Trastornos del sueño y obesidad

15 junio 2023

AUTORES

  1. Alba Maria Ortega Altamirano. TCAE. C.R.P Nuestra Señora del Pilar Zaragoza.
  2. Diego Alcazar Martinez. TSID. Hospital Miguel Servet Zaragoza.
  3. Cristina Márquez Ocaña.TCAE. C.R.P Nuestra Señora del Pilar Zaragoza.
  4. Eva Garcia Asensio. TCAE. C.R.P Nuestra Señora del Pilar Zaragoza.
  5. Rosalia Mercedes Ibañez Tejedor. TCAE. C.R.P Nuestra Señora del Pilar Zaragoza.
  6. Andrea Domingo Remón. TSID. Hospital Miguel Servet Zaragoza.

 

RESUMEN

En numerosos estudios de investigación se ha encontrado que la falta de sueño aumenta la ingesta excesiva y la elección de alimentos poco saludables, la falta de sueño está relacionada con un aumento de peso y un mayor riesgo de obesidad.

PALABRA CLAVE

Sueño, ingesta, saludables, peso, obesidad.

ABSTRACT

In numerous research studies, lack of sleep has been found to increase excessive intake and unhealthy food choices, lack of sleep is linked to weight gain and increased risk of obesity.

KEY WORDS

Sleep, intake, health, weight, obesity.

DESARROLLO DEL TEMA

Las interrupciones en la producción normal de hormonas es un factor determinante de la falta de sueño que conduce a comer en exceso. El sueño juega un papel fundamental en la regulación de los niveles hormonales, incluidas las hormonas leptina y grelina que son parte del hambre y el apetito.

La grelina está muy vinculada con el hambre, y la leptina con la sensación de saciedad.

Se ha demostrado que la falta de sueño provoca un aumento de niveles de grelina y una disminución de niveles de leptina, la consecuencia es que hay un aumento del hambre y el apetito. Y esto hace que tengas que comer en exceso. También influye que estás más tiempo despierto¹.

Una buena higiene del sueño, respetando las horas necesarias para descansar y dormir nos proporcionarán una buena calidad de vida, tener el cuerpo regulado, y no comer en exceso alimentos poco saludables que nos hagan aumentar de peso.

El sueño es un proceso restaurador que desempeña un papel importante en el equilibrio de la salud psicológica, emocional y física. Cada vez hay más pruebas de que no dormir lo suficiente está asociado a efectos adversos para la salud, como la obesidad, la diabetes de tipo 2, la hipertensión y las enfermedades cardiovasculares. La reducción de la duración y la calidad del sueño son cada vez más habituales en la sociedad y están relacionadas con los cambios en el entorno socioeconómico y el estilo de vida. El porcentaje de adultos que declararon dormir 6 horas. Estudios realizados en estudiantes universitarios indican que sufren una privación crónica del sueño, con una duración media del sueño auto declarada de unas 7 horas por día. donde hay muchos factores que pueden afectar a la falta de sueño. Entre ellos encontramos enfermedades clínicas o psiquiátricas como la depresión o la ansiedad, cambios ambientales, mala higiene del sueño, uso de medicamentos, ciclos reproductivos, incontinencia urinaria, obesidad, cambios en el estilo de vida… También, a parte de los factores que afectan al insomnio, que estos pueden llevar a tener muchos problemas y afecciones como un mayor riesgo de mortalidad, enfermedades cardiovasculares y metabólicas, trastornos mentales².

La corta duración del sueño se ha relacionado con la obesidad en muchos estudios de investigación clínica.

Sobre la ingesta de energía y el gasto de energía y el peso corporal. Un factor más o menos nuevo que contribuye a la privación del sueño es el uso de ver televisión, ordenadores, dispositivos móviles que puede aumentar el comportamiento sedentario y aumentar la ingesta calórica. Incluso también se ha estudiado que el trabajo por turnos, las largas jornadas laborales y el mayor tiempo de desplazamiento hacia y desde el trabajo favorecen el aumento de peso y los trastornos metabólicos relacionados con la obesidad, debido a su fuerte vínculo con tiempos de sueño más cortos³.

