Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.40.10.001
AUTORES
- Yurany Mildred Paladinez Yasnó. Médica Universidad Surcolombiana, Médico General de Ginecología en el Hospital San Antonio de Pitalito Huila,https://orcid.org/0009-0001-0272-7305, Pitalito Huila, Colombia.
- María Camila Garcés Osorio. Médica Universidad Pontificia Bolivariana, Médica de Urgencias Clínica Jerusalén Hospital San Nicolás, https://orcid.org/0009-0001-2356-1690, Colombia.
RESUMEN
Introducción: El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) engloba un conjunto de signos y síntomas vulvovaginales, sexuales y urinarios derivados del hipoestrogenismo posmenopáusico. Afecta a más del 50 % de las mujeres posmenopáusicas y deteriora significativamente su calidad de vida. Los estrógenos tópicos han constituido el pilar terapéutico tradicional; sin embargo, terapias basadas en energía como el láser fraccionado de CO₂ y la radiofrecuencia han emergido como alternativas prometedoras.
Objetivo: Realizar una revisión narrativa actualizada que compare la eficacia, seguridad y satisfacción de las pacientes tratadas con láser de CO₂ y radiofrecuencia frente a los estrógenos tópicos vaginales en el manejo del SGM.
Método: Se efectuó una búsqueda bibliográfica en PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Google Scholar utilizando términos MeSH y palabras clave relacionadas. Se incluyeron ensayos clínicos, revisiones sistemáticas, metanálisis y guías de práctica clínica publicados entre 1990 y 2025, en idiomas inglés y español.
Resultados: Los estrógenos tópicos vaginales mantienen una amplia evidencia como tratamiento de primera línea, con mejoría significativa de la sequedad vaginal, la dispareunia y los síntomas urinarios. El láser fraccionado de CO₂ ha demostrado mejorar el índice de salud vaginal, la hidratación mucosa y la satisfacción sexual a corto plazo, con un perfil de efectos adversos leve. La radiofrecuencia muestra resultados favorables en laxitud vaginal y síntomas de incontinencia urinaria de esfuerzo, aunque la evidencia a largo plazo es aún limitada. Ninguna de las terapias basadas en energía ha demostrado superioridad consistente sobre los estrógenos tópicos en ensayos controlados aleatorizados de alta calidad.
Conclusiones: Los estrógenos tópicos siguen siendo el tratamiento de referencia para el SGM. Las terapias basadas en energía representan opciones complementarias o alternativas en pacientes con contraindicaciones hormonales o preferencia por tratamientos no farmacológicos. Se requieren estudios aleatorizados multicéntricos con seguimiento prolongado para establecer su posición definitiva en el algoritmo terapéutico.
PALABRAS CLAVE
Síndrome genitourinario de la menopausia, estrógenos tópicos vaginales, láser fraccionado de CO₂, radiofrecuencia vaginal, atrofia vulvovaginal, menopausia.
ABSTRACT
Introduction: Genitourinary syndrome of menopause (GSM) encompasses a constellation of vulvovaginal, sexual, and urinary signs and symptoms resulting from postmenopausal hypoestrogenism. It affects over 50% of postmenopausal women and significantly impairs their quality of life. Topical estrogens have traditionally been the therapeutic mainstay; however, energy-based therapies such as fractional CO₂ laser and radiofrequency have emerged as promising alternatives.
Objective: To conduct an updated narrative review comparing the efficacy, safety, and patient satisfaction of CO₂ laser and radiofrequency versus topical vaginal estrogens in the management of GSM.
Method: A bibliographic search was performed in PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science, and Google Scholar using MeSH terms and related keywords. Clinical trials, systematic reviews, meta-analyses, and clinical practice guidelines published between 1990 and 2025 in English and Spanish were included.
Results: Topical vaginal estrogens maintain strong evidence as first-line treatment, with significant improvement in vaginal dryness, dyspareunia, and urinary symptoms. Fractional CO₂ laser has been shown to improve the vaginal health index, mucosal hydration, and sexual satisfaction in the short term, with a mild adverse-effect profile. Radiofrequency shows favorable outcomes regarding vaginal laxity and stress urinary incontinence symptoms, although long-term evidence remains limited. Neither energy-based therapy has demonstrated consistent superiority over topical estrogens in high-quality randomized controlled trials.
