AUTORES
- Silvia Jade Cáceres Barrera. Médico Interno Residente en Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Alicia Frías Herrero. Médico Interno Residente en Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- José Javier Jaulín Pueyo. Facultativo Especialista de Área en Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Martina Marrero Afonso. Facultativo Especialista de Área en Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Álvaro Abad Mur. Facultativo especialista en Medicina de Familia y Comunitaria. Centro de Salud de La Almunia de Doña Godina. Zaragoza, España.
- José Andrés Martínez García. Médico Interno Residente en Pediatría, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
ABSTRACT
Introduction: Enteroviruses and parechoviruses belong to the Picornaviridae family and are transmitted through fecal-oral routes or respiratory secretions, with neonates being particularly susceptible. The clinical manifestations vary from febrile syndromes to severe complications such as myocarditis, meningoencephalitis, or hepatitis. Most infections are self-limited, and therapeutic measures are mainly supportive.
Materials and method: A retrospective analysis of clinical and laboratory data from neonates with confirmed enterovirus or parechovirus infections was conducted in a tertiary hospital between 2006 and 2023. Eight cases were reviewed, including perinatal data (gestational age, birth weight, etc.), presence of an epidemic family environment, clinical manifestations, diagnostic tests, and treatments administered.
Results and discussion: Neonatal infections were diagnosed in 8 patients: 3 with parechovirus and 5 with enterovirus. The epidemic family environment was documented in only 37.5% of cases, all of which were in the enterovirus group. The majority of patients were full-term neonates. Symptoms appeared later in parechovirus cases (mean 13.33 days) compared to enterovirus cases (mean 7.4 days). PCR was performed on nasopharyngeal swabs in 100% of cases with positive microbiological isolation, and cerebrospinal fluid isolation was also positive in 75% of cases. Notable complications included hepatitis (50% of patients). Only one case received intravenous immunoglobulin therapy.
Conclusion: The study highlights the clinical diversity and outcomes regarding the progression of enterovirus infections in neonates at a tertiary care hospital. It emphasizes the importance of prematurity as a risk factor and the significance of polymerase chain reaction (PCR) as a diagnostic technique.
PALABRAS CLAVE
Infección por enterovirus, neonato, parechovirus.
RESUMEN
Introducción: Los enterovirus y parechovirus pertenecen a la familia Picornaviridae y se transmiten a través de las rutas fecal-oral o por secreciones respiratorias, siendo los neonatos particularmente susceptibles. Las manifestaciones clínicas varían desde síndromes febriles a complicaciones graves como miocarditis, meningoencefalitis o hepatitis. La mayoría de las infecciones son autolimitadas y las medidas terapéuticas de soporte.
Material y método: Se realizó un análisis retrospectivo de datos clínicos y de laboratorio de neonatos con infecciones confirmadas por enterovirus o parechovirus en un hospital de tercer nivel entre 2006 y 2023. Se revisaron 8 casos, incluyendo datos perinatales (edad gestacional, peso al nacer, etc.), presencia de un entorno epidémico familiar, manifestaciones clínicas, pruebas diagnósticas y tratamientos administrados.
Resultados y discusión: Se diagnosticaron infecciones neonatales en 8 pacientes: 3 con parechovirus y 5 con enterovirus. El ambiente epidémico familiar solo se documentó en el 37,5% de los casos, todos del grupo de enterovirus. La mayoría eran neonatos a término. Los síntomas aparecieron más tarde en los casos de parechovirus (media de 13,33 días) en comparación con los de enterovirus (media de 7,4 días). Se realizó PCR en frotis nasofaríngeo en el 100% de los casos con aislamiento microbiológico positivo, con aislamiento también en líquido cefalorraquídeo en el 75%. Como complicaciones también destacamos la hepatitis (50% de los pacientes). Únicamente en uno de los casos se llevó a cabo administración de inmunoglobulinas.
Conclusión: El estudio resalta la diversidad clínica y los resultados en cuanto a evolución de las infecciones por enterovirus en neonatos en un hospital de tercer nivel. Resalta la importancia de la prematuridad como factor de riesgo y la importancia de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR) como técnica diagnóstica.
KEY WORDS
Enterovirus infection, neonate, parechovirus.
INTRODUCCIÓN
Los enterovirus y parechovirus pertenecen a la familia de los picornavirus, un grupo de virus pequeños y de estructura simple que son responsables de una variedad de infecciones en seres humanos. Estos virus se transmiten principalmente de persona a persona a través de la vía fecal-oral, debido a la excreción viral en las heces, o bien mediante secreciones respiratorias1. La facilidad de transmisión hace que estos patógenos sean comunes en poblaciones vulnerables, especialmente en neonatos, quienes son más susceptibles a sufrir infecciones graves debido a la inmadurez de su sistema inmunológico. Aunque las infecciones graves son poco frecuentes, son una importante causa de morbi-mortalidad neonatal, con tasas de mortalidad que varían desde 17-30%2.
En la mayoría de los casos, la transmisión se lleva a cabo durante el periodo perinatal, es decir, en el transcurso del embarazo, el parto o inmediatamente después del nacimiento, siendo la madre la principal transmisora del virus. Aunque la transmisión materna es la forma más frecuente de adquisición, existen también casos de transmisión nosocomial3.
Las manifestaciones clínicas de las infecciones por enterovirus y parechovirus son similares y abarcan un amplio espectro de severidad. Los casos más leves se presentan con síntomas inespecíficos como fiebre, letargo y malestar general, lo que puede dificultar el diagnóstico inicial. Sin embargo, en algunos casos, la infección puede derivar en complicaciones graves que afectan a diversos órganos. Entre las complicaciones más severas se incluyen la miocarditis, la meningoencefalitis y la hepatitis. A pesar de la gravedad que pueden alcanzar algunas de estas infecciones, la mayoría de los casos tienen un curso autolimitado, y el tratamiento se centra principalmente en proporcionar soporte para aliviar los síntomas y mejorar el confort del paciente3.