  • Los pacientes con problemas de sueño pasan más tiempo despiertos y como consecuencia comen en la noche.
  • La falta de sueño está relacionada con cambios neurobiológicos que regulan la asociación entre el ritmo circadiano y la regulación del peso.
  • En estados de la disminución del sueño disminuye la leptina y se incrementa la grelina por lo que las personas que están despiertas en la noche experimentan un aumento del hambre.
  • Las personas que duermen menos de 4 horas por noche tienen un 70% de posibilidades de obesidad, los que duermen menos de 5 horas tienen un 50 % de posibilidades, y menos de 6 horas un 40% de probabilidad.
  • La asociación entre los trastornos del sueño y la depresión aumentan el riesgo de problemas relacionados con el peso, pues en pacientes con depresión se ha observado los niveles de leptina desproporcionadamente altos, caracterizándose como un estado de «resistencia a la leptina».

 

El comportamiento desregulado como los atracones pueden resultar de una mezcla de impulso apetitivo elevado aumentando el riesgo de sobrepeso y obesidad en los pacientes que lo presentan ya que la cantidad de calorías que se ingieren oscilan entre 3000 a 10000 kcal por atracón aproximadamente.

En la población general, la prevalencia es de un 1.5%. Su presencia influye en la resistencia y los peores resultados a las tentativas de reducción de peso.

Síndrome del comedor nocturno: El cuadro característico, paciente que ingiere mucha cantidad de las calorías del día después de la última comida, con despertares durante la noche (insomnio) y anorexia matinal.

Presenta un patrón de ingesta de predominio vespertino/nocturno, que altera el ciclo normal de sueño.

Es más habitual en pacientes que solicitan tratamiento para bajar de peso.

Los trastornos alimentarios y del sueño, representan un riesgo subestimado tanto para los médicos como para los pacientes en el desarrollo del sobrepeso y la obesidad, así como de las comorbilidades que lo acompañan, constituyendo el rol del psiquiatra un papel fundamental en la prevención, diagnóstico y tratamiento de estas patologías⁴.

El nuevo estilo de vida fomenta las actividades nocturnas que ofrecen a las nuevas generaciones la posibilidad de entretenimiento durante la noche, estas actividades que normalmente son de diversión resultan muy atractivas y han desplazado al placer del sueño. Por eso el estilo de vida actual ha sido promotor de mantenerse despierto durante la primera mitad de la noche, para llegar al descanso cerca de, o pasada la medianoche. Pero los horarios de escuela y trabajo no han variado y hacen que las personas se despierten temprano. La consecuencia de esta situación es la reducción en las horas de sueño, principalmente durante los días de la semana. Este fenómeno afecta principalmente a los jóvenes y niños, que permanecen despiertos por largas horas por las noches, convirtiendo la disminución en la duración del sueño en una característica de su estilo de vida.

Es importante que se haya observado un aumento sorprendente de obesidad y diabetes, que parece coincidir con el mismo periodo en el cual se observó un descenso progresivo de las horas de sueño. Las dos tendencias tienen una imagen en espejo desde la segunda mitad del siglo XX, que están muy relacionadas y no es casualidad. Por eso las disminuciones son un factor que puede contribuir a la pérdida de homeostasis corporal y desencadenar sobrepeso y obesidad.

También el trabajo nocturno también promueve reducción de la cantidad y calidad del sueño junto con aumento de actividad por la noche. En los trabajadores nocturnos se ha visto mayor prevalencia de sobrepeso y obesidad que en la población general, con aumento de posibilidad a enfermedades metabólicas. Así que tanto en los trabajadores nocturnos como en personas que se mantienen despiertas desvelarse se ha demostrado que la cantidad de comida que ingieren durante la noche aumenta significativamente. Donde con niños y adolescentes, tienen patrones parecidos a un trabajador nocturno.

Estudios de seguimiento con adultos también han mostrado una correlación entre las horas dedicadas al dormir y el desarrollo de enfermedades metabólicas. Adultos que duermen menos de 5 horas por noche muestran mayor tendencia al sobrepeso y obesidad que otros que duermen en promedio 7 horas, de tal manera que las horas dedicadas al dormir pudieran ser factor predictivo de enfermedades metabólicas y aumento de peso.

Evidencias clínicas que asocian la mala calidad de sueño con alteraciones en el balance energético.

