Vacunación frente al neumococo en adultos: recomendaciones actuales, indicaciones clínicas y rol de enfermería en atención primaria

30 junio 2025

AUTORES

  1. Susana Teresa Lacasa Viscasillas. Enfermera. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.
  2. Vanessa Pérez Gamazo. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  3. Alicia Mas Álvarez. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  4. Marta Mimbrera Jericó. Enfermera. Centro de Salud de Jaca, Hecho y Berdún (Huesca). España.
  5. Sonsoles María Iglesias Constante. Matrona. Hospital de Jaca (Huesca). España.
  6. Pablo Aguilar Baines. Enfermero. Centro de Salud de Sabiñánigo (Huesca). España.

 

RESUMEN

La infección por Streptococcus pneumoniae representa una causa significativa de morbilidad y mortalidad en adultos, especialmente en mayores de 65 años y en personas con comorbilidades crónicas o inmunosupresión. La vacunación constituye una estrategia clave en salud pública para la prevención de enfermedades neumocócicas invasivas (ENI) y no invasivas, como la neumonía adquirida en la comunidad. En los últimos años, las recomendaciones han evolucionado con la disponibilidad de nuevas vacunas conjugadas que ofrecen mayor cobertura frente a serotipos prevalentes. Este estudio realiza una revisión narrativa de la literatura científica publicada entre 2010 y 2024, incluyendo guías clínicas, revisiones sistemáticas y estudios observacionales extraídos de bases como PubMed, Scopus y Cochrane Library. Se abordan las indicaciones actuales de vacunación en adultos según edad y factores de riesgo, la secuencia óptima entre vacunas conjugadas y polisacáridas, y la eficacia demostrada en la reducción de hospitalizaciones y complicaciones respiratorias. Además, se analiza el papel esencial del personal de enfermería en atención primaria en la captación de pacientes candidatos, la administración segura de la vacuna, el registro correcto y la educación sanitaria. Se destaca también la importancia de campañas de sensibilización, especialmente en contextos de baja cobertura, y el impacto de la vacunación en la sostenibilidad del sistema sanitario mediante la prevención de ingresos hospitalarios y tratamientos antibióticos. En conclusión, la vacunación frente al neumococo en adultos es una intervención coste-efectiva y de alto impacto en salud pública, que requiere estrategias proactivas y multidisciplinarias para su adecuada implementación en la práctica clínica.

PALABRAS CLAVE

Enfermedades neumocócicas, vacunación en adultos, neumococo, atención primaria de salud, vacunas conjugadas neumocócicas, prevención de enfermedades.

ABSTRACT

Streptococcus pneumoniae infection represents a significant cause of morbidity and mortality in adults, especially in those over 65 years of age and individuals with chronic comorbidities or immunosuppression. Vaccination is a key public health strategy for the prevention of both invasive pneumococcal disease (IPD) and non-invasive conditions such as community-acquired pneumonia. In recent years, recommendations have evolved with the availability of new conjugate vaccines that offer broader coverage against prevalent serotypes.This study presents a narrative review of the scientific literature published between 2010 and 2024, including clinical guidelines, systematic reviews, and observational studies from databases such as PubMed, Scopus, and the Cochrane Library. It addresses current vaccination indications in adults based on age and risk factors, the optimal sequence between conjugate and polysaccharide vaccines, and the demonstrated efficacy in reducing hospitalizations and respiratory complications.Additionally, the essential role of nursing staff in primary care is analyzed, particularly in identifying eligible patients, ensuring safe vaccine administration, accurate documentation, and providing health education. The importance of awareness campaigns is also highlighted, especially in settings with low coverage, along with the impact of vaccination on the sustainability of the healthcare system through the prevention of hospital admissions and antibiotic treatments.In conclusion, pneumococcal vaccination in adults is a cost-effective intervention with a high public health impact, requiring proactive and multidisciplinary strategies for its proper implementation in clinical practice.

KEY WORDS

Pneumococcal infections, adult immunization, streptococcus pneumoniae, primary health care, pneumococcal vaccines, disease prevention.

