Úlceras por presión, prevención y uso de los ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO)

17 febrero 2024

 

AUTORES

  1. Lucía Hernando Quílez. Graduada en enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  2. Alicia Usieto Mojares. Graduada en enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  3. María Jesús Aznar Canfran. Diplomada Universitaria en enfermería. Enfermera en el Hospital Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  4. María Alcay Aznar. Graduada en enfermería. Matrona en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Laura Caro Campos. Graduada en enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.
  6. Carlos Jimeno Sánchez. Graduado en enfermería. Enfermero en el Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.

 

RESUMEN

Las úlceras por presión (UPP) son lesiones de origen isquémico a nivel de la piel, producidas por una pérdida de sustancia y provocadas por la presión, fricción o cizallamiento prolongado entre dos planos duros.

La localización de la lesión dependerá de la posición del paciente, aunque generalmente se produce en las prominencias óseas.

Para valorar el estado de las UPP se han desarrollado diversas escalas, entre ellas se destacan la Escala de Norton y la Escala de Braden; además de la observación de la piel y mucosas, teniendo en cuenta una serie de parámetros como el estadio, profundidad de la úlcera o coloración del tejido.

Es importante la vigilancia de los signos como el enrojecimiento, para hacer un correcto manejo mediante la aplicación de cremas hidratantes o lubricantes, realización de cambios posturales, mantenimiento de la higiene y establecimiento de una dieta adecuada para la prevención de las UPP.

A pesar de que el tratamiento variará según el estadio de la úlcera, para prevenir complicaciones, se deben seguir unos correctos cuidados locales como la limpieza, desbridamiento o la aplicación de apósitos, favoreciendo así la cicatrización. Cabe destacar la especial importancia de la función docente que la enfermera aporta a los pacientes y familiares, en cuanto a cuidados y prevención, siendo este el método más eficaz respecto al cuidado de las UPP.

El objetivo del programa consiste en evaluar la efectividad de los ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) en cuanto a tratamiento y prevención mediante una revisión bibliográfica en los principales buscadores científicos.

Concluyendo la importancia de los AGHO en la prevención e incidencia de las úlceras por presión (UPP), así como una mayor efectividad en el tratamiento frente a otros fármacos.

 

PALABRAS CLAVE

Úlcera por presión, AGHO, prevención, tratamiento.

 

ABSTRACT

Pressure ulcers (PU) are lesions of ischemic origin at the skin level, produced by a loss of substance and caused by pressure, friction or shearing pressure between two hard planes. The location of the lesion will depend on the patient’s position, although it generally occurs in bony prominences.

To assess the status of PU, different scales have been developed, among them the Norton Scale and the Braden Scale stand out. In addition to the skin and mucous membranes observation, a series of parameters such as the stage, depth of the ulcer or tissue color are to be taken into account.

It is important to monitor signs such as redness, to carry out correct management by applying moisturizing creams or lubricants, making postural changes, maintaining hygiene and establishing an appropriate diet for the prevention of PU.

Although the treatment can vary depending on the stage of the ulcer, to prevent complications, correct local care must be followed such as cleaning, debridement or the application of dressings, promoting healing. It is worth highlighting the special importance of the teaching function that the nurse provides to patients and their families, in terms of care and prevention, this is being the most effective method regarding the care of PU.

The objective of the program is to evaluate the effectiveness of hyperoxygenated fatty acids (HOFA) in terms of treatment and prevention through a bibliographic review in the main scientific search engines.

Concluding the importance of AGHOs in the prevention and incidence of pressure ulcers ,, as well as greater effectiveness in the treatment compared to other drugs.

 

KEY WORDS

Pressure ulcer, HOFA, prevention, treatment.

 

INTRODUCCIÓN

Las úlceras por presión (UPP) son un verdadero problema de salud pública debido a su elevada incidencia, prevalencia y las graves repercusiones derivadas que producen en la vida del paciente. Esta clase de lesiones afectan sobre todo a pacientes ancianos, con movilidad reducida o inmóviles, pacientes con una patología aguda grave; y con déficit neurológico. Se observaron 514 casos de úlceras por presión en España en 2013 y se puede ver su distribución por comunidades autónomas. Las úlceras por presión suponen un alto coste para el sistema de salud, el cual se estima según algunos autores entre 18.000 y 72.000 euros por paciente1.

Las UPP suponen un problema importante para el sistema sanitario ya que incrementan el coste de los procesos y dan una imagen de déficit de calidad asistencial debido a que el 95% de las úlceras son evitables. Siendo así la prevalencia y la incidencia de las UPP unos de los indicadores más representativos de la calidad de los cuidados de enfermería2.

Dado que los ácidos grasos son productos que mejoran la oxigenación tisular, la integridad lipolipídica y suponen un efecto fortalecedor y tensor cutáneo, se consideran de gran importancia en la prevención, así como en el tratamiento de las úlceras por presión3.

Las lesiones por presión, son lesiones de origen isquémico a nivel de la piel y tejidos subyacentes, producidas por una pérdida de sustancia y provocadas por la presión prolongada o fricción entre dos planos duros. La principal causa de la formación de estas lesiones es la presión ejercida y mantenida entre dos planos duros y la tolerancia de los tejidos a esta. La presión actúa de forma perpendicular sobre la piel como consecuencia de la gravedad, provocando un aplastamiento tisular entre dos planos, uno perteneciente al paciente y otro externo a él, representado por la cama, silla o calzado4,5.

