AUTORES
- Beatriz Esteban Gil. Servicio Aragonés de Salud.
- Ester Marquina de Diego. Servicio Aragonés de Salud.
- Ana Buera Colell. Servicio Aragonés de Salud.
- Patricia Valero Guillén. Servicio Aragonés de Salud.
- África Orensanz Álava. Servicio Aragonés de Salud.
- Lorena Buil Martínez. Servicio Aragonés de Salud.
RESUMEN
La varicela y el herpes zóster son dos enfermedades causadas por un mismo virus varicela zóster. Mismo virus que normalmente tras el contagio de la varicela durante la infancia, sin complicaciones en la mayoría de los casos, se queda alojado en las raíces nerviosas, para reactivarse meses o años más tarde causando lo que se conoce como herpes zóster.
La varicela ha sido considerada una enfermedad propia de la infancia, habitualmente benigna; no obstante, a menudo se presentan complicaciones. La más frecuente es la infección de piel y tejidos blandos, que por lo general resulta del rascado constante de las lesiones. Otras complicaciones incluyen neumonía, encefalitis, cerebelitis y coagulopatías, que requieren hospitalización. Desde 1986, existe una vacuna segura y eficaz para prevenir esta enfermedad. Vacuna introducida en el calendario vacunal infantil en España en 2005 y actualmente con una pauta de administración de dos dosis.
El Herpes Zóster se presenta cuando nuestro sistema inmune se debilita y aparece manifestando una erupción en un trayecto nervioso ya sea zona costal, rostro.
Tras la desaparición de la erupción, puede quedar dolor del nervio, lo que se conoce como neuralgia postherpética, en la región de la piel previamente afectada, que puede persistir durante varios meses o años. Dolor en ocasiones incapacitante para los que lo sufren.
En raras ocasiones el herpes zóster puede causar una enfermedad diseminada grave con riesgo de muerte, pero si presenta más complicaciones post resolución del cuadro en personas inmunodeprimidas. Por ejemplo, alteraciones de la visión en aquellos que afectan a la región del nervio óptico.
Se estima que hasta un 30% de la población desarrollará un cuadro clínico de herpes zóster a lo largo de su vida. El porcentaje asciende progresivamente con la edad llegando hasta al 50% en personas de 85 años o más.
Actualmente existe una vacuna introducida en el calendario vacunal de España.
La pauta de vacunación consiste en dos dosis, que se administran por vía intramuscular, con intervalo entre 2 y 6 meses entre las dosis.
La vacunación se recomienda a personas de 65 años y a personas a partir de los 18 años que tienen un alto riesgo de padecer herpes zóster, por ejemplo, si padecen VIH; hemopatías malignas, tumores en tratamiento con quimioterapia…
Actualmente en España se está captando a los que han cumplido 65 y 80 años. Progresivamente se incluirán más rangos de edad.
PALABRAS CLAVE
Varicela, herpes zóster, vacunas.
ABSTRACT
Chickenpox and herpes zoster are two diseases caused by the same varicella zoster virus. The same virus that normally occurs after chickenpox infection during childhood, without complications in most cases, remains lodged in the nerve roots, only to reactivate months or years later causing what is known as herpes zoster.
Chickenpox has been considered a childhood disease, usually benign; However, complications often occur. The most common is infection of the skin and soft tissues, which generally results from constant scratching of the lesions. Other complications include pneumonia, encephalitis, cerebellitis, and coagulopathies, which require hospitalization. Since 1986, there has been a safe and effective vaccine to prevent this disease. Vaccines were introduced into the children’s vaccination schedule in Spain with 1 dose at 15 months and another at 3 years. If you have not received it at that age, it is administered with a schedule of 2 doses separated by a minimum of 4 weeks.
Herpes Zoster occurs when our immune system weakens and appears to manifest a rash in a nerve tract, be it the costal area, face… after the rash disappears, nerve pain may remain, which is known as postherpetic neuralgia, in the previously affected region of skin, which may persist for several months or years. Very exhausting pain for those who suffer from it.
In rare cases, herpes zoster can cause serious disseminated disease with risk of death, but it does present more complications after resolution of the condition in immunosuppressed people. For example, vision alterations in those that affect the region of the optic nerve.
It is estimated that up to 30% of the population will develop a clinical picture of herpes zoster throughout their lives. The percentage increases progressively with age, reaching up to 50% in people aged 85 years or older.
There is currently a vaccine introduced into the Spanish vaccination schedule.
The vaccination schedule consists of two doses, which are administered intramuscularly, with an interval between 2 and 6 months between doses.
Vaccination is recommended for people 65 years of age and for people 18 years and older who are at high risk of shingles, for example if they have HIV; malignant hemopathies, tumors undergoing chemotherapy…
Currently in Spain, those who have turned 65 and 80 are being recruited. More age ranges will be included progressively.
