Síndrome de estrés tibial medial. Artículo monográfico

4 abril 2024

 

AUTORES

  1. Vanesa Anglés Gil. Diplomada Universitaria en Fisioterapia. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Francisco Javier Ruiz Clavero. Diplomado Universitario en Fisioterapia. C.S Fuentes Norte. Zaragoza.
  3. Silvia Andrés Artal. Graduada en Enfermería. Residencia de Mayores Romareda. IASS, Zaragoza.
  4. María Sandra Ruiz Clavero. Diplomada Universitaria en Fisioterapia. Hospital Nuestra Señora de Gracia. Zaragoza.
  5. Clara Lorente Rodrigo. Graduada en Fisioterapia. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  6. Laura Alejos Telmo. Diplomada en Fisioterapia. Hospital de Alcañiz. Teruel.

 

RESUMEN

El síndrome de Estrés tibial medial, también conocido como periostitis tibial, es una patología de origen musculoesquelético que se caracteriza por un dolor en la cara anterior e interna de la pierna junto a la tibia, a menudo bilateral, que el paciente ubica en la espinilla y que aumenta con la actividad y cede en reposo.

Dicha patología es común entre los deportistas (35% población atlética), sobre todo corredores (70%) siendo más común en mujeres (53%)4.

Si bien inicialmente se focalizaba en un grupo reducido de población de riesgo, la incidencia de casos se ha incrementado por el aumento de la práctica deportiva de carrera siendo necesario conocer su abordaje dentro del campo de la rehabilitación.

PALABRAS CLAVE

Síndrome de estrés medial de la tibia, fisioterapia

ABSTRACT

Medial tibial stress syndrome, also known as tibial periostitis, is a pathology of musculoskeletal origin that is characterized by pain in the anterior and internal aspect of the leg next to the tibia, often bilateral, which the patient places in the shin. and that increases with activity and subsides at rest.

This pathology is common among athletes (35% athletic population), especially runners (70%) and is more common in women (53%)4.

Although initially it focused on a small group of the at-risk population, the incidence of cases has increased due to the increase in running sports, making it necessary to know its approach within the field of rehabilitation.

KEY WORDS

Medial tibial stress syndrome, physical therapy.

DESARROLLO DEL TEMA

El síndrome de estrés tibial medial tiene su origen en la inflamación de la membrana del periostio tibial cuya función es sustentar a los vasos sanguíneos y nervios del hueso2.

Estructuralmente se observa la aparición de micro lesiones que abarcan no solo a los músculos colindantes sino también tendones, origen e inserciones siendo la afectación del periostio proximal la precursora.

Existen también indicios de la implicación de la fascia del compartimento posterior cuya tensión vendría de la mano de tibial posterior, sóleo y flexor largo de los dedos4.

Dicha patología, si bien en cada caso puede incluir más o menos estructuras afectadas, viene de la mano fundamentalmente de la disfunción de un músculo principal: El músculo tibial posterior.

El músculo tibial posterior es una estructura fundamental en el soporte interno del pie tanto en la estática postural como en el contexto dinámico de la marcha y la carrera.

Ubicado en la zona medial de tibia tiene su origen en su mitad posterior, membrana interósea y llega a la parte inferior de la tibia descendiendo como tendón rodeando el maléolo tibial y terminando su inserción bajo escafoides, cara plantar de las 3 cuñas y bases de 2º 3º y 4º metas.

Sus funciones principales son la inversión de tobillo y la estabilización de los arcos plantares.

Pese a que la disfunción analizada en este artículo es la presentación aguda existe también la disfunción crónica donde, si no se lleva a cabo un correcto primer abordaje, se instaura una caída del arco plantar que conlleva una deformidad progresiva y la aparición de otras patologías estructurales como pie plano o artrosis.

