Terapia de presión tópica negativa en úlceras por presión.

15 agosto 2022

AUTORES

  1. Alba Castilla Martin. Enfermera hospitalización Hospital Universitario Miguel Servet.
  2. María Castrillo Cutando. Enfermera hospitalización Hospital Universitario Miguel Servet.
  3. María Esperanza García Castro. Enfermera hospitalización Hospital Universitario Miguel Servet.
  4. Carlota Estopañan Rodrigo. Enfermera hospitalización Hospital Universitario Miguel Servet.
  5. Javier Fernández Miralbes. Enfermera hospitalización Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa.
  6. Raquel del Portillo Val. Enfermera hospitalización Hospital Universitario Miguel Servet.

 

RESUMEN

El objetivo de este artículo radica en determinar la eficiencia de la terapia por presión tópica negativa (TPTN) respecto al resto de curas tradicionales en el tratamiento de úlceras por presión (UPP). Para ello, se ha elaborado una breve revisión bibliográfica en distintas bases de datos comparando resultados de diferentes estudios realizados en la materia.

La cronicidad de estas heridas, el largo tiempo que precisan para su cicatrización y la magnitud de las complicaciones que pueden surgir durante su evolución, hacen necesaria la búsqueda de nuevos métodos de tratamiento que puedan acelerar la curación y que permitan a su vez mejorar la calidad de vida del paciente.

Dichos requisitos parecen cumplirse con el empleo de la TPTN, pues se ha observado una mejoría tanto en la apariencia cualitativa de la herida como en el tiempo requerido para ello. Además, supone una disminución de costes sanitarios.

 

PALABRAS CLAVE

Úlcera por presión, terapia de presión negativa para heridas, heridas y lesiones, evaluación de costo-efectividad, revisión.

 

ABSTRACT

The purpose of this article is to determine the efficiency of topical negative pressure therapy (TPTN) compared to other traditional treatments in the healing process of pressure ulcers (PU). For this purpose, we have prepared a brief bibliographical review in different databases comparing the results of different studies carried out on the subject.

The chronicity of these wounds, the long time needed to heal and the magnitude of complications that may arise during their evolution, make it necessary to search for new treatment methods to speed up healing and improve patient’s life quality.

These requirements seem to be met using TPTN, since an improvement has been observed both in the qualitative appearance of the wound and time required for it. In addition, it represents a reduction in health costs.

 

KEY WORDS

Pressure ulcer, negative-pressure wound therapy, wounds and injuries, cost-effectiveness evaluation, review.

 

INTRODUCCIÓN

La elección de este tema de estudio ha surgido de la consideración de las úlceras por presión (UPP) como un tema de gran relevancia para el colectivo enfermero, ya que es una patología cuyo cuidado al completo recae en dichos profesionales y, sobre todo, porque conociendo estas lesiones será mucho más fácil trabajar en su prevención, tanto para disminuir la mortalidad que las acompaña como para aumentar la calidad de vida de los pacientes.

Las UPP pueden considerarse nocivas tanto para el paciente como para las instituciones sanitarias. En el caso del paciente, en numerosas ocasiones, supone la agravación del estado general de salud, aumentando el riesgo de infección, incrementando la incidencia de mortalidad en pacientes de edad avanzada y alterando el bienestar debido al dolor y la impotencia funcional; lo que en su totalidad provoca una pérdida de autonomía del paciente. Por otro lado, en el caso de las instituciones, suponen un incremento de los costes sociosanitarios debido al tratamiento específico necesario y al aumento en el tiempo de ingreso de dichos pacientes 1.

Debido a su alta incidencia, se calcula que aproximadamente 80.000 personas son atendidas diariamente en España en los diferentes niveles asistenciales por presentar una lesión de este tipo. Tanto en hospitales como en instituciones de cuidados prolongados y en el marco domiciliario, esta incidencia es lo suficientemente elevada como para preocupar al personal sanitario2.

