Violencia sexual en el ámbito laboral sanitario. Artículo monográfico

25 agosto 2024

 

AUTORES

  1. Laura Marzal Latorre. Graduada en Enfermería. Hospital General de la Defensa, Zaragoza, España.
  2. Alexandra Stephany Yaguarshungo Simbaña. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario La Paz.
  3. Natalia Chueca Rodilla. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
  4. Ana María Benito Ormeño. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  5. Marta López de la Manzanara Calvo. Graduada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

El acoso sexual es un crimen grave incluido en el Código Penal español que condena al perpetrador a grandes sentencias. Este crimen ha aumentado en los últimos años en todos los países dentro del ámbito laboral. Especialmente, en el sector sanitario, provoca numerosas consecuencias para el profesional y cargas para el sistema. Aquí se incluye todo el equipo sanitario, desde facultativos, enfermeras, celadores técnicos, personal de limpieza, farmacéuticos y TCAES, quienes sufren todos tipos de violencia como la física, la psicológica, y la verbal, entre las más prevalentes. Estos crímenes no se notifican en su totalidad, por lo que posiblemente el porcentaje de acoso sexual sea mayor que las cifras incluidas en los estudios. Como conclusión, para mitigar este fenómeno, se deberá animar a las víctimas a denunciar, impulsando políticas sociales, elaborando guías y protocolos que orienten en los pasos a realizar.

PALABRAS CLAVE

Acoso, víctimas, sanitarios, violencia.

ABSTRACT

Sexual harassment is a serious crime included in the Spanish Penal Code that condemns the perpetrator to large sentences. This crime has increased in recent years in all countries within the workplace. Especially in the healthcare sector, it causes numerous consequences for the professional and burdens for the system. This includes the entire healthcare team, from doctors, nurses, technical guards, cleaning staff, pharmacists and TCAES, who suffer all types of violence such as physical, psychological, and verbal, among the most prevalent. These crimes are not fully reported, so the percentage of sexual harassment is possibly higher than the figures included in the studies. In conclusion, to mitigate this phenomenon, victims should be encouraged to report, promoting social policies, developing guides and protocols that guide the steps to be taken.

KEW WORDS

Harassment, victims, healthcare, violence.

DESARROLLO DEL TEMA

En el marco español, la Ley Orgánica 3/2007 para la igualdad efectiva de mujeres y hombres recoge el acoso sexual como una forma de violencia de género que es necesario erradicar, y lo define como: “cualquier comportamiento, verbal o físico, de naturaleza sexual, que tenga el propósito o producir el efecto de tentar contra la dignidad de una persona, en particular cuando se crea un entorno intimidatorio, degradante u ofensivo”1.

El acoso sexual en el ámbito laboral está tipificado por el Código Penal español (1) y existen en sus diversas formas, como pueden ser la física, la verbal, la no verbal, y dentro de las jerarquías/esferas de trabajo.

Actualmente, se conoce que existen factores individuales basados ​​en el contexto sociopolítico que predisponen a ejercer acoso sexual laboral, como son actitudes sexistas, creencias que racionalizan o justifican el acoso. Sin embargo, existen también factores de la organización que favorecen este tipo de acoso y tienen que ver con ambientes muy jerarquizados en los cuales los hombres dominan de forma predominante en los puestos de poder, además de la tolerancia o rechazo en la organización a este tipo de comportamientos1.

Por consiguiente, un entorno que acepta la violencia sexual contribuye a crear un clima de tolerancia que facilita que los agresores mantengan su conducta y dificulta que las víctimas denuncien, incrementando paradójicamente la estigmatización del fenómeno1.

La repercusión mediática de este tipo de violencia sexual se ha incrementado enormemente. En España, Medscape publicó en 2019 un informe sobre el acoso sexual laboral hacia médicos. Los datos corresponden a una muestra de más de 2.537 profesionales, a los que se les realizó una encuesta online sobre el comportamiento específico de acoso sexual experimentado o presenciado en los últimos años. Entre los resultados de las encuestas obtenidas se describe que el 3% de los médicos españoles ha experimentado acoso sexual en los últimos tres años, siendo más mujeres las afectadas1.

Además, el acoso sexual en el ámbito laboral tiene una repercusión profesional. En el mismo estudio de Medscape, 3 de cada 10 víctimas evitaron trabajar con compañeros específicos, el 15% pensó en dejar el puesto de trabajo y un 5% renunció al mismo. En cuanto a la calidad de atención dada a los pacientes, más del 80% de los médicos encuestados afirmaron que repercuten negativamente, como es de esperar1.