 

CAUSAS:

No se conoce la causa exacta de la lesión siendo la más barajada el efecto estresor, ya sea por sobreuso o por repetición, junto con otros factores de riesgo identificados en la bibliografía4,5:

  • Sexo femenino.
  • Sobrepeso.
  • Pronación excesiva del antepié.
  • Dismetría de Miembros inferiores.
  • Deformidades en el arco del pie.
  • Obesidad.
  • Lesión previa durante la carrera.
  • Mayor rango de rotación externa de cadera en movimiento con la cadera en flexión.

 

Todos ellos tenían una baja heterogeneidad clínica5.

Estudios previos demuestran que no existe evidencia de que la edad, altura, eversión e inversión, fuerza isométrica en dorsiflexión, resistencia isométrica a la eversión, varo tibial, velocidad de la marcha y kilometraje de entrenamiento semanal tengan relación con el riesgo de aparición de dicho síndrome5.

El efecto lesivo estresor aparece cuando no se respeta el suficiente descanso o umbral de reparación, pero también se produce ante un desequilibrio muscular, un incremento de la intensidad, carga o volumen del entrenamiento, el uso de un calzado desgastado o un cambio en las superficies hacia una de mayor dureza4,7.

 

SÍNTOMAS Y SIGNOS:

El cuadro clínico suele tener una instauración gradual y suele presentarse de forma bilateral pudiendo observar alguna o varias de estas presentaciones sintomáticas en mayor o menor grado1,4:

  • Dolor en la cara medial de la tibia, frecuentemente bilateral, sobre todo en la región media y distal, aunque puede extenderse a lo largo de toda la pierna.

 

Dicho dolor aparece en la actividad y cede en reposo siendo más agudo al principio del entrenamiento, cediendo progresivamente durante el mismo y reapareciendo de nuevo en forma aguda al día siguiente con una remisión progresiva.

  • Inflamación en la cara medial de la tibia, en su 1/3 distal.
  • Irradiación sintomática dolorosa hacia pie.
  • Disestesia.
  • Dolor nocturno.
  • Dolor agudo en el salto.
  • Debilidad muscular debido al estiramiento pasivo de musculatura implicada.

 

DIAGNÓSTICO:

El diagnóstico clínico suele realizarse en base a1:

  • Anamnesis: importante en esta parte analizar la actividad deportiva y profesional.
  • Exploración física: visual, palpatoria, articular y muscular.
  • Diagnóstico diferencial6: Es importante, por la similitud de síntomas y ubicación de los mismos, diferenciar dicha patología de otras como:
  • Fracturas por estrés o fisuras.
  • Tendinitis.
  • Síndrome compartimental.
  • Compresión arteria poplítea.
  • Vasculitis.
  • Atrapamiento neural.

 

Pueden usarse para ello las siguientes pruebas diagnósticas:

  • TAC.
  • RM.
  • RX.
  • Gammagrafía ósea.

 

TRATAMIENTO

 

Preventivo4:

Casi el 50% de los casos podría evitarse con un correcto plan de entrenamiento si bien es cierto que no hay evidencia acerca de un protocolo especifico3.

El abordaje de la prevención busca atajar las circunstancias que, tras conocer dicha patología, pueden reducirse o evitarse destacando la importancia de un calzado adecuado, evitar actividades irritantes y un entrenamiento progresivo3.

Puede ser también recomendable el uso de plantillas con dos perspectivas:

  1. para absorber el impacto del suelo.
  2. corrección anatómica (estas últimas sobre todo cuando hay evidencia de caída navicular)8.

Se considera que un análisis morfológico de la pisada y biomecánico es de gran importancia en este perfil de pacientes susceptibles.

 

Terapéutico:

Tratamiento prioritariamente conservador que implica principalmente a las disciplinas de fisioterapia y podología.

Con una duración aproximada entre 2-6 semanas, el abordaje se lleva a cabo a través de:

Crioterapia: existe evidencia científica de su efecto combinado con el reposo para mejora de la sintomatología.

Estiramientos: Estiramiento de gemelo y soleo. Efectos contradictorios según la bibliografía, pero ampliamente utilizado9,10.

Terapia manual: trabajo sobre los tejidos lesionales restableciendo su estado previo con diferentes técnicas fisioterápicas10.

