- Baudino Depetris, Maximiliano E. Médico Residente del servicio de Cirugía General del Hospital Universitario de Burgos. Burgos, Castilla y León, España.
- Jorge Tejedor, David. Médico Residente del servicio de Cirugía General del Hospital Universitario de Burgos. Burgos, Castilla y León, España.
- Casaval Cornejo, Luis. Médico Residente del servicio de Cirugía General del Hospital Universitario de Burgos. Burgos, Castilla y León, España.
- González Prado, Cristina. Adjunto Especialista del servicio de Cirugía General del Hospital Universitario de Burgos. Burgos, Castilla y León, España.
- Domínguez Arroyo, Idoia. Médico Residente del servicio de Cirugía General del Hospital Universitario de Burgos. Burgos, Castilla y León, España.
- Urdiain Labayen, Iñigo. Médico Residente del servicio de Cirugía General del Hospital Universitario de Burgos. Burgos, Castilla y León, España.
RESUMEN
Las lesiones gástricas por trauma cerrado de abdomen son infrecuentes. La sección completa aislada del estómago es una entidad extremadamente rara, especialmente en población pediátrica, y representa un reto diagnóstico y terapéutico debido a su baja incidencia y presentación clínica inespecífica. Se presenta el caso de un paciente pediátrico con lesión gástrica aislada secundaria a trauma cerrado abdominal.
PALABRAS CLAVE
Trauma gástrico, traumatismo abdominal, edad pediátrica, trauma contuso, peritonitis, intervención quirúrgica.
ABSTRACT
Gastric injuries from blunt abdominal trauma are uncommon. Isolated complete transection of the stomach is an extremely rare entity, particularly in the pediatric population, and represents a diagnostic and therapeutic challenge due to its low incidence and nonspecific clinical presentation. We present the case of a pediatric patient with an isolated gastric injury secondary to blunt abdominal trauma.
KEY WORDS
Stomach injuries, abdominal injuries, pediatrics, blunt trauma, peritonitis, surgical procedure.
INTRODUCCIÓN
El trauma gástrico en la edad pediátrica es una entidad poco frecuente pero potencialmente grave, que puede presentarse como resultado de mecanismos tanto contusos como penetrantes. En niños, la mayoría de los traumatismos abdominales son de origen contuso, principalmente por accidentes de tráfico, caídas o abuso infantil. Las lesiones gástricas representan una minoría de los traumatismos abdominales, pero su diagnóstico puede ser difícil debido a la inespecificidad de los síntomas y la baja incidencia1.
Las manifestaciones clínicas suelen incluir dolor abdominal, distensión y vómitos. El examen físico suele mostrar signos de irritación peritoneal y en casos de perforación de víscera hueca, puede observarse neumoperitoneo en la radiografía de tórax. El diagnóstico inicial se retrasa en hasta un tercio de los casos, lo que se asocia con estancias hospitalarias más prolongadas y mayor riesgo de complicaciones2.
La ruptura gástrica tras un trauma contuso es rara (0.02–1.7% de los casos), pero se asocia con alta morbilidad y requiere intervención quirúrgica inmediata. La transección gástrica es aún más infrecuente y suele presentarse de forma dramática, requiriendo reparación quirúrgica urgente.
