AUTORES
- Ana Cristina Lasheras Ginés. Enfermera HCU Zaragoza.España.
- Cristina Caballero García. Celadora HNSG Zaragoza. España.
- Piedad Fleta Cubero. Celadora HNSG Zaragoza. España.
- Mª Luisa Gaspar Ruz. Terapeuta Ocupacional HNSG Zaragoza. España.
- Mª Rocío Abreu Rubiño. Enfermera HNSG Zaragoza. España.
- Lucas Coscolín Gaspar. Celador HSJ Huesca. España.
RESUMEN
Las fases finales de una enfermedad terminal pueden ser momentos muy difíciles y emotivos. Debemos enfrentarnos a situaciones tan diversas como proporcionar consuelo, afrontar el duelo y tomar decisiones finales. Sin olvidar que, debemos procurar que el paciente se encuentre lo más confortable posible, proporcionándole los cuidados necesarios para aliviar el dolor y otros síntomas; así como apoyo emocional y espiritual, tanto al paciente como a la familia1.
PALABRAS CLAVE
Cuidados, personas mayores, final de la vida.
ABSTRACT
The final phases of a terminal illness can be very difficult and emotional times. We must face situations as diverse as providing comfort, facing grief, and making final decisions. Without forgetting that, we must ensure that the patient is as comfortable as possible, providing the necessary care to relieve pain and other symptoms, as well as emotional and spiritual support, both to the patient and the family.
KEY WORDS
Care, elderly people, end of life.
DESARROLLO DEL TEMA
La muerte en un paciente mayor puede llegar:
- Por una enfermedad ya conocida con un deterioro progresivo e importante.
- Por un proceso agudo, del que el paciente no mejora y da lugar a una disminución de conciencia, falta de autonomía del paciente y complicaciones médicas difíciles de controlar2.
Dependiendo de la enfermedad y teniendo en cuenta las características del paciente, este proceso tendrá una duración indeterminada, pudiendo ir desde las horas a los meses.
En cualquiera de los casos, vemos que es una etapa en la que, se precisa de mucho apoyo, tanto físico, como emocional y legal. Es posible que, aparezcan sentimientos encontrados que van desde el dolor y la pena por la pérdida, hasta la negación o alivio por el desenlace.
Podemos decir que, esta última etapa se inicia cuando:
- Presencia de una enfermedad avanzada y progresiva.
- No hay respuesta al tratamiento específico.
- Múltiples y variados síntomas que precisan una atención médica frecuente.
- Pronóstico de vida inferior a 6 meses.
Llegado a este momento, se debería poder ofrecer al enfermo, la posibilidad de fallecer en su casa, siempre y cuando se le pueda facilitar un soporte asistencial eficaz, que en la mayoría de los casos no es posible.
Ya sea en domicilio o en el ámbito hospitalario, debemos proporcionar unos cuidados mínimos al paciente en cuatro áreas3:
- Confort físico.
- Necesidades mentales y emocionales.
- Asuntos espirituales.
- Cuestiones prácticas.
CONFORT FÍSICO:
- Alivio del dolor: Debemos asegurarnos que el paciente no tenga dolor. Siempre con la premisa que es más fácil prevenir que aliviar el dolor, para ello consideraremos que las medicaciones se pueden aumentar o cambiar.
- Sensación de falta de aire: Mejoraremos esta sensación levantando el cabecero de la cama, abriendo ventanas, con humidificadores, ventiladores y si hiciera falta, con alguna medicación.
- Irritaciones de la piel: Con la edad la piel es más seca y frágil, deberemos aplicar lociones sin alcohol que calmaran la piel. Para los labios podemos aplicar bálsamos labiales y realizaremos cuidados de la boca con un bastoncillo o torunda impregnada de agua. Los ojos también precisan de cuidados que podremos hacer con gasas humedecidas.
Realizaremos cambios posturales cada 2-4h para prevenir las úlceras por presión en los puntos de apoyo y pondremos almohadas para reducir la presión.