Si bien es verdad que la incidencia y prevalencia de las UPP varían mucho según su ubicación. Múltiples estudios lo demuestran estimando que entre un 3% y 11% de los pacientes hospitalizados desarrollan una UPP (alrededor del 70% de las anteriores se producen en las dos primeras semanas de ingreso). En las residencias, este porcentaje varía entre el 9.5% el primer mes y más del 20% a los 2 años; sin embargo, resulta imposible comparar estas cifras con el marco domiciliario ya que no se ha investigado lo suficiente para determinar la extensión del problema, aunque se sabe que el número es cada vez mayor sobre todo en la población anciana. Además, los pacientes que padecen estas lesiones presentan una mortalidad hospitalaria del 23-27% y el riesgo de muerte aumenta de 2 a 5 veces en las residencias. Sumando a estos datos el hecho de que el 95% de las UPP son evitables, resulta comprensible la gran relevancia que cobra su prevención3.

Las UPP, también denominadas úlceras de cama o de decúbito por ser más comunes en pacientes encamados o con movilidad reducida, son lesiones de origen isquémico, localizadas en la piel y tejidos subyacentes con pérdida de sustancia cutánea, producidas por presión prolongada o fricción entre dos planos duros, uno perteneciente al paciente (prominencias óseas) y otro externo a él. Dicha presión extrema reduce el flujo de sangre y linfa, produciendo la isquemia que puede convertirse en una necrosis tisular y una posible úlcera2, 4.

Por todo ello, son un problema grave y frecuente sobre todo en personas de edad avanzada, pues es una de las principales consecuencias de las situaciones de inmovilidad y su manejo adecuado constituye un indicador de calidad asistencial3, 4.

La principal causa de formación de las UPP, como ya se ha mencionado, es la presión ejercida y mantenida entre dos planos duros provocando un aumento en la presión capilar normal, lo cual conlleva el colapso de la red capilar. De esta manera, la interrupción del flujo sanguíneo conduce a la isquemia tisular y la hipoxia de los tejidos5.

Si esta presión continúa, las plaquetas se agregan a las células endoteliales que rodean los capilares y forman microtrombos que impiden el flujo sanguíneo. Como consecuencia, las células y los tejidos de la zona inmediata de presión y de la zona vecina mueren haciéndose necróticos. A medida que el tejido muere, la célula se convierte en una herida abierta que puede llegar a profundizar hasta el hueso. El tejido muerto desencadena una respuesta inflamatoria que hace que el paciente sufra un aumento de temperatura y leucocitos, así como dolor6.

En cuanto a su etiología, se trata de una lesión de origen multifactorial con la participación de dos elementos clave: fuerzas de presión, fuerza que actúa perpendicularmente a la piel debido a la gravedad provocando un aplastamiento tisular entre dos planos; fricción, fuerza tangencial paralela a la piel que provoca roces por movimientos o arrastres; y cizalla, combinación de las dos anteriores, y/o humedad2, 5.

Las UPP constan de varios estadios dependiendo de su gravedad, así encontramos: el estadio I, el cual consiste en un eritema no blanqueante en piel intacta; el estadio II, donde se produce pérdida de grosor parcial de la piel que incluye epidermis y dermis (úlcera superficial presentada directamente como una abrasión, ampollas o una depresión leve); el estadio III, que se presenta con una pérdida del grosor total de la piel incluyendo daño o necrosis del tejido subcutáneo; y, por último, el estadio IV con una pérdida del grosor total de la piel que provoca destrucción extensa, necrosis tisular o daño del músculo, hueso o estructuras de soporte6.

Por otro lado, aunque las úlceras pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo sometida a presión y coincidente con una zona de máximo relieve óseo, existen zonas de mayor riesgo. Estas zonas, ordenadas de mayor a menor según la frecuencia con la que presentan este tipo de lesiones, son: zona sacrolumbar, cadera, talones, zona del trocánter, pierna, pie, zona de los maléolos, glúteos, omóplatos, codos, zona occipital, apófisis vertebrales, orejas, rodillas y zona genital7, 8.

