Vías periféricas: cuidados enfermeros, mantenimiento del dispositivo y complicaciones.

18 agosto 2022

AUTORES

  1. Irene Ciordia Hernández. Diplomada Universitaria en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  2. Raquel López Sánchez. Graduada Universitaria en Enfermería, Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Cádiz. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  3. Aránzazu Caballero Millán. Diplomada Universitaria en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  4. Marta Franco Arrondo. Graduada Universitaria en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  5. Adrián Moreno Sánchez. Graduado Universitario en Enfermería, Facultad de Enfermería y Fisioterapia de la Universidad de Cádiz. Enfermero en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  6. María Ester Delgado Alguacil. Diplomada Universitaria en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. Enfermera en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

Este artículo pretende estandarizar los procedimientos a realizar por parte del profesional de enfermería correspondiente, en la inserción, mantenimiento y retirada de un catéter venoso periférico, e incorporar la mejor evidencia científica existente en el momento actual.

La prioridad y base de la atención sanitaria, es la seguridad del paciente y la seguridad de los profesionales sanitarios. En esta misma dirección, encontramos que una técnica adecuada en la inserción de una vía venosa periférica, evitar posibles complicaciones y disminuir costes derivados de la hospitalización, favorecen dicha seguridad.

La cateterización venosa se ha generalizado en la medicina hospitalaria actual de tal forma, que la mayoría de los pacientes que acuden a un hospital para ser atendidos reciben, como mínimo, la colocación de una vía periférica, aunque ésta sea transitoria1.

 

PALABRAS CLAVE

Cateterismo venoso periférico, catéteres, acceso vascular, atención de enfermería.

 

ABSTRACT

This article aims to standardize the procedures to be performed by the corresponding nursing professional, in the insertion, maintenance and removal of a peripheral venous catheter, and to incorporate the best scientific evidence existing at the present time.

The priority and basis of health care is the safety of the patient and the safety of the health professionals. In this same direction, we find that an adequate technique in the insertion of a peripheral venous line, the avoidance of possible complications and the reduction of costs derived from hospitalization, favor such safety.

Venous catheterization has become so widespread in today’s hospital medicine that most patients who come to a hospital for treatment receive, at least, a venipuncture or, in most cases, the placement of a peripheral line, even if this is only temporary1.

 

KEY WORDS

Peripheral venous catheterization, catheters, vascular access, nursing care.

 

DESARROLLO DEL TEMA

El presente artículo monográfico trata de describir el proceso y cadena de actividades para la inserción, mantenimiento y retirada de un catéter venoso periférico con fines terapéuticos y/o diagnósticos.

Proporcionar conocimientos básicos en el manejo del tratamiento intravenoso, con la finalidad de mejorar la calidad asistencial, basándonos en la revisión bibliográfica y en la experiencia personal.

Mantener en buen estado el catéter durante el tiempo necesario, siempre en las mejores condiciones posibles, detectando precozmente las complicaciones derivadas de la terapia intravenosa, ya que suponen una importante trascendencia para el estado de salud del paciente.

Describir las complicaciones derivadas de la técnica y sus cuidados de enfermería específicos.

Diagnósticos de enfermería relacionados:

Principales diagnósticos de enfermería (NANDA-I)2 relacionados.

• 00004 Riesgo de infección.

• 00047 Riesgo de deterioro de la integridad cutánea.

• 00206 Riesgo de sangrado.

• 00213 Riesgo de traumatismo vascular.

• 00248 Riesgo de deterioro de la integridad tisular.

 

DESARROLLO DEL PROCEDIMIENTO:

RECURSOS HUMANOS:

Profesional sanitario y ayudante (auxiliar, celador…).

RECURSOS MATERIALES:

− Guantes.

− Batea, carro de vías o carro de curas.

− Compresor venoso o cinta elástica.

− Catéter venoso de calibre idóneo y provisto de sistema de seguridad. (Recomendación de buena práctica)3.

− Gasas.

− Apósito transparente semipermeable de poliuretano o material de fijación del catéter (tiras adhesivas de aproximación estériles, tiras quirúrgicas, cinta adhesiva estéril, apósito de poliuretano modificado o dispositivos de fijación específicos) (Evidencia D)4.

− Antiséptico de solución de clorhexidina (primera opción), tintura yodada de povidona o alcohol de 70º. (Recomendación fuerte)3,4.

− Anestésico tópico, si es necesario. (Recomendación débil)3.

