AUTORES
- Jesús Daniel Gabandé Fantova. Diplomado en Fisioterapia. Adislaf.
- Rubén Hernandez Anton. Diplomado en Fisioterapia. Servicio Aragonés de Salud.
- Francisco Javier Ruiz Clavero. Diplomado en Fisioterapia. Servicio Aragonés de Salud.
- Silvia Andres Artal, Graduada en Enfermería. Residencia de personas mayores Romareda. Instituto Aragonés de Servicios Sociales. Zaragoza.
- Diego Diarte Garos. Graduado en Fisioterapia. Servicio Aragonés de Salud.
- Lydia Elquea Sarto. Servicio Aragonés de Salud. Graduada en Fisioterapia.
RESUMEN
La enfermedad de Alzheimer (EA) es un tipo de demencia degenerativa marcada por un deterioro progresivo e irreversible de las funciones cognitivas, que interfiere de forma progresiva con el día a día del enfermo.
La característica fundamental de la enfermedad de Alzheimer es que se trata de una enfermedad que afecta a múltiples campos desde un punto de vista médico (detección, diagnóstico y tratamiento) y biopsicosocial ya que afecta al enfermo (conductual, funcional u cognitivamente), a los familiares, al cuidador y a la sociedad.
Es la causa más frecuente de demencia degenerativa, se considera como un trastorno
neurocognitivo (TNC) mayor, al existir un déficit en la función cognitiva de forma
adquirida. Por eso se considera que la demencia no forma parte del envejecimiento, sino
que está causada por un declive del cerebro1.
La EA es un TNC en el cual existe una degeneración de neuronas, las cuales producen daños en las habilidades intelectuales del enfermo tales como trastornos de la memoria, comportamiento, razonamiento etc.
PALABRAS CLAVE
Alzheimer, fisioterapia.
ABSTRACT
Alzheimer’s Disease (AD) is a type of degenerative dementia marked by a progressive and irreversible deterioration of cognitive functions that progressively interferes with the daily life of the affected individual. The fundamental characteristic of Alzheimer’s disease is that it affects multiple domains from a medical perspective (detection, diagnosis, and treatment) and biopsychosocial perspective, impacting the patient (behaviorally, functionally, and cognitively), family members, caregivers, and society.
It is the most common cause of degenerative dementia and is considered a major neurocognitive disorder (NCD), given the acquired cognitive function deficit. Therefore, dementia is not considered a normal part of aging but is instead caused by a decline in brain function1.
AD is an NCD in which there is a degeneration of neurons, leading to damage in the intellectual abilities of the affected individual, such as memory disorders, changes in behavior, and reasoning, among others.
KEY WORDS
Alzheimer, physiotherapy.
DESARROLLO DEL TEMA
Es difícil determinar quién va a desarrollar la enfermedad de Alzheimer, puesto que se trata de una alteración compleja, de causa desconocida, en la que, al parecer, intervienen múltiples factores. He aquí algunos de los elementos que pueden aumentar las probabilidades de padecer esta patología.
- Edad: Se estima que la EA aumenta la prevalencia cada vez que el paciente suma 5 años de edad, siendo esta causa la que más incidencia tiene de todas a la hora de desarrollar esta enfermedad
- Sexo: Suele haber una incidencia mayor de las mujeres a la hora de desarrollar la enfermedad, no se saben bien las causas, quizás porque las mujeres viven más años.
- Razas: No hay una clara prevalencia en ninguna raza, por lo tanto todas son susceptibles de desarrollarla por igual.
- Herencia familiar: Se ha determinado que el riesgo familiar, es muy bajo casi nulo del 1%, así que no hay riesgo claro de herencia.
- Factor genético: Tras varias investigaciones, se ha determinado que existen genes que tienen relación con la EA. Lo que también se sabe, es que tener estos genes no garantiza que se desarrolle la enfermedad.
- Factores medioambientales: Hay determinados parámetros, que se sabe que ayudan a prevenir la a prevenir la aparición de la enfermedad. Tales como una dieta equilibrada, ejercicio físico etc. Mientras que el tabaco, alcohol y drogas.
Existen dos tipos de EA en función de su aparición2:
- La EA de aparición temprana, los síntomas aparecen primero antes de los 60 años y es mucho menos común que el de aparición tardía; sin embargo, tiene mal pronóstico. La enfermedad de aparición temprana puede ser hereditaria y ya se han identificado varios genes.