La lesión dependerá del tiempo de exposición a la presión, provocando lesiones isquémicas en todos los tejidos con una presión baja pero mantenida en el tiempo. Este proceso isquémico, secundario a la presión ejercida, ocasiona la vasodilatación y extravasación de los líquidos e infiltración celular, produciéndose un proceso inflamatorio que origina una hiperemia, manifestada por un eritema cutáneo. Si la presión continúa, se produce una isquemia local, trombosis venosa y alteraciones degenerativas que desembocan en necrosis y ulceración de los tejidos4.

La presión ejercida deberá ser superior a la presión capilar de los tejidos, la cual oscila entre 6-32 mmHg por lo que una presión superior a esta ocluirá el flujo sanguíneo capilar, provocando hipoxia, y si no se alivia, necrosis de los mismos6.

Sin embargo, existen otros factores que influyen en la formación de las úlceras como la fricción, fuerza tangencial que actúa paralelamente a la piel, produciendo roces y abrasiones superficiales en la epidermis, debido a los movimientos y arrastres del paciente sentado o encamado. El cizallamiento, el cual combina los efectos de la presión y fricción, donde a partir del deslizamiento del paciente encamado o en silla, aumenta la fuerza de fricción pudiéndose producir un desgarramiento o estiramiento del tejido. Debido a este efecto, la presión que se necesita para disminuir la aportación sanguínea es menor, por lo que la isquemia del músculo se produce más rápidamente. La maceración la cual es producida por una humedad excesiva en la piel, ocasionando el reblandecimiento y reducción de la resistencia de esta, y haciéndola más susceptible de lesionarse. Esta humedad puede ser debida a incontinencias urinarias o fecales, exceso de transpiración o exudado de heridas. Y la disminución de la tolerancia tisular propiciada por factores extrínsecos e intrínsecos, como la desnutrición, edad, inmovilidad o higiene entre otros, los cuales serán explicados en el apartado de factores de riesgo5,7,8.

Las úlceras por presión pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo que esté sometida a presión, aunque normalmente se producen en los puntos de apoyo del cuerpo que coinciden con las prominencias óseas. Según las posiciones que el paciente mantenga, las zonas más susceptibles de desarrollar U.P.P. son: el sacro, los glúteos, los talones, el pliegue ínter glúteo, el trocánter y los maléolos9.

No obstante, hay zonas más propensas que otras en la aparición de úlceras. Estas son según mayor o menor frecuencia: zona del sacro, zona de los talones, zona del trocánter, pierna, pie, zona de los maléolos, glúteos, omóplato, codos, zona occipital, apófisis vertebrales, orejas, rodillas, zona genital. Igualmente pueden presentarse entre los pliegues de la piel en personas obesas, apareciendo entonces debajo de las mamas, debajo de las nalgas, entre otros. Así mismo estas zonas de irritación que originarán las denominadas úlceras por presión se clasificarían según las posiciones en que el paciente se encuentre6.

Por un lado, si el paciente descansa en decúbito supino las zonas con mayor riesgo de lesiones por presión son: occipucio, omoplato, apófisis espinosas, codos, sacro/coxis/pliegue interglúteo, talón y dedos superiores por el roce con las sábanas6. En caso de que el paciente ingresado deba estar en decúbito lateral las regiones a tener en cuenta serán: oreja, hombro, codo, cresta ilíaca, trocánter, rodilla cara latero-interna externa y maléolo-talón interno/externo. Siempre que el paciente deba permanecer en decúbito prono deberán observarse y vigilarse áreas como: codos, costillas, cara interior de los muslos, rodilla y dedos interiores. En situaciones más concretas como las que precisan de la permanencia en posición sentada, por ejemplo, pacientes en una silla de ruedas, las zonas más vulnerables serán: omoplato, cresta iliaca sacra, trocánter isquion, zona poplítea y pies6,9.

 

Valoración integral del paciente:

Una valoración general debe incluir la identificación y el tratamiento efectivo de la enfermedad, los problemas de salud, así como una valoración del estado físico general, incluyendo el estado nutricional y de ingesta de líquidos, la temperatura corporal y la hidratación y estado de las mucosas. De igual modo la valoración de la actividad, la movilidad, el grado de incontinencia y el estado mental pueden ayudar a esclarecer que puede haber situado a la persona en riesgo de desarrollar una UPP10,11.

En cuanto a la valoración inicial del estado de la piel y mucosas se debería tener en cuenta la identificación del estado de la piel, en lo que concierne a sequedad, excoriaciones, presencia de eritema y/o maceración, grado de fragilidad tisular, temperatura e induración y sensación de picor o dolor9.

Deberán vigilarse las prominencias óseas (sacro, talones, tobillos, codos y occipucio).