− Tapón para catéter con rosca tipo Luer de presión positiva o con válvula de seguridad. (Recomendación débil)3.

− Contenedor para objectos punzantes y bolsa adecuada para material fungible.

− Férula de inmovilización o venda, solo en pacientes pediátricos.

− Material para infusión IV (sistema de suero, bomba de infusión, pie de gotero…).

 

  • ELECCIÓN DEL LUGAR DE PUNCIÓN.

El área para la canalización de la vía periférica debe encontrarse en la zona más distal del miembro del paciente, normalmente la elección es el miembro superior en el dorso de la mano, antebrazo y finalmente flexura de codo. Así, de distal a proximal, si se produce un fallo en la canalización del catéter, no se produce la inutilización de otras zonas. Las zonas situadas en miembros inferiores están desaconsejadas debido a una mayor fragilidad y al riesgo de crear problemas de retorno venoso.

Puntos que reforzar con respecto al lugar de inserción:

• No emplear la extremidad afectada en un paciente al que se le ha practicado una extirpación ganglionar (mastectomía).

• Evitar la extremidad afectada por un A.C.V.

• No utilizar las venas de un miembro con fístulas arteriovenosas, quemaduras, lesiones cutáneas, zonas esclerosadas y doloridas.

• Evitar prominencias óseas o articulaciones.

• Si es posible, canalizar el miembro no dominante.

• En cada intento de inserción utilizar un catéter nuevo.

• En cuanto a la edad del paciente, las características físicas cambian y, por tanto, el calibre de elección variará de un niño o anciano (mayor fragilidad en las venas) a una persona en edad adulta.

• En una emergencia la canalización estará enfocada a un mayor aporte de fluidos, en corto tiempo, con lo que tanto la cánula como la vena a elegir tendrá que tener mayor calibre y la colocación de la misma cambiará de una patología a otra.

 

  • PROCEDIMIENTO DE CANALIZACIÓN:

Informar al paciente y/o cuidador del procedimiento que se le va a realizar, usando un lenguaje comprensible, resolviendo sus dudas y temores. En el caso de pacientes pediátricos explicarles el procedimiento a los padres.

Comprobar alergias del paciente en caso de que se administre alguna sustancia por la vena. Asegurarse de que la ropa que lleva el enfermo puede sacarse una vez instaurada la perfusión.

Realizar higiene de manos con jabón convencional antiséptico y agua, o con solución hidroalcohólica.

Preparar todo el material sobre una base estable y accesible.

Para dilatar las venas se recomienda aplicar un compresor unos 20-25 cm por encima del lugar elegido, golpear con suavidad la vena del paciente y que deje colgando el brazo, abriendo y cerrando la mano, son pasos que ayudan a dilatar las venas. En otras zonas (cuero cabelludo, pies…) y en neonatos/ lactantes sería recomendable presionar manualmente.

Seleccionar la zona de inserción y el calibre del catéter.

Desinfectar la piel antes de insertar el catéter con clorhexidina alcohólica, dejando actuar unos segundos, si la presentación no es en spray se hará una desinfección por la técnica de espiral inverso (de dentro hacia fuera).

Tensar y sujetar la piel hacia abajo para estabilizar la vena.

Inserte el catéter y perfore la piel con el bisel del catéter hacia arriba con un ángulo de unos 15 a 20 grados. Reducir el ángulo y avanzar el catéter cuidadosamente, observando si existe reflujo sanguíneo en la recámara del catéter.

Cuando vea el reflujo sanguíneo introduzca el catéter unos 0,5 cm. para asegurar su emplazamiento en la vena y retirar el compresor.

Retirar el fiador. Avanzar el catéter hasta la conexión o hasta que encuentre resistencia. Acople el equipo intravenoso a la conexión del catéter.

Empezar la perfusión lentamente, comprobando que la vía permanece permeable.

Examinar la piel que rodea al lugar de punción en busca de signos de extravasación o formación de hematomas.

Fijación del catéter, en este apartado, es importante tener en cuenta si el paciente presenta alergia al látex.

En la etiqueta del apósito, es importante anotar la fecha, hora y tamaño del catéter.

 

CUIDADOS Y MANTENIMIENTO4,5:

Evaluar cada día, y siempre que se considere necesario, el punto de inserción para prevenir infecciones y complicaciones asociadas al uso del catéter.

Sustituir el apósito cuando se observa sucio, mojado o despegado.