Los factores de riesgo a tener en cuenta los podemos dividir en: fisiopatológicos, derivados del tratamiento y situacionales o del entorno. Los factores de riesgo fisiopatológicos serían lesiones cutáneas, trastornos del transporte de oxígeno (por ejemplo, insuficiencia vascular periférica o trastornos cardiopulmonares), déficit nutricional, trastornos inmunológicos, alteraciones del estado de conciencia, déficit motor o sensorial y alteraciones de la eliminación urinaria y/o fecal. Por otra parte, los factores de riesgo derivados del tratamiento se verían relacionados con una inmovilidad impuesta por prescripción, con un tratamiento inmunosupresor como pueden ser la radioterapia o la quimioterapia y con sistemas de sondaje entre otros. Por último, los factores de riesgo situacionales o del entorno, son tales como falta de higiene, presencia de arrugas en la ropa, falta o mala utilización del material de prevención, desmotivación profesional por falta de formación, falta de educación sanitaria de cuidadores y pacientes, etc3.

 

Teniendo en cuenta que, como ya se ha mencionado anteriormente, hasta un 95% de las UPP son evitables, la mejor estrategia frente a este problema es la prevención de su aparición. Por ello, se deberán identificar a los pacientes que potencialmente puedan padecer esta patología y someterse a evaluaciones periódicas con el objetivo de observar de manera precoz cualquier complicación2, 9.

Para estas evaluaciones, existen una serie de escalas de valoración del riesgo de desarrollar UPP (EVRUPP). Estas escalas son una herramienta de cribaje que establecen una puntuación en función de una serie de parámetros; de esta forma, se emplearán como complemento al juicio clínico, con el fin de identificar de forma precoz a los pacientes que pueden presentar UPP en base a la presencia de los factores de riesgo expuestos con anterioridad10, 11.

Hasta la fecha, han sido descritas en la literatura 22 EVRUPP y el número sigue en aumento. Las escalas validadas con mayor importancia en la literatura científica y el ámbito asistencial son la Escala de Norton modificada (Ver Anexo I: al final del artículo) y la Escala de Braden (Ver Anexo II: al final del artículo) 12, 13.

En el caso de que no se haya conseguido prevenir la aparición de la UPP, el primer paso antes de empezar a tratar la lesión será realiza una valoración gracias a la cual clasificaremos la herida en uno de los cuatro estadios posibles; para ello, deberemos tener en cuenta los siguientes parámetros que nos van a describir la úlcera. Las dimensiones de la lesión, las cavidades (tunelizaciones y fístulas), el tejido del lecho de la úlcera, el estado de la piel periulceral, la cual puede encontrarse íntegra, con eritema, lacerada, macerada, con eccema o fóvea; también será importante el borde de la lesión, el cual puede estar bien definido, irregular, en forma de cráter, calloso, macerado o reseco. Tampoco se puede olvidar valorar la cantidad, tipo y olor del exudado de la úlcera, así como los posibles signos ante una infección local y sistemática3, 14.

En el proceso de cicatrización de una UPP se pueden encontrar cuatro fases: la primera, la fase exudativa o de limpieza, cuyo objetivo es limpiar la herida y eliminar la infección, eliminando células y tejidos desvitalizados; en la segunda fase, de granulación, se produce una reconstrucción vascular, para aportar oxígeno y nutrientes al nuevo tejido que reemplazará el tejido destruido; la tercera fase, de epitelización, en la cual se reviste el tejido neoformado con nuevo tejido epitelial, el cual, a diferencia del tejido de granulación que tiene un aspecto carnoso y rojo, será rosa perlado; para finalizar se encuentra la fase de maduración, la cual puede durar un año o incluso más, en esta fase vamos a proteger la zona cicatricial, debido a que será muy sensible frente a agresiones físicas y químicas14.

