AUTORES
- Diana Beatriz Cadar. Enfermera del Servicio de Farmacia del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Francisco Abellán Alías. Enfermero del Centro Médico de Especialidades San José – Consultas externas del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- David Gimeno Elías. Enfermero del Servicio de Aislamiento del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza. España.
- Paula Castro Martín. Enfermera del Servicio de Oncología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Nerea Berjillo Gimeno. Enfermera de la Unidad de Hemodiálisis del Hospital San Juan de Dios, Zaragoza. España.
- Victoria Meiyou Alfonso López. Enfermera Residente de Obstetricia y Ginecología del Servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
La bronquiolitis aguda constituye uno de los principales motivos de hospitalización en infantes menores de dos años. Esta infección respiratoria viral, la cual cursa con inflamación de las vías aéreas inferiores, abundancia de secreciones y disnea, se presenta en los meses más fríos del año. El propósito principal del presente trabajo es exponer el enfoque (enfoque basado en la evidencia) integral de enfermería en un paciente pediátrico diagnosticado con dicha condición, haciendo especial hincapié en la valoración enfermera, los diagnósticos NANDA, los resultados NOC y las intervenciones NIC implementadas durante su estancia hospitalaria.
Se presenta el caso clínico de un lactante de cinco meses ingresado por bronquiolitis aguda. La valoración enfermera se realizó siguiendo el modelo de Virginia Henderson, identificando las principales necesidades alteradas asociadas al proceso respiratorio. A partir de ahí, se diseñó un plan de cuidados individualizado basado en las taxonomías NANDA, NOC y NIC, orientando las intervenciones al control respiratorio y la prevención de complicaciones y obteniéndose una evolución clínica favorable.
PALABRAS CLAVE
Bronquiolitis, pediatría, atención de enfermería, lactante, oxigenoterapia.
Acute bronchiolitis is one of the leading causes of hospitalization in infants under two years of age. This viral respiratory infection, which is characterized by inflammation of the lower airways, excessive secretions, and shortness of breath, occurs during the colder months of the year. The main purpose of this study is to present a comprehensive (evidence-based) nursing approach for a pediatric patient diagnosed with this condition, with special emphasis on the nursing assessment, NANDA diagnoses, NOC outcomes, and NIC interventions implemented during the patient’s hospital stay.
We present the clinical case of a five-month-old infant admitted for acute bronchiolitis. The nursing assessment was conducted following Virginia Henderson’s model, identifying the primary altered needs associated with the respiratory process. Based on this, an individualized care plan was designed using the NANDA, NOC, and NIC taxonomies, with interventions focused on respiratory control and the prevention of complications, resulting in a favorable clinical outcome.
KEY WORDS
Bronchiolitis, pediatrics, nursing care, infant, oxygen inhalation therapy.
La bronquiolitis viral aguda es un trastorno respiratorio que se manifiesta con frecuencia durante la infancia y representa una de las principales causas de ingreso hospitalario en lactantes menores de un año1.
Se trata de la principal de las causas de infección del tracto respiratorio inferior (ITRI), caracterizándose por un primer episodio agudo de dificultad respiratoria acompañado de sibilancias o crepitantes. Este cursa con inflamación aguda y edema en las vías respiratorias, aumento de la producción de secreciones (moco) y necrosis de las células epiteliales que recubren estas vías1,2.
Desde la definición clínica inicial de Court y según las guías de práctica más recientes, la bronquiolitis se define especialmente en lactantes, aunque puede aparecer en mayores de 12 meses. Sin embargo, muchos ensayos clínicos han excluido a estos niños o los han considerado como un subgrupo reducido, lo que limita la extrapolación de la evidencia. Además, en niños pequeños puede existir superposición con entidades como las sibilancias inducidas por virus y el asma, por lo que una definición más precisa podría contribuir a estandarizar la atención clínica3.
Los principales signos y síntomas de esta enfermedad son taquipnea, tos persistente con progresión a sibilancias, rinitis, crepitantes, cursando también con esfuerzo respiratorio (tiraje) y uso de músculos accesorios (retracción intercostal, subcostal y/o supraclavicular) y/o aleteo nasal 1, 3. Asimismo, la fiebre puede estar presente en aproximadamente un tercio de los lactantes con bronquiolitis, pero suele aparecer al inicio de la enfermedad con una temperatura inferior a 39 °C3. Su evolución es variable y dinámica, desde episodios transitorios, como la apnea, hasta dificultad respiratoria progresiva por obstrucción de las vías respiratorias inferiores1.