Conclusions: Topical estrogens remain the standard of care for GSM. Energy-based therapies represent complementary or alternative options in patients with hormonal contraindications or preference for non-pharmacological treatments. Multicenter randomized studies with prolonged follow-up are needed to establish their definitive position in the therapeutic algorithm.
KEY WORDS
Genitourinary syndrome of menopause, topical vaginal estrogens, fractional CO₂ laser, vaginal radiofrequency, vulvovaginal atrophy, menopause.
INTRODUCCIÓN
El síndrome genitourinario de la menopausia (SGM) fue definido formalmente en 2014 por la International Society for the Study of Women’s Sexual Health (ISSWSH) y la North American Menopause Society (NAMS) para reemplazar el término previo «atrofia vulvovaginal», considerado insuficiente para describir la totalidad de las manifestaciones clínicas asociadas al hipoestrogenismo posmenopáusico.1,2 A diferencia de los síntomas vasomotores, el SGM no tiende a resolverse espontáneamente con el tiempo, sino que progresa en ausencia de tratamiento adecuado.3
La prevalencia reportada oscila entre el 50 y el 84 % de las mujeres posmenopáusicas, aunque se estima que un porcentaje importante permanece infradiagnosticado debido a la reticencia de las pacientes para consultar y a la falta de interrogatorio sistemático por parte de los profesionales de la salud.2,4 Las manifestaciones clínicas incluyen sequedad vaginal, dispareunia, prurito vulvar, ardor, disuria, urgencia miccional e infecciones urinarias recurrentes, entre otras.3
Durante décadas, los estrógenos tópicos vaginales han sido considerados el pilar fundamental del tratamiento local del SGM, con evidencia sólida de eficacia y un perfil de seguridad favorable.5,6 No obstante, la aparición de tecnologías basadas en energía —en particular el láser fraccionado de CO₂ y la radiofrecuencia— ha generado un interés creciente como alternativas terapéuticas, especialmente en mujeres con contraindicaciones al uso de estrógenos o con preferencia por tratamientos no hormonales7,8.
OBJETIVO
El presente artículo tiene como objetivo realizar una revisión narrativa actualizada que compare la eficacia, seguridad y satisfacción de las pacientes tratadas con estas modalidades terapéuticas en el contexto del SGM.
METODOLOGÍA
Búsqueda bibliográfica:
Se realizó una revisión narrativa de la literatura mediante una búsqueda estructurada en las bases de datos PubMed/MEDLINE, Scopus, Web of Science y Google Scholar. La búsqueda abarcó publicaciones entre enero de 1990 y diciembre de 2025.
Se utilizaron los siguientes términos MeSH y palabras clave, combinados con operadores booleanos (AND, OR): «Genitourinary Syndrome of Menopause», «Vulvovaginal Atrophy», «Topical Estrogens», «Vaginal Estrogen Therapy», «Fractional CO₂ Laser», «Radiofrequency», «Vaginal Laser Therapy», «Menopause», «Dyspareunia», «Vaginal Dryness», «Urinary Incontinence».
Criterios de inclusión: ensayos clínicos aleatorizados, estudios de cohorte prospectivos, revisiones sistemáticas, metanálisis y guías de práctica clínica en inglés o español que abordaran el tratamiento del SGM con estrógenos tópicos, láser de CO₂ o radiofrecuencia en mujeres posmenopáusicas.
Criterios de exclusión: reportes de caso aislados, cartas al editor sin datos originales, estudios en modelos animales y publicaciones en idiomas distintos al inglés o español. Se excluyeron también estudios con tamaño muestral inferior a 20 participantes.
La selección final incluyó 20 referencias que cumplieron los criterios establecidos, priorizando estudios de alto nivel de evidencia y guías de práctica clínica de sociedades reconocidas.
DESARROLLO
Fisiopatología:
El SGM se origina fundamentalmente por la disminución de los niveles circulantes de estrógenos, en particular del estradiol, que acompaña a la transición menopáusica. El tracto genitourinario inferior posee una alta densidad de receptores estrogénicos (ERα y ERβ), lo que lo hace particularmente sensible a las fluctuaciones hormonales1,3.
La deficiencia estrogénica conduce a una serie de cambios histológicos y funcionales: adelgazamiento del epitelio vaginal con pérdida de las capas superficiales e intermedias, disminución del contenido de glucógeno intracelular, reducción de la colonización por Lactobacillus spp. con consecuente elevación del pH vaginal (por encima de 5,0), reducción del flujo sanguíneo subepitelial, disminución de la elasticidad tisular y pérdida de las rugosidades vaginales3,5.
