Nº de DOI: 10.34896/RSI.2024.52.45.001
AUTORES
- María Carmen Albiac Cubeles. Graduada Universitaria en Enfermería, Licenciada en Farmacia y Técnico Superior en Imagen Para el Diagnóstico y Medicina Nuclear. Sección de Vigilancia Epidemiológica de la Subdirección Provincial de Salud Pública de Zaragoza.
- Beatriz Grao Fernández. Graduada Universitaria en Enfermería. Atención Primaria. Servicio Aragonés de Salud. Aragón.
- Laura Piedrafita Rodríguez. Graduada Universitaria en Enfermería y Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico. Residencia para Mayores de Sabiñánigo. Huesca.
- Raquel García Castellanos. Graduada Universitaria en Enfermería y Técnico Superior en Imagen para el Diagnóstico. Hospital Comarcal Santiago Apóstol de Miranda de Ebro. Burgos.
- Ana Zamorano Sotomayor. Graduada Universitaria en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
RESUMEN
INTRODUCCIÓN: El manejo del dolor según la escala analgésica de la OMS, asume un enfoque escalonado para el manejo del dolor, iniciando con fármacos no opioides como paracetamol y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para el dolor leve, pasando a opioides débiles para dolor de intensidad moderada y finalmente a opioides potentes para el dolor intenso. Se buscará destacar la importancia de la individualización del tratamiento del dolor, la selección apropiada del analgésico y la dosificación adecuada conforme a la escala analgésica y también la integración de asociaciones entre analgésicos y con otros fármacos que mejor funcionan en conjunto para aliviar el dolor intenso.
OBJETIVOS: Este artículo tiene como objetivo general explorar y aclarar el uso correcto de analgésicos siguiendo la escala de analgesia de la OMS y las asociaciones entre analgésicos y otros fármacos para el tratamiento del dolor intenso agudo y crónico. Uno de los objetivos específicos es brindar una orientación clara sobre el uso de la escala analgésica propuesta por la OMS, describiendo cómo puede adaptarse a distintas situaciones clínicas para el manejo del dolor.
METODOLOGÍA: Se ha realizado una búsqueda en múltiples bases de datos como MEDLINE (PubMed), EMBASE, Web of Science, Enfispo, Biblioteca Cochrane y Google Académico, utilizando una combinación de términos MeSH y palabras clave relacionadas con “Manejo del dolor, Analgésicos opioides, Antiinflamatorios no Esteroideos, dolor agudo y dolor crónico” y se eligieron artículos a texto completo.
RESULTADOS: La investigación compilada y analizada en este artículo ofrece una comprensión exhaustiva de los principios que deben guiar el uso de analgésicos según la escala analgésica de la OMS, así como de las asociaciones eficientes con otros fármacos para el tratamiento del dolor agudo y crónico.
PALABRAS CLAVE
Manejo del dolor, analgésicos opioides, antiinflamatorios no esteroideos, dolor agudo, dolor crónico.
ABSTRACT
INTRODUCTION: Pain management according to the WHO analgesic scale assumes a stepped approach to pain management, starting with non-opioid drugs such as paracetamol and non-steroidal anti-inflammatory drugs (NSAIDs) for mild pain, moving to weak opioids for pain. moderate intensity and finally to powerful opioids for severe pain. We will seek to highlight the importance of individualization of pain treatment, the appropriate selection of the analgesic and the appropriate dosage according to the analgesic scale and also the integration of associations between analgesics and with other drugs that work best together to relieve severe pain.
OBJECTIVES: The general objective of this article is to explore and clarify the correct use of analgesics following the WHO analgesia scale and the associations between analgesics and other drugs for the treatment of severe acute and chronic pain. One of the specific objectives is to provide clear guidance on the use of the analgesic scale proposed by the WHO, describing how it can be adapted to different clinical situations for pain management.
METHODOLOGY: Searches have been carried out in multiple databases such as MEDLINE (PubMed), EMBASE, Web of Science, Enfispo, Cochrane Library and Google Scholar, using a combination of MeSH terms and keywords related to “Pain management, Opioid analgesics , Non-Steroidal Anti-Inflammatories, Acute Pain and Chronic Pain” and full-text articles were chosen.