Los cuidados locales de las UPP van a depender del estadio y de las características de la lesión. Se debe tener en cuenta la conveniencia de mantener el mismo tipo de cura una o dos semanas antes de ver si esta es efectiva o no y valorar enfermedades concomitantes que puedan retrasar la buena evolución de la úlcera. De esta manera, en el estadio I se debe mantener seca e hidratada la zona afectada, aplicar ácidos grasos hiperhidroxigenados (AGHO) y aliviar la presión mediante movilización o cambios posturales; si el paciente precisara apoyar el peso sobre la lesión, se emplearán apósitos hidrocelulares, los cuales se mantendrán entre 3 y 7 días sin levantar. En caso de avanzar hacia estadio II, se añadirá a las medidas anteriores la cura de la lesión comenzando con una limpieza de la zona con suero salino fisiológico, procurando emplear la mínima fuerza mecánica; se pinchará y aspirará el contenido en caso de aparición de flecticemas y finalmente se colocará un apósito hidrocoloide14, 15.

Por otro lado, en los estadios III y IV, el tratamiento constará de desbridamiento, limpieza de la herida y cura húmeda. El desbridamiento es la técnica mediante la cual se eliminará el tejido necrótico, cuya presencia en el lecho de la herida supondrá un riesgo de infección; se deberá diferenciar entre: desbridamiento quirúrgico, el cual se realiza en quirófano bajo anestesia y se reserva para escaras gruesas, muy adherentes, tejido desvitalizado de lesiones extensas, profundas, de localizaciones especiales y con signos de celulitis o sepsis; desbridamiento cortante, el cual se realiza en varias sesiones cortando el tejido necrótico de forma selectiva “a pie de cama”, siendo el más efectivo; desbridamiento enzimático, el cual consiste en la aplicación a nivel local de enzimas exogenasas que, junto con las enzimas endógenas, separan el tejido necrótico del tejido viable; y desbridamiento autolítico, el cual será la primera opción según la cantidad de exudado y se basa en el principio de cura húmeda, siendo el más selectivo y atraumático.

Tras el desbridamiento y la limpieza de la úlcera, la evidencia científica demuestra la efectividad clínica y eficiencia de la técnica de la cura húmeda frente a la cura tradicional. El ambiente húmedo previene la deshidratación tisular y la muerte celular, ayuda a la eliminación de fibrina y tejido necrótico y acelera la cicatrización. Los principales productos empleados en la cura húmeda son los alginatos, que rellenan cavidades y duran hasta cuatro días; los poliuretanos para heridas con ligero exudado, se recomienda su cambio al quinto día; los hidrocoloides, los cuales permiten una absorción ligera y deben ser cambiados cada semana; los hidrogeles, estos cuentan con propiedades anestésicas y favorecen la cicatrización, se cambian una o dos veces por semana; apósitos de colágeno; plata y carbón activado en presencia de infección. Se deberá prestar especial atención a la hora de combinar ciertos productos ya que pueden actuar como potenciadores o como inhibidores del efecto terapéutico buscado15, 16.

Dentro de los distintos tipos de tratamientos que se conocen, destaca por su supuesta mayor eficacia, la Terapia Tópica de Presión Negativa (TTPN). Esta terapia, la cual es nuestro objeto de estudio en este artículo, consiste en la aplicación en el lecho de la herida de un apósito con espuma de poliuretano o alcohol polivinílico, en forma de esponja porosa, conectada mediante una ventosa a una bomba de vacío, encargada de aplicar una presión negativa, controlada e intermitente. Todo este sistema aparece cubierto por un apósito adherente y consta de un reservorio donde se almacena el exudado eliminado. Debido a la presión mencionada, el volumen de espuma se reduce, haciendo que las células se expandan y la herida se contraiga. La base principal de esta técnica consiste en avanzar desde la fase inflamatoria a la proliferativa, anteriormente explicadas. Este método está contraindicado en pacientes con osteomielitis, en presencia de tejido necrótico y en pacientes con trastornos psiquiátricos. En España su indicación es hospitalaria bajo prescripción médica y en lesiones complejas17.