La presentación clínica comienza con síntomas de una infección viral de las vías respiratorias superiores, como secreción nasal, que progresan a las vías respiratorias inferiores en el transcurso de varios días. La duración media de los síntomas es de aproximadamente 2 semanas3.
La evidencia existente acerca de la capacidad de los hallazgos clínicos para predecir la evolución es limitada. Muchos estudios han incluido pacientes en el momento del ingreso hospitalario, lo que reduce la capacidad de identificar factores pronósticos consistentes. Aunque la taquipnea severa (≥70 respiraciones por minuto) se ha relacionado con mayor gravedad en algunos trabajos, no existe un consenso. Además, los sistemas desarrollados para cuantificar la dificultad respiratoria no han logrado una validez universal debido a la gran variabilidad de los signos clínicos1.
La bronquiolitis aguda es comúnmente causada por una infección viral de las vías respiratorias inferiores generalmente por virus respiratorio sincitial (VRS), el cual es detectado en el 41-83% de los pacientes)3. No obstante, pueden asociarse otros virus de la misma familia (rinovirus, adenovirus, influenza, coronavirus, metapneumovirus y el bocavirus humano principalmente)4. La transmisión ocurre fundamentalmente por un contacto directo con secreciones respiratorias contaminadas, lo que favorece una elevada incidencia estacional, exacerbándose en los meses de invierno2.
El mecanismo de acción del virus sincitial respiratorio, causante habitual de esta patología, comienza con su unión a las células epiteliales donde se replica, provocando necrosis epitelial y destrucción ciliar. De esta forma, se desencadena una respuesta inflamatoria, provocando que los tejidos adyacentes se edematicen, generando un aumento de la secreción mucosa. Esta hipersecreción da lugar a tapones mucoso-celulares que se depositan en la luz de los bronquiolos, produciendo obstrucción de los mismos y atrapamiento aéreo3.
Entre los factores de riesgo asociados a formas graves de la enfermedad destacan la prematuridad, la exposición al humo del tabaco, inmunodeficiencia, trastornos neuromusculares, la ausencia de lactancia materna, las cardiopatías congénitas y la enfermedad pulmonar crónica. Por otra parte, existe un componente ligado al sexo, ya que se ha descubierto que el riesgo de bronquiolitis grave por virus respiratorio sincitial podría ser mayor en niños que en niñas. Esto podría deberse a diferencias en el desarrollo pulmonar y de las vías respiratorias, así como a factores genéticos3.
La preocupación por su morbilidad ha impulsado un amplio estudio de esta enfermedad, resumido en diversas investigaciones, revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica en varios países3.
El diagnóstico de bronquiolitis es fundamentalmente clínico. La mayor incidencia de esta enfermedad se produce entre los 3 y los 6 meses de edad. El diagnóstico diferencial incluye la consideración de diversas causas infecciosas y no infecciosas. La ausencia de síntomas de las vías respiratorias superiores debe hacer sospechar otras causas de dificultad respiratoria en lactantes (cardiopatías, anomalías congénitas o la aspiración de un cuerpo extraño 3.
El tratamiento es principalmente de soporte, centrado en mantener la oxigenación e hidratación del paciente, así como una monitorización clínica minuciosa 3. A pesar de numerosa evidencia en los últimos años que sugieren la no administración de broncodilatadores o corticosteroides a lactantes con este diagnóstico, algunos estudios indican que esta enfermedad puede tener un carácter no homogéneo, sino estar suscrita por diversos endotipos y fenotipos, dependiendo de su etiología, entre otras cosas2. En lactantes con pronóstico de gravedad, la información disponible, aunque insuficiente, sugiere la utilidad de la cánula nasal de alto flujo y la presión positiva continua (CPAP) con el objetivo de prevenir la insuficiencia respiratoria3.
En este contexto, la enfermería desempeña un papel esencial mediante la vigilancia continua del estado respiratorio, detección precoz de complicaciones y educación sanitaria dirigida a la familia.
El objetivo de este caso clínico es describir el proceso de atención de enfermería aplicado a un lactante diagnosticado de bronquiolitis aguda de gravedad moderada-alta durante su ingreso hospitalario.
Lactante varón de cinco meses de edad que acude al servicio de urgencias acompañado de sus padres por presentar cuadro de 72 horas de evolución en rinorrea, tos persistente, fiebre de hasta 38,5 ºC y dificultad respiratoria progresiva. Los padres refieren disminución de la ingesta habitual, irritabilidad y empeoramiento nocturno.