INTRODUCCIÓN

La vacunación frente al neumococo en adultos constituye una estrategia clave de prevención frente a enfermedades potencialmente graves como la neumonía, la bacteriemia y la meningitis. El Streptococcus pneumoniae es una de las principales causas de infección en personas mayores y en individuos con enfermedades crónicas o inmunosupresión, lo que lo convierte en un agente de alto impacto clínico y epidemiológico. La carga de enfermedad neumocócica en la población adulta se traduce en una elevada tasa de hospitalizaciones, complicaciones respiratorias severas y mortalidad, especialmente entre los mayores de 65 años. En este contexto, la inmunización se presenta como una intervención prioritaria en salud pública, no solo por su capacidad de reducir el riesgo de enfermedad invasiva, sino también por su efecto protector indirecto sobre la población general mediante la reducción de la transmisión comunitaria1. Las estrategias de vacunación han evolucionado en los últimos años con la introducción de vacunas conjugadas de mayor valencia, que han demostrado una cobertura más amplia frente a serotipos prevalentes y una mayor inmunogenicidad en comparación con las vacunas polisacáridas. Este avance ha reforzado la necesidad de implementar programas de vacunación sistemática y personalizada en adultos, especialmente en aquellos con factores de riesgo, con el fin de disminuir la morbilidad, las complicaciones asociadas y los costes sanitarios derivados de las infecciones neumocócicas.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión narrativa de la literatura científica con el objetivo de sintetizar las recomendaciones actuales y la evidencia clínica sobre la vacunación antineumocócica en población adulta. Para ello, se consultaron las bases de datos biomédicas PubMed, Scopus y Cochrane Library, seleccionando artículos publicados entre enero de 2010 y abril de 2024. Se utilizaron como descriptores los términos “pneumococcalvaccines”, “adultimmunization”, “Streptococcus pneumoniae”, “vaccinationschedule” y “primaryhealth care”, combinados mediante operadores booleanos para optimizar los resultados.

Los criterios de inclusión fueron: guías clínicas nacionales e internacionales (CDC, OMS, Ministerio de Sanidad de España), revisiones sistemáticas, estudios observacionales en adultos, documentos de consenso de sociedades científicas, y artículos originales que abordarán la eficacia, indicaciones y pautas de administración de las vacunas neumocócicas. Se excluyeron estudios duplicados, publicaciones centradas exclusivamente en población pediátrica, informes sin revisión por pares y artículos cuyo texto completo no estuviera disponible.

La revisión se realizó en dos fases. En la primera, se procedió a la lectura de títulos y resúmenes para evaluar la pertinencia. En la segunda, se analizó el texto completo de los documentos seleccionados, extrayendo información relevante sobre tipos de vacunas disponibles (polisacárida 23-valente, conjugada 13-valente, 15-valente y 20-valente), pautas de administración, eficacia clínica, cobertura por grupo etario y papel del personal sanitario en su implementación. La información fue sintetizada de forma narrativa y organizada en apartados temáticos para facilitar su comprensión y aplicación práctica en atención primaria.

RESULTADOS

Tipos de vacunas disponibles:

En la actualidad, existen dos tipos principales de vacunas autorizadas para la prevención de las infecciones neumocócicas en adultos: las vacunas polisacáridas y las vacunas conjugadas. Ambas presentan diferencias sustanciales en cuanto a composición, inmunogenicidad y aplicaciones clínicas.

La vacuna polisacárida 23-valente (VNP23) contiene polisacáridos capsulares purificados de 23 serotipos distintos de Streptococcus pneumoniae, que en conjunto representan un porcentaje significativo de los casos de enfermedad neumocócica invasiva (ENI) a nivel mundial. Su administración suele realizarse en una única dosis intramuscular, sin necesidad de refuerzo inmediato. Sin embargo, su principal limitación es la falta de inducción de memoria inmunológica, dado que su acción se basa en una respuesta inmunitaria T-independiente. Aun así, la VNP23 sigue siendo ampliamente utilizada en mayores de 65 años y en personas con comorbilidades o inmunodepresión, debido a su capacidad de proporcionar una cobertura amplia frente a múltiples serotipos relevantes2.

