AUTORES
- Sofía Benedí Forcén. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Sandra Ágreda Gutiérrez. Enfermera de Familia y Comunitaria del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Blas Sánchez. Enfermera de Familia y Comunitaria del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Sofía Fuentes Carabantes. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- María Jesús Jarabo Carcas. Enfermera de Familia y Comunitaria. España.
- Octavia Denisa Podar. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La angina de pecho es un tipo de patología que produce isquemia cardiaca. Los dos tipos más comunes se dividen en estable e inestable. La modificación de estilos de vida, acompañada de tratamiento farmacológico, son fundamentales para la prevención y el manejo de pacientes con dicha patología.
PALABRAS CLAVE
Angina de pecho, angina de pecho estable, angina de pecho inestable, corazón.
ABSTRACT
Angina pectoris is a type of pathology that produces cardiac ischemia. The two most common types are divided into stable and unstable. Lifestyle modification, accompanied by pharmacological treatment, are fundamental for the prevention and the management of patients with this pathology.
KEY WORDS
Angina pectoris, stable angina pectoris, unstable angina pectoris, heart.
DESARROLLO DEL TEMA
El ángor, también conocido como angina de pecho, es un tipo de cardiopatía isquémica que se manifiesta con dolor, opresión, ardor y pesadez en el pecho como resultado de una disminución del flujo sanguíneo destinado al corazón. Otros síntomas comunes son el dolor en brazos, cuello, hueso maxilar, hombro o espalda, fatiga, sudoración y náuseas1,2.
Los más comunes son:
– Ángor inestable: La principal característica del ángor inestable es que puede aparecer de manera inesperada cuando se está en reposo. Los casos son más graves y duraderos (alrededor de 30 minutos), y los síntomas no cesan tras administrar medicación o en reposo, pudiendo desencadenar en un ataque cardíaco que puede requerir tratamiento de urgencia.
La aparición de un dolor torácico anginoso que puede identificarse con isquemia del músculo cardíaco como resultado de la complicación de una placa de aterosclerosis coronaria junto con la formación de un trombo es la característica principal de este tipo de angina1,2,3.
– Ángor estable: Suele desencadenarse durante un aumento de actividad, situaciones de estrés, etc. Se describe como un dolor opresivo y localizado en zona retroesternal con posibilidad de irradiación a hombros, brazo, mandíbula o cuello. Generalmente, tiene una duración inferior a 5 minutos, siguiendo una evolución regular del dolor y recuperándose rápidamente tras el reposo y la administración de fármacos.
Los mecanismos causantes más importantes son la estenosis de arterias epicárdicas y el espasmo focal de arterias sanas. También destacan enfermedades ateroscleróticas y disfunciones cardíacas diversas1,2,4.
Los factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir este tipo de patología son el consumo de tabaco, la diabetes, la hipertensión, los altos niveles de colesterol y triglicéridos en sangre, los antecedentes de enfermedades cardíacas propios y familiares, la edad avanzada, el sedentarismo, la obesidad y el estrés1,2.
En términos epidemiológicos, el sexo masculino con antecedentes de ángor (en un periodo de 10 años), tiene un menor riesgo de mortalidad o infarto de miocardio que las mujeres con igual patología y situación5.
Por otro lado, a día de hoy nos enfrentamos a un envejecimiento poblacional generalizado que se estima envejezca aún más durante los años siguientes. Teniendo en cuenta que la edad avanzada es un factor de riesgo elemental de la angina de pecho, este perfil poblacional supondrá un aumento de probabilidad de desarrollo de esta6.
El tratamiento farmacológico, acompañado de la modificación de los estilos de vida, suponen una alteración positiva en el desarrollo de esta patología, fomentando la estabilización de la placa ateroesclerótica coronaria. Además, pruebas como las coronariografías suponen una opción muy beneficiosa para realizar una revascularización coronaria en pacientes con riesgo elevado7.
El tratamiento tiene como objetivos mejorar el pronóstico y la sintomatología, aumentando la calidad y cantidad de vida del paciente8.
En la angina inestable, las medidas generales a llevar cabo se basan en monitorización ECG y constantes vitales de forma continua, reposo físico y psíquico las primeras 48 horas, venoclisis, oxigenoterapia, dieta absoluta o líquida las primeras 12 – 24 horas y balance de líquidos9.
En cuanto al ángor estable, teniendo en cuenta que se desencadena con la realización de ejercicio físico o durante estrés emocional y que cede con la administración de nitroglicerina sublingual, se debe realizar una prueba de esfuerzo para establecer los algoritmos terapéuticos a llevar a cabo9.
En relación a las pruebas complementarias a realizar en esta patología, nos encontramos con ECG (momento de ingreso y de manera diaria, cuando haya dolor y complicaciones), análisis enzimático (CK, CKMB, GOT y LDH en el ingreso y durante las primeras 24-48 horas), otros estudios de laboratorio (hemograma, estudio completo de coagulación, glucemia, creatinina, ionograma, etc.), además de una radiografía de tórax (sin movilizar al enfermo)10.
El profesional de enfermería debe valorar el dolor referido por el paciente, es decir, el tipo, localización, duración, irradiación, modificación con la respiración y presencia de síntomas vegetativos acompañantes como náuseas, vómitos, sudoración, etc. Es de vital importancia la vigilancia y registro de los signos vitales durante el proceso doloroso, por ejemplo, sería preciso realizar un ECG en el momento de aparición, aumento, disminución y desaparición del dolor8.
Para poder realizar un adecuado control del dolor (de manera multidisciplinaria), en primera instancia se administra nitroglicerina sublingual a la par que se vigilan los valores de TA con el fin de instilar analgesia en dependencia de la prescripción médica. Se debe observar por una parte el tiempo que el paciente ha mostrado las molestias y la respuesta de este ante la medicación administrada, ya que es frecuente el efecto hipotensor y la cefalea referida por estos fármacos. Es imprescindible transmitir al paciente en el medio extrahospitalario la necesidad de acudir al servicio médico si el cuadro no remite a los 10-20 minutos con el reposo o con la toma de la nitroglicerina (7,11).
De manera habitual, el manejo terapéutico es ambulatorio, sin que sea preciso el ingreso hospitalario en la mayoría de los casos (exceptuando aquellos casos más graves que deberán acudir al servicio de urgencias). Por ello, cobra vital importancia la instrucción al paciente del uso correcto de la nitroglicerina sublingual y la concienciación sobre el control de los factores de riesgo cardiovasculares como el tabaco, la obesidad, dislipidemia, diabetes, hipertensión, etc.). El tratamiento de estos factores de riesgo ocasiona la disminución del índice de mortalidad además de favorecer la evolución de la enfermedad9,12.
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