Como antecedentes personales destacan parto eutócico a término y calendario vacunal actualizado. No antecedentes de alergias medicamentosas conocidas ni patologías previas relevantes.
En la valoración inicial se objetiva:
- Frecuencia respiratoria: 58 respiraciones por minuto.
- Saturación basal de oxígeno: 90%.
- Temperatura axilar: 38,1 ºC.
- Frecuencia cardiaca: 162 latidos por minuto.
- Presencia de tiraje subcostal e intercostal.
- Aleteo nasal.
- Sibilancias bilaterales.
- Rechazo parcial de alimentación.
Se realiza test rápido para virus respiratorio sincitial con resultado positivo. La radiografía de tórax descarta consolidaciones neumónicas. Tras valoración médica se decide ingreso en la planta de pediatría con diagnóstico de bronquiolitis aguda moderada-grave.
VALORACIÓN SEGÚN LAS NECESIDADES DE VIRGINIA HENDERSON
1. Necesidad de respirar normalmente
Alterada. El paciente presenta taquipnea, dificultad respiratoria, uso de musculatura accesoria, sibilancias y saturación de oxígeno disminuida.
2. Necesidad de comer y beber adecuadamente
Alterada. Disminución de la ingesta oral habitual debido a la dificultad respiratoria.
3. Necesidad de eliminar por todas las vías corporales
Conservada. Diuresis adecuada para la edad.
4. Necesidad de moverse y mantener una postura adecuada
Parcialmente alterada, debido al esfuerzo respiratorio y malestar general.
5. Necesidad de dormir y descansar
Alterada. Sueño fragmentado secundario a la tos y dificultad respiratoria.
6. Necesidad de escoger ropa adecuada
Dependiente de los cuidadores.
7. Necesidad de mantener la temperatura corporal
Alterada (episodios febriles).
8. Necesidad de mantener la higiene corporal
Dependiente de los cuidadores.
9. Necesidad de evitar peligros ambientales
Alterada, por riesgo de deterioro respiratorio.
Conservada, mediante llanto y respuesta a estímulos.
11. Necesidad de vivir según creencias y valores
No valorable.
12. Necesidad de trabajar y sentirse realizado
No valorable.
13. Necesidad de participar en actividades recreativas
Parcialmente alterada por irritabilidad y malestar.
No valorable en el paciente, pero los progenitores muestran interés por aprender medidas de cuidado.
DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA (NANDA), RESULTADOS (NOC) E INTERVENCIONES (NIC)
Diagnóstico NANDA 00030: Deterioro del intercambio gaseoso.
Relacionado con acumulación de secreciones e inflamación bronquial manifestado por hipoxemia y dificultad respiratoria.
- Estado respiratorio: intercambio gaseoso.
- Estado respiratorio: permeabilidad de vías aéreas.
- Saturación de oxígeno.
- Monitorización respiratoria.
- Administración de oxigenoterapia.
- Aspiración de las vías aéreas.
- Vigilancia de signos de fatiga respiratoria.
Diagnóstico NANDA 00032: Patrón respiratorio ineficaz.
Relacionado con obstrucción bronquial y aumento de secreciones.
- Estado respiratorio.
- Severidad de la disnea.
- Colocación en posición semifowler.
- Control de constantes vitales.
- Manejo de las vías aéreas.
Diagnóstico NANDA 00002: Desequilibrio nutricional: ingesta inferior a las necesidades corporales.
Relacionado con dificultad respiratoria y fatiga.
- Estado nutricional.
- Hidratación.
- Control de ingesta y eliminación.
- Fraccionamiento de tomas.
- Educación a progenitores sobre signos de deshidratación.
Diagnóstico NANDA 00007: Hipertermia.
Relacionado con proceso infeccioso viral.
- Termorregulación.
- Control de síntomas.
- Monitorización de temperatura.
- Administración de antitérmicos prescritos.
- Medidas físicas para control térmico.
Diagnóstico NANDA 00146: Ansiedad de los cuidadores.
Relacionado con hospitalización del lactante.
- Afrontamiento familiar.
- Conocimiento del proceso de enfermedad.
PLAN DE CUIDADOS Y EVOLUCIÓN
Tras el ingreso del paciente en la planta de pediatría, se inició una estricta vigilancia y valoración de su estado respiratorio, debido a los signos de dificultad respiratoria que presentaba.