Las posibles complicaciones que se intentarán evitar mediante esta terapia y que pueden surgir a consecuencia de las UPP, son: la malignización, proceso muy poco frecuente y que tiene lugar en úlceras de muy larga evolución; la dermatitis, que se caracteriza por la presencia de eritema y descamación, cuyo tratamiento consiste en la administración tópica de corticoides; y, por último, la infección, la cual se manifiesta mediante signos como el aumento de volumen de exudado, presencia de olor nauseabundo o aumento de intensidad del dolor, se procederá intensificando el desbridamiento y limpieza y aplicando apósitos de carbón activado18.

 

OBJETIVOS

Objetivo general:

Realizar una revisión bibliográfica acerca del empleo de la terapia de presión tópica negativa en pacientes con UPP en estadio avanzado.

Objetivos específicos:

  1. Determinar la eficiencia de la terapia por presión tópica negativa respecto al resto de curas tradicionales en el tratamiento de las úlceras por presión.
  2. Analizar y evaluar las ventajas de esta terapia en el tratamiento y proceso de curación del paciente.
  3. Valorar los beneficios económicos y el ahorro de recursos sociosanitarios gracias al empleo de esta técnica.

 

METODOLOGÍA

Las bases de datos empleadas en esta revisión bibliográfica han sido Cuiden, Elsevier, Scielo, Pubmed, Dialnet Plus, BDENF y Redalyc. A la hora de realizar la búsqueda de artículos que defendieran o contradijeran el objetivo del trabajo se han empleado una serie de palabras clave, tales como: úlceras, úlcera por presión, administración tópica, terapia por presión negativa tópica, heridas, curas, efectividad, coste, resultados. Por último, entre todos los resultados que surgían en las bases de datos y los artículos leídos, se han escogido aquellos que más se ajustaran al objeto de estudio aportando información objetiva donde se explicase de forma de detallada cómo se había obtenido la información expuesta (Anexo III: ver al final del artículo).

 

RESULTADOS

Según M.ª Trujillo Martín et al. 19, aunque una gran cantidad de series de casos clínicos afirman que la TPNT puede mejorar el tratamiento de heridas crónicas, entre ellas las UPP, los ensayos clínicos existentes son de limitada calidad metodológica y reducido tamaño muestral, por lo que no se podría concluir, a partir de ellos, que esta práctica sea más efectiva que el tratamiento convencional. No hay un análisis concluyente acerca del coste-efectividad de la práctica debido a la falta de datos, aunque se podría decir que sí es más efectivo y que su coste es menor ya que esta práctica se realiza en intervalos de tiempo mayores que los de las prácticas convencionales.

Por otra parte, C. Fresno García et al. 20 afirman, basándose en un caso clínico, que, gracias a esta técnica, las lesiones ya presentan mejoría respecto a aspecto y tamaño el 7º día, a los 13 días ya aparece tejido de granulación y a los 16 días se puede suspender el tratamiento por la ausencia de tejido necrótico y la disminución del tamaño y profundidad, además del aumento del tejido de granulación. Con todo ello, en su estudio deduce que esta terapia elimina el exudado y mejora la cicatrización, reduce el edema, aumenta la proliferación celular y el tejido de granulación, aproxima los bordes de la herida y disminuye los agentes bacterianos por falta de manipulación y escasa contaminación por el cierre con la espuma. Por último, respecto a la eficacia, se ha demostrado que los resultados son prometedores respecto a las curas convencionales como en los casos de úlceras de pie diabético.

