AUTORES
- Ana Martín Abellán. Enfermera en Servicio de Neonatología, Hospital Universitario Materno Infantil Miguel Servet. Sector II, Aragón.
- Alberto Pascual Rupérez. Enfermero en Atención Especializada. Sector II, Aragón.
- Carlos García Naranjo. Enfermero ESAD. Sector II, Aragón.
- Silvia Monzón Torralba. Enfermera en Atención Primaria, Tenerife.
- Fátima Arranz Fernández. Enfermera en Servicio de Cardiología, Hospital Clínico Lozano Blesa. Sector III, Aragón.
- María Isabel Manga González. Servicio Aragonés de Salud.
RESUMEN
Las infecciones asociadas a la atención sanitaria, conocidas como infecciones nosocomiales y/o enfermedades comunitarias, son aquellas que se desarrollan desde las cuarenta y ocho horas tras la hospitalización y en el momento del ingreso no estaban presentes, es decir, que el origen es distinto al motivo del ingreso y que no se habían manifestado ni desarrollado todavía. Actualmente, suponen un importante problema de salud pública ya que incrementan la morbimortalidad de diferentes enfermedades, así como al desarrollo de enfermedades base. Amplían la magnitud clínica y la estancia hospitalaria, una media de 9 días o 7 días en unidades de cuidados intensivos. También aumentan la recuperación de los pacientes y el gasto sanitario.
Suponen un tipo de infecciones de carácter grave, pero se pueden considerar las más prevenibles del entorno hospitalario estableciendo los protocolos de atención sanitaria adecuados.
Metodología: Se ha realizado una revisión bibliográfica buscando en diferentes bases de datos, haciendo uso de una serie de palabras claves y operadores booleanos “AND” y “OR”
Conclusión: Es evidente que las infecciones nosocomiales suponen un importante problema a nivel mundial, y particularmente en España, y a pesar de que la tendencia de los últimos años es descendente, es necesario que se extreme la calidad de los cuidados en aras de prevenirlas.
Un buen uso de las medidas preventivas por parte de los diferentes grupos profesionales, enfermería entre ellos, se puede traducir en una reducción de la morbimortalidad y del gasto económico y social generado por las infecciones hospitalarias.
PALABRAS CLAVE
Infección nosocomial, enfermería, atención sanitaria, hospital.
ABSTRACT
Healthcare-associated infections, known as nosocomial infections and/or community-acquired diseases, are those that develop from forty-eight hours after hospitalization and at the time of admission were not present, their origin is different from the reason for admission and they had not yet manifested.
Currently, they represent an important public health problem since they increase the morbidity and mortality of different diseases, as well as the development of base diseases. They increase the clinical magnitude and hospital stay, an average of 9 days or 7 days in intensive care units. They also increase patient recovery and healthcare costs. They are a serious type of infection, but can be considered the most preventable in the hospital environment by establishing appropriate health care protocols.
Methodology: A bibliographic review has been carried out searching in different databases, using a series of keywords and Boolean operators “AND” and “OR”.
Conclusions: It is clear that nosocomial infections are a major problem worldwide, and particularly in Spain, and although the trend in recent years has been downward, it is necessary to improve the quality of care in order to prevent them.
A good use of preventive measures by the different professional groups, nursing among them, can be translated into a reduction of morbimortality and of the economic and social expenses generated by hospital infections.
KEY WORDS
Nosocomial diseases, nursing, health care, hospital.
INTRODUCCIÓN
Las infecciones asociadas a la atención sanitaria, conocidas como infecciones nosocomiales y/o enfermedades comunitarias, son aquellas que se desarrollan desde las cuarenta y ocho horas tras la hospitalización y en el momento del ingreso no estaban presentes, es decir, que el origen es distinto al motivo del ingreso y que no se habían manifestado ni desarrollado todavía.
Actualmente, suponen un importante problema de salud pública ya que incrementan la morbimortalidad de diferentes enfermedades, así como al desarrollo de enfermedades base. Amplían la magnitud clínica y la estancia hospitalaria, una media de 9 días o 7 días en unidades de cuidados intensivos. También aumentan la recuperación de los pacientes y el gasto sanitario.