Por otro lado, las vacunas conjugadas, como la 13-valente (VNC13) y la más reciente 20-valente (VNC20), están compuestas por polisacáridos capsulares unidos a una proteína transportadora (CRM197) que potencia la respuesta inmune. Esta conjugación permite estimular una respuesta inmunitaria T-dependiente, lo que se traduce en una mayor producción de anticuerpos, así como en el desarrollo de memoria inmunológica duradera, incluso en pacientes inmunocomprometidos o con inmunosenescencia3. La VNC13 ha sido ampliamente utilizada desde su aprobación, mientras que la VNC20, que incluye protección frente a siete serotipos adicionales, representa un avance importante en la cobertura serotípica y en la simplificación de pautas vacunales4.

La elección entre uno u otro tipo de vacuna, o su combinación secuencial, debe individualizarse según el perfil clínico del paciente, su edad y los factores de riesgo presentes, siguiendo las recomendaciones vigentes de las autoridades sanitarias.

Indicaciones clínicas:

La vacunación frente al Streptococcus pneumoniae en adultos está recomendada de forma prioritaria en determinados grupos poblacionales que presentan un mayor riesgo de desarrollar enfermedades neumocócicas invasivas o graves. Estas recomendaciones están respaldadas por sociedades científicas internacionales y recogidas en múltiples guías clínicas actualizadas.

Una de las principales indicaciones es la edad avanzada. Todos los adultos mayores de 65 años deben recibir la vacuna antineumocócica, independientemente de si presentan o no comorbilidades. En este grupo etario, el riesgo de neumonía, bacteriemia o meningitis neumocócica aumenta considerablemente debido a la inmunosenescencia, por lo que la inmunización ofrece beneficios importantes en términos de morbilidad y mortalidad prevenibles5.

Asimismo, se recomienda vacunar a las personas con inmunodepresión, ya sea por enfermedades como el VIH, tratamiento con fármacos inmunosupresores (corticoides a dosis altas, agentes biológicos, quimioterapia), o por haber sido sometidos a un trasplante de órgano sólido o de médula ósea. En estos pacientes, el riesgo de infección neumocócica es significativamente mayor, y la vacunación debe contemplarse de forma preferente y secuencial, con esquemas adaptados6.

También deben ser vacunados los adultos con enfermedades crónicas, entre las que destacan la diabetes mellitus, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), la insuficiencia cardíaca, así como la enfermedad hepática o renal crónica, incluyendo pacientes con síndrome nefrótico o en diálisis. En todos estos casos, las comorbilidades contribuyen a un mayor riesgo de complicaciones graves por infección neumocócica7.

Por último, existen indicaciones específicas relacionadas con situaciones anatómicas o funcionales de riesgo. La asplenia funcional o anatómica —como en pacientes con drepanocitosis o esplenectomía— constituye una situación de inmunodeficiencia específica frente a bacterias encapsuladas como el neumococo. Asimismo, se incluye entre las indicaciones a personas portadoras de implantes cocleares o con fístulas de líquido cefalorraquídeo, ya que estas condiciones predisponen a infecciones del sistema nervioso central por diseminación directa8.

La correcta identificación de estos grupos de riesgo en el ámbito de la atención primaria permite una estrategia vacunal eficaz, proactiva y coste-efectiva.

Esquemas de vacunación:

La elección del esquema de vacunación frente al Streptococcus pneumoniae en adultos depende fundamentalmente del perfil de riesgo del paciente, su edad y las vacunas disponibles en cada sistema sanitario. Las pautas actuales, avaladas por sociedades científicas y organismos internacionales de salud, recomiendan diferentes combinaciones para optimizar la protección frente a los serotipos neumocócicos más prevalentes y virulentos.

