Desigualdades de género en la salud. causas, consecuencias y desafíos

25 septiembre 2024

AUTORES

  1. María Cruz Camacho Pescador. Trabajadora Social. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
  2. Lorena Rudilla Pinzón. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  3. Mª Ángeles Gómez Auría. Trabajadora Social, TEL, TCAE. Hospital Universitario Miguel Servet Zaragoza. España.
  4. Laura Báguena Sancho. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  5. Ana Cristina Gracia López. Trabajadora Social. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

Desde hace décadas, la comunidad científica ha demostrado que la salud de las mujeres y las niñas se ve comprometida por las desigualdades de género. Es el momento de pasar de la evidencia a la acción, por lo que resulta necesario integrar la perspectiva de género en la formación de las profesiones sanitarias, en el diseño de las investigaciones científicas y sociales, en las estructuras de los servicios de salud, y, fundamentalmente en las políticas públicas para combatir la desigualdad entre mujeres y hombres.

A través de este artículo se pretende una aproximación al enfoque de género y su aplicación en el ámbito de la salud.

PALABRAS CLAVE

Perspectiva de género, salud, mujer, diagnóstico clínico, sexo.

ABSTRACT

For decades, the scientific community has demonstrated that the health of women and girls is compromised by gender inequalities. It is time to move from evidence to action, so it is necessary to integrate the gender perspective in the training of health professionals, in the design of scientific and social research, in the structures of health services, and, fundamentally, in public policies to combat inequality between women and men.

The aim of this article is to provide an approach to the gender approach and its application in the field of health.

KEY WORDS

Gender perspective, health, woman, clinical diagnosis, sex.

INTRODUCCIÓN

Para abordar el contenido de este artículo resulta necesario realizar una definición sobre dos conceptos que a menudo se usan indistintamente, aunque son diferentes, llevando así a una posible confusión.

Los términos sexo y género han estado y siguen estando sometidos a examen y a reformulación continua, pues dependen de la época, el lugar y la orientación teórica.

Grosso modo, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) el sexo hace referencia a las características biológicas y fisiológicas que definen a las mujeres y a los hombres, mientras que el género se refiere a los roles, las conductas, las actividades y las características construidas socialmente que una cultura considera apropiados para las mujeres y los hombres1.

El término sexo viene determinado por la naturaleza biológica de la persona, posibilitando la reproducción sexual. Se incluyen las categorías de: mujer, hombre, intersexual (persona que nace con características femeninas y masculinas) y transexual (persona que se puede someter a intervenciones quirúrgicas u hormonales para modificar su sexo). Habitualmente el concepto sexo se usa para designar diferencias físicas, anatómicas y fisiológicas entre mujeres y hombres. Bien es cierto que actualmente existe cierto debate sobre tal concepto, partiendo de la premisa de que se trata de una construcción social.

En cuanto al concepto de género, se entiende como una construcción social y cultural que define a características emocionales, afectivas, intelectuales, así como comportamientos asignados socialmente a mujeres y hombres. Es decir, que gira en torno a la idea de que “lo femenino”, “lo masculino”, “lo intersexual” y “lo transexual” no son hechos biológicos sino constructos sociales. Cuando se habla de género, se refiere al sistema de relaciones sociales y simbólicas en el que se establecen ciertas normas y prácticas que se atribuyen a las mujeres o los hombres, y también a las ideas y representaciones que se les adjudican2.

Según la OMS, el género se refiere a los roles, características y oportunidades definidos por la sociedad que se les atribuyen a las mujeres, los hombres, las niñas, los niños y las personas con identidades no binarias. El género es fruto de las relaciones entre las personas donde se puede reflejar la distribución de las relaciones de poder que se dan entre ellas. No se trata de un concepto estático, sino que se transforma y cambia dependiendo del lugar y del tiempo. Cuando las personas o grupos que no entran dentro de la normalmente (socialmente) establecido, los roles, las responsabilidades, las características y las relaciones atribuidas al género, suelen ser objeto de discriminación, exclusión y estigmatización, todo ello puede afectar negativamente a la salud de las personas3.

De aquí surge considerar el género como uno de los ejes transversales de la estructura social, ya que crea una jerarquía social que asigna diferentes espacios y funciones perpetuando desigualdades.

 

MATERIAL Y MÉTODO

El estudio se basa en la investigación de revisión bibliográfica sobre el tema expuesto: la perspectiva de género en salud.

Se ha realizado una búsqueda extensa acerca de libros, revistas de divulgación, consulta de páginas web de organismos públicos y fundamentalmente se ha revisado la Guía para incorporar la perspectiva de género a la investigación en salud de la Junta de Andalucía.