No se recomienda utilizar cremas con antibióticos en el sitio de punción ya que pueden favorecer las infecciones fúngicas y la resistencia antimicrobiana.

Evitar sumergir el catéter. El paciente se puede duchar colocando un protector impermeable que cubra el sitio de inserción y las conexiones.

Comprobar la permeabilidad de la vía con suero fisiológico al 0,9% antes de iniciar la perfusión o administración directa de un fluido y después de cada uso. (Recomendación moderada).

Para el lavado del catéter, introducir un bolo de suero fisiológico, mínimo 10 mililitros (para cubrir el doble del calibre del catéter y el reservorio del tapón/llave de tres vías) tras cada uso intermitente del catéter, esta cantidad, será mayor tras una transfusión o por una toma de muestra de sangre. (Recomendación moderada).

Si el lavado con SF es incompatible con la medicación a administrar, se puede utilizar suero glucosado al 5%. (Recomendación moderada).

En el caso de extravasación, detener el flujo y proceder a retirar el catéter. Actuar según el protocolo de extravasación de la unidad dependiendo del tipo de medicación extravasada3.

No se recomienda cambiar el catéter sistemáticamente en un plazo de tiempo fijo, sino cuando esté clínicamente indicado3. Se recomienda cambiarlos a los 5-7 días, si no hay otras causas clínicas, puesto que se ha comprobado en estudios realizados, que, para reducir el riesgo de infección o flebitis en adultos, no es necesario reemplazar los catéteres periféricos cortos antes de las 72h.

Las causas clínicas que indican la necesidad de cambiar el catéter son:

• Dolor en punto de inserción.

• Obstrucción que no se resuelve con aspiración suave.

• Flebitis o cordón venoso palpable.

• Rubor, calor o inflamación.

• Supuración o exudado en el punto de inserción.

• Extravasación.

• Catéter acodado o rotura del mismo.

Educar al paciente para que, ante la aparición de dolor o cambios en el sitio de colocación, lo notifique rápidamente y revisar por lo menos una vez al día la zona de inserción del catéter.

 

RETIRADA DEL CATETER:

El profesional antes de retirar el dispositivo debe realizarse un lavado de manos o desinfectarlas con solución hidroalcohólica y colocarse guantes no estériles.

Movilizar el catéter con una mano y con la otra retirar el apósito y el sistema de fijación. Retirar los apósitos, si está muy pegado y se producen muchas molestias, se procederá a humedecerlos.

Aplicar en la zona de punción un antiséptico adecuado.

Cuando se extrae un catéter intravenoso debe comprobarse siempre que el extremo de plástico de la misma esté completo e intacto.

Después de haber retirado el catéter debe presionar suave pero firmemente la zona de punción durante 3-4 minutos evitando hematomas y ayudando a sanar la herida.

Comprobado que la zona no sangra, cubrir con un apósito o gasa estéril.

En caso de que se precise recoger la punta del catéter para cultivo, por presencia de signos de flebitis bacteriana, utilizar guantes estériles, limpiar la zona de inserción, sin emplear antiséptico, con gasa estéril seca, retirar el catéter y recoger la punta del catéter y la conexión, para cultivo en el contenedor estéril apropiado e identificar la muestra para su envío al laboratorio correspondiente.

 

COMPLICACIONES DE LA ADMINISTRACIÓN INTRAVENOSA:

  • LA EXTRAVASACIÓN:

La extravasación es la fuga del líquido que se está perfundiendo desde la vena a los tejidos. Sucede cuando la cánula pincha la pared venosa deslizándose fuera de ella.

El efecto más obvio es la inflamación en la zona de venopunción. Aparecen molestias, dolor, sensación de quemazón local, tirantez en la zona de punción…La piel puede tener un aspecto tenso y tirante si pasa a los tejidos subcutáneos una gran cantidad de líquido.

Hay que asegurarse de que la técnica está bien realizada y revisar su correcto funcionamiento, no se puede depender de que el paciente se queje para detectar la extravasación, ya que puede estar dormido, inconsciente o ser incapaz de comunicarse.

Ante una extravasación la actuación de Enfermería a seguir será:

  • Valorar qué tipo de solución se está perfundiendo, valorando el pH de la misma.
  • Aplicar compresas calientes, alivia las molestias provocadas por cualquier irritación de los tejidos e incrementa la circulación en la zona afectada.
  • Si se extravasan soluciones o medicamentos irritantes, pueden causar una lesión en los tejidos grave. Los más lesivos son los fármacos antineoplásicos llamados vesicantes. Al primer signo de quemazón, dolor o inflamación durante la perfusión de uno de estos fármacos, se debe interrumpir inmediatamente.

