AUTORES
- María Royo del Río. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Belén Labián Díaz. Matrona. Hospital Universitario San Jorge. Zaragoza.
- Marta Lugo Baile. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Laura Pascual Pelegrina. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Sofía Vargas Artajona. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
RESUMEN
Introducción: La dismenorrea se define como el dolor durante la menstruación. Este dolor puede llegar a ser invalidante para muchas mujeres por lo cual es necesario tratarlo. Una de las medidas para el tratamiento son los hábitos de vida, más concretamente el ejercicio físico.
Objetivos: Revisar la evidencia científica más reciente sobre los efectos del ejercicio de fortalecimiento muscular en la dismenorrea.
Metodología: Revisión de estudios publicados en diferentes bases de datos como Cochrane y Pubmed.
Resultados: El ejercicio de fortalecimiento muscular tiene numerosas ventajas para la salud en general y, debido a su acción antiinflamatoria puede mejorar la sintomatología asociada a la menstruación.
PALABRAS CLAVE
Menstruación, dismenorrea, ejercicio, entrenamiento de fuerza.
ABSTRACT
Introduction: Dysmenorrhea is defined as pain during menstruation. This pain can become disabling for many women so it’s necessary to treat it. One of the measures for the treatment is life habits, specifically physical exercise.
Objective: Review the newest scientific evidence about the effects of muscular strengthening in dysmenorrhea.
Methodology: Revise the studies published in different databases such as Cochrane and Pubmed.
Results: Strengthening exercises have many advantages for health in general and, due to their anti-inflammatory action, they can improve the symptomatology associated with menstruation.
KEY WORDS
Menstruation, dysmenorrhea, exercise, resistance training.
INTRODUCCIÓN
La menstruación es la eliminación de la sangre y restos endometriales provenientes del útero por la vagina. Este proceso se produce de manera cíclica, cada 28 días aproximadamente, durante toda la vida reproductiva de la mujer y está relacionado con el descenso de la producción ovárica de progesterona y estrógeno en ausencia de embarazo1.
La duración normal de la menstruación es de 4,5 a 8 días y en ocasiones viene acompañada de sintomatología como molestias a nivel pélvico o abdominal, mastalgia, labilidad emocional, náuseas y vómitos, cefalea, alteraciones gastrointestinales etcétera1,2.
El dolor asociado a la menstruación se conoce como dismenorrea, y es considerado el trastorno menstrual más común ya que aproximadamente el 75% de las mujeres menores de 25 años la sufren con el siguiente empeoramiento de su calidad de vida al estar relacionada con imposibilidad de realizar las actividades de la vida diaria, el absentismo escolar y laboral, y el descenso de las relaciones sociales3.
La dismenorrea se caracteriza por un dolor cólico en la región suprapúbica que puede irradiar a la región lumbar e inglés. Este puede aparecer antes o durante la menstruación siendo típicamente más pronunciado en los dos primeros días de sangrado debido a la acción inflamatoria de las prostaglandinas3.
Existen dos tipos de dismenorrea4:
- Dismenorrea primaria: Es la más común y tiende a aparecer uno o dos años tras la menarquia, cuando se comienza a ovular, y suele disminuir con el tiempo. Está relacionada con el aumento de las prostaglandinas, la vasopresina y otros factores inflamatorios.
- Dismenorrea secundaria: Puede aparecer en cualquier momento de la vida de la mujer y está relacionada con una causa orgánica como miomas, tumoraciones, infecciones o endometriosis.
Mientras que el tratamiento de la dismenorrea secundaria es eliminar la causa, ya sea mediante cirugía u otros tratamientos como los antibióticos, la dismenorrea primaria se puede paliar, en la mayoría de los casos, mediante tratamientos farmacológicos como AINEs y hábitos de vida como la nutrición y el ejercicio físico4.
El ejercicio físico es cualquier movimiento voluntario musculoesquelético que de forma regular puede mejorar la fuerza y la resistencia del cuerpo. Entre sus numerosos beneficios para la salud podemos encontrar4,5:
- Mejoría del estado anímico gracias a la liberación de endorfinas que pueden incluso reducir la sintomatología de la depresión y la ansiedad.
- Regulación del tejido adiposo.
- Disminución de la actividad del sistema nervioso simpático y aumento de la actividad del sistema nervioso parasimpático.
- Propiedades antinociceptivas debido al aumento de las endorfinas y al aumento de la circulación sanguínea pélvica.
- Reducción de la actividad inflamatoria de las prostaglandinas.
El ejercicio físico se puede clasificar en dos grandes grupos: actividades físicas aeróbicas (o de resistencia) y de fortalecimiento muscular y ambas son primordiales para un mantenimiento de la salud óptimo5.
OBJETIVO
Revisar la evidencia científica más reciente sobre los efectos del ejercicio de fortalecimiento muscular en la dismenorrea.