Desde su llegada, se monitorizaron de forma continua la saturación de oxígeno mediante pulsioximetría, junto con la frecuencia respiratoria, la frecuencia cardíaca y la temperatura corporal, lo que permitió detectar signos de deterioro respiratorio y valorar la eficacia de las medidas terapéuticas aplicadas. Dado el riesgo de empeoramiento clínico, se mantuvo una monitorización constante y se registraron constantes vitales cada cuatro horas, evaluando la aparición de signos de fatiga respiratoria, apnea o cianosis.
Durante las primeras veinticuatro horas, y siguiendo la orden médica, se inició oxigenoterapia mediante gafas nasales, con el objetivo de corregir la hipoxemia y mantener unos niveles de saturación de oxígeno adecuados. Asimismo, se le realizaron lavados nasales con suero fisiológico y aspiración suave de secreciones antes de las tomas y siempre que fuera necesario, para favorecer la permeabilidad de las vías aéreas. Tras cada intervención, se evaluó la respuesta clínica del paciente, observándose una disminución de la congestión nasal y una mejoría del trabajo respiratorio.
Debido al rechazo parcial a la alimentación, se ofrecieron tomas fraccionadas en pequeñas cantidades, pero con mayor frecuencia, permitiendo períodos de descanso para evitar la fatiga durante la succión. Además, se realizó un balance hídrico mediante el registro de entradas y salidas, vigilando posibles signos de deshidratación (disminución de la diuresis o alteraciones del estado general del lactante).
Respecto a la fiebre, la temperatura corporal fue tomada de forma periódica y, en caso necesario, fueron administrados los antitérmicos prescritos, manteniendo siempre una temperatura ambiental adecuada para favorecer la regulación térmica.
Durante el ingreso, el lactante permaneció en posición semi-incorporada para facilitar la expansión pulmonar. Se realizaron cambios posturales frecuentes con el propósito de aumentar la comodidad y prevenir complicaciones derivadas de la limitación del movimiento.
Por otro lado, se proporcionó educación sanitaria a los padres, mediante la información continua y detallada, además del apoyo emocional necesario. Se les explicó, de manera comprensible, la evolución habitual de la enfermedad, los cuidados realizados y los posibles signos de alarma. En todo momento se les animó a participar en la realización de actividades básicas de cuidado de su hijo, favoreciendo así su implicación en el proceso y ayudando a disminuir su ansiedad.
La evaluación de los cuidados se realizó de forma continua durante este periodo, comparando la evolución clínica del paciente con los objetivos establecidos en el plan de cuidados. Tras cinco días de hospitalización, el paciente recibió el alta con seguimiento posterior por parte de atención primaria, habiendo conseguido una disminución progresiva del trabajo respiratorio y una mejor tolerancia oral.
La bronquiolitis aguda continúa siendo una de las principales patologías respiratorias pediátricas causantes de ingreso hospitalario, especialmente durante los meses de invierno.
Este se caracteriza por la aparición de síntomas respiratorios de vías altas acompañados de un aumento del trabajo respiratorio, sibilancias y, como consecuencia, dificultad para la alimentación, manifestaciones que estuvieron presentes en el paciente de este caso clínico. La valoración inicial permitió identificar signos compatibles con bronquiolitis, así como estimar la gravedad del cuadro mediante la monitorización de la saturación de oxígeno y la observación de la mecánica respiratoria, aspectos considerados fundamentales para la evaluación de estos pacientes.
La evidencia científica señala que la observación continuada y la reevaluación frecuente son esenciales debido a la variabilidad clínica de la bronquiolitis. En este sentido, la vigilancia respiratoria realizada durante el ingreso permitió detectar de forma precoz posibles signos de empeoramiento y valorar la respuesta a las intervenciones aplicadas. La monitorización constante de las constantes vitales y la valoración periódica del esfuerzo respiratorio fueron relevantes, ya que algunos estudios relacionan la presencia de taquipnea intensa y otros signos de dificultad respiratoria con una mayor probabilidad de evolución desfavorable, aunque los resultados disponibles siguen siendo heterogéneos.