Del mismo modo todos los pacientes deben ser evaluados mediante escalas de valoración de riesgo con el objetivo de iniciar cuanto antes las medidas de prevención. Este riesgo debe ser reevaluado a intervalos periódicos y cuando se produzca algún cambio en el nivel de actividad o movilidad. Los instrumentos más utilizados para identificar a los pacientes con riesgo son la escala de Braden y la escala de Norton. La utilización de la escala de Norton predice cuáles son los pacientes con mayor probabilidad de desarrollar U.P.P.: inmovilización, mala nutrición, incontinencia fecal y urinaria y disminución del grado de conciencia. Así mismo, la escala de Braden presenta una sensibilidad del 83-100% y una especificidad del 64-77% frente a la escala de Norton la cual tiene una sensibilidad del 73-92% y una especificidad del 61-94%9,10, Anexo I, II.

Previo a iniciar el tratamiento de la UPP, se debe valorar el estado de la misma, para proceder a su tratamiento y control de su evolución. Se observará la UPP considerando parámetros como: estadio , localización, tamaño y extensión, profundidad, coloración del tejido (pigmentada, pálida, cianosis, sonrosada), textura: (ruda, gruesa, fina), turgencia, base; ya sea exudado, granulación, necrosis (seca), esfacelos (necrosis húmeda), o infección con presencia de inflamación, exudado purulento, calor, dolor, mal olor, decoloración del tejido de granulación, tejido de granulación hemorrágico; y el tejido perilesional con presencia de celulitis, dermatitis, epitelización y dolor9,11.

 

Factores de riesgo:

Existen factores que contribuyen a la producción de úlceras y pueden agruparse en tres grandes grupos.

Los factores fisiopatológicos son consecuencia de las patologías del paciente, siendo la edad uno de los factores más relevantes en la producción de úlceras por presión, la cual está asociada a las alteraciones del envejecimiento las cuales afectan a nivel metabólico y nutricional. Estas alteraciones de la vejez son la delgadez, obesidad, desnutrición, deshidratación, hipoproteinemia, tener un sistema inmunitario deprimido que hace que aumenten los riesgos de infección, la pérdida de fibras elásticas de la piel, una vascularización menos rica, y la disminución de la sensibilidad. Existen además otros factores de riesgo como los trastornos en el transporte de oxígeno, como es el caso de los trastornos cardiopulmonares o el éxtasis venoso. La disminución de la capacidad física puede verse comprometida con la edad debido a la disminución de la fuerza muscular y la movilidad entre otras cosas. Alteraciones del estado de conciencia y alteraciones de la eliminación como el caso de la incontinencia urinaria y/o fecal12,13.

Los factores derivados del tratamiento los cuales aumentan el riesgo de UPP como consecuencia de terapias o procedimientos diagnósticos. Los tratamientos que presentan acción inmunosupresora como la radioterapia, corticoides, uso de sedantes, con vasoconstrictores o incluso el uso de dispositivos como, por ejemplo, intubaciones con fines diagnósticos o terapéuticos o la inmovilidad impuesta por el uso de escayolas son los de mayor riesgo12.

Los factores situacionales y del entorno los cuales son el resultado de las modificaciones de las situaciones personales, ambientales y hábitos de cada paciente. El principal riesgo de UPP es producido por una inmovilidad prolongada la cual se puede relacionar con dolor, fatiga o estrés. Además de intervenciones quirúrgicas con duración superior a tres horas o largas inmovilizaciones postoperatorias, la falta de higiene, arrugas en la cama u objetos como botones, horquillas o relojes, que pueden aumentar el riesgo de padecerlas. Por otra parte, la falta de formación e información específica de los profesionales, la no existencia de un protocolo de prevención y tratamiento que unifique criterios de todo el equipo asistencial, la sobrecarga de trabajo de los profesionales o desmotivación, la falta de un cuidador principal, o el mal uso de los recursos disponibles pueden provocar un mayor riesgo de padecer UPP12,13.

 

Valoración de riesgo de las UPP o LPP:

Para la valoración del riesgo de deterioro de la integridad cutánea, se utilizará de forma sistemática una escala de valoración de riesgo UPP (EVRUPP) validadas. Existen dos escalas que son usadas diariamente por la enfermería.

La escala NORTON fue realizada por Doreen Norton en el año 1962 ,tiene como función valorar el riesgo de un paciente de padecer úlceras por presión mediante 5 apartados con una escala de gravedad de 1 a 4 cuyos valores son sumados para obtener una puntuación total que está comprendida entre 5 y 20 ,y se valoran aspectos del paciente como el estado físico , el mental , su movilidad y la incontinencia , a menor puntuación más riesgo ,siendo una puntuación entre 5 y 9 muy grave , una de 10 a 12 alto , de 13 a 14 uno medio y más de 14 es mínimo o no existe6, anexo I.

A pesar de que la escala NORTON es usada habitualmente, no es la más precisa para la valoración del paciente. La escala BRADEN posee mejor balance, sensibilidad/especificidad que la escala NORTON y su evidencia es alta, en ella se valoran aspectos como la percepción sensorial, exposición, humedad, actividad, movilidad, nutrición, el roce y peligros de lesiones cutáneas. La valoración de la escala es igual que la de NORTON ,el resultado de la suma de las puntuaciones obtenidas en las distintas categorías puede oscilar entre 6 y 23 puntos siendo aquellos pacientes con un resultado de 12 puntos o menos que presenten un riesgo elevado de padecer úlceras, entre 13 y 15 un riesgo medio y más o igual que 16 un riesgo bajo .En el primer caso la evaluación será diaria , en el segundo cada 3 días y en el último cada semana, quedando los resultados así como la fecha de evaluación actual y la siguiente en la hoja de registro del plan de cuidados de enfermería6, anexo II.