A continuación, E. Moisidis et al. 21, gracias a un ensayo aleatorizado y cegado, demostraron que, a las 2 semanas tras el inicio del ensayo, las heridas que recibieron un apósito tópico de presión negativa tuvieron un mayor grado de epitelización en un 30% de los casos, el mismo grado en un 45% y menos epitelización solo en el 25% de los casos estudiados. Por lo que se concluyó que, la presión negativa tópica mejoró significativamente la apariencia cualitativa de estas heridas en comparación con los apósitos almohadillados estándar.

Por su lado, CE Jiménez Jiménez 22, realizó un ensayo para evaluar el tratamiento de presión negativa en heridas de difícil manejo entre las que se incluían UPP. En el caso de los pacientes que presentaban este tipo de lesión, generaron tejido de granulación tras las 48-72 horas de iniciar el tratamiento, lo cual permitió el uso de injertos por cirugía plástica o la continuación con otro tipo de apósitos hasta el cierre definitivo. Tras 8-10 semanas, el 80% de las UPP presentes en el estudio habían cicatrizado, el 15% se cubrieron de injertos y el resto continuaron con el manejo de apósitos. Por tanto, los hallazgos más importantes del estudio fueron el cierre rápido y eficaz de los diferentes tipos de heridas, debido a la rápida aparición de tejido de granulación. También la disminución de costes, del tiempo de enfermería y de atención médica; y la disminución del tiempo de hospitalización afectando de forma directa a la calidad de vida del paciente.

Algo parecido demostraron J Buendía Pérez et al. 23 en un estudio observacional descriptivo, donde la mayoría de los participantes presentaban úlceras por decúbito. La terapia de vacío mejoró notablemente el tratamiento de heridas complejas, ya que disminuye el tiempo de resolución de estas gracias a su capacidad de crear un lecho húmedo, acelerando el crecimiento de tejido de granulación a la par que reduce el edema.

Por último, ME Pat-Pech et al. 24, estudiaron la efectividad de la curación empleando esta terapia determinando a partir del número de días de curación. El grupo de intervención obtuvo una media de alrededor de 9 días frente a la media de 13 días del grupo control; por lo cual la diferencia entre las medias fue significativa. De esta manera, el porcentaje de reducción en cuanto a la superficie y la profundidad de las UPP fue del 50% en las UPP estadio I y del 40% en las UPP estadio IV del grupo de intervención en relación con el grupo de estudio, en el que fue del 17% y 20%, respectivamente.

 

CONCLUSIONES

En cuanto a los resultados de los artículos seleccionados se puede concluir sobre la TPNT que:

  1. Hay una eficacia mayor, respecto a otros tratamientos convencionales, en la cura por presión negativa tópica en pacientes con UPP en cuanto a la cicatrización de estas.
  2. Disminuye el tiempo de resolución de las heridas complejas de forma más rápida que las curas húmedas.
  3. Mejora significativamente la apariencia cualitativa de este tipo de heridas en comparación con los apósitos de almohadillado estándar.
  4. Su coste es menor ya que esta práctica se realiza en intervalos de tiempo mayores que los de las prácticas convencionales.

