan en edad.
La morbimortalidad a largo plazo relacionada con el consumo de cigarrillos electrónicos es incierta puesto que su uso es todavía muy reciente. Sin embargo, sí que se disponen de datos a corto y medio plazo después de que se notificará a mediados de 2019 en Estados Unidos un brote de casos de dificultad respiratoria aguda en pacientes jóvenes relacionada con el uso de cigarrillo electrónico o vapeo (EVALI). Por todo ello, es necesario reconocer las técnicas de vapeo como un problema de salud pública y la necesidad de una legislación antivapeo estricta que incluya además la exposición pasiva a los cigarrillos electrónicos.
PALABRAS CLAVE
Cigarrillos electrónicos, vapeo, Evali, adolescencia.
ABSTRACT
Electronic cigarettes have been promoted as safe or at least less harmful than traditional cigarettes, which is why they have been used as a strategy to quit smoking in smoking patients. However, many of them maintain their nicotine addiction with electronic cigarettes and may even restart the smoking habit over time. The initiation of the use of electronic cigarettes in the adolescent population that has never smoked is recreational but can convert them over time into potential smokers of traditional cigarettes. Currently, in Spain there is an increase in the consumption of electronic cigarettes by adolescents, preferring nicotine as they age.
The long-term morbidity and mortality related to the consumption of electronic cigarettes is uncertain since their use is still very recent. However, short and medium-term data are available after an outbreak of cases of acute respiratory distress in young patients related to the use of electronic cigarettes or vaping (EVALI) was reported in mid-2019 in the United States. For all these reasons, it is necessary to recognize vaping techniques as a public health problem and the need for strict anti-vaping legislation that also includes passive exposure to electronic cigarettes.
KEY WORDS
E-cigarette, vaping, EVALI, adolescence.
INTRODUCCIÓN
Los estudios realizados en las últimas décadas han demostrado ampliamente los efectos perjudiciales del tabaco y cómo fumar puede considerarse la primera causa de muerte en el mundo1. El humo del tabaco cuenta con más de 7000 sustancias químicas de las que cientos de ellas son tóxicas y unas 70 son consideradas cancerígenas1. Por este motivo, los cigarrillos electrónicos se han comercializado y promocionado como un método inocuo o poco nocivo para dejar de fumar cigarrillos2. Hay estudios que avalan el uso de cigarrillos electrónicos como métodos sustitutivo de nicotina para dejar de fumar, logrando una mayor tasa de abandono al hábito tabáquico que el observado con otros métodos de suministro de nicotina como pueden ser parches o chicles2,3. Sin embargo, otros estudios sugieren que pasado un año de seguimiento, existe una elevada tasa de uso continuo de cigarrillos electrónicos en comparación con el grupo que usaba parches o chicles por parte de exfumadores2, 3. El hecho de perpetuar el uso de cigarrillos electrónicos en estos usuarios lleva a cambiar una adicción de nicotina por otra e incluso a que con el tiempo reinicien el hábito tabáquico y se conviertan en usuarios duales expuestos tanto al cigarrillo tradicional como al electrónico2.
Por otro lado, se encuentra el llamado usuario recreativo que es el que predomina en la población adolescente que nunca ha fumado cigarrillos tradicionales3. A la curiosidad e influencia de los compañeros4, se suman como motivos para iniciar las técnicas de vapeo en este grupo poblacional que los adolescentes tienen una falsa creencia de que los cigarrillos electrónicos no contienen nicotina y en consecuencia son menos adictivos que los cigarrillos tradicionales3. Por otro lado, se debe al marketing y a la publicidad realizada de estos productos por parte de personas influyentes en redes sociales2,5 y por último, es debido a la amplia variedad de sabores (frutas, dulces, menta, etc.) que hacen que sea un producto muy atractivo para los adolescentes3. El inicio de esta práctica es importante ya que hay estudios que demuestran que los adolescentes que usan cigarrillos electrónicos tienen 3 veces más de probabilidades de convertirse en potenciales fumadores de cigarrillos tradicionales comparados con los adolescentes que no los usan5.
Los cigarrillos electrónicos son dispositivos que usando una batería calienta un líquido al que llamamos líquido electrónico para producir un aerosol el cual inhala al usuario. Al acto del inhalar el aerosol se denomina comúnmente vapear. Sin embargo, no se trata de vapor de agua sino de distintas sustancias tóxicas6,7.