Uno de los esquemas más utilizados es la administración secuencial de la vacuna conjugada 13-valente (VNC13) seguida de la vacuna polisacárida 23-valente (VNP23). Esta pauta se indica en adultos inmunodeprimidos, con enfermedades crónicas o mayores de 65 años con factores de riesgo adicionales. Se recomienda que ambas vacunas se administran separadas por al menos un año, con el objetivo de maximizar tanto la respuesta inmunológica primaria como la amplitud de cobertura serotípica. La vacuna conjugada induce una memoria inmunológica más robusta, mientras que la polisacárida amplía el espectro de serotipos protegidos9.

En los últimos años, con la aprobación de nuevas vacunas conjugadas como la VNC20 (20-valente), algunos países han optado por simplificar el esquema. La VNC20 proporciona protección frente a un número mayor de serotipos en comparación con la VNC13, lo que permite una única dosis sin necesidad de refuerzo posterior con VNP23, especialmente en adultos mayores sin condiciones de riesgo específicas. Este enfoque facilita la adherencia al calendario vacunal, reduce costos asociados a la administración secuencial y disminuye posibles errores en la pauta vacunal10.

En conclusión, la selección del esquema debe ser individualizada, considerando tanto las características clínicas del paciente como la disponibilidad de vacunas en cada contexto sanitario. La formación del personal sanitario y la actualización de los protocolos vacunales son esenciales para garantizar una implementación adecuada.

Eficacia clínica:

La vacunación frente al neumococo en adultos ha mostrado una eficacia clínica significativa en múltiples estudios observacionales, ensayos clínicos y revisiones sistemáticas. Las evidencias acumuladas respaldan su uso como una intervención clave en la reducción de la carga de enfermedad neumocócica, tanto en formas invasivas como no invasivas.

Diversos estudios han demostrado una reducción significativa en las hospitalizaciones por neumonía neumocócica adquirida en la comunidad entre los adultos vacunados, especialmente con la vacuna conjugada 13-valente (VNC13). Esta reducción se ha observado de forma consistente en cohortes de mayores de 65 años y en pacientes con enfermedades crónicas, mostrando beneficios tanto individuales como colectivos11.

Asimismo, se ha constatado una disminución en la mortalidad asociada a infecciones invasivas por Streptococcus pneumoniae, como la bacteriemia y la meningitis, particularmente en personas mayores y en aquellas con comorbilidades como diabetes, EPOC o insuficiencia cardíaca. En estos grupos, la vacunación ha contribuido a una menor incidencia de complicaciones graves y a una mejora en la calidad de vida12.

Además, se ha observado una alta eficacia inmunogénica incluso en pacientes inmunodeprimidos, siempre que se sigan los esquemas vacunales adecuados. En este sentido, el uso de vacunas conjugadas permite inducir una respuesta inmune más robusta y duradera en comparación con las vacunas polisacáridas, favoreciendo una mayor protección en personas con VIH, receptores de trasplantes o en tratamiento inmunosupresor13.

En conjunto, estos hallazgos respaldan firmemente la recomendación de vacunar a la población adulta en riesgo, y subrayan el impacto positivo de la inmunización neumocócica en términos de salud individual y colectiva.

Seguridad y tolerancia:

Las vacunas neumocócicas actualmente autorizadas para su uso en adultos —incluyendo tanto la vacuna polisacárida 23-valente (VNP23) como las vacunas conjugadas 13-valente (VNC13) y 20-valente (VNC20)— han demostrado un perfil de seguridad excelente en diversos estudios clínicos y de farmacovigilancia.

Los efectos adversos más comunes reportados tras la administración de estas vacunas son leves y autolimitados. Entre ellos destacan el dolor en el sitio de inyección, eritema leve, tumefacción local y ocasionalmente febrícula o malestar general, que suelen resolverse en 24–48 horas sin requerir intervención médica14.

En los estudios postcomercialización y en programas de vacunación a gran escala, no se ha evidenciado una asociación causal con enfermedades autoinmunes ni con eventos adversos graves, incluso en pacientes con comorbilidades o inmunocomprometidos15. La tasa de notificación de efectos secundarios graves es extremadamente baja, y los beneficios superan ampliamente cualquier riesgo potencial.