Estos cambios abarcan no solo la vagina, sino también la vulva, la uretra, el trígono vesical y el suelo pélvico, lo que explica la coexistencia de síntomas genitales, sexuales y urinarios. La progresión es crónica y, sin intervención, tiende al deterioro progresivo de la función genitourinaria2,4.
Presentación clínica:
Las manifestaciones del SGM se agrupan en tres dominios principales: síntomas genitales, síntomas sexuales y síntomas urinarios1,2.
Los síntomas genitales incluyen sequedad vaginal (el más frecuente, reportado hasta en el 75 % de las pacientes afectadas), prurito, ardor, irritación vulvar y leucorrea. Los síntomas sexuales comprenden dispareunia, disminución de la lubricación, dolor coital y sangrado poscoital. Los síntomas urinarios abarcan disuria, urgencia e incontinencia urinaria de esfuerzo o de urgencia, frecuencia miccional aumentada e infecciones urinarias recurrentes3,4.
Al examen físico, los hallazgos característicos incluyen palidez y adelgazamiento de la mucosa vaginal, pérdida de los pliegues rugosos, friabilidad con sangrado al contacto, fusión de labios menores, estenosis del introito vaginal y retracción uretral. El Índice de Salud Vaginal (Vaginal Health Index, VHI) de Bachmann constituye una herramienta estandarizada que evalúa elasticidad, pH, secreciones, humedad e integridad epitelial, con puntuaciones bajas indicativas de atrofia significativa5,9.
Abordaje diagnóstico:
El diagnóstico del SGM es predominantemente clínico, basado en la anamnesis dirigida y el examen ginecológico. Las herramientas diagnósticas complementarias incluyen:
Medición del pH vaginal: valores superiores a 5,0 sugieren hipoestrogenismo y pérdida de flora láctica protectora.
Índice de maduración vaginal (IMV): citología vaginal que cuantifica la proporción de células parabasales, intermedias y superficiales. El predominio de células parabasales refleja atrofia significativa.
Índice de Salud Vaginal (VHI): escala semicuantitativa que evalúa cinco parámetros vaginales con puntuación de 1 a 5 cada uno (rango total 5–25). Puntuaciones ≤15 indican atrofia moderada a severa5,9.
Cuestionarios validados como el Vulvovaginal Symptom Questionnaire (VSQ), la Female Sexual Function Index (FSFI) y la escala visual analógica (EVA) de síntomas permiten cuantificar la gravedad subjetiva y monitorizar la respuesta terapéutica6.
Diagnóstico diferencial:
El diagnóstico diferencial del SGM incluye entidades que comparten manifestaciones clínicas similares: liquen escleroso vulvar, liquen plano erosivo, vulvodinia, vaginitis infecciosa (candidiásica, bacteriana, tricomoniásica), dermatitis de contacto vulvar, neoplasias vulvares o vaginales, síndrome de Sjögren, efectos secundarios farmacológicos (antihistamínicos, antidepresivos, tamoxifeno) y radioterapia pélvica3,10.
La biopsia vulvar está indicada ante lesiones sospechosas, respuesta inadecuada al tratamiento estrogénico o presentación clínica atípica. La evaluación integral debe incluir la exclusión de causas infecciosas mediante cultivos o estudios microbiológicos apropiados.
Estrategias terapéuticas:
Estrógenos tópicos vaginales:
Los estrógenos vaginales en sus diferentes presentaciones (crema, óvulos, comprimidos, anillo vaginal) constituyen el tratamiento de primera línea recomendado por la NAMS, la International Menopause Society (IMS) y la Sociedad Europea de Menopausia5,6,11. Su mecanismo de acción consiste en la restauración del trofismo epitelial vaginal, el restablecimiento de la flora láctica, la normalización del pH vaginal y la mejoría del flujo sanguíneo subepitelial.
Los estudios demuestran mejoría estadísticamente significativa en sequedad vaginal, dispareunia, IMV, VHI y síntomas urinarios irritativos. La absorción sistémica con dosis ultrabajas es mínima, lo que confiere un perfil de seguridad favorable incluso en pacientes con antecedentes de cáncer de mama hormonodependiente, según las guías más recientes, aunque esta indicación requiere valoración individualizada6,11,12.