RESULTS: The research compiled and analysed in this article offers a comprehensive understanding of the principles that should guide the use of analgesics according to the WHO analgesic scale, as well as the efficient associations with other drugs for the treatment of acute and chronic pain.
KEY WORDS
Pain management, analgesics opioid, anti-inflammatory agents non-steroidal, acute pain, chronic pain.
INTRODUCCIÓN
El dolor, una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con daño tisular actual o potencial, ha sido un reto persistente para los profesionales de la salud a través de los siglos. Su manejo efectivo es un pilar fundamental en la calidad de vida de los pacientes, tanto en dolencias agudas como crónicas. Los analgésicos, fármacos diseñados para aliviar el dolor, son una herramienta esencial en cualquier estrategia de manejo del dolor. Sin embargo, su uso correcto reviste un desafío considerable dado el amplio espectro de tipos de dolor, perfiles de los pacientes y la diversidad de fármacos disponibles con sus respectivas indicaciones, dosificaciones y posibles interacciones1.
La necesidad de un enfoque estructurado para la administración de analgésicos condujo al desarrollo de la «escala analgésica», más conocida como la escala de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el tratamiento del dolor canceroso, aplicable también a otros tipos de dolor. Esta escala asume un enfoque escalonado para el manejo del dolor, iniciando con fármacos no opioides como paracetamol y antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) para el dolor leve, pasando a opioides débiles para dolor de intensidad moderada y finalmente a opioides potentes para el dolor intenso. A lo largo de este enfoque escalonado, la adición de coadyuvantes y la consideración de terapias no farmacológicas son igualmente importantes2,3.
Este artículo pretende realizar una revisión bibliográfica o literaria de las evidencias actuales sobre el uso correcto de analgésicos en el manejo del dolor agudo y crónico. Se buscará destacar la importancia de la individualización del tratamiento del dolor, la selección apropiada del analgésico y la dosificación adecuada conforme a la escala analgésica de la OMS, y también la integración de asociaciones entre analgésicos y con otros fármacos que mejor funcionan en conjunto para aliviar el dolor intenso.
La individualización del tratamiento implica no sólo la consideración de la intensidad del dolor sino también de factores como la edad del paciente, la historia de enfermedades previas, el perfil de efectos secundarios y la presencia de comorbilidades. Asimismo, la farmacogenética ha emergido como una rama importante para comprender la variabilidad interindividual en la respuesta a los analgésicos. Por ejemplo, la actividad del enzima CYP2D6 afecta el metabolismo de muchos opioides, y su variabilidad genética puede influir en la eficacia y seguridad de estos medicamentos4,5.
Además, para el tratamiento del dolor crónico, especialmente aquel de origen neuropático, la eficacia de los fármacos absorbidos puede verse mejorada con la adición de antidepresivos tricíclicos, antiepilépticos como gabapentina o pregabalina, y otros moduladores del dolor. Para el dolor agudo, del mismo modo, la combinación de analgésicos tiene una importancia especial en la práctica clínica, pues permite una mayor flexibilidad en el manejo y la posibilidad de potenciar los efectos analgésicos mientras se previenen efectos secundarios6,7.
La comprensión de las interacciones farmacológicas es un aspecto clave para evitar reacciones adversas y mejorar la eficacia del tratamiento. Por ejemplo, la combinación de opioides con fármacos que poseen acción sobre el sistema nervioso central, como los ansiolíticos, puede resultar en efectos aditivos y potencialmente peligrosos sobre la depresión respiratoria. Así también, el uso concomitante de AINEs y anticoagulantes requiere precaución debido al riesgo incrementado de sangrado8,9.
En este artículo se examinarán también los desafíos y las consideraciones prácticas para la implementación de las recomendaciones de la OMS, adaptándolas a las necesidades específicas de cada paciente y situación clínica. Se discutirá la relevancia de un enfoque multimodal para el manejo del dolor, en el que la farmacoterapia es solo un componente de un plan más amplio que incluye intervenciones físicas, psicológicas y sociales10,11.
Para sintetizar la evidencia actual y dirigir este análisis, se han utilizado diversas fuentes bibliográficas incluyendo metaanálisis, ensayos clínicos aleatorizados, estudios observacionales y guías de práctica clínica. Las bases de datos Cochrane Library, PubMed/Medline, Embase, Enfispo y Google Académico junto con otras fuentes de evidencia, han sido consultadas para asegurar la inclusión de la información más reciente y relevante sobre el tema.