- El mal de Alzheimer de aparición tardía, la forma más común de la enfermedad, se presenta en personas de 60 años en adelante. Puede ser hereditario, pero el papel de los genes es menos claro.
Hace unos años había algunos estudios que decían que el aluminio, el plomo y el mercurio en el cerebro sean una causa del mal de Alzheimer. Esto no tiene una clara relación con lo que se ha descartado.
En función del grado de pérdida de funcionalidad y capacidades mentales, la enfermedad se clasifica en 3 fases4:
Fase leve: Se suele empezar con una pérdida episódica de memoria, es decir, no recuerdan lo que ha ocurrido hace unos minutos. Se suele notar un deterioro en la percepción del tiempo. También suele haber un déficit en la concentración y cansancio unido a cambios de humor bruscos.
Fase moderada: Aquí la memoria empieza a fallar por completo, aparece la afasia y la apraxia y tareas como el vestirse y el aseo personal, también presentan problemas. Aparte también aparece otro síntoma muy típico de la EA que es el no reconocimiento de familiares.
Fase grave: La afectación de las capacidades intelectuales empeora en todos los campos, no es capaz de reconocer a ningún familiar ni cuidador incluso su propio rostro. Puede presentar temblores y ataques epilépticos.
Los síntomas de demencia abarcan dificultad con muchas áreas de la función mental, entre ellas:
- El comportamiento emocional o la personalidad.
- El lenguaje.
- La memoria.
- La percepción.
- El pensamiento y el juicio (habilidades cognitivas).
Síntomas iniciales:
La demencia aparece primero generalmente como olvido. El deterioro cognitivo leve (DCL) es la fase entre el olvido normal debido al envejecimiento y el desarrollo del mal de Alzheimer. Las personas con deterioro cognitivo leve tienen ligeros problemas con el pensamiento y la memoria que no interfieren con las actividades cotidianas y, con frecuencia, son conscientes del olvido. No todas las personas con deterioro cognitivo leve progresan a mal de Alzheimer.
Los síntomas del deterioro cognitivo leve abarcan:
- Dificultad para realizar más de una tarea cotidiana a la vez y que antes no le suponía ningún esfuerzo
- Dificultad para resolver problemas simples
- Olvidar hechos o conversaciones recientes que se hayan producido incluso unos minutos antes
- Tardar más tiempo para llevar a cabo actividades más difíciles
Los síntomas tempranos de la EA pueden abarcar:
- Dificultad para realizar tareas que exigen pensar un poco, pero que solían ser fáciles, tales como llevar las cuentas cotidianas del hogar, participar en juegos ( como puedan ser de las cartas) y aprender nuevos procesos
- Perderse en situaciones cotidianas
- Problemas del lenguaje, olvidos de nombres de objetos que usa frecuentemente
- Perder interés en cosas que previamente disfrutaba, estado anímico indiferente
- Perder objetos
- Cambios de humor y pérdida de habilidades sociales
Progresión de la enfermedad:
A medida que la EA empeora, los síntomas son más obvios e interfieren con la capacidad para cuidar de sí mismo, pudiendo aparecer:
- Problemas a la hora de conciliar el sueño, pudiendo despertarse con frecuencia por la noche.
- Alteraciones de tipo emocional tales como delirios, depresión, agitación etc.
- Dificultad para realizar tareas básicas del día a día que antes no le suponían ningún problema, como preparar las comidas, escoger la ropa apropiada o conducir.
- Dificultad para leer o escribir.
- Olvidar detalles sobre acontecimientos diarios.
- Olvidar hechos de la historia de su propia vida, perder la noción de quién es.
- Alucinaciones, discusiones, comportamiento violento y dar golpes.
- Deficiente capacidad de discernimiento y pérdida de la capacidad para reconocer el peligro.
- Uso de palabras erróneas, no pronunciar las palabras correctamente, hablar con frases confusas
- Retraerse del contacto social.
Enfermedad avanzada:
Las personas que han alcanzado las etapas finales de la enfermedad, ya no pueden:
- Entender el lenguaje.
- Reconocer a los miembros de la familia.
- Llevar a cabo actividades básicas de la vida diaria, como comer, vestirse y bañarse.
- Aparición de incontinencia y problemas para deglutir.
Afectación neurológica global:
La enfermedad de Alzheimer afecta a la memoria en sus diferentes tipos. Estos son los deterioros sufridos:
- Pérdida de memoria a corto plazo: incapacidad para retener nueva información.
- Pérdida de memoria a largo plazo: incapacidad para recordar información personal como el cumpleaños o la profesión.
- Alteración en la capacidad de razonamiento.
