Trastorno de ansiedad por salud digital (cibercondría) en adulto joven tras la pandemia de COVID-19

26 enero 2026

 

AUTORES

  1. Laura Llovera García. Unidad de Hospitalización Psiquiátrica A del Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
  2. María Camats Artaso. Unidad de Hospitalización Psiquiátrica A del Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.
  3. Sandra Oliver Hernández. Unidad Psiquiatría Hospital Reina Sofía Tudela. Navarra, España.
  4. Rocío Esteve Ibáñez. Centro de Salud Mental Lezkairu. Pamplona, Navarra, España.
  5. Paula García Ozcoz. Unidad de Psiquiatría Hospital Reina Sofía, Tudela. Navarra, España.
  6. Ana Guajardo Iguaz. Unidad de Psiquiatría Hospital Reina Sofía, Tudela. Navarra, España.

 

RESUMEN

Se presenta el caso de un varón de 32 años que desarrolló un trastorno de ansiedad por salud digital, también denominado cibercondría, tras la pandemia de COVID-19. El paciente consultaba de forma compulsiva páginas médicas y redes sociales en busca de información sobre síntomas menores, interpretándolos como enfermedades graves. Esta conducta derivó en insomnio, crisis de pánico y deterioro funcional. Se instauró tratamiento con sertralina, terapia cognitivo-conductual (TCC) centrada en la exposición a la incertidumbre y un programa de educación enfermera en alfabetización digital en salud. La evolución fue favorable en doce semanas. El caso resalta el impacto de la sobreinformación sanitaria online en la salud mental y la necesidad de estrategias multidisciplinares de intervención.

PALABRAS CLAVE

Cibercondría, ansiedad por la salud, pandemia, redes sociales, enfermería.

ABSTRACT

We report the case of a 32-year-old man who developed digital health anxiety, also known as cyberchondria, after the COVID-19 pandemic. The patient compulsively searched medical websites and social networks for symptom-related information, interpreting minor sensations as severe diseases. This behavior resulted in insomnia, panic attacks, and functional impairment. Treatment included sertraline, cognitive-behavioral therapy (CBT) focused on uncertainty tolerance, and a nursing-led program on digital health literacy. Clinical improvement was achieved within twelve weeks. This case highlights the impact of online health overexposure on mental wellbeing and the importance of multidisciplinary interventions.

KEY WORDS

Cyberchondria, health anxiety, pandemic, social media, nursing.

INTRODUCCIÓN

El término cibercondría describe la búsqueda excesiva y ansiosa de información médica en internet, acompañada de la creencia persistente de padecer enfermedades graves a partir de síntomas benignos¹. Se considera una manifestación contemporánea del trastorno de ansiedad por la salud, que combina elementos hipocondríacos clásicos con factores tecnológicos².

Durante la pandemia de COVID-19, el uso de internet y redes sociales para obtener información sanitaria aumentó drásticamente. La exposición a contenidos alarmistas, la sobrecarga informativa (infodemia) y la falta de filtrado profesional contribuyeron al aumento de la ansiedad sanitaria. Diversos estudios han descrito un incremento significativo de la cibercondría entre jóvenes adultos y profesionales sanitarios tras la pandemia3,4.

Las manifestaciones clínicas incluyen preocupación desproporcionada por síntomas físicos menores, consultas médicas repetidas, dificultad para tolerar la incertidumbre y uso compulsivo de recursos digitales, lo que genera deterioro funcional y aislamiento social⁵.

El tratamiento de elección combina terapia cognitivo-conductual (TCC) con abordajes educativos centrados en la alfabetización digital en salud. En este contexto, la intervención enfermera resulta fundamental, tanto en la detección precoz como en la reeducación del paciente hacia un uso crítico de la información sanitaria online6,7.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Paciente: varón de 32 años, ingeniero informático, sin antecedentes psiquiátricos. No consumo de tóxicos. Vive solo, trabaja en remoto desde la pandemia.

Motivo de consulta: ansiedad intensa e insomnio persistente relacionados con la búsqueda compulsiva de información médica en internet. Afirma “no poder dejar de mirar síntomas” y pasar más de cinco horas diarias leyendo sobre enfermedades.