Actualmente, el tratamiento de la bronquiolitis se basa fundamentalmente en medidas de soporte, ya que no existe evidencia suficiente que respalde el uso de broncodilatadores, corticoides u otros tratamientos. Por ello, las intervenciones realizadas en este caso se centraron en el mantenimiento de una adecuada oxigenación, la permeabilidad de la vía aérea y la correcta hidratación del lactante. La administración de oxigenoterapia mediante gafas nasales permitió corregir la hipoxemia, mientras que los lavados nasales y la aspiración de secreciones disminuyeron la congestión y contribuyeron a mejorar el patrón respiratorio. Estos resultados coinciden con la literatura, que destaca la utilidad de estas medidas para aliviar los síntomas y favorecer el confort.
Otro aspecto importante fue el manejo de la alimentación. La dificultad respiratoria y la congestión nasal pueden perjudicar significativamente la capacidad de alimentación de los lactantes, aumentando el riesgo de deshidratación. En este caso, la realización de tomas fraccionadas y el control del balance hídrico permitieron mantener una adecuada hidratación y una mejoría de la tolerancia oral. La valoración del estado nutricional e hídrico es una parte esencial de los cuidados enfermeros, ya que la disminución de la ingesta supone uno de los principales motivos de preocupación durante la evolución de la enfermedad.
La atención a la familia también desempeñó un papel fundamental durante el proceso asistencial. La hospitalización de un lactante despierta ansiedad e incertidumbre en los cuidadores, por lo que es de crucial importancia proporcionar información completa y comprensiva. La educación sanitaria y la implicación activa de los padres o cuidadores favorecen la continuidad de los cuidados en el domicilio, contribuyendo a disminuir el número de posteriores consultas y reingresos hospitalarios.
Asimismo, la aplicación de una valoración enfermera basada en las necesidades de Virginia Henderson y el uso de las taxonomías NANDA, NIC y NOC permitió identificar los principales problemas y planificar intervenciones individualizadas. Este enfoque facilitó una atención integral centrada no solo en las alteraciones respiratorias, sino también otras necesidades de gran importancia (alimentación, descanso, seguridad y apoyo familiar).
La intervención precoz representa un elemento clave para disminuir la aparición de complicaciones y garantizar un entorno asistencial seguro y de confianza. Esto sugiere que los pacientes podrían beneficiarse de un abordaje terapéutico individualizado, en lugar de la aplicación de recomendaciones generales basadas únicamente en medidas de soporte.
La evolución clínica favorable observada pone de manifiesto la relevancia de una actuación enfermera precoz. Aunque la mayoría de los casos de bronquiolitis se resuelven espontáneamente, la vigilancia continua y los cuidados de soporte son determinantes para prevenir complicaciones y garantizar una recuperación segura. Por ello, este caso refuerza el papel fundamental de la enfermería en el abordaje de la bronquiolitis aguda, tanto en la atención directa al paciente como en el acompañamiento y educación de la familia.
Los resultados y la evidencia revisada demuestran que la bronquiolitis aguda en pacientes pediátricos es un proceso clínico variable, en el que todavía no es posible establecer predictores claros y precisos. Aunque se han identificado algunos factores clínicos y virológicos asociados a una evolución desfavorable, la heterogeneidad de los estudios limita su utilidad en la práctica diaria.
En este contexto, el manejo sigue basándose principalmente en la observación clínica y en medidas de soporte, lo que pone de manifiesto la importancia de la estrecha vigilancia del paciente con el objetivo de prevenir complicaciones, especialmente de tipo respiratorio. Además, el uso de planes de cuidados estructurados mediante taxonomías NANDA, NIC y NOC favorece una atención sistematizada y de calidad.
En este proceso, el papel de la enfermería resulta fundamental en la detección precoz de signos de empeoramiento, en la educación y el apoyo a la familia, para mejorar la adherencia a las recomendaciones domiciliarias y disminuir el riesgo de reconsultas hospitalarias, y en la posterior continuidad de los cuidados tras el alta.
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- Elsevier. NNNConsult: herramienta de consulta de taxonomías enfermeras NANDA, NOC y NIC [Internet]. Amsterdam: Elsevier; [citado 2026 jun 15]. Disponible en: https://www.nnnconsult.com/.
Escala de valoración respiratoria pediátrica utilizada durante el ingreso.
| PARÁMETRO | LEVE | MODERADO | GRAVE |
| Frecuencia respiratoria | Normal | Elevada | Muy elevada |
| Tiraje | Ausente | Moderado | Marcado |
| Saturación O2 | > 95% | 92-95% | < 92% |
| Alimentación | Normal | Disminuida | Rechazo |
Fuente: elaboración propia, en base a los criterios aproximados observados que usaron los profesionales enfermeros en el caso.