El propósito de esta introducción es sentar las bases para una comprensión holística del uso correcto de analgésicos y sus asociaciones, reconociendo la importancia de una medicina basada en la evidencia para mejorar los resultados en el manejo del dolor intenso, tanto agudo como crónico. Se espera que los conocimientos derivados de esta revisión puedan orientar la práctica médica, farmacéutica y enfermera, y favorecer la toma de decisiones informadas en la prescripción y dispensación de analgésicos, mejorando así la calidad de vida de los pacientes afectados por el dolor.
OBJETIVOS
En la atención sanitaria contemporánea, la relevancia de abordar el dolor de manera efectiva no solo está dictada por la obligación de aliviar el sufrimiento humano sino también por su impacto en la recuperación y la calidad de vida de los pacientes.
Con esta finalidad, este artículo tiene como objetivo general explorar y aclarar el uso correcto de analgésicos siguiendo la escala de analgesia de la OMS y las asociaciones entre ellos y con otros fármacos para el tratamiento del dolor intenso agudo y crónico.
El adecuado manejo del dolor es una meta compleja que requiere un entendimiento completo de las múltiples facetas que influyen en su percepción y tratamiento, por ello se han establecido los siguientes objetivos específicos.
El primer objetivo es brindar una orientación clara sobre el uso de la escala analgésica propuesta por la OMS, describiendo cómo puede adaptarse a distintas situaciones clínicas para el manejo del dolor. Este esclarecimiento incluirá la interpretación de la «escalera» del dolor, desde el uso de medicaciones no opioides en el primer escalón hasta el empleo de opioides potentes en situaciones de dolor severo, subrayando tanto su secuencia como la flexibilidad requerida en su aplicación.
En segundo lugar, se busca identificar y sintetizar las pruebas científicas que respaldan la eficacia y la seguridad de las distintas clases de analgésicos incluidos en esta escala. Esto comprende ilustrar las indicaciones, mecanismos de acción, efectos secundarios, y las precauciones necesarias en la administración de cada clase de fármacos. Además, se intentará revisar y discutir las estrategias para mitigar los riesgos asociados con los analgésicos, incluyendo la prevención de la dependencia y la sobredosis, y el tratamiento de los efectos secundarios.
El tercer objetivo se centró en examinar las asociaciones entre diferentes analgésicos y cómo estas combinaciones pueden utilizarse para mejorar la analgesia, especialmente en el contexto de dolor agudo intenso y dolor crónico. Se evaluará la evidencia sobre el uso coadyuvante y sinérgico de medicamentos como antidepresivos, antiepilépticos, y otros moduladores del dolor, y cómo estos pueden optimizar el tratamiento analgésico, proporcionando alivio donde los analgésicos convencionales podrían fallar de manera individual.
Otro objetivo crucial es valorar las interacciones farmacológicas significativas que afectan la eficacia y seguridad en la coadministración de analgésicos y otros fármacos. Se pretende ofrecer a los profesionales de la salud una referencia para anticipar, identificar y manejar dichas interacciones en la práctica clínica diaria.
Finalmente, se aspira a destacar la necesidad de un enfoque personalizado en el manejo del dolor, tomando en cuenta la farmacogenética, las comorbilidades y los factores psicosociales que afectan la elección y respuesta al tratamiento analgésico. Se discutirán las implicaciones de estos factores para el desarrollo de regímenes terapéuticos orientados al paciente y la importancia de un enfoque multidisciplinario para el manejo del dolor.
Cada uno de estos objetivos contribuirá a la meta final de mejorar la comprensión y la práctica clínica en el manejo del dolor. Se busca, a través de este artículo, proporcionar a los profesionales de la salud las herramientas necesarias para optimizar el alivio del dolor, mejorando así los desenlaces para los pacientes y su calidad de vida.
