AUTORES
- Ana Carmen Valer Pelarda. Fisioterapeuta en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Araceli Jubero Puntos. Fisioterapeuta en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Celia Carmen Herranz Medina. Terapeuta ocupacional y Técnico Superior en Laboratorio y diagnóstico clínico. España.
- María Jiménez Martín. Fisioterapeuta en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Elsa Mallor López. Fisioterapeuta Hospital General de la Defensa en Zaragoza. Zaragoza, España.
- Nausica Vera Blasco. Fisioterapeuta en Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
El accidente cerebrovascular es una de las principales causas de discapacidad entre la población adulta y genera secuelas como deterioro motor siendo la hemiplejia la más frecuente.Las medidas de intervención para la recuperación de la función motora después del accidente cerebrovascular enfatizan en la estrategia de tratamiento del entrenamiento activo y repetitivo temprano, incidiendo en el trabajo para la mejora del equilibrio y la capacidad de caminar.La hidroterapia resulta ser una de las intervenciones más efectivas para mejorar el equilibrio, la capacidad para caminar, el rango de movimiento y la tolerancia al ejercicio y para reducir la fatiga.
PALABRAS CLAVE
Hidroterapia, accidente cerebrovascular.
ABSTRACT
Stroke is one of the main causes of disability among the adult population and generates sequelae such as motor impairment, hemiplegia being the most frequent. Intervention measures for the recovery of motor function after stroke emphasize the treatment strategy of early active and repetitive training, focusing on work to improve balance and walking ability. Hydrotherapy is found to be one of the most effective interventions for improving balance, walking ability, range of motion, and exercise tolerance and for reducing fatigue.
KEY WORDS
Hydrotherapy, stroke.
DESARROLLO DEL TEMA
El accidente cerebrovascular representa la principal causa de discapacidad entre los adultos en el mundo industrializado1. Los datos epidemiológicos actuales muestran que 16,9 millones de personas en todo el mundo sufren un accidente cerebrovascular cada año, con una incidencia global anual de 258 por cada 10000. El número de supervivientes de accidentes cerebrovasculares aumentará a aproximadamente 77 millones para 20302. La mayoría sufren deterioro motor, sensorial, cognitivo, perceptivo, psicológico y social. Así, aproximadamente el 50% de ellos requieren el apoyo de un cuidador3.
El accidente cerebrovascular está causado principalmente por la falta de suministro de sangre en el tejido cerebral, que conllevará a una lesión cerebral focal aguda, temporal o duradera, entre las cuales la hemiplejía es la más común2.
La hemiparesia es la debilidad muscular o parálisis parcial de un lado del cuerpo que está presente en tres cuartas partes de las personas que sobreviven a un accidente cerebrovascular3. La hemiparesia con espasticidad es la responsable de un patrón postural típico: aducción del hombro, flexión del codo y la muñeca en el miembro superior, aducción de la cadera, extensión de la rodilla y flexión plantar del tobillo en el miembro inferior. Debido a estas alteraciones, los pacientes con accidente cerebrovascular presentan una postura asimétrica con una carga reducida de peso sobre la extremidad parética, disfunción grave del equilibrio con reacciones de equilibrio retrasadas y alteradas, balanceo postural exagerado tanto en el plano sagital como frontal y con un mayor riesgo de caídas. El patrón de marcha es típicamente asimétrico con longitud y cadencia de zancada reducidas y con mayor duración del doble apoyo en el ciclo de la marcha1.
En la actualidad, las medidas de intervención para la recuperación de la función motora después del accidente cerebrovascular enfatizan en la estrategia de tratamiento del entrenamiento activo y repetitivo temprano, logrando la utilización de la función motora residual y la estimulación de la capacidad motora potencial2. El equilibrio y la capacidad de caminar son predictores significativos de la mejora funcional después del accidente cerebrovascular y por eso, las estrategias de intervención terapéutica deben prestar especial atención a la mejora del equilibrio y la capacidad de caminar4.