KEY WORDS
Chickenpox, herpes zoster, vaccines.
DESARROLLO DEL TEMA
El virus varicela zoster puede causar dos enfermedades, la varicela y el herpes zóster.
En el caso de la varicela en España se dan una media anual de unos 300.000 casos (tasa media de 500/100.000 habitantes), en los últimos 15 años1.
La varicela ha sido considerada una enfermedad propia de la infancia, habitualmente benigna; no obstante, a menudo se presentan complicaciones. La más frecuente es la infección de piel y tejidos blandos, que por lo general resulta del rascado constante de las lesiones. Otras complicaciones incluyen neumonía, encefalitis, cerebelitis y coagulopatías, que requieren hospitalización.
La vacuna frente a la varicela se incorporó en España en 2005 para personas susceptibles de entre 10 y 14 años.
Actualmente la pauta de administración es 1 dosis a los 15 meses y otra a los 3 años. En caso de no haberla recibido en esa edad se administra con una pauta de 2 dosis separadas un mínimo de 4 semanas2.
El Herpes Zóster es producido por el mismo virus varicela zóster. Mismo virus que causa la varicela.
Tras cursar la enfermedad, generalmente sin complicaciones, el virus se queda alojado en las raíces nerviosas, para reactivarse meses o años más tarde causando lo que se conoce como herpes zóster.
Se estima que hasta un 30% de la población desarrollará un cuadro clínico de herpes zoster a lo largo de su vida. El porcentaje asciende progresivamente con la edad llegando hasta al 50% en personas de 85 años o más3.
Clínica del Herpes Zóster:
Consiste en un dolor ardiente seguido de la aparición de pequeñas manchas rojas en la piel que más tarde se convierten en vesículas (pequeñas ampollas llenas de contenido líquido) y que se distribuyen como una cinta, generalmente en una zona concreta de un solo lado del cuerpo. Aparecen principalmente en el tronco, pero también puede ocurrir en la zona de la cabeza. La erupción es también conocida popularmente como “culebrilla”. Una vez que la erupción ha sanado puede quedar dolor del nervio, lo que se conoce como neuralgia postherpética, en la región de la piel previamente afectada, que puede persistir durante varios meses o años. En muy raras ocasiones el herpes zóster puede causar una enfermedad diseminada grave con riesgo de muerte. Afecta principalmente en personas con inmunosupresión y puede ocasionar gran discapacidad física y alteraciones emocionales, ya que incapacita al paciente, principalmente a los adultos mayores, en la realización de sus actividades diarias y en el sueño; en otros casos, puede causar alteraciones oculares que llevan a la pérdida de la visión o a la enfermedad diseminada que requiere hospitalización (4).
Factores de riesgo:
Cualquier persona que haya tenido varicela puede desarrollar herpes zóster. Puede aparecer a cualquier edad, siendo más frecuente a partir de los 50 años.
La probabilidad de desarrollar herpes zóster aumenta en personas con inmunosupresión o estrés. El herpes zóster generalmente sólo ocurre una vez, pero ocasionalmente puede repetirse. No se adquiere por contacto con alguien con varicela o con herpes zóster. Pero si es por contacto con el líquido que contienen las vesículas, por lo tanto, son infecciosas.
Las personas que aún no han padecido varicela o que no han sido vacunadas pueden infectarse si entran en contacto con las vesículas del herpes zóster, en cuyo caso desarrollarían una varicela. Para prevenir la transmisión a personas con inmunosupresión, las vesículas del herpes zóster deben cubrirse con cuidado hasta que formen una costra, generalmente entre 7 y 10 días5.
Tratamiento preventivo:
La vacunación se recomienda a personas de 65 años y a personas a partir de los 18 años que tienen un alto riesgo de padecer herpes zóster por estar inmunodeprimidos. Además, se podrán captar progresivamente cohortes entre 66 y 80 años comenzando por la población que cumple 65 y 80 años.
Existen actualmente dos vacunas autorizadas: una vacuna atenuada (no disponible actualmente) y una vacuna producida por técnicas de recombinación de ADN compuesta por una glicoproteína (HZ/su).
Se administra en 2 dosis con un intervalo entre 2 y 6 meses entre dosis, que se administran por vía intramuscular.
Se puede administrar en personas con inmunosupresión.
Si han pasado más de 6 meses desde la primera dosis, no es necesario reiniciar la pauta de vacunación y la segunda dosis debe administrarse cuanto antes. Pero si la segunda dosis de vacuna se administra antes del mes tras la primera dosis, puede que no se haya generado una adecuada protección, por lo que se recomienda la administración de otra dosis a partir de los 2 meses de la última dosis administrada. No obstante, en situaciones de inmunosupresión en las que interese una protección precoz el intervalo puede acortarse a un mes2,3.