 

Prevención:

En términos de atención primaria, un índice de aparición bajo de úlceras por presión, significa un buen trabajo por parte del servicio sanitario, no obstante, para una correcta prevención y tratamiento, es necesario un trabajo de colaboración integral por parte de los profesionales sanitarios, del paciente y de sus propios familiares.

Se estima que el 95% de este tipo de úlceras son evitables, por ello resulta esencial la actuación preventiva para evitar su aparición y no tanto el tratamiento de las mismas. Toda persona ingresada en un centro de atención sanitaria debe ser considerada como un paciente de riesgo y es deber de enfermería hacer una valoración inicial tanto de su estado nutricional, cutáneo y mental como de la identificación del cuidador principal, así como de los recursos disponibles que presenta el paciente14.

Si el estado del paciente es el adecuado, se excluirán dichas medidas preventivas, si, por el contrario, el paciente presenta un riesgo considerable, se iniciarán diferentes actividades para la prevención de las úlceras. Los cambios posturales resultan esenciales para alternar las distintas zonas en las que el cuerpo está sometido a presión, siendo imprescindible la estimulación de la actividad del paciente como de su movimiento para evitar el arrastre del paciente en la sábana. Para ello podemos utilizar dispositivos de ayuda como trapecios o alzamientos con entremetidas. La Inspección de la piel se debe realizar de forma sistemática para mantenerla limpia y seca, lo cual conlleva cuidados constantes para disminuir la humedad, así como el uso de cremas hidratantes si la piel está excesivamente seca, o de lubricantes con AGHO mediante el masaje suave en zonas de riesgo (evitando aquellas zonas que ya contienen úlceras)6.

Se debe mantener una higiene adecuada manteniendo siempre la ropa del paciente limpia, seca y sin arrugas, así como estar pendiente de la existencia de las incontinencias del paciente y usar preferiblemente agua tibia y jabones neutros para la higiene del pañal. Se debe establecer un control de la nutrición a través de una dieta adecuada a los gustos y necesidades del paciente, en el que tenga prioridad el consumo de líquidos y en caso de ser necesario ofrecer suplementos nutricionales. Finalmente se ha de tener en cuenta un correcto manejo de la presión sobre las superficies corporales ya que la presión aumenta conforme lo hace el peso del paciente y lo que se puede hacer para aliviar esta presión, además de los cambios posturales, es utilizar colchones anti escaras de alta especificación, así como otras superficies de alivio de presión tales como almohadones o cojines6,14.

 

Tratamiento de las LPP- UPP:

Las úlceras por presión se valoran según la profundidad de la lesión, de este modo, se encuentran cuatro niveles o estadios:

  • Estadio I: Aparición de Eritema. La piel se encuentra íntegra y no palidece (no blanqueable). En pacientes de piel oscura puede presentar tonos rojos, azules o morados.
  • Estadio II: Pérdida parcial del grosor de la piel. La lesión afecta a la epidermis, dermis, o ambas. Se aprecia una úlcera superficial con aspecto de abrasión, ampolla o cráter superficial.
  • Estadio III: Pérdida total del grosor de la piel. Esto implica lesión o necrosis del tejido o lesión subcutánea, que puede extenderse hacia abajo pero no por la fascia subyacente. Puede presentar cavernas, tunelizaciones o trayectos sinuosos.
  • Estadio IV: Pérdida total del grosor de la piel con destrucción extensa, necrosis del tejido o lesión en músculo, hueso o estructuras de sostén (tendón, cápsula articular, etc.). Puede presentar cavernas, tunelizaciones o trayectos sinuosos15.

 

Existen tres fases de la cicatrización de este tipo de heridas. En la fase de inflamación se lleva a cabo la hemostasia y la eliminación de restos y contaminantes del lecho de la herida. En la fase de proliferación se produce la reepitelización de la herida y la regeneración de los vasos sanguíneos. Y la fase de maduración se caracteriza por el depósito de colágeno en la herida que da como resultado una cicatriz16.

En cuanto a los cuidados locales, se debe reducir el riesgo de infección y estimular la cicatrización de la herida con un correcto lavado de manos, una adecuada limpieza de la herida y un desbridamiento efectivo. En la limpieza de la herida se debe utilizar como norma general suero fisiológico salino a temperatura ambiente, irrigado a baja presión para no lesionar el tejido. Se deberá limpiar la herida inicialmente y en cada cambio de apósito, con la mínima fuerza mecánica para limpiar sin dañar el tejido sano. Si se han de eliminar restos de pomadas o pastas usar productos oleosos como los aceites, nunca agua, pues no son solubles y habría que frotar dañando la piel para retirarla. No se debe limpiar la lesión con antisépticos locales porque su uso continuado puede provocar problemas sistémicos debido a la absorción por el organismo. Una úlcera limpia, deberá mostrar signos de curación entre 2-4 semanas. Si no es así, habrá que revisar el tratamiento17.