Dentro de más aspectos interesantes de las estadísticas, las investigaciones del estudio realizadas en el hospital de la Comunidad de Madrid objetivan que las personas graduadas en enfermería son las que muestran un menor porcentaje de rechazo al acoso sexual basado en la subescala de exageración , en la subescala de heterosexualidad natural y en la subescala de responsabilidad de la mujer. En cuanto a la subescala motivos ulteriores, el grupo de personas TCAE fue el que refleja una mayor tolerancia y el de Técnicas de Funciones Administrativas el que rechaza menos el acoso sexual laboral en esta subescala1.

En otro estudio realizado en Australasia en el ámbito laboral de salud, los resultados indican que los cuatro comportamientos (discriminación, intimidación, acoso sexual y acoso) ocurren en todas las especialidades quirúrgicas, en todas las regiones geográficas y han sido experimentados por miembros en todos los niveles. Este estudio se centra en el comportamiento de los cirujanos, pero existen cuestiones similares que afectan a otras especialidades médicas y a la atención sanitaria en general2.

En relación con el personal de enfermería, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), “entre el 8 y el 38% de las enfermeras sufren violencia en la atención sanitaria en algún momento de su carrera”3.

Todas las formas de violencia resultan en angustia psicológica. Estudios revelan que el abuso verbal (57,6%) fue la forma más común de violencia no física reportada, seguida de las amenazas (33,2%) y el acoso sexual (12,4%). En términos generales, el acoso sexual es un predictor de salud mental negativo en forma de depresión, ansiedad, miedo y estrés1,3.

Todos estos efectos, disminuyen drásticamente la calidad de la atención brindada por una enfermera y afecta negativamente a la relación terapéutica entre enfermera y paciente. A largo plazo, este fenómeno provoca agotamiento, disminución de la satisfacción laboral y reducción de la atracción por la profesión de enfermería. Vivir con miedo constante a una violencia inevitable provoca agotamiento físico, aumento del estrés, insomnio y trastorno de estrés postraumático3.

Finalmente, estudios anteriores han encontrado que el apoyo social puede aliviar el impacto de la violencia en la salud, reduciendo así las consecuencias adversas para el personal que lo experimenta4. Asimismo, en todas esferas de trabajo, se debe buscar e impulsar una herramienta que establezca un equipo de respuesta de “código verde” (generalmente se refiere a un protocolo de emergencia diseñado para situaciones específicas) y así gestionar cualquier situación potencialmente violenta4.

 

CONCLUSIONES

El acoso sexual laboral es un delito tipificado por el Código Penal en España. Este evento se da en todos los perfiles, ambientes de trabajo y esferas. Numerosos estudios revelan que un gran porcentaje de trabajadores del ámbito de la salud sufren o han sufrido alguna vez este tipo de acoso tan grave. Para frenar y mitigar este suceso, será necesario desarrollar campañas y protocolos de actuación desde el departamento de salud, instituciones y otras entidades de poder dentro de la administración. Finalmente, las víctimas también deberán tener herramientas para reducir la aceptabilidad de la violencia sexual, eliminar actitudes sexistas, y denunciar cualquier hecho de violencia, y de esta forma mitigar este fenómeno.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Muñoz Valera MT, Pereira Iglesias A, Alonso Martínez B. Percepción social del acoso sexual laboral en el ámbito sanitario [Social perception of workplace sexual harassment in the healthcare system.]. Rev Esp Salud Publica. 2023 Mar 24;97. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC10541249/
  2. Crebbin W, Campbell G, Hillis DA, Watters DA. Prevalence of bullying, discrimination and sexual harassment in surgery in Australasia. ANZ J Surg. 2015 Dec;85(12):905-9. doi: 10.1111/ans.13363.
  3. Kafle S, Paudel S, Thapaliya A, Acharya R. Workplace violence against nurses: a narrative review. J Clin Transl Res. 2022 Sep 13;8(5):421-424. Disponible en: https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC9536186/
  4. Duan X, Ni X, Shi L, Zhang L, Ye Y, Mu H, Li Z, Liu X, Fan L, Wang Y. The impact of workplace violence on job satisfaction, job burnout, and turnover intention: the mediating role of social support. Health Qual Life Outcomes. 2019 May 30;17(1):93. doi: 10.1186/s12955-019-1164-3.

 

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