- Problemas digestivos: Pérdida de apetito, náuseas, vómitos y estreñimiento pueden tener múltiples causas e incluso ser efecto de medicaciones para el dolor. No se forzará a comer al paciente, se le darán alimentos que le gusten, en pequeñas cantidades y con mayor frecuencia.
- Control de la temperatura
- Fatiga: Cansancio y falta de energía, incluso para actividades básicas de la vida, es algo habitual en personas cercanas a la muerte, facilitaremos o acompañaremos en su realización.
NECESIDADES MENTALES Y EMOCIONALES:
Cuando alguien es consciente de que se está muriendo, puede sentirse ansioso o deprimido, debemos prestarle apoyo emocional y en algunos casos graves, medicación.
Hay personas que presentan unos temores específicos como ser una carga, temor a morir sólo, a lo desconocido, preocupación por quienes se quedan, pérdida de la dignidad y autonomía al disminuir sus capacidades …, para ello debemos crear un ambiente reconfortante, en el que se sientan acompañados y escuchados, a veces simplemente con algo de contacto físico y la sola presencia de un familiar o acompañante, hará que se queden más tranquilos.
Debemos permitirles hablar del pasado, expresar su temor a la muerte, no debemos ocultarles información difícil, respetar sus deseos (aunque no estemos de acuerdo) y su derecho a la privacidad.
Este es también un momento que, tanto el paciente como la familia, pueden necesitar para despedirse, no hay necesidad de hablar, ni decir las cosas de una manera formal, cada uno lo hará a su manera, un beso, un abrazo, hablando, callado, con música.
ASUNTOS ESPIRITUALES:
Las necesidades espirituales también son importantes, aquí incluimos el sentido de la propia vida y la necesidad de encontrar la paz resolviendo temas pendientes.
Hay quienes encuentran consuelo y tranquilidad en su fe, orando o practicando ritos religiosos; otros lo consiguen recordando buenos momentos o rememorando relaciones personales, cualquiera de las formas es válida, siempre que al paciente le procure bienestar en sus últimos momentos.
CUESTIONES PRÁCTICAS:
Debemos organizarnos y tranquilizar al paciente que, todas esas pequeñas tareas del día a día, están cubiertas y que alguien se va a encargar de hacerlas; también debemos pedir y aceptar la ayuda de nuestros familiares.
Por otra parte y siempre que sea posible, es bueno planificar con el propio paciente el final de su vida; es decir, tratamiento y cuidados que desea recibir en la etapa final de su vida, necesidades espirituales que quiera cubrir, asesoría financiera y jurídica, directrices anticipadas, testamento …
Todo ello hará que, cuando llegue el momento, el paciente y sus familiares se sientan menos estresados y perdidos ante lo desconocido y sus decisiones ya hayan sido tomadas de acuerdo con el paciente.
CONCLUSIÓN
Cuando nos enfrentamos a la etapa final de la vida, ya sea como cuidador o como paciente, recibimos un impacto emocional intenso. Para afrontarlo, debemos realizar una valoración de todas y cada una de las áreas de nuestra vida, desde el bienestar físico (con medidas terapéuticas), hasta el emocional y psicológico, para tomar decisiones en relación a nuestros deseos y preferencias, con el objetivo de mejorar la calidad de vida del paciente y sus familiares4.
BIBLIOGRAFÍA
- Cuidados durante la última etapa y el final de la vida. HelpGuide.org. Disponible en: https://www.helpguide.org/es/fin-de-la-vida/cuidados-durante-la-ultima-etapa-y-el-final-de-la-vida
- Atención al final de la vida en el paciente geriátrico. Quirón Salud. Disponible en: https://www.quironsalud.com/blogs/es/llenar-vida/atencion-final-vida-paciente-geriatrico
- Proporcionar cuidados de confort al final de la vida. National Institute On Aging. Disponible en: https://www.nia.nih.gov/espanol/al-final-vida/proporcionar-cuidados-confort-al-final-vida
- Cuidados al final de la vida en las personas mayores. IMQ Igurco. Disponible en: https://igurco.imq.es/sala-de-prensa/cuidados-al-final-de-la-vida-en-las-personas-mayores