AUTORES
- Iria Quintela Sánchez. Enfermera especialista en pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Elena Martín-Peñasco Osorio. Enfermera especialista en pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Lucía Jesús Muñiz Ceballos. Enfermera especialista en pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
- Carlos Hidalgo Mesa. Enfermero. Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza.
RESUMEN
La terapia asistida con animales es un tipo de intervención no farmacológica que se emplea en numerosos ámbitos hospitalarios, especialmente en unidades pediátricas. Este tipo de tratamiento pretende incluir a los animales como una parte activa de la intervención, potenciando los beneficios que conlleva para intentar reducir la ansiedad, estrés y miedo en los pacientes pediátricos. Además, también produce beneficios en la familia de estos pacientes y en la salud de los trabajadores. Su empleo pretende mejorar la calidad de vida durante la hospitalización en procesos agudos, y facilitar la estancia durante los procesos crónicos.
PALABRAS CLAVE
Terapia asistida por animales, niño hospitalizado, animales para terapia.
ABSTRACT
Animal-assisted therapy is a type of non-pharmacological intervention that is used in many hospital environments, specially in pediatric units. This type of treatment aims to include animals as an active part of the intervention, enhancing the benefits that brings in an attempt to reduce anxiety, stress and fear in pediatric patients. In addition, it also benefits in the families of these patients and in the workers’ health. Its use pretends to improve quality of life during hospitalization in critical processes, and facilitate the stay through chronical processes.
KEY WORDS
Animal assisted therapy, child, hospitalized, therapy animals.
DESARROLLO DEL TEMA
El ingreso del paciente pediátrico en unidades de hospitalización, especialmente en unidades de cuidados intensivos (UCI) y en unidades oncológicas pediátricas, puede provocar cambios en las áreas física, cognitiva y mental en estos pacientes, siendo fundamental una atención humanizada1–3. Para conseguir esta atención se precisa de la colaboración de la familia, facilitando su entrada libre en las unidades de hospitalización, su implicación en los cuidados del niño usando una comunicación efectiva, y el uso de otras terapias alternativas no farmacológicas (como puede ser la musicoterapia o la rehabilitación temprana)1.
Los animales se pueden emplear como parte activa de intervenciones para conseguir objetivos concretos, como pueden ser mejorar la movilidad, adquirir habilidades sociales, reducir el dolor o estrés de los pacientes y familias, etc1. En función del tipo de actividad a realizar pueden ser actividades asistidas con animales (AAA), que pretenden mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante animales de compañía, o terapias asistidas con animales (TAA), en la que estos animales forman parte del tratamiento de diferentes patologías, siendo todo el proceso supervisado y evaluado por profesionales1,4.
Diversos estudios han demostrado que la terapia con animales ejerce efectos beneficiosos en los aspectos fisiológicos, sociales y psicológicos de niños y adultos, utilizándose no solo en el ámbito hospitalario sino también en otros como en el odontológico5–7. Esta terapia se basa en la capacidad de observación que tienen estos animales, lo que les permite conocer a través de las expresiones faciales humanas las emociones e intenciones que éstos tienen1. A pesar de que para la TAA se pueden emplear diferentes animales (cobayas, caballos, pájaros, delfines, gatos, vacas, etc.), es de elección realizar la terapia con perros por ser animales de compañía habituales, y que muestran un comportamiento hacia los humanos amistoso y afectuoso1. Para poder considerarse perros de terapia deben tener un entrenamiento exigente, pruebas de temperamento y una certificación oficial que así lo dicte5.
Respecto a los efectos beneficiosos, la interacción humana con animales produce una disminución de la tensión arterial, de la ansiedad y estrés y de tasas de mortalidad tras ataques cardíacos1,6. En el paciente pediátrico, la rehabilitación con animales demuestra una disminución en el dolor físico percibido durante los procedimientos médicos invasivos, relajación en el trastorno de estrés postraumático, comportamientos positivos en aquellos niños con trastornos generalizados del desarrollo y una disminución del estrés en aquellos niños con Síndrome de Down4,6. Por tanto, la simple presencia del animal durante la estancia hospitalaria de los niños es un factor importante que mejora los resultados de los pacientes, promoviendo la felicidad, alegría y un estado de ánimo positivo4. Asimismo, su presencia normaliza la experiencia hospitalaria para las familias, promoviendo una motivación para continuar con el tratamiento o para regresar al hospital a consultas sucesivas4.
Además, esta terapia no solo es beneficiosa para el paciente pediátrico y su familia, sino también para el bienestar del personal sanitario, ya que mejora el clima laboral al reducir el estrés de los profesionales. Se describe una mejora en las relaciones e interacciones entre el personal sanitario, mejorando así la atmósfera social en el entorno profesional4.
Todos estos beneficios se ven influenciados por la liberación de hormonas y sustancias que se asocian a un mayor bienestar o a la disminución de la ansiedad, como son las endorfinas, oxitocina, prolactina y dopamina entre otras7. En pacientes con algún tipo de dolencia o enfermedad crónica, este beneficio es mayor debido a que el alivio del dolor se experimenta en sus casos como algo gratificante, atenuando la sensibilidad al dolor, y mejorando la calidad de vida de estos pacientes7.
A pesar de que la terapia asistida con animales está en crecimiento y está demostrada su seguridad y eficacia en los diferentes entornos, su implementación se ve afectada debido a una serie de obstáculos3. Las principales son la preocupación por las zoonosis y la posibilidad de transmisión de infecciones del animal a los humanos3. Sin embargo, la evidencia de dicha transmisión en este contexto es escasa3. La transmisión de microorganismos potencialmente patógenos se produce a través del contacto directo, de la inhalación de aerosoles, saliva, orina o heces contaminadas o el contacto con objetos contaminados. Estas enfermedades incluyen infecciones víricas, bacterianas, fúngicas o parásitos, para los que la mayoría existe tratamiento efectivo3. Se tiene que tener especial consideración en aquellas minorías con una mayor susceptibilidad a contraer infecciones, como son los pacientes inmunodeprimidos u oncológicos. A pesar de ello, se realiza un cuidado preventivo básico (control de parásitos, vacunación, pruebas serológicas) para proteger la salud de los animales y controlar la gestión ambiental3. Según los estudios epidemiológicos la incidencia de enfermedades zoonóticas asociadas a estos animales es baja, lo cual es importante comunicar a las familias y a los profesionales para su mayor tranquilidad.
CONCLUSIONES
La terapia asistida con animales es una intervención efectiva, beneficiosa no solo para la salud del paciente pediátrico y su familia, sino también para la salud de los profesionales y el ambiente laboral. Su empleo en unidades de hospitalización, especialmente en unidades de cuidados intensivos o de oncología pediátrica, conlleva beneficios tanto en la salud física como en la salud mental de los pacientes, requiriendo un programa o protocolo de empleo y prevención para poder disminuir todos los riesgos que pueda conllevar.
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