Historia evolutiva: tras padecer una infección leve por COVID-19 dos años antes, el paciente comenzó a consultar foros sobre secuelas del virus. Gradualmente amplió sus búsquedas a múltiples patologías: cáncer, esclerosis múltiple, enfermedades autoinmunes. Llegó a realizarse seis analíticas privadas en un año, todas normales. Sin embargo, interpretaba cualquier sensación corporal, hormigueo, cansancio o dolor de cabeza, como signo de una enfermedad grave.

En los meses previos al ingreso parcial en el programa de salud mental, el paciente refería taquicardias, crisis de pánico nocturnas y pérdida de concentración laboral. Dormía menos de cuatro horas por noche y había dejado de salir con amigos. Negaba consumo de alcohol o drogas.

Durante las primeras dos semanas, el paciente fue evaluado en régimen ambulatorio. Mostraba ansiedad intensa, hipervigilancia corporal y una necesidad imperiosa de “confirmar diagnósticos” a través de búsquedas en Google. Se inició sertralina 50 mg/día, incrementada a 100 mg tras la primera semana, y se pautaron sesiones de TCC con exposición progresiva a la incertidumbre: el paciente debía posponer durante horas las búsquedas médicas tras notar un síntoma.

En la tercera y cuarta semana, comenzó a registrar su tiempo diario de conexión, observando una reducción gradual del uso de internet de seis a tres horas diarias. El personal de enfermería reforzó la educación sobre fuentes fiables de información sanitaria, enseñando a contrastar contenidos y reconocer señales de desinformación. Se aplicaron técnicas de respiración diafragmática y relajación muscular progresiva.

Durante la quinta a octava semana, el paciente logró tolerar mejor la incertidumbre corporal y redujo notablemente las conductas de comprobación. Refirió “poder sentir un síntoma sin buscarlo en internet”. Enfermería implementó un programa de higiene digital, incluyendo horarios de desconexión y reemplazo de la búsqueda sanitaria por actividades recreativas.

A partir de la novena semana, se evidenció una mejoría clínica significativa: el sueño se normalizó, desaparecieron las crisis de pánico y el paciente retomó actividades sociales. En la duodécima semana, completó el programa con síntomas residuales mínimos y estrategias adquiridas para el manejo futuro de la ansiedad.

DISCUSIÓN

La cibercondría representa una nueva expresión de la ansiedad por la salud en la era digital¹. La sobreexposición a contenidos sanitarios no regulados genera un círculo de retroalimentación ansiosa donde la búsqueda de información produce alivio inmediato, pero refuerza la preocupación a largo plazo2,4.

Durante la pandemia de COVID-19, la llamada infodemia incrementó el miedo a la enfermedad y la percepción de vulnerabilidad. Este paciente muestra cómo la disponibilidad ilimitada de información sanitaria puede convertirse en un agente estresor, especialmente en individuos con alta necesidad de control y baja tolerancia a la incertidumbre3.

La TCC basada en la exposición a la incertidumbre se ha demostrado eficaz al modificar la relación del paciente con la información digital, enseñándole a convivir con la duda sin responder mediante conductas de búsqueda compulsiva⁵. El tratamiento farmacológico con ISRS, en este caso sertralina, permitió reducir la hipervigilancia somática y mejorar el sueño⁶.

La educación sanitaria digital, el acompañamiento emocional y la supervisión conductual, lograron disminuir el tiempo de conexión y reforzar la autoconfianza del paciente. El enfoque integrador permite intervenir no solo sobre la ansiedad, sino también sobre los hábitos digitales disfuncionales que la perpetúan7,8.

CONCLUSIÓN

En conclusión, la cibercondría constituye un fenómeno emergente de relevancia clínica creciente. Su manejo requiere estrategias multidisciplinares centradas en la alfabetización digital, la exposición controlada y la educación emocional. La integración del rol enfermero en estos programas favorece una recuperación sostenida y previene recaídas asociadas a la sobreinformación sanitaria.

BIBLIOGRAFÍA

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  8. Starcevic V. Cyberchondria: Challenges of problematic online searches for health-related information. Psychother Psychosom. 2017,86(3):129–133.

 

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