Láser fraccionado de CO₂:
El láser fraccionado de CO₂ (microablativo) actúa mediante la generación de microcolumnas de daño térmico controlado en la mucosa vaginal, estimulando la neocolagénesis, la angiogénesis y la remodelación de la matriz extracelular. Los protocolos habituales comprenden 3 sesiones con intervalos de 4 a 6 semanas7,8,13.
Múltiples estudios observacionales y algunos ensayos controlados han reportado mejoría significativa en los puntajes del VHI, la EVA de sequedad vaginal y dispareunia, y los índices de función sexual (FSFI). La histología tras el tratamiento muestra incremento del grosor epitelial, restauración del contenido de glucógeno y neoformación de fibras colágenas y vasos sanguíneos13,14.
Sin embargo, la FDA emitió en 2018 una alerta de seguridad sobre la comercialización de dispositivos láser para indicaciones ginecológicas no aprobadas, subrayando la necesidad de ensayos clínicos rigurosos que respalden su uso.15 Los efectos adversos reportados son generalmente leves y transitorios: molestias durante el procedimiento, flujo vaginal transitorio y sangrado escaso.
Radiofrecuencia vaginal:
La radiofrecuencia (RF) genera calentamiento tisular controlado mediante ondas electromagnéticas, estimulando la contracción del colágeno existente y la síntesis de nuevo colágeno en la submucosa vaginal. Los dispositivos más estudiados emplean RF monopolar o bipolar8,16.
Los estudios publicados muestran mejoría en la laxitud vaginal, los síntomas de incontinencia urinaria de esfuerzo (medida mediante cuestionarios validados como el ICIQ-SF) y la satisfacción sexual global. Los protocolos generalmente incluyen 3 a 5 sesiones con intervalos de 2 a 4 semanas16,17.
Al igual que el láser, la RF carece de aprobación regulatoria específica para el tratamiento del SGM en la mayoría de los países. La evidencia disponible proviene predominantemente de estudios observacionales con muestras pequeñas y seguimiento limitado8,17.
Otras opciones terapéuticas:
Entre las alternativas adicionales se incluyen: ospemifeno (modulador selectivo de receptores estrogénicos oral), prasterona (dehidroepiandrosterona intravaginal), hidratantes y lubricantes vaginales como terapia adyuvante, y fisioterapia del suelo pélvico como complemento rehabilitador6,11,18.
Pronóstico y seguimiento:
El SGM es una condición crónica que requiere tratamiento continuo o periódico para mantener la mejoría clínica. La suspensión de los estrógenos tópicos conduce a la recurrencia de los síntomas en semanas a meses. En el caso del láser de CO₂, la mayoría de los estudios reportan duración de la mejoría entre 6 y 12 meses tras completar el protocolo, con necesidad de sesiones de mantenimiento7,13,14.
Se recomienda el seguimiento clínico periódico (cada 3 a 6 meses inicialmente, luego anual) que incluya evaluación de síntomas mediante escalas validadas, examen ginecológico con valoración del VHI y pH vaginal, y ajuste terapéutico individualizado según la respuesta y las preferencias de la paciente5,11.
DISCUSIÓN
La evidencia acumulada posiciona a los estrógenos tópicos vaginales como el tratamiento con mayor respaldo científico para el SGM. Múltiples revisiones sistemáticas y metanálisis confirman su eficacia en la mejoría de parámetros objetivos (VHI, IMV, pH) y subjetivos (EVA de síntomas, FSFI, satisfacción sexual)5,6,11,12.
Las terapias basadas en energía representan un campo en expansión con resultados iniciales prometedores. El ensayo clínico aleatorizado de Paraiso et al. (2020) comparó el láser fraccionado de CO₂ con estrógenos tópicos vaginales y placebo, sin encontrar diferencias significativas entre el láser y el estrógeno vaginal a las 6 y 12 semanas, pero con superioridad de ambos sobre placebo.14 Estudios similares de Li et al. (2021) en metanálisis confirmaron la eficacia del láser sobre parámetros del VHI, pero subrayaron la heterogeneidad metodológica de los estudios incluidos19.
La radiofrecuencia ha mostrado resultados particularmente interesantes en el dominio de la incontinencia urinaria de esfuerzo leve a moderada, un componente del SGM frecuentemente subatendido. Sin embargo, la ausencia de ensayos controlados con doble ciego y la imposibilidad de un verdadero placebo en procedimientos basados en energía constituyen limitaciones metodológicas inherentes16,17.
