AUTORES
- Mirian Millán Barahona. Enfermera Centro de Rehabilitación Psicosocial Nuestra Señora del Pilar (Zaragoza).
- Paula Garrido Ortega. Enfermera Centro de Salud Delicias Sur (Zaragoza).
- Sergio Fernández García. Enfermero Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza).
- José Ignacio Dueso Belver. Enfermero Hospital Royo Villanova (Zaragoza).
- Julia Esperanza Pinilla. Enfermera Centro de Salud de Illueca (Zaragoza).
- Cristina Fernández Sevilla. Enfermera Hospital Clínico Universitario de Valencia (Valencia).
RESUMEN
El virus de Epstein Barr es un virus de la familia de los herpes que tiene una prevalencia a nivel mundial del 90%. En la mayoría de los casos el pronóstico es bueno, pero existen casos donde se producen complicaciones agudas como la hepatitis, el agrandamiento severo de las amígdalas con compromiso respiratorio o la ruptura esplénica. Además, juega un papel importante en el desarrollo de otras enfermedades como la esclerosis múltiple, la artritis reumatoide, trastornos linfoproliferativos u otros trastornos autoinmunes.
La mononucleosis infecciosa es la manifestación clínica más frecuente, difiriendo su presentación entre los diferentes rangos de edad. Desde el punto de vista médico es una entidad clínica importante por su gravedad y duración, pero también por las posibles consecuencias a largo plazo sobre el organismo… No existe un tratamiento específico, por lo que el alivio sintomático es el pilar fundamental del tratamiento.
PALABRAS CLAVE
Infecciones por virus de epstein-barr, mononucleosis infecciosa, diagnóstico clínico.
ABSTRACT
Epstein Barr virus is a virus of the herpes family with a worldwide prevalence of 90% . In most cases the prognosis is good, but there are cases where acute complications such as hepatitis, severe enlargement of the tonsils with respiratory compromise or splenic rupture occur. It also plays an important role in the development of other diseases such as multiple sclerosis, rheumatoid arthritis, lymphoproliferative disorders or other autoimmune disorders.
Infectious mononucleosis is the most common clinical manifestation, differing in presentation between different age ranges. From a medical point of view, it is an important clinical entity because of its severity and duration, but also because of the possible long-term consequences on the organism. There is no specific treatment, so symptomatic relief is the mainstay of treatment.
KEY WORDS
Epstein-Barr virus infections, infectious mononucleosis, clinical diagnosis.
INTRODUCCIÓN
El virus de Epstein-Barr (VEB) o también conocido como mononucleosis infecciosa es una enfermedad que da lugar a linfocitos atípicos en sangre periférica. La triada clásica que la caracteriza es fiebre, faringitis amigdalina y linfadenopatía 1. El virus se transmite a través de la saliva, es decir, por contacto oral íntimo entre individuos, desconociéndose como los preadolescentes adquieren el virus2.
Tiene un papel multifacético en enfermedades tanto benignas como malignas. Entre las complicaciones tempranas que podemos encontrar: la hepatitis, la esplenomegalia y ruptura esplénica, y el compromiso respiratorio 3. Entre las complicaciones tardías: esclerosis múltiple, artritis reumatoide, infección crónica activa por VEB, o cánceres linfoproliferativos3. Los retos para el futuro son desarrollar vacunas profilácticas ante el virus y tratamientos específicos eficaces2.
ETIOLOGÍA:
El Virus de Epstein-Barr pertenece a la familia Herpesviridae, de la subfamilia Gammaherpesviridae. Presenta una doble cadena de ADN encapsulada en una cápside que protege la información genética. Gracias a la composición proteolipídica de su envoltura se ensambla a las células diana y las infecta4.
La vía de contagio es a través de la saliva, por ello se la conoce como la “enfermedad del beso”3. A través de la saliva alcanza el epitelio orofaringeo y las glándulas salivares infectando así a las células epiteliales. El virus entra en la célula a través de la endocitosis, y una vez dentro, en el citoplasma, el virus pierde la cápside y se produce el transporte de su material genético al núcleo. Dicha infección origina una respuesta del organismo tanto celular como humoral, predominando la inmunidad celular en el control de la infección4.