La posible relación causal entre la mala calidad y cantidad de sueño y la propensión al sobrepeso y obesidad se ha explorado principalmente en ambientes controlados. Con un grupo de voluntarios jóvenes se manipuló el número de horas de sueño en sujetos sanos. Después de una noche de privación total de sueño las personas tuvieron sensaciones de mucho hambre, de deseo aumentado por ingerir alimentos ricos en carbohidratos, entre ellos pasteles, pan y dulces. La cantidad de alimentos que ingirieron al día siguiente del desvelo rebasó el gasto de energía por el cansancio de la noche anterior. En otro estudio que se realizó con 12 hombres jóvenes saludables que solo durmieron 4 horas de sueño por dos noches se detectó niveles de glucosa elevados, los niveles de insulina bajos y la razón de grelina/leptina se elevó más del 70%. Además, se incrementó en un 30% el apetito por comidas ricas en carbohidratos, comparado con el grupo de duración de sueño mayor. La leptina refleja los niveles de adiposidad, de manera que bajos niveles de leptina señalan reducción del tejido adiposo y se asocian qué sentimientos de hambre, en contraste, la grelina se secreta por el estómago y duodeno cuando están vacíos y por ello cuando aumenta su secreción estimulan las sensaciones de hambre. Estas observaciones sugieren que la falta de sueño modifica la regulación metabólica aún a muy corto plazo. Este mismo grupo también nos muestra que estos efectos son reversibles si pasadas a 6 noches de privación parcial de sueño se le permite a las personas dormir por varias noches dormir al gusto para recuperarse. La importancia de estos estudios es observar la evidencia de estos cambios a nivel metabólico posteriores a unas cuantas noches de reducción de sueño. Por lo cual pone en evidencia las consecuencias que podría tener un estilo de vida que se caractericen por dormir mal.

Para poder entender mejor los mecanismos que asocian la mala calidad de sueño con el desarrollo de enfermedades metabólicas, sobrepeso y obesidad, se han desarrollado modelos experimentales que permiten mejor control de variables.

Las evidencias obtenidas con estudios clínicos y epidemiológicos, así como con modelos experimentales apoyan cada vez más el hecho de que existe una relación entre metabolismo y patrones de sueño.

Un proceso que pudiera explicar la falta de sueño con el aumento de peso se relaciona con alteraciones de hormonas reguladoras del apetito. Tal y como se comenta una serie de estudios ha demostrado a corto plazo que la grelina y la leptina se ven alteradas aún por una o dos noches de sueño reducido; la leptina disminuye y la grelina aumenta, resultando de ello mayor sensación de hambre. Estos cambios internos temporales podrían ser factores inductores de la sobre ingestión de alimentos, que a largo plazo ante desvelos constantes llevarían a una pérdida del control del apetito, al sobrepeso y obesidad.

A nivel de regulación cerebral se han identificado zonas especializadas en reconocer y procesar señales metabólicas provenientes del cuerpo. Particularmente en el hipotálamo y tallo cerebral se localizan estructuras que detectan los niveles de glucosa, insulina, leptina y grelina, entre otras señales, para integrar el estado metabólico en que se encuentre el organismo y regular los estados de hambre y saciedad. Estas áreas de coordinación metabólica interactúan con estructuras cerebrales involucradas con generar la vigilia, el alertamiento y la motivación por la comida.

CONCLUSIONES

En este trabajo se han presentado evidencias a nivel clínico y experimental que señalan una relación muy fuerte entre los hábitos de sueño y el desarrollo de sobrepeso y obesidad. Se ha descrito que los patrones de actividad /reposo y metabolismo convergen en sistemas de regulación a nivel de sistemas cerebral y a nivel celular/genético, lo cual demuestra la gran relación de regulación que guardan ambos procesos⁵.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Sleep-obesity relation underlying mechanics and consequences of treatment. Association for study of obesity 2017.
  2. Trastornos del sueño y obesidad Universidad Santiago Hernández. Scielo.
  3. Virginia Bayón, Damián Léger, Danielle Gómez-Merino, Marie-Françoise Vecchierini, Mounir Chennaoui. Ana Med. 2014 agosto; 46 (5): 264-72. doi: 10.3109/07853890.2014.931103.
  4. Dr. Griselda Galván Sánchez Artic. La obesidad como factor de riesgo para la ansiedad, estrés, depresión, trastornos del sueño y trastorno de la conducta alimentaria.
  5. Carolina Escobar, Eduardo González Guerra, Mario Velasco-Ramos, Roberto Salgado-Delgado, Manuel Angeles-Castellanos.Rev. Mex. de trastor. aliment vol.4 no.2 Tlalnepantla dic. 2013.

 

 

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