Depresión y anticoncepción hormonal. Una revisión bibliográfica

23 agosto 2024

AUTORES

  1. Rocío Gallego Maestre. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
  2. Ana Belén Sierra Fraile. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
  3. Pilar Tomey Escolano. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
  4. Lucía Abanto Ferrando. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
  5. Inés Álvarez Álvarez. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.
  6. Amparo Fandos Vázquez. Graduada en Enfermería. EIR Enfermería Familiar y Comunitaria. Servicio Aragonés de Salud, Sector Zaragoza II.

 

RESUMEN

Muchos adolescentes y adultos jóvenes conocen los trastornos del estado de ánimo y se han vuelto más conscientes de ellos en los últimos tiempos. Estos trastornos se han relacionado con la presencia de anticonceptivos hormonales. Algunas mujeres que los usan por razones médicas pueden encontrarlo beneficioso, otras pueden tener una idea errónea sobre los efectos nocivos. Los anticonceptivos hormonales pueden afectar el cerebro y hacer que las mujeres sean más propensas a sufrir trastornos del estado de ánimo, y a su vez ayudar a prevenir el síndrome premenstrual y el trastorno disfórico premenstrual.

PALABRAS CLAVE

Anticoncepción hormonal, depresión, mujeres, anticonceptivos.

ABSTRACT

Many adolescents and young adults are aware of mood disorders and have become more aware of them in recent times. These disorders have been linked to the presence of hormonal contraceptives. Some women who use them for medical reasons may find them beneficial, others may have a misconception about the harmful effects. Hormonal contraceptives may affect the brain and make women more prone to mood disorders, and in turn help prevent premenstrual syndrome and premenstrual dysphoric disorder.

KEY WORDS

Hormonal contraception, depression, women contraceptives.

INTRODUCCIÓN

La anticoncepción hormonal se ha consolidado como una de las formas más comunes y efectivas de prevención del embarazo desde mediados del siglo XX. En 2019, más de 150 millones de personas en edad reproductiva utilizaban métodos anticonceptivos orales (ACO) para evitar embarazos no deseados. Sin embargo, desde su aprobación, han surgido preocupaciones sobre los posibles efectos adversos de los ACO, particularmente en la salud mental1.

Los métodos anticonceptivos hormonales, especialmente las píldoras anticonceptivas orales (ACO), son ampliamente utilizados no solo para evitar embarazos, sino también para tratar afecciones como la poliquistosis ovárica, el hirsutismo y el síndrome premenstrual La depresión, que es aproximadamente dos veces más frecuente en mujeres que en hombres, ha sido reportada como un efecto adverso significativo relacionado con el uso de anticonceptivos hormonales. Históricamente, se han documentado efectos psicológicos adversos desde la década de 1980, pero estos estudios iniciales se basaron en formulaciones con dosis hormonales significativamente más altas que las utilizadas en la actualidad2.

El interés en esta relación se revitalizó con un estudio publicado en 2016 en la Journal of American Medical Association (JAMA), que destacó una posible asociación entre los anticonceptivos hormonales y la depresión, motivando nuevas investigaciones sobre el tema3.

Definiciones de enfermedades

Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de la Asociación Americana de Psiquiatría, la depresión mayor se define por la presencia de al menos cinco o más síntomas como ánimo depresivo, pérdida de interés y placer, cambios en el peso, insomnio o hipersomnia, agitación o enlentecimiento psicomotor, fatiga, sentimientos de culpa o inutilidad, problemas de concentración e indecisión, y pensamientos suicidas recurrentes. Estos síntomas deben estar presentes la mayor parte del día durante al menos dos semanas, representando un cambio funcional significativo4.

Epidemiología:

La depresión es una de las enfermedades más prevalentes, afectando a millones de personas en todo el mundo. Aproximadamente un millón de personas fallecen cada año por suicidio, lo que lo convierte en una de las principales causas de muerte en individuos de 15 a 44 años. En los Estados Unidos, entre 2015 y 2017, el 65% de las mujeres de 15 a 49 años usaron algún método anticonceptivo, siendo la píldora uno de los métodos preferidos, utilizado por el 12.6% de las mujeres en este rango de edad5.

Fisiopatología:

Los estrógenos y la progesterona han sido propuestos como desencadenantes de síntomas depresivos debido a su influencia en regiones del cerebro relacionadas con el procesamiento de la información cognitiva y emocional. Estudios han demostrado que los anticonceptivos orales pueden deteriorar la reactividad emocional y el estado de ánimo, especialmente en individuos con antecedentes de eventos emocionales adversos. Los metabolitos de la progesterona pueden interactuar con los receptores del ácido gamma-aminobutírico (GABA), un neurotransmisor inhibidor, incrementándose durante la fase lútea del ciclo menstrual y asociándose con síntomas depresivos. Además, las progestinas externas pueden aumentar la monoaminooxidasa, enzima que degrada la serotonina, lo que puede contribuir a episodios de irritabilidad y depresión6.