Los protocolos varían, pero la única actuación aceptada por todas las instituciones es aplicar inmediatamente hielo y mantener elevada la extremidad durante 48 h.

Avisar al médico si continúa el dolor.

 

  • FLEBITIS:

Es la inflamación de la vena utilizada para una perfusión intravenosa, puede desarrollarse durante o después de la misma. La principal característica de esta complicación es el enrojecimiento de la zona que sigue el curso de la vena con dolor, calor y edema en la zona de punción.

Actuaciones de Enfermería para evitar la flebitis:

  • Utilizar una cánula intravenosa lo más pequeña posible, disminuir la dosis de fármacos o diluir el fármaco en mayor cantidad de solución.
  • Controlar la zona de perfusión de forma frecuente, también reduce la aparición de flebitis puesto que permite identificar de forma temprana algún signo de sensibilidad o eritema.

 

  • INFECCIONES RELACIONADAS CON LA CANALIZACIÓN:

Por una mala técnica durante la inserción de la cánula, los microorganismos patógenos pueden acceder al torrente sanguíneo produciendo una fiebre injustificada.

La actuación de Enfermería para prevenirlas:

  • Lavado de manos.
  • Vigilar y valorar el aspecto de la solución, si existen partículas en suspensión o el líquido pudiera estar contaminado.

 

  • EQUIMOSIS O HEMATOMA:

Consecuencia de una mala técnica de punción que ha causado un traumatismo en la pared venosa. Puede aparecer también en pacientes que reciben anticoagulantes a largo plazo.

La actuación de Enfermería para tratar el hematoma:

  • Retirar el catéter, ejercer compresión en la zona e incluso aplicar hielo local. No se deben utilizar torundas de alcohol, ya que el alcohol escuece e inhibe la formación del trombo.

 

  • EMBOLISMO GASEOSO:

En la canalización periférica este riesgo es poco frecuente, pero si el punto de punción en la extremidad está a nivel más alto que el corazón hay riesgo de que se produzca y, por lo tanto, la actuación de Enfermería para evitarlo será:

  • Eliminar el aire cuidadosamente de todo el trayecto del tubo, así como comprobar que los tapones, empalmes y otros elementos del equipo estén perfectamente purgados y ensamblados.

 

CONCLUSIÓN

Hay que reflexionar a diario sobre la conveniencia o no del catéter periférico, ya que se ha convertido en un acto reflejo de la medicina hospitalaria actual. Por eso, revisar el punto de inserción y actuar precozmente frente a cualquier sospecha de flebitis o infección es primordial.

En ocasiones, determinadas técnicas como esta, por ser más frecuentes, se descuidan por exceso de confianza en nosotros mismos, por lo que consideramos que es de suma importancia la revisión de las mismas, la actualización en cuanto al material utilizado y sobre todo la propia técnica, teniendo siempre en cuenta las características del propio paciente.

No olvidemos que la enfermería debe mantener y restaurar la salud, prevenir la enfermedad y aliviar el sufrimiento; Enfermería es sinónimo de CUIDAR y es lo que mejor sabemos hacer.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Vaqué J, Roselló J. Prevalencia de infecciones nosocomiales en hospitales españoles: estudio EPINE. Disponible en: www.vhebron.net/preventiva/epine/informe_epine_2009_espana.pdf.
  2. Herdman TH, Kamitsuru S, editores. NANDA International. Diagnósticos Enfermeros: Definiciones y Clasificación 2015-2017. Oxford: Wiley-Blackwell; 2015.
  3. Marín-León I, Biones-Pérez de la Blanca E, Romero.Alonso A, García-Aguilar R, coordinadores. Guía de Práctica Clínica sobre Terapia Intravenosa con Dispositivos no Permanentes en Adultos. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias de Andalucía (AETSA); 2014.
  4. Garate Echenique L, García Domínguez MV, Valdivia Chacón I, Camino del Rio Pisabarro M, Cidoncha Moreno MA. Recomendaciones basadas en la evidencia para el cuidado del acceso vascular. Osakidetza; 2015.
  5. Guillamón Estornell, I.”Inserción de catéter venoso periférico y complicaciones derivadas de la terapia iv” Rev. Investigación y Cuidados. Vol.2, nº3. Pág.6-10. Año 2003.

 

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