- Afasia: pérdida de vocabulario o incomprensión ante palabras comunes.
- Apraxia: descontrol sobre los propios músculos, por ejemplo, incapacidad para abotonarse una camisa.
- Pérdida de capacidad espacial: desorientación, incluso en lugares conocidos.
- Cambios de carácter: irritabilidad, confusión, apatía, decaimiento, falta de iniciativa y espontaneidad.
El diagnóstico de la EA se hace en base a los criterios diagnósticos especificados en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales), y en la búsqueda de las alteraciones histopatológicas con pruebas de imagen. A esto se le suman la evaluación neuropsicológica y la identificación de biomarcadores en diversos fluidos biológicos.
La evaluación neuropsicológica se realiza a través de numerosos test y escalas de valoración, entre las que destacan el Mini-Mental State Examination (MMSE) y el Alzheimer’s Disease Assessment Scale (ADAS-Cog), con los que se valora el estado cognitivo de los pacientes.
Las pruebas de imagen permiten detectar cambios a nivel de actividad y morfología cerebral, y se emplean principalmente3:
-Resonancia magnética nuclear (RMN) que tiene la capacidad de mostrar las atrofias, lesión frecuente de la EA. Cabe destacar que esta prueba no confirma el diagnóstico, sino que permite descartar otras posibles causas de demencia.
-Tomografía por emisión de positrones (PET) en la que se observa, in vivo, procesos bioquímicos y fisiológicos cerebrales. Permite predecir, con una fiabilidad del 90%, si una persona está afectada por la EA.
Tratamientos no farmacológicos:
Se considera tratamiento no farmacológico a todo aquel en el cual no hay una intervención química que se base en una evidencia científica, que se aplica al enfermo como cuidador y que tiene una eficacia notable. Sus principales objetivos son suplir a las terapias farmacológicas que no tienen unos resultados eficaces, así como aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida. Algunos de ellos son: La musicoterapia, el ejercicio físico, reminiscencia, laborterapia, fisioterapia, etc.5.
A continuación vamos a pasar a centrarme en dichas terapias, las que considero más importantes, cabe decir que hay multitud de terapias disponibles hoy en día siendo muy difícil comentarlas todas, voy a centrarme en las que considero más útiles y fáciles de aplicar hoy en día:
- El ejercicio físico:
Hay que tener en cuenta que el objetivo de este tipo de tratamientos consiste en que la persona retrasa los efectos de la degeneración cognitiva que se producen en el cuerpo, a día de hoy no se ha demostrado que el ejercicio físico en sí tenga una mejora en el deterioro cognitivo. Pero si que se sabe que los estímulos de todo tipo tienen un efecto importante a nivel cerebral por lo que sí que es interesante el trabajo en paralelo con el tratamiento farmacológico, para poder mantener al paciente en las mejores condiciones posibles6,7. La importancia del ejercicio físico en mayor que otro tipo de actividades ya mejora la capacidad física del paciente, con lo que se consigue una mejora en las habilidades del individuo.
El estudio SMART8, que comparaba un programa de actividad física con otro tipo de intervenciones no farmacológicas. Se desarrollaron cuatro grupos de intervención:
- Programa de ejercicio de resistencia.
- Programa de entrenamiento cognitivo.
- Un tercer grupo donde se combinaron ambos entrenamientos.
- Un grupo de control.
Los resultados fueron sorprendentes, dando lugar a una mejora mayor en el grupo de ejercicio de resistencia, comparado con el resto incluso con el grupo mixto, en las escalas en la cognición global, dominio ejecutivo, atención y rapidez, realizadas por los participantes. También se llegó a la conclusión de que el programa cognitivo tenía una mejora mayor que los demás en la memoria, pero a nivel global era el grupo de resistencia el que mejores resultados tenía.
Otro estudio a tener en cuenta es el ensayo Hoffman9, se basa en que la actividad física tiene un efecto neurodefensor. Teniendo en cuenta los beneficios en la neuroplasticidad del cerebro, la repercusión que tiene la realización de ejercicio implica una reducción del riesgo cardiovascular y de los procesos inflamatorios que promueven la decadencia de las funciones cognitivas. En este estudio se observó que diferentes tipos de actividades físicas, obtiene resultados diferentes, es decir, ejercicio tipo aeróbicos (bicicleta), daban unos resultados mucho mejores en la repercusión del hipocampo y su volumen, que otro tipo de ejercicios, como pudieran ser estiramientos, taichí, yoga o ejercicios con fitball.