Además, las vacunas conjugadas, al inducir una respuesta inmunológica más específica y duradera, se consideran particularmente seguras en poblaciones vulnerables como personas mayores o inmunosuprimidas, donde la tolerabilidad es un factor crítico para la aceptación de la vacuna.

Este favorable perfil de seguridad ha facilitado su inclusión en calendarios vacunales nacionales y en recomendaciones de sociedades científicas y organismos de salud pública internacionales, contribuyendo al aumento de la cobertura vacunal y a la prevención eficaz de enfermedades neumocócicas en adultos.

Coste-efectividad:

La vacunación frente al neumococo en adultos ha demostrado ser una intervención altamente coste-efectiva desde el punto de vista del sistema sanitario y de la salud pública. Diversos estudios económicos han analizado el impacto de esta estrategia preventiva y coinciden en que su implementación sistemática reduce significativamente la carga económica asociada a las enfermedades neumocócicas.

En primer lugar, la vacunación permite prevenir hospitalizaciones, ingresos en unidades de cuidados intensivos (UCI) y la utilización prolongada de antibióticos, lo cual se traduce en una disminución directa de los costes asistenciales y farmacológicos16. La prevención de estas complicaciones clínicas, especialmente en adultos mayores y pacientes de riesgo, evita gastos elevados derivados de estancias hospitalarias prolongadas y tratamientos complejos.

Además, existen costes indirectos relevantes que también se reducen con la vacunación, como la pérdida de autonomía funcional, el incremento de la dependencia tras una neumonía grave o meningitis, y la mortalidad prematura, especialmente en personas mayores. Estos eventos no solo generan un impacto económico sobre los sistemas de salud y servicios sociales, sino también sobre las familias y cuidadores17.

Los modelos de análisis de coste-utilidad destacan que esta intervención resulta particularmente rentable en grupos de riesgo, como personas con enfermedades crónicas (EPOC, diabetes, insuficiencia renal) o inmunosupresión, ya que en ellos la incidencia y severidad de la enfermedad es mayor, lo que amplifica el beneficio clínico y económico de la inmunización18.

En conjunto, la evidencia disponible respalda la inclusión de la vacunación neumocócica dentro de las políticas sanitarias preventivas, tanto por su eficacia clínica como por su impacto positivo en la sostenibilidad económica del sistema de salud.

Barreras de implementación:

A pesar de la evidencia sólida sobre la eficacia y coste-efectividad de la vacunación neumocócica en adultos, su cobertura sigue siendo subóptima en muchos países. La implementación adecuada de esta intervención preventiva se enfrenta a múltiples barreras, tanto a nivel del sistema sanitario como del propio paciente.

Una de las principales dificultades es la baja percepción del riesgo que tienen muchos adultos, especialmente los menores de 65 años con comorbilidades, respecto a la infección por Streptococcus pneumoniae. A diferencia de otras vacunas como la antigripal, la neumocócica no siempre es percibida como una prioridad, lo que se traduce en una menor demanda espontánea19. Esta falta de conciencia se ve reforzada por la escasa difusión en medios y campañas institucionales específicas dirigidas a la población adulta.

Otra barrera importante es la falta de actualización de los profesionales sanitarios sobre las nuevas recomendaciones, tipos de vacunas disponibles y esquemas secuenciales indicados. Esta desactualización puede provocar dudas al momento de prescribir la vacuna, omisión de pacientes candidatos o aplicación incorrecta del calendario vacunal20. Es necesario fomentar la formación continuada y facilitar herramientas prácticas para la toma de decisiones en consulta.

Por último, muchos sistemas de salud carecen de mecanismos sistemáticos de registro vacunal en adultos y de sistemas de alertas electrónicas que recuerden la vacunación pendiente al profesional o al paciente. La ausencia de estos recursos tecnológicos dificulta la trazabilidad de la pauta y limita las estrategias de captación activa, especialmente en colectivos de riesgo que requieren seguimiento a largo plazo.

En conjunto, superar estas barreras implica un enfoque multifactorial que combine educación sanitaria, actualización profesional y mejoras organizativas, con el fin de aumentar las tasas de vacunación neumocócica y su impacto positivo en la salud pública.