En heridas que presenten estadio II, sí flictena la herida debemos perforar con una seda y valorar la cantidad de exudado. Para heridas en este estadio que presenten exudado podremos utilizar apósitos hidrocoloides. En los Estadios III y IV, con signos necróticos o esfacelos, haya o no signos de infección, se procederá a su desbridamiento. Este desbridamiento se considera necesario ya que existe una probabilidad alta de presencia de bacterias en las heridas que presentan tejidos necróticos. Siempre se realizará con instrumental estéril. Los tipos de desbridamiento son, el desbridamiento quirúrgico, donde se realiza una incisión quirúrgica. Es el método más conveniente para retirar el tejido desvitalizado. Implica la utilización de bisturí y tijeras, comenzando por el área central, procurando la liberación de tejido desvitalizado. El desbridamiento enzimático, técnica adecuada cuando no se puede utilizar el desbridamiento quirúrgico. La colagenasa es la más utilizada, aunque no hay estudios que aporten pruebas sólidas sobre su efectividad. Y el desbridamiento autolítico, el cual se basa en el principio de cura húmeda y en la utilización de las propias enzimas corporales15-17.

Los usos de apósitos en la herida se utilizan para mantener la piel del tejido perilesional seca, manteniendo el lecho de la úlcera siempre húmedo. Se usan aquellos basados en los principios de la curación húmeda de heridas, tales como, los apósitos de hidrogeles, hidrofibras e hidrocoloides. Se debe aplicar sin recortar y excediendo en al menos 3 cm del borde de la lesión. Para evitar complicaciones será necesario rellenar parcialmente, entre la mitad y las tres cuartas partes, las cavidades y tunelizaciones con productos basados en los principios de la cura húmeda. La frecuencia de cambio de cada apósito vendrá determinada por su deterioro y las características específicas del producto seleccionado, teniendo en cuenta que los cambios frecuentes pueden lesionar aún más el lecho lesionado. Hay que dar como mínimo a un apósito un tiempo de dos semanas para que actúe. La utilización de apósitos de carbón plata ha demostrado ser más eficiente en el manejo de la carga bacteriana que la limpieza y desbridamiento por sí solos17.

Este tipo de heridas pueden presentar complicaciones las cuales se clasifican como complicaciones primarias o secundarias. Las complicaciones primarias pueden ser locales, las cuales son producidas por la progresiva afectación de tejidos sanos por presión y otros agravantes como los efectos de material necrótico, una sobreinfección, hemorragias e incluso afectar a articulaciones. O sistemáticas que aparecen como consecuencia generalizada de la lesión local, por ejemplo, una anemia derivada de la hemorragia en el desbridamiento de una lesión, el desarrollo de infecciones e incluso la infección crónica de la UPP. Las complicaciones secundarias aumentan la estancia hospitalaria, retraso en la recuperación y rehabilitación hospitalaria, las infecciones nosocomiales y la iatrogenia. Esto es una causa directa del aumento de la morbilidad, la complicación en las curas y empeoramiento de la calidad de vida del paciente18.

El método más eficaz es la prevención primaria en la que constan actividades como la inspección de la piel teniendo en cuenta las zonas con tendencia a prominencias óseas, la higiene manteniendo la piel limpia y seca, vigilando siempre los pliegues cutáneos y proporcionando hidratación mediante cremas o aceites corporales. La nutrición, mediante la administración de proteínas, hidratación mediante litro y medio o dos litros de agua al día, y si tienen problemas de deglución utilizar otras medidas con espesantes por ejemplo además del uso de suplementos proteicos y vitamínicos para una mejora nutricional. Una de las principales actividades de prevención es la movilización, la cual deberá ser cada cuatro horas y cada dos horas si presenta inmovilización total. No levantar el cabecero de la cama más de 30º para evitar la fricción, evitar tener al paciente más de cuatro horas sentado, y cuando sea así, la espalda deberá de estar en posición vertical con métodos como cojines de silicona6.

Tanto si el paciente está tanto en movimiento como inmovilizado se deberán proteger las zonas específicas de riesgo con medias estáticas y dinámicas. Además de la valoración del paciente, es imprescindible la función docente por parte de enfermería tanto a la familia como al paciente, en cuanto a cuidados y prevención. Por último, se deberá documentar toda la actividad realizada, en el historial clínico para reflejar una evaluación continua del paciente11.

 

OBJETIVOS

Realizar una búsqueda bibliográfica para comprobar la eficacia de los ácidos grasos en el tratamiento y prevención de las UPP.

 

METODOLOGÍA

Con el fin de fundamentar y complementar el programa de salud se realizó una revisión bibliográfica en las diferentes bases de datos científicas entre las que se encuentran Sácielo, Cuiden y ScienceDirect

Para ello se han introducido las siguientes palabras clave: úlceras por presión (pressure ulcer), ácidos grasos hiperoxigenados, prevención de úlceras, AGHO, AGE.

No se ha filtrado la búsqueda por años debido a que todavía no se ha realizado una investigación exhaustiva sobre el tema, por ello se han seleccionado cinco artículos de los encontrados ya que se han considerado como los más relevantes para la revisión bibliográficaAnexo III.