MATERIAL Y MÉTODO
La labor de sintetizar la información más actual y de mayor calidad acerca del uso correcto de analgésicos según la escala de analgesia de la OMS y sus asociaciones con otros fármacos para el tratamiento del dolor agudo y crónico demanda un enfoque sistemático y riguroso. Este artículo se ha estructurado sobre la base de una metodología detallada que engloba no sólo una revisión bibliográfica completa, sino también una evaluación de la calidad y pertinencia de la información recopilada. A continuación, se describe la metodología seguida, que incluye la formulación de la pregunta de investigación, la definición y ejecución de la estrategia de búsqueda, la selección y cribado de la literatura, y la extracción y análisis de datos.
Formulación de la pregunta de investigación:
El primer paso en esta revisión sistemática ha sido la formulación de una pregunta de investigación concisa y clara, utilizando la estructura PICO (Paciente, Intervención, Comparación, Resultados). La pregunta formulada fue: «En pacientes con dolor intenso, ¿cuál es la eficacia y seguridad de los analgésicos usados según la escala analgésica de la OMS y sus asociaciones con otros fármacos en comparación con el uso de analgésicos solos?».
Estrategia de búsqueda:
Para identificar todos los estudios relevantes, se desarrolló una estrategia de búsqueda exhaustiva. Se realizaron búsquedas en múltiples bases de datos electrónicas como MEDLINE (PubMed), EMBASE, Web of Science, Enfispo, Biblioteca Cochrane y Google Académico, utilizando una combinación de términos MeSH y palabras clave relacionadas con “Manejo del dolor, Analgésicos opioides, Antiinflamatorios no Esteroideos, dolor agudo y dolor crónico”, y se eligieron los artículos disponibles a texto completo. Se incluyeron en la búsqueda tanto revisiones sistemáticas previas como ensayos clínicos controlados aleatorizados, estudios observacionales, guías de práctica clínica y metaanálisis.
Selección y cribado de estudios:
Se establecieron los criterios de inclusión y exclusión para asegurar la selección de literatura relevante.
Se incluyeron estudios que proporcionarán datos sobre la eficacia, seguridad, y alivio del dolor con el uso de analgésicos conforme a la escala de analgesia y su interacción con otros fármacos.
Se excluyeron, por otro lado, trabajos que no estuvieran en idioma inglés, que fueran editoriales, comentarios o cartas al editor sin datos originales, y estudios con poblaciones no representativas (por ejemplo, experimentación animal).
El proceso de selección consistió en dos fases: una revisión inicial de títulos y resúmenes para determinar relevancia, seguido de una evaluación a texto completo de los estudios seleccionados. Este proceso se llevó a cabo independientemente por dos revisores para minimizar el sesgo, con cualquier discrepancia resuelta por consenso o consulta a un tercer revisor.
Extracción y análisis de datos:
Una vez seleccionada la literatura, se extrajeron los datos pertinentes de cada estudio, organizándolos en tablas diseñadas para resumir la información clave como diseño del estudio, tamaño de la muestra, tipo de analgésico y otros fármacos implicados, medidas de resultado primarias y secundarias, y resultados significativos. Para los ensayos que comparaban diferentes intervenciones, también se registraron los datos de comparación.
Se utilizó un enfoque cualitativo y cuantitativo para analizar los datos. Cuantitativamente, cuando fue posible, se calcularon metaanálisis para obtener medidas resumen ponderadas de los efectos de las intervenciones. Cualitativamente, se realizó una síntesis narrativa de los hallazgos para los estudios que no podían ser agrupados cuantitativamente. El análisis cualitativo se centró en patrones, temas y teorías recurrentes que emergían de los estudios.
Evaluación de la calidad de los estudios:
La evaluación de la calidad de los estudios incluidos fue un componente esencial de la metodología. Se aplicaron herramientas validadas para este propósito, como la Escala de Jadad para ensayos controlados aleatorizados y la herramienta de Evaluación de la Calidad de los Estudios de Observación de Newcastle-Ottawa para estudios observacionales. Los metaanálisis siguieron las recomendaciones del Grupo de Trabajo PRISMA.
Consideraciones éticas:
Aunque esta revisión bibliográfica no involucra directamente a sujetos humanos, se ha hecho hincapié en incluir y discutir la literatura que atienda a los estándares éticos en la investigación y práctica clínica, particularmente aquella que aborde el consentimiento informado y la evaluación del riesgo-beneficio en el uso de analgésicos.