Ejercicio terapéutico: musculatura de tobillo tras periodo agudo (aproximadamente a la semana tras descenso de clínica sintomática).

  • Modificación de protocolo de entrenamiento: ajuste en frecuencia y duración de los mismos, distancia, progresión.
  • Ejercicio terapéutico específico: individualizado y de bajo impacto que abarque la totalidad de miembro inferior abordando ejercicios de estabilización, propiocepción, equilibrio y control motor.

 

Reposo deportivo: se observa que el reposo contribuye a la recuperación de las lesiones de alto impacto, pero no existe consenso en cuanto iniciar la actividad, duración y grado del mismo. Si bien se recomienda siempre un retorno gradual.

Medicación oral: paracetamol, antiinflamatorios y medicamentos no esteroideos. Aines tópicos en formato gel

Otros: El tratamiento con ondas de choque si tiene evidencia de mejora clínica, no así con electroterapia, ultrasonidos o liberación miofascial9,11.

 

CONCLUSIONES

El síndrome tibial medial es una patología que por el cambio de hábitos deportivos de la población poco a poco va incrementando su presentación dentro de las algias mecánicas de miembros inferiores.

Debido a su carácter agudo es importante no solo un abordaje previo de los factores de riesgo para evitar su aparición en la población diana sino también el conocimiento por parte de los profesionales sanitarios no solo de su presentación clínica sino también de su abordaje terapéutico para así conseguir los mejores resultados y la recuperación lo más precoz posible de los pacientes.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Juárez Jiménez MaV, De La Cruz Villamayor JA, Baena Bravo AJ. Síndrome de estrés medial tibial. Abordaje multidisciplinar en un caso de Atención Primaria [Internet]. Samfyc.es. [citado el 9 de febrero de 2024]. Disponible en: https://www.samfyc.es/wp-content/uploads/2018/10/v19n1_18_cartaSindrome.pdf
  2. Padros Flores N, Vicente Fernández C, Ainad Tabet, R, Gallego Jover T, Serrano Castillo A, Tabernero San Miguel M. Periostitis tibial. Tratamiento físico. Rev Esp Podol. 2012; 23(2):62-6.
  3. Franklyn M, Oakes B. Aetiology and mechanisms of injury in medial tibial stress syndrome: Current and future developments. World J Orthop. 2015; 6(8):577-89.
  4. Deshmukh, Nikita S, and Pratik Phansopkar. “Medial Tibial Stress Syndrome: A Review Article.” Cureus vol. 14,7 e26641. 7 Jul. 2022, doi:10.7759/cureus.26641
  5. Reinking MF, Austin TM, Richter RR, Krieger MM. Medial tibial stress syndrome in active individuals: A systematic review and meta-analysis of risk factors. Sports Health [Internet]. 2017;9(3):252–61. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1177/1941738116673299
  6. Chronic shin splints: a review of the deep posterior compartment. Finch PM. Foot. 1998; 8:119–124. [Google Scholar]
  7. Thacker, Stephen B et al. “The prevention of shin splints in sports: a systematic review of literature.” Medicine and science in sports and exercise vol. 34,1 (2002): 32-40. doi:10.1097/00005768-200201000-00006
  8. Johnell, O et al. “Morphological bone changes in shin splints.” Clinical orthopaedics and related research ,167 (1982): 180-4.
  9. Athawale, Vrushali et al. “Impact of Physical Therapy on Pain and Function in a Patient with Scoliosis.” Cureus vol. 13,5 e15261. 26 May. 2021, doi:10.7759/cureus.15261
  10. Pietrzak, Max. “Diagnosis and management of acute medial tibial stress syndrome in a 15-year-old female surf life-saving competitor.” International journal of sports physical therapy vol. 9,4 (2014): 525-539.
  11. Fick, Daniel S et al. “Relieving Painful ‘Shin Splints’.” The Physician and sports medicine vol. 20,12 (1992): 105-113. doi:10.1080/00913847.1992.11947542

 

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