OBJETIVO

Analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre el uso de anticonceptivos hormonales y la incidencia de depresión.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión bibliográfica, donde se utilizaron artículos de los últimos ocho años, seleccionados en bases de datos como Pubmed, Google Académico, Science Direct y Dialnet, cuyos criterios de inclusión fueron texto libre, en humanos, y en inglés, portugués y castellano. Se utilizaron palabras clave como “anticoncepción hormonal”, “depresión”, “mujeres” y “anticonceptivos”. Se analizaron un total de 6 artículos originales y se utilizaron 12 referencias bibliográficas.

RESULTADOS

Depresión y Anticoncepción Hormonal

Numerosos estudios recientes han investigado la relación entre el uso de anticonceptivos hormonales y la depresión. En un estudio de cohorte prospectivo en Dinamarca con más de un millón de mujeres de entre 15 y 34 años, se encontró que las adolescentes que utilizaban anticonceptivos hormonales tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión en comparación con las mujeres mayores. Además, el estudio reveló que ciertos métodos anticonceptivos, como el parche (norgestrolim) y el anillo vaginal (etonogestrel), estaban asociados con un riesgo más alto de depresión en comparación con los anticonceptivos orales combinados3.

Otro estudio de cohorte prospectivo en Dinamarca reveló un riesgo significativamente mayor de intentos de suicidio y suicidios consumados entre las usuarias de anticonceptivos hormonales, con el parche y el anillo vaginal presentando los mayores riesgos7.

Por otro, un estudio piloto de 2018, en el cual participaron 29 mujeres divididas en tres grupos: anticonceptivos no hormonales, anticonceptivos orales combinados y anticonceptivos de progestina sola, los resultados mostraron que las mujeres del último grupo tenían puntuaciones significativamente más altas en la Escala de Calificación de Depresión de Hamilton (HAM-D) en comparación con los otros grupos, lo que indica una mayor prevalencia de síntomas depresivos. Además, los niveles de la proteína β-arrestina 1 (β-AR 1), que se correlacionan con los síntomas depresivos, fueron significativamente más bajos en las mujeres del grupo de solo progesterona en comparación con los otros grupos. Este hallazgo sugiere que el uso de anticonceptivos con progesterona podría estar asociado con una mayor susceptibilidad a la depresión8.

Depresión postparto y anticoncepción hormonal:

La depresión posparto también ha sido objeto de estudio en relación con los anticonceptivos hormonales. Un análisis retrospectivo de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de EE. UU. identificó casos de depresión posparto asociados con el uso de dispositivos hormonales intrauterinos, como el levonorgestrel y el etonogestrel, destacando el potencial riesgo de estos métodos. Aunque la evidencia es inconsistente, algunos estudios sugieren que las mujeres en el período posparto pueden estar en mayor riesgo de depresión debido a las fluctuaciones hormonales y otros cambios asociados con el parto9.

Depresión y drogas psicotrópicas

Un estudio reciente en Dinamarca encontró una asociación entre el uso de HC y el uso posterior de antidepresivos, especialmente en adolescentes. La cohorte incluyó a 815,662 mujeres de entre 12 y 30 años, sin antecedentes de morbilidad psiquiátrica, de las cuales el 49.5% usaban HC. Durante el seguimiento, el 3.1% de las mujeres comenzaron a usar psicofármacos. La incidencia del uso de drogas psicotrópicas fue mayor entre las usuarias de HC (3.7%) en comparación con las no usuarias (2.5%). Los adolescentes mostraron una fuerte relación entre el uso de HC y el uso de drogas psicotrópicas, especialmente con métodos de progesterona no oral. En el grupo de 12 a 14 años, esta asociación fue más marcada, con odds ratios (OR) ajustados significativamente más altos que en mujeres mayores10.

Dispositivo intrauterino liberador de levonorgestrel y depresión:

El dispositivo intrauterino liberador de levonorgestrel (DIU-LNG) es un método anticonceptivo de larga duración que se está volviendo cada vez más popular en todo el mundo. En 2015, la Organización Mundial de la Salud lo incluyó en su Lista de Medicamentos Esenciales. Sin embargo, se ha observado que el DIU-LNG de 52 mg puede aumentar el riesgo de depresión, especialmente en mujeres jóvenes de 15 a 19 años. No está claro cómo las versiones de baja dosis (13.5 mg y 19.5 mg) afectan el riesgo de depresión. Algunos estudios sugieren que el DIU-LNG de 52 mg puede aumentar ligeramente el riesgo de uso de antidepresivos en comparación con el de 19.5 mg, pero no se ha comparado con el de 13.5 mg. Dado que el DIU-LNG está siendo cada vez más utilizado, especialmente por adolescentes, es importante investigar el riesgo de depresión asociado con diferentes dosis de DIU-LNG.