Influencia del ejercicio físico en las AVDs:
Este es un factor determinante a la hora de valorar este tipo de terapias en el paciente y ver su utilidad práctica en las tareas del día a día. En todos los estudios publicados hay una clara mejoría de los pacientes que utilizan el ejercicio como terapia en especial, aquellos que utilizan el ejercicio físico aeróbico en comparación a otras rutinas de fuerza y de movilidad articular.
Por último, en este apartado cabe destacar los resultados obtenidos en uno de los ensayos en los que se comparan un programa de ejercicio físico con actividades de ámbito social. Se puede decir que no hay cambios significativos entre realizar ejercicio pautado que en el ámbito social a la hora de realizar las actividades básicas de la vida diaria. Lo que sí sería relevante es que el porcentaje de caídas disminuye en los pacientes que practican actividades físicas, lo que sería interesante en personas institucionalizadas o con demencia.
La repercusión de la carga de trabajo y el bienestar del trabajador es mayor de lo que podría pensar. Hay que tener en cuenta que la persona que más padece la enfermedad después del paciente es el cuidador. . Por lo que el impacto que pueda acarrear este tipo de intervenciones supone un gran avance tanto para el tratamiento de la enfermedad como para prolongar el cuidado de la persona en su domicilio o facilitar el trabajo en las residencias. El hecho de que la enfermedad tenga una evolución lenta y que se desarrolle una pérdida progresiva de las capacidades básicas de la vida diaria, es un tema complicado en el que se deberían implicar más las administraciones de los gobiernos ya que en numerosas ocasiones los mismos familiares de las personas enfermas, les gustaría desempeñar el papel de cuidadores, pero en muchas ocasiones por falta de ayudas es un papel difícil de realizar, según el estudio de Forbes.
Se han hecho estudios por los cuales, al participar el paciente y ser el cuidador el que controle la realización de la actividad, se consigue una doble motivación, ya que, al ver la mejoría en el paciente, en muchas ocasiones el cuidador también se unía la actividad con el consiguiente beneficio para la persona implicada.
En resumen, el ejercicio físico ha demostrado múltiples beneficios:
- Es clave para evitar el progreso del declive cognitivo y los síntomas psíquicos es la estimulación del cerebro, que se consigue tanto con el ejercicio físico como con las actividades sociales o artísticas, pero el ejercicio físico comporta mayores beneficios, ya que se relaciona con la mejora de la capacidad física, lo que repercute positivamente en las habilidades mentales. La principal recomendación es el ejercicio aeróbico combinado con rutinas de ejercicio de fuerza y/o estiramientos.
- Su práctica mejora de manera considerable las actividades básicas de la vida diaria. Entrenar la rapidez en el andar, el equilibrio y la fuerza muscular fomenta la independencia funcional, la capacidad física y la movilidad. Otro factor interesante a tener en cuenta según el entorno en que se encuentre el paciente (residencias) es que el ejercicio también ayuda a disminuir el riesgo de caídas. Con todo el problema que nos evitamos si hubiera alguna fractura etc.
- Una de las personas más importantes a la hora de tratar el problema del Alzheimer es el cuidador, ya que está en contacto continuo con el paciente, lo que suele llevar a un desgaste tanto físico como psíquico importante. El hecho de que la persona se implique de manera voluntaria en los ejercicios hace que se minimicen y mejoren los síntomas del posible desgaste personal.
- Hay que tener en cuenta que este tipo de tratamientos se realizan a personas con una edad importante. La capacidad que tengamos para poder adaptar las rutinas de ejercicios a las personas que tienen limitaciones, es determinante a la hora de obtener unos resultados satisfactorios en las actividades básicas diarias.
El ejercicio físico es un tipo de tratamiento que resulta barato y en muchos casos fácil de aplicar, para que este tratamiento obtenga los resultados adecuados debería ir pautado en la pauta que realicen los médicos en sus tratamientos, así como un control en la evolución física del paciente para favorecer la motivación y el desarrollo del tratamiento. Desgraciadamente a día de hoy se hace poco hincapié en este tipo de tratamientos, y se centran todos los esfuerzos en el tratamiento farmacológico.
Es importante resaltar que para obtener unos resultados satisfactorios implica que nuestro paciente ha de tener una constancia considerable. El problema en este tipo de terapias suele ocurrir cuando la persona se aburre o no muestra interés por la actividad que se tiene que realizar, es por ello necesario conocer bien a la persona para poder adaptar lo máximo posible la actividad a sus gustos personales.