 

RESULTADOS

En el estudio de F García Alcaraz y cols. 2014, titulado “Eficacia de los ácidos grasos esenciales frente a los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de aparición de úlceras por presión en pacientes institucionalizados”, en el cual se llevó a cabo un estudio experimental, aleatorizado, controlado, con grupo control y grupo experimental en la “ Residencia de Mayores Alcabala de Albacete” para determinar la eficacia de los ácidos grasos hiperoxigenados (AGHO) versus los ácidos grasos esenciales (AGE) en la prevención de las UPP grado I en población geriátrica, se concluye que la incidencia máxima en el grupo experimental, al que se le aplicó AGE, es del 12,5% y en el grupo control, en el que se aplicó AGHO, es del 12,9%. Por lo tanto, no existen diferencias significativas entre los dos grupos de tratamiento, siendo ambas medidas igual de efectivas en la prevención de la aparición de UPP19.

En el estudio de F. Martínez y cols. 2009 titulado “La efectividad de los ácidos grasos hiperoxigenados en el cuidado de la piel perilesional, la prevención de las úlceras por presión, vasculares y de pie diabético”, en el cual se llevó a cabo una revisión bibliográfica sobre estudios acerca del uso y la efectividad de los AGHO, donde se encontraron 12 estudios descriptivos y 2 ensayos clínicos. En esta revisión se llegó a la conclusión de que los ácidos grasos disminuyen a la mitad la probabilidad de tener una UPP, y además de ser más eficaces en pacientes con un aporte nutricional bajo20.

En el estudio de J.C Restrepo Medrano y cols. 2014 titulado “Uso de ácidos grasos en la prevención de úlceras por presión y de extremidad inferior” se llevó a cabo una revisión bibliográfica en la que se encontraron 14 artículos, los cuales 6 fueron ensayos clínicos y 8 estudios descriptivos y revisiones sistemáticas, que se centraban en el uso y la efectividad de los AGHO y las actuaciones de los profesionales de enfermería en la prevención y tratamiento de UPP y heridas crónicas. Finalmente se concluyó que los AGHO disminuyen la incidencia de las UPP retrasando así mismo su aparición además de ser en cuanto a la relación coste/efecto adecuadas3.

En el estudio de M.D. Candela-Zamora y cols. 2009 titulado “Estudio comparativo de efectividad de dos ácidos grasos hiperoxigenados en el tratamiento de úlceras de grado I en pacientes geriátricos hospitalizados”, donde se llevó a cabo un ensayo clínico aleatorizado, en pacientes hospitalizados de la Unidad de Geriatría del Hospital Clínico San Carlos de Madrid. En este se quería evaluar si existe equivalencia entre los tratamientos de UPP con AGHO, grupo de intervención, y Mepentol, grupo de control. Como conclusión se obtuvo que no se puede afirmar que el tratamiento con AGHO Y Mepentol sea equivalente, aunque la curación con ambos sea relevante. El tratamiento con AGHO tuvo una mayor incidencia de curación21.

Por último, en el estudio de E. Gallart y cols. 2001 titulado “Estudio experimental para comprobar la efectividad de los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de las UPP en pacientes ingresados”, en el que se llevó a cabo un estudio experimental, aleatorizado, controlado, con grupo control y experimental siendo en total 192 pacientes los cuales ingresaban sin úlceras, pero tenían la movilidad y la actividad alteradas. El objetivo del estudio era identificar si existen diferencias en la incidencia de UPP en los que se realiza prevención con aplicación de AGHO y en los que no se les aplica. En este estudio se concluyó que los AGHO son útiles en la prevención de UPP dado que la incidencia de UPP en el grupo experimental, al que se le aplicó AGHO, es menor que en el grupo control22, Anexo IV.

 

DISCUSIÓN

Está demostrado que, para la prevención de las UPP, son muy eficaces los ácidos grasos hiperoxigenados. Esto se ve reflejado en el artículo “Estudio experimental para comprobar la efectividad de los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de las UPP en pacientes ingresados” de E. Gallart y colaboradores22.

Comparando el uso de ácidos grasos hiperoxigenados y de ácidos grasos esenciales, la incidencia de aparición de UPP es similar en ambos casos, como se expresa en el artículo “Eficacia de los ácidos grasos esenciales frente a los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de aparición de UPP en pacientes institucionalizados”, no obstante, en el estudio de F. Martínez y cols. 2009 titulado “La efectividad de los ácidos grasos hiperoxigenados en el cuidado de la piel perilesional, la prevención de las UPP, vasculares y de pie diabético” se indica que los ácidos grasos hiperoxigenados AGHO resultan una medida más efectiva para prevenir la aparición de UPP frente a la utilización de cremas grasas19,20.

Por el contrario, esta afirmación se refuta en el artículo “Eficacia de los ácidos grasos esenciales frente a los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de aparición de UPP en pacientes institucionalizados” donde se indica que podemos observar que en el número total de UPP I de nueva aparición, el 83,3% se encuentra en el grupo de AGHO y el 87,5% en el de AGE19. En cuanto a los beneficios de los ácidos grasos hiperoxigenados se ven corroborados en artículos como “Uso de ácidos grasos en la prevención de UPP y de extremidad inferior” y “La efectividad de los ácidos grasos hiperoxigenados en el cuidado de la piel perilesional, la prevención de las UPP, vasculares y de pie diabético”, donde se manifiesta que presentan una mejor relación coste-beneficio, siendo así costo efectivo. Así mismo, en este último artículo se cita que disminuyen a la mitad la probabilidad de tener úlceras por presión3,20.