Suponen un tipo de infecciones de carácter grave, pero se pueden considerar la más prevenibles del entorno hospitalario.
La OMS establece que la incidencia de las infecciones nosocomiales en los países desarrollados oscila en torno al 5-6% de los pacientes hospitalizados.
Otros estudios, avalan que la prevalencia se sitúa entre un 5.1- 11.6% mientras que en países en vías de desarrollo y subdesarrollados la prevalencia oscila entre un 5.7 – 1.1%
Dentro del ámbito hospitalario hay que saber que existen unidades donde la prevalencia es mayor que en otras, como en servicio de urgencia y de observación, ya que el hacinamiento es mayor.
Se puede considerar La tasa de infección nosocomial como un indicador de asistencia sanitaria1,2,4.
Las infecciones nosocomiales son un problema a nivel mundial que afecta indiscriminadamente a países desarrollados y subdesarrollados que producen un mal pronóstico terapéutico, a pesar de los tratamientos dados, que suelen ser terapias con antibióticos, lo que produce un aumento de las resistencias bacterianas a estos, problema que está en auge actualmente.
Hay que ser consciente de que las infecciones nosocomiales pueden producirse por hongos, virus y/o parásitos aparte de por bacterias, por ello el tratamiento exclusivo con antibiótico no es la mejor opción. La mejor forma de reducir su incidencia es mediante la prevención y vigilancia epidemiológica.
Hay dos grupos de riesgo en las infecciones nosocomiales, por un lado, los factores intrínsecos son los inherentes al paciente y suponen mayor riesgo y lo elevan ya que existían con anterioridad al a infección nosocomial. Por otro lado, están los factores extrínsecos que abarcan las técnicas realizadas para diagnosticar y/o tratar y que acaban suponiendo el inicio de una infección nosocomial2,3.
La tendencia actual es al aumento de casos de infecciones nosocomiales en los Centros sanitarios, según la OMS, como consecuencia de la variación en las prácticas asistenciales que cada vez son más intervencionistas y agresivas, lo que se respalda en el incremento de las intervenciones quirúrgicas, así como en las nuevas variaciones de cuidados en las unidades de cuidados intensivos. Por otro lado, hay que destacar que el número de pacientes que se atienden es más elevado, la población está más envejecida lo que favorece la prevalencia de enfermedades crónicas, factor intrínseco, y las cepas de contagio van modificándose y evolucionando.
Los grupos poblacionales más afectados por las infecciones nosocomiales son aquellos más vulnerables, que suelen estar compuestos por edades extremas, los ancianos por un lado y por otro los neonatos y/o lactantes. Además de inmunodeprimidos, desnutridos, pacientes quirúrgicos o portadores de catéteres o sondas, así como aquellos con patologías crónicas2,5.
Existen estudios que avalan que la mayor prevalencia de infecciones nosocomiales deriva de las infecciones del tracto urinario, infecciones post quirúrgicas, de las vías respiratorias, sobre todo las asociadas a la ventilación mecánica y bacteriemias5.
Para conseguir una mejoría en el control y prevención de infecciones nosocomiales y por ello en la salud de la población se realiza una vigilancia epidemiológica de manera dinámica que permite recoger y analizar los datos para anticiparse a la toma de medidas preventivas
Lo ideal para controlar y prevenir las infecciones nosocomiales es valorar el riesgo de los procedimientos diagnósticos que se realizarán y limitar las técnicas a las necesarias, ya que colocar catéteres, sondas contrastes… Innecesarios aumentar el riesgo de infección.
Si bien, hay que tener en cuenta que un ambiente hospitalario donde se comparten habitaciones, baños y demás estancias; se reciben numerosas visitas de profesionales y familiares, lo que aumenta la contaminación cruzada, no constituyen el escenario ideal para el control y prevención de la transmisión de microorganismos, por ello es importante seguir una serie de principios que nos ayuden a conseguir ese control y prevención.