La hidrocinesiterapia es una terapia basada en el movimiento en el agua y abarca un amplio conjunto de enfoques y técnicas, que incluyen la terapia de ejercicios acuáticos y la fisioterapia. Las técnicas de terapia acuática incluyen Ai Chi, Aqua Running, Bad Ragaz Ring Method, Burdenko Method, Halliwick, Watsu y otras formas de trabajo corporal acuático5.
La hidroterapia utiliza la estimulación mecánica, térmica y química del agua para producir efectos fisiológicos en el cuerpo, lo que puede tener una amplia gama de beneficios para los pacientes con accidente cerebrovascular2.
La hidroterapia resulta ser una de las intervenciones más efectivas para mejorar el equilibrio, la capacidad para caminar, el rango de movimiento y la tolerancia al ejercicio y para reducir la fatiga3,4,así como para mejorar la ansiedad y depresión y las actividades de la vida diaria en pacientes con accidente cerebrovascular4.
Las propiedades del agua como la fluidez combinada con su densidad, flotabilidad, presión hidrostática, resistencia y las propiedades termodinámicas influyen en la fisiología humana.
Hay que tener en cuenta que es necesario que los signos vitales sean estables, especialmente la tensión arterial2. Existen algunas contraindicaciones para la hidroterapia como cualquier condición médica que limita el ejercicio bajo el agua (enfermedad cardiopulmonar grave, alteración sensorial grave o hipertensión grave3, disfunción hepática o renal, índice glucémico alterado2, afasia que imposibilite seguir instrucciones verbales y demencia3. El miedo al agua también resulta un obstáculo para el tratamiento4.
Uno de los principales objetivos del tratamiento para pacientes que han sufrido un accidente cerebrovascular es mejorar ciertas funciones de las extremidades inferiores, como la capacidad de caminar, y reducir la espasticidad. La mejoría de la fuerza de las extremidades inferiores puede aumentar la participación de los pacientes en las actividades de la vida diaria (AVD) y mejorar la calidad de vida3.
En una primera fase la hidroterapia temprana sirve para prevenir complicaciones y preparar para el entrenamiento activo2. La hidroterapia, al deprimir la sensibilidad del huso muscular y de la piel, determina una actividad reducida de las fibras gamma con la consiguiente reducción de la espasticidad muscular y de las contracturas dolorosas1. Como consecuencia se reducen los espasmos musculares y se previene la subluxación en el hombro hemipléjico2, se disminuyen las contracturas musculares, lo que conduce a la remisión del dolor y a efectos relajantes musculares1,4. El efecto térmico del agua y la distribución uniforme de la presión también pueden ayudar a reducir el edema de las extremidades inferiores que se puede generar debido a la inmovilidad inicial2.
En un período de estabilización de un ictus, se puede realizar un entrenamiento de la función de las extremidades en el agua, del movimiento del tronco en el agua, el entrenamiento de extensión y flexión de cadera, el entrenamiento del equilibrio en sedestación y bipedestación y el entrenamiento de la fase de sedestación a bipedestación y la marcha.
Gracias a las propiedades físicas esenciales del agua a medida que el cuerpo se sumerge gradualmente en el agua, se crea flotabilidad, lo que descarga progresivamente las articulaciones sumergidas permitiendo a los pacientes con accidente cerebrovascular soportar su peso corporal con mayor facilidad, de forma que resulta más sencillo caminar4. Al realizar más fácilmente la marcha en el agua, con menores fuerzas de impacto sobre el sistema musculoesquelético, el entrenamiento de movimientos repetidos e intensos en el agua produce cambios sustanciales, conduciendo también a un mejor control del equilibrio. Es posible que el efecto de la hidroterapia sea más pronunciado en los parámetros dinámicos de la marcha que en los estáticos. La mejora de las características de la marcha puede estar relacionada en parte con una reducción del tono muscular, lo que puede haber determinado una mejor coordinación entre los miembros superiores e inferiores, con la consiguiente mejora de la deambulación, incluyendo la capacidad de soportar peso1 y una mayor velocidad de paso y un menor ancho de paso en la marcha2.
BIBLIOGRAFÍA
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