Aunque muchas de estas infecciones son autolimitadas y no requieren intervención específica más allá del manejo de los síntomas, algunos estudios sugieren que, en casos graves de infección por enterovirus, la administración de inmunoglobulinas intravenosas podría mejorar el pronóstico de los pacientes. Las inmunoglobulinas intravenosas contienen anticuerpos que ayudan a neutralizar el virus y a fortalecer la respuesta inmunitaria del paciente. Sin embargo, la evidencia científica sobre la efectividad de este tratamiento es aún limitada, y su uso en neonatos sigue siendo un tema de debate en la literatura médica2,3.
OBJETIVO
Recopilar información sobre la evolución de los casos de enterovirus en un hospital de tercer nivel.
MATERIAL Y MÉTODO
Se llevó a cabo un análisis retrospectivo de datos clínicos y de laboratorio de neonatos con infección confirmada por enterovirus o parechovirus en un hospital de tercer nivel entre 2006 y 2023. Para seleccionar a los pacientes se utilizó el programa Neosoft, utilizando como filtro la palabra “enterovirus”, posteriormente se consultaron los datos de cada paciente en su historia clínica electrónica. Se obtuvieron 8 casos de los cuales se analizaron datos perinatales (como edad gestacional, peso al nacimiento, etc), presencia de ambiente epidémico familiar, manifestaciones clínicas, pruebas complementarias realizadas y medidas terapéuticas realizadas, llevando a cabo un análisis descriptivo de los datos.
RESULTADOS Y DISCUSIÓN
En el presente estudio se incluyeron un total de 8 pacientes con diagnóstico de infección neonatal distribuidos entre dos grupos: 3 pacientes con parechovirus y 5 con enterovirus. Ningún paciente falleció. A pesar de que la literatura generalmente reporta la presencia de un ambiente epidémico positivo, donde madres o familiares de los recién nacidos presentan síntomas virales en torno al momento del parto4, solo en el 37,5% de los casos (todos del grupo de enterovirus) se identificó un entorno epidémico familiar.
En cuanto a la edad gestacional y el peso al nacer, los pacientes en nuestra muestra eran, en su mayoría, recién nacidos a término, con un promedio de 39,03 semanas de gestación y un peso medio de 3279,37 gramos. De los 8 pacientes, solo uno tenía una edad gestacional de 33 semanas, siendo este el único caso que requirió ingreso en la UCI neonatal. Este hallazgo subraya la importancia de la prematuridad como factor de riesgo de infección sintomática grave.
El inicio de los síntomas en los pacientes con parechovirus ocurrió, en promedio, a los 13,33 días de vida, mientras que los pacientes con enterovirus presentaron síntomas a los 7,4 días de vida, lo que podría sugerir una diferencia de presentación en ambos virus.
La punción lumbar se realizó en el 75% de los pacientes, y en todos ellos se logró aislar el virus en el líquido cefalorraquídeo (LCR). Este dato resalta la utilidad de la punción lumbar como herramienta diagnóstica en los casos sospechosos de infección viral, ya que permite confirmar la presencia del patógeno en una de las principales vías de infección en neonatos. Además, se realizó aislamiento microbiológico en muestras de frotis nasofaríngeo en todos los casos. En ambos casos la detección se llevó a cabo mediante PCR (reacción en cadena de la polimerasa), que ha demostrado ser un método diagnóstico más sensible que el cultivo viral2,3.
En cuanto a los parámetros analíticos, las cifras de proteína C reactiva (PCR) y procalcitonina (PCT) fueron relativamente bajas (la media de PCR fue de 2,31 mg/dL y de PCT 0,76 mg/dL). Solo un paciente en el grupo de enterovirus presentó trombopenia, con una cifra mínima de plaquetas de 38.000/mm3. Ningún paciente precisó transfusión de hemoderivados
Un hallazgo relevante fue la elevación de las transaminasas en el 50%, presentando también coagulopatía el 75%, únicamente precisando la administración de vitamina K para su resolución. La hepatitis es la complicación más frecuente en las infecciones por enterovirus en neonatos y frecuentemente se asocia a miocarditis y encefalitis. Se trata de una complicación con alta tasa de mortalidad (hasta 26,6% en algunas series)5.
En cuanto al tratamiento, el uso de antibioterapia se administró en el 62,5% de los casos hasta obtener hemocultivos negativos, ya que la mayoría de los casos iniciaron la clínica como un síndrome febril sin foco. Sin embargo, las inmunoglobulinas intravenosas solo fueron utilizadas en el paciente que requirió ingreso en la UCI. La evidencia sobre el uso de este tratamiento, aunque extendido en los casos de infección grave por enterovirus en neonatos, es limitada2. Se ha observado mejoría en casos aislados, pero en un estudio que comparó la administración de inmunoglobulinas respecto al placebo no encontró beneficios asociados6.
CONCLUSIÓN
Este estudio subraya la importancia de la prematuridad como factor de riesgo de enfermedad grave, destacándose en el único paciente que requirió cuidados intensivos. Se destaca también la importancia de estar alerta ante el desarrollo de complicaciones, siendo la afectación hepática y del sistema nervioso central las más frecuentes en nuestro medio. Para el diagnóstico es recomendable realizar detección viral mediante PCR. En general, el tratamiento debe ser de soporte según la gravedad del caso, requiriendo más estudios en el caso de administración de gammaglobulinas intravenosas.
BIBLIOGRAFÍA
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