Trastorno de identidad disociativo (TID), revisión monográfica

1 marzo 2024

 

AUTORES

  1. Miriam Judith Pinedo Estalayo. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Central de Asturias, Oviedo.
  2. Ainara Puertas Oroz. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  3. Itziar Ranero Gala. Graduada en Enfermería. Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  4. Sara Martin Tobajas. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  5. Maria Parra Viu. Graduada en Enfermería. Centro de Salud Tamarite de Litera, Huesca.
  6. Maria Pilar Pérez Sánchez. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.

 

RESUMEN

El Trastorno de Identidad Disociativo (TID), es un trastorno poco común asociado con síntomas graves de salud conductual, y está frecuentemente ligado a lagunas amnésicas en la memoria, caracterizado por la presencia de dos o más identidades o personalidades, cada una con sus patrones comportamentales, memorias o preferencias. Es un trastorno asociado al trauma y al abuso severo en la infancia.

PALABRAS CLAVE 

Trastorno disociativo de identidad, experiencias adversas de la infancia, trastornos disociativos.

ABSTRACT

Dissociative Identity Disorder (DID) is a rare disorder associated with severe behavioral health symptoms, and is frequently linked to amnestic gaps in memory, characterized by the presence of two or more identities or personalities, each with its own patterns, behavioral, memories or preferences. It is a disorder associated with trauma and severe abuse in childhood.

KEY WORDS

Dissociative identity disorder, adverse childhood experiences. dissociative disorders

DESARROLLO DEL TEMA

El Trastorno de Identidad Disociativo (TID), es un trastorno poco común asociado con síntomas graves de salud conductual, y está frecuentemente ligado a lagunas amnésicas en la memoria1. Este trastorno está caracterizado por la presencia de dos o más identidades o personalidades, cada una con sus patrones comportamentales, memorias o preferencias. Por ello cada identidad puede interpretar independientemente su persona y el ambiente que les rodea, lo que a su vez provoca una fluctuación en la conciencia de la persona y cambios en el acceso de la propia memoria2,3. Se trata del trastorno más severo dentro de los trastornos disociativos por el gran número de síntomas que asume4.

Conocido previamente como Trastorno de Personalidad Múltiple hasta el 1994, cuando el Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-5), cambió el nombre para resaltar que la característica base no es la presencia de muchas personalidades, sino la incapacidad por integrar varios aspectos del individuo en una sola personalidad, un fallo en la integración de aspectos de percepción, identidad, memoria y conciencia1,4.

El TID está asociado con un trauma y abuso severo en la infancia. Estudios recientes asocian este trauma severo que distorsiona la realidad, con la habilidad de disociar, la creación de alters con nombres e identidades específicas, y la falta de estabilidad externa como factores, que se presentan en el desarrollo de TID1. Son numerosos los investigadores y psiquiatras que consideran el TID como una forma de mayor gravedad del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) de inicio en la infancia, porque es prácticamente imposible encontrar un paciente con TID sin antecedentes de TEPT. Además, muchas de las características del TEPT están relacionadas con el TID con adición de la alteración en la identidad en dos o más personalidades diferentes5.

Los trastornos disociativos muestran una prevalencia del 1 al 5% entre la población internacional. Mientras que los Trastornos de Identidad Disociativo severos representan aproximadamente el 1-1,5% de la población1,2.

 

Entre los síntomas que aparecen en el TID, encontramos:

  • Síntomas disociativos directos, ordenados por frecuencia de aparición:

 

– Amnesia. Presenta diferentes manifestaciones que se han estudiado, entre las que se encuentran: fugas, ser informado de una acción que no se recuerda haber realizado, pérdida temporal de una habilidad adquirida, encontrar objetos extraños entre las posesiones, amnesia de la infancia, amnesia de la identidad personal, y encontrar evidencias de acciones que no se recuerdan haber realizado.

– Conversión. Problemas neurológicos. Dificultad para tragar. Convulsiones o episodios de sacudidas y pérdida evidente del conocimiento. Episodios de ausencias.

– Voces. Suelen estar localizadas (aunque no siempre) “en la cabeza”, pero suelen racionalizarlas (“soy yo”, “solo es mi conciencia”).

– Despersonalización. Sensación recurrente de estar separado del cuerpo o de los propios procesos mentales, en ocasiones con un sentimiento de ser un observador ajeno de la propia vida.

– Trances. Periodos donde el paciente no responde y se manifiesta con una mirada perdida.

– Alteración del self. Experiencia subjetiva de sufrir cambios en el yo de uno mismo, sin la sensación de desapego de su cuerpo, pensamiento o impulsos, experimentada en la despersonalización.

– Desrealización. Alteración de la percepción del mundo que lo rodea, de modo que se presenta como extraño o irreal.

– Conocimiento de la presencia de alters. Conciencia de la presencia de diferentes identidades conviviendo en la mente de uno mismo.

– Confusión de la identidad. Dificultad para reconocer distintos alters y para diferenciarlos o saber cuándo toman el control.

– Flashbacks. Los pacientes con TID suelen sufrir recurrentes flashback del trauma.

  • Síntomas disociativos psicóticos:

 

– Alucinaciones auditivas. Hay tres diferentes referencias a las alucinaciones auditivas: escuchar las voces de las personalidades, el componente auditivo de sufrir un flashback y alucinaciones psicóticas auditivas.

– Alucinaciones visuales. Se describen tres tipos de alucinaciones visuales: ver o visualizar un alter, el componente visual del flashback disociativo y alucinaciones psicóticas visuales.