Un aspecto relevante en la práctica clínica es la combinación secuencial o simultánea de modalidades terapéuticas. Algunos autores han sugerido que la asociación de láser o RF con estrógenos tópicos podría ofrecer efectos sinérgicos, aunque esta hipótesis requiere validación en estudios controlados8,20.
Las principales limitaciones de la evidencia actual sobre terapias basadas en energía incluyen: tamaños muestrales reducidos, ausencia de estandarización de protocolos, seguimiento a corto plazo, falta de grupos control adecuados y potenciales conflictos de interés relacionados con la industria de dispositivos médicos.
CONCLUSIONES
Los estrógenos tópicos vaginales mantienen su posición como tratamiento de primera línea del SGM, avalados por una evidencia robusta de eficacia y seguridad. El láser fraccionado de CO₂ y la radiofrecuencia representan alternativas emergentes con resultados iniciales favorables, particularmente útiles en pacientes con contraindicaciones a la terapia hormonal o preferencia por enfoques no farmacológicos. Sin embargo, la evidencia actual es insuficiente para recomendar estas tecnologías como tratamiento de primera elección.
Se requieren ensayos clínicos aleatorizados multicéntricos, con diseños metodológicos rigurosos, muestras adecuadas y seguimiento a largo plazo, que permitan establecer con mayor certeza la eficacia comparativa, la durabilidad de los resultados y la seguridad a largo plazo de las terapias basadas en energía frente a los estrógenos tópicos en el manejo del SGM.
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ANEXOS
Tabla 1. Comparación de las principales modalidades terapéuticas para el SGM.
| CARACTERÍSTICA | ESTRÓGENOS TÓPICOS | LÁSER CO₂ FRACCIONADO |
| Mecanismo de acción | Restauración del trofismo epitelial por vía hormonal | Microablación térmica con neocolagénesis |
| Vía de administración | Vaginal (crema, óvulos, anillo) | Intravaginal (dispositivo láser) |
| Frecuencia | Diaria (inducción) / 2–3 veces/semana (mantenimiento) | 3 sesiones / 4–6 semanas + mantenimiento anual |
| Nivel de evidencia | Alto (ECA, metanálisis) | Moderado (ECA limitados, estudios observacionales) |
| Efectos adversos principales | Sangrado vaginal, irritación local, sensibilidad mamaria | Molestias transitorias, flujo vaginal, sangrado leve |
| Aprobación regulatoria para SGM | Sí (FDA, EMA) | No aprobado específicamente |
| Contraindicaciones relativas | Cáncer de mama RE+, TEV activo | Infección vaginal activa, neoplasia cervical |
Tabla 2. Herramientas diagnósticas para el SGM y sus características principales.
| HERRAMIENTA | PARÁMETRO EVALUADO | INTERPRETACIÓN | UTILIDAD CLÍNICA |
| pH vaginal | Acidez vaginal | pH >5.0 sugiere hipoestrogenismo | Tamizaje rápido, bajo costo |
| Índice de maduración vaginal | Citología exfoliativa | Predominio de células parabasales = atrofia | Evaluación objetiva del trofismo |
| VHI de Bachmann | 5 parámetros vaginales | Puntuación ≤15 = atrofia moderada-severa | Seguimiento estandarizado |
| FSFI | Función sexual femenina | Puntuación ≤26.55 = disfunción sexual | Evaluación de resultados terapéuticos |
| EVA de síntomas | Gravedad subjetiva | 0–10 (mayor puntaje = mayor gravedad) | Monitorización de respuesta al tratamiento |
Tabla 3. Radiofrecuencia vaginal: características y comparación con láser de CO₂.
| CARACTERÍSTICA | RADIOFRECUENCIA | LÁSER CO₂ |
| Tipo de energía | Ondas electromagnéticas (RF) | Luz infrarroja (10.600 nm) |
| Efecto tisular primario | Calentamiento volumétrico, contracción de colágeno | Microablación y coagulación |
| Dolor durante el procedimiento | Mínimo (generalmente sin anestesia) | Leve a moderado |
| Número de sesiones habitual | 3–5 sesiones | 3 sesiones |
| Indicación predominante en SGM | Laxitud vaginal, IUE leve | Sequedad vaginal, dispareunia |
| Nivel de evidencia actual | Bajo-moderado | Moderado |