Una pauta mínima recomendable sería la realización de la actividad durante 3 días a la semana unos 60 minutos cada día y por lo menos que tenga una duración de 3 meses. A partir de estas cifras cuanto más podamos instaurar en sus AVDs este tipo de tratamientos pues mejor.
Musicoterapia:
Se considera musicoterapia a la utilización de la música para ayudar a conseguir un cambio específico de conductas, sentimientos o fisiológico10. El objetivo de este tipo de terapias consiste en conseguir la mejoría en diferentes campos de la enfermedad o por lo menos el mantenimiento en sus diferentes etapas.
Esta técnica se aplica en diferentes entornos y contextos con una amplia variedad de colectivos. Dentro del campo de la Geriatría puede usarse, según el grado de autonomía y funcionamiento de las personas mayores, en centros cívicos, hogares de jubilados, centros de día, hospitales de día, asociaciones, residencias geriátricas o domicilios particulares .La receptividad a la música puede mantenerse hasta las últimas fases de la demencia. Mientras que el lenguaje se va deteriorando en el transcurso de la enfermedad, ciertas habilidades musicales continúan preservándose, como la capacidad de interpretar piezas musicales que se habían aprendido previamente o seguir tocando un instrumento musical
La musicoterapia tiene diversas aplicaciones en función de lo que queramos conseguir de ella. Existen múltiples estudios y cada uno de ellos se centra en un área diferente, por ejemplo: centrados en las letras de las canciones para valorar la estimulación de la memoria, centrados en sí hay una interacción como el baile o el ejercicio para activar también la parte psicomotriz además de reducir síntomas cognitivos/conductuales o simplemente la aplicación de la musicoterapia en diferentes horarios para ver cómo se podría beneficiar más al paciente.
Se han hecho numerosos estudios sobre los efectos de la musicoterapia con las demencias, variables como la agitación, la depresión y la ansiedad de los pacientes con EA, comparando un grupo expuesto a musicoterapia con otro grupo control (no expuesto a musicoterapia, o bien expuesto a otras terapias diferentes. Todos estos estudios lograron demostrar el efecto beneficioso de la música sobre la ansiedad, la agitación y la depresión de los pacientes con EA frente al grupo de pacientes que no fue expuesto.
En conclusión, la musicoterapia está respaldada en numerosos estudios por su eficacia, esto junto con el diferente tipo de terapias no farmacológicas, sería un buen camino para sobrellevar la enfermedad. Considero a nivel personal que también sería una buena forma de llevar esta dura enfermedad para los familiares y cuidadores y tener unas horas a la semana para compartir música junto con las personas cercanas sería una buena forma de tratar a nuestros familiares.
Fisioterapia:
Definición de fisioterapia según la OMS: La fisioterapia es el arte y la ciencia del tratamiento físico que ayuda a restaurar el movimiento y la función cuando alguien ha sido afectado por lesión, enfermedad o discapacidad.
La fisioterapia ayuda a personas de todas las edades con una amplia gama de condiciones de salud que afectan a:
- Sistema respiratorio.
- Sistema musculoesquelético.
- Sistema nervioso.
- Sistema circulatorio.
Este tipo de terapia es elogiada por alentar el desarrollo y facilitar la recuperación. Lo que a su vez permite a las personas volver a su mejor estado físico y mejorar su confianza.
El tratamiento puede implicar el ejercicio terapéutico con el objetivo de mejorar fuerza, movimiento y resistencia. Para corregir el desequilibrio postural y muscular, se utilizan una serie de métodos como. Entre ellos la movilización articular, la manipulación y los masajes de tejidos blandos. Así como el estiramiento y la terapia con puntos gatillo, que pueden ayudar a reducir la rigidez y actuar para aliviar el dolor. Se utiliza a menudo junto con cirugía y medicamentos para ayudar a la recuperación del paciente.
Por lo tanto, podríamos decir que la fisioterapia es considerada una terapia no farmacológica. Los objetivos generales de la Fisioterapia en la EA son el mantenimiento de la calidad de vida y autonomía del paciente, retrasar, en la medida de lo posible, la aparición de los déficits motores, prevenir problemas asociados a la EA y la orientación y asesoramiento de los familiares y/o cuidadores.