Consulta con expertos:
Para complementar la revisión bibliográfica y asegurar su aplicabilidad práctica, se consultó a expertos en manejo del dolor, farmacología y ética médica a través de entrevistas semiestructuradas. Estas interacciones proporcionaron perspectivas adicionales y ayudaron a identificar posibles brechas o sesgos en la literatura existente.
Control de sesgo y actualización de la revisión:
Finalmente, se establecieron procesos para controlar el sesgo en todas las fases de la revisión, desde la formulación de la pregunta de investigación hasta el análisis y reporte de los resultados. Se planificó una actualización futura de esta revisión para incorporar nuevas evidencias y mantener la relevancia del artículo en el tiempo.
En resumen, este artículo sigue una metodología de revisión detallada y rigurosa que brinda una estructura para la evaluación crítica y síntesis de la literatura existente sobre el uso de analgésicos en el manejo del dolor agudo y crónico según la escala de analgesia y sus asociaciones con otros fármacos. La aplicación de este enfoque metodológico tiene como objetivo proporcionar recomendaciones basadas en la mejor evidencia disponible para informar y mejorar la práctica clínica.
RESULTADOS
La revisión sistemática realizada en este artículo ha arrojado resultados significativos en relación con la eficacia y seguridad del uso de analgésicos de acuerdo a la escala analgésica de la OMS y sus asociaciones con otros fármacos para manejar el dolor agudo y crónico. Estos resultados permiten una interpretación detallada de la evidencia actual y ofrecen una panorámica integral para mejorar la prescripción y administración de analgésicos a pacientes.
Eficacia de la Escala Analgésica de la OMS:
Los datos extraídos de ensayos clínicos y estudios observacionales han demostrado que el enfoque escalonado propuesto por la OMS para el manejo del dolor resulta efectivo para una mayoría de los pacientes con dolor crónico, incluido el dolor oncológico. El tratamiento inicial con fármacos no opioides ha mostrado proporcionar un adecuado control para el dolor leve a moderado y, en muchos casos, evitar o retrasar la necesidad de opioides. En circunstancias de dolor moderado a severo, la introducción de opioides débiles, seguido por opioides fuertes en el último escalón de la escala, ha resultado en un manejo del dolor apreciablemente efectivo.
Uso correcto de los analgésicos no opioides:
La revisión sugiere que el paracetamol y los AINEs, al ser utilizados según las dosis y las indicaciones recomendadas, constituyen una primera línea de tratamiento segura y efectiva para el manejo del dolor leve y, en algunos casos, moderado. Los efectos adversos son en general limitados cuando se respetan las restricciones de dosis máxima y duración del tratamiento, especialmente el riesgo de hepatotoxicidad asociado con el paracetamol y la gastrolesividad y efectos cardiovasculares con los AINEs.
Implementación de opioides en el manejo del dolor:
Dentro de la segunda etapa de la escala analgésica, los opioides débiles como la codeína y la tramadol, han mostrado ser efectivos y relativamente seguros para el dolor de intensidad moderada. No obstante, se observó una variabilidad en la respuesta analgésica de estos fármacos, en parte atribuida a diferencias genéticas en los sistemas enzimáticos involucrados en su metabolismo, como el CYP2D6. Los opioides potentes, incluyendo la morfina, el fentanilo, la oxicodona y la hidromorfona, han probado ser altamente efectivos para el manejo del dolor severo. Sin embargo, el potencial para el desarrollo de dependencia, sobredosis y la aparición de efectos adversos, como la constipación y la sedación, enfatizan la importancia de una monitorización cuidadosa y un manejo adecuado de estos fármacos.
Asociaciones entre analgésicos:
Las asociaciones entre diferentes clases de analgésicos y con otros fármacos, han mostrado ser una estrategia eficaz para el manejo del dolor intenso y para minimizar los efectos secundarios. La combinación de paracetamol con AINEs o con opioides débiles ha evidenciado mejorar el control del dolor sin un aumento proporcional en los efectos secundarios. La adición de coadyuvantes como los antidepresivos tricíclicos, los antiepilépticos (gabapentina y pregabalina) y los corticoides, ha sido benéfica, particularmente en el manejo de dolor neuropático y en la reducción de la dosis necesaria de opioides para lograr un efecto analgésico adecuado.