En este estudio participaron 46,565 mujeres que nunca habían tenido hijos y comenzaron a usar el DIU-LNG. Se las siguió durante un total de 80,516 años. La edad promedio al inicio del estudio fue de 22.2 años. De estas mujeres, el 21% usó el DIU-LNG de 52 mg, el 44% usó el de 19.5 mg y el 34% usó el de 13.5 mg. Durante el estudio se registraron 1,531 casos de uso de antidepresivos. Los resultados mostraron que el DIU-LNG de 52 mg tuvo una incidencia de 30.8 casos de depresión por cada 1,000 años-persona, mientras que el de 19.5 mg y el de 13.5 mg tuvieron una incidencia de 19.8 y 17.7 casos de depresión por cada 1,000 años-persona, respectivamente. Las mujeres que usaron el DIU-LNG de 19.5 mg y el de 13.5 mg tuvieron un riesgo significativamente menor de depresión en comparación con las que usaron el de 52 mg, con una reducción de 11 y 13.1 casos de depresión por cada 1,000 años-persona, respectivamente. No se encontraron diferencias significativas en el riesgo de depresión entre los DIU-LNG de baja dosis11.

Anticoncepción hormonal combinada oral y depresión:

Las píldoras anticonceptivas orales (OCP) son muy comunes entre las mujeres para evitar embarazos no deseados o reducir los síntomas menstruales. Tener un control exitoso de la fertilidad trae muchos beneficios sociales y económicos, como una mejor educación y más independencia personal. Sin embargo, muchas mujeres dejan de tomar las píldoras dentro de los primeros 6 meses, por diferentes razones, como cambios en el estado de ánimo. Los estudios sobre el uso de las píldoras y los cambios en el estado de ánimo han dado resultados contradictorios, algunos dicen que mejoran el estado de ánimo, otros que lo empeoran y otros no ven ningún efecto. Estas diferencias pueden deberse a las diferencias entre las personas estudiadas, ya que se ha demostrado que la incidencia de efectos secundarios puede depender de la edad. Estudios en Suecia y Dinamarca han mostrado que las adolescentes tienen más probabilidades de comenzar a usar medicamentos psicotrópicos o buscar ayuda psiquiátrica después de comenzar a tomar las píldoras, lo que sugiere que la depresión clínica asociada con el uso de las píldoras es más notable durante la adolescencia temprana. Este estudio se propuso examinar las asociaciones entre el uso de las píldoras y los síntomas depresivos, determinar si estas asociaciones son diferentes en la adolescencia e identificar síntomas específicos asociados con el uso de las píldoras.

El análisis incluyó datos de entre 743 y 903 chicas, dependiendo de la encuesta. Las chicas tenían alrededor de 16.3 años cuando se evaluó por primera vez el uso de las píldoras y alrededor de 25.6 años en la última evaluación. A los 16 años, las chicas que tomaban las píldoras tenían un estatus socioeconómico más bajo, eran más propensas a tener una etnia diferente a la holandesa y eran más propensas a ser vírgenes en comparación con las que no las tomaban. En general, el uso de las píldoras no se asoció con una mayor puntuación de síntomas depresivos en la cohorte completa. Sin embargo, a los 16 años, las chicas que tomaban las píldoras tenían una puntuación más alta de síntomas depresivos en comparación con las que no las tomaban. Los síntomas específicos a esta edad incluían más llanto, problemas con la alimentación e hipersomnia en comparación con las que no las tomaban12.

 

DISCUSIÓN

La variabilidad en los resultados resalta la complejidad de la relación entre anticoncepción hormonal y depresión. La respuesta a los anticonceptivos hormonales es altamente individualizada, y factores como antecedentes familiares de depresión, edad de inicio del uso de anticonceptivos y otros factores sociodemográficos pueden influir en los hallazgos. Es crucial que los proveedores de salud evalúen individualmente a sus pacientes antes de prescribir anticonceptivos hormonales y consideren sus antecedentes médicos y de salud mental.

 

CONCLUSIONES

Aunque no se ha establecido una relación causal definitiva entre el uso de anticonceptivos hormonales y la depresión, la evidencia sugiere una fuerte asociación, especialmente en adolescentes y mujeres jóvenes. Los métodos no orales, como los parches y los anillos vaginales, parecen tener un mayor riesgo de inducir depresión o comportamientos suicidas. Es crucial que futuros estudios consideren mejor las variables que pueden influir en los resultados, como la historia familiar de trastornos mentales y las condiciones hormonales individuales. Un enfoque individualizado en la prescripción de anticonceptivos hormonales es fundamental para minimizar los posibles riesgos para la salud mental de las mujeres.

Este artículo proporciona un resumen comprensivo de la evidencia disponible sobre la relación entre depresión y anticoncepción hormonal, subrayando la importancia de un enfoque personalizado en la prescripción de estos métodos anticonceptivos.

 

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