Efectividad:
Los datos de los estudios sobre la respuesta inmune tras la vacunación muestran que los títulos de anticuerpos están muy por encima de los títulos antes de la vacunación hasta los 10 años tras la pauta completa.
En los estudios de seguimiento de los participantes en los ensayos clínicos la eficacia de la vacuna supera el 73% a los diez años tras la vacunación en los de 50 o más años. La vacuna mantiene la eficacia en personas con inmunosupresión.
La vacuna frente a herpes zóster tiene un buen perfil de seguridad y es bien tolerada tanto en personas sanas como con inmunosupresión4,5.
Reacciones adversas:
Las más frecuentes son:
-Dolor en el lugar de la inyección, enrojecimiento e hinchazón, que se resuelven en 2-3 días.
-Reacciones generales como dolores musculares, cansancio, dolor de cabeza, fiebre, escalofríos y/o síntomas gastrointestinales que pueden durar 1-2 días.
No se han detectado efectos adversos graves.
Pese a las reacciones adversas frecuentes como fiebre o dolor local, se recomienda administrar la segunda dosis. Sólo en casos de producirse una reacción alérgica grave (anafilaxia) tras la primera dosis, estaría contraindicada la administración de una segunda vacuna.
En los demás casos completar la pauta de vacunación es necesario para conseguir una protección adecuada y duradera.
Haber padecido un herpes zóster con anterioridad no protege frente a tener de nuevo la enfermedad, por lo que la vacuna frente a herpes zóster se puede administrar en este grupo de población. Sin embargo, la vacunación debe administrarse cuando la enfermedad aguda se haya resuelto y los síntomas hayan desaparecido.
En personas que van a comenzar un tratamiento inmunosupresor o van a recibir trasplante de órgano sólido previamente a que se realice es necesario conocer si tiene anticuerpos frente a la varicela. En el caso de que no se observan anticuerpos se recomienda la vacunación frente a varicela previo al tratamiento; y si se detectan anticuerpos se recomienda la vacunación frente a herpes zóster, si es factible, antes de comenzar el tratamiento o el trasplante.
La vacuna frente a herpes zóster puede administrarse con otras vacunas como por ejemplo la de gripe, neumococo, tétanos, difteria y tosferina. Cambiando eso sí de zona anatómica de punción. Puede administrarse y de hecho está indicada para personas inmunodeprimidas o en tratamiento inmunosupresor.
Durante el embarazo no está indicada su administración ya que no hay estudios previos3,4,5.
CONCLUSIONES
Es importante tener claro que la vacuna no evitará el contagio, pero sí nos ayudará a prevenir la aparición de complicaciones producidas por varicela y herpes zóster. Especialmente las ocasionadas por el herpes zóster ya que pueden llegar a ser incapacitantes especialmente en población mayor debido al dolor crónico asociado a insomnio, pérdida de visión… complicaciones que afectan a las actividades de la vida diaria.
Teniendo en cuenta que son dos enfermedades con una alta incidencia en la población, que la mayoría padecemos una de ellas o ambas y que aparecen especialmente en periodos de estrés o debilidad de nuestro sistema inmunitario.
Más aún cuando en la sociedad actual prima el estrés, la ansiedad, lo cual deprime nuestro sistema inmune y nos hace más susceptibles a padecer este tipo de patologías.
Tenemos a nuestro alcance dentro de nuestro calendario vacunal en España ambas vacunas, varicela y herpes zóster. Está en nuestra mano protegernos y proteger a todos.
BIBLIOGRAFÍA
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- Vázquez M, Cravioto P, Galván F, Guarneros D, Pastor VH. Varicela y herpes zóster: retos para la salud pública. Salud Publica Mex. 2017;59(6):650. https://www.scielosp.org/article/spm/2017.v59n6/650-656/es/ (consultado el 3 de junio de 2024)
- Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social – Profesionales – Salud pública – Prevención de la salud – Vacunaciones – Programa vacunación – Herpes zóster – Profesionales Sanitarios – Vacunas https://www.sanidad.gob.es/areas/promocionPrevencion/vacunaciones/vacunas/profesionales/zoster.htm. Consultado el 10 de junio de 2024).
- Calvo Mosquera G, Gonzalez-Cal A, Calvo Rodriguez D, Primucci C.Y, Plamenov Dipchicov P. Dolor en el herpes zoster. Prevención y tratamiento. Semergen. Revista española de medicina de familia. 2017;4. (318-327). https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6016435 (consultado el 10 de junio de 2024).
- Madrona Marcos F, Moya Moya A, Tárraga Marcos L, Ramirez Manent JI, Tomás Gil P et al. Revisión sistemática de la relación entre el dolor por infección de herpes zóster y la calidad de vida de los sujetos que viven en la comunidad. https://dspace.uib.es/xmlui/handle/11201/162225 (consultado el 10 de junio de 2024).