Los primeros cigarrillos electrónicos se introdujeron en China en 2004 y posteriormente en Europa en 2006 y en Estados Unidos en 20074. Estos primeros dispositivos, llamados de primera generación, son desechables y tienen la apariencia similar a un cigarrillo tradicional7, 8. Los cigarrillos de segunda generación se caracterizan por disponer de una batería recargable, un potente atomizador y un cartucho recargable de gran tamaño para el líquido electrónico7,8. En los cigarrillos electrónicos de tercera generación se puede modificar su diseño externo y así puede conectar tanques más grandes para almacenar mayor cantidad de líquido electrónico y permite personalizar las experiencias de vapeo en cuanto a la duración y frecuencia de la inhalación4,8. Por último, los dispositivos de cuarta generación, cuya marca más popular entre jóvenes es JUUL®, tiene un diseño que se asemeja a una memoria USB por lo que se puede ocultar y pasar desapercibido por padres y profesores, permitiendo su uso en áreas prohibidas como pueden ser las aulas escolares. Además, produce poco olor y tiene una amplia gama de sabores lo que lo hace muy atractivo en este grupo de edad3,7,8. Las cápsulas de este tipo de cigarrillo al tener una formulación de nicotina en forma de sal, contiene la cantidad de nicotina que se encuentra en 1,5 a 2 paquetes de cigarrillos3.
OBJETIVOS
- Evaluar los efectos perjudiciales y riesgos en la salud de los adolescentes consumidores de cigarrillos electrónicos.
- Determinar la contribución de los cigarrillos electrónicos en la patología respiratoria del adolescente o adulto joven.
- Revisar los posibles diagnósticos relacionados con el uso de los cigarrillos electrónicos.
- Reconocer la técnica de vapeo como un problema de salud pública.
METODOLOGÍA
Para realizar la revisión del tema partimos de la siguiente pregunta de investigación: ¿los usuarios adolescentes consumidores de cigarrillos electrónicos tienen más riesgo de presentar síntomas respiratorios? Los componentes de la pregunta PICO serían los siguientes: P (usuario adolescente), I (uso de cigarrillo electrónico), C (no consumo de técnicas de vapeo), O (Síntomas respiratorios).
Se realiza una revisión bibliográfica de las publicaciones en la base de datos de ciencias de la salud (PUBMED/Medline). Los descriptores MeSH utilizados fueron “E-cigarette” y “vaping” asociados con el operador booleano OR y ambos asociados con “EVALI” y “adolescence” con el operador booleano AND. La búsqueda se completó con otros buscadores. ScienceDirect y Google Académico. Se eliminaron artículos repetidos y se eligieron artículos en los que aparecieran los términos en el título, resumen o en las palabras clave. Se incluyeron aquellos artículos publicados en los últimos 5 años tanto en español como en inglés que tuvieran el texto completo gratuito e incluyeran las variables del estudio.
RESULTADOS-DISCUSIÓN
Según la encuesta ESTUDES que hace referencia al uso de drogas en enseñanza secundaria en España en 20229, el número de estudiantes entre 14 y 18 años que han consumido cigarrillos electrónicos es del 37,8%, triplicándose su consumo desde el 2014. El 60,7% de los estudiantes que vapean lo hacen con cartuchos sin nicotina prefiriendo con nicotina un 40% conforme aumenta su edad. Entre los estudiantes que no son fumadores de tabaco suelen prevalecer el consumo de cigarrillos electrónicos sin nicotina mientras que entre los que fuman tabaco suelen consumir hasta en un 40% cigarrillos electrónicos con nicotina. Además, los estudiantes que han usado en alguna ocasión cigarrillos electrónicos tienen una menor percepción de riesgo en el consumo de tabaco o cannabis que aquellos estudiantes que no los han utilizado.
En términos generales, el líquido de un cigarrillo electrónico suele contener un compuesto psicoactivo, lo más común que sea nicotina o tetrahidrocannabinol (THC), junto con saborizantes y otros aditivos. Contienen disolventes líquidos como el propilenglicol y la glicerina vegetal que determinan las propiedades de aerosolización3. Puede contener aromatizantes como el acetilpropionilo o el díacetilo; este último, proporciona un intenso sabor a mantequilla y es capaz de producir una afectación pulmonar llamada bronquiolitis obliterante o “pulmón de palomitas de maíz”3,7. El líquido también puede contener metales pesados como níquel, estaño, plomo y otros aditivos que son cancerígenos como el formaldehído, acetaldehído y acroleína1,4.