METODOLOGÍA
Se ha realizado una revisión bibliográfica en varias bases de datos como Cochrane, Pubmed, Journal of Research in Health Sciences (JRHS) y Scielo.
Para delimitar la búsqueda se han utilizado los términos “dysmenorrhea” y “physical activity” y se han filtrado los resultados a los artículos escritos en inglés y castellano y cuya publicación fuese en los últimos 10 años.
Con el fin de completar los resultados se han usado otras fuentes como la Organización Mundial de la Salud (OMS).
RESULTADOS
El ejercicio físico tiene numerosos efectos beneficiosos para la salud y escasos efectos adversos por lo cual para las mujeres es una buena alternativa para manejar el dolor menstrual.
Armour et al.6, tras valorar numerosos estudios que compararon ejercicios de baja intensidad (estiramientos, yoga, entrenamiento de core) y de alta intensidad (entrenamiento aeróbico), en sesiones 45-60 minutos al día, 3 veces al día. Los resultados que obtuvieron fue una reducción en el dolor de las mujeres, lo cual midieron gracias a la escala visual analógica del dolor (EVA), así como resultados positivos en la calidad de vida o la reducción de la fatiga.
No obstante, en este estudio no se analizaron los ejercicios basados en el fortalecimiento muscular. Otros autores sí valoraron ejercicios de fuerza como el pilates (que combina la fuerza, la estabilidad y la flexibilidad) o el entrenamiento FIIT (un programa de entrenamiento cuyas siglas significan Frecuencia, Intensidad, Tiempo y Tipo).
Fonseca et al.7 investigaron acerca del pilates. Su intervención duró 7 semanas y propuso la realización de ejercicio 50 minutos al día, 3 veces por semana. Sus resultados fueron disminución de la intensidad del dolor en la escala EVA de 7,5 a 4,5 y reducción de la duración del dolor de 45,6 horas a 21,6 horas. Los autores también investigaron otra sintomatología como la fatiga que disminuyó del 90% al 60%, la irritabilidad que pasó del 80% al 50%, la cefalea se mitigó del 50% al 20% y la necesidad de uso de medicación que disminuyó del 80% al 40%.
Saleh et al.8 valoraron ejercicios específicos de fortalecimiento del core y estiramientos. Las sesiones duraron 8 semanas, y los ejercicios se distribuyeron en 20 minutos al día, 4 días a la semana. Los resultados obtenidos fueron positivos ya que la intensidad del dolor disminuyó de 7,52 a 4,97 puntos en la escala EVA y la duración del dolor disminuyó de 6,71 horas a 2,19.
Heidarimoghadam et al.9 usaron un programa de entrenamiento basado en el protocolo FIIT, que además de ejercicios de fuerza también incluyen ejercicios aeróbicos como saltar a la comba o deportes de grupo como el bádminton. La intervención duró 8 semanas, con entrenamientos cuya duración varía entre 20 a 47 minutos al día dependiendo del tipo de ejercicio, 3 veces por semana. Este fue el único proyecto que utilizó la escala McGIll para evaluar el dolor, la puntuación obtenida fue la disminución de 3.06 puntos a 2.01 y la duración del dolor paso de 1,29 días a 0,94 días.
CONCLUSIONES
El ejercicio de fuerza ha demostrado ser uno de los tipos de ejercicio físico con mayor evidencia para disminuir la intensidad y la duración del dolor menstrual, así como otra sintomatología asociada.
Para obtener el mayor beneficio, la duración media de la actividad debería ser de entre 45 y 60 minutos al día, 3 veces a la semana. Para comenzar a percibir mejoría, se debe mantener constancia y el inicio del beneficio se percibe en 2 ciclos menstruales, lo que es aproximadamente ocho semanas.
Los estudios llevados hasta la fecha tienen limitaciones como factores externos no tenidos en consideración, diferentes instrumentos de medida para evaluar los resultados y escasa población por lo cual se considerarían de baja calidad. No obstante, debido a los múltiples beneficios del ejercicio físico para la salud en general, todos los estudios coinciden en que es altamente recomendado.
BIBLIOGRAFÍA
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- Fonseca JMA, Radmann CS, Carvalho FT, Mesquita LS. The influence of the Pilates method on muscular flexibility, symptoms, and quality of life in women with primary dysmenorrhea. Sci med [internet]. 2016 [citado el 10 de junio de 2024]; 26(2). Disponible en: https://pesquisa.bvsalud.org/portal/resource/pt/biblio-846445
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- Heidarimoghadam R, Abdolmaleki E, Kazemi F, Masoumi SZ, Khodakarami B, Mohammadi Y. The effect of exercise plan based on FITT Protocol on primary dysmenorrhea in medical students: A clinical trial study. J res health sci [internet]. 2019 [citado el 10 de junio de 2024]; 19(3). Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC7183554/