 

RESULTADOS

Los estudios de género, surgidos en el contexto del movimiento y lucha feminista en los años 60 y 70, revolucionaron la comprensión de la salud y la enfermedad al introducir el concepto de género como una categoría analítica. A diferencia de la perspectiva tradicional que asume una visión androcéntrica, los estudios de género invitan a cuestionar esta perspectiva que ha sido predominante en diferentes esferas y especialmente en la de la medicina, donde las experiencias y necesidades de los hombres han sido consideradas como la norma. Esta visión crítica ha permitido identificar y analizar las múltiples formas en las que el género interacciona con otros factores sociales, como la clase, la etnia, la orientación sexual para producir desigualdades en salud.

Para incorporar la perspectiva de género en el ámbito sanitario resulta imprescindible despertar un punto de vista crítico y realizar una revisión del conocimiento previo para poder identificar, analizar, documentar y verificar las desigualdades en la salud por pertenecer a un determinado género en un contexto concreto, y fundamentalmente, para avanzar hacia una sociedad más igualitaria y, por ende, feminista.

Las desigualdades de género en salud son un problema global manifestado de diferentes formas, y con raíces sociales y culturales. Estas desigualdades se traducen en diferencias significativas en la salud, el acceso a la atención médica, el diagnóstico y tratamiento de enfermedades, entre otros.

Causas de las desigualdades de género:

La mayoría de las investigaciones y estudios clínicos se han realizado con hombres como sujetos de prueba, lo que ha supuesto una total falta de conocimiento sobre las diferencias biológicas y las necesidades de salud de las mujeres. Esta causa viene dada por, como se mencionaba anteriormente, los estudios androcéntricos en los que solo se estudiaba y analizaba al hombre como figura única y en la que la mujer quedaba totalmente excluida. Se trata entonces de sesgos de género en las investigaciones. A menudo, los síntomas sobre ciertas enfermedades (por ejemplo, enfermedades cardíacas) se manifiestan de diferente manera en mujeres y en hombres.

La influencia de los estereotipos de género repercute en la forma en la que se perciben y tratan las enfermedades en mujeres y hombres. Es decir, los síntomas experimentados por las mujeres son minimizados o atribuidos a factores psicológicos en lugar de considerarse como posibles indicadores de una enfermedad subyacente. Esto se debe a la visión más conservadora y tradicional que presenta a la mujer como persona más emocional y sensible que el hombre, dando lugar a diagnósticos inexactos. Además, esto tiene efectos psicológicos negativos, pues impacta terriblemente en la salud mental de las mujeres.

Los roles de género generan una de las principales causas de desigualdad, pues a las mujeres se les atribuye tradicionalmente el rol de cuidadoras, provocando que estas antepongan su salud física y mental a las necesidades de otras personas.

Consecuencias de las desigualdades de género:

Las mujeres suelen experimentar tasas más altas de enfermedades crónicas (diabetes, hipertensión, entre otras), de enfermedades cardiovasculares y de enfermedades autoinmunes, dando lugar a tasas más elevadas de morbilidad y mortalidad.

La carga de atribución de múltiples roles, la discriminación y la violencia de género, provoca una afectación en la salud mental de las mujeres, y, por ende, en su bienestar físico y social.

Finalmente, las desigualdades en salud pueden perpetuar otras formas de desigualdad, como lo son la social y la económica.

Tanto las causas como las consecuencias revelan que las desigualdades de género en salud son un problema complejo y multifactorial, que repercute en la calidad de los diagnósticos y en los resultados de salud a lo largo de la vida. Afrontarlas conlleva cambios estructurales en la investigación científica y social, en la educación médica, en la implementación de las políticas públicas y en las normas establecidas en la estructura social.

Retos para afrontar las desigualdades de género en salud:

Los retos para tratar de mitigar los efectos de las desigualdades de género en la salud son diversos y abarcan diferentes esferas, estos pueden ser:

  • Reducir los sesgos en las investigaciones científicas y sociales: para llevar a cabo este desafío se han de implementar normas que favorezcan la inclusión equitativa de mujeres y hombres en los estudios clínicos, además de analizar los resultados por género. Todo ello permitirá una comprensión más precisa de las diferencias biológicas y ayudará a personalizar los tratamientos.
  • Acceso equitativo a los servicios de salud: se precisan políticas públicas que promuevan una mayor accesibilidad y cercanía a la ciudadanía, principalmente a los servicios relacionados con salud reproductiva, la salud mental y las enfermedades crónicas.