Interacciones farmacológicas:
Una de las áreas de principal interés y preocupación son las interacciones farmacológicas al combinar analgésicos con otros medicamentos. La evidencia ha identificado interacciones tanto beneficiosas como potencialmente dañinas. Específicamente, los opioides y el uso concomitante de medicamentos con efecto depresor del sistema nervioso central, como los ansiolíticos, tienen un riesgo elevado de provocar depresión respiratoria. Asimismo, el uso conjunto de AINEs y anticoagulantes, aumenta el riesgo de sangrado gastrointestinal. Este entendimiento subraya la importancia de la consideración minuciosa de la historia médica completa del paciente y de todos los medicamentos que esté tomando, incluyendo suplementos y medicamentos sin receta.
Enfoque personalizado en el manejo del dolor:
En cuanto a la personalización del tratamiento del dolor, los resultados de la revisión apoyan fuertemente que la farmacogenética, así como las comorbilidades y los factores psicosociales, son determinantes críticos para la selección del tratamiento y la respuesta al mismo. Se identificaron estudios que argumentan la necesidad de que los clínicos realicen un juicio adaptativo en la prescripción de analgésicos, al considerar los factores genéticos, la presencia de otras enfermedades y la situación personal del paciente.
Evidencia sobre estrategias de manejo multimodal:
Los resultados también sugieren que la implementación de estrategias de manejo multimodal del dolor, donde los fármacos se combinan con intervenciones no farmacológicas, tiene el potencial de mejorar el alivio del dolor y la calidad de vida de los pacientes. Técnicas cognitivo-conductuales, fisioterapia y acupuntura han mostrado beneficios cuando se integran en un plan de manejo del dolor individualizado.
Desafíos en la práctica clínica:
Los desafíos identificados incluyeron la variabilidad en la adherencia a las guías de tratamiento del dolor, las diferencias culturales y de recursos que afectan la disponibilidad y selección de analgésicos, y la necesidad de una mejor educación tanto para los profesionales de la salud como para los pacientes en cuanto a la gestión del dolor y el uso adecuado de los analgésicos.
Actualizaciones y cambios en guías clínicas:
Recientemente, ha habido actualizaciones significativas en las guías clínicas para el manejo del dolor que reflejan los hallazgos de esta revisión. Estas actualizaciones enfatizan la evaluación del dolor como una prioridad en la atención médica, promueven el uso juicioso y cuidadoso de opioides, y destacan la importancia de estrategias de manejo del dolor que abarcan más que solo la farmacoterapia. La creciente inclinación hacia un enfoque de tratamiento más holístico refuerza la necesidad de educación continua y mayor investigación para sustentar las recomendaciones prácticas.
Consideraciones sobre el acceso a los analgésicos:
La revisión ha puesto de manifiesto la desigualdad en el acceso a los analgésicos en diferentes partes del mundo, un problema que afecta especialmente al uso de opioides potentes. Cuestiones relacionadas con la legislación, la distribución y la percepción del riesgo de adicción contribuyen a esta disparidad y requieren atención en el marco del desarrollo de políticas de salud pública equitativas y efectivas para el manejo del dolor.
En conclusión, la investigación compilada y analizada en este artículo ofrece una comprensión exhaustiva de los principios que deben guiar el uso de analgésicos según la escala analgésica de la OMS, así como de las asociaciones eficientes con otros fármacos para el tratamiento del dolor agudo y crónico. Además, resalta la importancia de un manejo personalizado y multidisciplinar del dolor, subrayando que el alivio efectivo del dolor no solo es fundamental para el bienestar del paciente, sino que también es un derecho humano básico.
DISCUSIÓN
La información obtenida a través de esta revisión sistemática proporciona una mayor claridad y entendimiento en el uso de analgésicos para el tratamiento del dolor agudo y crónico, validando en gran medida el enfoque escalonado prescrito por la escala de analgesia de la OMS y destacando la relevancia de las asociaciones farmacológicas para mejorar la eficacia analgésica. Además, subraya la necesidad de una consideración cuidadosa de las interacciones farmacológicas y la individualización del manejo del dolor basado en factores genéticos, comorbilidades y el entorno psicosocial del paciente.