DISCUSIÓN

La vacunación frente a Streptococcus pneumoniae constituye una de las intervenciones más eficaces y coste-efectivas en la prevención de enfermedades infecciosas graves en adultos. A pesar de ello, su implementación todavía presenta desafíos importantes. Los datos revisados en este estudio confirman la eficacia de las vacunas disponibles —tanto conjugadas como polisacáridas— en la reducción de hospitalizaciones por neumonía, complicaciones respiratorias y mortalidad en personas mayores y pacientes con enfermedades crónicas o inmunodeprimidas12.

La introducción de vacunas conjugadas de amplio espectro como la VNC20 supone un avance relevante al permitir una protección más duradera y una mayor cobertura serotípica con una sola dosis10. No obstante, en muchos contextos sanitarios su acceso aún es limitado, lo que hace necesario continuar aplicando esquemas secuenciales VNC13–VNP23, especialmente en grupos de alto riesgo. La elección del esquema vacunal debe individualizarse en función del estado inmunológico, edad y disponibilidad local, tal como recomiendan las guías clínicas más recientes5.

En cuanto a la seguridad, la evidencia revisada respalda un excelente perfil de tolerancia, sin señales relevantes de efectos adversos graves, lo que refuerza su indicación en adultos, incluso en aquellos con condiciones médicas complejas15. Además, el análisis económico demuestra que la inmunización no solo previene complicaciones clínicas, sino que también reduce de forma significativa el gasto sanitario derivado de hospitalizaciones, tratamientos antibióticos y secuelas a largo plazo17.

No obstante, persisten barreras importantes para alcanzar una cobertura vacunal adecuada. Entre ellas destacan la falta de percepción del riesgo por parte de la población adulta, el desconocimiento por parte de algunos profesionales sanitarios sobre las nuevas pautas vacunales y la ausencia de herramientas sistematizadas de registro y recordatorio20. Superar estas limitaciones requiere estrategias multidisciplinares que incluyan campañas informativas, formación continua y el fortalecimiento de los sistemas de información vacunal.

En este contexto, el personal de enfermería desempeña un papel clave en la identificación de candidatos, administración de la vacuna, seguimiento del calendario y educación sanitaria. Su implicación activa puede contribuir a mejorar las tasas de vacunación, especialmente en atención primaria, donde se establece un contacto estrecho y continuado con la población diana.

 

CONCLUSIONES

La vacunación frente al neumococo en adultos constituye una estrategia de prevención altamente eficaz, segura y coste-efectiva, con un impacto significativo en la reducción de la morbilidad y mortalidad asociadas a las enfermedades neumocócicas. Diversos estudios avalan su efectividad en la prevención de neumonía adquirida en la comunidad, bacteriemia y otras infecciones invasivas, así como en la disminución de ingresos hospitalarios, uso de antibióticos y complicaciones respiratorias, especialmente en población mayor de 65 años y en personas con enfermedades crónicas o estados de inmunosupresión.

La implementación sistemática de los programas de vacunación en adultos requiere una planificación adecuada que contemple tanto la selección del tipo de vacuna más apropiada (conjugada o polisacárida) como el diseño de esquemas secuenciales adaptados al perfil de riesgo individual. El uso de vacunas conjugadas de última generación, como la VNC20, abre nuevas posibilidades para optimizar la cobertura inmunológica con una sola dosis, facilitando la adherencia y la logística del programa vacunal.

No obstante, para alcanzar una cobertura poblacional adecuada, es necesario superar barreras como la baja percepción del riesgo, la falta de actualización de los profesionales y la escasa integración de herramientas de seguimiento vacunal. En este contexto, el papel del personal de enfermería resulta fundamental, no solo en la administración de las vacunas, sino también en la identificación de candidatos, el registro adecuado y la educación sanitaria individual y comunitaria.

En conclusión, la vacunación neumocócica en adultos debe consolidarse como una prioridad en salud pública. Su correcta implementación y seguimiento activo permiten no solo mejorar la salud individual, sino también contribuir a la sostenibilidad del sistema sanitario mediante la prevención de enfermedades evitables.

 

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