Hay estudios sobre los efectos a corto plazo del uso de cigarrillos electrónicos en adolescentes y adultos jóvenes desde síntomas respiratorios con tos crónica o bronquitis, a un aumento de la prevalencia de asma e incluso síntomas bucales con dolor en lengua y mejillas o dientes rotos, estos últimos relacionados con el mal funcionamiento del dispositivos que pueden producir lesiones por quemaduras y por explosión2,4. Estudios recientes incluyen efectos cardiovasculares, inmunológicos y de desarrollo neurológico como posibles consecuencias del uso de cigarrillos electrónicos en adolescentes10. En cuanto a los efectos a largo plazo de los cigarrillos electrónicos, no disponemos de datos concluyentes puesto que todavía es limitado el tiempo que llevan estos dispositivos en el mercado2,3,4,6.
A mediados de 2019 en Estados Unidos se identificaron una serie de casos de dificultad respiratoria aguda en pacientes jóvenes, la mayoría entre 18 y 34 años1,6. Se trataba de un brote de lesiones pulmonares que tenían en común su asociación al uso de cigarrillo electrónico o vapeo por lo que pasó a llamarse EVALI por sus siglas en inglés (E-cigarette Vaping associated Lung Injury)6,11. El número de casos fue en aumento y el 18 de febrero de 2020 los Centros de Control de Enfermedades (CDC) de los EEUU identificaron 2.807 pacientes y 68 muertes confirmadas por esta enfermedad6,7,11. La epidemia de EVALI quedó enmascarada por la pandemia de COVID-19 ya que inicialmente las pruebas virales para SARS-COV2 fueron muy limitadas y la presentación clínica y hallazgos radiológicos de COVID-19 y EVALI eran muy similares11,12.
Las manifestaciones respiratorias de los pacientes hospitalizados por EVALI incluían entre otros síntomas, tos no productiva, dolor torácico, disnea, hemoptisis, hipoxemia e insuficiencia respiratoria aguda. Los casos más graves precisaron de un soporte respiratorio con oxígeno suplementario e incluso de intubación endotraqueal con ventilación mecánica. Al margen de la clínica respiratoria, los pacientes también presentaron síntomas digestivos con náuseas, vómitos, dolor abdominal, diarrea, así como síntomas generales con fiebre, taquicardia, cefalea y astenia6.
El diagnóstico de la EVALI es de exclusión basándose en los siguientes criterios diagnósticos de los CDC: el uso de cigarrillos electrónicos durante los 90 días a antes del inicio de los síntomas, la presencia de un infiltrado pulmonar en la radiografía de tórax o imágenes en vidrio esmerilado en el TAC y la ausencia de infección pulmonar o de otros diagnósticos plausibles alternativos (cardíaco, reumatológico o neoplásico)6,7,12.
Los pacientes que fueron hospitalizados por EVALI revelaron haber usado dispositivos de vapeo que contenían nicotina o tetrahidrocannabinol (THC). Se detectó hasta en un 94% de los casos la presencia de vitamina E en el lavado broncoalveolar realizado a estos pacientes y en un 80% se detectó acetato de vitamina E en los cartuchos de THC utilizados por pacientes que desarrollaron lesiones pulmonares1. El acetato de vitamina E está presente como diluyente en líquidos electrónicos que contienen THC disponibles en mercados ilícitos3 y aunque el mecanismo exacto por el que produce la lesión pulmonar no es del todo conocido, muchos estudios sugieren que altera el funcionamiento del surfactante pulmonar6.
No hay que olvidar que además del daño producido en la persona que consume cigarrillos electrónicos, existe el llamado aerosol de segunda mano ya que el consumidor de cigarrillos electrónicos emite contaminantes en el vapor exhalado que pasa al aire resultando peligroso para la población general, especialmente en niños1,2.
CONCLUSIONES
Los cigarrillos electrónicos no tienen beneficios documentados ya que en pacientes adictos a la nicotina usados con el fin de dejar el hábito puede convertirlos a medio plazo en consumidores duales y los consumidores adolescentes no fumadores pueden llegar a ser una nueva generación de adictos a la nicotina2.
Existen una elevada diversidad de sustancias vapeadas, así como una amplia variedad de dispositivos de vapeo y la posibilidad de personalización del producto en cuanto a frecuencia, volumen, caudal y estilo de inhalación13. Por todo ello, es necesario una legislación antivapeo estricta que incluya además la exposición pasiva a los cigarrillos electrónicos2 prohibiendo el vapeo en lugares públicos2, elevando el precio para desanimar el uso entre adolescentes, regulando la composición con un etiquetado claro y detallado de sus ingredientes, limitando la personalización de los dispositivos y eliminando la publicidad dirigida a los adolescentes y los saborizantes de los cigarrillos electrónicos ya que los que contienen estas sustancias son los más atractivos para los adolescentes5,10,14.
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