 

CONCLUSIONES

Después de llevar a cabo la selección y la posterior comparación de los artículos, cabe destacar la importancia de los ácidos grasos hiperoxigenados en cuanto a la prevención de las UPP.

Esto es corroborado por diferentes estudios en los que se han observado diversos beneficios. Un ejemplo serían los AGHO los cuales reducen la incidencia de las UPP, y, por consiguiente, su prevención. Además, y en cuanto al tratamiento, los AGHO demuestran una mayor efectividad en la curación que otros fármacos como el Mepentol.

Sin embargo, los AGHO son igual de efectivos en la prevención de UPP que los ácidos grasos esenciales (AGE)Anexo IV.

 

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  8. Prado A, Andrades P, Benítez S. Úlceras por presión. En: Andrades Cvitanic P, Sepúlveda S, editores. Cirugía Plástica Esencial. Chile; 2005. p.106-118. Disponible en: https://www.redclinica.cl/Portals/0/Users/014/14/14/Publicaciones/ulceras_pre sion.pdf
  9. Dirección Enfermería Hospital Universitario Ramón y Cajal.Madrid; 2005. Protocolos de cuidados Úlceras por presión. Disponible en: http://www.madrid.org/cs/Satellite?blobcol=urldata&blobheader=application%2F pdf&blobkey=id&blobtable=MungoBlobs&blobwhere=1202756185545&ssbinary =true
  10. Arongo C, Fernández O, Torres B. Síndromes Geriátricos. Úlceras por presión. En: Anton M, editor. Tratado de Geriatría para residentes. Madrid: SEGG; 2007. p. 217-277.
  11. Elorriaga B, Royo D, García M, Cuevas C, Martínez Y, Cayón P, Buisán Raquel et al. Guía de cuidados enfermeros. Úlceras por presión. Madrid: Instituto Nacional de la Salud; 1996. Disponible en: http://www.ingesa.msssi.gob.es/estadEstudios/documPublica/internet/pdf/Guia ulceras.pdf.
  12. Úlceras por presión: Etiopatogenia [sede web]. Madrid: Ulceras.net; 2008 [actualizada el 5 de junio de 2011, acceso el 27 de octubre de 2017]. Disponible en: https://www.ulceras.net/monografico/109/97/ulceras-por-presion etiopatogenia.html
  13. Salazar C. et al. Úlceras por presión. En: Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Tratado de geriatría para residentes; 2007. Madrid. p: 217-226.
  14. Rodríguez M, Almozara R, García F, Malla R, Rivera J.Guía de prevención y tratamiento.Cuidados de enfermería al paciente con úlceras por presión. Guía de prevención y tratamiento. Cádiz: Hospital Universitario Puerta del Mar, 2004. Disponible en: http://www.saludmultimedia.net/ guests/gneaupp_files/guia_cadiz.pdf
  15. García Ruiz-Rozas J. et cols. Úlceras por presión [sede web]. La Coruña: Fisterra.com; 2011 [actualizada el 18 de julio de 2011, acceso el 15 de octubre de 2017]. Disponible en: https://www.fisterra.com/guias-clinicas/ulceras-por-presion/
  16. La cicatrización [sede web]. Madrid: Ulceras.net; 2008 [actualizada el 3 de mayo de 2009, acceso el 15 de octubre de 2017]. Disponible en: https://www.ulceras.net/monografico/130/123/cicatrizacion.html
  17. Generalitat valenciana conselleria de sanitat. Guía de práctica clínica de enfermería: prevención y tratamiento de úlceras y otras heridas crónicas. 1ª ed. Valencia: Generalitat, 2008.
  18. Soldevilla JJ, Torra JE, Verdú J, Martínez F, López P, Rueda J, et al. 2ª Estudio Nacional de Prevalencia de Úlceras por Presión en España, 2005. Epidemiología y variables definitorias de las lesiones y pacientes. Disponible en: http://scielo.isciii.es/pdf/geroko/v17n3/154helcos.pdf
  19. García F., Salmerón S., Martínez MJ., Tejada F. Eficacia de los ácidos grasos esenciales frente a los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de aparición de úlceras por presión en pacientes institucionalizados. En portada. 2014; Vol 17(4): 19-25.
  20. Martinez Cuervo F, Pareras Galofré E. La efectividad de los ácidos grasos hiperoxigenados en el cuidado de la piel perilesional, la prevención de las úlceras por presión, vasculares y de pie diabético. Gerokomos.2009; vol.20 (1).
  21. Candela MD. et al. Estudio comparativo de efectividad de dos ácidos grasos hiperoxigenados en el tratamiento de úlceras de grado I en pacientes geriátricos hospitalizado. Enferm Clin. 2010; Vol 20 (1): 10-16.
  22. Gallart E, et al. Estudio experimental para comprobar la efectividad de los ácidos grasos hiperoxigenados en la prevención de las úlceras por presión en pacientes ingresados. Enferm Clin.2001; vol 11(5):179-183.

 

ANEXOS

Anexo I: Escala de Norton modificada. Valoración riesgo UPP.