A pesar de los buenos resultados, estas conclusiones todavía están por confirmar con más ensayos clínicos.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  13. García Fernández FP, Soldevilla Ágreda JJ, Pancorbo Hidalgo PL, Verdú Soriano J, López Casanova P, Rodríguez Palma M. Prevención de las úlceras por presión. Serie Documentos Técnicos GNEAUPP nº1. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas. Logroño; 2014.
  14. Grupo de trabajo de úlceras por presión (UPP) de La Rioja. Guía para la prevención, diagnóstico y tratamiento de las úlceras por presión. Logroño: Consejería de Salud de La Rioja; 2009.
  15. García Ruiz-Rozas J, Marín Mateo A, Herrero Ballestar JV, Pomer Monferrer M, Masoliver Forés A, Lizán Tudela L. Úlceras por presión. Fisterra.com guías clínicas 2004; 4(7).
  16. Grupo Nacional para el Estudio y Asesoramiento en Úlceras por Presión y Heridas Crónicas (GNEAUPP). Directrices Generales sobre Tratamiento de las Úlceras por Presión. Logroño; 2003.
  17. Sarabia Cobo CM, Castanedo Pfeiffer C. What is the Pressure Topical Negative? Is it effective/efficient in wound closure complex? Topic Review. GeroKomos. 2014; 25 (1).
  18. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad [Internet]. 2015 [citado 22 de enero de 2022]. Guía para la Prevención y Manejo de las UPP y Heridas Crónicas. Disponible en: http://www.ingesa.msssi.gob.es/estadEstudios/documPublica/internet/pdf/Guia_Prevencion_UPP.pdf
  19. Trujillo Martín M, García Pérez L, Duque González B. Efectividad, Seguridad y Coste-Efectividad de la Terapia por Presión Negativa Tópica (TPN) para el tratamiento de úlceras cutáneas crónicas. Med Clin, 2011; 137: 321-328.
  20. Fresno García C, Alconero Camarero AR, Fernández Carro B. Tratamiento de dehiscencia de herida quirúrgica mediante terapia de presión negativa tópica: caso clínico. Enfermería Clínica. 2015; 25 (4): 209-214.
  21. Moisidis E, Heath T, Boorer C, Ho K, Deva AK. A prospective, blinded, randomized, controlled clinical trial of topical negative pressure use in skin grafting. Plast Reconstr Surg. 2004; 144 (4): 917-922.
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  23. Buendía Pérez J, Vila Sobral A, Gómez Ruiz R et al. Tratamiento de heridas complejas con terapia de presión negativa. Experiencia en los últimos 6 años en la Clínica Universitaria de Navarra, Pamplona (España). Rev Cirugía Plástica Ibero-latinoamericana. 2011; 37 (1): S65-S71.
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ANEXOS

  • Anexo I: escala de valoración de Norton.
ESTADO FÍSICO GRAL ESTADO MENTAL ACTIVIDAD MOVILIDAD INCONTINENCIA PUNTOS
Bueno Alerta Ambulante Total Ninguna 4
Mediano Apático Disminuida Camina con ayuda Ocasional 3
Regular Confuso Muy limitada Sentado Urinaria O fecal 2
Muy malo Estuporoso/comatoso Inmóvil Encamado Urinaria Y fecal 1

Puntuación 5-9: riesgo muy alto.

Puntuación 10-12: riesgo alto.

Puntuación 13-14: riesgo medio.

Puntuación mayor de 14: riesgo mínimo/sin riesgo.

Fuente: elaboración propia.

 

  • Anexo II: escala de valoración de Braden.
1 punto 2 puntos 3 puntos 4 puntos
PERCEPCIÓN SENSORIAL Completamente limitada Muy limitada Ligeramente limitada Sin limitación
EXPOSICIÓN A LA HUMEDAD Siempre húmeda A menudo húmeda Ocasionalmente húmeda Raramente húmeda
ACTIVIDAD FÍSICA DEAMBULACIÓN Encamado En silla Deambula ocasionalmente Deambula frecuentemente
MOVILIDAD CAMBIOS POSTURALES Inmóvil Muy limitada Levemente limitada Sin limitación
NUTRICIÓN Muy pobre Probablemente inadecuada Adecuada Excelente
CIZALLAMIENTO Y ROCE Riesgo máximo Riesgo potencial Sin riesgo aparente

Riesgo bajo: 15 puntos o más.

Riesgo medio: 13-14 puntos.

Riesgo alto: menos de 12 puntos.

Fuente: elaboración propia.

 

  • Anexo III: tabla bases de datos empleadas en esta revisión bibliográfica.
BASES DE DATOS ARTÍCULOS SELECCIONADOS
Cuiden 9
Elsevier 8 2
Scielo 25 1
Pubmed 35 1
Redalyc 1 1
BDENF 1 1
Dialnet Plus 3
TOTAL 82 6

Fuente: elaboración propia.

 

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