En las primeras fases de la enfermedad se prioriza el trabajo activo, o, buscando retrasar la aparición de los déficits motores y, cuando estos estén presentes, hacer que interfieran lo mínimo posible en la calidad de vida y autonomía de los pacientes. Sin embargo, en las fases finales, en las que el paciente ya está encamado, el tratamiento será principalmente pasivo, enfocado a mantener rangos articulares y evitar la aparición de úlceras y problemas respiratorios asociados. El tratamiento, y los objetivos, variarán en función de la etapa de la enfermedad en la que se encuentre el sujeto11.
En la fase leve el tratamiento de fisioterapia se orienta a la relajación, la potenciación de la movilidad y la marcha y su entrenamiento, así como a la prevención de las alteraciones del sistema respiratorio. En esta etapa los sujetos son conscientes de las pérdidas de memoria y la desorientación, lo que les produce angustia y ansiedad. Con el fin de reducir el impacto de la enfermedad en el estado anímico del paciente se puede realizar masoterapia con efecto sedante, sesiones de relajación con la técnica de Jacobson o de Le Huche12. Fomentando la movilidad se ayuda a prevenir la atrofia y las limitaciones de las articulaciones y los músculos. Para ello se pueden realizar ejercicios con pesas de los principales grupos musculares, combinándolo con bicicleta.
También resulta de interés la práctica de gimnasia de mantenimiento y de actividad física general en grupo a través de juegos con aros, pelotas, globos, etc. Estas actividades inciden, al mismo tiempo, sobre la organización espacial y la coordinación. Se recomienda que este tipo de actividades se realicen al aire libre y en un entorno tranquilo.
La fisioterapia respiratoria tiene un enfoque preventivo, y se basa en la reeducación respiratoria diafragmática-abdominal y en la realización de ejercicios de flexibilización torácica combinados con la respiración (extensión-inspiración, flexión-espiración).
En la fase moderada, hay que intentar incrementar lo implantado en la fase leve además de adaptarlo a las nuevas circunstancias que se puedan ir dando por la evolución de la enfermedad. En este momento la relajación no abarca exclusivamente el aspecto psicológico de la primera etapa, sino también el tónico, debido a las contracturas extrapiramidales derivadas de los fármacos que se les administran a estos sujetos. Para ello se realiza masoterapia sedante, hidrocinesiterapia activa y/o pasiva, así como cinesiterapia en extremidades y tronco. En este punto podemos empezar a implementar el tratamiento postural, además de explicárselo al paciente también conviene invertir el tiempo necesario en explicárselo tanto a los familiares como al cuidador encargado del enfermo.
En caso de que el paciente sea colaborador, se puede intentar implementar este tipo de pautas, aunque pueden ir condicionadas por el estado del paciente, serían:
- Ejercicios de flexibilización de columna y tórax.
- Cinesiterapia autopasiva con autopoleas.
- Destreza manipulativa en mesa canadiense.
- Estiramientos activos del raquis.
De cara a la marcha, habría que evaluar su evolución y en caso de ser necesario y que el paciente pudiera implementarlo bien (no fuera más inconveniente que ventaja), se valoraría el uso de una ayuda a la marcha como pudiera ser un bastón.
En la fase más grave, el tratamiento fisioterápico está orientado a la prevención de las complicaciones derivadas del encamamiento. Se realiza cinesiterapia pasiva y, cuando sea posible, activa asistida, en todas las articulaciones con el fin de mantener el recorrido articular y favorecer la función circulatoria. Esto último permite preservar el trofismo en los tejidos musculares y articulares.
En esta fase suele ser común la aparición de úlceras derivadas del encamamiento, es interesante explicar a los familiares y cuidadores como hacer los cambios posturales adecuados para evitar la aparición de úlceras, aparte de hidratar la piel y realizar las convenientes movilizaciones articulares. Que estén en sedestación por lo menos 1h al dia.
También es interesante la utilización de masajes tonificantes para mantener en la medida de lo posible el tono muscular y el trofismo de los tejidos y evitar la aparición de las úlceras.
En esta etapa los sujetos presentan disminución de la expansión torácica, lo que repercute sobre el sistema respiratorio dando lugar a la acumulación de secreciones. Para su expulsión se llevan a cabo espiraciones asistidas a nivel de tórax y abdomen, drenaje postural, valiéndonos de los cambios posturales ya mencionados, así como provocación de la tos.
La Fisioterapia puede jugar un papel muy importante en el tratamiento de los pacientes con Enfermedad de Alzheimer debido a los efectos positivos que esta produce a nivel físico y cognitivo. Asimismo, resulta de interés ya que cuanto mayor sea el tiempo en el que estos sujetos mantengan sus actividades funcionales, funcionalidad, menor será la carga de los familiares y/o cuidador.
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