- Una correcta indicación de los procedimientos hospitalarios
- Máxima seguridad clínica
- Prevención en la realización de prácticas quirúrgicas e intervenciones estrictamente necesarias
- Uso adecuado de terapias con antibióticos
- Diagnóstico e inicio de tratamiento terapéutico precoces3,5.
METODOLOGÍA
Una vez seleccionado el tema principal que se trabajará, la estructura y los datos a destacar, la base de la búsqueda bibliográfica se ha centrado en las enfermedades nosocomiales y su impacto.
La información se ha obtenido mediante la consulta de artículos encontrados en diferentes bases de datos, como Medline, Science Direct y Elsevier, además de buscar en Google Académico, aplicándose las siguientes palabras claves: “Infección nosocomial”, “Enfermería”, “Atención Sanitaria”, “Hospital”.
Para establecer una búsqueda lógica entre los Descriptores en Ciencias de la Salud, se han empleado los operadores booleanos y de sustitución AND y OR.
Para limitar la búsqueda se han empleado filtros de idioma español y fecha de publicación desde 2019.
DESARROLLO
En España se realiza una vigilancia epidemiológica de las infecciones nosocomiales desde el año 1980 y todos datos obtenidos se recogen en el Estudio de Prevalencia de Infecciones Nosocomiales (EPINE), de carácter anual y voluntario por parte de los hospitales que quieran participar.
Permite conocer la evolución de la prevalencia de las infecciones nosocomiales en España y comparar la situación entre las CCAA, así como la situación de España respecto a otros países.
En España la tendencia de los últimos años es de carácter descendente, siendo la infección nosocomial de mayor prevalencia la que deriva del acto quirúrgico, frente a las respiratorias que ocupan el primer puesto a nivel mundial5.
Para controlar bien las infecciones nosocomiales hay que implantar estrategias que consideren las medidas y principios de bioseguridad necesarias para reducir riesgos y complicaciones, por ello es importante conocer la interacción humano patógeno y cuáles son los microorganismos capaces de causar infección.
La interacción entre el paciente y el agente patógeno puede ser como reservorio, como fuente de transmisión o como receptor del microorganismo. Si bien el origen de las infecciones nosocomiales es muy diverso, la causa más común suele ser la microbiota endógena. Se conocen 3 tipos de microorganismos causantes de infección y son:
- Microbiota del paciente o infecciones endógenas por microorganismos oportunistas
- Microorganismos de la microbiota de otro paciente, personal y/o visitas. Infecciones exógenas cruzadas
- Microorganismos en el ambiente del servicio asistencial de salud. Superficies sin limpiar etc.
La técnica diagnóstica para detectar el agente causal se basa en la obtención de muestras, por parte de enfermería, y posterior análisis de estas, como son el cultivo microbiológico, detección bioquímica, pruebas moleculares como la PCR (Polymerase Chain reaction) y/o secuenciación genómica, entre otras5.
El papel de enfermería en el control y prevención de enfermedades nosocomiales es de gran relevancia y se recoge en protocolos y guías de actuación que incluyen:
- Protocolo para el correcto uso de catéteres venosos centrales.
- Seguimiento de las infecciones en el sitio quirúrgico.
- Protocolos de profilaxis en intervenciones quirúrgicas.
- Detección de infecciones en el tracto urinario.
Dentro de las estrategias más efectivas se encuentra la formación adecuada del personal y los pacientes acerca de las técnicas de higiene adecuadas, como es la higiene de manos que supone una de las mayores estrategias, existiendo protocolos de bioseguridad establecidos por la OMS que instruyen acerca del procrecimiento adecuado.
También hay que destacar el correcto uso de equipos de protección individual, para así garantizar el control y reducción en la propagación de infecciones y la formación profesional que permita realizar correctamente técnicas invasivas, así como un reconocimiento precoz de signos y brotes de infección para tratarlos adecuadamente.
Otros protocolos importantes en el control de infecciones nosocomiales incluyen la correcta limpieza, desinfección y uso de los equipos médicos, salas de hospitalización y de los dispositivos médicos invasivos como catéteres y sondas, para evitar la contaminación cruzada.