EPIDEMIOLOGÍA:
En países desarrollados, principalmente en las poblaciones con un nivel socioeconómico alto, el 50% de la población tiene la enfermedad en los primeros 5 años de vida, cursando de manera inespecífica como un cuadro vírico más, o de manera asintomática. Esto conlleva que el 90-95% de los adultos hayan pasado la infección4. Las tasas más altas de infección se dan entre los 10 y los 19 años de edad (6-8 casos por cada 1.000 personas)5.
En las últimas décadas la mejora de las condiciones sociosanitarias ha producido un retraso a la hora de adquirir el virus, manifestándose a una edad más tardía con una clínica sintomática de mayor gravedad4.
CLÍNICA:
El periodo de incubación del virus es de 4 a 8 semanas, y está precedida de pródromos de 1 a 2 semanas (mialgia, astenia y febrícula) 4,5. El síndrome que con más frecuencia se asocia a la infección por VEB es la mononucleosis infecciosa.
Las manifestaciones clínicas típicas de la infección por VEB son: linfadenopatías, odinofagia, fiebre, faringitis, y petequias palatinas transitorias. También puede cursar con hepatomegalia, esplenomegalia e ictericia, está última menos frecuente4,5.
La mayoría de las manifestaciones mencionadas desaparecen alrededor de la cuarta o quinta semana, a excepción de las adenopatías o la astenia que se pueden prolongar en el tiempo (llegando incluso a los 6 meses tras la infección)4.
En algunos casos puede dar lugar a complicaciones graves, que en ocasiones pueden resultar fatales. Entre ellas podemos nombrar complicaciones hematológicas (anemia hemolítica, trombocitopenia, neutropenia, coagulación intravascular diseminada…), complicaciones neurológicas (meningoencefalitis, neuritis ópticas, parálisis de nervios craneales, Síndrome de Guillain- Barré…), complicaciones pulmonares (obstrucción de la vía aérea superior por hiperplasia linfoide y edema de la mucosa, o neumonitis). La rotura esplénica es también una posible complicación grave, por ello, para prevenirla se recomienda el cese de la actividad física4.
DIAGNÓSTICO:
La sospecha de mononucleosis infecciosa por el virus de Epstein-Barr es clara ante un paciente joven con una clínica compatible con odinofagia, adenopatías principalmente cervicales y fiebre. En la exploración física es característico el enantema palatino, la esplenomegalia (detectada con ecógrafo), la hepatomegalia, y las linfadenopatías4.
En relación con los datos de laboratorio, hay una elevación de las transaminasas y una leucocitosis moderada con linfocitosis (superior al 50% del total) con linfocitos “atípicos” (al menos el 10%) (células T citotóxicas activadas)4.
La prueba serológica de Paul-Bunnell detecta anticuerpos heterófilos (IgM), pero es algo insensible en las primeras semanas de la enfermedad. Además, el 40% de los niños menores a los 4 años no desarrollan estos anticuerpos heterófilos tras la infección primaria por el virus. Por otro lado, estos anticuerpos pueden durar en el organismo más de un año, por lo que no siempre detectan una infección aguda por VEB4,5.
Es por ello, que se han desarrollado pruebas más sensibles para los casos donde la primera prueba mencionada es negativa. Está prueba detecta VCA-IgG y VCA-IgM, un resultado negativo de dicha prueba descarta de manera sólida la mononucleosis infecciosa 1,4,5.
En el diagnóstico diferencial de faringitis estreptocócica tener en cuenta que la esplenomegalia y la linfocitosis no están presentes. Una prueba rápida para detectar la faringitis estreptocócica será de utilidad para poder descartar dicho diagnóstico4.
TRATAMIENTO:
No existe tratamiento específico para el VEB, el tratamiento principal se basa en el alivio sintomático. Los antivirales y los glucocorticoides no reducen la gravedad de la enfermedad ni la duración.
Entre las recomendaciones básicas se encuentra el cese o restricción de la actividad física y del consumo de alcohol, además de reposo en cama según tolerancia. Los deportes de contacto quedan totalmente desaconsejados por riesgo de ruptura esplénica mientras la esplenomegalia esté presente3.
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