El manejo depende de la estabilidad hemodinámica y el tipo de lesión. En pacientes inestables, la resucitación es prioritaria, seguida de laparotomía exploradora. Las lesiones menores pueden tratarse de forma conservadora, pero la mayoría de las perforaciones y transecciones requieren cierre primario o resección segmentaria.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se expone el caso de un adolescente de 15 años que acudió al servicio de urgencias tras impactar el abdomen contra el sillín de una bicicleta, refiriendo dolor abdominal epigástrico intenso y vómitos de 2h de evolución. A su llegada, se encontraba hemodinámicamente estable. A la exploración abdominal llamaba la atención un hematoma lineal asociado a escoriaciones en región supraumbilical (Anexo 1). A la palpación, presentaba dolor abdominal en hemiabdomen superior con defensa y signos de irritación peritoneal. En la evaluación inicial se solicitó analítica sanguínea que no mostró alteraciones significativas por lo que se optó por iniciar tratamiento analgésico endovenoso y una vigilancia estrecha para valorar evolución. Tras dos horas de tratamiento conservador se reevaluó al paciente quien continuaba refiriendo dolor abdominal intenso y la exploración mostraba irritación peritoneal de forma generalizada por lo que se solicitó tomografía computarizada de abdomen con contraste endovenoso. Las imágenes revelaron la presencia de neumoperitoneo, engrosamiento e hipodensidad del antro gástrico y duodeno, y presencia de líquido libre. Ante estos hallazgos, se indicó intervención quirúrgica urgente. Se realizó una laparotomía exploradora urgente a través de incisión media supraumbilical. Se evidenció una peritonitis química generalizada y una sección gástrica completa justo antes del píloro, con conservación parcial de la pared superior y serosa posterior (Anexo 2). También se objetivó un hematoma en el mesocolon sin compromiso visceral. El resto de la exploración visceral abdominal no presentó alteraciones. Ante los hallazgos se decidió efectuar una anastomosis primaria gastroduodenal término-terminal manual con sutura monofilamento reabsorbible 3.0 (Anexo 3). Se realizó prueba de estanqueidad que fue satisfactoria y lavado abundante de la cavidad dejando un drenaje abdominal en ambiente. Se deja colocada sonda nasogástrica descompresiva. En el postquirúrgico el paciente evolucionó favorablemente. Al segundo día postquirúrgico se administró azul de metileno vía oral y ante la ausencia de signos de fuga anastomótica se retiró el drenaje y la sonda nasogástrica. Inició dieta que se progresó por buena tolerancia. Al quinto día postoperatorio, ante la ausencia de datos de complicaciones agudas se otorga alta hospitalaria. Se realizó un seguimiento postquirúrgico en consultas externas. A los 90 días postquirúrgicos se realizó un tránsito esofagogástrico con contraste para valorar la permeabilidad anastomótica que no mostró alteraciones. Actualmente, el paciente continúa con controles periódicos refiriendo estar asintomático y con buena tolerancia oral.
CONCLUSIÓN
El trauma gástrico es una lesión poco frecuente pero potencialmente mortal. Su baja prevalencia, junto con la presentación clínica poco específica, pueden retrasar el diagnóstico, lo que aumenta la morbilidad y mortalidad. La tomografía computarizada con contraste intravenoso es la prueba de elección para el diagnóstico en pacientes estables, ya que permite identificar lesiónes viscerales y ayuda a decidir entre manejo quirúrgico o conservador3.
Si bien, faltan recomendaciones específicas de sociedades pediátricas sobre algoritmos de decisión en trauma gástrico, se acepta que el manejo quirúrgico urgente en la edad pediátrica está indicado ante la presencia de inestabilidad hemodinámica, signos de peritonitis, perforación gástrica confirmada por imagen o hallazgos clínicos, y presencia de sepsis o deterioro clínico durante el manejo conservador. La cirugía debe realizarse de inmediato ya que el retraso incrementa la morbilidad y mortalidad. La laparoscopia es una opción en pacientes seleccionados y estables, pero la mayoría de los casos graves requieren laparotomía exploradora.
En pacientes estables, el manejo no operatorio puede considerarse solo si no hay peritonitis, sepsis ni deterioro clínico4.
El presente caso clínico resalta la complejidad del trauma gástrico en la edad pediátrica, particularmente cuando se presenta como una transección gástrica completa tras un traumatismo contuso aparentemente menor, como un impacto abdominal con el sillín de una bicicleta. Este tipo de mecanismo, aunque frecuente en niños y adolescentes, raramente genera una lesión de tal magnitud, lo que resalta la necesidad de mantener un alto índice de sospecha incluso ante traumatismos de baja energía.
Este caso reafirma el papel fundamental de una evaluación dinámica y la importancia del abordaje quirúrgico inmediato que resultó determinante para la evolución exitosa del paciente.
BIBLIOGRAFÍA
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ANEXOS
Figura 1: Estigmas cutáneos de traumatismo abdominal.
Figura 2: Sección gástrica.
Figura 3: Anastomosis gastro-duodenal.


