Síndrome de inmunodeficiencia adquirida, artículo monográfico

23 abril 2024

AUTORES

  1. María Isabel Manga González. Servicio Aragonés de Salud.
  2. Ana Martín Abellán. Servicio Aragonés de Salud.
  3. Alberto Pascual Rupérez. Servicio Aragonés de Salud.
  4. Carlos García Naranjo. Servicio Aragonés de Salud.
  5. Silvia Monzón Torralba. Servicio Canario de Salud.
  6. Fátima Arranz Fernández. Servicio Aragonés de Salud.

 

RESUMEN

El virus de la inmunodeficiencia humana (VIH); es el agente causal del síndrome de la inmunodeficiencia adquirida (SIDA); es una de las principales infecciones de transmisión sexual (ITS), considerándose una epidemia a nivel mundial y por lo tanto un problema de salud pública global.

En cuanto a los mecanismos de transmisión del VIH, esta se produce de persona a persona a través de principalmente tres vías: vía sexual, sanguínea y la transmisión vertical en la que nos vamos a centrar (de la madre al hijo).

La clínica no es específica en ninguna etapa de la enfermedad, el diagnóstico de infección por VIH se realiza a través de técnicas de laboratorio.

PALABRAS CLAVE

Síndrome de inmunodeficiencia adquirida, infección perinatal.

ABSTRACT

The human immunodeficiency virus (HIV); It is the causal agent of acquired immune deficiency syndrome (AIDS); It is one of the main sexually transmitted infections (STI), considered a worldwide epidemic and therefore a global public health problem.

Regarding the mechanisms of HIV transmission, this occurs from person to person through mainly three routes: sexual, blood and vertical transmission on which we are going to focus (from mother to child).

The clinic is not specific at any stage of the disease; the diagnosis of HIV infection is made through laboratory techniques.

KEY WORDS

Acquired immunodeficiency syndrome, perinatal infection.

DESARROLLO DEL TEMA

Esta enfermedad afecta al sistema inmunitario, es producida por un retrovirus de la familia Retroviridae, del género Lentivirus, denominado virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), provocando una destrucción progresiva del mismo, debido a que en este periodo hay síntomas inespecíficos dificultando el descubrimiento del virus, sin el tratamiento correspondiente la infección evoluciona y empeora con el transcurso del tiempo, como consecuencia se produce la concomitancia de infecciones oportunistas en la persona afectada.

El embarazo no altera el curso natural de la enfermedad, pero en gestantes con un compromiso significativo del sistema inmunitario se incrementa el riesgo de complicaciones infecciosas. El feto puede contagiarse vía transplacentaria o en el canal del parto. No se han demostrado efectos teratogénicos, pero sí prematuridad, crecimiento intrauterino retardado, aumento de infecciones oportunistas y muerte perinatal.

El VIH se ha podido aislar en sangre, semen, secreciones vaginales y leche materna, que contienen cantidades elevadas de VIH, existiendo 3 vías de transmisión; sexual, sanguínea y perinatal.

Los factores que influyen en la transmisión materno-infantil pueden ser víricos, maternos, obstétricos y fetos placentarios. De momento no existe tratamiento curativo, pero se atribuye a la acromicina (AZT) un alargamiento de la supervivencia y a la zidovudina (ZDV) un efecto notable sobre la disminución de transmisión vertical. Hay que escoger el tratamiento antirretroviral en la gestante en función de la semana de gestación y el historial terapéutico previo y actual (alergias, posibles resistencias, etc.), pudiendo garantizar así la seguridad para el feto.

Las vías de prevención son, entre otras, la detección precoz de infección por VIH, la terapia antirretroviral dirigida a reducir la carga viral, los fármacos antirretrovirales en el embarazo y el tratamiento de enfermedades de transmisión sexual1.

Para poder realizar una correcta prevención durante el embarazo se debe realizar en el primer trimestre de la gestación la inspección de peso, talla y signos vitales, además de identificar riesgos y necesidades del cuidado relacionados con gestación deseada o no, apoyo familiar, barreras para asistir a los controles, hábitos higiénicos y alimentarios y requerimientos de la educación. En el segundo trimestre, si la mujer padece alguna patología obstétrica, se deberán consultar las indicaciones necesarias, en el caso de carga viral, mínimo deberían hacerse controles cada dos meses y si es posible cada dos semanas, disminuyendo así el contagio vía transplacentaria o en el canal del parto. En el tercer trimestre de embarazo debe hacerse una valoración de la paciente mediante exámenes físicos y paraclínicos2.

Durante el parto se deben tomar las constantes vitales a la madre y monitorizar el bienestar fetal, mantener un espacio tranquilo y confortable, usar guantes, asegurarse de que los instrumentos requeridos estén debidamente desinfectados. Para el cuidado neonatal óptimo es necesario clampar el cordón umbilical con una pinza y realizar un clampaje tardío de este, controlar que la temperatura sea de unos 20ºC y ser entregado a su madre para un contacto temprano de piel con piel y animar a realizar una primera toma de pecho en la primera hora si es posible según la situación de la madre y él bebe, no se debe lavar al bebé, sino secarlo con paños calientes.