 

En esta línea se puede destacar la salud mental, esto es, las mujeres son más propensas a sufrir trastornos como ansiedad o depresión, fruto de la violencia de género, la sobrecarga de trabajo no remunerado, la presión social o los roles de género tradicionales. Para ello, se ha de invertir en servicios públicos de salud mental de calidad.

  • El enfoque de género en las disciplinas sanitarias es clave para que las/os profesionales aprendan a reconocer y eviten esos sesgos de género. Capacitar a estas/os profesionales en la diversidad de presentaciones clínicas entre mujeres y hombres, podría mejorar el diagnóstico y el tratamiento igualitario. Se trata, entonces, de erradicar los estereotipos de género en la atención sanitaria.
  • Los estigmas, prejuicios y tabúes sobre temas relacionados con la salud femenina (menstruación, salud sexual y reproductiva, embarazo o menopausia) persisten en muchas culturas provocando así el silencio de estas o la ausencia de atención médica. Por ello, se necesitan campañas que traten la salud femenina, libre de censura. La educación sexual en las escuelas puede abordar este reto con el objetivo de reducir el estigma y mejorar el acceso a los servicios de salud reproductiva.
  • Resulta crucial implementar y fortalecer normativa legal que proteja fuertemente a las mujeres víctimas de violencia de género, pues tiene un impacto devastador en su salud física, emocional y social.
  • Finalmente, es clave ir adaptando el lenguaje de la normativa, los protocolos, las guías, los programas y otros documentos para hacerlo inclusivo y no sexista4.

 

CONCLUSIONES

El análisis de las desigualdades de género en la salud revela que estas son el resultado de múltiples factores sociales, culturales y estructurales que han perpetuado la visión androcéntrica en la investigación médica y el tratamiento clínico. Los estudios de género, surgidos del movimiento feminista, han sido esenciales para cuestionar esta perspectiva, exponiendo la falta de atención a las necesidades específicas de las mujeres y las consecuencias en su salud. Las diferencias de género se manifiestan tanto en la atención médica como en el acceso a los servicios de salud, generando disparidades en los diagnósticos y tratamientos.

Las causas de estas desigualdades incluyen sesgos históricos en la investigación médica, donde los estudios clínicos han ignorado las particularidades biológicas de las mujeres. Asimismo, los estereotipos de género han influido en cómo se perciben y tratan las enfermedades, minimizando los síntomas de las mujeres y generando efectos negativos en su salud física y mental. Por otro lado, los roles tradicionales asignados a las mujeres, como el de cuidadoras, han contribuido a que descuiden su bienestar en favor de otros.

Las consecuencias de estas desigualdades son graves, con tasas más altas de enfermedades crónicas, autoinmunes y cardiovasculares en mujeres, así como un mayor impacto en su salud mental debido a la sobrecarga de roles y la violencia de género. Estas desigualdades, a su vez, perpetúan otras formas de inequidad social y económica.

Para abordar este problema, es fundamental reducir los sesgos de género en la investigación y asegurar un acceso equitativo a los servicios de salud. Es necesario formar a los profesionales de la salud en la diversidad de manifestaciones clínicas entre hombres y mujeres, promover campañas que eliminen estigmas y tabúes sobre la salud femenina, y fortalecer las leyes que protejan a las mujeres de la violencia de género. Además, la adopción de un lenguaje inclusivo en la normativa y protocolos sanitarios contribuirá a generar un cambio más amplio en la estructura social, favoreciendo una mayor igualdad en la atención sanitaria.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Instituto Nacional de Estadística [Internet]. INE. [citado el 11 de septiembre de 2024]. Disponible en: https://www.ine.es/DEFIne/es/concepto.htm?c=4484
  2. Gob.es. [citado el 11 de septiembre de 2024]. Disponible en: https://www.sanidad.gob.es/organizacion/sns/planCalidadSNS/pdf/equidad/InvestigacionGenero.pdf
  3. Aznar MPM. Género y salud. Suma Psicológica [Internet]. 2008 [citado el 11 de septiembre de 2024];15:75–94. Disponible en: https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/gender
  4. Saludcastillayleon.es. [citado el 11 de septiembre de 2024]. Disponible en: https://www.saludcastillayleon.es/profesionales/es/violencia-genero/incorporacion-perspectiva-genero-estrategia-atencion-primar.ficheros/1834225-GU%C3%8DA%20DE%20INCORPORACI%C3%93N%20DE%20LA%20PERSPECTIVA%20DE%20G%C3%89NERO%20EN%20LA%20ESTRATEGIA%20DE%20AP%20CyL.pdf

 

 

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