– Síntomas Schneiderianos de primer grado. En el TID suelen presentar 7 de los 11 síntomas. Son reportados síntomas tales como voces discutiendo, sentimientos impuestos, impulsos impuestos, acciones impuestas, retirada de pensamientos, inserción de pensamientos, y percepción delirante4,6.

El Trastorno de Identidad Disociativa (TID) como diagnóstico independiente se presenta en el DSM-5. Para diagnosticar TID es necesario asegurar que los síntomas presentados son consecuencia de causas orgánicas, y no del abuso de alcohol o abuso de sustancias.

Sin lugar a dudas una característica definitoria para el proceso de diagnóstico es la exposición de estrés recurrente en la infancia por eventos traumáticos. Estos eventos traumáticos pueden estar causados por violencia física o acoso sexual, estimando que el 90% de las personas diagnosticadas con TID han sido víctimas de acoso sexual en la infancia, mientras que el 79% de los pacientes han sufrido violencia física. Un total del 97% de las personas diagnosticadas con TID admiten haber sufrido abusos en sus primeros años de vida.

Experimentar trauma en la etapa inicial de la vida altera el proceso de construir una personalidad coherente, ya que emergen mecanismos de defensa que deniegan recuerdos y emociones acompañados al trauma, para evitar los efectos negativos que resultan de esos eventos. Estas acciones defensivas llevan a una disfunción a largo plazo en el campo de la memoria autobiográfica y resultan en la falta de perspectiva interna en los recuerdos o recordarlos como ajenos a uno mismo.

En estudios realizados con pares de hermanos, incluyendo gemelos, aluden que la susceptibilidad de padecer TID no solo se relaciona a lo ambiental sino también a lo genético. El sexo también es relevante, ya que las mujeres sufren de TID nueve veces más que los hombres2.

Entre las herramientas diagnósticas encontramos varias escalas, la más práctica es la SCID-D-R questionnaire (Struc-tured Clinical Interview for DSM-4 Dissociative Disorders-Revised), esta herramienta cubre los cinco grupos primarios de síntomas en trastornos disociativos relacionados con: amnesia disociativa, despersonalización, desrealización, confusión de identidad y alteración de la identidad. El cuestionario evalúa la presencia de los síntomas mencionados y la intensidad y frecuencia de su aparición. Sin embargo, esta escala aún no ha sido revisada por el actual DSM-52,5.

Los diagnósticos erróneos deben distinguirse de situaciones donde el TID coexiste con otros trastornos mentales fuera del espectro disociativo. Entre los más comunes encontramos el trastorno de depresión y ansiedad. Los síntomas comunes que acompañan al TID provocan pensamientos y tendencias suicidas y conductas autodestructivas, además de intentos autolíticos. Las investigaciones indican que entre el 61-71% de los pacientes con TID intentaron suicidarse. Según el DSM-5, más del 70% de pacientes con TID ha intentado suicidarse más de una vez. Por ello, las personas diagnosticadas con TID pertenecen a un grupo de pacientes con alto riesgo de conductas peligrosas2,6.

En el tratamiento del TID la psicoterapia es la base del proceso terapéutico, mientras la medicación solo forma parte de un soporte adicional. El objetivo final de tratar a las personas con TID es integrar todos los aspectos de la identidad en uno único y coherente. El tratamiento por lo tanto debe ser llevado a cabo para permitir que el paciente comprenda que las identidades disociativas son los aspectos de una sola personalidad. También es importante que la memoria fragmentada de eventos traumáticos se pueda convertir en una sola memoria con continuidad narrativa2.

El Trastorno de Identidad Disociativo, causa muchas dificultades, tanto a nivel terapéutico como diagnóstico. La falta de un apropiado diagnóstico complica aportar un adecuado tratamiento, llevando a prolongar el proceso terapéutico y afectando su efectividad. Estudios confirman que este proceso puede verse retrasado por varios años. El uso inadecuado de métodos terapéuticos puede resultar en una retraumatización e intensificación de los síntomas disociativos. Por ello es necesario ampliar el conocimiento sobre la correcta detección de los síntomas disociativos y sobre los trastornos coexistentes con el TID2.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Mitra P, Jain A. Dissociative Identity Disorder. StatPearls [Internet]. 2023 [Citado el 15 de Nov 2023]. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/books/NBK568768/
  2. Burdzik E, Burdzik M. Dissociative identity disorder as interdisciplinary problem. Part I – psychiatric and psychological aspects. Psychiatr Pol [Internet]. 2023 [Citado el 20 de Nov 2023]; 57(1):147-162. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37350721/
  3. Reinders AATS, Veltman DJ. Dissociative identity disorder: out of the shadows at last? Br J Psychiatry. 2021 [Citado el 20 de Nov 2023]; 219(2): 413-414. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/33023686/
  4. Dell, PF. A new model of dissociative identity disorder. Psychiatr Clin North Am. 2006 [Citado el 2 de Dic 2023];29(1):1-26. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/16530584/
  5. Blihar D, Delgado E, Buryak M, Gonzalez M, Waechter R. A systematic review of the neuroanatomy of dissociative identity disorder. European Journal of Trauma & Dissociation. 2020 [Citado el 20 de Nov 2023]; 4(3). Disponible en: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S246874992030017X
  6. American Psychiatric Association – APA. Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales DSM-5. Madrid: Editorial Médica Panamericana; 2014.

 

 

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