La eficacia de la terapia analgésica según la escala de la OMS es respaldada por la evidencia y sigue siendo un modelo de referencia para el manejo del dolor, especialmente en el contexto del dolor crónico y oncológico.
Los hallazgos de esta revisión confirman que el uso secuencial y racional de fármacos no opioides y opioides, ajustando las dosis y pasando a tratamientos más intensivos sólo cuando es necesario, constituye una estrategia valiosa y eficaz para la mayoría de los pacientes. No obstante, la investigación sugiere que persiste una necesidad crítica de una mejor educación médica en torno a la escala analgésica y su aplicación práctica para garantizar su implementación eficiente y segura.
Los datos acumulados reafirman que la personalización del tratamiento del dolor es indispensable. La identificación de factores genéticos como el polimorfismo en el CYP2D6, que puede afectar la eficacia de los opioides, subraya la importancia de un enfoque personalizado en la prescripción de analgésicos. Esta necesidad de individualización se hace más evidente, aun considerando las diferencias individuales en la tolerancia al dolor, las interacciones de múltiples fármacos y las comorbilidades de los pacientes.
El análisis de las asociaciones entre medicamentos en el manejo del dolor ha revelado que las estrategias combinadas son a menudo más efectivas que los analgésicos utilizados de manera aislada. Las combinaciones como paracetamol con AINEs y opioides con antidepresivos o antiepilépticos ofrecen una plataforma para optimizar la terapia analgésica y pueden contribuir a reducir los riesgos asociados con dosis más altas de analgésicos individuales. Esto es particularmente relevante en el manejo del dolor neuropático, donde los analgésicos convencionales suelen ser menos efectivos.
La revisión ha ilustrado asimismo la importancia de una evaluación rigurosa de las interacciones farmacológicas, ya que el uso concomitante de diversos fármacos puede ser común en pacientes polimedicados. Algunas de estas interacciones pueden tener resultados beneficiosos, como la potenciación de efectos analgésicos, mientras que otras pueden ser perjudiciales y deberían ser motivo de preocupación para los profesionales de la salud.
Una limitación identificada en la práctica clínica es la variabilidad en la adherencia a las guías de manejo del dolor, lo que sugiere la necesidad de una mejora continua en la educación y la comunicación. En este sentido, la implicación de un equipo multidisciplinar es crucial para el manejo del dolor, y las estrategias multimodales, que incluyen psicoterapia, fisioterapia y técnicas de relajación, deben fomentarse como parte de un enfoque integral.
La discusión también ha tocado la cuestión de la accesibilidad a los analgésicos, especialmente los opioides, que varía considerablemente a nivel mundial. Este es un problema de salud pública y de derechos humanos, ya que el acceso equitativo al alivio del dolor sigue siendo un reto significativo en muchas regiones. Los investigadores y los profesionales de la salud desempeñan un papel crucial en la promoción de políticas que equilibren la necesidad de controlar la adicción y el uso indebido de sustancias con el imperativo ético de proporcionar un alivio adecuado del dolor.
En conclusión, los resultados de esta revisión enfatizan que el manejo del dolor debe ser dinámico y adaptable, basándose en un marco de práctica informada por evidencias y centrada en el paciente. La escala analgésica de la OMS proporciona un modelo robusto para el manejo del dolor, pero su implementación requiere una aplicación consciente y personalizada. La combinación estratégica de medicamentos sinérgicos entre sí, puede mejorar la eficacia del tratamiento del dolor y minimizar los efectos adversos y debe integrarse en un enfoque multimodal que considere todas las dimensiones de la experiencia del dolor. Es imprescindible que los avances en esta área se acompañen de esfuerzos conjuntos para optimizar la educación de los proveedores de salud, para mejorar las políticas de manejo del dolor y para asegurar un acceso justo y equitativo a los analgésicos para todos los pacientes.
La práctica del alivio del dolor ha avanzado significativamente, pero la complejidad y heterogeneidad del dolor humano demandan continuamente una evaluación, un aprendizaje y una adaptación. A través de investigaciones rigurosas, un compromiso con la atención compasiva y la voluntad de abrazar enfoques de tratamiento innovadores y multidisciplinarios, la comunidad médica puede aspirar a satisfacer las necesidades de los pacientes con dolor de una manera que sea a la vez efectiva y humanitaria.
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