La realización de un frotis rectal al ingreso y de manera regular durante la estancia ayuda a detectar agentes patógenos adquiridos y se usa como medida de prevención, al igual que la aplicación de “medidas estándares” que se refuerzan en caso de contacto con bacterias y la agrupación de pacientes que compartan gérmenes para evitar la propagación al resto.
Todos los profesionales deben trabajar en un equipo multidisciplinar y conocer las pautas del lavado de manos pre y post contacto con pacientes con agua y jabón y/o clorhexidina; del uso adecuado de guantes, gafas, mascarillas, etc.
También hay que conocer el lugar correcto donde se desechan los productos sanitarios, si son productos cortantes o restos biológicos, entre otros. Garantizar la limpieza y desinfección del ambiente que rodea al paciente y orientar en mantener una conducta adecuada a los visitantes son pautas que ayudan en el control de infecciones1,3,6.
Existen ciertas unidades hospitalarias que requieren un refuerzo de las medidas usadas para reducir el riesgo de aparición de infecciones nosocomiales, como son las unidades de cuidados intensivos (UCI). En estas se realizan medidas tales como la descontaminación del tubo digestivo, de manera no rutinaria para evitar dañar la microbiota, ya que las secreciones orofaríngeas contienen la mayoría de las bacterias que colonizan las vías aéreas superiores y que facilitan la neumonía asociada a ventilación mecánica.
Como consecuencia del uso indiscriminado de antibióticos para llevar a cabo esta técnica, se ha observado un incremento de las resistencias antimicrobianas por parte de algunos microorganismos. Para evitarlo hay que ajustar el tipo y cantidad de antibióticos necesarios, mediante el control de infecciones obteniendo muestras o usando probióticos, que parecen haber mostrado beneficios en enfermedades hospitalarias6.
El control y prevención de las infecciones nosocomiales dependen de la atención de los profesionales, del lugar en que se dé, países desarrollados o en vías de desarrollo.
Por ello en necesario que en los propios centros sanitarios existan manuales y carteles informativos que informan de sobre la lucha contra estas infecciones, de los riesgos que suponen y de las prácticas y formas existentes para prevenirlas.
La situación de cada centro sanitario frente a las infecciones nosocomiales se regula según tres indicadores, para obtener un consenso a nivel mundial, lo cuales son:
- Consumo anual de gel hidroalcohólico, usado para la higiene de manos.
- Consumo de antibióticos con carácter profiláctico en tratamientos preoperatorios.
- Consumo de antibióticos anual, teniendo en cuenta el tipo y dosis de antibiótico, así como el área de hospitalización5,7.
El riesgo infeccioso laboral está incluido en el riesgo nosocomial, pero es cierto que existen pocos sistemas de vigilancia que lo controle y en muchas ocasiones puede ser difícil establecer la relación necesaria. Por ejemplo, los accidentes por exposición a sangre están bien controlados y documentados ya que a pesar de ser poco frecuentes son casos graves.
CONCLUSIONES
Es evidente que las infecciones nosocomiales suponen un importante problema a nivel mundial, y particularmente en España, y a pesar de que la tendencia de los últimos años es descendente, es necesario que se extreme la calidad de los cuidados en aras de prevenirlas.
Se trata de un tipo de infecciones graves y habituales que acrecientan los problemas sanitarios, sin embargo, son fácilmente prevenibles y controlables.
Para ello es necesarios aplicar medidas de seguridad estándares en la asistencia sanitaria, en general y extremarlas con aquellos grupos poblacionales y unidades asistencias de riesgo.
El correcto uso de terapias antibióticas es de urgente necesidad, ya que escoger el tipo y cantidad adecuada de antibiótico se traduce en una disminución de las resistencias antimicrobianas y por ende de las infecciones nosocomiales.
Un buen uso de las medidas preventivas por parte de los diferentes grupos profesionales, enfermería entre ellos, se puede traducir en una reducción de la morbimortalidad y del gasto económico y social generado por las infecciones hospitalarias.
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