Estado físico Estado

mental

Actividad Movilidad Incontinencia Puntuación
Bueno Alerta Ambulante Total Ninguna 4
Mediano Apático Disminuida Camina con ayuda Ocasional 3
Regular Confuso Muy limitada Sentado Urinaria o fecal 2
Muy malo Estuporoso

Comatoso

Inmovil Encamado Urinaria y fecal 1

Fuente: elaboración propia.

 

Anexo II: Escala de Braden:

Percepción sensorial Exposición a la humedad Actividad Movilidad Nutrición Fricción y cizallamiento Puntuación
Completamente limitada Constantemente húmedo Encamado Inmovil Muy pobre Problema 1
Muy limitada A menudo húmedo En silla Muy limitada Probablemente inadecuada Problema potencial 2
Ligeramente limitada Ocasionalmente húmedo Deambula ocasionalmente Ligeramente limitada Adecuada No existe problema 3
Sin limitaciones Raramente húmedo Deambula frecuentemente Sin limitaciones Excelente 4

Fuente: elaboración propia.

 

Anexo III: Búsqueda bibliográfica:

BASES DE DATOS ARTÍCULOS SELECCIONADOS
Cuiden 20 2
Scielo 127 2
Science Direct 15 1
TOTAL 162 5

Fuente: elaboración propia.

 

Anexo IV: resultados búsqueda bibliográfica:

TÍTULO AUTORES, año Todos los autores TIPO DE ESTUDIO OBJETIVO POBLACIÓN RESULTADOS
Eficacia de los ácidos grasos esenciales frente a los AGHO en la prevención de aparición de úlceras por presión en pacientes institucionalizados. F. García Alcaraz,S. Salmerón Cifuentes,M. José Martínez Nieto, F. Tejada Cifuentes. Estudio

experimental,

aleatorizado,

controlado, con

grupo control y

grupo experimental.

Determinar la eficacia de ácidos grasos

esenciales (AGE) versus AGHO en la

prevención de (UPP) grado I en población geriátrica

institucionalizada

pacientes con riesgo de aparición de UPP.

Grupo de “

Residencia de

Mayores Alcabala de Albacete”.

No existen diferencias en la incidencia de UPP respecto a los dos grupos de

tratamiento (AGHO y AGE) , siendo ambas medidas igual de

efectivas en la

prevención de la

aparición de UPP.

La efectividad de los AGHO en el cuidado de la piel perilesional, la prevención de las úlceras por presión, vasculares y de pie diabético. F. Martínez Cuervo E.Pareras Galofré. Revisión

bibliográfica de los artículos

cuantitativos y

cualitativos

publicados en

relación a los

AGHO.

Conocer la efectividad de los AGHO en el

cuidado de la piel

perilesional, la

prevención de las UPP, vasculares y de pie

diabético, así como en la prevención de sus recidivas.

Los ácidos grasos

disminuyen a la mitad la probabilidad de

tener una UPP, y

además de ser más eficaces en pacientes con un aporte nutricional bajo.

Uso de ácidos grasos en la prevención de úlceras por presión y de extremidad inferior. JC Restrepo, Juan Guillermo Rojas, Manuel Alejandro García Rojas. Revisión

Bibliográfica.

Analizar la literatura científica acerca del uso y la efectividad de los AGHO y las actuaciones de los profesionales de enfermería en la prevención y tratamiento de UPP y heridas crónicas. Los AGHO reducen la incidencia de UPP y tiene una buena relación coste/efecto.
Efectividad de Los

AGHO en el tratamiento de úlceras de grado I en pacientes geriátricos hospitalizados.

M.D. Candela-Zamora, M.A Gómez, B Solas, C Fernández

Pérez, M Martí́n-González,

L Manzanedo-Basilio, S

Navarro-Gorjón, R González Dugo, S Rodríguez Sánchez, M.S.G Núñez

Marugan, C Nosti del Valle, T García -Aceña, S, Cano Escudero y N del Prado González.

Estudio comparativo a partir de un

ensayo clínico con una muestra

aleatorizada con

triple enmascaramiento.

Evaluar si la

equivalencia entre dos tratamientos con bases de los

AGHO y Mepentol: AGHO y Fitoterapia.

Paciente Ingresados en la unidad de

geriatría del Hospital Clínico de San Carlos.

No se pudo concluir que el tratamiento de los AGHO sea equivalente al

tratamiento con

Mepentol. Los AGHO tienen mayor incidencia de curación.

Estudio experimental para comprobar la efectividad de los AGHO en la prevención de las

úlceras por presión en pacientes ingresados

E. Gallart, C.Fuentelsaz,

G.Vivas, I. Garnacho, L. Font, R. Arán

Estudio

experimental

Identificar si hay

diferencias en la

incidencia de UPP en los

enfermos a los que se realiza prevención con aplicación de AGHO s y a los que no se les aplica.

192 pacientes que ingresaron en un centro sanitario sin UPP y que tenían la movilidad y la actividad alteradas. Los pacientes del grupo de control y del grupo experimental fueron elegidos de manera aleatoria y accidental, según ingresaban. La incidencia de las UPP es menor en el grupo experimental, lo que indica que los AGHO son útiles para prevenir el desarrollo de este tipo de úlceras.

Fuente: elaboración propia

 

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