Aunque no sea necesario un grado de esterilización como el del quirófano, se deben usar mascarilla, batas y materiales estériles, además de un correcto lavado de manos y una higiene personal correcta de la mujer. Si la mujer tiene VIH con capacidad de transmisión se deberán de seguir los protocolos de cada hospital.

Los exámenes vaginales son esenciales para el reconocimiento del comienzo y progreso del parto. Deben ser realizados por personal experto, con manos limpias, cubiertas por guantes estériles. Se debe limitar el número de exámenes vaginales a los estrictamente necesarios durante la fase de dilatación, una vez cada cuatro horas es suficiente.

La profesional encargada de realizar la episiotomía debe ser capaz de suturar correctamente, al igual que los desgarros. La episiotomía se debe hacer y reparar con anestésico local, con la máxima precaución posible, porque ayuda a la prevención del contagio del SIDA y la hepatitis3,4,5.

Es importante mantener la profilaxis de la conjuntivitis neonatal y la de la enfermedad hemorrágica del recién nacido. Al recién nacido se le debe tomar el peso, talla, perímetro craneal, frecuencia respiratoria y cardíaca y temperatura para comprobar que son correctos y descartar la existencia de alguna enfermedad causada en el momento del parto o durante la gestación4.

El cuidado enfermero debe de ser extrapolado del ámbito hospitalario al del hogar del neonato, por ello la enseñanza por parte de las enfermeras a la madre y familiares del recién nacido es parte del cuidado, para reconocer situaciones anómalas en las que existan factores de riesgo o complicaciones en la salud del bebé o de la madre, en el caso de posibilidad de transmisión la lactancia no está recomendada en nuestro entorno6.

 

CONCLUSIÓN

Para la prevención y disminución de la afectación de los recién nacidos de VIH, es clave el seguimiento de las mujeres embarazadas, realizando un control estrecho para disminuir el contagio. El riesgo de que el feto de madre seropositiva se infecte se estima en un 60%, aunque disminuye sensiblemente en las gestantes tratadas (20-30%), pudiendo ser un parto vaginal seguro cuando hay <1000 copias.

España es el país de Europa occidental con el mayor número de casos de SIDA pediátrico, debido a la alta prevalencia de esta infección en mujeres en edad fértil1,7.

Con el fin de prevenir enfermedades de transmisión sexual como el SIDA, sífilis, neisseria gonorrhoeae, chlamydia trachomatis y citomegalovirus se recomienda el uso de métodos anticonceptivos como el preservativo. También se puede llevar a cabo un examen físico en genitales externos con el fin de identificar la salida de secreciones y buscar signos de infecciones de transmisión sexual. Además, también se pueden realizar otros exámenes como citología vaginal, serología para la sífilis, hemoclasificación, frotis vaginal, parciales de orina y urocultivos y serología para VIH. El screening de VIH e ITS es una herramienta primordial para reducir morbilidad y mortalidad de las pacientes. La prevención para el VIH y otras ITS debe ser holística; integrando las medidas generales y las nuevas herramientas de profilaxis farmacológica2.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Rodríguez Rozalén MA, Plata Quintanilla RM. Guía de intervención rápida en enfermería obstétrica. 1ª ed. Madrid: Dae s.l.; 2004. 242 p.
  2. Protocolo para la atención de enfermería a la salud sexual y reproductiva de la mujer [Internet]. Bogotá; 2014. Disponible en: https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/PP/SM%20Protocolos-de-enfermeria.pdf
  3. Grupo Técnico de Trabajo OMS. Cuidados en el parto normal: una guía práctica [Internet]. Ginebra. 1996. Disponible en: http://www.federacionmatronas.org/ipn/documentos/i/3976/144/cuidados-en-el-parto-normal-una-guiapractica
  4. Doménech E, González N, Rodríguez-Alarcón J. Cuidados generales del recién nacido sano. Asociación española de pediatría. 2008: 20-28.
  5. Recomendaciones de la OMS: cuidados durante el parto para una experiencia de parto positiva. Washington, D.C.: Organización Panamericana de la Salud; 2019. Licencia: CC BY-NC-SA 3.0 IGO.
  6. Bohórquez Gamba O, Rosas Santana A, Juliana Pérez L, Munévar R. Seguimiento de enfermería a la madre y al recién nacido durante el puerperio: traspasando las barreras hospitalarias. Av. enfermería. 2009; 139-49.
  7. Paz Bermúdez M. Situación actual del VIH/SIDA en Europa: análisis de las diferencias entre países. Int J Clin Health Psychol. 2003;3(1):89–106.

 

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